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jueves, 15 de enero de 2026

Predio "8 de Febrero"

2019 - El festival "A Todo Pulmón" en el predio "8 de Febrero". 

  El predio "8 de Febrero" está situado en el terreno ferroviario delimitado por las calles San Martín, Brasil y Mitre, y la vía. Su nombre conmemora el día de la fundación de Santa Isabel acontecido el 8 de febrero de 1908. 

 Si bien a fines de 2006, por iniciativa de Oscar Milanesi la Comuna comenzó con algunos trabajos para la instalación de servicios como el de agua y electricidad, esta se vio frustrada por falta de presupuesto. La relevancia que venía cobrando, año tras año, el festival denominado A Todo Pulmón fue lo que impulsó este primer intento.

 Posteriormente, en el año 2007, la Comisión Central de los Cien Años de Santa Isabel decidió que esa obra sería, junto con la del Complejo Cultural Centenario, uno de los Legados del Centenario para las generaciones futuras, por lo que se decidió impulsar la creación de un espacio abierto destinado a la realización de eventos populares con acceso a toda la población a fin de . También decidió este nombre par el lugar.

 De tal manera, la Comuna de Santa Isabel, a fines de 2007 y principios de 2008, llevó a cabo las primeras obras en el predio 8 de Febrero consistentes en la instalación de canillas de agua potable en los sectores destinados a cantinas, la distribución de electricidad en los mismos, la mejora del terreno con enripiado y la construcción de un espacio techado asignado a escenario. Todo ello fue estrenado durante los festejos por el aniversario número cien de la localidad. Desde ese momento se lo utiliza para festividades, actos y encuentros populares siendo el mayor de ellos el del festival veraniego A Todo Pulmón.

 Año tras año, se sucedieron varias inversiones de importancia que dotaron a ese espacio de una mayor comodidad. La Comuna de Santa Isabel construyó el escenario, camarines y otras dependencias, sanitarios para el público, como así también ostensibles mejoras en las obras iniciales. Por otra parte, por iniciativa de la Cooperadora de la Escuela Nº 779 D. F. Sarmiento, primero, y por la Cooperadora de la Escuela Nº 179 B. Mitre, después, se construyeron mesadas en el sector de cantinas, ya que ambas utilizan ese sector para ese servicio durante las jornadas del festival mencionado. 

 

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domingo, 17 de julio de 2016

Con el folklore en el alma

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 57 del 05/04/05

Nilda de Sunde, icono folklórico local por excelencia, rememora los mejores momentos de La Marrupeña.


Nació en Teodelina en 1941 pero cuando tenía 2 años sus padres se trasladaron a Villa Cañás donde vivió hasta sus 25 años. Al casarse se radicó en Santa Isa-bel y dio a luz a sus hijos y al movimiento folklórico más importante de la localidad.
Nilda González Farrando es conocida por su apellido de casada, Nilda Sunde, pero especialmente por su actividad de casi 32 años en La Marrupeña. De eso y de otras cuestiones estuvimos dialogando.


