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jueves, 21 de enero de 2016

Concursos de tango - Bailes del 9 de Julio

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

En las décadas de 1940 y 1950 en Santa Isabel era común que en los bailes populares organizados por la Sociedad Italiana se realizaran concursos de tango que contaban con la presencia de parejas locales y también de localidades vecinas.

En el pueblo había un binomio que habitualmente participaba en este tipo de competencias al compás del 2 por 4. Era el matrimonio formado por Clorinda Martino y Guido Costas, pareja  que con su sobrio estilo y elegancia le sacaba viruta al piso, deleitando al público asistente. 
 
La Sociedad Italiana todos los años organizaba un gran baile el 9 de Julio, festejando un nuevo aniversario de nuestra Independencia. Al mediodía, luego de la ceremonia en la plaza  y del desfile de autoridades y escolares por las calles del pueblo, se realizaba el acto de clausura  en el Salón de la Sociedad. Allí luego se servía un vermouth a los presentes. A la noche antes de la reunión danzante había fuegos artificiales y a medianoche varias parejas  del pueblo bailaban el Pericón Nacional.   


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martes, 31 de diciembre de 2013

Sociedad Italiana, institución centenaria.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 100 - 25/06/09 

  La Sociedad Italiana Mutual y Cultural fue fundada el 18 de julio de 1909. La primera comisión (Consejo de Administración Provisorio) estuvo integrado por Pablo Chiesa, Santiago Raimondi, Domingo Salemme, Juan Rosignoli, Domingo Viola, Bautista Goría, Pablo Navello, Benito Zallio, Juan B. Bruno, Francisco Pensa y Ernesto Giudici.

 Los fines de esta institución, la primera y más antigua de nuestra localidad, se detallan en el acta fundacional. Ellos son la instrucción, la fraternidad, el socorro mutuo y la moralidad. La primordial motivación que impulsó a los fundadores fue poder contar con un lugar donde reunirse y a la vez sentirse protegidos por la fuerza que suponía esa unión, dado la condición de inmigrantes italianos de reciente ingreso al país. La Sociedad constituida les permitía mitigar las añoranzas de su lejana patria al reunirse con sus connacionales y, además, hallar en los servicios mutuales prestados desde el comienzo, asistencia médica, asesoramiento legal y laboral y otras facilidades que completaran su adaptación al medio existente en esa época, en un pueblo que llevaba a penas un año desde su fundación.

 Estos servicios fueron realizados con gran eficacia, convirtiéndola en la primera y más sólida de las instituciones que durante varias décadas tuvo Santa Isabel. 


 La parte más importante de la sede de la Institución, ubicada en Gral. López 766, se terminó de construir en 1910. Era un salón totalmente despojado de comodidades en el que se realizaron los principales eventos sociales y artísticos de la época.

 Pero el 18 de diciembre de 1918 la Entidad puso en marcha un proyecto de ampliación y refaccióndel edificio. Comenzaron así varios años de arduos trabajos en los que se construyó el frente de la edificación (hall, bar y secretaría) y se remodeló la puerta de entrada en la que lucían, tallados en la madera, los escudos de Argentina e Italia. En el primitivo salón se instalaron los palcos y cielorrasos, se construyeron el escenario y los baños.

 Eran Presidente y Vice de la Comisión Directiva, Bautista Boccardi y Dante Pellegrini, y era secretario Carlos de Agostini, quien conservó el cargo por muchos años. Para solventar los gastos de este proyecto de reforma y ampliación del edificio social se emitieron acciones en calidad de préstamo a dos años y sin intereses.

 En junio de 1.929 se aprobó el presupuesto para la construcción de la casilla para instalar la máquina de proyección de películas; se instaló la luz eléctrica; se compró el tanque de diez mil litros para el suministro de agua que contaba con instalación de seguridad contra incendio; se realizó el arbolado del predio adyacente (esquina de Gral. López y 9 de Julio); se brindó asistencia médica a los socios y se compró un terreno iniciándose la construcción de una casa que debería rifarse en beneficio de la Sociedad Italiana.

 Hay que destacar la importancia institucional de estas entidades en el país como nexo entre la colectividad asentada en diferentes pueblos e Italia, tan es así, que estaban organizadas en una Federación General de Sociedades Italianas en la República Argentina. Los delegados de la Sociedad Italiana de Santa Isabel ante la misma eran los señores Alessandro Squassini y Giuseppe Barbieri. Por aquellos años los representantes de la Institución concurrían a los actos portando la bandera italiana, demostrando el orgullo y el sentido de pertenencia a Italia y respetando sus símbolos, a tal punto que en una reunión se decide "no sacar de la sede social la bandera italiana por haber sido humillada en un acto cívico al colocarla a la derecha de la bandera española.

 El 20 de setiembre de 1929, cuando ya estuvieron terminadas las labores de refacción y ampliación, se inauguró el Cine Teatro Social cuya majestuosidad constituyó todo un acontecimiento para la época. Más tarde, en el mismo año, se realizó el llamado a licitación para alquilar el bufete, que se declaró desierta por falta de oferta.

 Comienzan por esos años también problemas económicos para la Sociedad Italiana que se extienden hasta principios de 1940 ocasionados por los préstamos tomados para la construcción de la sala de cine y teatro, la rifa de la casa que finamente no se sorteó debido a la poca venta de la misma y con la dificultad de cobrar el alquiler a quienes habitaban esta vivienda.

 Sin embargo los servicios mutuales con asistencia médica se ampliaron y sólo comenzaron a decaer pasada la mitad del siglo XX desapareciendo por completo en la década de 1970. Mientras tanto las veladas, bailes populares, obras de teatro, actos y funciones de cine mantienen a la sede en constante uso. A la sala se le agregó un patio con piso de lajas y escenario que, en los años de las décadas de 1940 y 1950, sirvieron también para la realización grandes bailes populares al aire libre que recibieron a las figuras más importantes de cada tiempo.

 Las funciones de cine, que generalmente se concesionaron a particulares, fueron otro de los grandes aglutinantes de los isabelenses. Estas se sucedieron prácticamente cada fin de semana desde su inauguración, en 1929, hasta septiembre de 1985, interrumpiéndose en algunos períodos por cambios de dueños y/o refacciones.

 En la década de 1940 estuvieron como empresarios cinematográficos Jano y Beto Martínez y, luego, una persona oriunda de Rosario del mismo apellido. El cine, que para 1952 ya se llamaba Ideal, fue explotado por el matrimonio de Luis Parodi y Roma Astolfi desde febrero de ese año hasta octubre de 1977.

 Para ese entonces la edificación presentaba problemas por el paso del tiempo que fueron reparados por Nereo Ansaloni quien concretó importantes refacciones que llevaron a la colocación de una nueva puerta de entrada, la construcción de nuevos baños y bar, y la instalación de nuevas butacas y proyectores, entre otras obras de importancia. El cine estuvo a su cargo desde julio de 1978 hasta finales de 1982.

 En junio de 1983 comienzan las proyecciones de Promociones Culturales S.R.L., una empresa formada por vecinos de la localidad con la finalidad de mantener en funcionamiento el cine. Las mismas se extienden hasta septiembre de 1985.

Tras el cierre del cine el edificio comienza un período de decadencia que se agrava enormemente para mediados de la década de 1990. Tras varias gestiones, importantes inversiones y gran trabajo, una nueva comisión tomó las riendas de la Institución y logró reinagurar la sala que fue reparada, siendo el cambio del techo de chapas de la misma y del escenario una de las mayores inversiones. La obra se realizó con el préstamo desinteresado de varios socios los que fueron recuperando el dinero en cuotas. Para el año 2001 ya se habían pagado las deudas.

