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miércoles, 20 de julio de 2016

Acontecimientos artísticos de antaño

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

Durante las décadas de 1930, 1940 y 1950 visitaron Santa Isabel numerosos conjuntos orquestales, algunos de ellos de gran jerarquía y de renombre internacional. Tal es el caso del famoso maestro Francisco Canaro, quien a principios de 1950 actuó con su Orquesta Típica (así se la denominaba a la orquesta que tocaba tangos) en un baile popular realizado en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Fue un gran acontecimiento con una enorme concurrencia de público que colmó la sala, debiendo las autoridades habilitar una pista al lado del salón, aprovechando una noche con clima agradable.

A principios de la década de 1950 la otra gran atracción fue la visita del notable cantor popular Alberto Castillo, que a pesar de haber actuado un día lunes, llenó totalmente el salón de la Sociedad Italiana. Castillo se alojó en el Hotel Central y mucha gente recuerda que cuando llegó al pueblo varios admiradores del cantor se aproximaron al hotel para saludarlo. Castillo agradeció la demostración de afecto y desde los balcones del patio interior, donde estaba ubicada su habitación, entonó “a capella” una canción de su exitoso repertorio.
En otro orden artístico, también hubo muchas visitas de conjuntos de radioteatro de renombre que, en las emisoras de Buenos Aires y de Rosario, tenían gran éxito representando temas que atraían a los oyentes. Era una ficción donde hombres y mujeres de todas las edades quedaban atrapados por un relato verosímil, a través de las sugestivas voces de los actores y actrices y por los efectos especiales creados por excelentes sonidistas que, con su magia incentivaban la imaginación de la gente que los escuchaba. Esos elencos radiales luego realizaban giras en los pueblos y de esa forma la gente del interior podía verlos actuar en el teatro de su localidad. Desde Rosario solían venir las compañías dirigidas por Federico Fábregas y por Norberto Blesio, que daban obras, entre otras, como “Genoveva de Bravante”, “El León de Francia”, “El Forastero que llegó una tarde” y “Fachenzo el maldito”. De Buenos Aires lo hacía el elenco dirigido por Atilano Ortega Sanz que a la tarde transmitía con mucho éxito, por Radio Mitre, obras camperas que contaban con la valiosa animación de “Pichirica”, rol que estaba a cargo del destacado actor cómico Humberto Lopardo. Ortega Sanz era un prolífico creador de obras de radioteatro, luego representadas en los escenarios de los pueblos de campaña. Entre otras, se pueden mencionar “El boyerito de la cara sucia”, “La chacra del árbol seco”, “Corazón de chacarero” y “Cuando sangran los trigales”.

Anteriormente, en la década de1930 provenientes de la Capital Federal actuó en un baile la orquesta de tango de Roberto Zerrillo, donde también hubo un concurso de cantores locales. En otra ocasión lo hizo el conjunto “Los Bohemios” dirigido Mario Pugliese “Cariño”. “Los Bohemios” formaban parte de un grupo teatral muy popular que representaba graciosos temas cómico-musicales con raros instrumentos. Además el conjunto tenía programas radiales en las emisoras de Buenos Aires y actuaba en importantes teatros de esa ciudad.

A principios de la década de 1950 se realizó un baile popular. El atractivo fue la filmación de una película documental con tomas generales del público y varias de carácter individual, especialmente de la gente que estaba sentada en los palcos. El film fue proyectado en la sala tiempo después.

Era tradición cada año realizar, en noviembre, una reunión danzante como despedida de los conscriptos que al año siguiente serían incorporados al servicio militar obligatorio. Como se decía en la jerga popular "el baile es para los muchachos que tienen que hacer la colimba” el año que viene. 


Todos estos acontecimientos artísticos se llevaban a cabo en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Allí, en la década de 1940, actuó el dúo cómico Buono-Striano, de enorme popularidad por su conocida participación radial en emisoras porteñas. En la misma sala, en otra oportunidad, tuvo gran repercusión la actuación de un mago e hipnotizador que presentaba escenas de levitación. Su atrayente espectáculo lo denominaba “Nostradamos” con “Salomé la Vidente”, con la participación en algún momento del público presente.

