Por "Lesburgue".
Febrero de 2007.
Recuerdo a Valentín.
Desde chicos compartimos la pasión por la pelota.
El vivía en la cancha y las tardes nos las pasábamos jugando el Vasco, Oscar, Norberto, Osvaldo y otros muchos que no recuerdo.
Estoy hablando aquí de las décadas del '50 y '60. En ese tiempo la pelota a paleta era muy popular, tal es así que había tres canchas en Santa Isabel y todas colmadas de jóvenes entusiastas por este deporte.
En esa época, nuestro ídolo era -y aún lo sigue siendo aunque ya no está- Milo, un extraordinario pelotari de Teodelina.
Era tal la pasión que semejante jugador despertaba en nosotros que, recuerdo, después de ver un partido con Valentín en la cancha de Blanco, con Milo como protagonista, al terminar estos partidos, a última hora del día, volvímos a su casa para ir a la cancha a pelotear en la penumbra del atardecer.
Y ni les cuento lo que pasaba cuando la pelota pasaba por algún agujero del tejido sobre el frontón, porque al tener una buena pelota había que cuidarla. La pelota que salía sobre la calle Francia caía en el campo (en esa época) y nos pasábamos horas buscando entre la gramilla, tanteando con el pié, porque verla no se podía.
Siempre se destacó Valentín por su calidad como jugador y su temple para afrontar compromisos difíciles.
Su partido más extraordinario y que él recordaba siempre, fue en Sancti Spíritu, en un torneo en donde intervinieron parejas de Rosario, Rufino y Venado Tuerto; digamos lo mejor del sur santafesino año 1963.
Llegaron a la final la pareja de Santa Isabel, integrada por el Polaco, como delantero, y Valentín de zaguero, contra los locales. Y, como se estila en estos casos, las apuestas se redoblaron a favor de los locales.
De Santa Isabel habíamos acompañado el Ñato, que tomaba las apuestas a nuestro favor sin distinción de usura o desventaja, Norberto, menor de edad, y yo, en la colimba.
Cuando el aluvión de apuestas que tomaba lo superaron económicamente, el Ñato nos consultó si hacíamos una vaca para seguir apostando. Y dijimos que si, que podíamos respaldar.
Y empezó el partido.
Fue muy parejo hasta los dieciocho tantos, momentos en el que algo tremendo pasó; nos sacaron cuatro tantos seguidos. El partido era a veinticinco tantos y Norberto me preguntaba cómo ibamos a salir de ahí.
Y en ese momento apareció el temple y la calidad de jugador que tenía Valentín. La cancha zurda con dos tambores, el de la derecha normal, pero el de la izquierda apenas se distinguía; es decir que la pelota que pegara en él, era tanto seguro. Y este gran jugador, con su temple y coraje, jugando él de zaguero, metió cuatro tambores por zurda seguidos. Les igualó el partido y de ahí a ganarlo, fue solo un trámite más.
Este partido vivió en su memoria como el logro más grande de su carrera deportiva y al recordarlo hacía hincapié en las dificultades del momento. Se llenaba de orgullo al haber revertido una situación tan difícil y se reía cuando yo le contaba de mis problemas afuera de la cancha, con Norberto y las apuestas.
Este es mi humilde homenaje a aquel con quién compartí la pasión por la pelota.
Ver más en: Historias de frontón
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miércoles, 22 de abril de 2020
miércoles, 20 de julio de 2016
Acontecimientos artísticos de antaño
Por Norberto Oscar Dall’Occhio
Durante las décadas de 1930, 1940 y 1950 visitaron Santa Isabel numerosos conjuntos orquestales, algunos de ellos de gran jerarquía y de renombre internacional. Tal es el caso del famoso maestro Francisco Canaro, quien a principios de 1950 actuó con su Orquesta Típica (así se la denominaba a la orquesta que tocaba tangos) en un baile popular realizado en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Fue un gran acontecimiento con una enorme concurrencia de público que colmó la sala, debiendo las autoridades habilitar una pista al lado del salón, aprovechando una noche con clima agradable.
A principios de la década de 1950 la otra gran atracción fue la visita del notable cantor popular Alberto Castillo, que a pesar de haber actuado un día lunes, llenó totalmente el salón de la Sociedad Italiana. Castillo se alojó en el Hotel Central y mucha gente recuerda que cuando llegó al pueblo varios admiradores del cantor se aproximaron al hotel para saludarlo. Castillo agradeció la demostración de afecto y desde los balcones del patio interior, donde estaba ubicada su habitación, entonó “a capella” una canción de su exitoso repertorio.
En otro orden artístico, también hubo muchas visitas de conjuntos de radioteatro de renombre que, en las emisoras de Buenos Aires y de Rosario, tenían gran éxito representando temas que atraían a los oyentes. Era una ficción donde hombres y mujeres de todas las edades quedaban atrapados por un relato verosímil, a través de las sugestivas voces de los actores y actrices y por los efectos especiales creados por excelentes sonidistas que, con su magia incentivaban la imaginación de la gente que los escuchaba. Esos elencos radiales luego realizaban giras en los pueblos y de esa forma la gente del interior podía verlos actuar en el teatro de su localidad. Desde Rosario solían venir las compañías dirigidas por Federico Fábregas y por Norberto Blesio, que daban obras, entre otras, como “Genoveva de Bravante”, “El León de Francia”, “El Forastero que llegó una tarde” y “Fachenzo el maldito”. De Buenos Aires lo hacía el elenco dirigido por Atilano Ortega Sanz que a la tarde transmitía con mucho éxito, por Radio Mitre, obras camperas que contaban con la valiosa animación de “Pichirica”, rol que estaba a cargo del destacado actor cómico Humberto Lopardo. Ortega Sanz era un prolífico creador de obras de radioteatro, luego representadas en los escenarios de los pueblos de campaña. Entre otras, se pueden mencionar “El boyerito de la cara sucia”, “La chacra del árbol seco”, “Corazón de chacarero” y “Cuando sangran los trigales”.
Anteriormente, en la década de1930 provenientes de la Capital Federal actuó en un baile la orquesta de tango de Roberto Zerrillo, donde también hubo un concurso de cantores locales. En otra ocasión lo hizo el conjunto “Los Bohemios” dirigido Mario Pugliese “Cariño”. “Los Bohemios” formaban parte de un grupo teatral muy popular que representaba graciosos temas cómico-musicales con raros instrumentos. Además el conjunto tenía programas radiales en las emisoras de Buenos Aires y actuaba en importantes teatros de esa ciudad.
A principios de la década de 1950 se realizó un baile popular. El atractivo fue la filmación de una película documental con tomas generales del público y varias de carácter individual, especialmente de la gente que estaba sentada en los palcos. El film fue proyectado en la sala tiempo después.
Era tradición cada año realizar, en noviembre, una reunión danzante como despedida de los conscriptos que al año siguiente serían incorporados al servicio militar obligatorio. Como se decía en la jerga popular "el baile es para los muchachos que tienen que hacer la colimba” el año que viene.
Todos estos acontecimientos artísticos se llevaban a cabo en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Allí, en la década de 1940, actuó el dúo cómico Buono-Striano, de enorme popularidad por su conocida participación radial en emisoras porteñas. En la misma sala, en otra oportunidad, tuvo gran repercusión la actuación de un mago e hipnotizador que presentaba escenas de levitación. Su atrayente espectáculo lo denominaba “Nostradamos” con “Salomé la Vidente”, con la participación en algún momento del público presente.
También desde Buenos Aires solía visitar Santa Isabel la compañía de teatro que representaba “Gran Pensión El Campeonato”, un programa auspiciado por Jabón Federal en Radio Belgrano (emisora de la Capital Federal que transmitía en cadena al interior). El programa era muy difundido y tenía mucha audiencia en todo el país, especialmente por parte del mundo futbolero durante la disputa del Campeonato Oficial de la A.F.A. En el elenco sobresalía la actuación del excelente actor Félix Mutarelli, quien hacia el papel de “Don Pedrín El Fainero” (el hincha fanático de Boca). También otros importantes actores representaban diversos clubes de primera división. En ese programa radial de Jabón Federal también solía participar -entre otros destacados artistas nacionales e internacionales- el Cuarteto de Juan Cambareri, llamado el “El Mago del Bandoneón”. Cambareri visitó varias veces Santa Isabel amenizando bailes que organizaba la Sociedad Italiana y que lograban gran asistencia de público. En varias oportunidades también actuó el famoso Cuarteto de Tango dirigido por Roberto Firpo, contratado por la Sociedad Italiana.
Otra visita importante la constituía la presencia de la “Orquesta de la Argentinidad” dirigida por Lorenzo Barbero, de Buenos Aires, que actuaba en las instalaciones del Prado Español. Barbero presentaba un atrayente y colorido espectáculo musical de danza tanguera y de otras melodías que contaba con la asistencia de numerosas familias de la zona.
En 1955, también en el Prado Español, se llevó a cabo en la pista una especie de maratón individual a cargo del patinador Alfonso García, que intentaba batir su propio récord mundial de 80 horas de permanencia en patines, sin dormir y sin parar ni de día nide noche; objetivo que logró. El primer día no se pagaba entrada, en la segunda jornada se abonaba un modesto importe, en la tercera aumentaba el monto y en la culminación, al cuarto día, la entrada era más cara. Había servicio de buffet permanente a cargo de la Heladería Miculán, que organizaba el espectáculo. La reunión finalizó con el festejo de la hazaña deportiva, acompañada con un baile.
En los bailes locales también solían actuar las orquestas de Juan Antonio Manzur, de Rosario; “Maipo”, “Víctor” y “Marchetti y Morelli”, de Venado Tuerto, y el Cuarteto “Boedo”, de Villa Cañás. En este último conjunto, a veces intervenían músicos, cantores y presentadores de Santa Isabel. Conviene aclarar que en aquella época sólo se podían realizar bailes populares en las instituciones, con el consiguiente permiso de las autoridades locales. No existían las discotecas privadas ni lugares parecidos.
Fuera de lo artístico, en la década de 1940, una noche de verano -con la presencia de mucho público- se presentó en el terreno contiguo a la Sociedad Italiana un atlético deportista con una gran contextura física, quien hizo alarde de su fuerza y resistencia corporal. Para demostrar su gran vigor, el fornido atleta comenzó doblando con sus enormes brazos gruesos alambres de hierro. También mostró todas sus energías levantado pesas. Más adelante se realizó una interesante cinchada utilizando una soga; como contrincantes tenía a un grupo numeroso de personas de Santa Isabel que, en forma colectiva tomados de la soga, luchaban para no ser arrastrados por el forzudo; pero los muchachos locales finalmente fueron vencidos. Como cierre del espectáculo el protagonista colocó su cuerpo acostado casi debajo de la rueda de un camión. A continuación el vehículo fue puesto en movimiento y una rueda pasó por encima de su pecho -le habían colocado una tabla encima- sin causarle ningún problema.
En el año 1956 se realizó con mucho éxito en la Sociedad Italiana una Velada Artística que colmó la capacidad de la sala. Fue protagonizada por gente residente en el pueblo y constituyó toda una novedad por su ingenio y creatividad con mucho de sabor local, que fue muy festejada por la gente. En el primer acto se presentó una pareja de tango compuesta por Ilda Imnocenzi y Diego Tobío, quienes bailaron en una simulada pantalla de televisión construida en mayor escala; una notable creación del recordado Oscar Severini que tuvo a su cargo la escenografía de la velada. En otro sketch Aroldo Carra y Rodofo “Flaco” Enrico hicieron una reidera parodia mediante la interpretación cantada de una grabación de la ópera “El Barbero de Sevilla”. La noche finalizó con la representación de una comedia teatral con un libreto de color local. Entre otros, actuaron Diego Colomba y Mary y Carlos Forneris; pero la verdadera revelación fue la actuación de Carlos “Lito” Gavio que se ganó los aplausos del público. Cumplió la función de director de escena Cavalieri, estafetero del Ferrocarril San Martín. El apuntador fue Jack Romero. Todos los participantes guardaron un rigoroso secreto en el pueblo acerca de lo que iban hacer. De esa forma sorprendieron al público, resultando una hermosa expresión artística, finamente preparada. Una gran velada sabelense, muy comentada, que quedó en el recuerdo.
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Durante las décadas de 1930, 1940 y 1950 visitaron Santa Isabel numerosos conjuntos orquestales, algunos de ellos de gran jerarquía y de renombre internacional. Tal es el caso del famoso maestro Francisco Canaro, quien a principios de 1950 actuó con su Orquesta Típica (así se la denominaba a la orquesta que tocaba tangos) en un baile popular realizado en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Fue un gran acontecimiento con una enorme concurrencia de público que colmó la sala, debiendo las autoridades habilitar una pista al lado del salón, aprovechando una noche con clima agradable.
A principios de la década de 1950 la otra gran atracción fue la visita del notable cantor popular Alberto Castillo, que a pesar de haber actuado un día lunes, llenó totalmente el salón de la Sociedad Italiana. Castillo se alojó en el Hotel Central y mucha gente recuerda que cuando llegó al pueblo varios admiradores del cantor se aproximaron al hotel para saludarlo. Castillo agradeció la demostración de afecto y desde los balcones del patio interior, donde estaba ubicada su habitación, entonó “a capella” una canción de su exitoso repertorio.
En otro orden artístico, también hubo muchas visitas de conjuntos de radioteatro de renombre que, en las emisoras de Buenos Aires y de Rosario, tenían gran éxito representando temas que atraían a los oyentes. Era una ficción donde hombres y mujeres de todas las edades quedaban atrapados por un relato verosímil, a través de las sugestivas voces de los actores y actrices y por los efectos especiales creados por excelentes sonidistas que, con su magia incentivaban la imaginación de la gente que los escuchaba. Esos elencos radiales luego realizaban giras en los pueblos y de esa forma la gente del interior podía verlos actuar en el teatro de su localidad. Desde Rosario solían venir las compañías dirigidas por Federico Fábregas y por Norberto Blesio, que daban obras, entre otras, como “Genoveva de Bravante”, “El León de Francia”, “El Forastero que llegó una tarde” y “Fachenzo el maldito”. De Buenos Aires lo hacía el elenco dirigido por Atilano Ortega Sanz que a la tarde transmitía con mucho éxito, por Radio Mitre, obras camperas que contaban con la valiosa animación de “Pichirica”, rol que estaba a cargo del destacado actor cómico Humberto Lopardo. Ortega Sanz era un prolífico creador de obras de radioteatro, luego representadas en los escenarios de los pueblos de campaña. Entre otras, se pueden mencionar “El boyerito de la cara sucia”, “La chacra del árbol seco”, “Corazón de chacarero” y “Cuando sangran los trigales”. Anteriormente, en la década de1930 provenientes de la Capital Federal actuó en un baile la orquesta de tango de Roberto Zerrillo, donde también hubo un concurso de cantores locales. En otra ocasión lo hizo el conjunto “Los Bohemios” dirigido Mario Pugliese “Cariño”. “Los Bohemios” formaban parte de un grupo teatral muy popular que representaba graciosos temas cómico-musicales con raros instrumentos. Además el conjunto tenía programas radiales en las emisoras de Buenos Aires y actuaba en importantes teatros de esa ciudad.
