Mostrando entradas con la etiqueta Instituciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Instituciones. Mostrar todas las entradas

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Club Sportivo Juventud Unida

 

- Nombre: Club Sportivo Juventud Unida.
Fecha de fundación: 23 de septiembre de 1926. Desde esa fecha su divisa es color verde con vivos blancos.
- Primera Comisión Directiva: Presidente: Esteban Stiepovich, Vice-Presidente: Gervasio Ruiz, Secretario: Miguel Molina, Pro-Secretario: Antonio Raimondi, Tesorero: Manuel Carbonell, Pro-Tesorero: Ramón Bastino, Vocales: Alfonso Bidone, Francisco Ritondalle, Francisco Bastino.
- El Club Juventud a partir de una grupo de muchachos de entre 17 y 22 años que se reunían en la peluquería de Ramón Bastino, que estaba en Gral López 1050. Esta gente era muy joven, entre 17 y 20 años, 22 a lo sumo, por eso le pusieron Juventud Unida.
- Los colores fueron elegidos a partir de un juego propuesto por uno de sus integrantes que imitarían el del primer automóvil que pasara frente al lugar.
- La primera secretaría estuvo en Mitre 1244 y la primera sede en Santa Fe y Mitre, local que alquilaba a la familia Perduca. El 20 de septiembre de 1964, con una gran fiesta, inauguró la actual sede propia de San Martín 1040. 
- Objetivos del Club: La práctica del fútbol y las actividades sociales y culturales. 
- Las canchas: La primer cancha de fútbol del Club Sportivo Juventud Unida estuvo ubicada en el terreno que prestó el Sr. Antonio Raimondi y que ocupaba toda la manzana N° 26 situada entre las calles Corrientes, Brasil, Mitre y Sarmiento, donde hoy se encuentra el Barrio Fo.Na.Vi. Chico. Dos años más tarde, el 25 de Mayo de 1928 se trasladó a lote N° 11 formado por las calles Corrientes, Misiones, Rivadavia y Francia, propiedad del Sr. Miguel Rueda y donde luego se construyó la escuela N° 779 y el Jardín N° 42.
- El 30 de abril de 1944 inauguró el actual estadio con ingreso principal por Chaco e Yrigoyen en un predio adquirido a Josefina Seligman de  Rueda en condiciones ventajosas, por lo que se le otorgó su nombre al lugar. 
- Campeonatos obtenidos: En sus comienzos el Club perteneció a la Liga Regional del Sud con asiento en Villa Cañás. Fue campeón de los torneos realizados en 1932-1933 y 1941. Cuando esta liga se disolvió en 1942, se afilió, ese mismo año, a la Liga Venadense de Fútbol de la cual aún es integrante. Es ganador de los campeonatos oficiales de 1943, 1959, 2012, 2014 y 2021.
- Himno:
Glorioso Juventud hoy te brindamos
estas flores con todo corazón,
ejemplo de una raza de titanes
templados a toda prueba en el valor.

Recordamos a esos bravos fundadores
que la Institución al tiempo da que hablar
y a esos varones que crearon tus colores
para salir con gloria a batallar.

Juventud Unida alza el canto,
que ya no existe melancolía,
y a la tristeza correr el manto
y darle rienda a la alegría.

A las instituciones amigas,
que dan vida y alarde de emoción,
la más auguriosa bienvenida
deseamosle de todo corazón

Y a todos los muchachos que defienden
con altura y cariño sus colores,
y a los simpatizantes valientes
que saben de gloria y honores.

Gloriosa escuadra de nuestro pueblo
que sabe de conducta y rectitud
deseo saludarte en este himno
valiente y valeroso Juventud.

Letra: Simón Rojas
Música: Tirabassi/Carpi

viernes, 3 de abril de 2026

La Maestra del Siglo

Blanca Marín en 1933.
  Blanca Marín, la "Señora Blanca", como la llamaron sus devotos alumnos, quienes solían reunirse para la fecha de su cumpleaños, nació en El Socorro, provincia de Buenos Aires, el 26 de julio de 1915, pero durante su infancia y juventud vivió en varias localidades y ciudades de esa provincia y de Santa Fe. Cursó sus estudios de magisterio en Rosario y en Venada Tuerto. Tras recibirse a fines de 1933, comenzó a trabajar en la escuela Nº 179, establecimiento en el que desarrolló su profesión hasta su retiro en 1960. Eran tiempos en que una maestra comenzaba con un grupo en el primer grado y lo acompañaba hasta que terminaban la escuela, por lo que su forma de ser ha marcado huella en centenares de alumnos a los que siempre recordaba. 

 Ejemplo de honradez, de equidad y de bondad, Blanca nunca dejaba de ser maestra, ni aún después de su retiro cuando seguía recibiendo a sus ex alumnos o a algún niño que necesitaba su ayuda. Se recuerda también cómo sus alumnos asistían a su casa fuera de clases para que ella los ayudara en las tareas. De paso siempre eran invitados con la merienda y más de una vez usaban su amplia casa como lugar para sus juegos. 

 Por estas razones la Comuna de Santa Isabel, a comienzos de 2000 la distinguió como "Maestra del Siglo" en tributo a su trayectoria. Ella, mediante una nota, hizo partícipe de ese homenaje a todos los educadores que desempeñaron y desempeñan esta profesión en la localidad.

  Murió el 3 de mayo de 2007 a la edad de 92 años. Esa jornada fue declarada como día de duelo en la localidad.

 En su figura está representada la noble tarea de todas las maestras y maestros que, además de enseñar letras y números, educan con los más altos valores humanos.

 *

martes, 9 de diciembre de 2025

La masonería en Santa Isabel

 La masonería contemporánea es un colectivo de hombres y mujeres que desean contribuir a una humanidad fraternal. Es una cofradía que busca el desarrollo intelectual y espiritual de sus miembros a través de un método antidogmático y sin barreras. Dentro de la familia Masónica conviven "hermanos" y "hermanas" de diferentes tendencias políticas y religiosas. Al igual que la sociedad cambia y evoluciona, la Masonería es permeable a las circunstancias del mundo en que vive. 

  No se conoce a ciencia cierta cuándo y dónde se inició la masonería, pero sí se sabe que está íntimamente ligada a la historia de constructores, arquitectos y albañiles de la antigüedad. En 1717, cuatro logias de Londres formaron la primera institución formal que regiría a la fraternidad en lo sucesivo. A lo largo de su historia se formaron distintas asociaciones y organizaciones que se han caracterizado por adoptar el principio de la fraternidad mutua entre sus miembros. 

  En nuestro país ocupó un gran lugar en su historia. Presidentes de la Nación y Vicepresidentes formaron parte de ella: Rivadavia, Urquiza, Derqui, Mitre, Sarmiento, Juárez Celman, Pellegrini, Quintana, Figueroa Alcorta, R. Sáenz Peña, De la Plaza, Irigoyen, Justo, Del Carril, Pedernera, Alsina, Madero, Quirno Costa, Domingo T. Pérez, Del Pino y Villanueva. José de San Martín, Manuel Belgrano y Vicente López y Planes fueron masones.

 En Santa Isabel existió, entre 1925 y 1935 aproximadamente, un movimiento de este tipo con una pequeña cantidad de integrantes los cuales se llamaban Masones. Su lugar de reunión era un sótano de unos 8 m² ubicado sobre Av. Santa Fe al 1200, entre lo que hoy es el Hotel Central y el playón de la estación de servicio vecina. Algunos de sus integrantes estaban vinculados a la construcción, siendo algunos de ellos los que estuvieron ligados o hicieron las principales edificaciones de los primeros tiempos. También algunos de ellos estaban vinculados al comercio, especialmente de cereales.

 Algunos de los posibles hombres que participaron de esta logia -no existe evidencia pero sí relatos orales- serían Antonio Zorzi (empresario fúnebre, vecino del sótano de las reuniones), Dante Pellegrini (cerealista y, anteriormente, constructor), Esteban Maglione (propietario del centro de reunión masónica), Dr. Juan Carrillo (médico del pueblo), Nicolás Pavia (taller mecánico de carpintería, metalúrgica y fábrica de implementos agrícolas; fue quien revistió el sótano con madera e hizo una gran escalera junto a su aprendiz Mario Tirelli), Juan Dazi (costructor), Juan Di Batista (comisionista de aves y huevos. Seguros y nafta), Nicolás Mateljan (cerealista), Santiago Raimondi (miembro de la primer Comisión de Fomento, productor agropecuario) y Antolín Pintado (empresario, dueño del cine teatro Dante, pintor del techo del sótano con signos similares a los ritos masónicos).