 En 1997, mediante un subsidio provincial la Sociedad Italiana pudo comprar equipos para proyectar películas. Esto se realizó hasta los primeros años del nuevo siglo, en forma discontinua hasta que, por la falta de público, cesaron las funciones. Mientras tanto la sala cobijó actos culturales y también reuniones sociales.

 En 2007, en el marco de los 100 años de Santa Isabel, la Sociedad Italiana realizó un contrato de comodato con la Comuna de Santa Isabel por 50 años con opción a otros cincuenta. A cambio de ello se deberán realizar obras de refacción y ampliación en los primeros 20 años para la concreción de un Complejo Cultural en el que se desarrollen las diversas
actividades artísticas y culturales de Santa Isabel.

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martes, 25 de junio de 2013

La Sociedad Española y su Prado Español

El origen europeo de gran parte de la población que componía al Santa Isabel de sus primeros años ha quedado evidenciado, entre otros, con la creación de las instituciones afines a las nacionalidades mayoritarias.

 El 18 de septiembre de 1910, apenas un año y medio después de fundado Santa Isabel, un grupo de inmigrantes españoles crearon la Sociedad Española de Socorros Mutuos. La primera Comisión Directiva estaba compuesta por este grupo de entusiastas: Julian Pando, Cito Gamberté, Roque Rico, Gines Carbonell, Pedro Albert, Miguel Falagán, Antonio Tarragó, Miguel Escudero, Francisco Diez, J. A. Muñoz y Plácido García.

 La entidad tenía como finalidad la concreción de un lugar en donde reunirse los connacionales, además de generar la fraternidad y la ayuda mutua entre sus miembros.

 Aunque no se conocen datos exactos, se sabe que la Sociedad Española logró, con el tiempo, construir su sede social emplazada en calle Belgrano, al lado de la Iglesia Santa Isabel de Portugal. Se estima que esto debe haber ocurrido en la década de 1920, a juzgar por algunas fotografías que muestran a la Iglesia, que se inauguró en 1922, totalmente desolada, sin construcciones aledañas.

 La Sociedad Española, tal como la han conocido varias generaciones de isabelenses ocupaba la esquina de Belgrano y Mitre. Al lado de la Iglesia había una construcción de material de estilo antiguo, con salón y otras dependencias y, en la esquina, el llamado Prado Español.

 El Prado -a secas, tal como se lo llamaba- estaba cercado por una alta verja de gruesas columnas coronadas con tejas y, en la esquina, se encontraba el arco de entrada, con sus portones y boleterías, del mismo estilo ibérico. En el amplio predio, había algunos árboles y se levantó una construcción de maderas y chapas a cuatro aguas, que se cerraba con lonas, en las que se han celebrado infinidades de bailes, fiestas de carnaval, almuerzos y cenas teniendo como animadores, más de una vez, a importantes figuras del espectáculo nacional.

 En octubre de 1945 todas las instalaciones fueron alquiladas por Mario Miculán y familia, quién puso una heladería y bar, además de atender los eventos que se realizaban en el Prado. Este fue uno de los bares más exitosos de la localidad ya que en su mayor apogeo la vereda de Belgrano, que en ese entonces terminaba sobre la calle que era de tierra, fue extendida por medio de maderas sobre la cuneta para dar mayor espacio para las mesas que, en tiempos de verano, eran ocupadas por grandes grupos de amigos hasta la esquina y aún dentro del Prado.

 La Sociedad Española fue también el lugar desde donde se realizaron unas de las primeras emisiones radiales -por decirlo de alguna manera- cuando por medio de amplificadores y bocinas, instaladas allí mismo en la década de 1950, se pasaba música y publicidades.

 En el verano de 1969/1970 los Miculán se trasladaron a un local propio y la actividades, que ya venían en decadencia, pasaron a ser casi nulas, mientras que las instalaciones comenzaron a dar importantes señales del paso del tiempo y de la falta de mantenimiento.

 En marzo de 1975, viendo que los objetivos de la entidad no estaban acorde a los tiempos y que era imposible la recuperación tanto social como material, se realizó una Asamblea que decidió vender el inmueble y donar lo recaudado al Hospital Miguel Rueda. La compra la realizó la Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel, Ltda. que construyó el edificio de su nueva sede la que, a la postre, terminó en manos del Banco Credicoop Coop. Ltdo.

 Aunque se puede pensar que nada ha quedado del Prado Español, algunos vestigios de él aún se pueden encontrar. En el terreno aledaño al Banco todavía se puede hallar, expuesto a la intemperie, parte del piso de baldosas negras y amarillas que cubrían toda la parte techada, aquel que en el centro tenía las iniciales de la Institución y que -según dicen algunos observadores memoriosos- yace debajo de la actual edificación.



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miércoles, 13 de marzo de 2013

Cachorro" Gobbi. Con la música en todas partes.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 52 del 10/09/2004
 Los Disc-Jockey (DJ's) se han dedicado a pasar discos durante décadas lo que los convierte en influyentes símbolos culturales. Un ejemplo de ello es el de los comienzos del Rock & Roll enmarcados por una batalla social y cultural donde el papel de los DJ's fue fundamental para lograr su llegada definitiva al gran público. Las raíces de esta profesión deben buscarse en los centros urbanos de creatividad musical como Nueva York donde el término definía a aquellos que seleccionaban la música y la programaban y difundían en espacios radiales. El tiempo y la creatividad de muchos DJ's hizo que el trabajo dejara los límites de una broadcasting para pasar a sus cabinas en los centros de reunión y bailes, y evolucionar para llegar a ser hoy en día, de la mano de la tecnología, creadora, además, de música y ritmos electrónicos que proveen ganancias importantísimas a algunos profesionales de renombre mundial.