¿Cómo se relaciona la danza folklórica?
=En la escuela recitaba poesías, bailaba o hacíamos comedias. A los 15 años ya andaba en comisiones; con mi hermano hacíamos teatro vocacional o íbamos a la peña de Studebaker, que en ese entonces se llamaba La Huella. Estando en la organización de los carnavales que organizaba el Club conocí a Orlando, mi marido.
A mis hermanos y a mi nos gustó eso desde chicos, lo de las peñas o lo del teatro. Y el folklore nos gustaba porque mi papá defendía todo lo nacional.
Aprendí primero lo que me enseñaron en la escuela. Más adelante Aldo Alfonso, de Villa Cañás empezó a enseñarnos las danzas, hasta que, en esa peña, nos dieron clases algunos profesores. Cuando terminaba la clase, la gente se quedaba en el salón; había mate guitarra, bombos, empanadas, cuentos, historias y se seguía bailando. Solo bailé en las peñas, no me veía en los escenarios, pero el del teatro me gustó mucho.
¿Cómo fue fundada La Marrupeña?
=Un tiempo antes de casarme dejé el folklore y el teatro. Me casé, vine a vivir a Santa Isabel y tuve mis hijos.
Cuando Sergio tendría 4 años y Rafael 3, Oscar Villegas, de San Gregorio, comenzó a dar clases de danza en la Biblioteca y los anotamos. Eran unos 8 o 10 entre los que estaban Claudio y Carlos Bessone, Bibiana y Eduardo Agostinelli, Juan Alberto Mondino, Bibiana Mansilla y creo que Rosana Enrico. Ahí empezamos a conocernos con Carmen Mondino, porque su hijo era del grupo.
Villegas vino unos meses pero como había pocos alumnos dejó de hacerlo y nosotros nos quedamos con las ganas.
En esa época mi suegro era presidente de Juventud y lo consulté sobre la posibilidad de que éste profesor diera las clases en el Club. Si hay muchos chicos, me dijo, a lo mejor el Club puede ayudar.
A los padres del grupo les pareció buena la idea, así que con mi suegro fuimos a ver a este profesor y le dio la palabra de que si había algún inconveniente el Club se hacía responsable. Nunca hubo necesidad de eso porque de arranque se anotaron como 45 chicos.
¿Por qué le pusieron ese nombre?
= Apenas comenzamos en Juventud, se creó la Peña y se la llamó así.
Arrancamos el 10 de mayo de 1973 y el 29 de mayo, que era un sábado, el Club, nada que ver con la Peña, organizaba un espectáculo con Los Fronterizos. Pensé que podrían salir de padrinos y al revisar su historia vi que un tío de uno de los integrantes, Moreno, tenía una estancia en Salta donde le daba cobijo a folkloristas, escritores, poetas, bailarines. El hombre era Adolfo Marrupe y le decían el "Poncho" porque él los cobijaba a todos. La estancia es La Candelaria pero le decían La Marrupeña; para ese entonces ya estaba la zamba La Marrupeña, en honor a él y a la estancia.
Pusimos unos cuantos nombres para que los chicos eligieran, pero le contamos esta historia y ganó ese nombre. Los Fronterizos estaban re chochos, aunque después ni se habrán acordado más de nosotros.
¿Visitaron la estancia alguna vez?
=Nunca, pero nos invitaron. Una vez, cuando actuábamos en La Cumbre, unos sobrinos del "Poncho" se arrimaron, nos preguntaron el por qué de nuestro nombre y nos invitaron a la estancia.
¿Cómo llega Usted a ser profesora?
=En el segundo año siguió viniendo el mismo profesor solamente los sábados a la tarde, ahí se juntaban todos lo chicos y era un lío infernal. Entre semana, ¿quién ensayaba a los chicos? yo, porque como sabía folklore llevaba a mis chicos, me quedaba a las clases y todo lo que él daba, lo asimilaba.
Al otro año se decidió ir al festival de La Cumbre en Córdoba, y hubo que ensayar a los grupos elegidos de julio a noviembre. ¿Quien ensayaba? Nilda, y Carmen que daba una mano.
Pero aparece un problema con el ingreso de una mujer que desintegró la Peña. El profesor se vio en unos cuantos líos y adujo razones económicas para no venir más. Se fue mal con nosotros, los de la comisión, y esa mujer formó otra peña en el Armonía Bochas Club diciendo que nuestros chicos no podían dar más exámenes ni tener títulos porque Villegas era director zonal del IDAF, el Instituto de Arte Folklórico, al que estábamos incorporados desde el primer año.
El Instituto no nos mandaba profesor, porque habían engañado también a Santos Amores, el fundador y director. Pero una profesora zonal propuso a Leonor Castellanos, de Venado Tuerto, de18 años que recién se había recibido.
Yo tuve que volver a las clases, y algunas personas distanciadas de La Marrupeña le hacían la vida imposible a esta chica, que decidió terminar el año, dar los exámenes y no volver. Por eso los padres mi pidieron que yo fuera la profesora.
Carmen Mondino me ayudó a hacer las carpetas mientras yo aprendía, junto a los chicos, las danzas que me faltaban. Así que a fin de 1977, rendí los tres ciclos y el profesorado juntos.
La Marrupeña, además de sus festivales y actuaciones locales, estuvo en muchas partes del país....
=Al principio todo era a nivel infantil y competíamos en el festival de La Cumbre, pero llegó un momento en que tuvimos tantos alumnos que el 80% de los chicos se quedaba sin ir, por eso los padres resolvieron no ir más. Los más grandes premios a nivel infantil se trajeron de allí, traer dos veces seguidas la Copa Challenger era ser la mejor delegación entre otras de todo el país, y en otros años estuvimos cerca del primer premio.
También del Club Independiente de Avellaneda trajimos un premio en zamba infantil y estuvimos en importantes festivales que no eran competitivos, como el de Tucumán, al que fuimos dos o tres veces; eran tres noches en las que había que mostrar diferentes cuadros con argumentos escenificados. Haber hecho teatro me sirvió para las presentaciones, por eso muchas veces descollamos, por ser distintos.
También fuimos a festivales de la provincia de Buenos Aires o de Mendoza, pero lo grande fue Cosquín. Estuvimos muchas veces a través de las competencias, llegando a finales con parejas del Ballet y con malambos, uno de los últimos fue Claudio Pierani que llegó a la final hace tres o cuatro años.
En 1995, por invitación de Julio Mahárbiz al IDAF, fuimos a bailar a Cosquín junto a todos los bailarines del Instituto. Como es el más grande del país congregó a más de 1.000 bailarines. Unos días antes habíamos ido al Pre Cosquín porque eran finalistas Marcelo Pierani y Nerina Bustos. Marcelo llegó a la final en malambo sureño, así que nos quedamos hasta el final, y después empezó a llegar el resto de la gente. De una casa alquilada fuimos a las carpas que habían dispuesto en una cancha de fútbol para los bailarines del IDAF. Afuera estaban las de los familiares.
Fue una cosa inolvidable. Todos los integrantes del Instituto tenían que abrir la primer noche del festival mayor con una zamba de Juan de los Santos Amores. Se ensayó eso y también para el desfile que era a la tardecita. A la 1 de la tarde nos fuimos todos caminando hasta la plaza, unas 25 cuadras. Amores nos reunió a todos en el escenario... una muchedumbre, un calor... Llamó al zonal de Moreno, que es donde vivía él, y al de Tucumán, el más importante por la cantidad y calidad de los bailarines. Y me dice a mi, a ver Señora, venga para acá, adonde están Ernesto y Nerina, los quiero acá, y tráigame las mejores parejas de La Marrupeña. En el escenario estuvimos, al centro el zonal Moreno, a la derecha el zonal Tucumán y a la izquierda La Marrupeña. Y para atrás y en los pasillos de la plaza, el resto.
Tocábamos el cielo con las manos y los chicos que estaban ahí arriba, primera vez de una experiencia semejante, bailaron llorando de la emoción.
Pero estos no fueron los únicos escenarios de importancia...