También desde Buenos Aires solía visitar Santa Isabel la compañía de teatro que representaba “Gran Pensión El Campeonato”, un programa auspiciado por Jabón Federal en Radio Belgrano (emisora de la Capital Federal que transmitía en cadena al interior). El programa era muy difundido y tenía mucha audiencia en todo el país, especialmente por parte del mundo futbolero durante la disputa del Campeonato Oficial de la A.F.A. En el elenco sobresalía la actuación del excelente actor Félix Mutarelli, quien hacia el papel de “Don Pedrín El Fainero” (el hincha fanático de Boca). También otros importantes actores representaban diversos clubes de primera división. En ese programa radial de Jabón Federal también solía participar -entre otros destacados artistas nacionales e internacionales- el Cuarteto de Juan Cambareri, llamado el “El Mago del Bandoneón”. Cambareri visitó varias veces Santa Isabel amenizando bailes que organizaba la Sociedad Italiana y que lograban gran asistencia de público. En varias oportunidades también actuó el famoso Cuarteto de Tango dirigido por Roberto Firpo, contratado por la Sociedad Italiana.

Otra visita importante la constituía la presencia de la “Orquesta de la Argentinidad” dirigida por Lorenzo Barbero, de Buenos Aires, que actuaba en las instalaciones del Prado Español. Barbero presentaba un atrayente y colorido espectáculo musical de danza tanguera y de otras melodías que contaba con la asistencia de numerosas familias de la zona. 


En 1955, también en el Prado Español, se llevó a cabo en la pista una especie de maratón individual a cargo del patinador Alfonso García, que intentaba batir su propio récord mundial de 80 horas de permanencia en patines, sin dormir y sin parar ni de día nide noche; objetivo que logró. El primer día no se pagaba entrada, en la segunda jornada se abonaba un modesto importe, en la tercera aumentaba el monto y en la culminación, al cuarto día, la entrada era más cara. Había servicio de buffet permanente a cargo de la Heladería Miculán, que organizaba el espectáculo. La reunión finalizó con el festejo de la hazaña deportiva, acompañada con un baile.

En los bailes locales también solían actuar las orquestas de Juan Antonio Manzur, de Rosario; “Maipo”, “Víctor” y “Marchetti y Morelli”, de Venado Tuerto, y el Cuarteto “Boedo”, de Villa Cañás. En este último conjunto, a veces intervenían músicos, cantores y presentadores de Santa Isabel. Conviene aclarar que en aquella época sólo se podían realizar bailes populares en las instituciones, con el consiguiente permiso de las autoridades locales. No existían las discotecas privadas ni lugares parecidos.

Fuera de lo artístico, en la década de 1940, una noche de verano -con la presencia de mucho público- se presentó en el terreno contiguo a la Sociedad Italiana un atlético deportista con una gran contextura física, quien hizo alarde de su fuerza y resistencia corporal. Para demostrar su gran vigor, el fornido atleta comenzó doblando con sus enormes brazos gruesos alambres de hierro. También mostró todas sus energías levantado pesas. Más adelante se realizó una interesante cinchada utilizando una soga; como contrincantes tenía a un grupo numeroso de personas de Santa Isabel que, en forma colectiva tomados de la soga, luchaban para no ser arrastrados por el forzudo; pero los muchachos locales finalmente fueron vencidos. Como cierre del espectáculo el protagonista colocó su cuerpo acostado casi debajo de la rueda de un camión. A continuación el vehículo fue puesto en movimiento y una rueda pasó por encima de su pecho -le habían colocado una tabla encima- sin causarle ningún problema. 


En el año 1956 se realizó con mucho éxito en la Sociedad Italiana una Velada Artística que colmó la capacidad de la sala. Fue protagonizada por gente residente en el pueblo y constituyó toda una novedad por su ingenio y creatividad con mucho de sabor local, que fue muy festejada por la gente. En el primer acto se presentó una pareja de tango compuesta por Ilda Imnocenzi y Diego Tobío, quienes bailaron en una simulada pantalla de televisión construida en mayor escala; una notable creación del recordado Oscar Severini que tuvo a su cargo la escenografía de la velada. En otro sketch Aroldo Carra y Rodofo “Flaco” Enrico hicieron una reidera parodia mediante la interpretación cantada de una grabación de la ópera “El Barbero de Sevilla”. La noche finalizó con la representación de una comedia teatral con un libreto de color local. Entre otros, actuaron Diego Colomba y Mary y Carlos Forneris; pero la verdadera revelación fue la actuación de Carlos “Lito” Gavio que se ganó los aplausos del público. Cumplió la función de director de escena Cavalieri, estafetero del Ferrocarril San Martín. El apuntador fue Jack Romero. Todos los participantes guardaron un rigoroso secreto en el pueblo acerca de lo que iban hacer. De esa forma sorprendieron al público, resultando una hermosa expresión artística, finamente preparada. Una gran velada sabelense, muy comentada, que quedó en el recuerdo.