 Nuestro pueblo no podía ser la excepción a este fenómeno que prendió en muchos pero que solo algunos pocos lo siguieron como forma de vida. Gerardo "Cachorro" Gobbi es la expresión más importante en nuestro medio ya que su trabajo no se ha limitado simplemente a pasar discos. Ha ido más allá, haciendo de la animación de fiestas y boliches un arte, programando y dirigiendo emisoras de radio, y grabando y editando imágenes de T.V. para particulares y canales de aire y de cable.
 ¿Porque te dedicaste a estos trabajos?
=Porque es lo que siempre me gustó.
 Cuando yo tenía 14 años, en 1970, abrió Capricho que fue el primer boliche de Santa Isabel y uno de los primeros de la zona. Para las primeras noches vino a poner música un pibe de Rosario, “Cachula”, y cuando se fue empezamos a poner nosotros, José Mondino, el “Loco” Marín, un amigo que ahora vive en Buenos Aires, y yo. Ahí se me prende el bicho de la música; empecé a llevar discos míos, música que era rara, no muy aceptada. Mi primer disco fue un simple que tengo guardado, de Crosby, Stills, Nash & Young, cuatro norteamericanos que se juntaban a grabar pero que eran independientes. Cuando lo ponía todos se miraban y generalmente no lo bailaban. Desde ahí seguí comprando y poniendo mi música.
 También empecé con un programa de radio: “Aquí Ruido Joven”. Con Juan Carlos Marín escribíamos los libretos y en una época hizo locución Daniel Pasquinelli. Era a la tardecita, no se si era una o dos veces por semana pero si se que atormentábamos a la población. La apertura era con “Amorosa Leve Muchacha” de Led Zeppelin; calculá, era todo así. En ese entonces poner Led Zeppelin o cosas mucho más simples, que hoy son pavadas, como Credence, era una cosa... mortal!, lo menos zarpado que pasábamos eran Los Beatles.
 ¿Y la gente que decía?
=¡El Loco! ¡Con esta música!... La gente en vez de pararse en una esquina y escuchar, realmente disparaba! En ese entonces estaban las bocinas de O.P.S.I. en las calles y estaban empezando a poner los primeros monitores de la radio circuito cerrado. Teníamos algunos conflictos con la dirección que nos permitía hacer el programa, pero fundamentalmente nos decía que pusiéramos algo más comercial.
 En las revistas Pelo y Cronopios, que traían informaciones de música, buscábamos textos que pasábamos a mano para leer. Hacíamos libretos, guionábamos, marcábamos qué hacía el locutor, poner tal cortina... Armábamos el programa de radio, sin saber nada, intuitivamente.
 Se te recuerda como DJ de Neptuno...
=Al tiempo abre Neptuno y después cierra Capricho, que ya venía bajando.
 Primero les ayudé a poner música, lo hacía en forma libre porque laburaba de DJ, compraba mis discos, pero no cobraba. Por supuesto que me daban tragos gratis y hacía lo que quería, sin demasiados conflictos.
 En Neptuno al principio se usaba mucha música enlatada, con casetes que se grababan en las disquerías o en los boliches de Venado como Pancho's o Papá Doc. Pero al tiempo empecé a poner música yo, con un equipo bastante rudimentario, con unas bandejas Winco a las que se les había sacado el automático.
 A los 18 años me fui a estudiar abogacía a Rosario, estuve dos o tres años... No estudiaba mucho... hasta que mi viejo en un momento dijo "bueno"... Entonces volví y me decidí a laburar en forma profesional de DJ, o sea a cobrar y a trabajar en serio. Eso le implicó un planteamiento al dueño de Neptuno, “Pichón” Cugnoflís, que ya estaba cansado de renegar con los equipos, además de que entraba mucha gente los viernes y sábados.
 ¿Qué decidió el dueño de Neptuno?
=Compró un equipo profesional a un tipo de Río Cuarto. A su vez yo empecé a comprar mis propios equipos.
Hasta el '76 trabajé así, con ese equipo más nuevo, después se renovaron otra vez, se compró uno más grande y más profesional todavía. Pero desde febrero del '78 a febrero del '79, no trabajé en Neptuno por “diferencias artísticas”.
 ¿Qué clase de “diferencias artísticas”?
=Pichón quería música comercial y yo le decía que no, que yo ponía la música que consideraba apta para el boliche. Era una cuestión de estilo, si lo tirábamos abajo corríamos el riesgo de decaer en el nivel. Además le planteaba que si yo no le indicaba como tenía que cortar las entradas, que era un trabajo que hacía el dueño, él no tenía por que decirme qué música poner. El mio era un planteamiento duro y no quería hacer concesiones; en esa época estaba de moda Rafaela Carrá, y yo le decía: no, no quiero ponerlo.
 A los discos los compraba Pichón. Íbamos a Venados juntos o me daba guita que no me alcanzaba. Si yo quería cinco long play, "compremos tres!". El tipo trataba de hacer su economía, ahora lo entiendo pero en ese momento yo me agarraba unas calenturas madre.
 ¿Cómo arreglaron para que volvieras?
=En febrero del ´79 vuelvo pero con mis discos. Los sábados y feriados cargaba mis discos y ponía música desde las doce de la noche a las cinco de la mañana. A eso de las cinco menos cinco empezaba a poner el clásico Bienvenidos al Tren de Sui Generis, primero largaba ”Recoge tus cosas y largo de aquí”..., ponía otro tema y mandaba “Recoge tus cosas y largo de aquí / en nombre de Cristo no quieras seguir...” ponía otro tema y a la tercera vez iba entero. Cuando terminaba el tema también terminaba la confitería, generalmente con 500 o 600 personas adentro. Y los que estaban bailando lentos, porque se hacían dos tandas de lentos, una en medio de la noche, cortita, y la otra al final, se tenían que despegar, se les ponía la luz al palo y bueno, nos tenemos que ir. Así era, excepto en Navidad y Año Nuevo que siempre estábamos hasta el amanecer, hasta las ocho de la mañana.
 Inolvidables fiestas de fin de año....
=Si, se llenaba toda la pista, todo afuera, alrededor de la pileta... En esos días yo ponía música de arriba del techo porque en el techo de la pista había una abertura por la que podías ver el cielo. Entonces a la tarde subía los equipos y los armaba a la par de esa abertura así podía ver la pista de adentro y también la de afuera.
 Y siempre con el miso nivel musical...
=En los boliches se bailaba con la mejor música que se producía en el mundo, con Queen, los Beatles, los Rolling Stones, Elton John, la Electric Light Orchestra, Alan Parsons, Phil Collins... eso era lo que hacía bailar a la gente. En los boliches no existía el cuarteto, poner cumbia no existía porque aparte de que no estaba de moda, no se la consideraba apta para boliche.
 En el '82 hay un quiebre a partir de lo de Malvinas y empieza a imponerse lo nacional. Desde antes, como era muy fanático de lo nacional siempre ponía, especialmente en las tandas de lentos, un bloque de música nacional.
 Que durante la dictadura militar se difundía muy poco...
=Si, aunque Spineta siguió haciendo lo suyo, Charly también. Pero florece más a partir del '82 cuando aparecen los nuevos, Baglietto, la Garré, Fito, tiene más fuerza Soda Stereo. A todo eso que surge nuevo lo empiezo a poner, y de abril del '82 hasta más de mediado de año ponía toda la noche rock nacional.
 ¿Cuando dejás Neptuno definitivamente?
=Un poco antes de fin del '86. A las fiestas de ese año las pasé poniendo música, con mis equipos y discos, en Teodelina, en un boliche que antes se llamaba Abraxas y después Crack's.
 ¿En ese tiempo eras el DJ top.?
=Y, de esta zona si; son modas y yo estuve un tiempo de moda. En la zona era Venado, con otra onda más tipo ciudad, y nosotros, más tipo pueblo. Porque me llamaban para hacer un cumpleaños de quince y ya sabían la música que iba a poner de antemano, porque manejaba un determinado ritmo, un determinado estilo, entonces me confiaban la fiesta. Así estuve trabajando hasta el '88. La última vez que puse música fue para una fiesta de la prima-vera que se hizo en el Club Belgrano.
 ¿Supiste que esa era tu última noche como D J?
=No, aunque ya no quería saber más nada con eso. Habíamos puesto un boliche en Alpa Corral, Córdoba, donde hice la temporada '87-'88, de diciembre hasta marzo trabajé todas las noches. Después estuve unos meses en Firmat filmando sobre el centenario de la ciudad, y en septiembre, un amigo de ahí vino a poner música acá y me invitó. Esa fue la última vez.
 ¿Por qué dejaste de poner música?
=Estaba cansado, y fundamentalmente porque ya había diferencias. Si a vos viene un chico o una chica y te dice “Señor” es que se ha roto el hilo mágico, se cortó la conductividad con la gente.
 ¿Hay una edad tope para un DJ?
=Si ves que te pasan por el costado y no los podés alcanzar, cuando la cabeza va más rápida que el cuerpo, es el momento de renunciar. De vez en cuando voy a las fiestas y pongo música aunque con los C.D. no me llevo muy bien. Es que el placer de acariciar un vinilo, es incomparable.
 ¿Cuántos discos tenés?.
=Cuatro mil quinientos.
 ¿Hay algunos malos?
=Si!! Seguro!! Pero también hay muchísimos buenos, cosas inhallables, porque compraba muchos discos piratas, como les decíamos. En las épocas políticas difíciles de los '70 y '80, me iba a Buenos Aires a comprar y aparecían discos de los EE.UU. sin sello y sin marca, especialmente de temas, prohibidos acá. A Cocaine de Clapton, por ejemplo, yo lo tenía desde el vamos, eran discos que tenían la etiqueta en blanco y le ponía los nombres con fibra.
 ¿Qué significado tienen los viejos discos de vinilo para vos?
