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jueves, 2 de enero de 2014

Colectivos a través del tiempo.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 109 - 28/04/10

  En los comienzos de Santa Isabel, los pasajeros viajaban principalmente en tren y funcionaban servicios de galera a caballo que unían Melincué con Teodelina o desde Santa Isabel a localidades como Chapuy y Carmen para tomar los trenes que por allí pasaban.

Una nueva era en el transporte de pasajeros empezó a gestarse en septiembre de 1928 cuando en Buenos Aires corrió la primera línea de colectivos. Poco a poco este servicio se fue extendiendo a otras ciudades y también llegó a la campaña.

 Una de las empresas más antiguas de colectivos que se recuerda es "La Flecha", que en la primera mitad de la década de 1940 realizaba su recorrido desde Villa Cañá a Santa Isabel, Chapuy, Carmen y otras localidades, hasta Rosario, en gran parte por caminos de tierra. Este servicio fue comprado por Fernández, Bracco y Ferrero de Villa Cañás, quienes fueron los primeros propietarios de "La Verde". A lo largo de su historia fueron muchos los socios que pasaron por esta empresa. Quienes eran sus dueños en 1963, trasladaron las oficinas que estaban en esa localidad a Teodelina que ya había sido incorporada años antes al recorrido regular que incluye ciudades como Venado Tuerto, Firmat o Casilda.

 A principios de la década de 1950 apareció la "Micro Bernard" que hacía el trayecto Junin-Venado Tuerto. En la década de 1970 cambió de nombre y pasó llamarse "La Lujanera" que extendió el servicio hasta Capital Federal. La misma línea, a mediados de los '80 pasó a llamarse "Empresa Rojas" y, años más tarde, pasó a ser parte de la empresa "La Estrella", ahora "Cóndor Estrella".

 Alrededor de 1950 la empresa "Chevalier " comenzó a brindar el servicio Santa Isabel-Capital Federal por ruta nacional Nº 8. Años más tarde los colectivos comenzaron a salir desde Villa Cañás. A principios de la década de 1990 este recorrido fue dado de baja.

 También, entre 1950 y 1960, aproximadamente, existió "El Solito", empresa que tenía un solo colectivo que por la mañana realizaba el recorrido María Teresa-Colón, en gran parte por caminos de tierra, pasando por la zona de colonia Santa Lucía, la laguna El Aljibe, Santa Isabel, Villa Cañás y Teodelina y de allí a Colón, regresando por la tarde a María Teresa.

En la actualidad hay un nutrido número de transportes de pasajeros que no tienen recorrido ni horario regular realizando viajes a distinto puntos mediante "combis".

 Sobre este tipo de transporte se debe citarse el perteneciente a Miguel Carpi que realizaba, hasta hace algunos años viajes a la empresa Hathor, diversas unidades que lo hacen diariamente a las instalaciones de Syngenta y, retrotrayéndonos a las décadas de 1960 y de 1970, el colectivo perteneciente al Sr. Marcos Zanni que realizaba viajes de corta distancia. También al "Quo Vadis", perteneciente a la familia de Simón Montaner e Isabel Serrati que, entre 1993 y 1995 realizaba viajes a distintos puntos, trasladando, especialmente, estudiantes a Rosario, Venado Tuerto o Villa Cañás.



  Mujeres esperando el colectivo en el refugio de Santa Fe y San Martín a principios de la década de 1960. 









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domingo, 29 de diciembre de 2013

Los teléfonos en Santa Isabel


Publicado en "Acercar a la Gente"
Nº 89 - 12/06/08

  En 1927 los teléfonos que se estaban colocando en Teodelina despertaron el interés de Dante Pellegrini, comerciante cerealista de nuestra localidad. Inmediatamente gestionó en Buenos Aires los teléfonos para Santa Isabel y así tuvo en su oficina el teléfono número uno de los veinticinco que instaló la empresa Unión Telefónica del Río de la Plata. 
 
 Esta empresa fue nacionalizada en 1946 pasando el servicio a manos de Teléfonos del Estado, la que años más tarde se denominó Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL). El primer jefe de la oficina local, que estuvo ubicada en General López 974, frente al Club Belgrano, fue el Sr. Guagliardo y el último el Sr. Gerardo Tobío.

 Hasta 1983 el servicio funcionó mediante un conmutador accionado en forma manual por los operarios de la empresa y cuyo número de líneas no superaban las 90, que era la capacidad máxima de dicho aparato.

 Las comunicaciones con localidades de la zona, del país e incluso internacionales también se realizaban de esta manera, mediante una línea hacia Villa Cañás y otra a Venado Tuerto por las que entraban o salían las llamadas a los distintos puntos, contando, además, con una línea que daba el servicio telefónico de larga distancia a María Teresa pasando por Santa Isabel.

En febrero de 1980 se constituyó la Comisión Pro Teléfonos para instalar una central automática. El día 12 de febrero de 1983 se inauguró el nuevo sistema, que significó un avance de gran importancia para la localidad ya que las líneas instaladas pasaron a ser 300. Sin embargo las comunicaciones interurbanas fueron automáticas en septiembre de 1985.


 En la década de 1990 la central pasó a ser digital y, en 1994, llegaron a Santa Isabel las comunicaciones a través de los teléfonos móviles o celulares. 

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¿A qué hora sale el tren?

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 88 - 16/05/08
 

La vía que divide en dos a nuestro pueblo y por la que hoy solo circulan trenes de carga de la empresa ALL, América Latina Logística -de capitales brasileros- alguna vez tuvo un sentido mucho más social, al igual que las estaciones que están a su vera, como lo son las dos de Santa Isabel y la casi desaparecida de Rastreador Fournier.

   Cuando en 1954 se realizó el empalme entre esta última y las del pueblo, casi toda la actividad ferroviaria se concentró en Santa Isabel. 
 
 Desde estas estaciones urbanas partían trenes de pasajeros en ambos sentidos, ya que las mismas eran punta de riel de dos ferrocarriles. Uno, el Ferrocarril Bartolomé Mitre (ex Ferrocarril Central Argentino), y el otro el Ferrocarril Gral. San Martín (ex Buenos Aires al Pacífico). 
 
 Por el Mitre partían hacia Rosario trenes de pasajeros de lunes a viernes a las 05:30 hs. y regresaban a las 23:00 hs. El servicio se realizaba con locomotoras a vapor que quemaban petróleo.

 Hacia Junín (Bs. As.), para luego seguir hasta Capital Federal, por el San Martín, salían trenes de pasajeros los lunes, miércoles y viernes a las 05;00 hs. y retornaban a las 17:30 hs., mientras que los martes y jueves lo hacían hasta Rawson (Bs. As.) en el mismo horario. Estos trenes circulaban con locomotoras a vapor alimentadas con carbón mineral. Los últimos cinco años lo hicieron con coches motor.

  En 1978 se levantó el servicio del tren de pasajeros hacia estos destinos. Por esos tiempos comenzaron a llegar las primeras locomotoras diesel-eléctricas para trenes de carga, que requerían menos personal y no necesitan reabastecimiento permanente de agua ni deben ser giradas para regresar. Éstas reemplazaron a las viejas locomotoras a vapor que fueron apagadas definitivamente a finales de esa década.

 (Datos de horarios y destinos aportados en 2007 por el Sr. Martín Díaz, ex Jefe de Estación Santa Isabel)



 
1974 - Una locomotora del F.C.G.M, similar a las que transitaban las vías de Santa Isabel fotografiada en junio de 1974 en Venado Tuerto.














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Una maravilla de la tecnología.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 87 - 16/04/08

  La televisión argentina nació el 17 de octubre de 1951 con la transmisión de un acto de Eva Perón, realizada para unos pocos cientos de aparatos por el flamante Canal 7 que tenía su antena instalada en el edificio del Ministerios de Obras Públicas, en la avenida 9 de julio, de la ciudad de Buenos Aires. Con el correr del tiempo la gente empezó a interesarse por la posibilidad de compra de un aparato de TV. En Santa Isabel este interés se vio menguado por la dificultad para captar la señal debido a la distancia que nos separan de Buenos Aires. Sin embargo, a finales de la década de 1950, se encendió el primer televisor, blanco y negro, en la Heladería y Bar de Mario Miculán (foto, con su dueño Mario Miculán), que estaba en el local de la desaparecida Sociedad Española, en calle Belgrano, entre la Iglesia Santa Isabel de Portugal y el también desaparecido Prado Español. Testigos de aquel tiempo relatan que eran muy pocas las veces en que se podían distinguir las imágenes.