A principios de la década de 1950 se realizó un baile popular. El atractivo fue la filmación de una película documental con tomas generales del público y varias de carácter individual, especialmente de la gente que estaba sentada en los palcos. El film fue proyectado en la sala tiempo después.
Era tradición cada año realizar, en noviembre, una reunión danzante como despedida de los conscriptos que al año siguiente serían incorporados al servicio militar obligatorio. Como se decía en la jerga popular "el baile es para los muchachos que tienen que hacer la colimba” el año que viene.
Todos estos acontecimientos artísticos se llevaban a cabo en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Allí, en la década de 1940, actuó el dúo cómico Buono-Striano, de enorme popularidad por su conocida participación radial en emisoras porteñas. En la misma sala, en otra oportunidad, tuvo gran repercusión la actuación de un mago e hipnotizador que presentaba escenas de levitación. Su atrayente espectáculo lo denominaba “Nostradamos” con “Salomé la Vidente”, con la participación en algún momento del público presente.
También desde Buenos Aires solía visitar Santa Isabel la compañía de teatro que representaba “Gran Pensión El Campeonato”, un programa auspiciado por Jabón Federal en Radio Belgrano (emisora de la Capital Federal que transmitía en cadena al interior). El programa era muy difundido y tenía mucha audiencia en todo el país, especialmente por parte del mundo futbolero durante la disputa del Campeonato Oficial de la A.F.A. En el elenco sobresalía la actuación del excelente actor Félix Mutarelli, quien hacia el papel de “Don Pedrín El Fainero” (el hincha fanático de Boca). También otros importantes actores representaban diversos clubes de primera división. En ese programa radial de Jabón Federal también solía participar -entre otros destacados artistas nacionales e internacionales- el Cuarteto de Juan Cambareri, llamado el “El Mago del Bandoneón”. Cambareri visitó varias veces Santa Isabel amenizando bailes que organizaba la Sociedad Italiana y que lograban gran asistencia de público. En varias oportunidades también actuó el famoso Cuarteto de Tango dirigido por Roberto Firpo, contratado por la Sociedad Italiana.
Otra visita importante la constituía la presencia de la “Orquesta de la Argentinidad” dirigida por Lorenzo Barbero, de Buenos Aires, que actuaba en las instalaciones del Prado Español. Barbero presentaba un atrayente y colorido espectáculo musical de danza tanguera y de otras melodías que contaba con la asistencia de numerosas familias de la zona.
En 1955, también en el Prado Español, se llevó a cabo en la pista una especie de maratón individual a cargo del patinador Alfonso García, que intentaba batir su propio récord mundial de 80 horas de permanencia en patines, sin dormir y sin parar ni de día nide noche; objetivo que logró. El primer día no se pagaba entrada, en la segunda jornada se abonaba un modesto importe, en la tercera aumentaba el monto y en la culminación, al cuarto día, la entrada era más cara. Había servicio de buffet permanente a cargo de la Heladería Miculán, que organizaba el espectáculo. La reunión finalizó con el festejo de la hazaña deportiva, acompañada con un baile.
En los bailes locales también solían actuar las orquestas de Juan Antonio Manzur, de Rosario; “Maipo”, “Víctor” y “Marchetti y Morelli”, de Venado Tuerto, y el Cuarteto “Boedo”, de Villa Cañás. En este último conjunto, a veces intervenían músicos, cantores y presentadores de Santa Isabel. Conviene aclarar que en aquella época sólo se podían realizar bailes populares en las instituciones, con el consiguiente permiso de las autoridades locales. No existían las discotecas privadas ni lugares parecidos.
Fuera de lo artístico, en la década de 1940, una noche de verano -con la presencia de mucho público- se presentó en el terreno contiguo a la Sociedad Italiana un atlético deportista con una gran contextura física, quien hizo alarde de su fuerza y resistencia corporal. Para demostrar su gran vigor, el fornido atleta comenzó doblando con sus enormes brazos gruesos alambres de hierro. También mostró todas sus energías levantado pesas. Más adelante se realizó una interesante cinchada utilizando una soga; como contrincantes tenía a un grupo numeroso de personas de Santa Isabel que, en forma colectiva tomados de la soga, luchaban para no ser arrastrados por el forzudo; pero los muchachos locales finalmente fueron vencidos. Como cierre del espectáculo el protagonista colocó su cuerpo acostado casi debajo de la rueda de un camión. A continuación el vehículo fue puesto en movimiento y una rueda pasó por encima de su pecho -le habían colocado una tabla encima- sin causarle ningún problema.
En el año 1956 se realizó con mucho éxito en la Sociedad Italiana una Velada Artística que colmó la capacidad de la sala. Fue protagonizada por gente residente en el pueblo y constituyó toda una novedad por su ingenio y creatividad con mucho de sabor local, que fue muy festejada por la gente. En el primer acto se presentó una pareja de tango compuesta por Ilda Imnocenzi y Diego Tobío, quienes bailaron en una simulada pantalla de televisión construida en mayor escala; una notable creación del recordado Oscar Severini que tuvo a su cargo la escenografía de la velada. En otro sketch Aroldo Carra y Rodofo “Flaco” Enrico hicieron una reidera parodia mediante la interpretación cantada de una grabación de la ópera “El Barbero de Sevilla”. La noche finalizó con la representación de una comedia teatral con un libreto de color local. Entre otros, actuaron Diego Colomba y Mary y Carlos Forneris; pero la verdadera revelación fue la actuación de Carlos “Lito” Gavio que se ganó los aplausos del público. Cumplió la función de director de escena Cavalieri, estafetero del Ferrocarril San Martín. El apuntador fue Jack Romero. Todos los participantes guardaron un rigoroso secreto en el pueblo acerca de lo que iban hacer. De esa forma sorprendieron al público, resultando una hermosa expresión artística, finamente preparada. Una gran velada sabelense, muy comentada, que quedó en el recuerdo.
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martes, 28 de junio de 2016
Historias de frontón
Por Norberto José Florencio Eterovich - Marzo de 2008
Breve historia del juego de pelota
La "pelota a paleta", "pelota goma", "paleta argentina" o simplemente "paleta" es una especialidad de origen argentino del juego de pelota vasca, que se caracteriza por utilizar una pala de madera para golpear la pelota, llamada paleta, que tiene la forma estilizada de una paleta vacuna.
El juego de la pelota llegó al Río de la Plata hacia el año 1800, introducido por inmigrantes vascos.
Durante el siglo XIX fue el juego más popular en el país. Tal era el entusiasmo por la pelota, especialmente en la campaña de la provincia de Buenos Aires, que Juan Manuel de Rosas, en 1830, hizo construir un frontón en su estancia.
En 1882 se inauguró un frontón en la ciudad de Buenos Aires -uno más de los que ya había- con la presencia del presidente de la república y del intendente de entonces, lo que denota la importancia de este juego para aquel momento.
En el año 1890 se realizó un mitin político en una cancha de pelota dando surgimiento a un partido político que luego tendría gran influencia en la historia argentina, siendo Leandro N. Alem su principal orador y fundador del mismo. De allí el distintivo de los radicales: la boina blanca tomada de los jugadores.
Este juego se extendió, principalmente, por las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.
Hasta los primeros años del siglo XX se jugaba a mano, con un guante o
con una cesta; no se conocía la paleta. Pero en 1907 ocurrió un hecho
que cambió la historia: en las quintas de Burzaco, provincia de Buenos
Aires, un joven nacido en Francia, vasco francés, modeló la primera
paleta de madera para el juego de pelota, a la que perfeccionó mientras
la usaba solo él emulando la paleta de una vaca, el hueso escápula.
Este joven se llamaba Gabriel Martirén. Sus restos mortales descansan en la localidad santafesina de Diego de Alvear. Una lápida lo recuerda así: “A la memoria de Gabriel Martirén, inventor de la Pelota a Paleta”.
La paleta en Santa Isabel
En la historia de Santa Isabel la pelota a paleta ocupó un lugar muy importante tanto como deporte y juego, y como lugar de reunión a diario de los vecinos de la localidad.
No hay fechas, pero por su forma
de construcción algunas de las canchas se levantaron poco tiempo
después de haberse fundado el pueblo en 1908. Se llegó a tener hasta
tres canchas en pleno funcionamiento, todas ellas llenas de jóvenes
entusiastas desafiando partidos mano a mano o de cuatro.
La ubicación de las mismas determinaba que en algún momento del día el sol impedía realizar el juego por el encandilamiento que efectuaba sobre los participantes de las contiendas.
Las tres eran canchas abiertas y zurdas, es decir que sobre esa mano estaba la pared larga del frontón al rebote.
La cancha de “Valengo” (padre de Valentín Romero) estaba sobre calle Francia al 1100, del lado impar, pero se entraba por calle Belgrano. Se podía jugar todo el día.
La cancha de “Blanco” estaba en calle Sarmiento al 1200, del lado impar. El frontón estaba hacia el lado de calle Mitre por lo que el sol de la tarde, en algún momento molestaba a los jugadores.
La tercera cancha es la actual, la del Círculo Social y Deportivo General Belgrano, que se salvó de la piqueta destructora que borró de nuestro pueblo tantas construcciones históricas e importantes, además de las dos primeras canchas mencionadas.
De partidos y jugadores
Hay partidos que se desarrollaron en ellas y que quedaron como hitos en la historia paletera de Santa Isabel. A principios de los años cincuenta del siglo XX jugaron en la cancha de Valengo los campeones mundiales de cancha abierta, rosarinos ellos, Santos Belluzzo y su zaguero, contra Oscar Mesina (también conocido como Milo, el manco Milo o el manco de Teodelina) y “Quito” Dueñas de nuestro pueblo. Ganaron Milo y Quito.
Muchos jugadores se destacaron por sus tantos, por su calidad de juego. Debemos decir que como en todo deporte, cuando hay destacados es que hay una gran camada de jugadores que los ayudaron a sobresalir.
Nombraremos algunos de los jugadores de Santa Isabel que se destacaron entre los ’50 y ‘60:
- Orlando Carlovich (Polaco)
- Jacinto Acevedo (Pato)
- Osvaldo Stiepovich (Pibe)
- Antonio Carlovich (Pocholo)
- Roque Acevedo
- Valentín Romero
- Adolfo Montes (Vasco)
- Oscar Dueñas (Quito)
- Norberto Ferrari (Nene)
Este juego se jugaba en canchas públicas y a las pautas deportivas se agregaban las apuestas. Esto proponía los tipos de partidos, en algunos casos insólitos. Por ejemplo, un jugador podía darle como ventaja a su contrincante, que él tomara todas las devoluciones de la pelota a dos piques. Otro caso era devolver por debajo de la pierna, es decir, levantar la pierna y golpear la pelota por debajo de la misma en todos los casos. Otra manera es la que se denomina de “cadete”, que requiere pegarle a la pelota por detrás del cuerpo. Y así se daban ventajas para igualar los juegos.
Y hablando de habilidosos, recordamos también a Roque Acevedo.
Deporte y mucho más
Lo extraordinario de este juego, más allá de la pasión de los jugadores, era el protagonismo de los espectadores que diariamente concurrían a las canchas, veían un espectáculo agradable y, además, gratis.
Los partidos se jugaban a veinticinco tantos. Quién llevaba la cuenta era el tanteador, el juez del partido. Este hombre tenía una gran responsabilidad, sin embargo en pocas ocasiones se discutía el fallo.
El “eco” de la pelota en el frontón, para los chicos de esa época sonaba como un canto de sirenas, irresistible. Y allí se juntaban.
Miraban el partido sin molestar pero, apenas terminaba, cada uno pedía una paleta para garronear hasta que empezara otro desafío.
En la década de 1950 la oferta de ropa deportiva casi no existía. Había solamente dos marcas de zapatillas deportivas. El equipo del jugador era todo de color blanco: zapatillas, pantalón bombacha, remera y gorra blanca.
Avanzando en el tiempo Se puede decir que la década de 1960 -tal vez con algún margen de error- fue la última época de la pelota multitudinaria, tal como se la conocía. Ya después se fue perdiendo como entretenimiento para los jóvenes, reemplazada por el avance de otros pasatiempos menos saludables.
En esos tiempos se destacaron en torneos zonales Valentín Romero y Antonio Carlovich, Pocholo; siendo, tal vez, los más ganadores de aquel momento.
Hubieron partidos memorables. Por su desarrollo y entorno; como la final que ganaron en Sancti Spíritu.
Esta pareja de jugadores se complementaba totalmente, siendo muy difícil ganarles. Pocholo, jugador seguro y con conducta para sortear dificultades. Valentín con capacidades físicas y técnicas que lo distinguía, pero, fundamentalmente, muy inteligente para descolocar al rival, con pelotas bien ubicadas.
Una muestra de ello se dio en Arias, provincia de Córdoba, en donde llegaron a la final. El zaguero contrario pegaba de tal manera que, a quien le siguiera su juego lo terminaba físicamente. Valentín casi siempre jugaba de zaguero; y ahí descolló frente a este jugador sin hiel a quien nunca le daba la devolución para que la tomara de aire, siempre al pique. Y así, el que se terminó físicamente fue el pegador contrario.
En 1963 se dio un caso excepcional en Santa Isabel: la final provincial de pelota a paleta se definió entre jugadores que eran todos de Santa Isabel. Ellos fueron Oscar Dueñas, Valentín Romero, Norberto Ferrari y Adolfo J, Montes. Es decir que los campeones provinciales juveniles y los subcampeones serían todos del pueblo.
Este logro los llevó a la Capital Federal a jugar el campeonato Argentino; y por mérito y calidad llegaron a la final. A este partido lo disputaron, por Santa Fe, Oscar Dueñas y Adolfo Montes, y por Capital Federal Ángel Armas y Jaunarena.
Se jugó en el Club Comunicaciones donde ese día descolló por su juego firme y seguro el Vasco Montes; esto muy comentado por Valentín en su momento. De todas maneras esto no alcanzó para ganar. Salieron subcampeones Argentinos Juveniles de cancha abierta. Este fue uno de los logros a nivel nacional más importantes para la historia de la pelota de Santa Isabel.
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Nota del editor: A mediados de la década de 1970 surgió de Santa Isabel, entre tantos buenos pelotaris, un importante jugador de pelota a paleta, Wilmar Abadíe, quien obtuvo grandes triunfos, el más importante de ellos junto a Federico Elortondo con quien logró obtener el Campeonato Argentino en cancha cerrada.