=Al vinilo lo manejás vos, lo ponés y lo frenás con el dedo. Hasta que aparecieron los giradiscos profesionales de verdad, generalmente todo se hacía con el dedo porque necesitaban algunos segundos para llegar a la velocidad adecuada. Entonces buscabas un golpe determinado que marcaba el ritmo del tema que ibas a poner, lo marcabas, y tenías el disco. Al soltarlo había que igualar el ritmo del otro que estaba sonando, acelerando o frenando el disco con un dedo para hacer la mezcla. Porque antes se mezclaba, el DJ usaba el micrófono poco y nada.
 La idea era enganchar un tema con otro sin que se note el cambio, o en el corte de un tema comenzar con otro... Buscar los espacios... Durante la semana escuchaba discos, buscando en qué momento entraba cada tema.
 ¿Era necesario este trabajo semanal?
=Generalmente la gente hace trabajos que no les gusta, que los sufre. Cuando vos gozás haciendo algo, cuando te divertís y encima te dan dinero, te lo reconocen y te lo agradecen, es llegar a la cúspide. A eso hay que cuidarlo, ¿cómo?, siendo responsable.
 Hay que hacer las cosas con anticipación para que esté todo perfecto. No chupar, los DJ's. generalmente se mamaban y terminaban las fiestas en pedo. Hay que estar bien, con todas las luces en la cabeza. Eso, para mi era cuidar el trabajo, además de comprar los discos correctos, tener los equipos funcionando y buscar novedades en la semana. En el grabador de carrete abierto preparaba pequeños cortos de 10 o 15 minutos de esquemas musicales, los grababa diez veces si era necesario hasta que salían perfectos. Después los pasaba en la fiesta, es lo que ahora hacen los DJ's con las computadoras, tienen todo preparado previamente.
 ¿Usaste computadoras?
=Estamos ablando de antes de las computadoras y de los C.D's. De ahí en adelante es otra la historia de la música, aunque en los EE.UU. todavía hay muchos DJ's que siguen trabajando con vinilos fabricados especialmente. Es que se usan para disminuir y acelerar los tema a gusto, de la otra manera no podés ser artista, no podés manejarlos como vos querés. El DJ es el artesano de una fiesta y el DJ actual usa compactos o computadoras, es como una máquina de lavar, donde vos tirás la ropa adentro y te la devuelve ya centrifugada y todo.
 Con esto, los DJ's actuales no se van a sentir contentos.
=No, pero como son amigos míos siempre se los digo. Muchos de ellos empezaron con vinilos y trabajaron conmigo de empleados o de socios.
 ¿El que trabaja con C.D. o una P.C. hace cosas en función de lo aprendido con los discos de vinilo?
=Trata de hacer enganches, mezclas. Pero ya es un trabajo inútil porque la gente no le da importancia. Si no le da importancia a la música, ¿le va a importar los enganches?
 ¿Por qué? ¿Qué fue lo que pasó?
=Porque a la gente la idiotizaron. Antes, al boliche, entre otras cosas, se iba a escuchar música. Es más, vos estabas bailando y prestabas atención a la música, y si no te gustaba renegabas contra el DJ y lo comentabas con la pareja. Actualmente el boliche es un lugar para juntarse en malón, donde todo el mundo se encuentra, se abraza aunque no se quiera y bebe cerveza en forma descontrolada. Digamos que es un lugar de descontrol.
 En los boliches siempre se tomó.
=Si, pero no con descontrol. Ir al boliche actualmente, es permitirse hacer todo lo que no se hace durante la semana ni en ningún otro lugar.
 ¡A estas cosas se las estuchábamos decir a los viejos nuestros!
=Los viejos, que nunca habían ido a un boliche, hablaban de los bailes. Yo hablo de los boliches, a los que voy cada tanto.
Cambiaron las modas a tal punto que ahora se baila toda la noche cuartetos y pavadas. Nunca, no digo que esto haya sido mejor, era distinto, se hubiese hecho una cosa así, de saltar por saltar toda la noche. Las chicas bailan por un lado y los varones chupan por el otro. En parejas no se baila demasiado, cosa que antes era impensable.
 Especialmente con los lentos.
=Claro, para charlar, para llegar al encuentro, esa era la idea. Ahora es distinta la movida musical. Poner música ahora no sería un placer para mi porque musicalmente hemos ido para atrás.
 ¿Había desaprobación del público?
=Siempre hubo desaprobación. Parte del público se dedica a no estar de acuerdo, algunos son capaces de acercarse y decirte “Che! cambiá eso y poné tal cosa! Hay sugerencias aceptables y otras no.
 ¿Cuál ha sido la amplificación más importante que hiciste?
=La de la fiesta de los 75 años del pueblo, en febrero del '83. Fue una semana donde hicimos amplificaciones en la plaza, en una doma grande que se hizo en la cancha de Juventud, en el almuerzo en las carpas en la cancha de Belgrano y terminamos con el acto y desfile que condujo Antonio Carrizo. Fueron muchas amplificaciones y la principal fue la representación de la fundación de Santa Isabel.
 Y todo sin la tecnología actual...
=Era todo a pulmón, laburando para tratar de sacar el mejor producto. Es que la mayoría de las cosas que se usan hoy en ese tiempo ni existían o eran muy costosas. Una potencia o una consola como las de ahora eran impensables.
 ¿Cómo comenzás con la T.V.?
= Es con lo que actualmente sigo. Mi hermano Alberto vino de Rosario, en julio del '83 y el 10 de julio compramos nuestra primer cámara y nuestra primer casetera. Me acuerdo porque el 10 de agosto era el cumpleaños de mi viejo y dimos el primer cheque para esa fecha.
 ¿Ustedes vieron que era buen negocio? 
=Uno hace las cosas porque las hace. Siempre uno ponía el pretexto de que iba a hacer negocio cuando comprábamos algo. Era para tranquilizar a los demás, fundamentalmente a los viejos porque el respaldo final siempre era Gobbi.
Llegamos a montar un equipo grande, con el que cubríamos eventos deportivos y fiestas en toda la zona. Filmábamos cuantas cosas se cruzaban, en Teodelina y Cañás estuvimos en el inicio de los cables, las primeras imágenes fueron nuestras. En Venado cubríamos todos los eventos porque no había prácticamente cámaras. Toda la zona, María Teresa, hasta Rufino y Firmat.
 Y en Santa Isabel hacían un noticiero cuando aún faltaba mucho para el cable.
=Video Semana. Los fines de semana lo pasábamos en Yuyo's con lo ocurrido durante la semana más algún reportaje o las colas de las películas que se pasaban en el cine. Alberto filmaba y yo presentaba las notas. Nos quedábamos a la noche a trabajar y editar.
 ¿Por qué terminan con las filmaciones?
=Hubo problemas financieros, pero además mi hermano se vuelve a Rosario y yo también. Alberto trabajaba en una productora de T.V. y yo, en diciembre del '88 voy a editar y compaginar la película de los 100 años de Firmat y me quedé a trabajar. Desde ese mismo estudio empiezan las emisiones de F.M. Arco Iris, una de las primeras de Rosario, que después se convierte en F.M. Tango. Un día el dueño me mostró el transmisor que había comprado para poner la radio, entonces me vine acá, cargué los equipos y los discos y empezó Arco Iris.
 En septiembre del '93 me voy a Canal 3 a hacer cámara de producción, filmando imágenes para una productora. A su vez, en el verano, trabajé con la cámara para De 12 A 14 en La Florida, también hice producciones para Luis Novaresio y para el programa Magazine de Carlos Bermejo. Después pasé a Canal Rural, haciendo la parte agropecuaria de esa zona y volví a la Tango.
 ¿Cómo fue tu experiencia con la Tango?
=Alberto, que había estado de director, se viene a Santa Isabel y después de un tiempo entro en ese puesto, desde el '97 hasta fin de 2000.
 Yo no sabía nada de tango hasta el momento de crearse la radio, así que empecé a viajar a Buenos Aires a ver como se armaba la producción. Manejar la parte artística de una radio de tango significó un gran salto y eso cambió mi vida, realmente fue una experiencia extraordinario en cuanto a lo musical y a lo humano. Empezamos a armar toda la programación en computadoras, muy viejas ahora, pero que cambiaron la historia de la radio. Aprendí a restaurar discos, algunos casi inexistentes, a pasarlos en forma digital y mejorarlos.
 He conocido mucha gente. Gente como por ejemplo Miguel Domingo Aguiló, el máximo periodista y hacedor de programas de la radio de Rosario, era un amigo mío, Marcelo Miñosi, que fue la voz de los radioteatros rosarinos que escuchábamos de chiquitos, Oscar Marino que era el tipo que hablaba de automovilismo y deporte... Era gente que venía a hacer los programas a la radio y que estaban ahí, con 30 o 40 años de experiencia. Gente de respeto porque respetaban su laburo, y que con la experiencia que tenían me trataran de igual a igual ha sido una gran experiencia. La F.M. Tango ha sido en mi vida el principal trabajo que hice en cuanto a lo pro-fesional, lo más grande y mejor que hice.
 ¿Por qué volviste a Santa Isabel?
=Vine a Santa Isabel a ser feliz con mis amigos. A vivir realmente sin preocupaciones. Significó el reencuentro con mi historia, con mi vida, con mis afectos. Porque Rosario, además de no haberlo querido mucho, solo era mi realización profesional, pero mis cuestiones afectivas siempre estaban acá, me venía todos los fines de semana.
 ¿Sos fanático de Santa Isabel?
=Si. Amo a Santa Isabel, amo mi pueblo
 Este retorno al pueblo no puede ser tomado como un fracaso? 
=No. Cuando estaba en Rosario andaba en un BMW y cuando volví a Santa Isabel andaba en un Citröen. Yo soy más feliz con un Citroën en Santa Isabel que con un BMW en Rosario.