 Si bien históricamente la Iglesia Católica mantuvo confrontaciones con la masonería, en Santa Isabel la mayoría de sus miembros profesaban esta religión y algunos de ellos hasta contribuían con la iglesia local. 
 
*
 

domingo, 22 de septiembre de 2024

El Asilo de Ancianos del hospital

 El actual geriátrico que funciona en un ala del inmueble del Hospital Miguel Rueda debe su existencia a un grupo de mujeres que decidieron llevar adelante su creación.

  La Comisión de Damas de la entidad, formada por Angelita Cucco, Irma Pellegrini, Gladys Zanotti, Mirna Sánchez, Ana María Benedetto, María Raverta de Quatrín, Ofelia de Oliva, Marta Lobos, Rosita Bessone, Nélida Reato y Margarita de Costas decidió fundar el Asilo de Ancianos el 23 de octubre de 1969. Desde ese momento comenzaron a recaudar fondos con la organización de distintos eventos y colectas con lo que se logró la adquisición de muebles y ropa de cama.

  La inauguración del Asilo, a la que asistió el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Sylvestre Begnis,el Ministro de Bienestar Social y autoridades y público, se realizó el 5 de mayo de 1974.

  Desde ese momento, a pesar de las diversas crisis económicas e institucionales, el geriátrico se ha mantenido en funcionamiento y, tanto los servicios como la infraestructura edilicia, han crecido sin pausa. 

Una fiesta de cumpleaños en el Asilo de Ancianos del Hospital Miguel Rueda en el aó 2002, aproximadamente.alrededor del .

 *

domingo, 12 de noviembre de 2023

Los carnavales de antaño

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

 En los corsos que  se desarrollaban en Santa Isabel  en los finales de la década de 1930 y principios de 1940 abundaba el juego con serpentinas y papel picado. Hay recuerdos de mucha gente sobre la abundancia  del uso  de esos  elementos compuestos de papel. En las calles, que eran de tierra, la gente que iba en adornadas carrozas o  que estaba sentadas en  los coches que desfilaban, generalmente descapotados, lanzaban serpentinas al público que estaba de pie al costado de la acera o ubicadas en adornados palcos que preparaban los vecinos. 

 Abundaba  un amable y delicado intercambio de serpentinas entre gente conocida. Ese entrecruzamiento de cintas suspendidas en el aire, con el agregado de las numerosas luces que iluminaban la calle, se convertía en un hermoso espectáculo mirándolo a la distancia. El juego con papel picado resultaba más directo y a menor distancia y generalmente se tiraba sobre el cabello. Durante el corso el juego era de tal magnitud que tanto las calles como las veredas quedaban alfombradas con el tono multicolor de las serpentinas y del papel picado. Al día  siguiente del corso los trabajadores contratados por la Comuna se veían obligados a utilizar horquillas y rastrillos para limpiar sos enormes colchones de papeles esparcidos en las calles, amontonarlos y finalmente quemarlos. Con respecto al papel picado también quedaban alfombradas las veredas. Los trabajadores las barrían, las recogían con una pala,  las colocaban en una carretilla, hacían una especie de parva y luego les prendían fuego. Los juegos con papel fueron disminuyendo a partir de la década de 1940 debido a la escasez de ese material con motivo de la Segunda Guerra Mundial.

 También debemos mencionar los juegos con agua, que en muchos casos resultaban peligrosos debido a los abusos de  algunas personas por la exageración o  por  violencia  con que los hacían. A fines de la década del '30 ocurrió un hecho censurable en el cual intervino la policía. En un corso que se desarrollaba en la calle Belgrano al 1100, entre Mitre y Sarmiento, el señor Otamendi tenía una carnicería y para festejar el carnaval se le ocurrió utilizar la manguera que usaba para limpiar y baldear su negocio, para lanzar agua a raudales contra  la gente que pasaba frente a su casa, en algunos casos “bañándola” totalmente. La reacción del público fue inmediata y el responsable terminó en la comisaría.  Durante el corso estaba prohibida la utilización de baldes o jeringas. Sólo se permitía el uso  de lanza perfumes o pomos. Cabe acotar que durante el día, en las tres jornadas de carnaval, chicos y  jóvenes  solían jugar con agua en las calles del pueblo y a veces lo hacían mediante la utilización de baldes, globos, jeringas, botellas o palanganas.

 Los corsos se iniciaban alrededor de las 21:00 y duraban hasta las 24:00. El comienzo y la culminación del corso se hacía mediante el lanzamiento de bombas de estruendo. A su término se iniciaba el Baile de Carnaval con la actuación de alguna orquesta de la zona, que tenía lugar generalmente en las instalaciones del  Prado Español o en la Sociedad Italiana y se extendía hasta las tres de la madrugada. 

 En  algunas ocasiones como cierre del carnaval se armaba un enorme muñeco con trapos, cartones, arpilleras y maderas, en homenaje al Rey Momo. El muñeco se quemaba y sólo quedaban cenizas. Era el símbolo de que el carnaval y la fiesta habían culminado, con la esperanza de que al año siguiente se repitieran los festejos y volvieran la alegría, los disfraces, la sonoridad y las luces de los corsos y los bailes.

Los corsos generalmente se realizaban en las calle Mitre, San Martín, General López  o Belgrano, con un trayecto de dos cuadras.En la parte intermedia del recorrido, en coincidencia  con el cruce de calles, se instalaba el palco oficial. Desde allí el locutor animaba esta fiesta de color, donde solían actuar poetas locales y músicos y cantantes del pueblo.

Entre los disfrazados abundaban los “caballitos”, confeccionados  con arpilleras que portaban un ancho rebenque del mismo material al que hacían sonar fuertemente contra el piso, lo que provocaba cierto temor en los niños.

 Los disfrazados utilizaban antifaz o caretas para ocultar su cara. Estaban controlados y registrados por la policía y podían concurrir al baile.

Generalmente, los corsos y los bailes se realizaban a beneficio del Hospital Miguel Rueda.

 En la década de 1940 y principios de 1950 también se destacaban los bailes de disfraz y fantasías organizados por el Club General Belgrano. Resultaba una reunión muy divertida, con distintos y llamativos disfraces, en la cual participaban los socios de la institución y sus familias.

A  principios  de la década de 1950 se habían suspendido los corsos por la falta de luz eléctrica en el pueblo. Frente a esta situación y como dato curioso, vale recordar que a mediados de la década del '50 la Heladería Miculán organizó por su cuenta un corso frente a su Bar y Heladería en la calle Belgrano, que estaba al lado de la iglesia y pertenecía a la Sociedad Española. Para ello utilizó un generador de energía de su propiedad iluminando con guirnaldas de luces una cuadra frente a la Plaza 9 de Julio. La iniciativa tuvo gran éxito y se prolongó por varias jornadas de carnaval. En 1956, normalizado el sistem  eléctrico, se reiniciaron  los corsos.

 

*     *     *


viernes, 30 de junio de 2023

Las Cuarenta Horas

La Comisión de Damas del Hospital Miguel Rueda, formada por Angelita Cucco, Irma Pellegrini, Gladys Zanotti, Mirna Sánchez, Ana María Benedetto, María Raverta de Quatrín, Ofelia de Oliva, Marta Lobos, Rosita Bessone, Nélida Reato y Margarita de Costas decidieron fundar el Asilo de Ancianos de Santa Isabel el 23 de octubre de 1969. Desde ese momento comenzaron a recaudar fondos con la organización de distintos eventos y colectas con lo que se logró la adquisición de muebles y ropa de cama para este servicio en el Hospital Miguel Rueda.

La inauguración oficial del Asilo, a la que asistió el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Sylvestre Begnis, se realizó el 5 de mayo de 1974. Pero previamente, los días sábado 9 y domingo 10 de febrero, se llevó a cabo una colecta muy particular que se denominó Las Cuarenta Horas, destinada a recaudar fondos para este refugio de adultos mayores.