 Más adelante, el 18 de noviembre de 1964, se iniciaron en Rosario las transmisiones de Canal 5 y luego, el 20 de junio de 1965, las de Canal 3. Es entonces cuando los isabelenses comenzaron a interesarse más por la televisión ya que estas señales podían captarse con mayor facilidad. De todos modos era necesario instalar sobre el techo de cada hogar una torre de unos 15 m. de altura para colocar la antena; y aún así, en algunos días, las imágenes se desvanecían o, por el contrario, según las condiciones atmosféricas, solían tener interferencias de otras emisoras más lejanas. Eran poco frecuentes las veces en que se podía ver televisión en forma óptima.

 De esta manera el cielo isabelense se fue poblando de infinidad de torres metálicas en las que, además de las antenas dirigidas a Rosario, se solían colocar otras, dobles, hacia Buenos Aires para captar, cuando se podía, no solo Canal 7, sino también el 9, el 11 y el 13 que ya estaban en el aire. Muchas de estas torres todavía continúan montadas.
Mario Miculán junto a su nuevo televisor.

 En 1978, ante la llegada del campeonato mundial de fútbol se inauguraron las repetidoras de los canales rosarinos en Venado Tuerto y Rufino. A cambio, en toda la región, los propietarios de televisores debieron pagar un dinero en varias cuotas. Pero esa es otra historia.



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viernes, 27 de diciembre de 2013

El Rubio de la Galera.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 67 - 05/05/06

 José Arredi, apodado el "Rubio de la Galera" fue, en los comienzos de nuestro pueblo, una figura muy conocida por el trabajo que realizaba. Como tantos otros de aquellos tiempos, su historia comienza en Europa, más precisamente en Novi Ligure, Italia, cuando nació en abril de 1879. Como tantos otros también, viajó solo a la Argentina en busca de nuevos horizontes. Luego de un largo viaje en un barco llamado "Reina Elena" llegó al país y se afincó en Villa Cañás, en 1904. 

Su cuñado, Juan Pisani tenía en ese entonces una galera con la que trasladaba correspondencia y pasajeros entre Carmen y Villa Cañás, pero para hacer más fácil el trayecto, para poder realizar el recambio de caballos y continuar el viaje, decidió alquilar una quinta, que muchas décadas después se la conoció como la quinta de Fabián, ahora en ruinas, ubicada sobre Avenida Santa Fe, detrás de la cancha del Club Belgrano.


 Arredi, por consejo de su cuñado fue a vivir a ese lugar y también compró una galera, más pequeña, con la que también transportaba correspondencia y pasajeros.

 Su nieta, Elba Fachini nos cuenta que esto ocurría cuando Santa Isabel recién había nacido, y que su abuelo comenzó a realizar estos viajes desde las estaciones de Chapuy y de Otto Bemberg (mucho después llamada Rastreador Fournier) a Santa Isabel, entregandole la correspondencia a quien ejercía de estafetero, el Sr. Rafael Di Giorno, y dejando los pasajeros en la fonda de Basignani que estaba situada en Santa Fe y Mitre, adonde ahora hay una carnicería. 

 Estos trayectos los hizo durante muchos años. Primero cuando se construía el ferrocarril, llevando y trayendo a la gente que trabajaba en la obra y luego a los pasajeros que llegaban a esas estaciones. Era un trabajo que le dejaba buenas ganancias.

 Tal vez por eso, una noche fue asaltado por la banda del Pibe Cabeza y, además de recibir un golpe en la nuca con la culata de un revólver, que lo llevó a consultar inmediatamente al médico del pueblo, también se hizo acreedor de amenazas de muerte para él y su familia si tenía la ocurrencia de realizar la denuncia policial.

 Después de esto, el Rubio de la Galera ya no quiso seguir con el negocio. Viajó un tiempo más acompañado por alguno de sus hijos y luego vendió el carruaje, allá por 1930, al Sr. Lori, quien siguió transportando la correspondencia de la localidad.

Foto ilustrativa.

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domingo, 22 de diciembre de 2013

El primer semanario.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 23 - 20/11/03
 En 1942 la Comuna concedió permiso a la sociedad formada por Pinoti y Concina para la instalación de altoparlantes publicitarios en las calles de la localidad. Pero esa no fue la única novedad en el rubro comunicaciones de la época, también en ese año apareció el primer semanario de Santa Isabel.

 Sobre este último, Paulino Raúl Colomba, "Chiquito", que visita nuestro pueblo periódicamente, nos cuenta sobre el nacimiento y vida del semanario "Iris": "Yo tenía 18 años y era tipógrafo, empleado en la imprenta de Ángel Pessino. En ese tiempo había poco trabajo, entonces él nos aconsejó, a mí y a otro compañero, Pedro Consina (que además era músico) hacer el semanario. Le pusimos "Iris" porque utilizábamos para las suscripciones unos recibos que tenían ese nombre impreso y porque además nos pareció un nombre bastante original." 

 "Yo armaba los textos, letra por letra, porque era una imprenta de tipos móviles, y Pedro imprimía. Para las fotos mandábamos hacer el grabado a Rosario. Pero solo duró seis meses, por lo que se habrán editado unos 25 números. Parte del material ya venía preparado de Buenos Aires con notas de interés general y con páginas en blanco en la que agregábamos el editorial y las noticias del pueblo: deportivas, sociales, etc."

 "Teníamos un canillita, "Patucho" y vendíamos los ejemplares a 5 centavos de aquella época. La gente no compraba mucho, las publicidades fueron pocas y a los que les pedí que colaboran escribiendo algo, nunca lo hicieron, excepto una persona. Por eso, el editorial de despedida fue bastante duro, un latigazo importante. Y ¡oh!... vinieron a felicitarme!!"

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jueves, 19 de diciembre de 2013

La más vieja.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 12 - 15/02/00

 ¿Cuál es la edificación más antigua de Santa Isabel?
 
  Para responder a esta pregunta lo primero que se nos ocurre es buscar en las viejas casa del centro de la localidad. Ciertamente nuestro pueblo tenía otra fisonomía varias décadas atrás ya que la mayoría de esas casa de techos altos y de cinc con pisos de pinotea han sido demolidas o transformadas en viviendas más "modernas", con techos de cemento y piedras en el frente. Algunas de ellas aún quedan en pié, como una de la calle Mitre al 1200 que, con buen juicio, está siendo reciclada manteniendo su estilo original y que ostenta en el frente su año de construcción: 1915.

 Otra manera de salir de la duda es recurriendo a relatos y a libros.
  Todos los relatos de la fecha de fundación de Santa Isabel coinciden en que lo único que había en 1908 era la estación del ferrocarril y, en frente, un boliche.  Este último desapareció hace ya mucho tiempo pero la estación, la más vieja, que está frente al barrio Fo. Na. Vi. grande, aún permanece.
 La Ley Nacional 3965 de octubre de 1900 concedió a la empresa Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico la construcción de una vía férrea desde Saforcada hasta lo que luego fuera nuestro pueblo. 

 De ello se desprende que este edificio fue construido entre estas dos fechas, en algún momento de ese lapso de unos 7 años y medio.

 Se puede afirmar que esta estación, y no la que está más al centro, es la construcción más vieja y que muy pronto, antes que el pueblo, cumplirá cien años.

 Tal vez sea tiempo ya de poner mayor atención y cuidado en estas construcciones históricas que nos identifican.

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sábado, 16 de marzo de 2013

Oficios varios.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 55 del 16/12/2004
 
 José Antonio Díaz: Mezcla de lustrador de muebles, músico, luthier y técnico en electrónica.
 