= Hubo muchos. En enero de 2000, antes de ir a competir a Baradero, Erina y Ernesto fueron a ver La Chacarerata a Villa Cañás. Después de verlos bailar los invitaron a ir a Cosquín con ellos. Pero antes compitieron en Baradero y trajeron el primer premio, y en zamba estilizada, Rosana Coria y Juani Sunde el segundo. Ese año Santa Isabel los vio en Baradero y en Cosquín porque la Chacarerata los invitó y bailaron en el escenario mayor.
¿Pensó alguna vez llegar a todo esto?
=No, nunca fue pensado, salió así.
En primera instancia La Marrupeña no fue un medio de vida, durante mucho tiempo yo nunca cobré las clases, hasta que llegó un momento en que los padres y la comisión dijeron que no debía ser así. Empecé a cobrar, pero si había 40, pagaban 20, y siempre se dieron las clases. Pero luego esto se tornó una profesión importante y Amores me lo hizo sentir así, debe defender esta profesión, no debe regalarse y piense que algún día va a tener profesores a cargo, me dijo.
Y estoy contenta en eso, porque en este momento hay 13 chicas y muchachos, profesores, trabajando en mi zonal en localidades como Camilo Aldao, Cafferata, Chapuy, Elortondo, Venado Tuerto y Villa Cañás, son profesores a los que de una u otra manera les di clases.
Actualmente mi obligación es supervisar cada escuela para que se cumpla con el programa.
¿Esta ha sido su vocación?
=Mi vocación fue ser maestra, no lo pude ser y no le echo la culpa a nadie. Por eso siempre me gustó estar con los chicos. Siempre pretendí que no desaparezca, no La Marrupeña precisamente, si no la difusión de la danza criolla, y estando en un lugar de estos pude compartir lo que mis hijos hacían desde que tenían 3 años, y hoy, que tienen 30, lo sigo compartiendo. Es algo que permite estar junta a la familia y disfrutar de algo que nos gusta a todos.
¿Suele encontrarse con ex alumnos?
=El año pasado tuve una gran alegría, fui al festival de La Telesita de Villa Cañás, que es donde da clase Claudio Pierani, y me encontré con chicos, grandes, con gente que ya ni tengo en la memoria. Todos venían a saludarme con cariño y con respeto.
Eso por un lado, y por el otro, miré el escenario y entré a ver gente que a pasado por mis clases, o por las clases de mis hijos, o por las de los profesores que se han recibido con migo. Estaban las academias de mis chicos que están dando clases y que son de mi zonal.
Estoy feliz en ese sentido porque hay alguien que sigue lo que inicié.
Y que le proporciona ingresos...
=Respecto a lo que yo recibo como Directora Zonal, es un porcentaje sobre el arancel que cobra el Instituto en los exámenes. Según la cantidad de exámenes, hay un porcentaje que me dan a mi y otro al profesor.
Volviendo atrás, hay un momento en que la Marurupeña se va de Juventud a pesar de que siempre fue vista como una parte del Club...
=Era así. Tal vez porque los Sunde estábamos ahí. Siendo presidente mi suegro del Club, el dio su palabra de que si hacía falta un respaldo, lo ibamos a tener. Después fueron cambiando algunas cosas a través de los años y de los distintos presidentes y comisiones.
Pero nosotros nos sentimos parte del Club Juventud ya sea por el fútbol o por la Peña. Porque la familia de mi esposo eran del fútbol y nuestras casas eran albergues de los jugadores que Juventud traía. Nosotros no estrenamos nuestra casa, la estrenaron los jugadores del Club, por eso Juventud está en nuestro corazón, en nuestra alma. Siempre.
Si bien es cierto que nosotros y mucha gente de la Peña era de Juventud, a las personas que ingresaban, nunca se les puso algún tipo de condicionamientos. Pero algunas cosas fueron cambiando y hubo momentos en que ciertos sectores de la Institución nos rechazaron, o a lo mejor nosotros nos sentimos rechazados. O sea, el folklore se sintió rechazado, no la familia Sunde. Al suceder algunos problemas ,se pensó en buscar otro lugar.
Así nace una nueva Institución...
=La Marrupeña siempre se sostuvo por todo Santa Isabel; todo el mundo nos compró rifas o nos prestó cosas, y hubo gente que nos hizo ver esa realidad. Además el IDAF nos obligaba a denominarnos escuela y pedía una serie de requisitos que le complicaba las cosas al Club. Se juntó un poco de todo eso y en 1995 se realizó una asamblea en la que la mayoría decidió independizarse y crear la Escuela de Arte Folklórico La Marupeña.
Al principio estuvimos en el Centro Cultural, la Sociedad Italiana, hasta que cuando se cumplían las bodas de Plata encontramos el local en el que todavía estamos.
¿Cómo fue la creación del Ballet?
= Fue en 1990. Los varones, al terminar la escuela primaria no seguían bailando, en el secundario los cargaban y a los chicos les daba vergüenza . Pero se armó un grupo de chicos que eran muy firmes en lo que les gustaba, y se quedaron.
Como tenían 13, 14 o 15 años, con ellos empecé a crear cosas distintas. La Marrupeña traía artistas y nos metíamos con ellos y armábamos los cuadros y bailábamos. Uno de esos artistas fue Rubén Durán con quien nos hicimos amigos y hablamos mucho sobre el arte, la música y la danza; y empezamos a crear con Rubén. Un día me dijo: Negrita lo tuyo es un ballet, vos a este grupo no lo podés anunciar más como una peña, porque el trabajo que estás haciendo con los chicos es de avanzada. Fue la primer persona que habló de ballet y que luego fue el padrino.
Armamos un cuadro que después fue ganador en los encuentro juveniles de cultura en Santa Fe y tomado como ejemplo de danza estilizada. Ese cuadro llamó la atención, después Ernesto lo sigue perfeccionando, y todos lo que lo ven dicen que eso es propio de un ballet.
Por otra parte, Roberto Machado, que vino con Durán pero que lo conocíamos porque había sido profesor de canto y guitarra y estaba en el Trío América, con Chano Coria y con Sergio, nos llevó a un festival en Corral de Bustos como ballet principal. Cuando terminamos de actuar nos vino a saludar y felicitar un matrimonio que habían sido bailarines del Ballet Salta. A partir de esta relación trajimos al hombre unos meses para que prepare a los chicos. Con lo de él y lo mio creamos el Ballet La Marrupeña.
Con el Ballet tuvieron actuaciones internacionales...
=Fue cuando estuvimos en Brasil, en el año 2.000. Esa fue una idea de mi marido a partir de una persona que Ernesto conoció en Caferatta. Este hombre organizaba giras nacionales e internacionales con actuaciones, un empresario que se dedicaba a eso. Se lo propusimos a la Comisión que aceptó tener una charla con él para ver las posibilidades que había.
A partir de sus vinculaciones actuamos, especialmente en Foz do Iguazú, en Brasil, y en Ciudad del Este en Paraguay, un viaje que nos pagó Santa Isabel mediante la rifa que sacamos.
En realidad, siete días después de lo de Brasil teníamos que ir a Uruguay. Pero no nos llevó nunca, fuimos a verlo y todo pero nunca pasó nada.
Eso les podría haber servido para hacer importantes vínculos de trabajo
=Si estaba todo, pero nos quedamos en los cajones. Las actuaciones fueron fabulosas en todos lados. Habíamos quedado vinculados con el cónsul para que los chicos nuestros dieran clases de tango en Foz do Iguazú, en un centro cultural, pero no volvieron más.
En la cadena de hoteles más importantes de la ciudad, que tiene un centro de esparcimiento fabuloso, actuaron varias veces, con el cónsul y los dueños del hotel presentes; ellos les daban actuaciones en los hoteles de la cadena. Pero bueno, no se aprovechó.
Y también estuvimos en Oberá, Misiones, con conferencia de prensa y todo; canales, diarios... También aparecimos en los canales de Foz, o sea que adonde nos llevó, nos llevó con todo.