El evento, que tenía como lema "Pueblo lindo de gente linda", consistió en una transmisión radial continuada por Radio Circuito Cerrado Santa Isabel (de O.P.S.I., Organización Publicitaria Santa Isabel) a cargo del locutor y conductor isabelense Elbio Martínez cuando esta emisora tenía sus estudios en Santa Fe al 1300.

Martínez estuvo frente al programa durante 40 horas ininterrumpidas presentando música, interactuando con los oyentes, manteniendo charlas con invitados especiales e incentivando a la población a donar dinero para el Asilo. Se había propuesto llegar a determinada cifra de pesos, la que fue superada ampliamente, y a batir un récord de permanencia frente al micrófono radial, experiencia que también fue lograda. Alberto "Nito" Lombardi, Daniel Albanesi y Gustavo Díaz, entre otros integrantes de la radio, participaron de la transmisión que culminó exitosamente, en directo -con la contribución del locutor rosarino Eduardo Aldiser, amigo de Martínez quien por ese entonces trabajaba en medios de comunicación de la ciudad de Rosario- desde el salón del Club Juventud Unida con público a pleno.

*     * 

viernes, 17 de febrero de 2023

Jorge Alberto Tirelli


 Jorge Tirelli se destacó por su gran capacidad de trabajo, su sentido solidario, su accionar participativo y su amplia capacidad intelectual. Poseía un espíritu prolífico que lo hacía actuar en diversos ámbitos sociales, con un fuerte carácter hacedor y con una notable habilidad para resolver problemas.
  Nació el 17 de junio de 1946. Su infancia y adolescencia se desarrolló en Santa Isabel, recibiendo la educación en las escuelas Nº 179  y Nº 7 (E.E.S.O. Nº 214). Cursó sus estudios terciarios en la ciudad de Santa Fe, en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, graduándose como ingeniero químico. Mientras cursaba sus estudios obtuvo una beca de la empresa petrolera Esso destinada a los alumnos sobresalientes.
 Tras esto, junto a compañeros de la carrera y a su esposa Cristina Carri (con quién luego tuvo cuatro hijos), emprendió un intenso viaje por Europa que lo cautivó de sobremanera conociendo, en forma directa, el mundo industrial y cultural del viejo continente. A su regreso, en 1971, ocupó el cargo de jefe de sección hidrocarburos en la destilería de YPF de Ensenada (B. A.).
 En 1973 la firma Fernarolo S.A. compró y mejoró un antiguo establecimiento avícola de Santa Isabel (conocido como El Peladero) para la faena de cerdos. Al conocer que la firma necesitaba un ingeniero químico, Tirelli no dudó en postularse para el puesto de jefe de planta, siendo aceptado rápidamente. Así retornó, junto a su familia, a la localidad que lo vio nacer; esta vez no solo para desarrollar su profesión, si no también para dedicar gran parte de su tiempo a instituciones y emprendimientos de bien público y privado. Tuvo, en todo momento, como meta principal, mantener en buen funcionamiento al frigorífico y, aunque existieron ofrecimientos de mejoras laborales y económicas en otra localidad, resignó esos progresos personales para continuar en la empresa isabelense que le demandaba tiempo y esfuerzo.
 Poseedor de una oratoria vehemente y fluida, no dudaba en dirigirse a cualquier audiencia, por el tema que el momento lo requiriera, y exponer con claridad y convicción sus pensamientos y propuestas.
  Su actividad febril se trasladó, también, en diversos momentos de su vida, a otros planos locales. Al de la política, participando activamente en partidos vecinalistas; al económico y financiero, apoyando o integrando emprendimientos industriales o empresariales y siendo miembro activo de la Asociación Mutual del Club Belgrano; al de la cultura, siendo gestor e integrante de una empresa dedicada a la continuidad de la sala de cine; al de las instituciones sociales y deportivas, como la Sociedad Italiana en la que fue uno de los grandes motorizadores de la recuperación de su sala de cine y teatro, la Cooperativa de Agua Potable participando activamente en su creación y continuidad, la comisión para la instalación de teléfonos automáticos, la cooperadora de la Escuela Nº 214 o el Club Belgrano, donde integró repetidas veces la Comisión Directiva y varias subcomisiones siendo un fervoroso seguidor de equipos de fútbol de todas las categorías; al de la educación propiciando la creación de cursos de albañilería, plomería y electricidad; al de la organización de eventos colectivos como lo fue la fiesta del 75º Aniversario de Santa Isabel en la que fue su mayor gestor; o al de la religión, la católica, no solo siendo integrante de la comisión de la parroquia, si no también catequista y asistente del padre Trognot.
 Falleció el 3 de marzo de 1998, en su oficina del frigorífico, tras tomar la decisión de quitarse la vida. 

Fuente: Basado en una crónica de "Revista Pan"


*



miércoles, 20 de julio de 2016

Acontecimientos artísticos de antaño

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

Durante las décadas de 1930, 1940 y 1950 visitaron Santa Isabel numerosos conjuntos orquestales, algunos de ellos de gran jerarquía y de renombre internacional. Tal es el caso del famoso maestro Francisco Canaro, quien a principios de 1950 actuó con su Orquesta Típica (así se la denominaba a la orquesta que tocaba tangos) en un baile popular realizado en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Fue un gran acontecimiento con una enorme concurrencia de público que colmó la sala, debiendo las autoridades habilitar una pista al lado del salón, aprovechando una noche con clima agradable.

A principios de la década de 1950 la otra gran atracción fue la visita del notable cantor popular Alberto Castillo, que a pesar de haber actuado un día lunes, llenó totalmente el salón de la Sociedad Italiana. Castillo se alojó en el Hotel Central y mucha gente recuerda que cuando llegó al pueblo varios admiradores del cantor se aproximaron al hotel para saludarlo. Castillo agradeció la demostración de afecto y desde los balcones del patio interior, donde estaba ubicada su habitación, entonó “a capella” una canción de su exitoso repertorio.
En otro orden artístico, también hubo muchas visitas de conjuntos de radioteatro de renombre que, en las emisoras de Buenos Aires y de Rosario, tenían gran éxito representando temas que atraían a los oyentes. Era una ficción donde hombres y mujeres de todas las edades quedaban atrapados por un relato verosímil, a través de las sugestivas voces de los actores y actrices y por los efectos especiales creados por excelentes sonidistas que, con su magia incentivaban la imaginación de la gente que los escuchaba. Esos elencos radiales luego realizaban giras en los pueblos y de esa forma la gente del interior podía verlos actuar en el teatro de su localidad. Desde Rosario solían venir las compañías dirigidas por Federico Fábregas y por Norberto Blesio, que daban obras, entre otras, como “Genoveva de Bravante”, “El León de Francia”, “El Forastero que llegó una tarde” y “Fachenzo el maldito”. De Buenos Aires lo hacía el elenco dirigido por Atilano Ortega Sanz que a la tarde transmitía con mucho éxito, por Radio Mitre, obras camperas que contaban con la valiosa animación de “Pichirica”, rol que estaba a cargo del destacado actor cómico Humberto Lopardo. Ortega Sanz era un prolífico creador de obras de radioteatro, luego representadas en los escenarios de los pueblos de campaña. Entre otras, se pueden mencionar “El boyerito de la cara sucia”, “La chacra del árbol seco”, “Corazón de chacarero” y “Cuando sangran los trigales”.

Anteriormente, en la década de1930 provenientes de la Capital Federal actuó en un baile la orquesta de tango de Roberto Zerrillo, donde también hubo un concurso de cantores locales. En otra ocasión lo hizo el conjunto “Los Bohemios” dirigido Mario Pugliese “Cariño”. “Los Bohemios” formaban parte de un grupo teatral muy popular que representaba graciosos temas cómico-musicales con raros instrumentos. Además el conjunto tenía programas radiales en las emisoras de Buenos Aires y actuaba en importantes teatros de esa ciudad.

A principios de la década de 1950 se realizó un baile popular. El atractivo fue la filmación de una película documental con tomas generales del público y varias de carácter individual, especialmente de la gente que estaba sentada en los palcos. El film fue proyectado en la sala tiempo después.

Era tradición cada año realizar, en noviembre, una reunión danzante como despedida de los conscriptos que al año siguiente serían incorporados al servicio militar obligatorio. Como se decía en la jerga popular "el baile es para los muchachos que tienen que hacer la colimba” el año que viene. 