 Alguna vez dijimos en esta misma columna que cada una de las vidas que transcurre es una historia y que esas historias transitan diariamente por las calles de nuestro pueblo sin que las lleguemos a conocer. Continuando con la voluntad de conocer esas historias hemos llegado hasta la casa de José Antonio Díaz para charlar con él.
Mezcla de lustrador de muebles, músico, luthier y técnico en electrónica, José, de 65 años, vive humildemente, con una especie de bohemia y tranquilidad envidiable para aquellos que transcurren sus días en forma febril.
Este fue nuestro diálogo:
 
  ¿Usted siempre vivió en Santa Isabel?
= No, no. Yo nací y me crié, hasta los 20 años, en Villa Cañás. Después di un tranco largo para acá y me gustó, me hice de novio y empecé a venir cada vez más seguido, hasta que me quedé.
  ¿Cuando vino a Santa Isabel?
= No recuerdo bien el año, pero debe hacer mas o menos 40 años que estoy acá, habré venido a los 25 años.
  ¿Cuáles han sido sus trabajos?
= Yo de electrónica no estudié, que se yo, por práctica o por suerte, arreglaba algunos televisores blanco y negro, de otras épocas, y todavía algunos reparo también, pero no quiero tener problemas. También reparo radios o pasacassettes mientras se pueda hacer, pero mi especialidad es lustrar muebles.
  ¿Cómo aprendió ese oficio?
= A eso lo aprendí en Villa Cañás con un hombre grande que me educó un montón. Siempre me decía, mirá Negro, si alguna vez vos pasás hambre, no te ensuciés las manos, porque este trabajo es muy delicado, porque tenés que meterte en las casas de familias, sos un desconocido y si no te tienen confianza, no te dan trabajo.
  O sea que si se enteran que se robó algo, no hay más trabajo.
= Claro. Dicho sea de paso me han puesto un montón de trampas en el trabajo. Ponían por ahí en algún mueble, como al descuido, alguna medallita, o alguna cadenita, cosa de que yo me tentara. Yo venía avivado de antes de eso, por los consejos de este hombre que fue como un padre.
Y bueno, de ahí fuí teniendo trabajos, experiencias, conociendo gente, y así me hice una cierta clientela. Pero uno no puede dedicarse solamente a esto, porque se trabaja por temporadas. Por ejemplo este es un tiempo en que la gente los puede hacer porque ahora hay algo de plata, porque esta es una cosa de lujo; el lustrado no es como un barnizado o una pintura.
  ¿Barnizado de puertas y ventanas también hace?
=Lo hago si viene el caso, pero no es mi especialidad.
Lo mio es el lustrado, son trabajos que hay que conocerlos a fondo para no quedar mal y que si se hacen bien te sirven de propaganda.
  Y que además tiene sus secretos.
= No, no tiene secretos, solo hay que conocer el trabajo, los materiales y los resultados que dan; los distintos tipos de madera o el tiempo en que se hace un trabajo.
Por eso se me hace difícil hacer un presupuesto, porque a lo mejor parece caro, pero no es caro, lo que pasa que es un lujo; aunque yo trato siempre de hacer un precio como para poder trabajar.
  ¿De que tipo de muebles estamos hablando?
= Bueno, dormitorios, todo lo que se entienda de madera. Pueden ser cosas nuevas o los más viejos, o los más gastados. Yo aprendí a hacer los trabajos completos, por ejemplo un ropero que tenga una madera muy deteriorada se la cambio, aunque no sea del mismo tipo, se imita el color y se lustra después, o sea una restauración completa. Eso viene a ser ebanistería.
  Volviendo a las trampitas. ¿Tuvo algún tipo de problemas?
= No porque yo ya conocía de este tema. Por otra parte ya me habían dicho que acá había un hombre muy bueno en el lustrado, pero que con lo que yo sabía hacer no tenía que tener temor a lo que haga cada uno.
Este hombre del que te hablaba, me enseño y me dio estos consejos. Eduardo Rodríguez se llamaba. Él hacía los presupuestos y si los aceptaban trabajábamos juntos y después me dejaba solo. Cuando lo terminaba iba, le daba el visto bueno y lo cobraba, porque me tenía confianza.
  Tengo entendido que también se lustraban los cajones de muertos.
= Si, he trabajado en eso también. Esos trabajos se hacían en el mismo cementerio o en las cocherías fúnebres.
Es un trabajo que ya no se hace más, pero antes la gente te pedía presupuesto por eso. Yo iba al cementerio, sacaba el cajón afuera, sacaba todas las manijas, herrajes, todo, con el cajón cerrado y el muerto adentro, y lo hacía.
  ¿Y levantaba toda la pintura del cajón?
= No, se raspaba hasta la madera, pero se trataba de renovar el lustre. Eso se hacía no solo en los más caros, sino en toda clase de calidad de cajones.
  Ahora está haciendo este tipo de trabajo?
= Hace mucho tiempo que no me llaman para una cosa de esas, porque ya no se hace más. Es, además, un trabajo bastante delicado en el sentido de que si te lastimás con una astilla, te podés infectar, así me han dicho y me aseguraron, pero a mi no me pasó ni vi a alguien que le haya pasado.
Lo que si, había personas que se sorprendían al verme trabajando en eso.
  ¿Donde ponía el cajón?
= Sobre caballetes, en el cementerio, al aire libre y frente al nicho o al panteón. Algunas personas veían eso y se iban.
  ¿Cómo es el acabado final, tanto del cajón como de los muebles?
= Antes se usaba todo brillo. Yo no usaba cera para dar brillo porque después, si tenía que volver a lustrarlo no agarraba porque la cera es grasosa. Ahora se está usando mucho el lustrado mate, sin brillo. Es más fácil y de menos trabajo.
En cambio un trabajo bien hecho, como se hacía antes, con brillo, casi que no se hace. Una, porque los presupuestos son muy altos y otra, porque no se usa.
  ¿También repara guitarras?
= Ese Hombre, Eduardo Rodríguez, me enseñó a hacer guitarras, porque él las hacía y le pedí que me enseñara.
Yo estaba acá y cuando no tenía trabajo él me daba. Un día le pedí de hacer una guitarra y me fue explicando, indicando como cortarla, como pegarla. La parte más difícil es el diapasón, por los trastes, porque es una cosa que tiene que ser milimétrico el espacio entra cada uno de ellos, porque si no cambia la nota. Eso es un secreto muy grande que lo aprendí de tantas macanas que me mandé.
 La caja también tiene sus medidas, su forma...
 Aparte, el puente que ata las cuerdas tiene que estar nivelado para que no salgan las cuerdas afueras, y si el cuerpo no está bien nivelado, las cuerdas pueden estar muy altas del diapasón, como muy bajas. Yo las fabricaba antes, una de las últimas fue una redonda que no le hice la curva a propósito. Tiene un sonido más grave, como un guitarrón.
  Ahora me dedico a la reparación completa de la guitarra. Lo que sea, lo que esté roto yo lo arreglo. Y son las guitarras más baratas las que se rompen más fácil. Cuando comenzás a tirar las cuerdas se puede romper el diapasón, si eso está quebrado yo también lo arreglo. Hay que poner tornillos que no se vean, si hay que cambiarle la tapa armónica, que es donde va la boca, también se cambia.
  ¿Hay trabajo en esto?
= Bueno acá, por ejemplo de los conjuntos folklóricos, como Los Luceros, siempre me traen alguna guitarra, por una cosa u otra. Aparte el profesor que a ellos le enseña, el "Chango" Fernández, siempre me trae algo de Venado.
  O sea que los trabajos son bien vistos.
= Si hace unos días tuve una alegría porque a un pibe le arreglé una guitarra. Después la llevó a lustrar a un luthier de Venado y le dijo que me dijera a mí que estaba muy bien hecho.
A este trabajo yo lo hago en forma artesanal y en esta zona creo que no hay muchos que lo hagan.
  ¿Y si hay que ponerles micrófonos?
= Si, lo hago también. Pero hay muchas clases de micrófonos que se colocan en distintos lugares. Algunos van en el puente, o se pegan adentro, en la caja o debajo del puente. Según el tipo de micrófono.
  Además Usted sabe tocar la guitarra.
=Bueno, eso se requiere mucho para el armado de la guitarra, o por lo menos tener oído. Yo he estado mucho tiempo en una orquesta, de cuarteto; no quiere decir que sea profesional, pero algo conozco.
  ¿En que orquesta tocó?
= Se llamaba Cuarteto Impacto, estuve con esa orquesta unos 18 años. Era de Villa Cañás pero de acá éramos tres. Estábamos Juan Carlos Savedra, Omar Jurado y yo. De Villa Cañás Rossi en el bajo eléctrico, Roberto Palma en el piano, y "Beto" Rodríguez, que también estuvo una temporada. Jurado animaba y cantaba, y Savedra también también cantaba. Yo tocaba la guitarra eléctrica
Teníamos de padrino a Eleuterio Pigliapoco, por ahí salíamos con ellos. Si le hacía falta una orquesta íbamos nosotros en el mismo colectivo y usábamos el mismo equipo de sonido. Pienso que no lo hicimos quedar mal en ningún lugar porque nos   llevaba siempre.
  ¿Recorrieron muchos lugares?
=Si, la zona hasta docientos y pico de kilómetros alrededor.
  ¿Qué recuerda de ese tiempo?
= Mirá, anécdotas hay, lo que pasa es que la memoria me falla. La pasábamos bien, era lindo porque a mi me gustaba. Me gustaba viajar, conocer gente, conocer lugares...
  ¿Generalmente donde tocaban?
= Hacíamos bailes en los clubes, aniversarios, domadas, terminación de clase.
Ahora ese tipo de bailes ha desaparecido bastante.
= Si, el cuarteto de acá, el cordobés, el legítimo, no se toca tanto. Nosotros tocábamos cuarteto y estaba mezclado con algún pasodoble, milonga y hasta chamamé. El "Beto" cantaba algún folklore en ritmo bailable también
Eran bailes para gente grande, generalmente. Ahora hay otros ritmos, aparte cambiaron los equipos de sonido también.
  ¿Que opina de la cumbia villera?
= Muy lenta, me parece un poco aburrida. A mi me gustan los cuartetos, la música cordobesa. Te levanta el ánimo y aparte te trae recuerdos de lo que hicimos antes.
  ¿Qué otros trabajos ha hecho?
= También trabajé en una fábrica de premoldeados, de cosas hechas con cemento en moldes.Fui aprendiendo a hacer muchas cosas de esas. Las sé hacer todavía pero nunca me dediqué; desde hace muchos años que quiero empezar con esto, pero siempre se cruza algo y pasan los años y no se hace.
Pero el lustrado de muebles es mi especialidad, lo hago y me gusta que la gente me diga que todo está bien, entonces esa es la mejor recompensa
  ¿Y la orquesta también le gustó?
= Si, la orquesta me gustó mucho.
Es cierto lo que se dice sobre los integrantes de las orquestas, que suelen tener muchas mujeres?
= No es tan así. Pero entre mil personas por ahí hay una mujer que te está mirando; por más feo que uno sea siempre hay alguna a la que le gustás. A veces te das cuenta y entablás conversación, pero son cosas pasajeras.
  ¿A algunas mujeres le atraía la clase de trabajo?
= Si, a mi una chica me preguntó una vez si cuando llegábamos a un lugar a tocar, se acercan las mujeres a besarnos?. Más vale!, le dije yo, me aprietan! Pero no es así!
  Mientras tanto a seguir lustrando...
= Si. Me gustaría hacer un trabajo como lo sé hacer, para que todo el pueblo lo vea, pero no se puede por cuestiones de presupuesto, por tema de costos; cuesta muchísimo.
  Usted siempre hizo varios trabajos a la vez...
=Si, lo que pasa es que cuando fallaba una cosa me metía en otra. Pero yo no aspiro a llegar a tener plata. Yo lo que quiero es tener trabajo, nada más. Estoy bien así y estoy conforme con mi casa.
  Alguna personas, sin tantas habilidades tienen un buen pasar económico; por qué Usted no lo tiene?
= Lo que pasa es que nadie me dijo, "Negro, comprate un terreno". No me lo dijo nadie.
  ¿Pero Usted gano poco dinero siempre?
= No, yo ganaba plata, no digo como para ser rico, pero podría estar mejor en este momento. Cuando me di cuenta habían pasado un montón de años, cambió la política, el sistema de vida; cambió todo. Cuando me di cuenta ya era tarde.
Yo agarraba la guitarra criolla, salía, me iba a comer asados, todo joda todo lindo, todo risas.
  No ha hecho dinero pero la ha pasado bien...
= Yo viví mi vida a mi gusto. Medio como bohemio; no me puedo quejar de la vida. 