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domingo, 17 de julio de 2016

Construcción Hormiga. Cómo hicieron el "Cine de Nereo".

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 61 del 21/09/05

Juan Amadío nos cuenta detalles de la construcción de parte del "Cine de Nereo" en la que trabajó durante años. 

 Cuando finalizaba la década de 1960, en Gral. López al 1000 se comenzó a levantar una monumental obra destinada a ser un cine con características inusuales para nuestra zona, al mejor estilo de las grandes salas de Capital Federal. Por diversas circunstancias, unos 10 años después se detuvo definitivamente. Un protagonista importante en la construcción del gran salón, que iba a alojar a más de mil espectadores ha sido Juan Amadío (65), integrante de una familia de constructores de nuestra localidad. Las características con que llevó a cabo el trabajo son una de las curiosidades de este relato.

 ¿El propietario, Nereo Ansaloni, lo contrató desde el principio de la obra?
= No, la parte del frente la hizo antes otra empresa. Yo trabajé en el salón. Era algo nuevo para Santa Isabel, porque nunca se había hecho una cosa así. Por ejemplo, los cimientos, que son de 3 metros de profundidad.
 ¿Cómo hicieron los cimientos?
= Creo que empezamos en el '71. Primero le pasaron, con el tractor, una pala de arrastre, y después todo a pala. Éramos unas seis personas trabajando en esa parte. Después empezamos a levantar pared desde abajo, que en la parte del escenario, donde iban a ser los camarines, es de 85 cms. de ancho porque tiene, en un hueco de 10 cm., hormigón con hidrófugo.
 ¿Cuáles son las medidas del escenario?
= Unos 20 mts. de ancho, que es la boca, de pared a pared, y unos 7 de fondo. Para hacer la viga de la boca, vino un cementista, yo le ayudaba. Se necesitaron más de 100 bolsas de cemento.
 ¿Usted levantó las paredes?
= Cuando estaban a unos 3 mts. de altura, junto con tres empleados, empezamos a trabajarlas. Cuando empecé a ir más arriba me quedé con un solo empleado, Ramón País, que hacía la mezcla y me subía los baldes y los ladrillos. Se fueron yendo los otros, porque nadie quería subir, y así llegué a los 18 mts. Muchos vinieron a pedir trabajo, pero cuando sabían que tenían que trabajar tan alto, se iban
 ¿Intervino algún arquitecto o ingeniero?
= Creo que fue ideado por un arquitecto, yo planos nunca vi, así que después fue todo ideado por Ansaloni.
Todas esas paredes tienen columnas, en la parte interna, y encadenado.
 ¿Cuántos ladrillos se usaron?
= Según mi cálculo he puesto en esas paredes cerca de 300.000 ladrillos. Y de cemento se usaron más de 4.000 bolsas. Además había que apagar la cal en un pozo que habíamos hecho al medio.
 ¿Con qué sistema trabajó en las alturas?
= Tenía andamios de caño, con los que podés elevarte muchísimos metros. Para desarmarlos me venía a ayudar una persona que se animaba a subir. Además teníamos armado andamios del lado de adentro también. A los ladrillos los subíamos con un balde y una soga.