Todos estos acontecimientos artísticos se llevaban a cabo en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Allí, en la década de 1940, actuó el dúo cómico Buono-Striano, de enorme popularidad por su conocida participación radial en emisoras porteñas. En la misma sala, en otra oportunidad, tuvo gran repercusión la actuación de un mago e hipnotizador que presentaba escenas de levitación. Su atrayente espectáculo lo denominaba “Nostradamos” con “Salomé la Vidente”, con la participación en algún momento del público presente.

También desde Buenos Aires solía visitar Santa Isabel la compañía de teatro que representaba “Gran Pensión El Campeonato”, un programa auspiciado por Jabón Federal en Radio Belgrano (emisora de la Capital Federal que transmitía en cadena al interior). El programa era muy difundido y tenía mucha audiencia en todo el país, especialmente por parte del mundo futbolero durante la disputa del Campeonato Oficial de la A.F.A. En el elenco sobresalía la actuación del excelente actor Félix Mutarelli, quien hacia el papel de “Don Pedrín El Fainero” (el hincha fanático de Boca). También otros importantes actores representaban diversos clubes de primera división. En ese programa radial de Jabón Federal también solía participar -entre otros destacados artistas nacionales e internacionales- el Cuarteto de Juan Cambareri, llamado el “El Mago del Bandoneón”. Cambareri visitó varias veces Santa Isabel amenizando bailes que organizaba la Sociedad Italiana y que lograban gran asistencia de público. En varias oportunidades también actuó el famoso Cuarteto de Tango dirigido por Roberto Firpo, contratado por la Sociedad Italiana.

Otra visita importante la constituía la presencia de la “Orquesta de la Argentinidad” dirigida por Lorenzo Barbero, de Buenos Aires, que actuaba en las instalaciones del Prado Español. Barbero presentaba un atrayente y colorido espectáculo musical de danza tanguera y de otras melodías que contaba con la asistencia de numerosas familias de la zona. 


En 1955, también en el Prado Español, se llevó a cabo en la pista una especie de maratón individual a cargo del patinador Alfonso García, que intentaba batir su propio récord mundial de 80 horas de permanencia en patines, sin dormir y sin parar ni de día nide noche; objetivo que logró. El primer día no se pagaba entrada, en la segunda jornada se abonaba un modesto importe, en la tercera aumentaba el monto y en la culminación, al cuarto día, la entrada era más cara. Había servicio de buffet permanente a cargo de la Heladería Miculán, que organizaba el espectáculo. La reunión finalizó con el festejo de la hazaña deportiva, acompañada con un baile.

En los bailes locales también solían actuar las orquestas de Juan Antonio Manzur, de Rosario; “Maipo”, “Víctor” y “Marchetti y Morelli”, de Venado Tuerto, y el Cuarteto “Boedo”, de Villa Cañás. En este último conjunto, a veces intervenían músicos, cantores y presentadores de Santa Isabel. Conviene aclarar que en aquella época sólo se podían realizar bailes populares en las instituciones, con el consiguiente permiso de las autoridades locales. No existían las discotecas privadas ni lugares parecidos.

Fuera de lo artístico, en la década de 1940, una noche de verano -con la presencia de mucho público- se presentó en el terreno contiguo a la Sociedad Italiana un atlético deportista con una gran contextura física, quien hizo alarde de su fuerza y resistencia corporal. Para demostrar su gran vigor, el fornido atleta comenzó doblando con sus enormes brazos gruesos alambres de hierro. También mostró todas sus energías levantado pesas. Más adelante se realizó una interesante cinchada utilizando una soga; como contrincantes tenía a un grupo numeroso de personas de Santa Isabel que, en forma colectiva tomados de la soga, luchaban para no ser arrastrados por el forzudo; pero los muchachos locales finalmente fueron vencidos. Como cierre del espectáculo el protagonista colocó su cuerpo acostado casi debajo de la rueda de un camión. A continuación el vehículo fue puesto en movimiento y una rueda pasó por encima de su pecho -le habían colocado una tabla encima- sin causarle ningún problema. 


En el año 1956 se realizó con mucho éxito en la Sociedad Italiana una Velada Artística que colmó la capacidad de la sala. Fue protagonizada por gente residente en el pueblo y constituyó toda una novedad por su ingenio y creatividad con mucho de sabor local, que fue muy festejada por la gente. En el primer acto se presentó una pareja de tango compuesta por Ilda Imnocenzi y Diego Tobío, quienes bailaron en una simulada pantalla de televisión construida en mayor escala; una notable creación del recordado Oscar Severini que tuvo a su cargo la escenografía de la velada. En otro sketch Aroldo Carra y Rodofo “Flaco” Enrico hicieron una reidera parodia mediante la interpretación cantada de una grabación de la ópera “El Barbero de Sevilla”. La noche finalizó con la representación de una comedia teatral con un libreto de color local. Entre otros, actuaron Diego Colomba y Mary y Carlos Forneris; pero la verdadera revelación fue la actuación de Carlos “Lito” Gavio que se ganó los aplausos del público. Cumplió la función de director de escena Cavalieri, estafetero del Ferrocarril San Martín. El apuntador fue Jack Romero. Todos los participantes guardaron un rigoroso secreto en el pueblo acerca de lo que iban hacer. De esa forma sorprendieron al público, resultando una hermosa expresión artística, finamente preparada. Una gran velada sabelense, muy comentada, que quedó en el recuerdo.

*     *     *
 

domingo, 17 de enero de 2016

La vieja cancha de Juventud Unida

Por Norberto Oscar Dall’Occhio
 
En las décadas de 1920, 1930 y 1940 la cancha de Juventud Unida, ubicada entre las calles Corrientes, Francia, Misiones y Rivadavia, tenía ciertas características especiales. No poseía tejido olímpico y lo único que dividía al público y el perímetro del campo de juego era un hilo de alambre liso, sostenido a un metro de altura por postes de madera distanciados unos cinco metros uno de otro. El espacio comprendido entre el hilo de alambre y la línea divisoria del campo de juego era muy reducido; alrededor de dos metros. Es decir que los espectadores casi se daban la mano con los jugadores. Incluso muchos jóvenes, cuando el estadio estaba colmado, para presenciar el cotejo se sentaban en el pasto debajo del hilo de alambre para que la gente que estaba a sus espaldas de pié pudiera ver el partido. La policía en una actitud permisiva aceptaba esta situación, pero mediante el uso de una fusta obligaba a los jóvenes a encoger las piernas, pues si colocaban los miembros inferiores estirados sobre el pasto, sus pies se acercaban demasiado a la raya de cal. Resultaba una situación muy confusa y exponía peligrosamente a los jugadores y al árbitro ante reacciones muy agresivas de algunos hinchas. 


Cuando se concretaba un gol o se cobraba un penal no se podía evitar el ingreso sin autorización de espectadores a la cancha. Ni hablar de lo que acontecía cuando se producía una gresca. Un desorden generalizado imposible de controlar, ante semejante batalla campal.

En lo que se refiere al contexto que rodeaba el campo de juego, conviene aclarar que en los costados laterales de la cancha -que ocupaba una manzana entera en lo que es hoy la Escuela Nº779- no existían muros ni ligustros, sino un alambrado de varios hilos. Cuando había partido el Club cubría con arpilleras todos los sectores que daban a la calle. El propósito era evitar que los mirones vieran el encuentro sin pagar la correspondiente entrada. Pero había algunos de ellos que se arriesgaban y se subían a los árboles plantados sobre la vereda de tierra que circundaban la cancha. Era común que durante el desarrollo del partido se oyera el ruido provocado por el quiebre de alguna rama que no pudo resistir el peso de una persona. Entonces de inmediato se producía la reacción de la gente, que risueñamente solía gritar ¡¡¡ ¡Auxiliooo, hombre a tierra!. Felizmente las caídas no tenían consecuencias.

Juventud Unida en 1944 dejó esa cancha de reducida dimensiones -cuyo predio había sido facilitado por su dueño, don Miguel Rueda- y se trasladó a una cancha propia y más amplia, lo que es hoy su cómodo y moderno campo de deportes. Para ello el Club llegó a un acuerdo con la dueña, señora Josefina S. de Rueda, y adquirió el terreno. La inauguración del nuevo estadio que lleva el nombre de la señora Josefina, se realizó el domingo 30 de abril de 1944 mediante la realización de un Torneo Relámpago en el cual participaron varios equipos de la zona. Ese mismo año “los verdes” tuvieron otra alegría: festejaron el campeonato ganado en el certamen de la Liga Venadense de Fútbol, correspondiente a la temporada 1943, que finalizó en setiembre de 1944.


