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viernes, 17 de noviembre de 2023

Las viandas del Hotel Central, la fábrica de hielo y el sueño de la heladera propia

Por Norberto Oscar Dall´Occhio


El envío a domicilio de viandas portátiles era un hecho muy común en la década de 1940. Este servicio estaba a cargo del Hotel Central, cuyos dueños en esos momentos eran los señores Dafara y Aurelio.

El repartidor del Hotel, al mediodía llevaba el pedido del cliente en cacerolas enlozadas superpuestas en forma vertical sostenidas desde la base con un armazón de metal que terminaba con una manija. Algunas horas más tarde las pasaba a retirar.

En los días de mucho frío había familias que esperaban ansiosas esas exquisitas comidas bien calentitas, gracias a unas brasas encendidas colocadas en la base de la vianda. El menú habitual estaba conformado por ricas sopas, polenta con estofado, guiso de arroz y puchero criollo, entre los platos preparados por los excelentes cocineros del Hotel.

Por la calidad de las comidas elaboradas, era común en la zona que muchos viajantes de comercio que visitaban en coche los pueblos, a la hora de comer, se trasladaran a Santa Isabel para almorzar o cenar en el restaurante del Hotel Central.Tal era la fama bien ganada que supo conseguir este rincón isabelense.

El servicio de viandas duró hasta mediados de la década de 1940 pues un golpe de suerte les cambió la vida a Dafara y Aurelio. En diciembre de 1944 tuvieron la fortuna de poseer un décimo de la Lotería de la provincia de Sante Fe con el número 11.880, que correspondió al primer premio del sorteo del Gordo de Navidad y se convirtieron en nuevos ricos junto con otras personas de Santa Isabel que poseían los nueve billetes restantes, vendidos por la Agencia de Lotería de Santiago Lorenzatti, ubicada en la esquina de Sarmiento y General López.

Más adelante los afortunados, Dafara y Aurelio, vendieron el Hotel, se fueron del pueblo y tomaron otros rumbos.

En 1948 el Hotel fue comprado por la familia Bassignani.

Y ahora pasemos a otro tema. Justamente al lado del Hotel Central, en San Martín 1236, existía en aquel entonces en Santa Isabel una fábrica muy importante que tomaba gran impulso en la época estival. Se trataba de la fábrica de hielo de la familia Raimundi, a cargo de Santiago Raimundi, quien entre 1943 y 1947 fue presidente de la Comuna.

Muchos recuerdan esa época en la década de 1940, en la que prácticamente casi ninguna familia poseía heladera en su casa. Solamente se podían encontrar en algunos bares y carnicerías. Por lo tanto tener una heladera en casa era un lujo. Aparecieron algunas que funcionaban a kerosene, aunque eran casi una rareza. La novedad surgió en la década de 1950 con la aparición de la famosa Heladera Siam y entonces sí, algunos pudieron comprarla. Para muchos hogares fue un deseo que se convirtió en una realidad, a veces con mucho sacrificio familiar.

En Santa Isabel también surgieron ciertas inquietudes empresariales con la intención de fabricar localmente heladeras con la marca Santbel, según comentarios de la Revista Acercar a la Gente, ejemplar número 40 del año 2002.

Dentro de esta época de las décadas de 1940 y 1950 tenemos que agregar el gran problema surgido por la falta de electricidad en el pueblo a fines de 1949 y principios de 1950, situación que duró hasta 1955, que lógicamente afectó el uso de las heladeras existentes.

Esta situación generó una gran demanda de barras de hielo fabricadas en el pueblo o en localidades vecinas, destinadas a toda clase de eventos sociales como bailes, casamientos, banquetes, festejos y reuniones importantes en las cuales era habitual encontrar grandes fuentones de metal que contenían distintas bebidas, cubiertos con hielo trozado, tapados a veces con una arpillera mojada para mantener frescas las botellas.

En la fábrica de Raimundi, durante las fiestas de fin de año era común ver gente haciendo cola para comprar un cuarto (generalmente para uso familiar) o media barra de hielo, que había que romper con un martillo para obtener trozos más chicos.

La fábrica dejó de funcionar en la década de 1960, época en la que se extendió el uso de la heladera en la mayoría de los hogares y, felizmente, se logró concretar, en muchos casos con gran sacrificio como dijimos antes, un sueño familiar.

 

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domingo, 12 de noviembre de 2023

Los carnavales de antaño

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

 En los corsos que  se desarrollaban en Santa Isabel  en los finales de la década de 1930 y principios de 1940 abundaba el juego con serpentinas y papel picado. Hay recuerdos de mucha gente sobre la abundancia  del uso  de esos  elementos compuestos de papel. En las calles, que eran de tierra, la gente que iba en adornadas carrozas o  que estaba sentadas en  los coches que desfilaban, generalmente descapotados, lanzaban serpentinas al público que estaba de pie al costado de la acera o ubicadas en adornados palcos que preparaban los vecinos. 

 Abundaba  un amable y delicado intercambio de serpentinas entre gente conocida. Ese entrecruzamiento de cintas suspendidas en el aire, con el agregado de las numerosas luces que iluminaban la calle, se convertía en un hermoso espectáculo mirándolo a la distancia. El juego con papel picado resultaba más directo y a menor distancia y generalmente se tiraba sobre el cabello. Durante el corso el juego era de tal magnitud que tanto las calles como las veredas quedaban alfombradas con el tono multicolor de las serpentinas y del papel picado. Al día  siguiente del corso los trabajadores contratados por la Comuna se veían obligados a utilizar horquillas y rastrillos para limpiar sos enormes colchones de papeles esparcidos en las calles, amontonarlos y finalmente quemarlos. Con respecto al papel picado también quedaban alfombradas las veredas. Los trabajadores las barrían, las recogían con una pala,  las colocaban en una carretilla, hacían una especie de parva y luego les prendían fuego. Los juegos con papel fueron disminuyendo a partir de la década de 1940 debido a la escasez de ese material con motivo de la Segunda Guerra Mundial.

 También debemos mencionar los juegos con agua, que en muchos casos resultaban peligrosos debido a los abusos de  algunas personas por la exageración o  por  violencia  con que los hacían. A fines de la década del '30 ocurrió un hecho censurable en el cual intervino la policía. En un corso que se desarrollaba en la calle Belgrano al 1100, entre Mitre y Sarmiento, el señor Otamendi tenía una carnicería y para festejar el carnaval se le ocurrió utilizar la manguera que usaba para limpiar y baldear su negocio, para lanzar agua a raudales contra  la gente que pasaba frente a su casa, en algunos casos “bañándola” totalmente. La reacción del público fue inmediata y el responsable terminó en la comisaría.  Durante el corso estaba prohibida la utilización de baldes o jeringas. Sólo se permitía el uso  de lanza perfumes o pomos. Cabe acotar que durante el día, en las tres jornadas de carnaval, chicos y  jóvenes  solían jugar con agua en las calles del pueblo y a veces lo hacían mediante la utilización de baldes, globos, jeringas, botellas o palanganas.

 Los corsos se iniciaban alrededor de las 21:00 y duraban hasta las 24:00. El comienzo y la culminación del corso se hacía mediante el lanzamiento de bombas de estruendo. A su término se iniciaba el Baile de Carnaval con la actuación de alguna orquesta de la zona, que tenía lugar generalmente en las instalaciones del  Prado Español o en la Sociedad Italiana y se extendía hasta las tres de la madrugada. 

 En  algunas ocasiones como cierre del carnaval se armaba un enorme muñeco con trapos, cartones, arpilleras y maderas, en homenaje al Rey Momo. El muñeco se quemaba y sólo quedaban cenizas. Era el símbolo de que el carnaval y la fiesta habían culminado, con la esperanza de que al año siguiente se repitieran los festejos y volvieran la alegría, los disfraces, la sonoridad y las luces de los corsos y los bailes.

Los corsos generalmente se realizaban en las calle Mitre, San Martín, General López  o Belgrano, con un trayecto de dos cuadras.En la parte intermedia del recorrido, en coincidencia  con el cruce de calles, se instalaba el palco oficial. Desde allí el locutor animaba esta fiesta de color, donde solían actuar poetas locales y músicos y cantantes del pueblo.

Entre los disfrazados abundaban los “caballitos”, confeccionados  con arpilleras que portaban un ancho rebenque del mismo material al que hacían sonar fuertemente contra el piso, lo que provocaba cierto temor en los niños.

 Los disfrazados utilizaban antifaz o caretas para ocultar su cara. Estaban controlados y registrados por la policía y podían concurrir al baile.

Generalmente, los corsos y los bailes se realizaban a beneficio del Hospital Miguel Rueda.

 En la década de 1940 y principios de 1950 también se destacaban los bailes de disfraz y fantasías organizados por el Club General Belgrano. Resultaba una reunión muy divertida, con distintos y llamativos disfraces, en la cual participaban los socios de la institución y sus familias.