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martes, 12 de marzo de 2013

Eran otros tiempos cuando estaba "La Cantina"

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 44 del 30/08/2003



Raúl Bilós hace una breve reseña del lugar que en Santa Isabel y la zona hizo historia con sus bailes y fiestas.

Durante casi tres décadas de la vida isabelense Cantina El Ancla fue uno de los lugares de diversión en el que se han dado miles de situaciones, imposibles de olvidar, en espectáculos, encuentros de amigos o de familias, cumpleaños y, sobretodo, en los bailes. Las elecciones de reinas o los encuentros de Pedros, Juanes y Pablos eran eventos clásicos. Repasar todo esto sería interminable, pero como nadie que haya transitado ese tiempo puede ignorar la existencia de "La Cantina" (como más comúnmente se la ha llamado), seguramente esta charla con Raúl Bilós, hijo de quienes dieron nacimiento al negocio, Juan Bilós y Elba Giordano, será un momento para la evocación.

Esta es una rápida síntesis de su historia:


Durante casi tres décadas de la vida isabelense Cantina El Ancla fue uno de los lugares de diversión en el que se han dado miles de situaciones, imposibles de olvidar, en espectáculos, encuentros de amigos o de familias, cumpleaños y, sobretodo, en los bailes. Las elecciones de reinas o los encuentros de Pedros, Juanes y Pablos eran eventos clásicos. Repasar todo esto sería interminable, pero como nadie que haya transitado ese tiempo puede ignorar la existencia de "La Cantina" (como más comúnmente se la ha llamado), seguramente esta charla con Raúl Bilós, hijo de quienes dieron nacimiento al negocio, Juan Bilós y Elba Giordano, será un momento para la evocación.
Esta es una rápida síntesis de su historia.