*     *     *

sábado, 23 de mayo de 2015

Cooperativas de Santa Isabel


Publicado en "Acercar a la Gente"
Nº 60 - 10/08/2005

 Pilares de la economía local, las cooperativas están presentes en gran parte de nuestra historia.  Agricultura, industrias, comunicaciones, agua y crédito, son algunas de las actividades que sostienen.  Cómo y por qué fueron creadas. Su actualidad y su futuro.

  Sin lugar a dudas el papel del cooperativismo ha sido, y continúa siendo, de fundamental importancia en el desarrollo de nuestra localidad. Muestra de ello es la variedad de servicios que pone al alcance de sus asociados en medio de una economía local acotada por diversos factores, especialmente por la reducida dimensión del área rural, motor económico de la región, y por la posesión de la misma en pocas manos. Este último factor, sumado a la baja rentabilidad que algunos servicios tienen por nuestra escasa población, hace que no se produzcan inversiones privadas en la medida de lo necesario.
 Cuando se dan estas situaciones, el cooperativismo, conjunción de voluntades solidarias, entra en juego para dar esperanzas ciertas de progreso. Por eso, en esta nota haremos un repaso de las distintas cooperativas que registra la historia de Santa Isabel para revalorizar su necesaria presencia.


  Es bueno repasar, aunque brevemente, la historia para encontrar ejemplos de los errores que una comunidad no debe cometer. La malograda Cooperativa de Luz y Fuerza e Industria Anexa de Santa Isabel Limitada es uno de ellos.
 Esta Cooperativa se creó en 1948 cuando la SUDAM, Compañía Sudamericana de Servicios Públicos, ya no quiso continuar con el negocio de la electricidad. Al hacerse cargo del servicio debió afrontar cuantiosos problemas al quedar obsoleto el equipamiento, lo que produjo largos meses con apenas unas horas diarias de energía; una época de verdadera oscuridad signada por agudas disputas que concluyó con la llegada de un nuevo generador. Después de esos años tristes la Cooperativa fue mejorando el servicio en la localidad con más generación propia, luego conectándose a una línea de alta tensión desde la Cooperativa de Venado Tuerto y por último al "Interconectado Nacional".
 En la década de los '60 la Cooperativa colocó nuevas y modernas luminarias en las calles del pueblo en varias oportunidades y, en 1974, impulsó la distribución de electricidad en la zona rural.
 Unos meses después de inaugurada esta obra se le asestó un mazazo que puso punto final a su vida. Estando en plena expansión se tomó la decisión de transferir la totalidad de sus bienes a la actual E. P. E.
 La Cooperativa de Electricidad solo siguió sobreviviendo en los papeles hasta que los mismos caducaron definitivamente, perdiéndose un bien incalculable que solo se puede mensurar cuando vemos la prosperidad de cooperativas similares en localidades vecinas, donde los servicios que brindan son de excelencia. 
 



El 17 de octubre de 1943, se creó la Cooperativa Agrícola Ganadera Unión y Fuerza de Santa Isabel Limitada a instancias de un grupo de colonos arrendatarios que, deseosos de solucionar los problemas que los agobiaban, habían constituido un centro de productores. Un año después de su creación la entidad ya operaba con la comercialización de trigo, lino, maíz y girasol, adquiriendo a la firma Salemme Hnos. la primera planta de silos. Como señal de consolidación, en 1948, adquirió su actual local propio de Santa Fe y Sarmiento. Durante el transcurso del 9º ejercicio se habilitaron las instalaciones de remate feria dada la gran actividad ganadera del momento. Desde un principio la entidad habilitó sus secciones de consumo y semillas tratando de cubrir un amplio espectro de necesidades planteadas por los productores.
 Con el correr de los años la producción agropecuaria local se fue inclinando casi en su totalidad a la agricultura, por lo que la dinámica de la cooperativa se fue adecuando a esta circunstancia. De tal manera la ampliación de la capacidad de almacenaje de granos, con predominio de la soja, seguid por el maíz y el trigo, fue una constante.
 A comienzos de 1987, convocada por la Asociación de Cooperativas Argentinas, comienzan a realizarse reuniones con el propósito de considerar algunos aspectos relacionados con las actividades de la Cooperativa Agropecuaria de Teodelina Ltda. llegándose, más tarde a acordar la fusión por incorporación. La operatoria conjunta comienza en diciembre de ese año y luego, al redactarse nuevos estatutos nace la Cooperativa Agraria Unión y Fuerza de Santa Isabel y Teodelina Ltda.
 En la actualidad la capacidad de almacenaje se encuentra distribuida en Estación Rastreador Fournier, Colonia Morgan, Desvio Km. 95, Estación Teodelina y María Teresa. Además en nuestra localidad, debido al fuerte crecimiento, se alquilan las instalaciones del molino harinero. Para el transporte del cereal cuenta con tres equipo y otro para los fertilizantes.   Además, la Cooperativa brinda al productor asesoramiento técnico, insumos, agroquímicos, semillas, fertilizantes, seguros, sistema de salud y turismo, entre otros servicios.
 En la actualidad, una de las obras emprendidas es la remodelación de la tradicional sede.
 

La creación de una nueva cooperativa del sector agrícola se plasmó el 31 de octubre de 1954, en el "Prado Español" de Mitre y Belgrano, cuando se realizó la Asamblea Constitutiva de la que dio en llamarse Cooperativa Agropecuaria Justicialista de Santa Isabel Ltda. y que quedó afiliada a la Asociación Justicialista de Cooperativas Agropecuarias Rosafé Ltda., que por ese entonces propiciaba el nacimiento de nuevas entidades. En noviembre de 1956 se le quita a la denominación de la Cooperativa el adjetivo "Justicialista", pero continúa el ansia de progreso de sus directivos y asociados, siendo el almacenaje motivo de constante inquietud ya que en su nacimiento, la Cooperativa Agropecuaria no contaba con silos propios para recepcionar las cosechas de los asociados.
 Los galpones de las estaciones ferroviarias Rastreador Fournier y Santa Isabel han sido los primeros lugares utilizados para recibir los granos que en esos tiempos se almacenaban en estibas de bolsas. En 1974 se tomó la decisión de construir la planta de silos propia con la ayuda de un préstamo del Banco de la Nación Argentina y de acciones de los asociados. La obra, realizada en el predio de la estación Santa Isabel, en Francia Brasil, concluyó en 1975. Diversas ampliaciones fueron aumentando la capacidad de almacenamiento.
 Por otra parte, después de tres décadas de largos trámites, durante el corriente año, se obtuvo la escritura definitiva del terreno de la planta de silos por parte de Ferrocarriles Argentinos a favor de la Cooperativa.
 La sede de esta cooperativa ha sido hasta el año pasado la de Mitre 1167. La edificación, que la entidad primeramente alquilaba y que luego adquirió en 1966, dejó de utilizarse al ser inaugurada la nueva casa que se ha emplazado junto a la planta de silos.
 La Cooperativa Agropecuaria, que en 2002 debió sortear un fuerte problema financiero producto de la conjunción de varios factores, pero especialmente de los devenires económicos del país, se encuentra abocada tanto a la renovación y ampliación de se sus instalaciones como en la elaboración de nuevos proyectos, siendo el de la creación de una planta de productos balanceados el que se encuentra en carpeta.
 La Cooperativa Agropecuaria, compuesta por productores de pequeñas extensiones brinda a sus asociados asesoramiento técnico, los distintos insumos necesarios para la producción, y servicios adicionales.
 

La Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel Ltda. se fundó el 2 de julio de 1960, siendo la primer entidad de su tipo en el departamento Gral. López y la generadora de importantes obras en nuestra localidad a través del financiamiento de las mismas. Las Cajas de Crédito, que en un principio fueron subestimadas por el gobierno, luego evolucionaron hasta tener un importantísimo movimiento de fondos y ser, como en Santa Isabel, un pilar fundamental en el progreso económico. Por esta razón los gobiernos, alejados de las realidades de la gente, comenzaron a tomar medidas que lentamente le fueron cercenando la operatoria con la finalidad de controlar el dinero depositado.
 La última dictadura militar aumentó la presión y el control, obligando a las cajas a fusionarse y transformarse en bancos cooperativos. Así en 1977 nace el Banco Ces Coop. Ltdo. por la fusión de las Cajas de Santa Isabel, Carmen y Elortondo, un banco chico que en el movimiento cooperativo fue citado como modelo.
 En los '90, época de mayor concentración económica, ante nuevas presiones se producen dos fusiones. Primeramente, en julio de 1995 por la fusión de los bancos cooperativos Ces, Horizonte, Aliancoop, Baf, Nodecoop y parte del Local, se crea el Banco Argencoop Coop. Ltdo. con casa central en la ciudad de Santa Fe. La otra fusión se produce el 15 de diciembre de 1997 cuando el Banco Credicoop Coop. Ltdo. absorbe a los otros dos bancos cooperativos del país, el Coopesur y el Argencoop, todos integrantes del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos que fue el que propició, en su momento, la creación de las cajas.
 El Banco Credicoop Coop. Ltdo, sucesor de las cajas de crédito, ocupa en la actualidad el puesto Nº 10 del país en depósitos, manteniendo la filosofía de sus orígenes. De tal manera cada sucursal se considera un distrito que cuenta con su Comisión de Asociados las que a su vez integran las distintas zonas en que está dividido el país. De esta manera mantiene el contacto directo con las entidades intermedias de cada localidad, prestando especial atención al apoyo a las Pymes.
 

Un servicio de vital importancia es el que brinda a toda la población la Cooperativa de Agua Potable y Otros Servicios Públicos de Santa Isabel Ltda. Sus comienzos se ubican en agosto de 1977 cuando el Servicio Provincial de Agua Potable Rural (S.P.A.R) dependiente del Ministerio de Obras Públicas de la provincia comunicó a la Comuna que nuestra localidad había sido incluida en el conjunto de 15 localidades en donde se realizarían estudios de fuentes para futuras instalaciones del servicios de agua potable. Luego de realizados los estudios se aprobó un acuerdo Nación-Provincia en el cual figuraba nuestra localidad como una de las beneficiarias del servicio por el plan BID III.
 En 1978 se realizó un estudio socio-económico, necesarios para la obtención de la personería jurídica y la aprobación de los estatutos y el 31 de agosto de 1979, luego de superados algunos rasgos negativos por la falta de compenetración de la población en el proyecto, quedó constituida la Cooperativa, y la Comuna ratificó al ente la decisión de encarar la obra.
 El servicio de distribución de agua potable, después de grandes idas y venidas (como es costumbre en nuestra localidad cada vez que se realiza una obra de importancia para la comunidad) finalmente fue inaugurado el 21 de agosto de 1987. Así se dio comienzo a una etapa que posiciona a la localidad dentro de aquellas que poseen el privilegio de consumir agua potable, sin riesgos, con más de 1.000 usuarios.
 En el año 2000 y 2001 se realizaron obras financiadas por el PROPASA para abatir arsénico pero tras la crisis económica de 2001 quedaron detenidas. Ahora, con la ayuda crediticia proveniente del Banco Credicoop Coop. Ltdo. y de la Asociación Mutual del Club Belgrano, la Cooperativa prevé culminar con los trabajos en los próximos meses y tener la planta en funcionamiento antes de finalizar este año. El arsénico, elemento presente en el agua que consumimos, no era problema en los comienzos del servicio pero con el establecimiento de nuevos parámetros de calidad se hizo necesaria esta obra por lo que la Cooperativa está dando respuestas a los mismos.
 

 Co.Tra.S.I., Cooperativa de Trabajo de Santa Isabel Ltda. tiene una historia rica en hechos lamentables y también épicos, que la convierten en orgulloso sostén de alrededor de un centenar de puestos de trabajo.
 La planta de Frigorífico Fernarolo S.A. que operaba desde los '70 pasó a manos de San Sebastián S.A. en 1992. Este fue el comienzo del vaciamiento de la empresa ya que las mejores máquinas de producción de fiambres fueron enviadas a la ciudad de Colón, quedando reducida a un frigorífico de faena, desposte y fabricación de fiambres salados solamente.
 En noviembre de 2001 la firma abandonó las instalaciones dejando al personal a la deriva y sin los servicios esenciales, por lo que la mayoría de ellos decidió constituir la cooperativa para retomar las actividades de la planta, que en la actualidad se dedica a la faena y desposte de cerdos, producción de grasa y de algunos fiambres de bajo valor agregado.
 La respuesta de los iniciadores de la entidad fue la continuidad de lo que sabían hacer: trabajo digno. Primeramente el personal mantuvo guardias permanentes de vigilancia y mantenimiento técnico para salvaguardar las instalaciones del vandalismo y para mantenerlas técnicamente operativas hasta la reapertura, cobrando únicamente el Subsidio por Desempleo. Mientras tanto se generaba el proyecto para hacer resurgir al frigorífico que solo lo podría hacer con el aporte de mucha mano de obra, más que con el aporte de capital, dado que el estado de la planta hacía que fuese más viable montar una nueva que reparar la existente.
Han sido muchos los avatares que se sucedieron para que actualmente la planta esté funcionando. Basta con mencionar los vericuetos legales a los que debieron someterse los propulsores de la idea, la maraña de trámites que hubieron de cumplir para obtener el retorno de los servicios esenciales y el otorgamiento de los permisos necesarios, o los cuantiosos viajes que debieron realizar, para tener una somera idea del arduo y complejo trabajo que significó el retorno a la actividad del frigorífico. No faltaron, además, medidas de importancia y de apoyo por parte de la Comuna para concretarlo.
 En la actualidad ha vuelto a ser uno de los principales motores de la economía de Santa Isabel no solo por los retornos -aunque aún magros- del personal, sino también por lo que significa para el comercio y los servicios de la localidad y la zona. La Cooperativa exhibe con orgullo el número 001 en el Registro de Unidades Autogestionadas por los Trabajadores; éste registro es de alcance nacional estando individualizadas al momento 180.


 La más nueva de las cooperativas de Santa Isabel fue creada el 6 de agosto de 2003. Se trata de la Cooperativa de Servicios Públicos Belgrano Ltda, parte de lo que se ha dado en llamar la Red Belgrano, integrada por otras dos instituciones, el Círculo Social y Deportivo Gral. Belgrano y la Asociación Mutual del Club Belgrano.
 Con objetivos muy amplios, fundamentalmente apuntados a brindar servicios a la comunidad isabelense, en marzo de 2004 lanzó el servicio de internet dial-up (a través de módem telefónico) y luego, con una importante inversión el servicio de internet wireless de banda ancha, actualmente utilizado por empresas, comercios y socios de la Cooperativa
 Otro de los servicios que ofrece es el de telefonía IP que permite establecer comunicaciones nacionales e internacionales a costos muy bajos.
 La Cooperativa Belgrano aspira a extenderse en el área de las comunicaciones y estar atento a todo nuevo servicio que pueda beneficiar a Santa Isabel.


 Es importante destacar y recordar, que a diferencia de las empresas privadas, generalmente sociedades anónimas, el usuario de los servicios que brindan las cooperativas es un socio más, y por lo tanto tiene acceso a informaciones y explicaciones que de otro modo no las tendría. También puede, mediante las asambleas, participar de los Consejos de   Administración respectivos y ser parte de las decisiones. Estas cualidades hacen del cooperativismo la herramienta ideal para que en localidades como la nuestra podamos administrar nuestros propios recursos. 


*     *



viernes, 3 de enero de 2014

La vieja cancha Azulgrana.

Publicado en "www.red-belgrano.com.ar" - 12/12/13

Por Norberto Dall'Occhio
   

  Muchos hinchas de General Belgrano recuerdan con cariño y con cierta nostalgia la vieja  cancha  que el Club tenía “detrás de la vía”, como suele decirse, aquella que tantos simpatizantes tienen en sus memorias.