Ver más en: Recuerdo a Valentín
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Breve historia del juego de pelota
La "pelota a paleta", "pelota goma", "paleta argentina" o simplemente "paleta" es una especialidad de origen argentino del juego de pelota vasca, que se caracteriza por utilizar una pala de madera para golpear la pelota, llamada paleta, que tiene la forma estilizada de una paleta vacuna.
El juego de la pelota llegó al Río de la Plata hacia el año 1800, introducido por inmigrantes vascos.
Durante el siglo XIX fue el juego más popular en el país. Tal era el entusiasmo por la pelota, especialmente en la campaña de la provincia de Buenos Aires, que Juan Manuel de Rosas, en 1830, hizo construir un frontón en su estancia.
En 1882 se inauguró un frontón en la ciudad de Buenos Aires -uno más de los que ya había- con la presencia del presidente de la república y del intendente de entonces, lo que denota la importancia de este juego para aquel momento.
En el año 1890 se realizó un mitin político en una cancha de pelota dando surgimiento a un partido político que luego tendría gran influencia en la historia argentina, siendo Leandro N. Alem su principal orador y fundador del mismo. De allí el distintivo de los radicales: la boina blanca tomada de los jugadores.
Este juego se extendió, principalmente, por las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.
Este joven se llamaba Gabriel Martirén. Sus restos mortales descansan en la localidad santafesina de Diego de Alvear. Una lápida lo recuerda así: “A la memoria de Gabriel Martirén, inventor de la Pelota a Paleta”.
La paleta en Santa Isabel
En la historia de Santa Isabel la pelota a paleta ocupó un lugar muy importante tanto como deporte y juego, y como lugar de reunión a diario de los vecinos de la localidad.
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| 1974 - Cancha de pelota a paleta del Club Belgrano. |
La ubicación de las mismas determinaba que en algún momento del día el sol impedía realizar el juego por el encandilamiento que efectuaba sobre los participantes de las contiendas.
Las tres eran canchas abiertas y zurdas, es decir que sobre esa mano estaba la pared larga del frontón al rebote.
La cancha de “Valengo” (padre de Valentín Romero) estaba sobre calle Francia al 1100, del lado impar, pero se entraba por calle Belgrano. Se podía jugar todo el día.
La cancha de “Blanco” estaba en calle Sarmiento al 1200, del lado impar. El frontón estaba hacia el lado de calle Mitre por lo que el sol de la tarde, en algún momento molestaba a los jugadores.
La tercera cancha es la actual, la del Círculo Social y Deportivo General Belgrano, que se salvó de la piqueta destructora que borró de nuestro pueblo tantas construcciones históricas e importantes, además de las dos primeras canchas mencionadas.
De partidos y jugadores
Hay partidos que se desarrollaron en ellas y que quedaron como hitos en la historia paletera de Santa Isabel. A principios de los años cincuenta del siglo XX jugaron en la cancha de Valengo los campeones mundiales de cancha abierta, rosarinos ellos, Santos Belluzzo y su zaguero, contra Oscar Mesina (también conocido como Milo, el manco Milo o el manco de Teodelina) y “Quito” Dueñas de nuestro pueblo. Ganaron Milo y Quito.
Muchos jugadores se destacaron por sus tantos, por su calidad de juego. Debemos decir que como en todo deporte, cuando hay destacados es que hay una gran camada de jugadores que los ayudaron a sobresalir.
Nombraremos algunos de los jugadores de Santa Isabel que se destacaron entre los ’50 y ‘60:
- Orlando Carlovich (Polaco)
- Jacinto Acevedo (Pato)
- Osvaldo Stiepovich (Pibe)
- Antonio Carlovich (Pocholo)
- Roque Acevedo
- Valentín Romero
- Adolfo Montes (Vasco)
- Oscar Dueñas (Quito)
- Norberto Ferrari (Nene)
Este juego se jugaba en canchas públicas y a las pautas deportivas se agregaban las apuestas. Esto proponía los tipos de partidos, en algunos casos insólitos. Por ejemplo, un jugador podía darle como ventaja a su contrincante, que él tomara todas las devoluciones de la pelota a dos piques. Otro caso era devolver por debajo de la pierna, es decir, levantar la pierna y golpear la pelota por debajo de la misma en todos los casos. Otra manera es la que se denomina de “cadete”, que requiere pegarle a la pelota por detrás del cuerpo. Y así se daban ventajas para igualar los juegos.
Y hablando de habilidosos, recordamos también a Roque Acevedo.
Deporte y mucho más
Lo extraordinario de este juego, más allá de la pasión de los jugadores, era el protagonismo de los espectadores que diariamente concurrían a las canchas, veían un espectáculo agradable y, además, gratis.
Los partidos se jugaban a veinticinco tantos. Quién llevaba la cuenta era el tanteador, el juez del partido. Este hombre tenía una gran responsabilidad, sin embargo en pocas ocasiones se discutía el fallo.
El “eco” de la pelota en el frontón, para los chicos de esa época sonaba como un canto de sirenas, irresistible. Y allí se juntaban.
Miraban el partido sin molestar pero, apenas terminaba, cada uno pedía una paleta para garronear hasta que empezara otro desafío.
En la década de 1950 la oferta de ropa deportiva casi no existía. Había solamente dos marcas de zapatillas deportivas. El equipo del jugador era todo de color blanco: zapatillas, pantalón bombacha, remera y gorra blanca.
Avanzando en el tiempo Se puede decir que la década de 1960 -tal vez con algún margen de error- fue la última época de la pelota multitudinaria, tal como se la conocía. Ya después se fue perdiendo como entretenimiento para los jóvenes, reemplazada por el avance de otros pasatiempos menos saludables.
En esos tiempos se destacaron en torneos zonales Valentín Romero y Antonio Carlovich, Pocholo; siendo, tal vez, los más ganadores de aquel momento.
Hubieron partidos memorables. Por su desarrollo y entorno; como la final que ganaron en Sancti Spíritu.
Esta pareja de jugadores se complementaba totalmente, siendo muy difícil ganarles. Pocholo, jugador seguro y con conducta para sortear dificultades. Valentín con capacidades físicas y técnicas que lo distinguía, pero, fundamentalmente, muy inteligente para descolocar al rival, con pelotas bien ubicadas.
Una muestra de ello se dio en Arias, provincia de Córdoba, en donde llegaron a la final. El zaguero contrario pegaba de tal manera que, a quien le siguiera su juego lo terminaba físicamente. Valentín casi siempre jugaba de zaguero; y ahí descolló frente a este jugador sin hiel a quien nunca le daba la devolución para que la tomara de aire, siempre al pique. Y así, el que se terminó físicamente fue el pegador contrario.
En 1963 se dio un caso excepcional en Santa Isabel: la final provincial de pelota a paleta se definió entre jugadores que eran todos de Santa Isabel. Ellos fueron Oscar Dueñas, Valentín Romero, Norberto Ferrari y Adolfo J, Montes. Es decir que los campeones provinciales juveniles y los subcampeones serían todos del pueblo.
Este logro los llevó a la Capital Federal a jugar el campeonato Argentino; y por mérito y calidad llegaron a la final. A este partido lo disputaron, por Santa Fe, Oscar Dueñas y Adolfo Montes, y por Capital Federal Ángel Armas y Jaunarena.
Se jugó en el Club Comunicaciones donde ese día descolló por su juego firme y seguro el Vasco Montes; esto muy comentado por Valentín en su momento. De todas maneras esto no alcanzó para ganar. Salieron subcampeones Argentinos Juveniles de cancha abierta. Este fue uno de los logros a nivel nacional más importantes para la historia de la pelota de Santa Isabel.
---------------------------
Nota del editor: A mediados de la década de 1970 surgió de Santa Isabel, entre tantos buenos pelotaris, un importante jugador de pelota a paleta, Wilmar Abadíe, quien obtuvo grandes triunfos, el más importante de ellos junto a Federico Elortondo con quien logró obtener el Campeonato Argentino en cancha cerrada.
Ver más en: Recuerdo a Valentín
* * *
domingo, 17 de enero de 2016
La vieja cancha de Juventud Unida
Por Norberto Oscar Dall’Occhio
En las décadas de 1920, 1930 y 1940 la cancha de Juventud Unida, ubicada entre las calles Corrientes, Francia, Misiones y Rivadavia, tenía ciertas características especiales. No poseía tejido olímpico y lo único que dividía al público y el perímetro del campo de juego era un hilo de alambre liso, sostenido a un metro de altura por postes de madera distanciados unos cinco metros uno de otro. El espacio comprendido entre el hilo de alambre y la línea divisoria del campo de juego era muy reducido; alrededor de dos metros. Es decir que los espectadores casi se daban la mano con los jugadores. Incluso muchos jóvenes, cuando el estadio estaba colmado, para presenciar el cotejo se sentaban en el pasto debajo del hilo de alambre para que la gente que estaba a sus espaldas de pié pudiera ver el partido. La policía en una actitud permisiva aceptaba esta situación, pero mediante el uso de una fusta obligaba a los jóvenes a encoger las piernas, pues si colocaban los miembros inferiores estirados sobre el pasto, sus pies se acercaban demasiado a la raya de cal. Resultaba una situación muy confusa y exponía peligrosamente a los jugadores y al árbitro ante reacciones muy agresivas de algunos hinchas.
Cuando se concretaba un gol o se cobraba un penal no se podía evitar el ingreso sin autorización de espectadores a la cancha. Ni hablar de lo que acontecía cuando se producía una gresca. Un desorden generalizado imposible de controlar, ante semejante batalla campal.
En lo que se refiere al contexto que rodeaba el campo de juego, conviene aclarar que en los costados laterales de la cancha -que ocupaba una manzana entera en lo que es hoy la Escuela Nº779- no existían muros ni ligustros, sino un alambrado de varios hilos. Cuando había partido el Club cubría con arpilleras todos los sectores que daban a la calle. El propósito era evitar que los mirones vieran el encuentro sin pagar la correspondiente entrada. Pero había algunos de ellos que se arriesgaban y se subían a los árboles plantados sobre la vereda de tierra que circundaban la cancha. Era común que durante el desarrollo del partido se oyera el ruido provocado por el quiebre de alguna rama que no pudo resistir el peso de una persona. Entonces de inmediato se producía la reacción de la gente, que risueñamente solía gritar ¡¡¡ ¡Auxiliooo, hombre a tierra!. Felizmente las caídas no tenían consecuencias.
Juventud Unida en 1944 dejó esa cancha de reducida dimensiones -cuyo predio había sido facilitado por su dueño, don Miguel Rueda- y se trasladó a una cancha propia y más amplia, lo que es hoy su cómodo y moderno campo de deportes. Para ello el Club llegó a un acuerdo con la dueña, señora Josefina S. de Rueda, y adquirió el terreno. La inauguración del nuevo estadio que lleva el nombre de la señora Josefina, se realizó el domingo 30 de abril de 1944 mediante la realización de un Torneo Relámpago en el cual participaron varios equipos de la zona. Ese mismo año “los verdes” tuvieron otra alegría: festejaron el campeonato ganado en el certamen de la Liga Venadense de Fútbol, correspondiente a la temporada 1943, que finalizó en setiembre de 1944.
* * *
En las décadas de 1920, 1930 y 1940 la cancha de Juventud Unida, ubicada entre las calles Corrientes, Francia, Misiones y Rivadavia, tenía ciertas características especiales. No poseía tejido olímpico y lo único que dividía al público y el perímetro del campo de juego era un hilo de alambre liso, sostenido a un metro de altura por postes de madera distanciados unos cinco metros uno de otro. El espacio comprendido entre el hilo de alambre y la línea divisoria del campo de juego era muy reducido; alrededor de dos metros. Es decir que los espectadores casi se daban la mano con los jugadores. Incluso muchos jóvenes, cuando el estadio estaba colmado, para presenciar el cotejo se sentaban en el pasto debajo del hilo de alambre para que la gente que estaba a sus espaldas de pié pudiera ver el partido. La policía en una actitud permisiva aceptaba esta situación, pero mediante el uso de una fusta obligaba a los jóvenes a encoger las piernas, pues si colocaban los miembros inferiores estirados sobre el pasto, sus pies se acercaban demasiado a la raya de cal. Resultaba una situación muy confusa y exponía peligrosamente a los jugadores y al árbitro ante reacciones muy agresivas de algunos hinchas.
Cuando se concretaba un gol o se cobraba un penal no se podía evitar el ingreso sin autorización de espectadores a la cancha. Ni hablar de lo que acontecía cuando se producía una gresca. Un desorden generalizado imposible de controlar, ante semejante batalla campal. En lo que se refiere al contexto que rodeaba el campo de juego, conviene aclarar que en los costados laterales de la cancha -que ocupaba una manzana entera en lo que es hoy la Escuela Nº779- no existían muros ni ligustros, sino un alambrado de varios hilos. Cuando había partido el Club cubría con arpilleras todos los sectores que daban a la calle. El propósito era evitar que los mirones vieran el encuentro sin pagar la correspondiente entrada. Pero había algunos de ellos que se arriesgaban y se subían a los árboles plantados sobre la vereda de tierra que circundaban la cancha. Era común que durante el desarrollo del partido se oyera el ruido provocado por el quiebre de alguna rama que no pudo resistir el peso de una persona. Entonces de inmediato se producía la reacción de la gente, que risueñamente solía gritar ¡¡¡ ¡Auxiliooo, hombre a tierra!. Felizmente las caídas no tenían consecuencias.
Juventud Unida en 1944 dejó esa cancha de reducida dimensiones -cuyo predio había sido facilitado por su dueño, don Miguel Rueda- y se trasladó a una cancha propia y más amplia, lo que es hoy su cómodo y moderno campo de deportes. Para ello el Club llegó a un acuerdo con la dueña, señora Josefina S. de Rueda, y adquirió el terreno. La inauguración del nuevo estadio que lleva el nombre de la señora Josefina, se realizó el domingo 30 de abril de 1944 mediante la realización de un Torneo Relámpago en el cual participaron varios equipos de la zona. Ese mismo año “los verdes” tuvieron otra alegría: festejaron el campeonato ganado en el certamen de la Liga Venadense de Fútbol, correspondiente a la temporada 1943, que finalizó en setiembre de 1944.
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lunes, 4 de enero de 2016
Los Campitos
Por
Norberto Oscar Dall’Occhio
En
la década de 1940 y comienzos
de la de 1950 era muy común que los
chicos jugaran a la pelota en los
baldíos del pueblo. A esos lugares se los llamaba “campitos”. Hoy
esa costumbre se perdió, pues
tanto General Belgrano como Juventud Unida brindan la posibilidad de que los pibes
y los adolescentes utilicen sus cómodas instalaciones deportivas para jugar al fútbol.