miércoles, 13 de marzo de 2013

Cachorro" Gobbi. Con la música en todas partes.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 52 del 10/09/2004
 Los Disc-Jockey (DJ's) se han dedicado a pasar discos durante décadas lo que los convierte en influyentes símbolos culturales. Un ejemplo de ello es el de los comienzos del Rock & Roll enmarcados por una batalla social y cultural donde el papel de los DJ's fue fundamental para lograr su llegada definitiva al gran público. Las raíces de esta profesión deben buscarse en los centros urbanos de creatividad musical como Nueva York donde el término definía a aquellos que seleccionaban la música y la programaban y difundían en espacios radiales. El tiempo y la creatividad de muchos DJ's hizo que el trabajo dejara los límites de una broadcasting para pasar a sus cabinas en los centros de reunión y bailes, y evolucionar para llegar a ser hoy en día, de la mano de la tecnología, creadora, además, de música y ritmos electrónicos que proveen ganancias importantísimas a algunos profesionales de renombre mundial.

 Nuestro pueblo no podía ser la excepción a este fenómeno que prendió en muchos pero que solo algunos pocos lo siguieron como forma de vida. Gerardo "Cachorro" Gobbi es la expresión más importante en nuestro medio ya que su trabajo no se ha limitado simplemente a pasar discos. Ha ido más allá, haciendo de la animación de fiestas y boliches un arte, programando y dirigiendo emisoras de radio, y grabando y editando imágenes de T.V. para particulares y canales de aire y de cable.
 ¿Porque te dedicaste a estos trabajos?
=Porque es lo que siempre me gustó.
 Cuando yo tenía 14 años, en 1970, abrió Capricho que fue el primer boliche de Santa Isabel y uno de los primeros de la zona. Para las primeras noches vino a poner música un pibe de Rosario, “Cachula”, y cuando se fue empezamos a poner nosotros, José Mondino, el “Loco” Marín, un amigo que ahora vive en Buenos Aires, y yo. Ahí se me prende el bicho de la música; empecé a llevar discos míos, música que era rara, no muy aceptada. Mi primer disco fue un simple que tengo guardado, de Crosby, Stills, Nash & Young, cuatro norteamericanos que se juntaban a grabar pero que eran independientes. Cuando lo ponía todos se miraban y generalmente no lo bailaban. Desde ahí seguí comprando y poniendo mi música.
 También empecé con un programa de radio: “Aquí Ruido Joven”. Con Juan Carlos Marín escribíamos los libretos y en una época hizo locución Daniel Pasquinelli. Era a la tardecita, no se si era una o dos veces por semana pero si se que atormentábamos a la población. La apertura era con “Amorosa Leve Muchacha” de Led Zeppelin; calculá, era todo así. En ese entonces poner Led Zeppelin o cosas mucho más simples, que hoy son pavadas, como Credence, era una cosa... mortal!, lo menos zarpado que pasábamos eran Los Beatles.
 ¿Y la gente que decía?
=¡El Loco! ¡Con esta música!... La gente en vez de pararse en una esquina y escuchar, realmente disparaba! En ese entonces estaban las bocinas de O.P.S.I. en las calles y estaban empezando a poner los primeros monitores de la radio circuito cerrado. Teníamos algunos conflictos con la dirección que nos permitía hacer el programa, pero fundamentalmente nos decía que pusiéramos algo más comercial.
 En las revistas Pelo y Cronopios, que traían informaciones de música, buscábamos textos que pasábamos a mano para leer. Hacíamos libretos, guionábamos, marcábamos qué hacía el locutor, poner tal cortina... Armábamos el programa de radio, sin saber nada, intuitivamente.
 Se te recuerda como DJ de Neptuno...
=Al tiempo abre Neptuno y después cierra Capricho, que ya venía bajando.
 Primero les ayudé a poner música, lo hacía en forma libre porque laburaba de DJ, compraba mis discos, pero no cobraba. Por supuesto que me daban tragos gratis y hacía lo que quería, sin demasiados conflictos.
 En Neptuno al principio se usaba mucha música enlatada, con casetes que se grababan en las disquerías o en los boliches de Venado como Pancho's o Papá Doc. Pero al tiempo empecé a poner música yo, con un equipo bastante rudimentario, con unas bandejas Winco a las que se les había sacado el automático.
 A los 18 años me fui a estudiar abogacía a Rosario, estuve dos o tres años... No estudiaba mucho... hasta que mi viejo en un momento dijo "bueno"... Entonces volví y me decidí a laburar en forma profesional de DJ, o sea a cobrar y a trabajar en serio. Eso le implicó un planteamiento al dueño de Neptuno, “Pichón” Cugnoflís, que ya estaba cansado de renegar con los equipos, además de que entraba mucha gente los viernes y sábados.
 ¿Qué decidió el dueño de Neptuno?
=Compró un equipo profesional a un tipo de Río Cuarto. A su vez yo empecé a comprar mis propios equipos.
Hasta el '76 trabajé así, con ese equipo más nuevo, después se renovaron otra vez, se compró uno más grande y más profesional todavía. Pero desde febrero del '78 a febrero del '79, no trabajé en Neptuno por “diferencias artísticas”.
 ¿Qué clase de “diferencias artísticas”?
=Pichón quería música comercial y yo le decía que no, que yo ponía la música que consideraba apta para el boliche. Era una cuestión de estilo, si lo tirábamos abajo corríamos el riesgo de decaer en el nivel. Además le planteaba que si yo no le indicaba como tenía que cortar las entradas, que era un trabajo que hacía el dueño, él no tenía por que decirme qué música poner. El mio era un planteamiento duro y no quería hacer concesiones; en esa época estaba de moda Rafaela Carrá, y yo le decía: no, no quiero ponerlo.
 A los discos los compraba Pichón. Íbamos a Venados juntos o me daba guita que no me alcanzaba. Si yo quería cinco long play, "compremos tres!". El tipo trataba de hacer su economía, ahora lo entiendo pero en ese momento yo me agarraba unas calenturas madre.
 ¿Cómo arreglaron para que volvieras?
=En febrero del ´79 vuelvo pero con mis discos. Los sábados y feriados cargaba mis discos y ponía música desde las doce de la noche a las cinco de la mañana. A eso de las cinco menos cinco empezaba a poner el clásico Bienvenidos al Tren de Sui Generis, primero largaba ”Recoge tus cosas y largo de aquí”..., ponía otro tema y mandaba “Recoge tus cosas y largo de aquí / en nombre de Cristo no quieras seguir...” ponía otro tema y a la tercera vez iba entero. Cuando terminaba el tema también terminaba la confitería, generalmente con 500 o 600 personas adentro. Y los que estaban bailando lentos, porque se hacían dos tandas de lentos, una en medio de la noche, cortita, y la otra al final, se tenían que despegar, se les ponía la luz al palo y bueno, nos tenemos que ir. Así era, excepto en Navidad y Año Nuevo que siempre estábamos hasta el amanecer, hasta las ocho de la mañana.
 Inolvidables fiestas de fin de año....
=Si, se llenaba toda la pista, todo afuera, alrededor de la pileta... En esos días yo ponía música de arriba del techo porque en el techo de la pista había una abertura por la que podías ver el cielo. Entonces a la tarde subía los equipos y los armaba a la par de esa abertura así podía ver la pista de adentro y también la de afuera.
 Y siempre con el miso nivel musical...
=En los boliches se bailaba con la mejor música que se producía en el mundo, con Queen, los Beatles, los Rolling Stones, Elton John, la Electric Light Orchestra, Alan Parsons, Phil Collins... eso era lo que hacía bailar a la gente. En los boliches no existía el cuarteto, poner cumbia no existía porque aparte de que no estaba de moda, no se la consideraba apta para boliche.
 En el '82 hay un quiebre a partir de lo de Malvinas y empieza a imponerse lo nacional. Desde antes, como era muy fanático de lo nacional siempre ponía, especialmente en las tandas de lentos, un bloque de música nacional.
 Que durante la dictadura militar se difundía muy poco...
=Si, aunque Spineta siguió haciendo lo suyo, Charly también. Pero florece más a partir del '82 cuando aparecen los nuevos, Baglietto, la Garré, Fito, tiene más fuerza Soda Stereo. A todo eso que surge nuevo lo empiezo a poner, y de abril del '82 hasta más de mediado de año ponía toda la noche rock nacional.
 ¿Cuando dejás Neptuno definitivamente?
=Un poco antes de fin del '86. A las fiestas de ese año las pasé poniendo música, con mis equipos y discos, en Teodelina, en un boliche que antes se llamaba Abraxas y después Crack's.
 ¿En ese tiempo eras el DJ top.?
=Y, de esta zona si; son modas y yo estuve un tiempo de moda. En la zona era Venado, con otra onda más tipo ciudad, y nosotros, más tipo pueblo. Porque me llamaban para hacer un cumpleaños de quince y ya sabían la música que iba a poner de antemano, porque manejaba un determinado ritmo, un determinado estilo, entonces me confiaban la fiesta. Así estuve trabajando hasta el '88. La última vez que puse música fue para una fiesta de la prima-vera que se hizo en el Club Belgrano.
 ¿Supiste que esa era tu última noche como D J?
=No, aunque ya no quería saber más nada con eso. Habíamos puesto un boliche en Alpa Corral, Córdoba, donde hice la temporada '87-'88, de diciembre hasta marzo trabajé todas las noches. Después estuve unos meses en Firmat filmando sobre el centenario de la ciudad, y en septiembre, un amigo de ahí vino a poner música acá y me invitó. Esa fue la última vez.
 ¿Por qué dejaste de poner música?
=Estaba cansado, y fundamentalmente porque ya había diferencias. Si a vos viene un chico o una chica y te dice “Señor” es que se ha roto el hilo mágico, se cortó la conductividad con la gente.
 ¿Hay una edad tope para un DJ?
=Si ves que te pasan por el costado y no los podés alcanzar, cuando la cabeza va más rápida que el cuerpo, es el momento de renunciar. De vez en cuando voy a las fiestas y pongo música aunque con los C.D. no me llevo muy bien. Es que el placer de acariciar un vinilo, es incomparable.
 ¿Cuántos discos tenés?.
=Cuatro mil quinientos.
 ¿Hay algunos malos?