 Por eso la obra no acababa nunca...
= Estuve trabajando en eso durante cuatro años. A la mañana subíamos ladrillos, unos 700 a 800. A la tarde los ponía, solamente subíamos la mezcla.
Además, ibamos cargando con cemento las columnas y cada tres metros había que hacer las vigas del encadenado.
 ¿En ese tiempo no había otra técnica de construcción?
= Si! En esa época había empresas con otro tipo de tecnología, pero Nereo decía que no tenía apuros, así que lo hicimos entre dos. Yo lo hacía porque ganaba bien en ese trabajo, pero después ya fue un capricho el que tenía, el de hacerlo.
 Un trabajo de hormigas. Algo aburridor...
= Es cierto. El progreso de la obra no se notaba mucho, pero a mi me gustaba hacerlo.
 ¿En qué año terminó el trabajo?
= En 1977, porque al año siguiente fuimos a remodelar el otro cine, en la Sociedad Italiana. Después pusieron los techos de chapa y más tarde paró la obra, en ese momento yo estaba revocando las paredes de adentro, está casi todo con revoque grueso. No se le iba a hacer revoque fino porque eso iba a estar cubierto con una tela especial para el sonido.
 ¿Qué otras características iba a tener el cine una vez finalizado?
= Cielorraso de madera, piso parquet escalonado con unos 7 cms. de diferencia. En cada nivel iba a poner una fila de butacas y en los pasillos, los escalones iban a tener unas pequeñas luces en el frente para no tropezar en la oscuridad. Una cosa impresionante. 




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martes, 31 de diciembre de 2013

Sociedad Italiana, institución centenaria.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 100 - 25/06/09 

  La Sociedad Italiana Mutual y Cultural fue fundada el 18 de julio de 1909. La primera comisión (Consejo de Administración Provisorio) estuvo integrado por Pablo Chiesa, Santiago Raimondi, Domingo Salemme, Juan Rosignoli, Domingo Viola, Bautista Goría, Pablo Navello, Benito Zallio, Juan B. Bruno, Francisco Pensa y Ernesto Giudici.

 Los fines de esta institución, la primera y más antigua de nuestra localidad, se detallan en el acta fundacional. Ellos son la instrucción, la fraternidad, el socorro mutuo y la moralidad. La primordial motivación que impulsó a los fundadores fue poder contar con un lugar donde reunirse y a la vez sentirse protegidos por la fuerza que suponía esa unión, dado la condición de inmigrantes italianos de reciente ingreso al país. La Sociedad constituida les permitía mitigar las añoranzas de su lejana patria al reunirse con sus connacionales y, además, hallar en los servicios mutuales prestados desde el comienzo, asistencia médica, asesoramiento legal y laboral y otras facilidades que completaran su adaptación al medio existente en esa época, en un pueblo que llevaba a penas un año desde su fundación.

 Estos servicios fueron realizados con gran eficacia, convirtiéndola en la primera y más sólida de las instituciones que durante varias décadas tuvo Santa Isabel. 


 La parte más importante de la sede de la Institución, ubicada en Gral. López 766, se terminó de construir en 1910. Era un salón totalmente despojado de comodidades en el que se realizaron los principales eventos sociales y artísticos de la época.

 Pero el 18 de diciembre de 1918 la Entidad puso en marcha un proyecto de ampliación y refaccióndel edificio. Comenzaron así varios años de arduos trabajos en los que se construyó el frente de la edificación (hall, bar y secretaría) y se remodeló la puerta de entrada en la que lucían, tallados en la madera, los escudos de Argentina e Italia. En el primitivo salón se instalaron los palcos y cielorrasos, se construyeron el escenario y los baños.

 Eran Presidente y Vice de la Comisión Directiva, Bautista Boccardi y Dante Pellegrini, y era secretario Carlos de Agostini, quien conservó el cargo por muchos años. Para solventar los gastos de este proyecto de reforma y ampliación del edificio social se emitieron acciones en calidad de préstamo a dos años y sin intereses.

 En junio de 1.929 se aprobó el presupuesto para la construcción de la casilla para instalar la máquina de proyección de películas; se instaló la luz eléctrica; se compró el tanque de diez mil litros para el suministro de agua que contaba con instalación de seguridad contra incendio; se realizó el arbolado del predio adyacente (esquina de Gral. López y 9 de Julio); se brindó asistencia médica a los socios y se compró un terreno iniciándose la construcción de una casa que debería rifarse en beneficio de la Sociedad Italiana.