  Desde  su fundación  en 1916  y  hasta  1926, General  Belgrano practicaba fútbol pero no tenía cancha propia  y lo hacía  en terrenos prestados.  En 1927  adquirió una manzana ubicada entre las calles Sarmiento, Misiones, San Martín y Chaco, donde se instaló el campo de juego, hasta que se compró, en la década de 1960, los terrenos donde actualmente están las  nuevas instalaciones y por entonces el club resolvió fraccionar y vender el terreno de la antigua cancha para recaudar fondos destinados a la nueva inversión. Muchos socios adquirieron buena parte de esos  lotes, que más adelante pasaron a manos de la Comuna a fin de que en ese sitio se construyera el barrio de viviendas FONAVI.

  Pasado un tiempo, en una de las esquinas, se construyeron los vestuarios, la boletería y otras dependencias que servían como vivienda a los cuidadores de la cancha. Entre los cuales se recuerdan, “La Macha” Ferreyra y el “Negro” Paulini, dos destacados jugadores  azulgranas.

  Los  belgranistas  guardan muy  gratos recuerdos de ese viejo estadio, que fue escenario de importantes acontecimientos deportivos. En las décadas de los 40, 50 y 60, cada 9 de julio, el Club organizaba un atractivo torneo relámpago, de dos días de duración en el cual participaban ocho equipos de la zona y donde se ponían en disputa hermosos  trofeos y medallas.

  Continuando con los partidos que se disputaban en la antigua cancha, se destacaban por la gran rivalidad, los clásicos con  Juventud Unida, como así también los duros enfrentamientos con  Sportsman de Villa Cañás. Principalmente esos encuentros generaban una gran expectativa en la gente del pueblo y de la zona, provocando una enorme concurrencia de público al espectáculo, que colmaban la capacidad del estadio.

  Cambiando el rumbo y yendo a las características del terreno, se puede contar que dentro de él había que ubicar el campo de juego, los vestuarios, el  alambre, o tejido olímpico, y el público. Por las dimensiones que tenía el lote, el diseño del perímetro de la cancha se hizo sobre la base de las  medidas mínimas establecidas en los reglamentos que rigen el fútbol, era denominada una “cancha chica”, como se dice en el lenguaje futbolero. Pero no solo lo era  para los jugadores, sino también para  el público. Los espectadores, por el poco espacio disponible, estaban  muy cerca de la línea de cal, a solo unos dos metros. La proximidad de la gente, sumado al calor de la lucha deportiva, a veces levantaba la temperatura del ambiente y creaban un clima muy tenso en el estadio. Durante el desarrollo del juego, los futbolistas tenían ciertos inconvenientes para ejecutar los tiros de esquina, ya que les resultaba difícil darle precisión a la pelota por el poco lugar para tomar distancia y lanzar el centro. Por su parte, los espacios destinados a los hinchas eran muy estrechos, especialmente en los sectores donde estaban los arcos.

  Hasta principios de 1.940 el campo de juego estuvo rodeado tan solo por un hilo de alambre liso, sostenido por postes, a fin de fijarle un límite a la concurrencia y evitar que se metieran dentro de la cancha. Existen muchos recuerdos de aquella época sobre triunfos épicos, días de gloria, peleas, corridas y transgresiones. En ciertas oportunidades, cuando se convertía un gol importante, algunos hinchas eufóricos y descontrolados, pasaban el hilo de alambre, evadían el control policial y salían corriendo para abrazar al autor del tanto. Otro descontrol aparecía cuando se iba a patear un penal, simpatizantes que estaban cercanos al arco, sobrepasaban primero el alambrado, la raya de cal y se metían imprudentemente dentro de la cancha invadiendo el área grande para ver de cerca el disparo desde los doce pasos. ¡Para qué hablar de lo que ocurría si el arquero atajaba el penal y daba rebote! Una confusión total, entrevero  de jugadores, mezclados con el público, gritos, una pelota en juego y un árbitro desorientado. Un tiempo después, para una mejor protección y para mantener el orden, se colocó como divisorio un grueso tejido olímpico en reemplazo de ese franqueable hilo de alambre. Continuando con la descripción del estadio, se puede decir que tenía cierta protección de los vientos, puesto que los cuatro costados que daban a la calles estaban cubiertos, además de los tejidos, por un espeso cerco de ligustros de hojas anchas y de gran altura, que impedían la visual desde las veredas. En algunos sectores destinados al público, el espacio resultaba tan reducido que cuando se desplazaban, debían hacerlo en “fila india”.

  El  problema mayor estaba detrás de los arcos, porque lo que cumplía la función de red permanente, era un grueso tejido de alambre en reemplazo de la tradicional de piolines. Por la escasez de espacio en el campo de juego, los caños que sostenían el arco y la mencionada red, invadían un metro el sector del público, por ese motivo, detrás de cada arco se producía un gran congestionamiento de gente que se desplazaba de un lugar a otro.

  Para evitar cualquier provocación al arquero, siempre al costado del arco y dentro de la cancha, pero detrás de la raya, se colocaba un agente de policía para  mantener el orden y proteger al portero. Debido a las particulares características del estadio y su entorno durante  algunos partidos trascendentes, el espectáculo que se apreciaba en el campo de juego era muy particular, se jugaba dentro de un ambiente con ánimos bastantes caldeados, los jugadores tenían frecuentes roces y discusiones con sus rivales, sumados a las airadas protestas al árbitro y los gritos del público.

  Lo descripto era el encuadre y la atmósfera especial que se vivía generalmente en esa vieja cancha, cuando General Belgrano jugaba en su condición de local, allí el equipo azulgrana se agrandaba y se hacía fuerte, era un reducto complicado para cualquier escuadra visitante, que valoraba mucho un triunfo en la recordada y difícil cancha chica del Ciclón.

 *     *     *

jueves, 2 de enero de 2014

Club de Servicios Comunitarios.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 104 - 29/10/09

  Esta entidad se fundó el 1º de junio de 1982 constituyendo su Comisión Directiva de la siguiente manera: Presidente: Felipe Floridi, Vicepresidente; Próspero Antonio Risso; Vicepresidente 2º: Albino E. A. Gobbi; Vicepresidente 3º: Humberto Carpi; Secretario: Agustín Leal; Pro Secretario: Oscar Stiepovich; Tesorero Humberto Pennacchietti; Pro Tesorero: Carlos Casadei; Vocales: Alberto Fassi, Enrique Canal, Emilio Pellegrini, Adolfo Leidi, Juan C. Luporini, Pedro Viccei, Osvaldo Saez, Arístides Catini, Eduardo Mercé y Miguel Mercé.

 Surgió para reanudar las actividades que realizaba el Club de Leones de Santa Isabel. Este cambio se produjo como consecuencia de la desafiliación del Lion's International con sede en los EE.UU., que fue resuelta por unanimidad y como acto de repudio hacia las autoridades máximas de dicha asociación, tanto en el orden nacional como internacional, por mantener una actitud silenciosa e indiferente frente a la guerra por las Islas Malvinas en ese año.
 
El Club de Leones de Santa Isabel había sido constituído el 12 de junio de 1975. Sus socios fundadores fueron Atilio Fassi, José Tocchetti, Pedro Viccei, Emilio Pellegrini, Dante Pellegrini, Oscar Stiepovich, Próspero Antonio Risso, José A. Rubín, Albino E. A. Gobbi, Pedro Ballachino, Mario Bosertnizan, Arístides Catini, Oscar Dellacha, Alberto Fassi, Felipe Floridi, Víctor Glavinovich, Heriberto Latini, Adolfo Leidi, Enrique Canal y Mateo Matiacich.

 Desde el inicio de sus actividades se dedicó a realizar obras en favor de la niñez, la ancianidad e instituciones de bien público tales como la donación de un generador al Hospital Miguel Rueda, la reparación y equipamiento de una ambulancia para servicio de la comunidad (fue la primera con que contó Santa Isabel), donaciones a las escuelas de equipamiento, libros, útiles, etc., celebración del día de la madre y del niño con programas teatrales y cinematográficos, etc.

El Club de Leones estableció el servicio permanente sin cargo de muletas y camas y sillones ortopédicos, el que continuó a cargo del Club de Servicios Comunitarios hasta que éste, en marzo de 2005, mediante un convenio celebrado con la Asociación Hospital Miguel Rueda le transfirió a esta última dichos bienes y servicios.

 Tras este acuerdo, el Club de Servicios Comunitarios quedó inactivo.