A  principios  de la década de 1950 se habían suspendido los corsos por la falta de luz eléctrica en el pueblo. Frente a esta situación y como dato curioso, vale recordar que a mediados de la década del '50 la Heladería Miculán organizó por su cuenta un corso frente a su Bar y Heladería en la calle Belgrano, que estaba al lado de la iglesia y pertenecía a la Sociedad Española. Para ello utilizó un generador de energía de su propiedad iluminando con guirnaldas de luces una cuadra frente a la Plaza 9 de Julio. La iniciativa tuvo gran éxito y se prolongó por varias jornadas de carnaval. En 1956, normalizado el sistem  eléctrico, se reiniciaron  los corsos.

 

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sábado, 23 de mayo de 2015

Cooperativas de Santa Isabel


Publicado en "Acercar a la Gente"
Nº 60 - 10/08/2005

 Pilares de la economía local, las cooperativas están presentes en gran parte de nuestra historia.  Agricultura, industrias, comunicaciones, agua y crédito, son algunas de las actividades que sostienen.  Cómo y por qué fueron creadas. Su actualidad y su futuro.

  Sin lugar a dudas el papel del cooperativismo ha sido, y continúa siendo, de fundamental importancia en el desarrollo de nuestra localidad. Muestra de ello es la variedad de servicios que pone al alcance de sus asociados en medio de una economía local acotada por diversos factores, especialmente por la reducida dimensión del área rural, motor económico de la región, y por la posesión de la misma en pocas manos. Este último factor, sumado a la baja rentabilidad que algunos servicios tienen por nuestra escasa población, hace que no se produzcan inversiones privadas en la medida de lo necesario.
 Cuando se dan estas situaciones, el cooperativismo, conjunción de voluntades solidarias, entra en juego para dar esperanzas ciertas de progreso. Por eso, en esta nota haremos un repaso de las distintas cooperativas que registra la historia de Santa Isabel para revalorizar su necesaria presencia.


  Es bueno repasar, aunque brevemente, la historia para encontrar ejemplos de los errores que una comunidad no debe cometer. La malograda Cooperativa de Luz y Fuerza e Industria Anexa de Santa Isabel Limitada es uno de ellos.
 Esta Cooperativa se creó en 1948 cuando la SUDAM, Compañía Sudamericana de Servicios Públicos, ya no quiso continuar con el negocio de la electricidad. Al hacerse cargo del servicio debió afrontar cuantiosos problemas al quedar obsoleto el equipamiento, lo que produjo largos meses con apenas unas horas diarias de energía; una época de verdadera oscuridad signada por agudas disputas que concluyó con la llegada de un nuevo generador. Después de esos años tristes la Cooperativa fue mejorando el servicio en la localidad con más generación propia, luego conectándose a una línea de alta tensión desde la Cooperativa de Venado Tuerto y por último al "Interconectado Nacional".
 En la década de los '60 la Cooperativa colocó nuevas y modernas luminarias en las calles del pueblo en varias oportunidades y, en 1974, impulsó la distribución de electricidad en la zona rural.
 Unos meses después de inaugurada esta obra se le asestó un mazazo que puso punto final a su vida. Estando en plena expansión se tomó la decisión de transferir la totalidad de sus bienes a la actual E. P. E.
 La Cooperativa de Electricidad solo siguió sobreviviendo en los papeles hasta que los mismos caducaron definitivamente, perdiéndose un bien incalculable que solo se puede mensurar cuando vemos la prosperidad de cooperativas similares en localidades vecinas, donde los servicios que brindan son de excelencia. 
 



El 17 de octubre de 1943, se creó la Cooperativa Agrícola Ganadera Unión y Fuerza de Santa Isabel Limitada a instancias de un grupo de colonos arrendatarios que, deseosos de solucionar los problemas que los agobiaban, habían constituido un centro de productores. Un año después de su creación la entidad ya operaba con la comercialización de trigo, lino, maíz y girasol, adquiriendo a la firma Salemme Hnos. la primera planta de silos. Como señal de consolidación, en 1948, adquirió su actual local propio de Santa Fe y Sarmiento. Durante el transcurso del 9º ejercicio se habilitaron las instalaciones de remate feria dada la gran actividad ganadera del momento. Desde un principio la entidad habilitó sus secciones de consumo y semillas tratando de cubrir un amplio espectro de necesidades planteadas por los productores.
 Con el correr de los años la producción agropecuaria local se fue inclinando casi en su totalidad a la agricultura, por lo que la dinámica de la cooperativa se fue adecuando a esta circunstancia. De tal manera la ampliación de la capacidad de almacenaje de granos, con predominio de la soja, seguid por el maíz y el trigo, fue una constante.
 A comienzos de 1987, convocada por la Asociación de Cooperativas Argentinas, comienzan a realizarse reuniones con el propósito de considerar algunos aspectos relacionados con las actividades de la Cooperativa Agropecuaria de Teodelina Ltda. llegándose, más tarde a acordar la fusión por incorporación. La operatoria conjunta comienza en diciembre de ese año y luego, al redactarse nuevos estatutos nace la Cooperativa Agraria Unión y Fuerza de Santa Isabel y Teodelina Ltda.
 En la actualidad la capacidad de almacenaje se encuentra distribuida en Estación Rastreador Fournier, Colonia Morgan, Desvio Km. 95, Estación Teodelina y María Teresa. Además en nuestra localidad, debido al fuerte crecimiento, se alquilan las instalaciones del molino harinero. Para el transporte del cereal cuenta con tres equipo y otro para los fertilizantes.   Además, la Cooperativa brinda al productor asesoramiento técnico, insumos, agroquímicos, semillas, fertilizantes, seguros, sistema de salud y turismo, entre otros servicios.
 En la actualidad, una de las obras emprendidas es la remodelación de la tradicional sede.
 

La creación de una nueva cooperativa del sector agrícola se plasmó el 31 de octubre de 1954, en el "Prado Español" de Mitre y Belgrano, cuando se realizó la Asamblea Constitutiva de la que dio en llamarse Cooperativa Agropecuaria Justicialista de Santa Isabel Ltda. y que quedó afiliada a la Asociación Justicialista de Cooperativas Agropecuarias Rosafé Ltda., que por ese entonces propiciaba el nacimiento de nuevas entidades. En noviembre de 1956 se le quita a la denominación de la Cooperativa el adjetivo "Justicialista", pero continúa el ansia de progreso de sus directivos y asociados, siendo el almacenaje motivo de constante inquietud ya que en su nacimiento, la Cooperativa Agropecuaria no contaba con silos propios para recepcionar las cosechas de los asociados.
 Los galpones de las estaciones ferroviarias Rastreador Fournier y Santa Isabel han sido los primeros lugares utilizados para recibir los granos que en esos tiempos se almacenaban en estibas de bolsas. En 1974 se tomó la decisión de construir la planta de silos propia con la ayuda de un préstamo del Banco de la Nación Argentina y de acciones de los asociados. La obra, realizada en el predio de la estación Santa Isabel, en Francia Brasil, concluyó en 1975. Diversas ampliaciones fueron aumentando la capacidad de almacenamiento.
 Por otra parte, después de tres décadas de largos trámites, durante el corriente año, se obtuvo la escritura definitiva del terreno de la planta de silos por parte de Ferrocarriles Argentinos a favor de la Cooperativa.
 La sede de esta cooperativa ha sido hasta el año pasado la de Mitre 1167. La edificación, que la entidad primeramente alquilaba y que luego adquirió en 1966, dejó de utilizarse al ser inaugurada la nueva casa que se ha emplazado junto a la planta de silos.
 La Cooperativa Agropecuaria, que en 2002 debió sortear un fuerte problema financiero producto de la conjunción de varios factores, pero especialmente de los devenires económicos del país, se encuentra abocada tanto a la renovación y ampliación de se sus instalaciones como en la elaboración de nuevos proyectos, siendo el de la creación de una planta de productos balanceados el que se encuentra en carpeta.
 La Cooperativa Agropecuaria, compuesta por productores de pequeñas extensiones brinda a sus asociados asesoramiento técnico, los distintos insumos necesarios para la producción, y servicios adicionales.
 

La Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel Ltda. se fundó el 2 de julio de 1960, siendo la primer entidad de su tipo en el departamento Gral. López y la generadora de importantes obras en nuestra localidad a través del financiamiento de las mismas. Las Cajas de Crédito, que en un principio fueron subestimadas por el gobierno, luego evolucionaron hasta tener un importantísimo movimiento de fondos y ser, como en Santa Isabel, un pilar fundamental en el progreso económico. Por esta razón los gobiernos, alejados de las realidades de la gente, comenzaron a tomar medidas que lentamente le fueron cercenando la operatoria con la finalidad de controlar el dinero depositado.
 La última dictadura militar aumentó la presión y el control, obligando a las cajas a fusionarse y transformarse en bancos cooperativos. Así en 1977 nace el Banco Ces Coop. Ltdo. por la fusión de las Cajas de Santa Isabel, Carmen y Elortondo, un banco chico que en el movimiento cooperativo fue citado como modelo.
 En los '90, época de mayor concentración económica, ante nuevas presiones se producen dos fusiones. Primeramente, en julio de 1995 por la fusión de los bancos cooperativos Ces, Horizonte, Aliancoop, Baf, Nodecoop y parte del Local, se crea el Banco Argencoop Coop. Ltdo. con casa central en la ciudad de Santa Fe. La otra fusión se produce el 15 de diciembre de 1997 cuando el Banco Credicoop Coop. Ltdo. absorbe a los otros dos bancos cooperativos del país, el Coopesur y el Argencoop, todos integrantes del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos que fue el que propició, en su momento, la creación de las cajas.
 El Banco Credicoop Coop. Ltdo, sucesor de las cajas de crédito, ocupa en la actualidad el puesto Nº 10 del país en depósitos, manteniendo la filosofía de sus orígenes. De tal manera cada sucursal se considera un distrito que cuenta con su Comisión de Asociados las que a su vez integran las distintas zonas en que está dividido el país. De esta manera mantiene el contacto directo con las entidades intermedias de cada localidad, prestando especial atención al apoyo a las Pymes.
 