 Hay que destacar la importancia institucional de estas entidades en el país como nexo entre la colectividad asentada en diferentes pueblos e Italia, tan es así, que estaban organizadas en una Federación General de Sociedades Italianas en la República Argentina. Los delegados de la Sociedad Italiana de Santa Isabel ante la misma eran los señores Alessandro Squassini y Giuseppe Barbieri. Por aquellos años los representantes de la Institución concurrían a los actos portando la bandera italiana, demostrando el orgullo y el sentido de pertenencia a Italia y respetando sus símbolos, a tal punto que en una reunión se decide "no sacar de la sede social la bandera italiana por haber sido humillada en un acto cívico al colocarla a la derecha de la bandera española.

 El 20 de setiembre de 1929, cuando ya estuvieron terminadas las labores de refacción y ampliación, se inauguró el Cine Teatro Social cuya majestuosidad constituyó todo un acontecimiento para la época. Más tarde, en el mismo año, se realizó el llamado a licitación para alquilar el bufete, que se declaró desierta por falta de oferta.

 Comienzan por esos años también problemas económicos para la Sociedad Italiana que se extienden hasta principios de 1940 ocasionados por los préstamos tomados para la construcción de la sala de cine y teatro, la rifa de la casa que finamente no se sorteó debido a la poca venta de la misma y con la dificultad de cobrar el alquiler a quienes habitaban esta vivienda.

 Sin embargo los servicios mutuales con asistencia médica se ampliaron y sólo comenzaron a decaer pasada la mitad del siglo XX desapareciendo por completo en la década de 1970. Mientras tanto las veladas, bailes populares, obras de teatro, actos y funciones de cine mantienen a la sede en constante uso. A la sala se le agregó un patio con piso de lajas y escenario que, en los años de las décadas de 1940 y 1950, sirvieron también para la realización grandes bailes populares al aire libre que recibieron a las figuras más importantes de cada tiempo.

 Las funciones de cine, que generalmente se concesionaron a particulares, fueron otro de los grandes aglutinantes de los isabelenses. Estas se sucedieron prácticamente cada fin de semana desde su inauguración, en 1929, hasta septiembre de 1985, interrumpiéndose en algunos períodos por cambios de dueños y/o refacciones.

 En la década de 1940 estuvieron como empresarios cinematográficos Jano y Beto Martínez y, luego, una persona oriunda de Rosario del mismo apellido. El cine, que para 1952 ya se llamaba Ideal, fue explotado por el matrimonio de Luis Parodi y Roma Astolfi desde febrero de ese año hasta octubre de 1977.

 Para ese entonces la edificación presentaba problemas por el paso del tiempo que fueron reparados por Nereo Ansaloni quien concretó importantes refacciones que llevaron a la colocación de una nueva puerta de entrada, la construcción de nuevos baños y bar, y la instalación de nuevas butacas y proyectores, entre otras obras de importancia. El cine estuvo a su cargo desde julio de 1978 hasta finales de 1982.

 En junio de 1983 comienzan las proyecciones de Promociones Culturales S.R.L., una empresa formada por vecinos de la localidad con la finalidad de mantener en funcionamiento el cine. Las mismas se extienden hasta septiembre de 1985.

Tras el cierre del cine el edificio comienza un período de decadencia que se agrava enormemente para mediados de la década de 1990. Tras varias gestiones, importantes inversiones y gran trabajo, una nueva comisión tomó las riendas de la Institución y logró reinagurar la sala que fue reparada, siendo el cambio del techo de chapas de la misma y del escenario una de las mayores inversiones. La obra se realizó con el préstamo desinteresado de varios socios los que fueron recuperando el dinero en cuotas. Para el año 2001 ya se habían pagado las deudas.

 En 1997, mediante un subsidio provincial la Sociedad Italiana pudo comprar equipos para proyectar películas. Esto se realizó hasta los primeros años del nuevo siglo, en forma discontinua hasta que, por la falta de público, cesaron las funciones. Mientras tanto la sala cobijó actos culturales y también reuniones sociales.

 En 2007, en el marco de los 100 años de Santa Isabel, la Sociedad Italiana realizó un contrato de comodato con la Comuna de Santa Isabel por 50 años con opción a otros cincuenta. A cambio de ello se deberán realizar obras de refacción y ampliación en los primeros 20 años para la concreción de un Complejo Cultural en el que se desarrollen las diversas
actividades artísticas y culturales de Santa Isabel.