=Si!! Seguro!! Pero también hay muchísimos buenos, cosas inhallables, porque compraba muchos discos piratas, como les decíamos. En las épocas políticas difíciles de los '70 y '80, me iba a Buenos Aires a comprar y aparecían discos de los EE.UU. sin sello y sin marca, especialmente de temas, prohibidos acá. A Cocaine de Clapton, por ejemplo, yo lo tenía desde el vamos, eran discos que tenían la etiqueta en blanco y le ponía los nombres con fibra.
 ¿Qué significado tienen los viejos discos de vinilo para vos?
=Al vinilo lo manejás vos, lo ponés y lo frenás con el dedo. Hasta que aparecieron los giradiscos profesionales de verdad, generalmente todo se hacía con el dedo porque necesitaban algunos segundos para llegar a la velocidad adecuada. Entonces buscabas un golpe determinado que marcaba el ritmo del tema que ibas a poner, lo marcabas, y tenías el disco. Al soltarlo había que igualar el ritmo del otro que estaba sonando, acelerando o frenando el disco con un dedo para hacer la mezcla. Porque antes se mezclaba, el DJ usaba el micrófono poco y nada.
 La idea era enganchar un tema con otro sin que se note el cambio, o en el corte de un tema comenzar con otro... Buscar los espacios... Durante la semana escuchaba discos, buscando en qué momento entraba cada tema.
 ¿Era necesario este trabajo semanal?
=Generalmente la gente hace trabajos que no les gusta, que los sufre. Cuando vos gozás haciendo algo, cuando te divertís y encima te dan dinero, te lo reconocen y te lo agradecen, es llegar a la cúspide. A eso hay que cuidarlo, ¿cómo?, siendo responsable.
 Hay que hacer las cosas con anticipación para que esté todo perfecto. No chupar, los DJ's. generalmente se mamaban y terminaban las fiestas en pedo. Hay que estar bien, con todas las luces en la cabeza. Eso, para mi era cuidar el trabajo, además de comprar los discos correctos, tener los equipos funcionando y buscar novedades en la semana. En el grabador de carrete abierto preparaba pequeños cortos de 10 o 15 minutos de esquemas musicales, los grababa diez veces si era necesario hasta que salían perfectos. Después los pasaba en la fiesta, es lo que ahora hacen los DJ's con las computadoras, tienen todo preparado previamente.
 ¿Usaste computadoras?
=Estamos ablando de antes de las computadoras y de los C.D's. De ahí en adelante es otra la historia de la música, aunque en los EE.UU. todavía hay muchos DJ's que siguen trabajando con vinilos fabricados especialmente. Es que se usan para disminuir y acelerar los tema a gusto, de la otra manera no podés ser artista, no podés manejarlos como vos querés. El DJ es el artesano de una fiesta y el DJ actual usa compactos o computadoras, es como una máquina de lavar, donde vos tirás la ropa adentro y te la devuelve ya centrifugada y todo.
 Con esto, los DJ's actuales no se van a sentir contentos.
=No, pero como son amigos míos siempre se los digo. Muchos de ellos empezaron con vinilos y trabajaron conmigo de empleados o de socios.
 ¿El que trabaja con C.D. o una P.C. hace cosas en función de lo aprendido con los discos de vinilo?
=Trata de hacer enganches, mezclas. Pero ya es un trabajo inútil porque la gente no le da importancia. Si no le da importancia a la música, ¿le va a importar los enganches?
 ¿Por qué? ¿Qué fue lo que pasó?
=Porque a la gente la idiotizaron. Antes, al boliche, entre otras cosas, se iba a escuchar música. Es más, vos estabas bailando y prestabas atención a la música, y si no te gustaba renegabas contra el DJ y lo comentabas con la pareja. Actualmente el boliche es un lugar para juntarse en malón, donde todo el mundo se encuentra, se abraza aunque no se quiera y bebe cerveza en forma descontrolada. Digamos que es un lugar de descontrol.
 En los boliches siempre se tomó.
=Si, pero no con descontrol. Ir al boliche actualmente, es permitirse hacer todo lo que no se hace durante la semana ni en ningún otro lugar.
 ¡A estas cosas se las estuchábamos decir a los viejos nuestros!
=Los viejos, que nunca habían ido a un boliche, hablaban de los bailes. Yo hablo de los boliches, a los que voy cada tanto.
Cambiaron las modas a tal punto que ahora se baila toda la noche cuartetos y pavadas. Nunca, no digo que esto haya sido mejor, era distinto, se hubiese hecho una cosa así, de saltar por saltar toda la noche. Las chicas bailan por un lado y los varones chupan por el otro. En parejas no se baila demasiado, cosa que antes era impensable.
 Especialmente con los lentos.
=Claro, para charlar, para llegar al encuentro, esa era la idea. Ahora es distinta la movida musical. Poner música ahora no sería un placer para mi porque musicalmente hemos ido para atrás.
 ¿Había desaprobación del público?
=Siempre hubo desaprobación. Parte del público se dedica a no estar de acuerdo, algunos son capaces de acercarse y decirte “Che! cambiá eso y poné tal cosa! Hay sugerencias aceptables y otras no.
 ¿Cuál ha sido la amplificación más importante que hiciste?
=La de la fiesta de los 75 años del pueblo, en febrero del '83. Fue una semana donde hicimos amplificaciones en la plaza, en una doma grande que se hizo en la cancha de Juventud, en el almuerzo en las carpas en la cancha de Belgrano y terminamos con el acto y desfile que condujo Antonio Carrizo. Fueron muchas amplificaciones y la principal fue la representación de la fundación de Santa Isabel.
 Y todo sin la tecnología actual...
=Era todo a pulmón, laburando para tratar de sacar el mejor producto. Es que la mayoría de las cosas que se usan hoy en ese tiempo ni existían o eran muy costosas. Una potencia o una consola como las de ahora eran impensables.
 ¿Cómo comenzás con la T.V.?
= Es con lo que actualmente sigo. Mi hermano Alberto vino de Rosario, en julio del '83 y el 10 de julio compramos nuestra primer cámara y nuestra primer casetera. Me acuerdo porque el 10 de agosto era el cumpleaños de mi viejo y dimos el primer cheque para esa fecha.
 ¿Ustedes vieron que era buen negocio? 
=Uno hace las cosas porque las hace. Siempre uno ponía el pretexto de que iba a hacer negocio cuando comprábamos algo. Era para tranquilizar a los demás, fundamentalmente a los viejos porque el respaldo final siempre era Gobbi.
Llegamos a montar un equipo grande, con el que cubríamos eventos deportivos y fiestas en toda la zona. Filmábamos cuantas cosas se cruzaban, en Teodelina y Cañás estuvimos en el inicio de los cables, las primeras imágenes fueron nuestras. En Venado cubríamos todos los eventos porque no había prácticamente cámaras. Toda la zona, María Teresa, hasta Rufino y Firmat.
 Y en Santa Isabel hacían un noticiero cuando aún faltaba mucho para el cable.
=Video Semana. Los fines de semana lo pasábamos en Yuyo's con lo ocurrido durante la semana más algún reportaje o las colas de las películas que se pasaban en el cine. Alberto filmaba y yo presentaba las notas. Nos quedábamos a la noche a trabajar y editar.
 ¿Por qué terminan con las filmaciones?
=Hubo problemas financieros, pero además mi hermano se vuelve a Rosario y yo también. Alberto trabajaba en una productora de T.V. y yo, en diciembre del '88 voy a editar y compaginar la película de los 100 años de Firmat y me quedé a trabajar. Desde ese mismo estudio empiezan las emisiones de F.M. Arco Iris, una de las primeras de Rosario, que después se convierte en F.M. Tango. Un día el dueño me mostró el transmisor que había comprado para poner la radio, entonces me vine acá, cargué los equipos y los discos y empezó Arco Iris.
 En septiembre del '93 me voy a Canal 3 a hacer cámara de producción, filmando imágenes para una productora. A su vez, en el verano, trabajé con la cámara para De 12 A 14 en La Florida, también hice producciones para Luis Novaresio y para el programa Magazine de Carlos Bermejo. Después pasé a Canal Rural, haciendo la parte agropecuaria de esa zona y volví a la Tango.
 ¿Cómo fue tu experiencia con la Tango?
=Alberto, que había estado de director, se viene a Santa Isabel y después de un tiempo entro en ese puesto, desde el '97 hasta fin de 2000.
 Yo no sabía nada de tango hasta el momento de crearse la radio, así que empecé a viajar a Buenos Aires a ver como se armaba la producción. Manejar la parte artística de una radio de tango significó un gran salto y eso cambió mi vida, realmente fue una experiencia extraordinario en cuanto a lo musical y a lo humano. Empezamos a armar toda la programación en computadoras, muy viejas ahora, pero que cambiaron la historia de la radio. Aprendí a restaurar discos, algunos casi inexistentes, a pasarlos en forma digital y mejorarlos.
 He conocido mucha gente. Gente como por ejemplo Miguel Domingo Aguiló, el máximo periodista y hacedor de programas de la radio de Rosario, era un amigo mío, Marcelo Miñosi, que fue la voz de los radioteatros rosarinos que escuchábamos de chiquitos, Oscar Marino que era el tipo que hablaba de automovilismo y deporte... Era gente que venía a hacer los programas a la radio y que estaban ahí, con 30 o 40 años de experiencia. Gente de respeto porque respetaban su laburo, y que con la experiencia que tenían me trataran de igual a igual ha sido una gran experiencia. La F.M. Tango ha sido en mi vida el principal trabajo que hice en cuanto a lo pro-fesional, lo más grande y mejor que hice.
 ¿Por qué volviste a Santa Isabel?
=Vine a Santa Isabel a ser feliz con mis amigos. A vivir realmente sin preocupaciones. Significó el reencuentro con mi historia, con mi vida, con mis afectos. Porque Rosario, además de no haberlo querido mucho, solo era mi realización profesional, pero mis cuestiones afectivas siempre estaban acá, me venía todos los fines de semana.
 ¿Sos fanático de Santa Isabel?
=Si. Amo a Santa Isabel, amo mi pueblo
 Este retorno al pueblo no puede ser tomado como un fracaso? 
=No. Cuando estaba en Rosario andaba en un BMW y cuando volví a Santa Isabel andaba en un Citröen. Yo soy más feliz con un Citroën en Santa Isabel que con un BMW en Rosario.