¿Cómo surge Cantina El Ancla?
= Todo arranca en Buenos Aires. Mi viejo y mi vieja eran de acá, pero mi papá trabajaba en Buenos Aires, en el puerto. Yo nací en el '56, estuvimos un tiempo en Elortondo y en el '58 nos fuimos a vivir a Buenos Aires, a La Boca; estuvimos 10 años. Nuestra casa quedaba a dos cuadras de las cantinas de La Boca y mi escuela estaba en medio de todas las cantinas. Estábamos en la calle Aristóbulo del Valle, a una cuadra y media de Puente Avellaneda y a cinco de la cancha de Boca. Así que imaginate...
Esto fue generando la idea...
= Claro, mi vieja trabajaba en las cantinas uno o dos días a la semana y como estábamos ahí veíamos el ambiente. Un mes antes de inaugurar volvimos a Santa Isabel, porque murió mi abuelo Bilós. Unos treinta días después inauguramos La Cantina.
¿Adonde estaba la primer Cantina?
= Frente a la plaza, en lo que había sido una estación de servicio (Mitre y Belgrano). Era de Marino, que vivía al lado; papá hizo un arreglo con él por tres años.
En la primera época dormíamos ahí, en una piecita chiquita de la estación. Estaban la fosa, las puntas de los surtidores, la canilla que salía contra la vereda...
Pero ustedes reformaron el lugar...
= Si, se tapó la fosa con tablas, se revocó, se arregló el techo, se pintó bien, se hizo una cocina contra la pared.
¿Por qué la llamaron "El Ancla"?
= Primero porque papá había trabajado en el puerto, 25 años, y además, porque se había conseguido dos anclas de barcaza, que todavía las tenemos y que siempre estaban colgadas.
¿Qué recordás de La Boca?
= Como papá trabajaba en el puerto he tenido cosas que en ese tiempo eran espectaculares, como unos aviones de juguete para armar, hermosos. Habré ido 10 veces al puerto, pero cada vez que iba me quería ir en un barco, porque cuando te subís te enloquecés. Había gente de todos lados, rusos, franceses, alemanes, italianos...
Yo estuve cinco años, de los 7 a los 12 años, estudiando guitarra, solfeo, folklore, inglés, dibujo, fútbol.. ¡en la cancha de Boca! Igual que mi hermana, Dorita, ahí aprendió profesora de baile español y de folklore.
El primer día de La Cantina, el 21 de diciembre del '68, yo iba a zapatear y Dorita a bailar español dentro de lo que se hacía en la inauguración, pero había tanta gente que no se pudo hacer. Mi hermana sí bailó folklore con un amigo
¿Cómo fueron los comienzos de El Ancla?
= Era un lugar chiquito, metías 150 o 200 personas y estaba lleno. Durante la semana se daba de comer y los domingos se agregaban los bailes con orquestas de la zona. Al principio no se cobraba entrada, pero un día mi viejo decidió cobrar. La gente no quería entrar y no quería entrar, hasta que un grupo se metió y todo el mundo empezó a pagar entrada.
¿Los bailes siempre fueron los domingos?
= Al principio eran los domingo. Después de tres años, cuando nos cambiamos al otro local se empezaron a hacer los viernes.
Cuando empezó La Cantina también papá hizo bailes en la pileta de Belgrano durante las dos primeras temporadas, en el verano.
¿Cuando se cambiaron?
= Después de tres años, en el '71, nos pasamos para lo que ahora es "Loft" (Belgrano al 1100). Ahí papá compró una casa vieja y grande, con varias habitaciones. Esa casa se desarmó y atrás hicimos una casa nueva, después la mía arriba, y además quedó todo el salón adelante. Entraban unas 400 a 500 personas, con mesas y todo.
Ahí empezamos con los bailes los viernes y los domingos con orquestas de tango. Él trató de buscar la gente grande, veía que los bailes eran muy problemáticos con la gente, las peleas y todas esas cosas, entonces trataba de que el domingo cambiara el ambiente, de que fuera más familiar, por eso le mezclaba el tango. Trajo a grandes como Argentino Ledesma, Marino, Los Solistas de D'arienzo, Floreal Ruiz, Morán, Néstor Fabián. Después empezó a mezclar el tango con otros músicos como Los de Siempre, esa vez llenamos, había como 600 personas, 400 a cenar.
Él se fue dando cuenta de que el tango no le redituaba, tenía mucho gasto porque toda esa gente venía de Buenos Aires, y de que el domingo era lo más fuerte de La Cantina. Entonces se pasó al domingo nada más. En ese tiempo estaban Los Príncipes, Espectro's, Eleuterio Pigliapoco, Gaitán, Tirabassi, Brugnara, Los Marcianos, Misión Cumplida...
Pero a veces había más de dos orquestas...
= Se ponía o una bien conocida o dos orquestas. En esa época el escenario era chico y las orquestas no traían tanto equipo de sonido como pasaba en los últimos tiempos que te volvían loco con el sonido. Nosotros teníamos que estar diciéndoles "¡Bajen!, ¡Bájen!".
En la segunda Cantina, mi papá puso el escenario en la mitad del salón y después lo terminamos poniendo a la entrada, porque se escuchaba mejor, y había más espacio..
Pero después tuvieron que dejar este local, ¿Que pasó?
= Papá se metió con el banco para hacer reformas y otras cosas. Bilós era muy corajudo y se metía en créditos, pero al local lo perdimos porque él pensaba que le podía ganar al banco. Puso un abogado pensando que le iba a ganar, después empezaron los juicios, pasaron los años …
Y tuvieron que mudarse...
= Si. En 1981 alquilamos la esquina donde ahora hay un gimnasio (G. López e Irigoyen) y estuvimos dos años. Desde ahí empezó a funcionar bien La Cantina, porque era una cosa de meter gente y gente; una cosa de locos; más que antes. Era un lugar chico que habíamos reformado y que tenía doble piso, ahí metíamos 150 o 200 cenas todos los domingos y después venían otras 300 más para el baile. Se trabajaba bien los sábados, 100 o 120 personas a comer.
Desde ahí y unos 4 o 5 años de la última Cantina fue cuando más gente metíamos.
¿Cuánto tiempo estuvieron en esa esquina?
= Dos años. En el '83 nos pasamos la última Cantina (Mitre frente al terreno del ferrocarril). Papá se la compró a Walter Ronco en $ 100.000 de ese tiempo.
Era el salón y toda la casa de Ronco. Se cerró una galería y se tumbaron las paredes de cinco habitaciones. Después hicimos dos casas y agrandamos, a los cinco años, el salón, en un costado de la parte de atrás.
De apoco se fue arreglando el patio. Primero se hizo una pista al centro, de ocho lados y como de un metro de alto. Después cambiamos el escenario, porque había quedado pegado a la pista.
A este lugar vinieron muchos artistas famosos...
= Fueron 34 espectáculos grandes que trajimos los domingos. Eso lo traje yo, aunque cuando estaba mi viejo ya habían venido Estela Raval, Luisito Aguilé, Galán, Sebastián... Eso empieza a partir del '89, queríamos levantarla a La Cantina y no sabíamos que traer. Y así empezamos: que Aldo Monges, que Carlos Torres Vila, Miguel Angel Robles, el Trío San Javier, Cacho Castaña, el Paz Martínez... y era un promedio de 800 personas. A las dos de la mañana empezaba el espectáculo pero también había una orquesta para bailar.
Con el Trío San Javier teníamos 400 cenas vendidas, eso iba a ser un boom, pero a las 8 y media se vino un tornado! Estaba toda la calle llena de agua, era un desastre, no se podía llegar... El Trío ya estaba acá pero lo pasamos para otro mes.
Y algo parecido pasó con el Paz Martínez. Metimos como 400 cenas y el baile se hizo, pero cuando empezó a cantar se vino una tormenta. Como era en el patio la gente llevaba las sillas, las mesas, todo para adentro; un lío bárbaro!
¿Cómo llegan al cierre de La Cantina?
= Como había otra vez problemas económicos se la transferí -mi viejo ya había fallecido en el '92- a otra persona, para poder arreglar algunos de estos problemas. La tuvo durante dos años, 1995 y 1996 y después devolvió el negocio.
A partir de ahí estuvimos un año y medio pagando una deuda bancaria que había quedado, queríamos por todos los medios salvar la propiedad y que volviera a nosotros. Me propuse llegar a los 30 años de La Cantina, que fueron los dos últimos años que la trabajamos.
¿Siempre hubo ambientes de peleas?
= Si, fueron muy pesados siempre. Los problemas arrancaron ya desde la primer Cantina. En el primer lío grande el único que fue en cana fue mi viejo.
Resulta que un tipo de Venado andaba de novio con una chica de Villa Cañás. El padre de ella era policía, habían comido un asado en la comisaría y después de eso fueron a La Cantina, estaban todos mamados. Algo pasó con esta chica, no sé bien qué, lo cierto es que el tipo se agarró a las piñas con otro y papá se metió a separar. Dos milicos, que estaban de civil y que también venían del asado de la comisaría, lo agarraron de los brazos, y el que estaba peleando, del cogote. Me parece que lo estoy viendo... a mi viejo lo llevaban de un lado para el otro entre los tres. Ahí se metieron otros para sacárselos porque lo estaba ahorcando. Te lo juro, si lo hubiera tenido un minuto más moría ahorcado.
Después que los separaron mi viejo sacó un revólver que tenía en una piecita. Cuando dijeron que había un arma salieron todos afuera, rompieron el equipo de sonido, una guitarra, una batería... Al revólver se lo sacaron entre dos personas amigas... Pero vino la cana y se llevaron.
De ahí arrancaron los problemas. Después los problemas eran los viernes cuando venía la mafia más grande de Venado. Si no eran todos los viernes, era viernes por medio.
Por eso también cortamos con los bailes de los viernes, porque éstos no venían los domingos. Aunque después empezaron a venir los domingos también.
Pero siempre hubo gente de seguridad.
¿Cuando empezaron a poner personal de seguridad?
= Cuando ya estábamos en la segunda cantina. Pero ojo, no todos los días había problemas; el que peleaba no entraba más.
Uno que estuvo mucho tiempo fue "Lita Cuello", campeón de box, que lo tuvimos 8 años. Además dos policías, porque nos exigieron poner policías por cualquier problema que tuviera esta gente.
Y eso mantenía el ambiente más tranquilo, aunque los líos no se fueron nunca.
Con el "Lita" nos cansamos de hacer bailes afuera, porque yo también hacía bailes en otros lados. Cinco años en Chapuy, en el Club Las Colonias, después hice un año en Elortondo, ahí llevé a Riki Maravilla, al Trío San Javier...
¿Tu mamá también trabajaba en El Ancla?
= Mamá trabajó en la primera Cantina, después de ahí se pasó a la segunda. Cuando hacíamos esa Cantina también se estaba haciendo el motel y cuando se terminó, mamá se fue a vivir ahí y dejó La Cantina. Sí iba alimpiar, pero nada más.
Cuando hacían bailes en el patio, los vecinos se quejaban porque no podía dormir...
= Si tuvimos muchas quejas, había problemas al otro día.
¿Competían con el boliche, con Neptuno?
= Era otra época, era otra gente. La gente de La Cantina era de La Cantina y la de Neptuno estaba en Neptuno. La Cantina empezaba a las once y cuarto y terminaba a las tres y cuarto y la confitería arrancaba de las dos de la mañana en adelante.
Mucha gente se quedaba hasta esa hora y después iba a Neptuno. Después, cuando empezaron los espectáculos, se estiró el horario de la Cantina.
Pero nosotros siempre trabajábamos con la gente de bailes, gente de campo, más familiar. Nosotros tratábamos de que la gente viniera a comer con la familia, todo arrancaba de ahí, de la cena primero. Venía mucha gente de los pueblos de alrededor.
Venían primero a comer, se quedaban un rato al baile, 1 o 2 de la mañana y después se iban. Después venía los más jóvenes.
Cuando la gente estaba comiendo el postre ya arrancaba el baile.
A demás, los domingos a la madrugada, durante muchos años, era costumbre que la gente que salía de los boliches, a las 5 o 6 de la mañana, llegaran a comer.
Entre los espectáculos también hubo rock, una vez trajiste a Juan Carlos Baglietto...
= Si, pero fue en el Club Juventud el 18 de enero de 1985. Esa vez metí apenas 300 personas y estaba Daniel Grinbank que había venido a cobrar. Pero también he traído espectáculos para gente querida, Como Los Ángeles Negros que me lo pidió Antoñito Duran, que era fanático y que cantó una canción con ellos. O a Fernando de Madariaga, que me lo pidió mi mujer.