Los baldíos eran canchas improvisadas, donde los propios pibes determinaban un perímetro imaginario. Los arcos eran dos montoncitos de ropa o dos ladrillos o algunas piedras, que reemplazaban los palos. Previamente tenía que haber un acuerdo sobre el largo de los arcos. Pero a veces sucedía que en un descuido durante el desarrollo del partido algún “avivado” achicaba o agrandaba el arco según su conveniencia. Y ahí se armaba la discusión y comenzaban los insultos.
En el momento previo a la iniciación del partido había una ceremonia muy importante. Era necesario formar dos equipos. Dos pibes similares en su capacidad de juego se ponían frente a frente a unos cinco metros de distancia. Cada uno a su turno adelantaba un pie. Al final perdía al que le sobraba el pie. Acto seguido el ganador tenía la opción de elegir primero a un compañero de equipo. Por supuesto que elegía al mejor del grupo. Su rival elegía otro pibe considerado “bueno”. Seguía la elección por descarte y los considerados “pataduras” quedaban para el final, como de “relleno”. Era una forma bastante ecuánime de armar un partido con fuerzas parejas. Según las circunstancias, si en un momento del encuentro un equipo se distanciaba demasiado en goles convertidos se compensaba la desigualdad de fuerzas con el trueque de un buen jugador de un bando por otro jugador de menor nivel del equipo rival. Es decir los pibes tenían bien claro el sentido lúdico del juego.
Era una diversión entretenida donde cada uno quería demostrar sus habilidades personales. Ganarle a un equipo débil era considerado un triunfo sin gloria. Por eso buscaban formar equipos parejos. Jugaban con zapatos, zapatillas o alpargatas. Los botines para chicos prácticamente no existían. Salvo alguna rara excepción, ninguno poseía la casaca que usan los clubes de primera división. Si recién habían salido del colegio, se sacaban el guardapolvo blanco, lo doblaban y lo dejaban al lado de uno de los arcos, junto con la cartera de útiles escolares. Para custodiar el arco siempre mandaban a algún pibe con poca capacidad de juego. Cuando alguien llegaba tarde y pedía ingresar, si lo aceptaba el grupo se incorporaba al juego.
Estos “picados” de potrero se jugaban sin establecer tiempo por reloj. Sólo la oscuridad de la noche o la lluvia los hacía prescindir del juego. Se iba a cinco goles o más. Pero en pleno partido generalmente surgía un inconveniente. En algún momento aparecía la madre de algunos de los pibes para decirle a viva voz al nene que estaba preparada la leche. Como a veces esa mujer era la madre del “dueño de la pelota”, el partido se suspendía de inmediato.
Hoy la pregunta lógica sería, pero ¿cómo no había otra pelota? La respuesta es que no. En esos tiempos las pelotas de goma o de cuero no estaban al alcance de todos los padres. Por ese motivo el dueño de la pelota se convertía en un personaje especial, aunque fuera un “patadura”. Los chicos solían jugar en la calle o en la vereda con una pelota de trapo que las madres le preparaban rellenando medias de mujer. En los campitos se jugaba con una pelota que picara en el piso. Tenía más sabor a fútbol porque había que dominar el balón en el aire, ya sea con los pies, el pecho o la cabeza.
En
la década de 1940 y comienzos
de la de 1950 era muy común que los
chicos jugaran a la pelota en los
baldíos del pueblo. A esos lugares se los llamaba “campitos”. Hoy
esa costumbre se perdió, pues
tanto General Belgrano como Juventud Unida brindan la posibilidad de que los pibes
y los adolescentes utilicen sus cómodas instalaciones deportivas para jugar al fútbol.Los baldíos eran canchas improvisadas, donde los propios pibes determinaban un perímetro imaginario. Los arcos eran dos montoncitos de ropa o dos ladrillos o algunas piedras, que reemplazaban los palos. Previamente tenía que haber un acuerdo sobre el largo de los arcos. Pero a veces sucedía que en un descuido durante el desarrollo del partido algún “avivado” achicaba o agrandaba el arco según su conveniencia. Y ahí se armaba la discusión y comenzaban los insultos.
En el momento previo a la iniciación del partido había una ceremonia muy importante. Era necesario formar dos equipos. Dos pibes similares en su capacidad de juego se ponían frente a frente a unos cinco metros de distancia. Cada uno a su turno adelantaba un pie. Al final perdía al que le sobraba el pie. Acto seguido el ganador tenía la opción de elegir primero a un compañero de equipo. Por supuesto que elegía al mejor del grupo. Su rival elegía otro pibe considerado “bueno”. Seguía la elección por descarte y los considerados “pataduras” quedaban para el final, como de “relleno”. Era una forma bastante ecuánime de armar un partido con fuerzas parejas. Según las circunstancias, si en un momento del encuentro un equipo se distanciaba demasiado en goles convertidos se compensaba la desigualdad de fuerzas con el trueque de un buen jugador de un bando por otro jugador de menor nivel del equipo rival. Es decir los pibes tenían bien claro el sentido lúdico del juego.
Era una diversión entretenida donde cada uno quería demostrar sus habilidades personales. Ganarle a un equipo débil era considerado un triunfo sin gloria. Por eso buscaban formar equipos parejos. Jugaban con zapatos, zapatillas o alpargatas. Los botines para chicos prácticamente no existían. Salvo alguna rara excepción, ninguno poseía la casaca que usan los clubes de primera división. Si recién habían salido del colegio, se sacaban el guardapolvo blanco, lo doblaban y lo dejaban al lado de uno de los arcos, junto con la cartera de útiles escolares. Para custodiar el arco siempre mandaban a algún pibe con poca capacidad de juego. Cuando alguien llegaba tarde y pedía ingresar, si lo aceptaba el grupo se incorporaba al juego.
Estos “picados” de potrero se jugaban sin establecer tiempo por reloj. Sólo la oscuridad de la noche o la lluvia los hacía prescindir del juego. Se iba a cinco goles o más. Pero en pleno partido generalmente surgía un inconveniente. En algún momento aparecía la madre de algunos de los pibes para decirle a viva voz al nene que estaba preparada la leche. Como a veces esa mujer era la madre del “dueño de la pelota”, el partido se suspendía de inmediato.
Hoy la pregunta lógica sería, pero ¿cómo no había otra pelota? La respuesta es que no. En esos tiempos las pelotas de goma o de cuero no estaban al alcance de todos los padres. Por ese motivo el dueño de la pelota se convertía en un personaje especial, aunque fuera un “patadura”. Los chicos solían jugar en la calle o en la vereda con una pelota de trapo que las madres le preparaban rellenando medias de mujer. En los campitos se jugaba con una pelota que picara en el piso. Tenía más sabor a fútbol porque había que dominar el balón en el aire, ya sea con los pies, el pecho o la cabeza.
Un
baldío muy utilizado estaba ubicado
en General López y General Roca, donde aún hoy se mantiene en pie una vieja palmera. Lo llamaban el “Campito del Bajo”. Por su amplitud, otro baldío
concurrido por chicos y adolescentes estaba entre las calles General
Roca, Santa Fe, Italia y Brasil. Era una manzana completa, donde años más tarde
se instaló la fábrica de leche en polvo. Las vías del ferrocarril no existían,
pues se construyeron recién en la década
de 1950.
En José Ingenieros al 1400 había un terreno desocupado, cercano del lugar donde actualmente se encuentra instalado el tanque de agua potable. Allí también los chicos armaban su picado.
En Santa Fe al 1400 había un amplio descampado (hoy Parque Tirelli), muy propicio para practicar fútbol. Los pibes para jugar achicaban el perímetro, pero los adolescentes y mayores lo ampliaban como si fuera una cancha normal. Habían colocado improvisados arcos de madera, aunque eran bastante precarios. Ese baldío dejó de utilizarse en 1950, cuando el Ferrocarril y la Comuna dispusieron forestar el lugar con plantaciones de eucaliptus.
En la década de 1930, en la esquina de José Ingenieros y Mitre, en la misma manzana donde está el edificio de la Comuna, había un baldío en el cual los pibes jugaban sus picados.
En las escuelas primarias estaba prohibido jugar al fútbol. Sin embargo los varones no podían impedir su impulso futbolero y en algún descuido de la celadora improvisaban un mini picadito con una pequeña pelota y algunas veces hasta con una naranja. Pero solía suceder que en forma inesperada aparecía la maestra y les incautaba la pelota además de la consiguiente reprimenda.
En la década de 1940 aparecieron en el pueblo las canchas de Baby Fútbol. Para los pibes fue toda una novedad, ya que les permitía jugar en una cancha marcada, con arcos de madera(a veces con red), con pelota de cuero y con vestimenta similar a la que usaban sus ídolos, los jugadores mayores que integraban los clubes de primera división.
En José Ingenieros al 1400 había un terreno desocupado, cercano del lugar donde actualmente se encuentra instalado el tanque de agua potable. Allí también los chicos armaban su picado.
En Santa Fe al 1400 había un amplio descampado (hoy Parque Tirelli), muy propicio para practicar fútbol. Los pibes para jugar achicaban el perímetro, pero los adolescentes y mayores lo ampliaban como si fuera una cancha normal. Habían colocado improvisados arcos de madera, aunque eran bastante precarios. Ese baldío dejó de utilizarse en 1950, cuando el Ferrocarril y la Comuna dispusieron forestar el lugar con plantaciones de eucaliptus.
En la década de 1930, en la esquina de José Ingenieros y Mitre, en la misma manzana donde está el edificio de la Comuna, había un baldío en el cual los pibes jugaban sus picados.
En las escuelas primarias estaba prohibido jugar al fútbol. Sin embargo los varones no podían impedir su impulso futbolero y en algún descuido de la celadora improvisaban un mini picadito con una pequeña pelota y algunas veces hasta con una naranja. Pero solía suceder que en forma inesperada aparecía la maestra y les incautaba la pelota además de la consiguiente reprimenda.
En la década de 1940 aparecieron en el pueblo las canchas de Baby Fútbol. Para los pibes fue toda una novedad, ya que les permitía jugar en una cancha marcada, con arcos de madera(a veces con red), con pelota de cuero y con vestimenta similar a la que usaban sus ídolos, los jugadores mayores que integraban los clubes de primera división.
General
Belgrano instaló su cancha de Baby
Fútbol, que tenía luz
artificial, en el predio ubicado en
General López esquina 25 de Mayo
y Juventud Unida en las instalaciones contiguas a la Sociedad
Italiana. En esos lugares se organizaban
importantes partidos y torneos diurnos y nocturnos con la intervención de
equipos de la zona. Los cotejos contaban
con la concurrencia de mucho público, que en algunas circunstancias, por la atracción que ejercían, colmaban totalmente la capacidad de esos mini estadios deportivos.
A partir de 1949 se iniciaron en el país la disputa de los Torneos Infantiles “Evita”, promovidos por la Fundación “Eva Perón”. A partir de 1950 la Comuna local todos los años formaba un equipo de pibes que representaba al pueblo. Los jóvenes enfrentaban a equipos similares de la región.
Esta es una breve historia de los baldíos y los campitos del pueblo. Esos potreros fueron excelentes “semilleros” y dieron lugar a la formación de destacados futbolistas que posteriormente se desempeñaron en equipos locales y algunos de ellos triunfaron en la región integrando elencos de clubes de primer nivel.
A partir de 1949 se iniciaron en el país la disputa de los Torneos Infantiles “Evita”, promovidos por la Fundación “Eva Perón”. A partir de 1950 la Comuna local todos los años formaba un equipo de pibes que representaba al pueblo. Los jóvenes enfrentaban a equipos similares de la región.
Esta es una breve historia de los baldíos y los campitos del pueblo. Esos potreros fueron excelentes “semilleros” y dieron lugar a la formación de destacados futbolistas que posteriormente se desempeñaron en equipos locales y algunos de ellos triunfaron en la región integrando elencos de clubes de primer nivel.
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viernes, 3 de enero de 2014
La vieja cancha Azulgrana.
Publicado en "www.red-belgrano.com.ar" - 12/12/13
Por Norberto Dall'Occhio
Muchos hinchas de General Belgrano recuerdan con cariño y con cierta nostalgia la vieja cancha que el Club tenía “detrás de la vía”, como suele decirse, aquella que tantos simpatizantes tienen en sus memorias.
Desde su fundación en 1916 y hasta 1926, General Belgrano
practicaba fútbol pero no tenía cancha propia y lo hacía en terrenos
prestados. En 1927 adquirió una manzana ubicada entre las calles
Sarmiento, Misiones, San Martín y Chaco, donde se instaló el campo de
juego, hasta que se compró, en la década de 1960, los terrenos donde
actualmente están las nuevas instalaciones y por entonces el club
resolvió fraccionar y vender el terreno de la antigua cancha para
recaudar fondos destinados a la nueva inversión. Muchos socios
adquirieron buena parte de esos lotes, que más adelante pasaron a manos
de la Comuna a fin de que en ese sitio se construyera el barrio de
viviendas FONAVI.
Pasado un tiempo, en una de las esquinas, se construyeron los
vestuarios, la boletería y otras dependencias que servían como vivienda a
los cuidadores de la cancha. Entre los cuales se recuerdan, “La Macha”
Ferreyra y el “Negro” Paulini, dos destacados jugadores azulgranas.
Los belgranistas guardan muy gratos recuerdos de ese viejo estadio,
que fue escenario de importantes acontecimientos deportivos. En las
décadas de los 40, 50 y 60, cada 9 de julio, el Club organizaba un
atractivo torneo relámpago, de dos días de duración en el cual
participaban ocho equipos de la zona y donde se ponían en disputa
hermosos trofeos y medallas.
Continuando con los partidos que se disputaban en la antigua cancha, se
destacaban por la gran rivalidad, los clásicos con Juventud Unida,
como así también los duros enfrentamientos con Sportsman de Villa
Cañás. Principalmente esos encuentros generaban una gran expectativa en
la gente del pueblo y de la zona, provocando una enorme concurrencia de
público al espectáculo, que colmaban la capacidad del estadio.
Cambiando el rumbo y yendo a las características del terreno, se puede
contar que dentro de él había que ubicar el campo de juego, los
vestuarios, el alambre, o tejido olímpico, y el público. Por las
dimensiones que tenía el lote, el diseño del perímetro de la cancha se
hizo sobre la base de las medidas mínimas establecidas en los
reglamentos que rigen el fútbol, era denominada una “cancha chica”, como
se dice en el lenguaje futbolero. Pero no solo lo era para los
jugadores, sino también para el público. Los espectadores, por el poco
espacio disponible, estaban muy cerca de la línea de cal, a solo unos
dos metros. La proximidad de la gente, sumado al calor de la lucha
deportiva, a veces levantaba la temperatura del ambiente y creaban un
clima muy tenso en el estadio. Durante el desarrollo del juego, los
futbolistas tenían ciertos inconvenientes para ejecutar los tiros de
esquina, ya que les resultaba difícil darle precisión a la pelota por el
poco lugar para tomar distancia y lanzar el centro. Por su parte, los
espacios destinados a los hinchas eran muy estrechos, especialmente en
los sectores donde estaban los arcos.