Hablando de viajes internacionales, cuéntenos de su experiencia de trabajo en España. ¿Cómo surgió?
=Fui en mayo de 2002 y surgió por la mala situación económica. Pensar de ir por mi cuenta imposible pero, como se habían ido Osvaldo Pierino, el "Gringo", y Silvia Nievas, y yo tengo relación con la familia de ellos, me contaron que estaban trabajando en un castillo y que la dueña, una condesa, buscaba cocinera para 15 a 20 persona en la temporada de verano.
Me animé y llamé a Silvia a España para que hablara con esa mujer. Consultaron y les dijo que si.
Yo llamé a fines de abril y me necesitaban para el 12 de junio. Me pagaban los pasajes de ida y vuelta pero yo no tenía pasaporte ni plata para hacerlo, así que fuí a de una prima que me ayudó para hacer los trámites. En ese momento los pasaportes demoraban de 6 meses a un año en salir, pero yo hice plantones en la Policía Federal y en la embajada de España, miles de cosas y papeles. Hasta que esta señora me mandó una certificación de trabajo y lo aceptaron en la embajada, a la vez que de tanto que expliqué mi situación, me hicieron el pasaporte. Vine acá, me preparé las pilchas y partí. Me ayudó mucha gente en esto, entre ellos la Sra. de Amores, me dieron unos mangos para no irme sin nada y un sobrino de ella me llevó a Ezeiza.
Hoy no se si me animaría a hacerlo.
Pero le sirvió para traer algo de plata...
=Prácticamente vivimos un año con eso y pagamos unas cuentas que teníamos.
¿Donde está ese castillo?
=En un pueblo de Cataluña, sobre el Mediterráneo, que se llama Canet de Mar. Está empotrado en la montaña y no se lo ve de ninguna parte, una vez subimos hasta una cruz que hay la cima de una montaña, y ni desde ahí se ve porque está tapado por los árboles. Es de la época de la guerra con los Moros.
¿Cuál ha sido su experiencia allí?
=Que a los trabajos de servidumbre ellos no los hacen. Había argentinos y otros sudamericanos. Marroquíes un montón, filipinos y negros africanos.
En total, trabajando éramos siete personas, los efectivos como Pierino y Silvia, que estaban en mantenimiento y otros trabajos, y una mujer que hacía la limpieza. Los demás estábamos ocupados por tres meses. .
¿Cómo era su trabajo?
= Era cocinar y planchar desde las 7 de la mañana hasta terminar, por lo general a las 5 y media de la tarde; y después volver a las 7 de la tarde para la cena. O sea que estaba ocupada todo el día.
A mi me costó muchísimo, por el trato de esta señora, no así con el resto de gente ni con el esposo; y además porque todo el día solo veía montañas. Nos daban un solo día de franco a la semana.
Ellos todos los días exigían tres platos distintos, todo a la alta escuela. Lo platos son de plata con el sello del castillo, como de 40 cm., que abarcan al resto de los platitos. Para 5 personas había que lavar unos 35 platos, las copas y los cubiertos.
Descríbanos el castillo
=Tiene paredes de 80 cm. de ancho, de piedra; las puertas son de madera maciza de unos 30 cm., las cierran con trancas que tienen que levantar entre cuatro. Escaleras, murciélagos... todo negro. Yo lo vi así. Cortinados pesados, estatuas en el salón de bailes, una araña de opalina celeste, vitrales.
Para mi era medio lúgubre, pero los domingos iban turistas y se maravillaban con las cosas que había ahí adentro. Donde yo estaba, para ver el cielo desde la cocina, tenía que subir a una silla y sacar la cabeza por una ventanita; sola, sin hablar con nadie... Solo faltaban los barrotes!
En otra ala del castillo hay una capilla desde donde, bajando por unas escaleras, se llega al cementerio y, siguiendo algunos corredores que yo no recorrí, están las mazmorras que alguna vez se habrán usado.
Vieras que cementerio! es en unas catacumbas con columnas de mármol de Carrara, todas talladas con ángeles, apóstoles y vírgenes. Además de los nichos también hay una especie de féretro de mármol tallado.
Y para arriba son tres pisos, hay dos torres, y al centro el patio de armas donde ellos hacen los conciertos.
Después cuando me tranquilicé un poco empecé a ver que eso era hermoso.
¿Qué clase de eventos se hacen ahí?
= Los que comían todos los días eran los dueños, parientes y amigos. Después estaban las visitas guiadas a turistas.
También lo alquilan para bodas, cumpleaños, cenas empresariales. El hijo de la condesa tiene una empresa de espectáculos y realizan conciertos de música sinfónica. Los sábados yo no cocinaba porque venía un servicio que preparaba en el patio de entrada las sillas con moños, flores, adornos, velas desde la entrada hasta arriba, en las escaleras. Son conciertos auspiciados por el gobierno de Cataluña y por una empresa de autos que exponía los modelos..
Fue una buena experiencia...
= Si. El dolor más grande era cuando nos juntábamos, poníamos música de folklore argentino llorábamos; y los filipinos y toda la gente así. Y la bronca... ¡Pero como nosotros, con el país que tenemos, tenemos que estar acá! Te revuelve las entrañas de tal manera que sentís dolor y bronca porque no podés hacer nada por tu patria.
¿Estuvo en otros lugares de España?
= Estuve en Cataluña donde vivieron mis bisabuelos, está la casa tal cual como estaba. Es una casucha de piedra, hacia abajo tenían la caballada y un escalón más arriba la casa. La tiene un primo de parte de mi mamá, tiene hasta las sábanas, la cómoda de mi abuela, un collage que lo hizo ella con sus hermanas con papelitos de chocolate, la olla de fundición colgada en el fogón, los morteros... Y fotos de toda la familia, hasta las que recibió de Argentina.
Volvamos a La Marrupeña. ¿Por qué no tiene la convocatorio de otros tiempos?
= Antes de dejar el Club ya no iban tantos chicos y creo que pasó el furor. Además no se qué es lo que pasa en Santa Isabel, porque en otros lados hay varias academias y muchos que bailan. Y nadie consiguió lo que consiguió La Marrupeña. Diría que el chico tiene un espejo donde mirarse para decir yo quiero ser un buen bailarín, en La Marrupeña hay buenos profesores que me van a enseñar bien. Puede ser el trato, la disciplina que se exige para el Ballet...no se, seremos muy absorbentes.
Deberían hacer una autocrítica...
=La hacemos. Y hemos intentado muchas cosas. Vimos un camino para interesar, que es el de las escuelas, intentamos hasta talleres gratuitos, pero parece que mucho no interesa.
Creo que La Marrupeña pagó un derecho de piso, colaboró siempre con las instituciones, yo diría que los profesores algo tienen que recibir en devolución de lo que dan.
¿Nos encaminamos hacia su extinción?
=Y, por ahí pienso que si. Como que se va a terminar, tanto el interés de los chicos para bailar, como la Institución.
Una de las cosas, que a lo mejor influye, es que los padres tienen que pagar la cuota al profesor y trabajar para el sostenimiento de la Institución, además del vestuario, viajes y todo eso. Es una actividad que compromete a los padres: planchar bombachas con tablitas o un vestido, el pañuelo, la faja, el sombrero...
Amo todo lo que es arte porque el artista es noble, cuando crea está creando belleza. Cuando das algo que da alegría es noble, estás ofreciendo tu corazón.
Y la danza hace eso, transporta. Te modela el cuerpo, te estiliza. Y con el folklore aprendés a querer tu patria, a tu tierra, a conectarte con lo que es tuyo, la tierra donde pisás, donde creciste.
Pero bueno, si no se entiende, qué vamos a hacer. Yo siempre quise decir esto con la danza criolla, pero si la gente no lo entiende, si no le importa, cuantas veces lo vamos a explicar.
A lo mejor sirvió de algo...
=No se, pero los que estamos en esto tenemos algo en claro, mientras haya cuatro chicos que quieran aprender, seguiremos estando.