Han pasado seis años del cierre definitivo de La Cantina y no es casualidad que el lugar donde se reunía tanta gente -y tan variada- para pasar un buen momento, haya desaparecido luego de largos años de regresión social, económica y laboral de nuestro pueblo y del país.

Desde el comienzo la elección de reinas fue un clásico de cantina El Ancla.

Mozos y personal de cocina.

Juan Bilós junto a Miguel Angel Cuello campeón de box y personal de seguridad de La Cantina.

Elba y Juan Bilós, iniciadores de cantina El Ancla.


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lunes, 4 de marzo de 2013

Gallego alegría.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 37 del 05/08/2002

José Piñol trabaja en su peluquería y taller de calzados. Mientras, toca su acordeón y regala buen humor.  

 En tiempos de desazón es difícil retener el buen humor, a veces se escapa sin motivo aparente. Sin embargo hay personas que parecen haberlo atado a su personalidad para siempre. No son muchos y cuesta encontrarlos.

Por eso, por que este es un tiempo difícil, decidimos entrevistar a José Piñol (58) en su lugar de trabajo, el taller de calzados y la peluquería para caballeros que tiene en General López al 700. Y allí nos atendió "El Gallego", con la sonrisa en los labios, con sus chistes y anécdotas y con su acordeón siempre dispuesto.