Hasta principios de 1.940 el campo de juego estuvo rodeado tan solo por
un hilo de alambre liso, sostenido por postes, a fin de fijarle un
límite a la concurrencia y evitar que se metieran dentro de la cancha.
Existen muchos recuerdos de aquella época sobre triunfos épicos, días de
gloria, peleas, corridas y transgresiones. En ciertas oportunidades,
cuando se convertía un gol importante, algunos hinchas eufóricos y
descontrolados, pasaban el hilo de alambre, evadían el control policial y
salían corriendo para abrazar al autor del tanto. Otro descontrol
aparecía cuando se iba a patear un penal, simpatizantes que estaban
cercanos al arco, sobrepasaban primero el alambrado, la raya de cal y se
metían imprudentemente dentro de la cancha invadiendo el área grande
para ver de cerca el disparo desde los doce pasos. ¡Para qué hablar de
lo que ocurría si el arquero atajaba el penal y daba rebote! Una
confusión total, entrevero de jugadores, mezclados con el público,
gritos, una pelota en juego y un árbitro desorientado. Un tiempo
después, para una mejor protección y para mantener el orden, se colocó
como divisorio un grueso tejido olímpico en reemplazo de ese franqueable
hilo de alambre. Continuando con la descripción del estadio, se puede
decir que tenía cierta protección de los vientos, puesto que los cuatro
costados que daban a la calles estaban cubiertos, además de los tejidos,
por un espeso cerco de ligustros de hojas anchas y de gran altura, que
impedían la visual desde las veredas. En algunos sectores destinados al
público, el espacio resultaba tan reducido que cuando se desplazaban,
debían hacerlo en “fila india”.
El problema mayor estaba detrás de los arcos, porque lo que cumplía la
función de red permanente, era un grueso tejido de alambre en reemplazo
de la tradicional de piolines. Por la escasez de espacio en el campo de
juego, los caños que sostenían el arco y la mencionada red, invadían un
metro el sector del público, por ese motivo, detrás de cada arco se
producía un gran congestionamiento de gente que se desplazaba de un
lugar a
otro.
Para evitar cualquier provocación al arquero, siempre al costado del
arco y dentro de la cancha, pero detrás de la raya, se colocaba un
agente de policía para mantener el orden y proteger al portero. Debido a
las particulares características del estadio y su entorno durante
algunos partidos trascendentes, el espectáculo que se apreciaba en el
campo de juego era muy particular, se jugaba dentro de un ambiente con
ánimos bastantes caldeados, los jugadores tenían frecuentes roces y
discusiones con sus rivales, sumados a las airadas protestas al árbitro y
los gritos del público.
Lo descripto era el encuadre y la atmósfera especial que se vivía
generalmente en esa vieja cancha, cuando General Belgrano jugaba en su
condición de local, allí el equipo azulgrana se agrandaba y se hacía
fuerte, era un reducto complicado para cualquier escuadra visitante, que
valoraba mucho un triunfo en la recordada y difícil cancha chica del
Ciclón.
* * *
* * *
jueves, 2 de enero de 2014
Algunas Instituciones y agrupaciones que ya no están
Además de la Sociedad Española de Socorros
Mutuos, cuya historia que se extendió desde 1910 hasta
1975 detallamos en el número anterior, en Santa Isabel
existieron muchas organizaciones o instituciones que con
el correr del tiempo fueron desapareciendo. Este es un
resumen de la existencia de algunas de ellas.
Los libros de Actas y Copiadores de Cartas de la Comuna de Santa Isabel dan cuenta de varias de estas organizaciones. El 6 de abril de 1916, la Comisión de Fomento cedió la plaza pública al “Footbal Club Rivadavia” para construir una cancha de fútbol. El 22 de diciembre de 1926 concedió permiso para realizar un baile al “Club Atlético Centenario”. El 8 de junio de 1927, envió una nota a la presidenta del “Club de Tennis” pidiéndole que cortaran las malezas y limpiaran la cancha que se encontraba en la plaza pública pues, decía, su estado era lamentable. El 4 de octubre de 1930, una “Comisión de Señoritas” pidió prestado a la Comuna los objetos del juego de tenis. Tres años más tarde se cita a Esteban Boveris como presidente del “Lawn Tennis Club”. En diciembre de 1938 el “Club Sportivo Las Rosas” solicitó permiso para realizar un baile. En ese mismo año estaba organizado el “Club Juventud Agraria” que para marzo de 1950 aún existía. En 1941 se cita funcionando al “Club Atlético La Lyda”.
Por otra parte, en 1924 se fundó la Sociedad Argentina de Socorros Mutuos y en 1930 la Biblioteca Pública D. F. Sarmiento”Las dos entidades desaparecieron al fusionarse y dar nacimiento, el 2 de septiembre de 1953, a la actual Asociación Cultural Domingo Faustino Sarmiento.
El 28 de agosto de 1912 se colocó la piedra fundamental del edificio de la Sociedad Italiana Humberto Primo, entidad que habría nacido a partir de la escisión de un grupo que integraba la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. Su edificio se levantó en Gral López al 1100, en un terreno que pertenece a la Cooperativa de Agua Potable. Allí funcionó el denominado Cine Gardel. No se conoce exactamente la fecha de fundación ni cuando dejó de funcionar la entidad como tal.
En 1962 se conformó la Asociación Jóvenes Isabelenses (A.J.I.) con la finalidad de contribuir al mejoramiento de la localidad. Solamente se sostuvo durante unos seis meses pero su labor fue intensa. Entre otras cosas esbozó un proyecto de parquización de terrenos del ferrocarril -que no se plasmó- con la participación de profesionales y llevó a cabo la pintada de los troncos del arbolado público. Algunos de sus integrantes eran Enrique Canal, Humberto Albanesi, Rubén Benso, Jorge Tirelli, Gerardo Salemme, Norma Achilli, Vilma Dall'Ochio, Mirna Sánchez, Elvio Martínez, Hugo Pessino, Estrella Bendaham, Norberto L. Salemme, etc. Sus reuniones se realizaban en la sede de la Asociación Cultural D. F. Sarmiento.
La Agrupación de Atletismo de Santa Isabel (A.D.A.S.I.) se conformó el 21 de agosto de 1973 con el anhelo de lograr un grupo de niños y jóvenes aunados a través de la práctica de este deporte y con el deseo de obtener mejores niveles para la educación física. El cuerpo técnico estuvo integrado por los profesores de Educación Física, Ilda Imnocenzi (quien era directora de la escuela Nº 779 D. F. Sarmiento) y José Ángel Rubín, además de la entrenadora Alicia Cuminetti. Se disolvió en 1977.
El 1º de junio de 1982 fundó el Club de Servicios Comunitarios. Sus directivos eran Felipe Floridi, Próspero Antonio Risso, Albino E. A. Gobbi, Humberto Carpi, Agustín Leal, Oscar Stiepovich, Umberto Pennacchietti, Carlos Casadei, Alberto Fassi, Enrique Canal, Emilio Pellegrini, Adolfo Leidi, Juan C. Luporini, Pedro Viccei, Osvaldo Saez, Arístides Catini, Eduardo Mercé y Miguel Mercé. Surgió para reanudar las actividades que realizaba el Club de Leones de Santa Isabel. Éste había sido constituido el 12 de junio de 1975. Sus socios fundadores fueron Atilio Fassi, José Tocchetti, Pedro Viccei, Emilio Pellegrini, Dante Pellegrini, Oscar Stiepovich, Próspero Antonio Risso, José A. Rubín, Albino E. A. Gobbi, Pedro Ballachino, Mario Bosertnizan, Arístides Catini, Oscar Dellacha, Alberto Fassi, Felipe Floridi, Víctor Glavinovich, Heriberto Latini, Adolfo Leidi, Enrique Canal y Mateo Matiacich. En marzo de 2005, mediante un convenio celebrado con la Asociación Hospital Miguel Rueda le transfirió a esta última sus bienes y servicio y, tras el mismo, el Club de Servicios Comunitarios quedó inactivo.
La Peña Tradicionalista Refugio de amistad fue fundada en 1980 por Hugo Arrac, Julio Gilardone, Nelson Favaro y Mario Focquart, participando en desfiles criollos en distintas ciudades. El nombre fue dado por el Sr. Juan Herrera. Al grupo original se fueron agregando más integrantes, entre ellos Edsel Gilardone, Jorge Tazzioli, Luis Milanesi, hermanos Codutti, "Leo" Flamini, Rionda, Martín Nierumberg, "Pancho" Coria e hijo, Daniel Merlo, Juan Vélez, Daniel Zanni, Marcelo Hernando, José Carlos Romero, Ricardo Donadío, José Cebrero, Esteban Tiseira, Leandro Mercé, Juan Herrera, etc.
Sus actividades, que generalmente se desarrollaban en Sarmiento y ruta 94, eran variadas: jineteadas, carreras de sortijas, juegos de riendas, etc. En 1998 la agrupación se disolvió al disminuir la cantidad de miembros y su posibilidad de mantenerla en funcionamiento.
Infantiles Santa Isabel (I.S.I.) se creó con la finalidad de fomentar la práctica del fútbol entre los niños de la localidad y competir en ligas infantiles. Este grupo se formó en 1984 siendo su primer Presidente el Sr. Francisco Vivas. Además lo integraban, entre otros, Juan Carlos Oneglia, Rubén Benso, Adalberto Oneglia, Juan Carlos Balassone, Rosendo Cicci, Raúl Roggeri, Ignacio "Pochi" Pérez, Jorge "Ruso" Giménez y Oscar Donatti. Adquirió un predio de dos manzanas situadas entre 25 de Mayo, Urquiza y Sarmiento en donde construyeron canchas de fútbol y un quincho que, además de ser la sede, funcionó como parrilla y comedor. Este emprendimiento alcanzó gran éxito. Sin embargo, en los últimos años de la década de 1980 la actividad fue disminuyendo hasta que finalmente se disolvió.
La Asociación Mutual Entre Asociados del Club Juventud Unida (A.M.A.J.U.) comenzó a desarrollar su actividad el 16 de junio de 1986 con el objetivo de gestionar el bien común y la ayuda solidaria para sus asociados y la localidad. Entre sus servicios estaban las transacciones financieras de ayudas económicas o captación de ahorros y, más adelante, con la compra de Casa Martínez (ferretería ya artículos del hogar de Belgrano 1043) la de Proveeduría Mutual. También brindaba servicios de salud y turismo a través de la representación de otras entidades. Mediante una operatoria del Banco Hipotecario Nacional llevó a cabo la construcción del Barrio Juventud de 20 viviendas. Esta entidad realizó diversos aportes económicos a distintas instituciones de bien publico de Santa Isabel. Sus oficinas estaban instaladas en la galería comercial del Club Juventud Unida de Belgrano y San Martín. Dejó de operar cuando se produjo su fusión por absorción con la Asociación Mutual de Venado Tuerto.
* * *
Los libros de Actas y Copiadores de Cartas de la Comuna de Santa Isabel dan cuenta de varias de estas organizaciones. El 6 de abril de 1916, la Comisión de Fomento cedió la plaza pública al “Footbal Club Rivadavia” para construir una cancha de fútbol. El 22 de diciembre de 1926 concedió permiso para realizar un baile al “Club Atlético Centenario”. El 8 de junio de 1927, envió una nota a la presidenta del “Club de Tennis” pidiéndole que cortaran las malezas y limpiaran la cancha que se encontraba en la plaza pública pues, decía, su estado era lamentable. El 4 de octubre de 1930, una “Comisión de Señoritas” pidió prestado a la Comuna los objetos del juego de tenis. Tres años más tarde se cita a Esteban Boveris como presidente del “Lawn Tennis Club”. En diciembre de 1938 el “Club Sportivo Las Rosas” solicitó permiso para realizar un baile. En ese mismo año estaba organizado el “Club Juventud Agraria” que para marzo de 1950 aún existía. En 1941 se cita funcionando al “Club Atlético La Lyda”.
Por otra parte, en 1924 se fundó la Sociedad Argentina de Socorros Mutuos y en 1930 la Biblioteca Pública D. F. Sarmiento”Las dos entidades desaparecieron al fusionarse y dar nacimiento, el 2 de septiembre de 1953, a la actual Asociación Cultural Domingo Faustino Sarmiento.
El 28 de agosto de 1912 se colocó la piedra fundamental del edificio de la Sociedad Italiana Humberto Primo, entidad que habría nacido a partir de la escisión de un grupo que integraba la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. Su edificio se levantó en Gral López al 1100, en un terreno que pertenece a la Cooperativa de Agua Potable. Allí funcionó el denominado Cine Gardel. No se conoce exactamente la fecha de fundación ni cuando dejó de funcionar la entidad como tal.
En 1962 se conformó la Asociación Jóvenes Isabelenses (A.J.I.) con la finalidad de contribuir al mejoramiento de la localidad. Solamente se sostuvo durante unos seis meses pero su labor fue intensa. Entre otras cosas esbozó un proyecto de parquización de terrenos del ferrocarril -que no se plasmó- con la participación de profesionales y llevó a cabo la pintada de los troncos del arbolado público. Algunos de sus integrantes eran Enrique Canal, Humberto Albanesi, Rubén Benso, Jorge Tirelli, Gerardo Salemme, Norma Achilli, Vilma Dall'Ochio, Mirna Sánchez, Elvio Martínez, Hugo Pessino, Estrella Bendaham, Norberto L. Salemme, etc. Sus reuniones se realizaban en la sede de la Asociación Cultural D. F. Sarmiento.
La Agrupación de Atletismo de Santa Isabel (A.D.A.S.I.) se conformó el 21 de agosto de 1973 con el anhelo de lograr un grupo de niños y jóvenes aunados a través de la práctica de este deporte y con el deseo de obtener mejores niveles para la educación física. El cuerpo técnico estuvo integrado por los profesores de Educación Física, Ilda Imnocenzi (quien era directora de la escuela Nº 779 D. F. Sarmiento) y José Ángel Rubín, además de la entrenadora Alicia Cuminetti. Se disolvió en 1977.