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jueves, 21 de enero de 2016

Concursos de tango - Bailes del 9 de Julio

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

En las décadas de 1940 y 1950 en Santa Isabel era común que en los bailes populares organizados por la Sociedad Italiana se realizaran concursos de tango que contaban con la presencia de parejas locales y también de localidades vecinas.

En el pueblo había un binomio que habitualmente participaba en este tipo de competencias al compás del 2 por 4. Era el matrimonio formado por Clorinda Martino y Guido Costas, pareja  que con su sobrio estilo y elegancia le sacaba viruta al piso, deleitando al público asistente. 
 
La Sociedad Italiana todos los años organizaba un gran baile el 9 de Julio, festejando un nuevo aniversario de nuestra Independencia. Al mediodía, luego de la ceremonia en la plaza  y del desfile de autoridades y escolares por las calles del pueblo, se realizaba el acto de clausura  en el Salón de la Sociedad. Allí luego se servía un vermouth a los presentes. A la noche antes de la reunión danzante había fuegos artificiales y a medianoche varias parejas  del pueblo bailaban el Pericón Nacional.   


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martes, 31 de diciembre de 2013

Sociedad Italiana, institución centenaria.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 100 - 25/06/09 

  La Sociedad Italiana Mutual y Cultural fue fundada el 18 de julio de 1909. La primera comisión (Consejo de Administración Provisorio) estuvo integrado por Pablo Chiesa, Santiago Raimondi, Domingo Salemme, Juan Rosignoli, Domingo Viola, Bautista Goría, Pablo Navello, Benito Zallio, Juan B. Bruno, Francisco Pensa y Ernesto Giudici.

 Los fines de esta institución, la primera y más antigua de nuestra localidad, se detallan en el acta fundacional. Ellos son la instrucción, la fraternidad, el socorro mutuo y la moralidad. La primordial motivación que impulsó a los fundadores fue poder contar con un lugar donde reunirse y a la vez sentirse protegidos por la fuerza que suponía esa unión, dado la condición de inmigrantes italianos de reciente ingreso al país. La Sociedad constituida les permitía mitigar las añoranzas de su lejana patria al reunirse con sus connacionales y, además, hallar en los servicios mutuales prestados desde el comienzo, asistencia médica, asesoramiento legal y laboral y otras facilidades que completaran su adaptación al medio existente en esa época, en un pueblo que llevaba a penas un año desde su fundación.

 Estos servicios fueron realizados con gran eficacia, convirtiéndola en la primera y más sólida de las instituciones que durante varias décadas tuvo Santa Isabel. 


 La parte más importante de la sede de la Institución, ubicada en Gral. López 766, se terminó de construir en 1910. Era un salón totalmente despojado de comodidades en el que se realizaron los principales eventos sociales y artísticos de la época.

 Pero el 18 de diciembre de 1918 la Entidad puso en marcha un proyecto de ampliación y refaccióndel edificio. Comenzaron así varios años de arduos trabajos en los que se construyó el frente de la edificación (hall, bar y secretaría) y se remodeló la puerta de entrada en la que lucían, tallados en la madera, los escudos de Argentina e Italia. En el primitivo salón se instalaron los palcos y cielorrasos, se construyeron el escenario y los baños.

 Eran Presidente y Vice de la Comisión Directiva, Bautista Boccardi y Dante Pellegrini, y era secretario Carlos de Agostini, quien conservó el cargo por muchos años. Para solventar los gastos de este proyecto de reforma y ampliación del edificio social se emitieron acciones en calidad de préstamo a dos años y sin intereses.

 En junio de 1.929 se aprobó el presupuesto para la construcción de la casilla para instalar la máquina de proyección de películas; se instaló la luz eléctrica; se compró el tanque de diez mil litros para el suministro de agua que contaba con instalación de seguridad contra incendio; se realizó el arbolado del predio adyacente (esquina de Gral. López y 9 de Julio); se brindó asistencia médica a los socios y se compró un terreno iniciándose la construcción de una casa que debería rifarse en beneficio de la Sociedad Italiana.

 Hay que destacar la importancia institucional de estas entidades en el país como nexo entre la colectividad asentada en diferentes pueblos e Italia, tan es así, que estaban organizadas en una Federación General de Sociedades Italianas en la República Argentina. Los delegados de la Sociedad Italiana de Santa Isabel ante la misma eran los señores Alessandro Squassini y Giuseppe Barbieri. Por aquellos años los representantes de la Institución concurrían a los actos portando la bandera italiana, demostrando el orgullo y el sentido de pertenencia a Italia y respetando sus símbolos, a tal punto que en una reunión se decide "no sacar de la sede social la bandera italiana por haber sido humillada en un acto cívico al colocarla a la derecha de la bandera española.

 El 20 de setiembre de 1929, cuando ya estuvieron terminadas las labores de refacción y ampliación, se inauguró el Cine Teatro Social cuya majestuosidad constituyó todo un acontecimiento para la época. Más tarde, en el mismo año, se realizó el llamado a licitación para alquilar el bufete, que se declaró desierta por falta de oferta.

 Comienzan por esos años también problemas económicos para la Sociedad Italiana que se extienden hasta principios de 1940 ocasionados por los préstamos tomados para la construcción de la sala de cine y teatro, la rifa de la casa que finamente no se sorteó debido a la poca venta de la misma y con la dificultad de cobrar el alquiler a quienes habitaban esta vivienda.

 Sin embargo los servicios mutuales con asistencia médica se ampliaron y sólo comenzaron a decaer pasada la mitad del siglo XX desapareciendo por completo en la década de 1970. Mientras tanto las veladas, bailes populares, obras de teatro, actos y funciones de cine mantienen a la sede en constante uso. A la sala se le agregó un patio con piso de lajas y escenario que, en los años de las décadas de 1940 y 1950, sirvieron también para la realización grandes bailes populares al aire libre que recibieron a las figuras más importantes de cada tiempo.

 Las funciones de cine, que generalmente se concesionaron a particulares, fueron otro de los grandes aglutinantes de los isabelenses. Estas se sucedieron prácticamente cada fin de semana desde su inauguración, en 1929, hasta septiembre de 1985, interrumpiéndose en algunos períodos por cambios de dueños y/o refacciones.

 En la década de 1940 estuvieron como empresarios cinematográficos Jano y Beto Martínez y, luego, una persona oriunda de Rosario del mismo apellido. El cine, que para 1952 ya se llamaba Ideal, fue explotado por el matrimonio de Luis Parodi y Roma Astolfi desde febrero de ese año hasta octubre de 1977.

 Para ese entonces la edificación presentaba problemas por el paso del tiempo que fueron reparados por Nereo Ansaloni quien concretó importantes refacciones que llevaron a la colocación de una nueva puerta de entrada, la construcción de nuevos baños y bar, y la instalación de nuevas butacas y proyectores, entre otras obras de importancia. El cine estuvo a su cargo desde julio de 1978 hasta finales de 1982.

 En junio de 1983 comienzan las proyecciones de Promociones Culturales S.R.L., una empresa formada por vecinos de la localidad con la finalidad de mantener en funcionamiento el cine. Las mismas se extienden hasta septiembre de 1985.