Esta es una breve charla con un hombre que conserva la alegría y se la transmite a los demás. Toda una rareza.
  ¿Por qué te dicen gallego?
= Por que mis viejos eran españoles, mamá vino de muy chiquita, de 2 años y papá cuando tenía 11 o 12; a los que venían de España se les decía a todos gallegos. Ellos primero estuvieron en un campo de acá, de Isabel, donde nacimos mi hermana y yo. Después fuimos a Laboulaye, a un campo donde estaba el padre de mi mamá. Allá pasamos una miseria bárbara, estuvimos tres años y chirola y volvimos cuando tenía 7 u 8 años.
Entonces mis viejos empezaron con el boliche, que ya estaba. El boliche y la casa eran de un Ferro y con los años papá compró. Era boliche y almacén, naipes no. Mi viejo lo tuvo hasta el día que murió.
  ¿Cómo aprendiste a tocar el acordeón?
= Cuando empecé habré tenido 8 años. Primero estudié con Tirabassi, después con dos de Venado y por último con Pigliapoco. Siempre con música, de oído empecé a tocar ahora, después de viejo.
Ah!!, me gustaba; me gustaba de alma. Jugaba a que tocaba el acordeón, doblaba los papelitos como un fuelle y hacía que tocaba. Y después mis viejos me mandaron a estudiar y... toda la vida, toda la vida.
  Siempre tocando para vos y los amigos.
= Ah, si, si. Yo de eso no pasé nunca.
  ¿Nunca en una orquesta?
= No, no. Porque no estaba capacitado, si hubiera seguido estudiando, si.
  ¿Cobrás por tocar en una fiesta?
= Ahora no, cuando era chico cobraba por tocar, fue en los primeros tiempos. Me acuerdo que era artista exclusivo de Telma Tejeiro, donde se hacían unos bailes bárbaros. En esa época estaba Angelito Baldessari que tenía una victrola y yo con el acordeón... ¡Y la gente bailaba con eso! Hoy en día se necesita amplificación y mil macanas. Antes no, hombre!
Después seguí tocando, para joder nomas. ¡Si yo tengo que pagar para que me escuchen! Pero siempre me llaman.
  ¿Que tocabas en esos bailes?
= Lo mismo que ahora, valses, pasodobles, milongas, rancheras, tangos... ¡Si lo que estoy tocando ahora es todo aquello! Los clásicos.
  ¿El acordeón es el mismo de siempre?
= No, he tenido como tres o cuatro, los fui cambiando. El primera era viejo cuando lo compré, el que tengo ahora es más grande, más nuevo, más acordeón; y este fin de semana se va a las carreras en Río Cuarto. Unos pibes amigos me invitaron... Hace unos años atrás consiguieron un carro con una yegua y salimos a hacer serenatas para fin de año. ¡Éramos una montonera! !Se metían por todos lados con esa yegua!
  ¿Siempre salís a tocar serenatas?
= ¡Ah!! ¡Muchísimas veces hemos salido a tocar serenatas! Este año que pasó no, pero el anterior si. Siempre hice serenatas, salíamos con algunos amigos, yo toco y los otros cantan.
  Son famosas las fiestas que hacían en el barrio para fin de año.
= Las hicimos 10 años corridos. La de la iniciativa fue Roma Parodi, después se fue perdiendo y hoy en día ya no la hacemos más. En un momento había unas cuantas fiestas, pero la nuestra fue la primera y la última, con sus correspondientes rey y reina. ¡Hacíamos un montón de pavadas!!
  Tu sola presencia anima las fiestas. 
= Ah, si, si. Yo estoy predispuesto a la joda, eso es cierto, siempre animo un poquito las fiestas. Si no hay quien anime, las fiestas son aburridas, y a mi eso me gusta, enseguida me copo. Dale que va, no mas!
  Cuando está la puerta abierta de la peluquería, se siente la música del acordeón.
= Me gusta. El acordeón es como una terapia. Vos te ponés con la música y es lindo porque te descarga los nervios. También salgo a caminar todos los días, juego a las bochas, al paddle, juego a todo.
  ¿Cuándo empezaste con tus trabajos?
= Con los zapatos empecé a los 20 años y con la peluquería a los 16. Fui a estudiar a Buenos Aires, y cuando vine de Buenos Aires puse la peluquería acá, y acá estoy todavía.
  Así que esta sería la peluquería más vieja del pueblo.
= Seguro que es la más vieja, y uno de los negocios más viejos. Esta peluquería ya tiene 41 años. En el '61 la puse, no mas que papá tenía el boliche y había que entrar por otro lado, siempre estuve acá. Acá nací y acá me voy a morir, me parece.
  También sos albañil, te hiciste tu casa.
= Camoni me levantó las paredes, después con la muchachada hicimos el techo y ahí seguí yo con el revoque, el piso; todo, todo. En ese momento las circunstancias me obligaban a hacerlo, y hoy si lo tuviera que hacer lo hago. A mi casa siempre le estoy haciendo algo. Siempre, siempre; nunca está terminada. Yo siempre estoy trabajando, si no es la peluquería son los zapatos. Si no tengo trabajo lo busco y lo encuentro.
  ¿Cómo está el negocio con respecto a otros tiempos? 
= Antes se trabajaba mucho más. Se trabajaba más en los zapatos y se trabajaba más en la peluquería. ¡Uy, por favor! Antes había muchos peluqueros y más trabajo.
  ¿Por qué? ¿La gente no se corta más el pelo?
= Antes también se afeitaban y se sacaba la pelusita. Hoy en día la afeitada desapreció y vienen a cortarse el pelo cuando lo tiene largo.
Afeitar, afeito alguno, pero pocos.
  ¿Como afeitás?
= Al estilo viejo, con navaja. La peluquería de hombres es todo al estilo viejo, excepto que uno tiene la máquina eléctrica pero si no después es todo viejo, la navaja es del tiempo de antes, la maquinita, la tijera…
  ¿Que diferencias hay entre una afeitada personal y la que se hacen acá?
= Dicen que con la navaja te limpia más, te rasura más, te saca más. Algunos dicen que no se pueden afeitar bien, entonces yo los afeito acá.
  ¿Los lunes atendés?
= Si. Antes no se atendía porque se trabajaba el sábado hasta muy tarde, entonces al lunes lo dejaban por si había que hacer alguna diligencia o algo. Acá en Isabel estaba todo el lunes cerrado y me acuerdo que en Villa Cañás cerraban solamente a la mañana. Te hablo de cuarenta años atrás, cuando recién empecé.
Los fines de semana venía cualquier cantidad de gente del campo. Eso después fue desapareciendo. “Quito” Dueñas me decía que antes que yo empezara, lo que ellos trabajaban los días sábados era una locura. Y el asunto era la afeitada, afeitaban 20 y pico, un trabajo impresionante.
Pero no hacían plata, ¡Si había una miseria bárbara!
  ¿Qué peluqueros había cuando comenzaste?
= Me acuerdo que hacíamos los asados del día del peluquero. Estaban "Gallo" Benítez, “Quito” Dueñas, el “Flaco” Enrico, Manga, Don Bastino… todos finados ya. Después de ellos aparecí yo, después el Hugo (Rivas) y después esta gente más joven.
  ¿Ahora hay menos peluqueros que antes?
= Hasta doce peluqueros ha habido. La gente se afeitaba en la peluquería, iba hasta dos veces por semana a afeitarse y sacarse la pelusa.
  Los peluqueros tienen fama de chismosos...
= Yyyyy…. Acá se habla mucho. Sí, se habla mucho, aunque las mujeres más. A veces nosotros estamos más en otras cosas, deporte, fútbol. Pero igual, acá siempre estamos al tanto de lo que pasa porque viene gente. Además a la tardecita jugamos a las carta, es medio boliche, ¡que se yo! Vienen los amigos, ¡una mezcolanza bárbara!
  Debés tener muchas anécdotas...
= He ido a tantos lugares... Ahora no me acuerdo, he hecho tantas, tantas jodas. ¡En la peluquería las que he hecho! Hace muchos años tenía una araña negra de plástico y al principio se las colocaba entre medio de las piernas a la gente que se sentaba y leía las revistas, ¡pegaban unos saltos bárbaros! Y después a los que se sentaban en el sillón, cosa de locos que hacía. Para cortar el pelo tenía un trapo blanco que tapaba todo el sillón, y en un momento dado, yo estaba detrás de la persona y tenía la araña negra con un hilito blanco, entonces se la tiraba por arriba del hombro sobre el trapo y se las levantaba. La persona se estaba mirando en el espejo y veía la araña que le subía. Paa! Pegaban unos saltos, hermano!!
Pero, las que me he mandado!! Ahora me acuerdo de esa, las que he hecho, ¡por favor!… ¡Y la gente sigue viniendo!
  ¿Alguna vez peleaste con algún cliente?
= Creería que no, por lo menos no me acuerdo o no me enteré, que pueda haber habido una circunstancia, una conversación, una macana que haya hecho, o un mal corte... Que sea malo como peluquero, si. Siempre digo que como peluquero cada vez corto peor, pero cada vez peino mejor. ¡Ja!! ¡Ese es el eslogan que tengo!
  ¿Cuál fue la mejor época del negocio?
= Y, hasta hace unos años atrás fue la mejor. Fue cuando ahorraba un pesito, hoy en día lo gasto, al contrario, vengo para atrás, como todo el mundo. Trabajo todo el día pero llega fin de mes y los números no me cierran. Yo no debo ni cinco centavos, jamás pedí fiado, no se lo que es hacer un cheque, cuando compré algo fue porque tenía el pesito. Soy medio conservador.
  Pero no te ha ido mal.
= Hasta ahora, en cierta forma, la vida me sonrió. Tengo un núcleo familiar con el que no he tenido problemas, en casa el respeto es fundamental; yo decirle una mala palabra a mis hijos, jamás; no, nunca, y por lo tanto ellos a mi tampoco. Vas a decir que estoy hablando macanas y que soy de otros tiempos, pero creeme que no.
Además nunca debí plata, ya es un problema menos. Antes salíamos mucho de vacaciones, dentro de nuestras posibilidades, íbamos con la carpa, pero con lo nuestro, éramos medios yerberos. El sábado a la noche ya estaba el auto cargado, cerraba la peluquería y rajábamos, lo hemos hecho cualquier cantidad de veces. Cargaba con los chicos, con mis padres... Algunos me decían, “para salir de esa forma, no salgo”, bueno no salgas pero dejá que salga yo por lo menos.
Yo tengo dos dichos que he incorporado para mi, uno, que me dejó mi padre, “cada casa es un mundo”, eso lo repito continuamente. Y el otro es el que dice “no es rico el que más tiene sino el que menos necesita”.
  La gente parece estar cada vez con más problemas, más preocupada; sin embargo vos estás siempre de buen humor. 
= Si, la verdad es que la gente está con muy mala onda. El tema actual es el económico, yo nunca hablé con la gente de economía tanto como ahora.
 El problema uno también lo tiene, pero siempre fui así, toda la vida, y ahora que me estoy poniendo viejo me parece que más todavía. Hablando claro, yo siempre estoy en la joda. La joda positiva, la joda linda, no la grosera, la bruta.¡Nooo! Jamás tengo problemas ni tuve con nadie, así que quiere decir que es positiva. Me gusta andar siempre en positivo, aunque también a veces ando con la cabeza medio para la miércoles. El único problemita que me hago es que el poder adquisitivo se me achicó de acuerdo a tiempos pasados.
 Macana, antes iba comprando cositas, hoy en día eso se terminó, menos mal que tengo unos mangos ahorrados para poder paliar los gastos de todos los meses. El sistema tiene que estar muy bien preparado para la joda si te vienen a golpear la puerta porque les estás debiendo.
  ¿Los clientes hablan de esto?
= Que se yo, se despachan a gusto y uno también. La gente te cuenta sus problemas y uno es como un psicólogo. La gente te charla y todos hablan de lo mismo. Antes, unos 20 años atrás, en la peluquería jamás hablábamos de eso y hoy en día es el tema actual, no de la peluquería sino de toda la gente, vos das vueltas y vueltas y donde caés… Economía, economía. Cada cual con su problema en mayor o menor medida.
La cosa esta brava, no ves que todavía no entró nadie...
  Si te ponés a tocar el acordeón a lo mejor alguno se entusiama y entra…
= No!!, al contrario, si toco el acordeón no entra nadie!! ¡ Se asustan y rajan todos!


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