El 1º de junio de 1982 fundó el Club de Servicios Comunitarios. Sus directivos eran Felipe Floridi, Próspero Antonio Risso, Albino E. A. Gobbi, Humberto Carpi, Agustín Leal, Oscar Stiepovich, Umberto Pennacchietti, Carlos Casadei, Alberto Fassi, Enrique Canal, Emilio Pellegrini, Adolfo Leidi, Juan C. Luporini, Pedro Viccei, Osvaldo Saez, Arístides Catini, Eduardo Mercé y Miguel Mercé. Surgió para reanudar las actividades que realizaba el Club de Leones de Santa Isabel. Éste había sido constituido el 12 de junio de 1975. Sus socios fundadores fueron Atilio Fassi, José Tocchetti, Pedro Viccei, Emilio Pellegrini, Dante Pellegrini, Oscar Stiepovich, Próspero Antonio Risso, José A. Rubín, Albino E. A. Gobbi, Pedro Ballachino, Mario Bosertnizan, Arístides Catini, Oscar Dellacha, Alberto Fassi, Felipe Floridi, Víctor Glavinovich, Heriberto Latini, Adolfo Leidi, Enrique Canal y Mateo Matiacich. En marzo de 2005, mediante un convenio celebrado con la Asociación Hospital Miguel Rueda le transfirió a esta última sus bienes y servicio y, tras el mismo, el Club de Servicios Comunitarios quedó inactivo.
La Peña Tradicionalista Refugio de amistad fue fundada en 1980 por Hugo Arrac, Julio Gilardone, Nelson Favaro y Mario Focquart, participando en desfiles criollos en distintas ciudades. El nombre fue dado por el Sr. Juan Herrera. Al grupo original se fueron agregando más integrantes, entre ellos Edsel Gilardone, Jorge Tazzioli, Luis Milanesi, hermanos Codutti, "Leo" Flamini, Rionda, Martín Nierumberg, "Pancho" Coria e hijo, Daniel Merlo, Juan Vélez, Daniel Zanni, Marcelo Hernando, José Carlos Romero, Ricardo Donadío, José Cebrero, Esteban Tiseira, Leandro Mercé, Juan Herrera, etc.
Sus actividades, que generalmente se desarrollaban en Sarmiento y ruta 94, eran variadas: jineteadas, carreras de sortijas, juegos de riendas, etc. En 1998 la agrupación se disolvió al disminuir la cantidad de miembros y su posibilidad de mantenerla en funcionamiento.
Infantiles Santa Isabel (I.S.I.) se creó con la finalidad de fomentar la práctica del fútbol entre los niños de la localidad y competir en ligas infantiles. Este grupo se formó en 1984 siendo su primer Presidente el Sr. Francisco Vivas. Además lo integraban, entre otros, Juan Carlos Oneglia, Rubén Benso, Adalberto Oneglia, Juan Carlos Balassone, Rosendo Cicci, Raúl Roggeri, Ignacio "Pochi" Pérez, Jorge "Ruso" Giménez y Oscar Donatti. Adquirió un predio de dos manzanas situadas entre 25 de Mayo, Urquiza y Sarmiento en donde construyeron canchas de fútbol y un quincho que, además de ser la sede, funcionó como parrilla y comedor. Este emprendimiento alcanzó gran éxito. Sin embargo, en los últimos años de la década de 1980 la actividad fue disminuyendo hasta que finalmente se disolvió.
La Asociación Mutual Entre Asociados del Club Juventud Unida (A.M.A.J.U.) comenzó a desarrollar su actividad el 16 de junio de 1986 con el objetivo de gestionar el bien común y la ayuda solidaria para sus asociados y la localidad. Entre sus servicios estaban las transacciones financieras de ayudas económicas o captación de ahorros y, más adelante, con la compra de Casa Martínez (ferretería ya artículos del hogar de Belgrano 1043) la de Proveeduría Mutual. También brindaba servicios de salud y turismo a través de la representación de otras entidades. Mediante una operatoria del Banco Hipotecario Nacional llevó a cabo la construcción del Barrio Juventud de 20 viviendas. Esta entidad realizó diversos aportes económicos a distintas instituciones de bien publico de Santa Isabel. Sus oficinas estaban instaladas en la galería comercial del Club Juventud Unida de Belgrano y San Martín. Dejó de operar cuando se produjo su fusión por absorción con la Asociación Mutual de Venado Tuerto.
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Etiquetas:
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jueves, 26 de diciembre de 2013
Club Sol de Mayo
Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 63 - 21/11/05
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| Octubre de 2022 - La estructura del Club Sol de Mayo aún en pié. |
El 1º
de septiembre de 1926 inauguró su salón propio, ubicado frente a la que
en la actualidad es la escuela Nº 6253 de Runciman, y el 27 de marzo de
1927 inauguró la cancha de fútbol y las de bochas, todas ubicadas junto
a la sede. En ese lugar se desarrollaron innumerables bailes, actos artísticos
y culturales, ceremonias religiosas, fiestas familiares, torneos de fútbol
y picnics que siempre reunieron a gente de ese sector rural y de
localidades vecinas con un ambiente familiar y de amistad.
Pasada la década del '80, junto con el fenómeno de declinación de la población rural, sus actividades decayeron enormemente, por lo que la escuela anteriormente citada, que fue creada a partir de las gestiones que la Comisión Directiva del Club realizó en 1925, se hizo cargo de sus instalaciones.
Pasada la década del '80, junto con el fenómeno de declinación de la población rural, sus actividades decayeron enormemente, por lo que la escuela anteriormente citada, que fue creada a partir de las gestiones que la Comisión Directiva del Club realizó en 1925, se hizo cargo de sus instalaciones.
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Arreglador de pelotas
Publicado en "Acercar a la Gente" N° 56 - 23/02/05
La
imagen de Don Juan Stiepovich cociendo pelotas de fútbol en su pequeño
taller es una estampa imborrable de la niñez de muchos isabelenses.
Hijo
de croatas en Argentina, realizó tareas rurales en campos de la localidad
hasta 1956, momento en que se trasladó con su familia a la zona urbana
donde tuvo venta de pan y también taxi. A principio de la década de 1960
comenzó a realizar trabajos para la Cooperativa Unión y Fuerza hasta
jubilarse en 1973. Es en sus años de jubilado que desarrolla esta
actividad tan particular como recordada y de la que fue el único en
realizarla en Santa Isabel.
Stiepovich, que fue arquero del equipo de Juventud Unida que en 1932 salió campeón de la Liga del Sud, se dedicó a reparar pelotas de fútbol a partir de las que se les rompían a su hijo y sus amigos que jugaban en un terreno frente a su casa. Ellos habían comenzado a repararlas y Don Juan, se inició en el trabajo para ayudarlos pero terminó haciendolo en forma continua y como un ingreso que se sumaba a su jubilación.
Por aquel tiempo las pelotas de fútbol eran de cuero con cámara de goma. Con suma prolijidad hacía nuevas costuras donde estas habían cedido, cambiaba los gajos de cuero roto, cambiaba las cámaras o partes enteras del casco de las pelotas. Entre sus clientes no solo estaban los chicos si no también los clubes que comenzaron a llevarle trabajo.
Falleció en 1990 a los 82 años.
* *
Stiepovich, que fue arquero del equipo de Juventud Unida que en 1932 salió campeón de la Liga del Sud, se dedicó a reparar pelotas de fútbol a partir de las que se les rompían a su hijo y sus amigos que jugaban en un terreno frente a su casa. Ellos habían comenzado a repararlas y Don Juan, se inició en el trabajo para ayudarlos pero terminó haciendolo en forma continua y como un ingreso que se sumaba a su jubilación.
Por aquel tiempo las pelotas de fútbol eran de cuero con cámara de goma. Con suma prolijidad hacía nuevas costuras donde estas habían cedido, cambiaba los gajos de cuero roto, cambiaba las cámaras o partes enteras del casco de las pelotas. Entre sus clientes no solo estaban los chicos si no también los clubes que comenzaron a llevarle trabajo.
Falleció en 1990 a los 82 años.
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La pileta de Belgrano.
Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 55 - 16/12/04
En el verano de 1968/69, mientras se encontraban
en el natatorio de la localidad de Teodelina, a un grupo de familias
simpatizantes del Círculo Social y Deportivo General Belgrano les nació
la idea de la construcción de una pileta para su Club y nuestro pueblo.
Luego de ser presentadas a las autoridades de la Institución, la iniciativa comenzó a crecer en entusiasmo hasta formarse una Sub-Comisión de Pileta cuyos precursores fueron Ángel "Lili" Benso y Osvaldo "Nene" Farrando con la participación de Luis Perdomo, junto a un gran número de adherentes.
Luego de ser presentadas a las autoridades de la Institución, la iniciativa comenzó a crecer en entusiasmo hasta formarse una Sub-Comisión de Pileta cuyos precursores fueron Ángel "Lili" Benso y Osvaldo "Nene" Farrando con la participación de Luis Perdomo, junto a un gran número de adherentes.
Con
la finalidad de recaudar los fondos necesarios se pusieron en venta
distintos ciclos de temporadas por adelantado mientras que se gestionó un
subsidio provincial solo para natatorios olímpicos que ofreció el
entonces senador Sr. Rafael Pasquinelli. Esta última posibilidad aumentó
las ambiciones del proyecto, por eso se realizaron rápidos contactos con
la empresa constructora Catalini y Gómez de Villa Cañás, que en aquella
época se encontraba pavimentando algunas calles de nuestro pueblo.
Esta empresa finalmente llevó a cabo la obra que quedó habilitada a principios de 1970, en enero, siendo hasta el momento una de las más importantes de la zona con 50m. de largo por 20 m. de ancho, con una profundidad de hasta 2,50 m., y con una capacidad de alrededor de 1.500.000 lts. La inauguración oficial de la pileta olímpica se llevó a cabo el 14 de febrero de 1971.
Con lo recaudado de las ventas de las temporadas se edificaron los baños vestuarios (actualmente parte la casa de la familia de los cuidadores de Polideportivo) y la pileta. Con ramas de eucaliptus y cañas se levantó un quincho que se usaba como bufet, siendo su primer conserje Juan Bilós. Asociados y simpatizantes de todas las edades y ambos sexos colaboraron en distintas labores destinadas a limpiar, ordenar y mejorar la reciente obra.
Cuando se recibió el subsidio provincial se levantaron nuevos y más amplios vestuarios y el bar, y además se realizaron mejoras en la sede del Club.
Como datos anecdóticos se recuerda el día de la habilitación, de baja temperatura para el mes de enero, en el que las primeras personas en ingresar al agua fueron los Sres. Juan Lombardi y Francisco -Franco- Pellegrini. Por otra parte se recuerda al profesor Miguel Ángel Servio quien fue el primer bañero de la pileta y, en la temporada siguiente, lo sucedió el profesor Luis Silvestre, ambos de la ciudad de Venado Tuerto.
Otra particularidad de los primeros años fueron las carnets de asociados a la temporada de pileta en los que constaban los datos de la persona y el correspondiente certificado médico. Al llegar, éste debía entregado en la consergería donde se verificaban los datos, si estaba al día con los pagos, autorizaciones, etc. y se le entregaba a la persona una chapita con un número y un cordel que se colocaba en el traje de baño y permitía el pase a las instalaciones de la pileta.
Con el correr del tiempo distintas comisiones fueron mejorando el lugar con canchas de distintos deportes -boley, tenis y paddle, entre otras-, mejores instalaciones, parrilleros, iluminación, mayor arboleda y parquización.
El buen cuidado de las instalaciones por parte de las sucesivas sub comisiones de pileta y de autoridades del club han hecho perdurar a la misma a través de las décadas estando aún hoy en perfecto estado de funcionamiento y prestando sus servicios a todos los isabelenses que deseen disfrutar de buenos momentos veraniegos.
*
Esta empresa finalmente llevó a cabo la obra que quedó habilitada a principios de 1970, en enero, siendo hasta el momento una de las más importantes de la zona con 50m. de largo por 20 m. de ancho, con una profundidad de hasta 2,50 m., y con una capacidad de alrededor de 1.500.000 lts. La inauguración oficial de la pileta olímpica se llevó a cabo el 14 de febrero de 1971.
Con lo recaudado de las ventas de las temporadas se edificaron los baños vestuarios (actualmente parte la casa de la familia de los cuidadores de Polideportivo) y la pileta. Con ramas de eucaliptus y cañas se levantó un quincho que se usaba como bufet, siendo su primer conserje Juan Bilós. Asociados y simpatizantes de todas las edades y ambos sexos colaboraron en distintas labores destinadas a limpiar, ordenar y mejorar la reciente obra.
Cuando se recibió el subsidio provincial se levantaron nuevos y más amplios vestuarios y el bar, y además se realizaron mejoras en la sede del Club.
Como datos anecdóticos se recuerda el día de la habilitación, de baja temperatura para el mes de enero, en el que las primeras personas en ingresar al agua fueron los Sres. Juan Lombardi y Francisco -Franco- Pellegrini. Por otra parte se recuerda al profesor Miguel Ángel Servio quien fue el primer bañero de la pileta y, en la temporada siguiente, lo sucedió el profesor Luis Silvestre, ambos de la ciudad de Venado Tuerto.
Otra particularidad de los primeros años fueron las carnets de asociados a la temporada de pileta en los que constaban los datos de la persona y el correspondiente certificado médico. Al llegar, éste debía entregado en la consergería donde se verificaban los datos, si estaba al día con los pagos, autorizaciones, etc. y se le entregaba a la persona una chapita con un número y un cordel que se colocaba en el traje de baño y permitía el pase a las instalaciones de la pileta.
Con el correr del tiempo distintas comisiones fueron mejorando el lugar con canchas de distintos deportes -boley, tenis y paddle, entre otras-, mejores instalaciones, parrilleros, iluminación, mayor arboleda y parquización.
El buen cuidado de las instalaciones por parte de las sucesivas sub comisiones de pileta y de autoridades del club han hecho perdurar a la misma a través de las décadas estando aún hoy en perfecto estado de funcionamiento y prestando sus servicios a todos los isabelenses que deseen disfrutar de buenos momentos veraniegos.
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martes, 24 de diciembre de 2013
Ángel Baldessari: Futbolero, melómano, fotógrafo.
Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 45 - 15/10/03
En
esta oportunidad rescatamos del recuerdo a Ángel Baldessari, uno de los
tantos personajes que han habitado nuestro pueblo y que es recordado por
varias de sus aficiones.
La mayoría de su vida
transcurrió en la zona rural hasta que en 1966 se mudó al pueblo. Trabajó
mucho tiempo con una máquina sembradora tirada por caballos lo que no le
impedía escuchar la radio y dedicarse, desde muy joven, a sus
colecciones. Llegó a poseer la mayoría de los números de la revista El
Gráfico aparecidos entre 1931 y 1935 y la totalidad desde ese año a la
fecha de su muerte ocurrida a mediado de los ‘70 cuando tenía 60 años.
También fue importante su colección de discos de pasta de 78 R.P.M. y de L.Ps. La mayoría eran de grandes orquestas y cantantes de tango pero también los había de intérpretes de la llamada “nueva ola”, música para la juventud que comenzó a aparecer a mediados de los cincuenta. Ángel Baldessari tuvo un fonógrafo, más adelante un tocadiscos que funcionaba con 16 pilas grandes y por último un equipo amplificador a batería que, a su turno, los fue usando en fiestas de amigos o donde se lo pidieran a las que también llevaba los discos para animar. Fue uno de los primeros Discs Jockey isabelenses.