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jueves, 26 de diciembre de 2013

Oscar Severini.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 62 - 20/10/05

 Esta sección nunca estaría completa si no tuviera alguna referencia a Oscar Severini, un artista isabelense al que, quienes lo conocieron, recuerdan siempre con cariño por su personalidad y por sus trabajos.

 Nacido en nuestra localidad el 9 de octubre de 1929, Oscar trabajó en varias tiendas como "La Rosarina" o "Casa Ducay". También, junto a Juan Forneris siendo conserje del Club Belgrano. Pero durante 36 años se lo vió frente a la consola de Teléfonos del Estado, luego Entel, trabajando como operador, en tiempos en que las comunicaciones no eran automáticas y había que pedir la comunicación para poder hablar. Los usuarios telefónicos de aquel entonces seguramente no habrán olvidado su voz en medio de las comunicaciones de larga distancia. "Hablaron, hablaron", decía cada tanto para saber si aún se mantenía el contacto. 

 Su faceta más importante en la sociedad fue la del espectáculo y la del arte, brindando su colaboración y talento en todas las instituciones que se lo solicitaran. Así participó en muchísimas puestas en escena, musicales o teatrales, que lo tenían como gran protagonista. Por sus dotes de bailarín, junto a su esposa "Coqui", descollaba en los escenarios locales con cualquier ritmo. Por ser dibujante y letrista realizaba infinidades de escenografías. Los carnavales de los '60, organizados por el Hospital luego de su reapertura, tuvieron el sello de Oscar, ya sea porque participaba en la construcción de carrozas o por la creación de decenas de caricaturas que luego eran colocadas en lo alto de los postes del alumbrado de los corsos.

 El actual altar de la iglesia Santa Isabel de Portugal y "la Glorieta" fueron diseñadas por él. También fue integrante del grupo que creo el parque Pinochoi y, a fines de los '70, cuando se rediseñó, pintó infinidad de caricaturas en las paredes que lo rodeaban. En diciembre de 1974 armó un árbol de navidad en el mástil de la plaza... y así siempre. Su figura no podía faltar en los festejos -como los de los Juanes, Pedros y Pablos que se realizaban en los '70 y '80- o donde hubiera creación. Infinidad de fotografías dan cuenta de ello, como la de esta nota, sacada el 30 de diciembre de 1953, en la que se lo ve dando toque finales a una caricatura (de Divito - Gentileza Banco de Imágenes de Santa Isabel) pintada sobre una pared del patio de la sede del Club Belgrano. No alcanza el espacio para describir todas las cosas en las que trabajó.

 Oscar Severini falleció el 16 diciembre de 1984 dejando un sinfín de gratos recuerdos y de buenos ejemplos a los isabelenses. 

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La Biblioteca.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 59 - 20/05/05 

 El 13 de julio de 1930 los señores Rafael Ducay, Andrés Varela, Francisco Bagneres y Juan Fuentes Calvente dieron por fundada la "Biblioteca Pública Domingo Faustino Sarmiento". Con libros donados por distintas familias de la localidad funcionó en diversos domicilios particulares. En 1933 y 1934 la Comisión de Fomento hizo entrega de subsidios en efectivo para su sustento, lo mismo que en los años 1943 hasta 1947.

 En 1953 la Biblioteca se fusiona con la Sociedad Argentina y el 2 de septiembre nace la "Asociación Cultural Domingo Faustino Sarmiento", que toma por sede a la actual edificación, propiedad hasta ese entonces de la Sociedad Argentina. 

 La primer Comisión Directiva estaba integrada por: Presidente Hugo Pessino, Secretario Manuel Cañete, Tesorero Leandro Quatrín, además Agustín Caminos, Rodolfo Mazzoni, Albino Gobbi, Adolfo Pensa, Federico Rasello, Adolfo Leidi, Enrique Canal, Bautista Mestre y Miguel Palacios.

  Con subsidios otorgados por el gobierno provincial se refaccionó el edificio dándole a la fachada el aspecto actual. Además se realizó un convenio con la Comuna y la escuela 179 que dio creación al parque infantil "Pinocho" de 25 de Mayo y Belgrano cuyo terreno pertenece a la entidad y por el que recibe mensualmente un aporte económico del gobierno comunal como alquiler del mismo.