Un servicio de vital importancia es el que brinda a toda la población la Cooperativa de Agua Potable y Otros Servicios Públicos de Santa Isabel Ltda. Sus comienzos se ubican en agosto de 1977 cuando el Servicio Provincial de Agua Potable Rural (S.P.A.R) dependiente del Ministerio de Obras Públicas de la provincia comunicó a la Comuna que nuestra localidad había sido incluida en el conjunto de 15 localidades en donde se realizarían estudios de fuentes para futuras instalaciones del servicios de agua potable. Luego de realizados los estudios se aprobó un acuerdo Nación-Provincia en el cual figuraba nuestra localidad como una de las beneficiarias del servicio por el plan BID III.
 En 1978 se realizó un estudio socio-económico, necesarios para la obtención de la personería jurídica y la aprobación de los estatutos y el 31 de agosto de 1979, luego de superados algunos rasgos negativos por la falta de compenetración de la población en el proyecto, quedó constituida la Cooperativa, y la Comuna ratificó al ente la decisión de encarar la obra.
 El servicio de distribución de agua potable, después de grandes idas y venidas (como es costumbre en nuestra localidad cada vez que se realiza una obra de importancia para la comunidad) finalmente fue inaugurado el 21 de agosto de 1987. Así se dio comienzo a una etapa que posiciona a la localidad dentro de aquellas que poseen el privilegio de consumir agua potable, sin riesgos, con más de 1.000 usuarios.
 En el año 2000 y 2001 se realizaron obras financiadas por el PROPASA para abatir arsénico pero tras la crisis económica de 2001 quedaron detenidas. Ahora, con la ayuda crediticia proveniente del Banco Credicoop Coop. Ltdo. y de la Asociación Mutual del Club Belgrano, la Cooperativa prevé culminar con los trabajos en los próximos meses y tener la planta en funcionamiento antes de finalizar este año. El arsénico, elemento presente en el agua que consumimos, no era problema en los comienzos del servicio pero con el establecimiento de nuevos parámetros de calidad se hizo necesaria esta obra por lo que la Cooperativa está dando respuestas a los mismos.
 

 Co.Tra.S.I., Cooperativa de Trabajo de Santa Isabel Ltda. tiene una historia rica en hechos lamentables y también épicos, que la convierten en orgulloso sostén de alrededor de un centenar de puestos de trabajo.
 La planta de Frigorífico Fernarolo S.A. que operaba desde los '70 pasó a manos de San Sebastián S.A. en 1992. Este fue el comienzo del vaciamiento de la empresa ya que las mejores máquinas de producción de fiambres fueron enviadas a la ciudad de Colón, quedando reducida a un frigorífico de faena, desposte y fabricación de fiambres salados solamente.
 En noviembre de 2001 la firma abandonó las instalaciones dejando al personal a la deriva y sin los servicios esenciales, por lo que la mayoría de ellos decidió constituir la cooperativa para retomar las actividades de la planta, que en la actualidad se dedica a la faena y desposte de cerdos, producción de grasa y de algunos fiambres de bajo valor agregado.
 La respuesta de los iniciadores de la entidad fue la continuidad de lo que sabían hacer: trabajo digno. Primeramente el personal mantuvo guardias permanentes de vigilancia y mantenimiento técnico para salvaguardar las instalaciones del vandalismo y para mantenerlas técnicamente operativas hasta la reapertura, cobrando únicamente el Subsidio por Desempleo. Mientras tanto se generaba el proyecto para hacer resurgir al frigorífico que solo lo podría hacer con el aporte de mucha mano de obra, más que con el aporte de capital, dado que el estado de la planta hacía que fuese más viable montar una nueva que reparar la existente.
Han sido muchos los avatares que se sucedieron para que actualmente la planta esté funcionando. Basta con mencionar los vericuetos legales a los que debieron someterse los propulsores de la idea, la maraña de trámites que hubieron de cumplir para obtener el retorno de los servicios esenciales y el otorgamiento de los permisos necesarios, o los cuantiosos viajes que debieron realizar, para tener una somera idea del arduo y complejo trabajo que significó el retorno a la actividad del frigorífico. No faltaron, además, medidas de importancia y de apoyo por parte de la Comuna para concretarlo.
 En la actualidad ha vuelto a ser uno de los principales motores de la economía de Santa Isabel no solo por los retornos -aunque aún magros- del personal, sino también por lo que significa para el comercio y los servicios de la localidad y la zona. La Cooperativa exhibe con orgullo el número 001 en el Registro de Unidades Autogestionadas por los Trabajadores; éste registro es de alcance nacional estando individualizadas al momento 180.


 La más nueva de las cooperativas de Santa Isabel fue creada el 6 de agosto de 2003. Se trata de la Cooperativa de Servicios Públicos Belgrano Ltda, parte de lo que se ha dado en llamar la Red Belgrano, integrada por otras dos instituciones, el Círculo Social y Deportivo Gral. Belgrano y la Asociación Mutual del Club Belgrano.
 Con objetivos muy amplios, fundamentalmente apuntados a brindar servicios a la comunidad isabelense, en marzo de 2004 lanzó el servicio de internet dial-up (a través de módem telefónico) y luego, con una importante inversión el servicio de internet wireless de banda ancha, actualmente utilizado por empresas, comercios y socios de la Cooperativa
 Otro de los servicios que ofrece es el de telefonía IP que permite establecer comunicaciones nacionales e internacionales a costos muy bajos.
 La Cooperativa Belgrano aspira a extenderse en el área de las comunicaciones y estar atento a todo nuevo servicio que pueda beneficiar a Santa Isabel.


 Es importante destacar y recordar, que a diferencia de las empresas privadas, generalmente sociedades anónimas, el usuario de los servicios que brindan las cooperativas es un socio más, y por lo tanto tiene acceso a informaciones y explicaciones que de otro modo no las tendría. También puede, mediante las asambleas, participar de los Consejos de   Administración respectivos y ser parte de las decisiones. Estas cualidades hacen del cooperativismo la herramienta ideal para que en localidades como la nuestra podamos administrar nuestros propios recursos. 


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sábado, 16 de marzo de 2013

Oficios varios.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 55 del 16/12/2004
 
 José Antonio Díaz: Mezcla de lustrador de muebles, músico, luthier y técnico en electrónica.
 
 Alguna vez dijimos en esta misma columna que cada una de las vidas que transcurre es una historia y que esas historias transitan diariamente por las calles de nuestro pueblo sin que las lleguemos a conocer. Continuando con la voluntad de conocer esas historias hemos llegado hasta la casa de José Antonio Díaz para charlar con él.
Mezcla de lustrador de muebles, músico, luthier y técnico en electrónica, José, de 65 años, vive humildemente, con una especie de bohemia y tranquilidad envidiable para aquellos que transcurren sus días en forma febril.
Este fue nuestro diálogo:
 