No se sabe cual fue el destino final de los discos ni el de las revistas. Algunos dicen que cuando se mudó al pueblo trajo parte de estas colecciones pero la mayoría quedó en la pieza que habitaba en el campo y luego de un tiempo fueron quemadas porque molestaban.
También se dedicaba a la fotografía desplegando su trabajo con familiares, en las fiestas a las que concurría o en los festejos del Club Belgrano del cual era hincha. Para iluminar el momento de las fotos usaba el viejo sistema de magnesio que provocaba un gran fogonazo. Justamente esto le valió el mote de “Fogonazo”.
Era además una especie de ayudante de campo, aguatero, o botiquín del equipo de fútbol del Club Belgrano.
El otro club de sus amores era Independiente de Avellaneda, del cual tenía muchísimos conocimientos adquiridos en esas revistas y en tantas horas de radio. Se cuenta que una vez fue a una fiesta del Club en Buenos Aires a la que habían concurrido los dirigentes más importantes de la institución. Allí fue el deleite y admiración de todos al describir detalles desconocidos de equipos, goles, campañas y jugadores.
* * *
También fue importante su colección de discos de pasta de 78 R.P.M. y de L.Ps. La mayoría eran de grandes orquestas y cantantes de tango pero también los había de intérpretes de la llamada “nueva ola”, música para la juventud que comenzó a aparecer a mediados de los cincuenta. Ángel Baldessari tuvo un fonógrafo, más adelante un tocadiscos que funcionaba con 16 pilas grandes y por último un equipo amplificador a batería que, a su turno, los fue usando en fiestas de amigos o donde se lo pidieran a las que también llevaba los discos para animar. Fue uno de los primeros Discs Jockey isabelenses.
No se sabe cual fue el destino final de los discos ni el de las revistas. Algunos dicen que cuando se mudó al pueblo trajo parte de estas colecciones pero la mayoría quedó en la pieza que habitaba en el campo y luego de un tiempo fueron quemadas porque molestaban.
También se dedicaba a la fotografía desplegando su trabajo con familiares, en las fiestas a las que concurría o en los festejos del Club Belgrano del cual era hincha. Para iluminar el momento de las fotos usaba el viejo sistema de magnesio que provocaba un gran fogonazo. Justamente esto le valió el mote de “Fogonazo”.
Era además una especie de ayudante de campo, aguatero, o botiquín del equipo de fútbol del Club Belgrano.
El otro club de sus amores era Independiente de Avellaneda, del cual tenía muchísimos conocimientos adquiridos en esas revistas y en tantas horas de radio. Se cuenta que una vez fue a una fiesta del Club en Buenos Aires a la que habían concurrido los dirigentes más importantes de la institución. Allí fue el deleite y admiración de todos al describir detalles desconocidos de equipos, goles, campañas y jugadores.
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domingo, 22 de diciembre de 2013
Benjamín Santos.
Bemjamín
César Santos, nacido en Cafferatta el 7 de febrero de 1924, jugó en el
equipo de primera división del Club Belgrano en 1943 a instancias del Sr.
Alfredo Caldera y la comisión que lo secundaba por aquel entonces. 

Santos
es recordado por la potencia con que pateaba la pelota. Se cuenta que en
un torneo jugado en la vieja cancha de Juventud Unida, donde hoy está la
escuela N° 779, Belgrano llegó a la final con Sportman de Villa Cañás
y el partido se definió por penales. Bolatti, arquero de Sportman, después
de recibir en el pecho un bombazo de Santos no quiso atajarle ningún
penal más. También se recuerda un gol que le hizo, casi de media cancha,
a River Plate cuando ya jugaba en Rosario Central: Soriano, arquero de
River, declaró que sentía que los hinchas festejaban el gol y él no
entendía que había pasado, no había visto entrar la pelota al arco.
Belgrano
lo transfirió a Rosario Central por una suma de alrededor de $ 500,
suficiente como para comprar una casa. Debutó en junio de 1944 jugando en
el puesto de entreala derecho hasta junio de 1949 . Convirtió 65 de los
107 goles anotados para Central en ese período en partidos por
campeonatos oficiales de la A.F.A. En el campeonato de 1948 se convirtió,
con 21 goles, en el primer jugador de ese club en obtener el privilegio de
ser el máximo goleador del campeonato.
Luego
pasó a jugar al Torino de Italia, que realizó importantes compras ya que
todo su equipo había fallecido en un accidente aéreo. En Italia, Santos
se casó con una mujer de apellido Cinzano, perteneciente a la familia
propietaria de la famosa marca. Falleció en 1965 a raíz de un accidente
automovilístico cuando retornaba de unas vacaciones en España. Por ese
entonces era director técnico del Génova y algunos problemas en ese club
lo hicieron volver anticipadamente a esa ciudad.
* *
* *
domingo, 17 de marzo de 2013
"El eterno". Nelso Omar Jurado.
Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 66 del
21/09/2006
Ex
futbolista, animador de fiestas, músico, empleado y ahora comerciante.
Nos cuenta parte de su intensa vida.
Dialogamos con Nelso
Omar Jurado, el "Negro Jurado", como se lo conoce comúnmente o,
como alguien le puso alguna vez, el "Eterno".
Ex futbolista, animador de fiestas, músico, empleado y ahora comerciante, a los 70 años, el Negro nos cuenta parte de su intensa vida en estas cuestiones.
Comencemos por su niñez. ¿Donde nació?
= En María Teresa, pero vine a los tres años, yo pertenezco a Santa Isabel. Cuando yo era chico, mi papá entró a trabajar en la estancia La Lyda cuidando animales para llevar a exposiciones y cuando empecé la escuela ya me quedé en el pueblo, en una pensión que era de la Viuda de Aldabe. Mis viejos venían todos los días. Hice hasta 6º grado, y me fui a Venado Tuerto a estudiar en el colegio Sagrado Corazón, donde me recibí de perito mercantil.
Y volvió al pueblo...
=Estuve un año trabajando de pintor con el padre de Edy, mi mujer, porque no había trabajo de oficina. Trabajaba en el ferrocarril también, como ayudante en el mantenimiento de las máquinas, estaban Miguel Cugnoflis, Gabriel, Valentín Lamelza, había mucha gente, como 15 o 16 personas.
¿Cuando empezó a jugar al fútbol?
= A los 8 años en un equipo infantil de Juventud y cuando estaba en el Sagrado Corazón yo ya jugaba. En esa época no estaban las inferiores, acá se empezaba a jugar en la Segunda, y después pasabas a la primera.
En la época de la primaria yo ya era muy amigo de Aldo Vanni, ibamos juntos a la escuela y practicábamos en la cancha vieja de Belgrano, todos los días meta fútbol. Pero me fiché para Juventud, porque mi viejo era de Juventud y trabajaban con él, en la estancia, tres o cuatro muchachos que jugaban para Juventud. Aldo Vanni siempre me cargaba por esto.
Yo entré directamente en Primera a los 16 años, junto con "Beto" Benedetto y el "Zurdo" Pierani, fue en el '50. Empecé a jugar en primera y no largué más. Hubo dos años en la cual Juventud, no se por qué motivo no participó en la Liga Venadense, por eso Sportman me pidió a préstamo. Allí jugué dos años de los cuales en un año salí campeón, jugaban el "Gallego" Fassio, Martinelli, Zanotti, "Coquito" Sampietro....
¿Volvió a Juventud Unida?
=Si, en 1958 ganamos en la Fiesta del Fútbol, en la que participaron todos los equipos de la Liga Venadense y en 1959 salimos campeones. El campeonato terminó en el 60 porque las finales se jugaron en marzo.
También participamos en la copa de Iriarte en la que participaron cuadros de Junin o Chacabuco. Juventud iba reforzado, de acá fue el Negro Ribas y otros jugadores de Belgrano. Me acuerdo que una vez vino Carlitos Chabaño, que había jugado en Belgrano y estaba en Mexico, y cuando vino lo llevaron a este torneo.
¿Cuál era su puesto?
=Jugaba de 9, pero ahora se habla mucho de carrilero, de volante de ataque, de volante de contención. Antes, estaban los wing, los centrofoward, un 6. Y cuando atacaban, atacaban los cinco, era un juego distinto. Yo no era de los que se quedan estáticos, andaba por todos lados, por eso salí goleador. En el '59 le ganamos a San Martín de Chovet en la final, jugamos tres partidos. El primero 4 a 4, el segundo 2 a 2 y al tercero lo ganamos 3 a 2.
¿Cómo eran los clásicos?
= Existía eso de no pisar uno u otro club, pero ahora se ha progresado muchísimo, aunque la rivalidad futbolística siempre existió. Antes, cuando yo era chico, cuando Juventud salió campeón en el '43, había un grupo de mujeres de Belgrano y otro de Juventud que se trenzaban a las puteadas y algunas veces se iban a las manos. Yo era chico y me acuerdo de eso...
¿Cómo es esa historia de cuando lo vinieron a buscar en avión?
= En el campeonato del '59 yo fuí goleador de la Liga. Mi viejo trabajaba en La Lyda y el administrador de la estancia, un tal Olivero, que vivía en Buenos Aires había jugado para Argentino de Las Parejas, en la Liga de Cañada de Gómez. Estaba en la comisión de River y me había querido llevar a las inferiores, pero mi papá no quiso.
Y mirá lo que son las casualidades, en el 59 se lesionó el 9 que ellos tenían en Argentinos, y este Olivero, que siempre iba a Las Parejas les hablo de mí, "no tienen que ir a verlo jugar, vayan a buscarlo que va a venir", les dijo.
Y ahí llegó el avión...
= Habrá sido marzo de 1960. Un día, a eso de las 4 de la tarde empezó a dar vueltas un avión. Yo estaba en la casa de mis viejos, en el pueblo. El avión aterrizó en el campo de Mancini, detrás de lo que es ahora la Cooperativa Agropecuaria y hasta casa los trajo el taxi de Berolo. Se bajaron dos tipos y los atendí yo. "Venimos en busca de Jurado". Sí, quien ¿mi papá o yo? "No, no, el que juega al fútbol, venimos de parte del Sr. Olivero para que nos ponga en contacto con el presidente o secretario del club porque queremos que venga a jugar a Las Parejas, tiene que ser ya porque a las 7 y media cierra el libro de pases ".
Me bañé y salimos. Fuimos a lo de Sunde, el presidente, y fuimos a ver a Lantaret, y ellos decidieron no negarme el pase. Así que salimos en el avión y llegamos a las 7 y cuarto a Cañada de Gómez. Entramos nosotros a la sede de la Liga y cerraron las puertas. Ni ropa había llevado!
Esa noche comimos un asado con todos los del equipo que eran casi todos de afuera, muchos de Rosario, el otro club es Atlético, en esa época y ahora ponían mucha plata y había mucha rivalidad. Esa noche fuimos al club a comer un asado con los otros muchachos, y antes de las 11.00, nos llevaron a dormir. Al otro día era el partido, y yo jugué sin que nadie me hubiera visto hacerlo. En ese partido hice dos goles en Villa Eloísa y quedaron todos contentos.
En las Parejas estuve unos cinco años, porque después me casé y estuvimos un año y medio más viviendo allá.
¿En ese club tenía un buen sueldo?
=Esa fue otra sorpresa que me llevé. Porque acá yo nunca cobré ni quise cobrar, yo jugaba porque sentía amor a la camiseta. Y después de ese primer partido, cuando estábamos en el vestuario llegó el secretario con un sobre para cada uno. Yo no lo podía creer, eran 70 pesos de esa época, que para mí era un platal! Y te cumplían rigurosamente.
En ese tiempo que estuve no se ganaron campeonatos pero siempre andábamos medios entreverados. Los clásicos eran más bravos que los de acá, y ahora también.
Ellos me habían conseguido trabajo y estuve en las oficinas de varias fábricas.
¿Lo expulsaron alguna vez de la cancha?
= Una sola vez. Acá, en la cancha de Juventud. Yo se que estuve mal, pero por ahí da que pensar. Jugábamos con Independiente y ganábamos fácil, porque Independiente no tenía nada en ese tiempo. Y había un muchacho, Santich, un grandote, que me había pegado tantas patadas! Me marcaba y no me lo podía sacar de encima. Vos sabés que me chorreaba sangre, porque en esa época no usábamos canilleras, yo jugaba con las medias caídas, hasta que en una de esas me volvió a pegar y se cayó. Y cuando quedó en el suelo, me di vuelta y le pegué una patada en la espalda. Me echaron de la cancha.
Santich me tiró cincuenta mil trompadas, decí que se metieron los otros y no me pudo pegar ninguna. Después nos hicimos amigos y cuando nos encontramos nos acordamos de eso.
¿Se ha quedado con alguna bronca por cosas como estas?
=Nunca le he guardado rencor a ninguno. He tenido grandes rivales. En Belgrano jugaba el "Beto" Cohego y hemos sido muy amigos, con "Tito" Pellegrini o con Nello Astolfi, que pegaban, pero no porque eran malintencionados, sino porque el físico los llevaba a pegar. porque ponían el corazón en la cancha. Y sin embargo siempre fuimos amigos, igual que con otros.
¿Cómo fue la vuelta a Santa Isabel?
=El día que teníamos que partir teníamos las cosas cargadas y no sabíamos si venirnos o quedarnos. El motivo era que Edy estaba embarazada de nuestro primer hijo, nuestros padres nos querían acá, ya me habían conseguido trabajo en la Cooperativa Unión y Fuerza. Así que nos vinimos, entre a trabajar en la cooperativa y estuve 39 años hasta que me jubilé .
¿Cómo llega a vincularse con la música y la locución?
=Yo era muy amigo de Freto Angeleri, del Negro Ribas, de mucha gente de Belgrano. Y para una fiesta de aniversario del Club Belgrano, en 1973, Freto me dice: "Negro, a vos que te gusta la payasada, por qué no hacés algo para presentar en la fiesta, algún número". Y bueno, se lo comenté a Nancy Parodi y a Eduardo Rasello, los dos tocaban la guitarra. Nancy le dijo a Analía Tocchetti que también se entusiasmó y, como nos faltaba una primera guitarra, hable con Carlitos Iglina de Villa Cañás y aceptó. Comenzamos a ensayar en la Sociedad Italiana, hicimos unos cuantos temas y debutamos esa noche con el nombre de Los Arrieros.
Después de eso actuamos en Villa Cañás y en Venado Tuerto, y nos entusiasmamos, por eso me puse en contacto con los organizadores del festival de Cosquín. Nos pidieron algunos datos, una grabación y otros requisitos, y como teníamos todo, fuimos aceptados y tocamos en el escenario mayor, en la semana anterior al festival mayor de Cosquín. La plaza estaba llena de gente, nos aplaudieron y todo!.