  "La Biblioteca", como así se la conoce, ha gestado muchos acontecimientos culturales y artísticos, además de su actividad como tal. Entre estos acontecimientos se encuentra la organización de varias obras teatrales a lo largo de su vida, talleres literarios y cursos de distintas artes.

 A ctualmente cuenta con alrededor de 140 asociados y más de 3.000 títulos que son de consulta permanente por estudiantes de todos los niveles, tanto en soporte de papel como digital, como así también otorgados en préstamo a sus asociados. 

  Desde la creación de la Asociación Cultural Domingo Faustino Sarmiento fueron presidentes de la misma, en distintos períodos las siguientes personas: Hugo A. Pessino, Enrique Canal, María Eugenia Caminos, Juan Forneris, Betty de Araujo, Sulma Pennacchietti, Raúl Pellegrini, Roberto Severini, José Vargas y Gerardo Quatrín. Actualmente la presidencia está a cargo de Lilian I. de Iglesias. 

 El 13 de Julio es la fecha que se toma para celebrar los aniversarios de la Institución.


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lunes, 4 de marzo de 2013

El "Negro" Farina

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 35 del 15/05/2002
 Amigo de los micrófonos y los escenarios, Omar Farina nos habla de sus pasiones y de su trayectoria.
 En un encuentro pactado con la idea de recorrer el pensamiento y la vida de un hombre conocido tanto por sus programas radiales como por su vinculación al teatro y a la música es que llegamos hasta la casa, en Villa Cañás, de Omar Farina, el "Negro", como se lo conoce más popularmente. 