Tras el cierre del cine el edificio comienza un período de decadencia que se agrava enormemente para mediados de la década de 1990. Tras varias gestiones, importantes inversiones y gran trabajo, una nueva comisión tomó las riendas de la Institución y logró reinagurar la sala que fue reparada, siendo el cambio del techo de chapas de la misma y del escenario una de las mayores inversiones. La obra se realizó con el préstamo desinteresado de varios socios los que fueron recuperando el dinero en cuotas. Para el año 2001 ya se habían pagado las deudas.

 En 1997, mediante un subsidio provincial la Sociedad Italiana pudo comprar equipos para proyectar películas. Esto se realizó hasta los primeros años del nuevo siglo, en forma discontinua hasta que, por la falta de público, cesaron las funciones. Mientras tanto la sala cobijó actos culturales y también reuniones sociales.

 En 2007, en el marco de los 100 años de Santa Isabel, la Sociedad Italiana realizó un contrato de comodato con la Comuna de Santa Isabel por 50 años con opción a otros cincuenta. A cambio de ello se deberán realizar obras de refacción y ampliación en los primeros 20 años para la concreción de un Complejo Cultural en el que se desarrollen las diversas
actividades artísticas y culturales de Santa Isabel.

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martes, 25 de junio de 2013

La Sociedad Española y su Prado Español

El origen europeo de gran parte de la población que componía al Santa Isabel de sus primeros años ha quedado evidenciado, entre otros, con la creación de las instituciones afines a las nacionalidades mayoritarias.

 El 18 de septiembre de 1910, apenas un año y medio después de fundado Santa Isabel, un grupo de inmigrantes españoles crearon la Sociedad Española de Socorros Mutuos. La primera Comisión Directiva estaba compuesta por este grupo de entusiastas: Julian Pando, Cito Gamberté, Roque Rico, Gines Carbonell, Pedro Albert, Miguel Falagán, Antonio Tarragó, Miguel Escudero, Francisco Diez, J. A. Muñoz y Plácido García.

 La entidad tenía como finalidad la concreción de un lugar en donde reunirse los connacionales, además de generar la fraternidad y la ayuda mutua entre sus miembros.

 Aunque no se conocen datos exactos, se sabe que la Sociedad Española logró, con el tiempo, construir su sede social emplazada en calle Belgrano, al lado de la Iglesia Santa Isabel de Portugal. Se estima que esto debe haber ocurrido en la década de 1920, a juzgar por algunas fotografías que muestran a la Iglesia, que se inauguró en 1922, totalmente desolada, sin construcciones aledañas.

 La Sociedad Española, tal como la han conocido varias generaciones de isabelenses ocupaba la esquina de Belgrano y Mitre. Al lado de la Iglesia había una construcción de material de estilo antiguo, con salón y otras dependencias y, en la esquina, el llamado Prado Español.

 El Prado -a secas, tal como se lo llamaba- estaba cercado por una alta verja de gruesas columnas coronadas con tejas y, en la esquina, se encontraba el arco de entrada, con sus portones y boleterías, del mismo estilo ibérico. En el amplio predio, había algunos árboles y se levantó una construcción de maderas y chapas a cuatro aguas, que se cerraba con lonas, en las que se han celebrado infinidades de bailes, fiestas de carnaval, almuerzos y cenas teniendo como animadores, más de una vez, a importantes figuras del espectáculo nacional.

 En octubre de 1945 todas las instalaciones fueron alquiladas por Mario Miculán y familia, quién puso una heladería y bar, además de atender los eventos que se realizaban en el Prado. Este fue uno de los bares más exitosos de la localidad ya que en su mayor apogeo la vereda de Belgrano, que en ese entonces terminaba sobre la calle que era de tierra, fue extendida por medio de maderas sobre la cuneta para dar mayor espacio para las mesas que, en tiempos de verano, eran ocupadas por grandes grupos de amigos hasta la esquina y aún dentro del Prado.

 La Sociedad Española fue también el lugar desde donde se realizaron unas de las primeras emisiones radiales -por decirlo de alguna manera- cuando por medio de amplificadores y bocinas, instaladas allí mismo en la década de 1950, se pasaba música y publicidades.

 En el verano de 1969/1970 los Miculán se trasladaron a un local propio y la actividades, que ya venían en decadencia, pasaron a ser casi nulas, mientras que las instalaciones comenzaron a dar importantes señales del paso del tiempo y de la falta de mantenimiento.

 En marzo de 1975, viendo que los objetivos de la entidad no estaban acorde a los tiempos y que era imposible la recuperación tanto social como material, se realizó una Asamblea que decidió vender el inmueble y donar lo recaudado al Hospital Miguel Rueda. La compra la realizó la Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel, Ltda. que construyó el edificio de su nueva sede la que, a la postre, terminó en manos del Banco Credicoop Coop. Ltdo.

 Aunque se puede pensar que nada ha quedado del Prado Español, algunos vestigios de él aún se pueden encontrar. En el terreno aledaño al Banco todavía se puede hallar, expuesto a la intemperie, parte del piso de baldosas negras y amarillas que cubrían toda la parte techada, aquel que en el centro tenía las iniciales de la Institución y que -según dicen algunos observadores memoriosos- yace debajo de la actual edificación.



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viernes, 1 de marzo de 2013

Club Juventud. 75 años.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 30 del 05/09/2001

 ¿Habrán imaginado aquellos jóvenes que se reunían en una peluquería del Santa Isabel de 1926, lo que su iniciativa generaría a través del tiempo? El 23 de septiembre de ese año ellos fundaron, con el nombre que identificaba sus cortas edades, el Club Sportivo Juventud Unida.

Podría haber desaparecido algún tiempo después, como sucede tantas veces; pero no, vinieron triunfos y derrotas; glorias y frustraciones; alegrías y tristezas; momentos de unión y de desavenencias; proyectos que se realizaron y otros que se esfumaron... En fin, como en la vida misma, el Club debió esforzarse para crecer y así, 75 años después, poder festejar, de cara al futuro, sus bodas de brillante.

En este espacio hemos querido plasmar, humildemente, parte de esta vida que es, también, parte de la de nuestro pueblo. Son trozos de historias, fotos, nombres y fechas; también frases y pensamientos de algunos de sus seguidores, socios y dirigentes. No está todo lo que debería estar, hacerlo requiere mucho más que estas páginas y haría necesaria una investigación histórica profunda. Esto es simplemente un bosquejo de la institución verde y blanca a modo de homenaje a todos aquellos que, desde sus lugares, trabajaron y trabajan con honradez, tenacidad, dignidad y respeto. Para los hombres y mujeres, que engrandecen a la institución y a Santa Isabel, nuestro cálido y sincero saludo.