  ¿Usted siempre vivió en Santa Isabel?
= No, no. Yo nací y me crié, hasta los 20 años, en Villa Cañás. Después di un tranco largo para acá y me gustó, me hice de novio y empecé a venir cada vez más seguido, hasta que me quedé.
  ¿Cuando vino a Santa Isabel?
= No recuerdo bien el año, pero debe hacer mas o menos 40 años que estoy acá, habré venido a los 25 años.
  ¿Cuáles han sido sus trabajos?
= Yo de electrónica no estudié, que se yo, por práctica o por suerte, arreglaba algunos televisores blanco y negro, de otras épocas, y todavía algunos reparo también, pero no quiero tener problemas. También reparo radios o pasacassettes mientras se pueda hacer, pero mi especialidad es lustrar muebles.
  ¿Cómo aprendió ese oficio?
= A eso lo aprendí en Villa Cañás con un hombre grande que me educó un montón. Siempre me decía, mirá Negro, si alguna vez vos pasás hambre, no te ensuciés las manos, porque este trabajo es muy delicado, porque tenés que meterte en las casas de familias, sos un desconocido y si no te tienen confianza, no te dan trabajo.
  O sea que si se enteran que se robó algo, no hay más trabajo.
= Claro. Dicho sea de paso me han puesto un montón de trampas en el trabajo. Ponían por ahí en algún mueble, como al descuido, alguna medallita, o alguna cadenita, cosa de que yo me tentara. Yo venía avivado de antes de eso, por los consejos de este hombre que fue como un padre.
Y bueno, de ahí fuí teniendo trabajos, experiencias, conociendo gente, y así me hice una cierta clientela. Pero uno no puede dedicarse solamente a esto, porque se trabaja por temporadas. Por ejemplo este es un tiempo en que la gente los puede hacer porque ahora hay algo de plata, porque esta es una cosa de lujo; el lustrado no es como un barnizado o una pintura.
  ¿Barnizado de puertas y ventanas también hace?
=Lo hago si viene el caso, pero no es mi especialidad.
Lo mio es el lustrado, son trabajos que hay que conocerlos a fondo para no quedar mal y que si se hacen bien te sirven de propaganda.
  Y que además tiene sus secretos.
= No, no tiene secretos, solo hay que conocer el trabajo, los materiales y los resultados que dan; los distintos tipos de madera o el tiempo en que se hace un trabajo.
Por eso se me hace difícil hacer un presupuesto, porque a lo mejor parece caro, pero no es caro, lo que pasa que es un lujo; aunque yo trato siempre de hacer un precio como para poder trabajar.
  ¿De que tipo de muebles estamos hablando?
= Bueno, dormitorios, todo lo que se entienda de madera. Pueden ser cosas nuevas o los más viejos, o los más gastados. Yo aprendí a hacer los trabajos completos, por ejemplo un ropero que tenga una madera muy deteriorada se la cambio, aunque no sea del mismo tipo, se imita el color y se lustra después, o sea una restauración completa. Eso viene a ser ebanistería.
  Volviendo a las trampitas. ¿Tuvo algún tipo de problemas?
= No porque yo ya conocía de este tema. Por otra parte ya me habían dicho que acá había un hombre muy bueno en el lustrado, pero que con lo que yo sabía hacer no tenía que tener temor a lo que haga cada uno.
Este hombre del que te hablaba, me enseño y me dio estos consejos. Eduardo Rodríguez se llamaba. Él hacía los presupuestos y si los aceptaban trabajábamos juntos y después me dejaba solo. Cuando lo terminaba iba, le daba el visto bueno y lo cobraba, porque me tenía confianza.
  Tengo entendido que también se lustraban los cajones de muertos.
= Si, he trabajado en eso también. Esos trabajos se hacían en el mismo cementerio o en las cocherías fúnebres.
Es un trabajo que ya no se hace más, pero antes la gente te pedía presupuesto por eso. Yo iba al cementerio, sacaba el cajón afuera, sacaba todas las manijas, herrajes, todo, con el cajón cerrado y el muerto adentro, y lo hacía.
  ¿Y levantaba toda la pintura del cajón?
= No, se raspaba hasta la madera, pero se trataba de renovar el lustre. Eso se hacía no solo en los más caros, sino en toda clase de calidad de cajones.
  Ahora está haciendo este tipo de trabajo?
= Hace mucho tiempo que no me llaman para una cosa de esas, porque ya no se hace más. Es, además, un trabajo bastante delicado en el sentido de que si te lastimás con una astilla, te podés infectar, así me han dicho y me aseguraron, pero a mi no me pasó ni vi a alguien que le haya pasado.
Lo que si, había personas que se sorprendían al verme trabajando en eso.
  ¿Donde ponía el cajón?
= Sobre caballetes, en el cementerio, al aire libre y frente al nicho o al panteón. Algunas personas veían eso y se iban.
  ¿Cómo es el acabado final, tanto del cajón como de los muebles?
= Antes se usaba todo brillo. Yo no usaba cera para dar brillo porque después, si tenía que volver a lustrarlo no agarraba porque la cera es grasosa. Ahora se está usando mucho el lustrado mate, sin brillo. Es más fácil y de menos trabajo.
En cambio un trabajo bien hecho, como se hacía antes, con brillo, casi que no se hace. Una, porque los presupuestos son muy altos y otra, porque no se usa.
  ¿También repara guitarras?
= Ese Hombre, Eduardo Rodríguez, me enseñó a hacer guitarras, porque él las hacía y le pedí que me enseñara.
Yo estaba acá y cuando no tenía trabajo él me daba. Un día le pedí de hacer una guitarra y me fue explicando, indicando como cortarla, como pegarla. La parte más difícil es el diapasón, por los trastes, porque es una cosa que tiene que ser milimétrico el espacio entra cada uno de ellos, porque si no cambia la nota. Eso es un secreto muy grande que lo aprendí de tantas macanas que me mandé.
 La caja también tiene sus medidas, su forma...
 Aparte, el puente que ata las cuerdas tiene que estar nivelado para que no salgan las cuerdas afueras, y si el cuerpo no está bien nivelado, las cuerdas pueden estar muy altas del diapasón, como muy bajas. Yo las fabricaba antes, una de las últimas fue una redonda que no le hice la curva a propósito. Tiene un sonido más grave, como un guitarrón.
  Ahora me dedico a la reparación completa de la guitarra. Lo que sea, lo que esté roto yo lo arreglo. Y son las guitarras más baratas las que se rompen más fácil. Cuando comenzás a tirar las cuerdas se puede romper el diapasón, si eso está quebrado yo también lo arreglo. Hay que poner tornillos que no se vean, si hay que cambiarle la tapa armónica, que es donde va la boca, también se cambia.
  ¿Hay trabajo en esto?
= Bueno acá, por ejemplo de los conjuntos folklóricos, como Los Luceros, siempre me traen alguna guitarra, por una cosa u otra. Aparte el profesor que a ellos le enseña, el "Chango" Fernández, siempre me trae algo de Venado.
  O sea que los trabajos son bien vistos.
= Si hace unos días tuve una alegría porque a un pibe le arreglé una guitarra. Después la llevó a lustrar a un luthier de Venado y le dijo que me dijera a mí que estaba muy bien hecho.
A este trabajo yo lo hago en forma artesanal y en esta zona creo que no hay muchos que lo hagan.
  ¿Y si hay que ponerles micrófonos?
= Si, lo hago también. Pero hay muchas clases de micrófonos que se colocan en distintos lugares. Algunos van en el puente, o se pegan adentro, en la caja o debajo del puente. Según el tipo de micrófono.
  Además Usted sabe tocar la guitarra.
=Bueno, eso se requiere mucho para el armado de la guitarra, o por lo menos tener oído. Yo he estado mucho tiempo en una orquesta, de cuarteto; no quiere decir que sea profesional, pero algo conozco.
  ¿En que orquesta tocó?
= Se llamaba Cuarteto Impacto, estuve con esa orquesta unos 18 años. Era de Villa Cañás pero de acá éramos tres. Estábamos Juan Carlos Savedra, Omar Jurado y yo. De Villa Cañás Rossi en el bajo eléctrico, Roberto Palma en el piano, y "Beto" Rodríguez, que también estuvo una temporada. Jurado animaba y cantaba, y Savedra también también cantaba. Yo tocaba la guitarra eléctrica
Teníamos de padrino a Eleuterio Pigliapoco, por ahí salíamos con ellos. Si le hacía falta una orquesta íbamos nosotros en el mismo colectivo y usábamos el mismo equipo de sonido. Pienso que no lo hicimos quedar mal en ningún lugar porque nos   llevaba siempre.
  ¿Recorrieron muchos lugares?
=Si, la zona hasta docientos y pico de kilómetros alrededor.
  ¿Qué recuerda de ese tiempo?
= Mirá, anécdotas hay, lo que pasa es que la memoria me falla. La pasábamos bien, era lindo porque a mi me gustaba. Me gustaba viajar, conocer gente, conocer lugares...
  ¿Generalmente donde tocaban?
= Hacíamos bailes en los clubes, aniversarios, domadas, terminación de clase.
Ahora ese tipo de bailes ha desaparecido bastante.
= Si, el cuarteto de acá, el cordobés, el legítimo, no se toca tanto. Nosotros tocábamos cuarteto y estaba mezclado con algún pasodoble, milonga y hasta chamamé. El "Beto" cantaba algún folklore en ritmo bailable también
Eran bailes para gente grande, generalmente. Ahora hay otros ritmos, aparte cambiaron los equipos de sonido también.
  ¿Que opina de la cumbia villera?
= Muy lenta, me parece un poco aburrida. A mi me gustan los cuartetos, la música cordobesa. Te levanta el ánimo y aparte te trae recuerdos de lo que hicimos antes.
  ¿Qué otros trabajos ha hecho?
= También trabajé en una fábrica de premoldeados, de cosas hechas con cemento en moldes.Fui aprendiendo a hacer muchas cosas de esas. Las sé hacer todavía pero nunca me dediqué; desde hace muchos años que quiero empezar con esto, pero siempre se cruza algo y pasan los años y no se hace.
Pero el lustrado de muebles es mi especialidad, lo hago y me gusta que la gente me diga que todo está bien, entonces esa es la mejor recompensa
  ¿Y la orquesta también le gustó?
= Si, la orquesta me gustó mucho.
Es cierto lo que se dice sobre los integrantes de las orquestas, que suelen tener muchas mujeres?
= No es tan así. Pero entre mil personas por ahí hay una mujer que te está mirando; por más feo que uno sea siempre hay alguna a la que le gustás. A veces te das cuenta y entablás conversación, pero son cosas pasajeras.
  ¿A algunas mujeres le atraía la clase de trabajo?
= Si, a mi una chica me preguntó una vez si cuando llegábamos a un lugar a tocar, se acercan las mujeres a besarnos?. Más vale!, le dije yo, me aprietan! Pero no es así!
  Mientras tanto a seguir lustrando...
= Si. Me gustaría hacer un trabajo como lo sé hacer, para que todo el pueblo lo vea, pero no se puede por cuestiones de presupuesto, por tema de costos; cuesta muchísimo.
  Usted siempre hizo varios trabajos a la vez...
=Si, lo que pasa es que cuando fallaba una cosa me metía en otra. Pero yo no aspiro a llegar a tener plata. Yo lo que quiero es tener trabajo, nada más. Estoy bien así y estoy conforme con mi casa.
  Alguna personas, sin tantas habilidades tienen un buen pasar económico; por qué Usted no lo tiene?
= Lo que pasa es que nadie me dijo, "Negro, comprate un terreno". No me lo dijo nadie.
  ¿Pero Usted gano poco dinero siempre?
= No, yo ganaba plata, no digo como para ser rico, pero podría estar mejor en este momento. Cuando me di cuenta habían pasado un montón de años, cambió la política, el sistema de vida; cambió todo. Cuando me di cuenta ya era tarde.
Yo agarraba la guitarra criolla, salía, me iba a comer asados, todo joda todo lindo, todo risas.
  No ha hecho dinero pero la ha pasado bien...
= Yo viví mi vida a mi gusto. Medio como bohemio; no me puedo quejar de la vida. 