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El correo: Ese viejo trabajo de llevar mensajes

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 49 del 01/04/2004
 Charla con Ventura Ribas, jefe del Correo de Santa Isabel.
 Desde los tiempos más remotos los seres humanos idearon formas para comunicarse a distancia.

 Con el nacimiento del lenguaje escrito comienza la utilización de la carta y a través de los tiempos y de las geografías los distintos pueblos organizaron sus servicios de correos.

 Si bien en América del Sur el correo existía mucho antes de la llegada de los españoles siendo el más eficiente el del Imperio Incaico, en el Río de la Plata el Correo del Virreinato nace en 1748 cuando se estableció un sistema de comunicaciones basado en carreras de postas para unir Buenos Aires con las ciudades mas importantes. 

 Con la llegada de la emancipación el correo participa a través de las postas en las luchas por la independencia y en 1825 Rivadavia intenta una organización nacional del sistema postal. Después de la Batalla de Pavón, se unifica el país bajo la presidencia de Mitre y en la de Sarmiento se expanden los ferrocarriles, llega el telégrafo y se inicia una etapa cuya evolución aún se mantiene.

 Como tantas otras oficinas de correo, la de Santa Isabel es parte de ese engranaje de la comunicación. En 1914 quedó establecida la estafeta rentada a partir de gestiones de comerciantes y vecinos y en septiembre de 1924 fue librada al servicio la oficina mixta ubicada en un local de Mitre al 1100. En los años ´30 funcionó en la edificación que aún se conserva de Belgrano y 25 de Mayo y luego, en fecha incierta, se trasladó a la esquina de Sarmiento y José Ingenieros donde perduró por varias décadas hasta que por último, en 1985, se mudó a Sarmiento 1023.

La tecnología ha ido modificando las costumbres y hoy en día la palabra escrita ya no necesita tanto del correo. El fax, Internet y una gran cantidad de empresas privadas suplen en gran medida a este servicio tradicional.

 Ventura Ribas que es el jefe del correo de Santa Isabel, al que ingresó en 1961 cuando comenzó como mensajero, realiza, junto a Claudio Amadío, el trabajo postal diario.

 Con la voz tranquila que lo caracteriza nos comenta la actualidad y repasa las últimas décadas del correo local.