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  Nelso O. Jurado (Presidente): Este Aniversario encuentra al Club en un tiempo difícil en cuanto al tema económico, ya que no cuenta con ayudas especiales. A pesar de esto está bien debido a que no existen deudas y continúan trabajando todas las comisiones, como la Escuela de Fútbol, las diversas divisiones que compiten en la Liga Venadense, la Sub Comisión de Bochas y por supuesto la Comisión Directiva, entre otras.

Este año hemos inaugurado el salón de fiestas y uno de nuestros proyectos más urgentes es el cambio del piso del gimnasio, para lo cual estamos trabajando. 

Mi padre era de Juventud Unida y yo desde chiquito, apenas 4 años, andaba pateando junto a los jugadores de primera. Lógicamente llevo al Club adentro mío desde siempre. Después tuve la suerte de llegar a ser jugador de primera y salir campeón con el equipo de 1959. Ser de Juventud es para mi una pasión, un gran sentimiento, y más en este momento en que tuve la suerte de que me pidieran ser Presidente, a pesar de tanta gente que tiene más trayectoria que yo. Esto es un honor para mí y mucho más honor sería que este año nuestro equipo, que anda muy bien, saliera campeón. Sería doble halago.

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 Serafín Armando Rende (ex Presidente): El Club Juventud se formó con un grupo de muchachos que se reunían en la peluquería de Ramón Bastino, que estaba al lado de la panadería de Romero (Gral López 1050). Esta gente era muy jóven, entre 17 y 20 años, 22 a lo sumo, por eso le pusieron Juventud Unida.
Llegué en el año '30 a Santa Isabel y dije que la primer camiseta que usara en el pueblo sería para siempre. El Club no tenía sede y se reunían en la esquina frente a la tienda de "Nisín" (Dana Hnos. Santa Fe y Mitre). El día que fui hubo una pelea entre dos de los muchacho, Luis Pennacchietti y Pedro Linares, entonces Emeterio Zárate me invitó a jugar, hacía seis meses que yo no jugaba. Ese día fuimos a jugar a Villa Cañás, y aunque Linares se apareció ahí, igual me pusieron. A partir de ese mo-mento me quedé en el Club y fui presidente 11 años. 

Recuerdo que la primer secretaría estuvo en lo que fue la carnicería de Armando Bottacini, (Mitre 1244). En esa época existía la Liga Regional del Sud, con asiento en Villa Cañás en la que participaban los dos clubes de Teodelina, los tres de Villa Cañás y los dos de Santa Isabel. En esa liga salimos campeones dos años seguidos, 1931 y 1932 y después en 1941. Era un equipo muy bueno y todo amateur. 

Los clásicos eran más bravos...bravísimos, ahora hay mucha tranquilidad. Los muchachos que jugaban, a lo mejor, no se saludaban y había gente que no pisaba uno u otro club, había una rivalidad bárbara. Aunque perdiéramos todos los partidos, lo que nos importaba era ganarle a Belgrano. Y las peleas se daban cuando en la cancha no había alambre olímpico y la gente podía saltarlo con facilidad. En ese sentido el pueblo antes estaba más dividido que ahora.

La primer sede estaba en lo de Perduca (Santa Fe y Mitre), donde hay un almacén ahora. Ahí alquilábamos y un buen día no se renovó el contrato y salimos apurados a hacer una nueva. Alquilamos en varios lugares hasta que se construyó la nueva sede. Nosotros ya teníamos el terreno y bueno, ahí hicimos el primer salón, que se inauguró el 20 de septiembre de 1964 con una gran fiesta.

El Club Juventud ha sido toda una vida para mí. Siempre he sido de Juventud y siempre trabajando para él. 

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  Ricardo Burzacca (Ex Presidente): Al Club le he dedicado mucho tiempo y esfuerzo, es la institución que más quiero. Tengo satisfacción por haber estado trabajando para él, haber sido miembro mucho tiempo de la Comisión Directiva y de haber sido presidente durante 10 años y continuar ligado a él desde la Mutual. Me hice hincha de Juventud porque la sede estaba frente a mi casa y por mis amigos que también eran de Juventud. Desde chico que he tratado de luchar y hacer todo por la institución, la que a su vez me ha dado muchas satisfacciones.

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 Gerardo Mancini (D. T. 1a. Div.): Estoy en Juventud desde chico porque andaba detrás de mi viejo que fue de la Comisión toda la vida. Estuve como dirigente o jugador, pasé toda una vida en el Club. Esto te lleva a forjar amistades y relaciones, por eso lo siento como mi segunda casa. Ser D.T. lo tomo como un trabajo, pero no es lo mismo en Juventud que en otro equipo, porque acá estoy prácticamente en mi casa. Este sería un buen año para ter-minar de redondear la buena campaña que llevamos hasta ahora.

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Laureano Tombolini (arquero de Rosario Central): Estoy muy agradecido de que mi abuelo me haya llevado por primera vez al Club Juventud al que, de a poco, le fuí tomando un cariño enorme. Hoy puedo decir que es mi segunda casa y que realmente lo llevo en el corazón.

 Siempre trato de hacerlo conocer por todos los lugares que visito. Me acuerdo siempre de él, ya sea en una concentración o cuando termino un partido: lo primero que hago antes de descambiarme es llamar para saber como salió Juventud. Ojalá algún día pueda estar en el grupo ayudando, ya que no tuve muchas de jugar para mi Club en primera, y que cuando termine mi carrera profesional pueda realizar este sueño y sentir desde una cancha el cariño de su gente.


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 Adalberto Algarbe (D. T. Esc. de Fútbol.): Poco tiempo después de haber venido a vivir a Santa Isabel me hice de Juventud por mis amigos y conocidos. Ahí comenzó a nacer este gran sentimiento que tengo hacia la institución, por eso hace más de 10 años que trabajo para ella dejando de lado muchas cosas.

En la Escuela de Fútbol hay unos 70 chicos de 5 a 12 años que aprenden el deporte y que juegan en ambientes muy familiares. Ya no hay problemas entre rivales como en los primeros tiempos, los chicos de distintos clubes son amigos y comparten cosas juntos. No debo dejar de mencionar a Gerónimo Cencovich que fue, a principio de los '80, uno de los más importantes impulsores para la creación de la Escuela.

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 Nilda de Sunde: La Escuela de Arte Folklórico La Marrupeña tuvo sus comienzos en Juventud en 1973 cuando mi suegro Francisco Sunde era Presidente del Club. Si bien siempre tuvimos independencia económica, crecimos dentro de la institu-ción que nos cedía las instalaciones y con la que muchas veces trabajamos juntos forjando tantos buenos recuerdos. A nivel familiar tenemos grandes lazos con Juventud y le profesamos mucho amor. 