miércoles, 13 de marzo de 2013

Cachorro" Gobbi. Con la música en todas partes.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 52 del 10/09/2004
 Los Disc-Jockey (DJ's) se han dedicado a pasar discos durante décadas lo que los convierte en influyentes símbolos culturales. Un ejemplo de ello es el de los comienzos del Rock & Roll enmarcados por una batalla social y cultural donde el papel de los DJ's fue fundamental para lograr su llegada definitiva al gran público. Las raíces de esta profesión deben buscarse en los centros urbanos de creatividad musical como Nueva York donde el término definía a aquellos que seleccionaban la música y la programaban y difundían en espacios radiales. El tiempo y la creatividad de muchos DJ's hizo que el trabajo dejara los límites de una broadcasting para pasar a sus cabinas en los centros de reunión y bailes, y evolucionar para llegar a ser hoy en día, de la mano de la tecnología, creadora, además, de música y ritmos electrónicos que proveen ganancias importantísimas a algunos profesionales de renombre mundial.

 Nuestro pueblo no podía ser la excepción a este fenómeno que prendió en muchos pero que solo algunos pocos lo siguieron como forma de vida. Gerardo "Cachorro" Gobbi es la expresión más importante en nuestro medio ya que su trabajo no se ha limitado simplemente a pasar discos. Ha ido más allá, haciendo de la animación de fiestas y boliches un arte, programando y dirigiendo emisoras de radio, y grabando y editando imágenes de T.V. para particulares y canales de aire y de cable.
 ¿Porque te dedicaste a estos trabajos?
=Porque es lo que siempre me gustó.
 Cuando yo tenía 14 años, en 1970, abrió Capricho que fue el primer boliche de Santa Isabel y uno de los primeros de la zona. Para las primeras noches vino a poner música un pibe de Rosario, “Cachula”, y cuando se fue empezamos a poner nosotros, José Mondino, el “Loco” Marín, un amigo que ahora vive en Buenos Aires, y yo. Ahí se me prende el bicho de la música; empecé a llevar discos míos, música que era rara, no muy aceptada. Mi primer disco fue un simple que tengo guardado, de Crosby, Stills, Nash & Young, cuatro norteamericanos que se juntaban a grabar pero que eran independientes. Cuando lo ponía todos se miraban y generalmente no lo bailaban. Desde ahí seguí comprando y poniendo mi música.
 También empecé con un programa de radio: “Aquí Ruido Joven”. Con Juan Carlos Marín escribíamos los libretos y en una época hizo locución Daniel Pasquinelli. Era a la tardecita, no se si era una o dos veces por semana pero si se que atormentábamos a la población. La apertura era con “Amorosa Leve Muchacha” de Led Zeppelin; calculá, era todo así. En ese entonces poner Led Zeppelin o cosas mucho más simples, que hoy son pavadas, como Credence, era una cosa... mortal!, lo menos zarpado que pasábamos eran Los Beatles.
 ¿Y la gente que decía?
=¡El Loco! ¡Con esta música!... La gente en vez de pararse en una esquina y escuchar, realmente disparaba! En ese entonces estaban las bocinas de O.P.S.I. en las calles y estaban empezando a poner los primeros monitores de la radio circuito cerrado. Teníamos algunos conflictos con la dirección que nos permitía hacer el programa, pero fundamentalmente nos decía que pusiéramos algo más comercial.
 En las revistas Pelo y Cronopios, que traían informaciones de música, buscábamos textos que pasábamos a mano para leer. Hacíamos libretos, guionábamos, marcábamos qué hacía el locutor, poner tal cortina... Armábamos el programa de radio, sin saber nada, intuitivamente.
 Se te recuerda como DJ de Neptuno...
=Al tiempo abre Neptuno y después cierra Capricho, que ya venía bajando.
 Primero les ayudé a poner música, lo hacía en forma libre porque laburaba de DJ, compraba mis discos, pero no cobraba. Por supuesto que me daban tragos gratis y hacía lo que quería, sin demasiados conflictos.
 En Neptuno al principio se usaba mucha música enlatada, con casetes que se grababan en las disquerías o en los boliches de Venado como Pancho's o Papá Doc. Pero al tiempo empecé a poner música yo, con un equipo bastante rudimentario, con unas bandejas Winco a las que se les había sacado el automático.
 A los 18 años me fui a estudiar abogacía a Rosario, estuve dos o tres años... No estudiaba mucho... hasta que mi viejo en un momento dijo "bueno"... Entonces volví y me decidí a laburar en forma profesional de DJ, o sea a cobrar y a trabajar en serio. Eso le implicó un planteamiento al dueño de Neptuno, “Pichón” Cugnoflís, que ya estaba cansado de renegar con los equipos, además de que entraba mucha gente los viernes y sábados.
 ¿Qué decidió el dueño de Neptuno?
=Compró un equipo profesional a un tipo de Río Cuarto. A su vez yo empecé a comprar mis propios equipos.
Hasta el '76 trabajé así, con ese equipo más nuevo, después se renovaron otra vez, se compró uno más grande y más profesional todavía. Pero desde febrero del '78 a febrero del '79, no trabajé en Neptuno por “diferencias artísticas”.
 ¿Qué clase de “diferencias artísticas”?
=Pichón quería música comercial y yo le decía que no, que yo ponía la música que consideraba apta para el boliche. Era una cuestión de estilo, si lo tirábamos abajo corríamos el riesgo de decaer en el nivel. Además le planteaba que si yo no le indicaba como tenía que cortar las entradas, que era un trabajo que hacía el dueño, él no tenía por que decirme qué música poner. El mio era un planteamiento duro y no quería hacer concesiones; en esa época estaba de moda Rafaela Carrá, y yo le decía: no, no quiero ponerlo.
 A los discos los compraba Pichón. Íbamos a Venados juntos o me daba guita que no me alcanzaba. Si yo quería cinco long play, "compremos tres!". El tipo trataba de hacer su economía, ahora lo entiendo pero en ese momento yo me agarraba unas calenturas madre.
 ¿Cómo arreglaron para que volvieras?
=En febrero del ´79 vuelvo pero con mis discos. Los sábados y feriados cargaba mis discos y ponía música desde las doce de la noche a las cinco de la mañana. A eso de las cinco menos cinco empezaba a poner el clásico Bienvenidos al Tren de Sui Generis, primero largaba ”Recoge tus cosas y largo de aquí”..., ponía otro tema y mandaba “Recoge tus cosas y largo de aquí / en nombre de Cristo no quieras seguir...” ponía otro tema y a la tercera vez iba entero. Cuando terminaba el tema también terminaba la confitería, generalmente con 500 o 600 personas adentro. Y los que estaban bailando lentos, porque se hacían dos tandas de lentos, una en medio de la noche, cortita, y la otra al final, se tenían que despegar, se les ponía la luz al palo y bueno, nos tenemos que ir. Así era, excepto en Navidad y Año Nuevo que siempre estábamos hasta el amanecer, hasta las ocho de la mañana.
 Inolvidables fiestas de fin de año....
=Si, se llenaba toda la pista, todo afuera, alrededor de la pileta... En esos días yo ponía música de arriba del techo porque en el techo de la pista había una abertura por la que podías ver el cielo. Entonces a la tarde subía los equipos y los armaba a la par de esa abertura así podía ver la pista de adentro y también la de afuera.
 Y siempre con el miso nivel musical...
=En los boliches se bailaba con la mejor música que se producía en el mundo, con Queen, los Beatles, los Rolling Stones, Elton John, la Electric Light Orchestra, Alan Parsons, Phil Collins... eso era lo que hacía bailar a la gente. En los boliches no existía el cuarteto, poner cumbia no existía porque aparte de que no estaba de moda, no se la consideraba apta para boliche.
 En el '82 hay un quiebre a partir de lo de Malvinas y empieza a imponerse lo nacional. Desde antes, como era muy fanático de lo nacional siempre ponía, especialmente en las tandas de lentos, un bloque de música nacional.
 Que durante la dictadura militar se difundía muy poco...
=Si, aunque Spineta siguió haciendo lo suyo, Charly también. Pero florece más a partir del '82 cuando aparecen los nuevos, Baglietto, la Garré, Fito, tiene más fuerza Soda Stereo. A todo eso que surge nuevo lo empiezo a poner, y de abril del '82 hasta más de mediado de año ponía toda la noche rock nacional.
 ¿Cuando dejás Neptuno definitivamente?
=Un poco antes de fin del '86. A las fiestas de ese año las pasé poniendo música, con mis equipos y discos, en Teodelina, en un boliche que antes se llamaba Abraxas y después Crack's.
 ¿En ese tiempo eras el DJ top.?
=Y, de esta zona si; son modas y yo estuve un tiempo de moda. En la zona era Venado, con otra onda más tipo ciudad, y nosotros, más tipo pueblo. Porque me llamaban para hacer un cumpleaños de quince y ya sabían la música que iba a poner de antemano, porque manejaba un determinado ritmo, un determinado estilo, entonces me confiaban la fiesta. Así estuve trabajando hasta el '88. La última vez que puse música fue para una fiesta de la prima-vera que se hizo en el Club Belgrano.
 ¿Supiste que esa era tu última noche como D J?
=No, aunque ya no quería saber más nada con eso. Habíamos puesto un boliche en Alpa Corral, Córdoba, donde hice la temporada '87-'88, de diciembre hasta marzo trabajé todas las noches. Después estuve unos meses en Firmat filmando sobre el centenario de la ciudad, y en septiembre, un amigo de ahí vino a poner música acá y me invitó. Esa fue la última vez.
 ¿Por qué dejaste de poner música?
=Estaba cansado, y fundamentalmente porque ya había diferencias. Si a vos viene un chico o una chica y te dice “Señor” es que se ha roto el hilo mágico, se cortó la conductividad con la gente.
 ¿Hay una edad tope para un DJ?
=Si ves que te pasan por el costado y no los podés alcanzar, cuando la cabeza va más rápida que el cuerpo, es el momento de renunciar. De vez en cuando voy a las fiestas y pongo música aunque con los C.D. no me llevo muy bien. Es que el placer de acariciar un vinilo, es incomparable.
 ¿Cuántos discos tenés?.
=Cuatro mil quinientos.
 ¿Hay algunos malos?