Cuál era el trabajo del mensajero?
=Aparte de barrer la vereda y la oficina, tenía que repartir las cartas expreso, los telegramas y las encomiendas, el expreso se tiene que repartir apenas llega el transporte. Antes se repartía mucho expreso porque el monopolio lo tenía el correo. También se usaba mucho el telegrama, por ejemplo para los casamientos; si era de importancia los sábados a la tarde éramos 7 u 8 los que nos quedábamos trabajando porque se hacían 300 o 400 telegramas de felicitaciones. Hoy en día el telegrama común es muy poco frecuente, se usa mucho el telegrama laboral, el de renuncia o de despido. Por otra parte al telegrama colacionado, que todavía existe, lo suple la carta documento que tiene el mismo valor lega y, como no tiene límite de palabras, sale más barato.
  ¿No trabajó con el telégrafo?
=Estaba empezando a aprender el código Morse y después, un poco por vagancia y también porque ya se empezaba a usar más el teléfono, lo dejé. El sistema empezó a desaparecer en los 80, unos veinte años después de que yo empecé a trabaja. Además adelante mío había tres telegrafistas.
  ¿Los telegrafistas ganaban más?
=Claro, pero tenían que rendir otras condiciones además de saber manejar el telégrafo.
  Recuerdo que siempre estaba de fondo el ruido del telégrafo...
=Pero no todos eran mensajes para nosotros, porque la línea que pasaba por acá venía de Pergamino por la vía hasta Fournier, porque usaban la línea del telégrafo del ferrocarril. Desde ahí venía hasta la ruta 94 vieja, tomaba la calle Santa Fe hasta 25 de Mayo, doblaba y llegaba hasta J. Ingenieros para llegar a la esquina con Sarmiento donde estaba el correo.  Después salía para Villa Cañás y Teodelina, llegaba hasta la esquina del frigorífico y seguía al lado de la vía.
 Para repararla estaba el guardahilos. En una época era un muchacho de Villa Cañas, después vino a trabajar "Coco" Pennacchietti. Era auxiliar y guardahilos y salía a arreglar la línea con el coche de él, le pagaban los gastos aparte. Cuando el problema era importante me llevaba a mi o al mensajero de turno para ayudarle a arreglar los postes, las crucetas...
  ¿Quienes fueron sus compañeros?
=Cuando empecé estaba como jefe Antonio Costa. Además Umberto "Titi" Pennacchietti, Raúl Angel Bulfoni y Osvaldo Ruiz, que eran telegrafistas. Auxiliar Omar "Coco" Pennacchietti, los tres carteros, Daniel Dueñas, Leandro Romero y José Bolognesi. Dueñas estaba de mensajero hasta que entré yo en ese puesto. También estaban los estafeteros.
  ¿Qué hacían los estafeteros?
= Iba al tren con la correspondencia y la llevaban. Uno iba con el Ferrocarril Mitre a Rosario y otro con el Ferrocarril San Martín a Junín y Saforcada. Cada tren tenía un furgón, la estafeta, para que trabaje el empleado de correo. Salía con la correspondencia de acá y, por ejemplo, si iba para Buenos Aires, en Villa Cañás bajaba lo que le correspondía y le daban lo que iba por esa vía. En Teodelina o Arribeños hacía lo mismo.
 Acá había estafetero porque esta era la punta de las líneas. Eran tres porque uno estaba de franco cuando los otros viajaban. Los lunes miércoles y viernes a Rosario y también a Junín. Los martes y jueves a Saforcada.
 También estaban los que iban a llevar y traer la correspondencia al tren, además se iba a Chapuy para la línea de Rosario a Bahía Blanca.
 Después empezó a cambiar, venía un transporte de Junín a Venado Tuerto. También se trabajó con colectivos, con "La Verde" y con "La Micro Vernard". Ahora todo se manda a Rosario, ahí lo procesan y al otro día sale para donde sea, por ejemplo para Villa Cañás que está a 15 km. Cuando estaba el tren se hacía un envío directo para cada localidad, y ahora se hace un solo envío y la correspondencia tiene un seguimiento a partir del código de barras.
 Antes solía faltar encomiendas o correspondencias, pero como pasaba por tantas manos no se sabía adonde estaba el pirata. Todavía sigue habiendo piratas.
  En ese tiempo había mucha correspondencia...
= Además de que no estaban los medios que hay ahora, nadie podía poner un correo propio, ni repartir cartas o facturas de servicios porque el gobierno le cobraba multas. Antes de la privatización del correo habían empezado a trabajar algunas empresas privadas. En un tiempo eramos doce empleados, ya cuando nos vinimos a este local en el '85
quedábamos seis.
  ¿Cómo llegó a ser jefe?
=Rendí para auxiliar y entré en ese puesto. En 1978 entró de jefe Rodolfo Bott, y me enseño la parte de contaduría. Después empecé a hacer los relevos porque tenía que venir personal de afuera porque se habían jubilado todos los mayores.
En agosto del '94 quedé de jefe, porque Bott se había enfermado y Dueñas había renunciado.
  ¿Se utiliza el buzón que está frente al correo?
=No mucho. Antes estaba frente al Hotel Central, era colorado. Ahora está más alto y de otro color. Íbamos todos los días a buscar la correspondencia, la gente lo usaba mucho porque estaba la costumbre de comprar estampillas y cuando escribían, si estaban lejos del correo o estaba cerrado las ponían en el buzón. En el ´85 se lo trajo acá; por las dudas hay que abrirlo todos los días por-que dejan cartas con franqueo a pagar.
  También están las Casillas de Correo.
=Generalmente las usaban las casas de comercio o la gente del campo. Se alquilaba la casilla por un año y se llevaba la llave para sacar la correspondencia cuando quisieran.
 Con la gente de campo, que no quería casilla de correo, se la ponía en lista, por abecedario.
  Otra función que ya no existe es la de las libretas de ahorro.
=Si, la Caja Nacional de Ahorro Postal que desapareció en el año '95. Esa era una empresa estatal que funcionaba paralela al correo.
 Había gente que tenía su libreta y cuando pasaba el año o seis meses la mandaba a capitalizar, es decir a actualizar los intereses.
 En el correo se podía sacar la libreta de ahorro, los menores de 18 con el consentimiento de un mayor. Para hacer el depósito se pegaban unas estampillas especiales por el valor a depositar. El dueño se llevaba la libreta y cuando necesitaba plata volvía al correo para hacer la extracción. No se cobraban gastos por el servicio y solamente el titular podía sacar plata en cualquier oficina de correo del país.