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Algunos datos:

Nombre: Club Sportivo Juventud Unida.
Fecha de fundación: 23 de septiembre de 1926. Desde esa fecha su divisa es color verde con vivos blancos.
Primera Comisión Directiva: Presidente: Esteban Stiepovich, Vice-Presidente: Gervasio Ruiz, Secretario: Miguel Molina, Pro-Secretario: Antonio Raimondi, Tesorero: Manuel Carbonell, Pro-Tesorero: Ramón Bastino, Vocales: Alfonso Bidone, Francisco Ritondalle, Francisco Bastino.
Actual Comisión Directiva:
Presidente: Nelso O. Jurado, Vice-Presidente: Oscar Stiepovich, Secretario: Sergio Sunde, Pro-Secretario: José Piñol, Tesorera: Zulma Gentinni, Pro-Tesorera: Gladis Rinaldi, Vocales: Adrian Giaccardi, Alberto Daletto, Adalberto Algarbe, Gladis Barros, Emilio Palau, Emilse De Agustini, Revisadores de cuentas: Belkis Carpi, Juan C. Boschi, Lisandro Ferreira. 
Objetivos del Club: La práctica del fútbol y las actividades sociales y culturales.
Los Presidentes:
Esteban Stiepovich - Eugenio Peralta - Eduardo Migniardi - Felipe Duarte - Juan Costaguta - Ventura Nuñez - Mauricio Bidone - Juan Stiepovich - Manuel Blanco - Serafín Rende - Eduardo Migniardi - Juan Paulina - Juan Benso - Antonio Amorós - Jesús Millán - Francisco Sunde - Raúl Lantaret - Juan Fredes - Juan Glavinovich Ricardo Burzacca - Gustavo Canal - Emilio Palau - Héctor Acuña - Rodolfo Ferreira - Rubén Tombolini - Alberto Daletto - Nelso O.Jurado. 
 
Las canchas: La primer cancha de fútbol del Club Sportivo Juventud Unida estuvo ubicada en el terreno que prestó el Sr. Antonio Raimondi y que ocupaba toda la manzana N° 26 situada entre las calles Corrientes, Brasil, Mitre y Sarmiento, donde hoy se encuentra el Barrio Fo.Na.Vi. Chico.
 Dos años más tarde, el 25 de Mayo de 1928 se trasladó a lote N° 11 formado por las calles Corrientes, Misiones, Rivadavia y Francia, propiedad del Sr. Miguel Rueda y donde luego se construyó la escuela N° 779 y el Jardín N° 42.
Campeonatos obtenidos: En sus comienzos el Club perteneció a la Liga Regional del Sud con asiento en Villa Cañás. Fue campeón de los torneos realizados en 1932-1933 y 1941. Cuando esta liga se disolvió en 1942, se afilió, ese mismo año, a la Liga Venadense de Fútbol de la cual aún es integrante. Es ganador de los campeonatos oficiales de 1943 y 1959.
En la temporada 1943 participó en la zona "C" que se adjudicó en forma invicta. Esto le dió derecho a participar, junto a Centenario F.B.C. y Arias F.B.C., en la Rueda de Campeones que también ganó en forma invicta. Este campeonato se inició en mayo de 1943 y finalizó el 10 de septiembre de 1944 . Ese día Juventud le ganó, de visitante, a Arias F.B.C. 2 a 1.
Integraban el equipo campeón: Orlando Bessone, César Bonino, Pedro Arminchiardi, Salvador Rende, Carmen Mena, Valentín Romero, Juan José Novelino, César Borda Bosana, Enzo Costas, Roque Audicana, Guido Costas, Santos Pennacchietti, Juan Oneglia, Esteban Belich y Orfilio Chiachiarini.
En el campeonato iniciado en junio de 1959 participó en la zona "D". Al ganar esta zona participó en la Rueda de Campeones junto a Centenario F.B.C., Sportivo Sancti Spíritu y San Martín. Al termino de la misma empató el primer puesto con San Martín. Para definir el campeón se jugaron, en cancha de Centenario, tres partidos. El primero el 24 de enero de 1960, 1 a 1; el segundo el 7 de febrero, 4 a 4; y el tercero el 6 de marzo del mismo año en el que el equipo verde se consagró campeón al ganar 3 a 2.
Este equipo estuvo integrado, entre otros, por Pablo Ingallina, Juan Funes, Hugo Pierani, Adolfo Pringles, Rafael Benedetto, Alian Mansilla, Miguel Mansilla, Isidro Valentin, Omar Jurado, Orlando Bernal, Roberto Alejandro, Vicente Rosales, Pelegrino Zanni y Guillermo Marasovich. 
Bochas: Las canchas de bochas fueron inauguradas en 1967. El primer Presidente de la Sub Comisión fue el Sr. Pelegrino Zanni, el actual es el Sr. Juan Coria y el Vice-Presidente el Sr. Vicente Escudero. El Club es integrante de la Asociación Venadense de Bochas. En 1994 los representantes del Club, Alberto Farías, Adolfo Piacentini, Pascual Nievas y Claudio Almada, se consagraron campeones por el torneo de esta Asociación.
La institución participó además con sus jugadores en el seleccionado de la Asociación Venadense de Bochas en los campeonatos juveniles provinciales con destacada actuación: En 1991 y 1992 se consagraron sub campeones y en 1993 obtuvieron el tercer puesto.

Himno:

Glorioso Juventud hoy te brindamos
estas flores con todo corazón,
ejemplo de una raza de titanes
templados a toda prueba en el valor.

Recordamos a esos bravos fundadores
que la Institución al tiempo da que hablar
y a esos varones que crearon tus colores
para salir con gloria a batallar.

Juventud Unida alza el canto,
que ya no existe melancolía,
y a la tristeza correr el manto
y darle rienda a la alegría.

A las instituciones amigas,
que dan vida y alarde de emoción,
la más auguriosa bienvenida
deseamosle de todo corazón

Y a todos los muchachos que defienden
con altura y cariño sus colores,
y a los simpatizantes valientes
que saben de gloria y honores.

Gloriosa escuadra de nuestro pueblo
que sabe de conducta y rectitud
deseo saludarte en este himno
valiente y valeroso Juventud.

Letra: Simón Rojas
Música: Tirabassi/Carpi




  Algunas imágenes actuales de la institución:









































Equipo campeón de la Liga del Sud en 1932: De izq. a der., jugadores parados: Alejandro Villalba, Pedro Linares, Francisco Durán, Juan Stiepovich, Santos Pennacchietti, y Agustín Pennacchietti.
Agachados: Ludovico Bruno, Emeterio Zárate, Serafín A. Rende, Adolfo Pensa y Luis Pennacchietti.




Actual equipo de Primera División: Parados: Damián Becerro, Juan I. Sunde, Pablo Cisterna, Ezequiel Aquino y Emiliano Tombolini. Agachados: Jorge Borda Bossana, Marcelo Aaraya, Marcelo Krenz, Esteban Algarbe, Gastón Ike y Mario Pierani.







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