=Si!! Seguro!! Pero también hay muchísimos buenos, cosas inhallables, porque compraba muchos discos piratas, como les decíamos. En las épocas políticas difíciles de los '70 y '80, me iba a Buenos Aires a comprar y aparecían discos de los EE.UU. sin sello y sin marca, especialmente de temas, prohibidos acá. A Cocaine de Clapton, por ejemplo, yo lo tenía desde el vamos, eran discos que tenían la etiqueta en blanco y le ponía los nombres con fibra.
 ¿Qué significado tienen los viejos discos de vinilo para vos?
=Al vinilo lo manejás vos, lo ponés y lo frenás con el dedo. Hasta que aparecieron los giradiscos profesionales de verdad, generalmente todo se hacía con el dedo porque necesitaban algunos segundos para llegar a la velocidad adecuada. Entonces buscabas un golpe determinado que marcaba el ritmo del tema que ibas a poner, lo marcabas, y tenías el disco. Al soltarlo había que igualar el ritmo del otro que estaba sonando, acelerando o frenando el disco con un dedo para hacer la mezcla. Porque antes se mezclaba, el DJ usaba el micrófono poco y nada.
 La idea era enganchar un tema con otro sin que se note el cambio, o en el corte de un tema comenzar con otro... Buscar los espacios... Durante la semana escuchaba discos, buscando en qué momento entraba cada tema.
 ¿Era necesario este trabajo semanal?
=Generalmente la gente hace trabajos que no les gusta, que los sufre. Cuando vos gozás haciendo algo, cuando te divertís y encima te dan dinero, te lo reconocen y te lo agradecen, es llegar a la cúspide. A eso hay que cuidarlo, ¿cómo?, siendo responsable.
 Hay que hacer las cosas con anticipación para que esté todo perfecto. No chupar, los DJ's. generalmente se mamaban y terminaban las fiestas en pedo. Hay que estar bien, con todas las luces en la cabeza. Eso, para mi era cuidar el trabajo, además de comprar los discos correctos, tener los equipos funcionando y buscar novedades en la semana. En el grabador de carrete abierto preparaba pequeños cortos de 10 o 15 minutos de esquemas musicales, los grababa diez veces si era necesario hasta que salían perfectos. Después los pasaba en la fiesta, es lo que ahora hacen los DJ's con las computadoras, tienen todo preparado previamente.
 ¿Usaste computadoras?
=Estamos ablando de antes de las computadoras y de los C.D's. De ahí en adelante es otra la historia de la música, aunque en los EE.UU. todavía hay muchos DJ's que siguen trabajando con vinilos fabricados especialmente. Es que se usan para disminuir y acelerar los tema a gusto, de la otra manera no podés ser artista, no podés manejarlos como vos querés. El DJ es el artesano de una fiesta y el DJ actual usa compactos o computadoras, es como una máquina de lavar, donde vos tirás la ropa adentro y te la devuelve ya centrifugada y todo.
 Con esto, los DJ's actuales no se van a sentir contentos.
=No, pero como son amigos míos siempre se los digo. Muchos de ellos empezaron con vinilos y trabajaron conmigo de empleados o de socios.
 ¿El que trabaja con C.D. o una P.C. hace cosas en función de lo aprendido con los discos de vinilo?
=Trata de hacer enganches, mezclas. Pero ya es un trabajo inútil porque la gente no le da importancia. Si no le da importancia a la música, ¿le va a importar los enganches?
 ¿Por qué? ¿Qué fue lo que pasó?
=Porque a la gente la idiotizaron. Antes, al boliche, entre otras cosas, se iba a escuchar música. Es más, vos estabas bailando y prestabas atención a la música, y si no te gustaba renegabas contra el DJ y lo comentabas con la pareja. Actualmente el boliche es un lugar para juntarse en malón, donde todo el mundo se encuentra, se abraza aunque no se quiera y bebe cerveza en forma descontrolada. Digamos que es un lugar de descontrol.
 En los boliches siempre se tomó.
=Si, pero no con descontrol. Ir al boliche actualmente, es permitirse hacer todo lo que no se hace durante la semana ni en ningún otro lugar.
 ¡A estas cosas se las estuchábamos decir a los viejos nuestros!
=Los viejos, que nunca habían ido a un boliche, hablaban de los bailes. Yo hablo de los boliches, a los que voy cada tanto.
Cambiaron las modas a tal punto que ahora se baila toda la noche cuartetos y pavadas. Nunca, no digo que esto haya sido mejor, era distinto, se hubiese hecho una cosa así, de saltar por saltar toda la noche. Las chicas bailan por un lado y los varones chupan por el otro. En parejas no se baila demasiado, cosa que antes era impensable.
 Especialmente con los lentos.
=Claro, para charlar, para llegar al encuentro, esa era la idea. Ahora es distinta la movida musical. Poner música ahora no sería un placer para mi porque musicalmente hemos ido para atrás.
 ¿Había desaprobación del público?
=Siempre hubo desaprobación. Parte del público se dedica a no estar de acuerdo, algunos son capaces de acercarse y decirte “Che! cambiá eso y poné tal cosa! Hay sugerencias aceptables y otras no.
 ¿Cuál ha sido la amplificación más importante que hiciste?
=La de la fiesta de los 75 años del pueblo, en febrero del '83. Fue una semana donde hicimos amplificaciones en la plaza, en una doma grande que se hizo en la cancha de Juventud, en el almuerzo en las carpas en la cancha de Belgrano y terminamos con el acto y desfile que condujo Antonio Carrizo. Fueron muchas amplificaciones y la principal fue la representación de la fundación de Santa Isabel.
 Y todo sin la tecnología actual...
=Era todo a pulmón, laburando para tratar de sacar el mejor producto. Es que la mayoría de las cosas que se usan hoy en ese tiempo ni existían o eran muy costosas. Una potencia o una consola como las de ahora eran impensables.
 ¿Cómo comenzás con la T.V.?
= Es con lo que actualmente sigo. Mi hermano Alberto vino de Rosario, en julio del '83 y el 10 de julio compramos nuestra primer cámara y nuestra primer casetera. Me acuerdo porque el 10 de agosto era el cumpleaños de mi viejo y dimos el primer cheque para esa fecha.
 ¿Ustedes vieron que era buen negocio? 
=Uno hace las cosas porque las hace. Siempre uno ponía el pretexto de que iba a hacer negocio cuando comprábamos algo. Era para tranquilizar a los demás, fundamentalmente a los viejos porque el respaldo final siempre era Gobbi.
Llegamos a montar un equipo grande, con el que cubríamos eventos deportivos y fiestas en toda la zona. Filmábamos cuantas cosas se cruzaban, en Teodelina y Cañás estuvimos en el inicio de los cables, las primeras imágenes fueron nuestras. En Venado cubríamos todos los eventos porque no había prácticamente cámaras. Toda la zona, María Teresa, hasta Rufino y Firmat.
 Y en Santa Isabel hacían un noticiero cuando aún faltaba mucho para el cable.
=Video Semana. Los fines de semana lo pasábamos en Yuyo's con lo ocurrido durante la semana más algún reportaje o las colas de las películas que se pasaban en el cine. Alberto filmaba y yo presentaba las notas. Nos quedábamos a la noche a trabajar y editar.
 ¿Por qué terminan con las filmaciones?
=Hubo problemas financieros, pero además mi hermano se vuelve a Rosario y yo también. Alberto trabajaba en una productora de T.V. y yo, en diciembre del '88 voy a editar y compaginar la película de los 100 años de Firmat y me quedé a trabajar. Desde ese mismo estudio empiezan las emisiones de F.M. Arco Iris, una de las primeras de Rosario, que después se convierte en F.M. Tango. Un día el dueño me mostró el transmisor que había comprado para poner la radio, entonces me vine acá, cargué los equipos y los discos y empezó Arco Iris.
 En septiembre del '93 me voy a Canal 3 a hacer cámara de producción, filmando imágenes para una productora. A su vez, en el verano, trabajé con la cámara para De 12 A 14 en La Florida, también hice producciones para Luis Novaresio y para el programa Magazine de Carlos Bermejo. Después pasé a Canal Rural, haciendo la parte agropecuaria de esa zona y volví a la Tango.
 ¿Cómo fue tu experiencia con la Tango?
=Alberto, que había estado de director, se viene a Santa Isabel y después de un tiempo entro en ese puesto, desde el '97 hasta fin de 2000.
 Yo no sabía nada de tango hasta el momento de crearse la radio, así que empecé a viajar a Buenos Aires a ver como se armaba la producción. Manejar la parte artística de una radio de tango significó un gran salto y eso cambió mi vida, realmente fue una experiencia extraordinario en cuanto a lo musical y a lo humano. Empezamos a armar toda la programación en computadoras, muy viejas ahora, pero que cambiaron la historia de la radio. Aprendí a restaurar discos, algunos casi inexistentes, a pasarlos en forma digital y mejorarlos.
 He conocido mucha gente. Gente como por ejemplo Miguel Domingo Aguiló, el máximo periodista y hacedor de programas de la radio de Rosario, era un amigo mío, Marcelo Miñosi, que fue la voz de los radioteatros rosarinos que escuchábamos de chiquitos, Oscar Marino que era el tipo que hablaba de automovilismo y deporte... Era gente que venía a hacer los programas a la radio y que estaban ahí, con 30 o 40 años de experiencia. Gente de respeto porque respetaban su laburo, y que con la experiencia que tenían me trataran de igual a igual ha sido una gran experiencia. La F.M. Tango ha sido en mi vida el principal trabajo que hice en cuanto a lo pro-fesional, lo más grande y mejor que hice.
 ¿Por qué volviste a Santa Isabel?
=Vine a Santa Isabel a ser feliz con mis amigos. A vivir realmente sin preocupaciones. Significó el reencuentro con mi historia, con mi vida, con mis afectos. Porque Rosario, además de no haberlo querido mucho, solo era mi realización profesional, pero mis cuestiones afectivas siempre estaban acá, me venía todos los fines de semana.
 ¿Sos fanático de Santa Isabel?
=Si. Amo a Santa Isabel, amo mi pueblo
 Este retorno al pueblo no puede ser tomado como un fracaso? 
=No. Cuando estaba en Rosario andaba en un BMW y cuando volví a Santa Isabel andaba en un Citröen. Yo soy más feliz con un Citroën en Santa Isabel que con un BMW en Rosario.