 En la escuela se inculcaba mucho el ahorro, así que los pibes tenían su libreta, el más pudiente seguía ahorrando, con otros ya te dabas cuenta que los padres no le podían dar plata .
 Eso fue decayendo por los servicios de los bancos y las tarjetas de crédito.
  También se maneja dinero con los giros..
=Eso está vigente, hay tres clases de giros. El postal que viene en un sobre, el telegráfico y el "Western Union", que es un giro con un número de transferencia que, a diferencia de los otros, se puede cobrar en cualquier oficina.
  ¿Como cartero, ha tenido problemas con la gente al llevar alguna carta? 
=Antes no había problemas. Llevabas algún telegrama colacionado y lo hacías con un poco de temor, pero ya ahora no se les da tanta importancia este tipo de correspondencia. Hoy en día te preguntan "¿y esto que es, por que me mandan esto?"  Y el cartero está para llevar la correspondencia, no para dar explicaciones. Hay gente que se enoja, no toda. Si alguien no quiere firmar nos traemos la correspondencia y se devuelve por rehusada.
  ¿Han dejado correspondencia equivocada alguna vez?
=En un tiempo, Domingo Benso, había cinco. Cuando no le ponían el segundo nombre se mezclaba la correspondencia porque además no se usaban las direcciones. Te ponían Domingo Benso, Santa Isabel. No había problemas, pero teníamos que andar preguntando.
  ¿De tanto ver cartas Ustedes pueden intuir de que se trata?
=Al ver dos o tres veces el mismo tipo de carta ya se sabe de donde viene o de quien es. En cuanto a las cartas personales ya hay muy pocas, generalmente de gente grande que tiene esa costumbre.
  Por eso antes se atendía a más gente?
= Se atendía a mucha gente y además los sábados se trabajaba todo el día y los domingos de 08.00 a 11.00 y de 16.00 a 20.00. Eso a fines de los '60 se sacó y más adelante se sacó el sábado a la tarde. La idea era tener un servicio de comunicación permanente.
 También se necesitaba por el tema de los seguros que precisaban el matasellos del día que pasaba algo. Iban el domingo a la tarde para asegurarse que habían mandado la documentación ese día.
  Ahora el correo está nuevamente en manos del estado. ¿Es mejor que una empresa privada?
=Era la Enpresa Nacional de Correos y Telecomunicaciones. Para privatizarla, en los '90 crearon EnCoTeSA que la tomó Correo Argentino S.A. Hace unos meses le sacaron la concesión y es Correo Oficial de la República Argentina. Yo, mal no estuve con ninguno, pero hay más complicaciones cuando es empresa privada. Te exige más y te buscan falla para echarte.  Si te faltaban 50 centavos a una carta te hacían un "cartoducto" y a la cuarta vez...
 Yo tengo uno hecho por $1,75 de diferencia, porque había estampillas de 50 y de 75 centavos de colores amarillos. Y yo, en vez de pegar las de 75 puse de 50. Eran siete cartas, por lo tanto 1,75 de diferencia. Me hicieron reponer la plata y me hicieron un cartoducto.
 Además tenemos en esta oficina una balanza de pesas que tiene como 90 años. Si una carta pasa de 20 granos lleva otro importe; la pesás y no pasa de eso pero cuando le pusiste el retorno, si es certificada, pasa los 20 gramos. Después en Rosario la pesan con balanza electrónica y dicen que el empleado cobró de menos. Eso no pasa cuando la empresa es estatal. Después se metió el gremio con este tema y la cosa se paró. De todas maneras casi no quedan empleados...
=Antes de privatizar en 1994, ya se trataba de sacar gente y tenían que justificar los empleados que había. De acuerdo a la cantidad de dinero que se recaudaba era la gente que tenía que estar en cada oficina.
  Hay oficinas que están mal de gente. Acá, se tuvieron que ir Mario Quevedo y Claudio Bessone que eran los últimos que habían entrado. Quedamos dos de suerte, pero en Teodelina, que tiene casi 7000 habitantes hay un solo empleado.
 Cuando llegan las facturas de la luz y del teléfono le ponen un empleado eventual por tres o cuatro días para que pueda repartirlas. Acá Claudio Amadío quedó justo cuando los gremios firmaron que una parte del sueldo pasara a cobrarse como viáticos. Los gremios aceptaron eso a cambio de que no sacaran a nadie más. Si no hubiese tenido que aceptar el retiro voluntario.
 Así, con un solo empleado, quedaron varios pueblos de la zona.
 
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 Umberto Domingo Pennacchietti, Telegrafista.

 "TiTi" Pennacchietti nos cuenta:
Cuando tenía 13 años, en 1942, entré a trabajar al correo. El jefe era mi tío, Silva. Con el telégrafo habré empezado a los 18 años, los mismos que estaban trabajando me enseñaron. Conmigo estuvieron Raúl Bulfoni y Osvaldo Ruiz. Antes, "Ñato" Colomba.
Nosotros escuchábamos las llamadas y los mensajes para los otros pueblos, era un ruido de fondo todo el día. Cuando había un telegrama para Santa Isabel, por las letras que nos correspondían nosdábamos cuenta que nos
estaban llamando, entonces nos pasaban el mensaje.
La gente que quería despachar un telegrama escribía los datos y el mensaje en una planilla. Nosotros lo pasábamos a la mesa y después lo transmitíamos. Para eso teníamos que marcar letra por letra. Cada letra que apretabas el aparato emitía una serie de ruidos, una combinación de puntos y rayas, el código Morse. Cuando recibíamos los mensajes escuchábamos esa serie de ruidos, tomábamos nota letra por letra y sacábamos el mensaje.
Las letras se distinguían porque cada una tenía una combinación de puntos y rayas, el punto ero un ruido corto y la raya un poco más largo y entre letra y letra había un pequeño silencio.
El aparato era de mesa, tenía un teclado y funcionaba con baterías y era, en esos tiempos más rápido que hablar por teléfono. No habiendo nada raro, en una hora, lo máximo, ya estaba el telegrama en la oficina para que el mensajero lo llevara. Era un servicio que se utilizaba mucho tanto por temas comerciales como personales.
Antes era un empleo que todos lo peleaban para tenerlo, ahora ya eso pasó, es otra época.
 







 Esquina de Belgrano y 25 de Mayo
La sede del Correo en los '30.




 Sarmiento y José Ingenieros.
El Correo finalizando los '50.

 





La sede actual de Sarmiento 1023.










Ventura Ribas y Claudio Amadío (atrás).











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