  1975  - Acto de entrega de un televisor por parte del Club de Leones de Santa Isabel a la Asociación Hospital Miguel Rueda. De izq. a der.: Ángel Benso (Presidente de la Asoc. Hospital. M. Rueda), Raúl Paolinelli, Albino E. A. Gobbi, Alberto Farsi, Oscar Carini, desconocida, desconocida, Enrique Canal.





*    *     *

Algunas Instituciones y agrupaciones que ya no están


Publicado en "Acercar a la Gente"
Nº 102 - 27/08/09 
 
  Además de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, cuya historia que se extendió desde 1910 hasta 1975 detallamos en el número anterior, en Santa Isabel existieron muchas organizaciones o instituciones que con el correr del tiempo fueron desapareciendo. Este es un resumen de la existencia de algunas de ellas.

 Los libros de Actas y Copiadores de Cartas de la Comuna de Santa Isabel dan cuenta de varias de estas organizaciones. El 6 de abril de 1916, la Comisión de Fomento cedió la plaza pública al “Footbal Club Rivadavia” para construir una cancha de fútbol. El 22 de diciembre de 1926 concedió permiso para realizar un baile al “Club Atlético Centenario”. El 8 de junio de 1927, envió una nota a la presidenta del “Club de Tennis” pidiéndole que cortaran las malezas y limpiaran la cancha que se encontraba en la plaza pública pues, decía, su estado era lamentable. El 4 de octubre de 1930, una “Comisión de Señoritas” pidió prestado a la Comuna los objetos del juego de tenis. Tres años más tarde se cita a Esteban Boveris como presidente del “Lawn Tennis Club”. En diciembre de 1938 el “Club Sportivo Las Rosas” solicitó permiso para realizar un baile. En ese mismo año estaba organizado el “Club Juventud Agraria” que para marzo de 1950 aún existía. En 1941 se cita funcionando al “Club Atlético La Lyda”.

 Por otra parte, en 1924 se fundó la Sociedad Argentina de Socorros Mutuos y en 1930 la Biblioteca Pública D. F. Sarmiento”Las dos entidades desaparecieron al fusionarse y dar nacimiento, el 2 de septiembre de 1953, a la actual Asociación Cultural Domingo Faustino Sarmiento.

 El 28 de agosto de 1912 se colocó la piedra fundamental del edificio de la Sociedad Italiana Humberto Primo, entidad que habría nacido a partir de la escisión de un grupo que integraba la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. Su edificio se levantó en Gral López al 1100, en un terreno que pertenece a la Cooperativa de Agua Potable. Allí funcionó el denominado Cine Gardel. No se conoce exactamente la fecha de fundación ni cuando dejó de funcionar la entidad como tal.

 En 1962 se conformó la Asociación Jóvenes Isabelenses (A.J.I.) con la finalidad de contribuir al mejoramiento de la localidad. Solamente se sostuvo durante unos seis meses pero su labor fue intensa. Entre otras cosas esbozó un proyecto de parquización de terrenos del ferrocarril -que no se plasmó- con la participación de profesionales y llevó a cabo la pintada de los troncos del arbolado público. Algunos de sus integrantes eran Enrique Canal, Humberto Albanesi, Rubén Benso, Jorge Tirelli, Gerardo Salemme, Norma Achilli, Vilma Dall'Ochio, Mirna Sánchez, Elvio Martínez, Hugo Pessino, Estrella Bendaham, Norberto L. Salemme, etc. Sus reuniones se realizaban en la sede de la Asociación Cultural D. F. Sarmiento.

 La Agrupación de Atletismo de Santa Isabel (A.D.A.S.I.) se conformó el 21 de agosto de 1973 con el anhelo de lograr un grupo de niños y jóvenes aunados a través de la práctica de este deporte y con el deseo de obtener mejores niveles para la educación física. El cuerpo técnico estuvo integrado por los profesores de Educación Física, Ilda Imnocenzi (quien era directora de la escuela Nº 779 D. F. Sarmiento) y José Ángel Rubín, además de la entrenadora Alicia Cuminetti. Se disolvió en 1977.

 El 1º de junio de 1982 fundó el Club de Servicios Comunitarios. Sus directivos eran Felipe Floridi, Próspero Antonio Risso, Albino E. A. Gobbi, Humberto Carpi, Agustín Leal, Oscar Stiepovich, Umberto Pennacchietti, Carlos Casadei, Alberto Fassi, Enrique Canal, Emilio Pellegrini, Adolfo Leidi, Juan C. Luporini, Pedro Viccei, Osvaldo Saez, Arístides Catini, Eduardo Mercé y Miguel Mercé. Surgió para reanudar las actividades que realizaba el Club de Leones de Santa Isabel. Éste había sido constituido el 12 de junio de 1975. Sus socios fundadores fueron Atilio Fassi, José Tocchetti, Pedro Viccei, Emilio Pellegrini, Dante Pellegrini, Oscar Stiepovich, Próspero Antonio Risso, José A. Rubín, Albino E. A. Gobbi, Pedro Ballachino, Mario Bosertnizan, Arístides Catini, Oscar Dellacha, Alberto Fassi, Felipe Floridi, Víctor Glavinovich, Heriberto Latini, Adolfo Leidi, Enrique Canal y Mateo Matiacich. En marzo de 2005, mediante un convenio celebrado con la Asociación Hospital Miguel Rueda le transfirió a esta última sus bienes y servicio y, tras el mismo, el Club de Servicios Comunitarios quedó inactivo.

 La Peña Tradicionalista Refugio de amistad fue fundada en 1980 por Hugo Arrac, Julio Gilardone, Nelson Favaro y Mario Focquart, participando en desfiles criollos en distintas ciudades. El nombre fue dado por el Sr. Juan Herrera. Al grupo original se fueron agregando más integrantes, entre ellos Edsel Gilardone, Jorge Tazzioli, Luis Milanesi, hermanos Codutti, "Leo" Flamini, Rionda, Martín Nierumberg, "Pancho" Coria e hijo, Daniel Merlo, Juan Vélez, Daniel Zanni, Marcelo Hernando, José Carlos Romero, Ricardo Donadío, José Cebrero, Esteban Tiseira, Leandro Mercé, Juan Herrera, etc.
Sus actividades, que generalmente se desarrollaban en Sarmiento y ruta 94, eran variadas: jineteadas, carreras de sortijas, juegos de riendas, etc. En 1998 la agrupación se disolvió al disminuir la cantidad de miembros y su posibilidad de mantenerla en funcionamiento.

 Infantiles Santa Isabel (I.S.I.) se creó con la finalidad de fomentar la práctica del fútbol entre los niños de la localidad y competir en ligas infantiles. Este grupo se formó en 1984 siendo su primer Presidente el Sr. Francisco Vivas. Además lo integraban, entre otros, Juan Carlos Oneglia, Rubén Benso, Adalberto Oneglia, Juan Carlos Balassone, Rosendo Cicci, Raúl Roggeri, Ignacio "Pochi" Pérez, Jorge "Ruso" Giménez y Oscar Donatti. Adquirió un predio de dos manzanas situadas entre 25 de Mayo, Urquiza y Sarmiento en donde construyeron canchas de fútbol y un quincho que, además de ser la sede, funcionó como parrilla y comedor. Este emprendimiento alcanzó gran éxito. Sin embargo, en los últimos años de la década de 1980 la actividad fue disminuyendo hasta que finalmente se disolvió.

 La Asociación Mutual Entre Asociados del Club Juventud Unida (A.M.A.J.U.) comenzó a desarrollar su actividad el 16 de junio de 1986 con el objetivo de gestionar el bien común y la ayuda solidaria para sus asociados y la localidad. Entre sus servicios estaban las transacciones financieras de ayudas económicas o captación de ahorros y, más adelante, con la compra de Casa Martínez (ferretería ya artículos del hogar de Belgrano 1043) la de Proveeduría Mutual. También brindaba servicios de salud y turismo a través de la representación de otras entidades. Mediante una operatoria del Banco Hipotecario Nacional llevó a cabo la construcción del Barrio Juventud de 20 viviendas. Esta entidad realizó diversos aportes económicos a distintas instituciones de bien publico de Santa Isabel. Sus oficinas estaban instaladas en la galería comercial del Club Juventud Unida de Belgrano y San Martín. Dejó de operar cuando se produjo su fusión por absorción con la Asociación Mutual de Venado Tuerto. 


*     *     *