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sábado, 2 de marzo de 2013

Aldo Biaggi. Tiempo de radio y televisión.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 77 del 26/05/2007

Una de las necesidades inherentes a la condición humana es la de comunicarse con los demás, especialmente si es a la distancia. La historia da cuenta ampliamente de los diversos artilugios que el hombre fabricó para poder realizar el sueño de la comunicación. De las señales de humo de los indios norteamericanos o el golpe de los tambores en la selva africana hasta la Internet o los teléfonos móviles de la actualidad han pasado miles de años. Sin embargo, en apenas algo más de 100 años es que se ha dado la revolución en las comunicaciones que ha cambiado la forma de relacionarse entre los seres humanos. Especialmente en lo que respecta a los medios de comunicación masivos e inmediatos, tales como la radio y la televisión.

 Se cuenta que a principios de la década de 1920 se encendió la primera radio en Santa Isabel. Fue en el desaparecido Hotel Mayo de la calle Belgrano al 1300, cuando un comerciante errante cobraba entrada para que los parroquianos se asombraran con la música y las voces lejanas que salían del aparato como por arte de magia. Se cuenta también que un tiempo después la familia Pellegrini fue la primera en adquirir una radio para uso diario.

 Con el tiempo su uso se fue popularizando, como también lo hizo luego la televisión, especialmente cuando a mediados de la década de 1960 empezaron a transmitir los canales rosarinos.


Aldo Biaggi ha conocido de cerca parte de ese proceso de transformación social que significaron los medios de comunicación masivos al ser, luego de otros técnicos en electrónica, como Consina que estaba en Santa Fe 1076 o Aldo Caire de calle José Ingenieros 1218, uno de los pioneros isabelenses en el negocio de la venta y reparación de estos aparatos. Él nos cuenta sus experiencias.

 ¿Cuando se interesa por la electrónica?
= Yo era chico cuando vivíamos en el campo y veía en algunas revistas las publicidades de los cursos de radio de las Escuelas Latinoamericanas que me entusiasmaron. Así que a los estudios los hice mientras trabajaba en el campo. Me acuerdo de estar sentado arriba de un aradito tirado por caballos y mientras tanto ir leyendo los libros que mandaban por correo.
La primera radio que armé fue cuando tenía 15 años. La armé con un soldador a carbón, o si no con el soldador arriba del calentador, porque estábamos en el campo y no había electricidad.
 ¿En qué momento comienza a trabajar en forma comercial?
=Antes de eso me tocó hacer el servicio militar en Curuzú Cuatiá. Eso fue en 1954 y el 11 de abril de 1956, cuando salí, ya tenía todo para empezar a trabajar en la casa de mi familia, en el pueblo.
El primer día de la conscripción nos preguntaron qué oficio teníamos. Y yo les dije que era técnico en radio y televisión, en esa época no cualquiera tenía este oficio. "Vos vas a andar muy bien" me dijo un teniente. Al poco tiempo les propuse armar radios, así que las encargamos a Radio Aceto de Buenos Aires, ellos ponían el dinero y yo las encargaba a mi nombre. Les gustó la idea y mandaron a comprar los equipos y las herramientas.
Cuando llegaron me preguntaron cuando las iba a empezar a armar, "esta noche nomás" les contesté, y a eso de las 4 de la mañana ya había una radio funcionando. En total debo haber armado unas 50 radios.
Una vez llegó un combinado de 1, 80 m de largo, con dos parlantes, radio y pasadisco. Era para el casino de oficiales, había venido desarmado y se lo armé ahí. También armé un televisor pero no terminamos de montarlo porque no se podía. Si no había señal de televisión, lo único que estaba era canal 7 y en Buenos Aires. Pero eso me sirvió para aprender
 ¿Tuvo gente que lo guiara en sus trabajos?
= Si. Mis guías más importantes fueron Vrancovich y Elisei de Villa Cañás con los que me fui perfeccionando.
 ¿Y colaboradores?
= Rubén Cortéz fue uno de ellos. En ese tiempo vivía en Santa Isabel, después se fue a Venado Tuerto donde hoy tiene un negocio de electrónica. Él trabajó 5 años conmigo.
 El negocio era el armado de los aparatos...
= Si. Los primeros años eran valvulares, a lámparas. Pero un tiempo después vienen los cambios cuando llegan los transistores. Apenas aparecen las radios a transistores me pongo a armarlas. Armábamos y vendíamos acá mismo y también en otras localidades con la marca "Albi". Todavía hay radios de esas funcionando perfectamente. Hubo un momento en que le compraba toda la producción a Raies de Venado, que también armaban, porque no me alcanzaban. Supongo que habremos armado más de 2000.
 ¿La televisión también le trajo mucho trabajo?
= En un comienzo, en la década del '60, eran valvulares blanco y negro. En ese tiempo, y hasta que en 1980 se instalaron las repetidoras de Venado Tuerto, había que colocar unas torres de 15 metros o más para instalar la antena que miraba hacia Rosario y también, aquellos que lo preferían, hacia Buenos Aires. Pero los canales que mejor se veían eran los rosarinos, aunque había días que la señal no llegaba bien.
Nosotros armábamos los televisores o los traíamos ya hechos y los instalábamos, la venta incluía todo, la torre el aparato y la instalación. O sea que había que ir con el antenista, Carlos Brega, Roberto Oberti, o el del pueblo al que fuera.
Además estaban las reparaciones. Puedo decir que he llegado a arreglar hasta 12 televisores en un día. Eran trabajos que se hacían a domicilio.
 ¿Por que ya no se hacen las reparaciones a domicilio?
=La llegada de nuevas tecnología, los televisores a color o los más modernos aún, requieren de un laboratorio con determinado instrumental para poder repararlos.
Ahora ya estoy retirado de esto. Hace unos 5 años que no hago más reparaciones.
 ¿Y se cobraban todos los trabajos y las ventas?
=Normalmente, como en todo trabajo, algo queda sin cobrar, de todas maneras estoy muy conforme y agradecido con los clientes que he tenido.
 ¿Televisores color ha vendido?
=Por supuesto. El primero televisor color que se encendió en Santa Isabel fue en mi vidriera. Y el primero que vendí, en 1982, fue a Rosa Fassi, un Hitachi 20'.
 Además del negocio de las radios y televisores ha tenidos otros...
=Si, hasta he sido taxista varios años. Pero siempre mantuve mi oficio que me ha dado tantas satisfacciones. Y siempre lo he hecho con mi fiel colaboradora y compañera de "fierro", con mi mujer Nélida, que ha estado a mi lado en todas las circunstancias.
 Actualmente se los ve trabajando en la ferretería instalada en lo que alguna vez fue el taller de electrónica.
= A pesar de que yo ya la tengo 70 años y estoy jubilado, seguimos trabajando con mucho entusiasmo. Esta es nuestra vida, y mientras tengamos salud lo vamos a seguir haciendo.