¿Por qué le dicen "El Eterno"?
= Me lo puso Adrián Giacardi, cosa de muchachos. Porque tenía un montón de años y jugaba al fútbol con los chicos, yo jugué hasta los 63 años en los Señors, cuando los otros andaban por los 40 o 45. Está bien que no hacía mucho, pero me defendía.
También se dedicó al periodismo...
=Si, yo trabajaba en la cooperativa y a la vez tenía un programa en O.P.S.I., cuando era circuito cerrado, de doce a doce y media, que se llamaba "Jurado y sus Noticias". Todos los días llevaba gente para charlar y reportear. Era muy escuchado porque a la gente le gusta saber las cosas que pasan en el pueblo. Y en ese tiempo no había tanta televisión como ahora, por eso se escuchaba mucho.
Y ahora se sigue dedicando a estas cosas?
=No. Ahora no estoy en esos temas, solo para cantar algo en algún asado, para divertirse, para pasar el tiempo. Hay que dejar el paso a los jóvenes, aunque no me siento viejo, eh?. Yo tengo 70 años pero trato de actualizarme. No te voy a decir que me quiero hacer el joven, pero tampoco quiero quedarme atrás, que intervenís en una conversación y no sabés que decir.
Por su trabajo en la cooperativa y ahora, dedicado a la venta de maquinarias conoce bien a la gente de campo y su trabajo. ¿Cual es su opinión?
= Según mi punto de vista hay que darse cuenta de que si los chacareros ganan plata le van a dar trabajo, indirectamente a mucha gente. Cuando compran una camioneta le están dando de ganar a la agencia, al que fabrica, al que vende, a los obreros, a todo el mundo.
Por otra parte te puedo decir que el problema de nuestra zona es que estamos rodeados de estancias, no han quedado más colonos en las estancias y además, muchos vendieron el campo que tenían. Pero hay lugares, no muy lejos, en la zona de Chovet, por ejemplo, en los que todavía hay muchas chacras habitadas, son como las de antes, con sus animales y todo, pero con las comodidades actuales.
Un balance de su vida...
= Yo creo que la vida ha sido para mi muy buena porque gracias a Dios tengo unos buenos hijos, mi mujer, mis nueras, ahora tengo cuatro nietas... El balance es positivo.
Son etapas, jugué primero al fútbol, cuando se terminó esa etapa anduve con la música, con la orquesta de Cuarteto Impacto. Con mi esposa vamos a todos lados... Eso si, no tengo plata, pero no me interesa ese tema, sí vivir bien, con salud y con la familia bien.
* *
Ex futbolista, animador de fiestas, músico, empleado y ahora comerciante, a los 70 años, el Negro nos cuenta parte de su intensa vida en estas cuestiones.
Comencemos por su niñez. ¿Donde nació?
= En María Teresa, pero vine a los tres años, yo pertenezco a Santa Isabel. Cuando yo era chico, mi papá entró a trabajar en la estancia La Lyda cuidando animales para llevar a exposiciones y cuando empecé la escuela ya me quedé en el pueblo, en una pensión que era de la Viuda de Aldabe. Mis viejos venían todos los días. Hice hasta 6º grado, y me fui a Venado Tuerto a estudiar en el colegio Sagrado Corazón, donde me recibí de perito mercantil.
Y volvió al pueblo...
=Estuve un año trabajando de pintor con el padre de Edy, mi mujer, porque no había trabajo de oficina. Trabajaba en el ferrocarril también, como ayudante en el mantenimiento de las máquinas, estaban Miguel Cugnoflis, Gabriel, Valentín Lamelza, había mucha gente, como 15 o 16 personas.
¿Cuando empezó a jugar al fútbol?
= A los 8 años en un equipo infantil de Juventud y cuando estaba en el Sagrado Corazón yo ya jugaba. En esa época no estaban las inferiores, acá se empezaba a jugar en la Segunda, y después pasabas a la primera.
En la época de la primaria yo ya era muy amigo de Aldo Vanni, ibamos juntos a la escuela y practicábamos en la cancha vieja de Belgrano, todos los días meta fútbol. Pero me fiché para Juventud, porque mi viejo era de Juventud y trabajaban con él, en la estancia, tres o cuatro muchachos que jugaban para Juventud. Aldo Vanni siempre me cargaba por esto.
Yo entré directamente en Primera a los 16 años, junto con "Beto" Benedetto y el "Zurdo" Pierani, fue en el '50. Empecé a jugar en primera y no largué más. Hubo dos años en la cual Juventud, no se por qué motivo no participó en la Liga Venadense, por eso Sportman me pidió a préstamo. Allí jugué dos años de los cuales en un año salí campeón, jugaban el "Gallego" Fassio, Martinelli, Zanotti, "Coquito" Sampietro....
¿Volvió a Juventud Unida?
=Si, en 1958 ganamos en la Fiesta del Fútbol, en la que participaron todos los equipos de la Liga Venadense y en 1959 salimos campeones. El campeonato terminó en el 60 porque las finales se jugaron en marzo.
También participamos en la copa de Iriarte en la que participaron cuadros de Junin o Chacabuco. Juventud iba reforzado, de acá fue el Negro Ribas y otros jugadores de Belgrano. Me acuerdo que una vez vino Carlitos Chabaño, que había jugado en Belgrano y estaba en Mexico, y cuando vino lo llevaron a este torneo.
¿Cuál era su puesto?
=Jugaba de 9, pero ahora se habla mucho de carrilero, de volante de ataque, de volante de contención. Antes, estaban los wing, los centrofoward, un 6. Y cuando atacaban, atacaban los cinco, era un juego distinto. Yo no era de los que se quedan estáticos, andaba por todos lados, por eso salí goleador. En el '59 le ganamos a San Martín de Chovet en la final, jugamos tres partidos. El primero 4 a 4, el segundo 2 a 2 y al tercero lo ganamos 3 a 2.
¿Cómo eran los clásicos?
= Existía eso de no pisar uno u otro club, pero ahora se ha progresado muchísimo, aunque la rivalidad futbolística siempre existió. Antes, cuando yo era chico, cuando Juventud salió campeón en el '43, había un grupo de mujeres de Belgrano y otro de Juventud que se trenzaban a las puteadas y algunas veces se iban a las manos. Yo era chico y me acuerdo de eso...
¿Cómo es esa historia de cuando lo vinieron a buscar en avión?
= En el campeonato del '59 yo fuí goleador de la Liga. Mi viejo trabajaba en La Lyda y el administrador de la estancia, un tal Olivero, que vivía en Buenos Aires había jugado para Argentino de Las Parejas, en la Liga de Cañada de Gómez. Estaba en la comisión de River y me había querido llevar a las inferiores, pero mi papá no quiso.
Y mirá lo que son las casualidades, en el 59 se lesionó el 9 que ellos tenían en Argentinos, y este Olivero, que siempre iba a Las Parejas les hablo de mí, "no tienen que ir a verlo jugar, vayan a buscarlo que va a venir", les dijo.
Y ahí llegó el avión...
= Habrá sido marzo de 1960. Un día, a eso de las 4 de la tarde empezó a dar vueltas un avión. Yo estaba en la casa de mis viejos, en el pueblo. El avión aterrizó en el campo de Mancini, detrás de lo que es ahora la Cooperativa Agropecuaria y hasta casa los trajo el taxi de Berolo. Se bajaron dos tipos y los atendí yo. "Venimos en busca de Jurado". Sí, quien ¿mi papá o yo? "No, no, el que juega al fútbol, venimos de parte del Sr. Olivero para que nos ponga en contacto con el presidente o secretario del club porque queremos que venga a jugar a Las Parejas, tiene que ser ya porque a las 7 y media cierra el libro de pases ".
Me bañé y salimos. Fuimos a lo de Sunde, el presidente, y fuimos a ver a Lantaret, y ellos decidieron no negarme el pase. Así que salimos en el avión y llegamos a las 7 y cuarto a Cañada de Gómez. Entramos nosotros a la sede de la Liga y cerraron las puertas. Ni ropa había llevado!
Esa noche comimos un asado con todos los del equipo que eran casi todos de afuera, muchos de Rosario, el otro club es Atlético, en esa época y ahora ponían mucha plata y había mucha rivalidad. Esa noche fuimos al club a comer un asado con los otros muchachos, y antes de las 11.00, nos llevaron a dormir. Al otro día era el partido, y yo jugué sin que nadie me hubiera visto hacerlo. En ese partido hice dos goles en Villa Eloísa y quedaron todos contentos.
En las Parejas estuve unos cinco años, porque después me casé y estuvimos un año y medio más viviendo allá.
¿En ese club tenía un buen sueldo?
=Esa fue otra sorpresa que me llevé. Porque acá yo nunca cobré ni quise cobrar, yo jugaba porque sentía amor a la camiseta. Y después de ese primer partido, cuando estábamos en el vestuario llegó el secretario con un sobre para cada uno. Yo no lo podía creer, eran 70 pesos de esa época, que para mí era un platal! Y te cumplían rigurosamente.
En ese tiempo que estuve no se ganaron campeonatos pero siempre andábamos medios entreverados. Los clásicos eran más bravos que los de acá, y ahora también.
Ellos me habían conseguido trabajo y estuve en las oficinas de varias fábricas.
¿Lo expulsaron alguna vez de la cancha?
= Una sola vez. Acá, en la cancha de Juventud. Yo se que estuve mal, pero por ahí da que pensar. Jugábamos con Independiente y ganábamos fácil, porque Independiente no tenía nada en ese tiempo. Y había un muchacho, Santich, un grandote, que me había pegado tantas patadas! Me marcaba y no me lo podía sacar de encima. Vos sabés que me chorreaba sangre, porque en esa época no usábamos canilleras, yo jugaba con las medias caídas, hasta que en una de esas me volvió a pegar y se cayó. Y cuando quedó en el suelo, me di vuelta y le pegué una patada en la espalda. Me echaron de la cancha.
Santich me tiró cincuenta mil trompadas, decí que se metieron los otros y no me pudo pegar ninguna. Después nos hicimos amigos y cuando nos encontramos nos acordamos de eso.
¿Se ha quedado con alguna bronca por cosas como estas?
=Nunca le he guardado rencor a ninguno. He tenido grandes rivales. En Belgrano jugaba el "Beto" Cohego y hemos sido muy amigos, con "Tito" Pellegrini o con Nello Astolfi, que pegaban, pero no porque eran malintencionados, sino porque el físico los llevaba a pegar. porque ponían el corazón en la cancha. Y sin embargo siempre fuimos amigos, igual que con otros.
¿Cómo fue la vuelta a Santa Isabel?
=El día que teníamos que partir teníamos las cosas cargadas y no sabíamos si venirnos o quedarnos. El motivo era que Edy estaba embarazada de nuestro primer hijo, nuestros padres nos querían acá, ya me habían conseguido trabajo en la Cooperativa Unión y Fuerza. Así que nos vinimos, entre a trabajar en la cooperativa y estuve 39 años hasta que me jubilé .
¿Cómo llega a vincularse con la música y la locución?
=Yo era muy amigo de Freto Angeleri, del Negro Ribas, de mucha gente de Belgrano. Y para una fiesta de aniversario del Club Belgrano, en 1973, Freto me dice: "Negro, a vos que te gusta la payasada, por qué no hacés algo para presentar en la fiesta, algún número". Y bueno, se lo comenté a Nancy Parodi y a Eduardo Rasello, los dos tocaban la guitarra. Nancy le dijo a Analía Tocchetti que también se entusiasmó y, como nos faltaba una primera guitarra, hable con Carlitos Iglina de Villa Cañás y aceptó. Comenzamos a ensayar en la Sociedad Italiana, hicimos unos cuantos temas y debutamos esa noche con el nombre de Los Arrieros.
Después de eso actuamos en Villa Cañás y en Venado Tuerto, y nos entusiasmamos, por eso me puse en contacto con los organizadores del festival de Cosquín. Nos pidieron algunos datos, una grabación y otros requisitos, y como teníamos todo, fuimos aceptados y tocamos en el escenario mayor, en la semana anterior al festival mayor de Cosquín. La plaza estaba llena de gente, nos aplaudieron y todo!.
¿Por qué le dicen "El Eterno"?
= Me lo puso Adrián Giacardi, cosa de muchachos. Porque tenía un montón de años y jugaba al fútbol con los chicos, yo jugué hasta los 63 años en los Señors, cuando los otros andaban por los 40 o 45. Está bien que no hacía mucho, pero me defendía.
También se dedicó al periodismo...
=Si, yo trabajaba en la cooperativa y a la vez tenía un programa en O.P.S.I., cuando era circuito cerrado, de doce a doce y media, que se llamaba "Jurado y sus Noticias". Todos los días llevaba gente para charlar y reportear. Era muy escuchado porque a la gente le gusta saber las cosas que pasan en el pueblo. Y en ese tiempo no había tanta televisión como ahora, por eso se escuchaba mucho.
Y ahora se sigue dedicando a estas cosas?
=No. Ahora no estoy en esos temas, solo para cantar algo en algún asado, para divertirse, para pasar el tiempo. Hay que dejar el paso a los jóvenes, aunque no me siento viejo, eh?. Yo tengo 70 años pero trato de actualizarme. No te voy a decir que me quiero hacer el joven, pero tampoco quiero quedarme atrás, que intervenís en una conversación y no sabés que decir.
Por su trabajo en la cooperativa y ahora, dedicado a la venta de maquinarias conoce bien a la gente de campo y su trabajo. ¿Cual es su opinión?
= Según mi punto de vista hay que darse cuenta de que si los chacareros ganan plata le van a dar trabajo, indirectamente a mucha gente. Cuando compran una camioneta le están dando de ganar a la agencia, al que fabrica, al que vende, a los obreros, a todo el mundo.
Por otra parte te puedo decir que el problema de nuestra zona es que estamos rodeados de estancias, no han quedado más colonos en las estancias y además, muchos vendieron el campo que tenían. Pero hay lugares, no muy lejos, en la zona de Chovet, por ejemplo, en los que todavía hay muchas chacras habitadas, son como las de antes, con sus animales y todo, pero con las comodidades actuales.
Un balance de su vida...
= Yo creo que la vida ha sido para mi muy buena porque gracias a Dios tengo unos buenos hijos, mi mujer, mis nueras, ahora tengo cuatro nietas... El balance es positivo.
Son etapas, jugué primero al fútbol, cuando se terminó esa etapa anduve con la música, con la orquesta de Cuarteto Impacto. Con mi esposa vamos a todos lados... Eso si, no tengo plata, pero no me interesa ese tema, sí vivir bien, con salud y con la familia bien.
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