 1956. Rubén Cortéz y Aldo Biaggi arman radios. Su padre Constantino, observa.



 
 2007. Aldo Biaggi junto a su esposa Nélida detrás del mostrador.










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jueves, 28 de febrero de 2013

Apuntes comunales

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 15 del 15/05/2000

· 1911: Asumió la primera Comisión de Fomento nombrada por el Poder Ejecutivo Provincial. Su presidente fue Francisco Salemme. Se realizó la apertura y mantenimiento de caminos para mejorar el tránsito del campo al pueblo, estaciones de ferrocarril y hacia localidades vecinas, en especial los del recorrido de galeras hacia Carmen.

· 1916: La Comuna ordenó el traslado de una Casa de Tolerancia por estar en el centro urbano perjudicando la moral y buenas costumbres.

· 1918: Instaló el primer alumbrado público con 18 faroles a gas de kerosén.

· 1927: Resolvió otorgar la concesión a la empresa Unión Telefónica del Río de La Plata para la explotación del servicio.

· 1932: La Compañía Sudamericana de Luz cortó el suministro de electricidad a la Comuna por el servicio que ésta le adeudaba.

· 1935: Se realizó un censo interno sobre vehículos: entre otros se censaron 161 autos, 79 camiones, 24 acoplados,166 sulkys, 17 jardineras, 13 breack, 24 chatas y 3 vagonetas. También se censaron industrias locales: entre otras había 1 cajonería fúnebre, 1 fábrica de jabón, 1 de hielo y 6 sastrerías.

· 1937: Decretó la construcción de veredas, tapiales y alcantarillas. Se inauguró el actual edificio Comunal.

· 1939: Remodeló la plaza pública y estudió el proyecto para la construcción del mástil.

· 1942: Se concedió permiso a Pinotti y Concina para la instalación de altoparlantes publicitarios.

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sábado, 23 de febrero de 2013

Cuando el agradecimiento era la mejor paga.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº. 83 del 31/10/2007
 Mi memoria me lleva a la época de la cancha vieja de Belgrano, en esa época realmente era muy pibe y mi viejo (Raúl) me llevaba a los partidos. Lo que me quedó grabado fue que, un domingo, le dio un ataque de epilepsia a uno de los jugadores y lo llevaron al patio de los vestuarios donde había un bomba sapo; ahí estuvo el pobre tipo con las convulsiones
mientras lo único que hacía la gente era echarle agua en la cabeza. Al rato se recuperó y me imagino que se habrá seguido jugando el partido. ¿Algún lector se acuerda quién era éste jugador? Debe hacer de esto como 40 años.

 De esa época también me acuerdo de Jorgito Carlovich (hijo de Alberto), íbamos con el abuelo de él todas las tardes al futuro estadio. El pibe le decía "Abuelo Pipa" y era porque siempre fumaba en pipa de madera, era Don Manuel Boggio, que cuidaba los arbolitos que, recién plantados, serían la arboleda que circundaría la cancha nueva. Me acuerdo que era todo un campo lleno de yuyos altos y de nidos de teros; cada vez que íbamos los teros nos hacían vuelo rasante sobre las cabezas.

 Don Manuel llevaba la regadera, la azada y el veneno, y uno a uno regaba los arbolitos y los mantenía protegidos. Para que se sepa, entonces, el nombre del estadio belgranista se debe a Don Manuel Boggio quien, además de ser presidente de la institución, fue quien puso el primer esfuerzo para gestar lo que hoy es el Polideportivo. Murió un día de un ataque al corazón.

 De esos años también recuerdo el tornado que se vino un febrero y que tumbó la pared de la cancha de paleta vieja, recuerdo el estruendo que oímos en mi casa, que queda en frente. Con el tiempo se reconstruyó la cancha y se hizo el techo nuevo. Por aquel entonces la Comuna había cambiado las luces de la calle colocando las columnas de caño. Las luminarias viejas que eran "de colgar" tenían una forma casi esférica, la mitad de arriba era de aluminio y la de abajo era de un plástico blanco con un agujero en la parte de abajo para poder cambiar los focos. El hecho es que la Comuna donó a los clubes las luminarias viejas y recuerdo cuando mi viejo hizo la instalación eléctrica y colocación de éstas luces bajo el techo nuevo.

 Hablando de luces, Raúl también había ayudado en la instalación de las luminarias viejas en la cancha de Juventud; eran muchos enormes focos incandescentes, creo que de 300 watts cada uno. Cuando se encendía la iluminación de la cancha, una parte del pueblo se quedaba a media luz debido al gran consumo de esa montonera de focos.

 Cuando decidieron hacer la iluminación en la cancha de Belgrano ya había más tecnología y se incorporaron los reflectores que eran seis, uno por columna (eran marca Siemens y absolutamente caros). Al ser todo más liviano, las torres eran mucho más chicas que las de la cancha de Juventud. Recuerdo que las construyó Carlitos Brega ayudado por la gente del fútbol, mi viejo por supuesto también hizo la instalación eléctrica y me acuerdo que hacía falta una gran base aislante para disponer todos los interruptores y sus fusibles, y no se les ocurrió mejor idea que hacer todo sobre un mármol que, si mal no recuerdo, lo sacaron del cementerio.

 Todas las tardes se venían para mi casa Nelo Astolfi, Edmundo Pellegrini y otros más que, junto a mi viejo hacían uno a uno los agujeros en el mármol con las máquinas a manija (no existían los taladros eléctricos); pobres viejos ¡Que manera de hacer agujeritos! Cuando se fueron haciendo las pruebas cada uno hacía sus comentarios y recuerdo una noche que Pedro Arminchiardi, que creo había sido arquero, fue orientando las luces de las esquinas porque, en los córners, encandilaban al portero.

 La noche de la inauguración no recuerdo contra qué cuadro había jugado Belgrano un amistoso. Sería bueno que quien lo sepa sea tan amable de comentarlo; me parece que el local había traído algunos refuerzos de cuadros vecinos. Lo que sí me quedó grabado fue que, como tantos otros que trabajaban por amor a la camiseta, mi papá hizo tanto la instalación de la cancha de fútbol como la de básquet y de paleta totalmente gratis. Le dieron un pergamino de agradecimiento, que aún conserva, y una cena. En aquella época los que colaboraban se sentían muy bien pagos con las gracias (¡qué distinto a la época actual!).

 Creo haber hecho un pequeño aporte, ojala muchos tomen la posta y sigamos contando nuestra historia, pues los pueblos que conocen sus hechos y sus costumbres son pueblos cultos.

           Gerardo Severini.


 
 Boletería, vestuarios e ingreso a la cancha de Belgrano en la esquina Este de Sarmiento y Misiones. Fines de la década de 1950.










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