Es una tarde calurosísima del mes de marzo. Mientras toma mate habla pausado pero animadamente dejando traslucir satisfacción por sus cosas. Fuma uno y otro cigarrillo y nos cuenta sobre sus inicios, su pasión por el tango, sus programas de radio y las incontables noches en que presentó también a incontables artistas.
Comencemos con tu nacimiento
=Yo nací en Santa Isabel, soy del '40, del 10 de enero. Nací en el campo, al lado de Otto Bemberg, en la chacra de Pellegrini y en el '45 nos vinimos al pueblo.
¿Siempre te dedicaste al espectáculo?
= Si. Puede ser que la “culpable” de todo esto sea mi maestra. Antes, de primero a sexto, tenías la misma maestra, y la mía fue la Sra. Elda Borra de Salemme -le mando un saludo- que, no se por qué, de chiquito me hacía decir versos; los 25 de Mayo, los 9 de Julio… Cuando hacíamos trabajos especiales yo siempre hacía algún sketch chiquitito o decía poesías. No se que me veía ella.
  Y le fuiste tomando el gusto...
= Claro. Ella me enseñó a decir algunos poemas que todavía tengo en la memoria. Y así empecé; y me gustó, me gustó... Después fui a estudiar a Colón y a los 18 años me fui a Buenos Aires, porque ¿qué hacía yo en Isabel a los 18 años? Ahí tuve la suerte de vincularme con chicos y chicas que hacían teatro vocacional. Además siempre enganché algo para estar sobre un escenario, y tuve la suerte de estar cuatro años con Juan Ramón y dos con Floreal Ruiz, en el '72 y '73.
  ¿Cómo conociste a Juan Ramón?
= Veníamos de un partido de fútbol y en Moreno había un lugar que se llamaba El Rodeo. Ahí actuaba Juan Ramón con el acompañamiento de Horacio Malviccino y lo fui a ver. Cuando bajó del escenario me presenté y le dije que lo conocía a través de la televisión, del Club del Clan… Él siempre fue muy amable y me invitó a tomar una naranja Crush, me acuerdo. Me dijo “vení el sábado que viene a verme a Canal 11”. Y bueno, fui a verlo, y ahí comenzó la amistad.
  ¿Y qué trabajos hacías con él?
= La locución, lo acompañaba martes y jueves a la radio, también a la televisión o atendía los clubes de admiradores que él tenía; recibía las donaciones que hacían para asilos y demás.
  Cuando cayó la figura de Juan Ramón, ¿te desvinculaste de él?
= Claro. Aparte él se casó, se separó y se fue a Ecuador. Lo volví a ver, después de 22 años, ¿sabés donde? en Santa Isabel, en La Cantina. Antes de que bajara del micro fui y lo saludé. Esa noche lo presenté yo.
  ¿Y como fue la historia con Floreal Ruiz?
= Yo presentaba todas las noches, en cabarets y tanguerías, a un trío que se llamaba Los Prince, dos muchachos y una chica que hacían melódicos, y a un ventrílocuo. Y una noche caímos, en Ahedo, a actuar a la tanguería de Floreal Ruiz. Los presenté y después el encargado me dijo “Che, mirá, me gusta como presentás, ¿no te querés quedar de martes a domingos?”. Le dije que si y me quedé dos años… Después regresé a Santa Isabel.
  ¿Y porqué dejaste ese trabajo? Podrías haber hecho otra carrera.
= Si. Pero volví con algunos problemas, mi papá no estaba muy bien, entonces vine a quedarme algún tiempo. Extrañaba muchísimo pero a la vez estaba contento de estar otra vez en Isabel. Y ahí fue, en 1973, cuando Aldo Vanni me propuso hacer radio por primera vez, en O.P.S.I.
  ¿Nunca habías trabajado en una radio?
= Nunca. Aldo me dijo que necesitaba alguien para hacer un programa de folklore. Y bueno, ahí empecé.
  Y desde ahí hiciste todo tipo de programas.
= De todo, en Santa Isabel y ahora en Villa Cañás. Y con el tiempo me fui identificando con el tango, que es mi metejón. Por eso empecé a buscar cosas, historias, anécdotas...
  ¿Tenés una colección importante?
= Si. Y debo ser uno de los poquitos en el país que tiene una copia del manuscrito del testamento de Carlos Gardel. La persona que me lo dio, que es un profesional, lo sacó de una caja de seguridad, hizo una copia y me lo regaló, hasta arriesgó el puesto. Con respecto a las grabaciones, están todos en la radio, no son mías. Lo que guardo son libros.
Además, ya viviendo en Villa Cañás, tuve la suerte de salir a hacer pequeñas giras con muchos cantores de tango, con Guillermo Galvé, con Abel Córdoba, el cantor de Pugliese, un cacho de historia que estuvo en casa tomando un café, ahora con Ivana Fortunatti… En Teodelina, por ejemplo, tuve la suerte de hablar con muchos cantores: te enterás de cosas, anécdotas… por qué tal tango, por qué lo hizo, a quien está dedicado.
  Cuando viniste de Buenos Aires ¿qué hacías además de radio?
= Estaba con la orquesta de Eduardo Tirabassi. Ahí grabé mi primer versión de La Cumparsita, un recitado que se llama Cosas de Tango de Miguel Angel Soto. Estuve un año y medio o dos con Eduardo y cuando el locutor que tenía Eleuterio Pigliapoco se fue, pasé a la orquesta de él.
  ¿Cuanto tiempo estuviste con Pigliapoco?
= Unos 14 años. Y así conocí caminos, escuelitas, parajes… lugares que ni soñaba que pudieran existir. Es increíble...
Con Eleuterio grabé otra versión de La Cumparsita, Apología Tanguera del “Negro” Mela. Además él me hizo rendir examen como autor, me preparé, rendí y soy socio de SADAYC. En cada baile se hace una planilla en la que se ponen los temas que se tocaron, entonces Eleuterio o Eduardo ponían varios temas míos. El 16% de la recaudación de cada baile es para SADAYC así que a los tres meses te llega el dinero correspondiente.
  ¿Qué es lo que más recordás de los bailes
= Anécdotas tengo muchísimas. Pero lo que más me ha quedado es la cosecha de amigos, la gente, como te atiende; y en los bailes de campo ni hablar. Los bailes de campo eran fabulosos, que se yo, las carpas, lugares a los que nosotros llegábamos y... ¿acá? Y había mil, mil quinientas personas en una carpa, ¡y en pleno invierno!
Te puedo contar mil anécdotas de la época de Eleuterio, como por ejemplo las locuras de Oreste Pisani. También hay muchas que no se pueden contar, no son muy de familia.
Una vez, creo que fue en Santa Teresa, subimos al escenario, muchos nos miraban, ¡porque éramos populares!, otros se acercaban al escenario para ver tocar a Eleuterio. Me dice Eleuterio, "bueno arrancá": “Muy buenas noches Señoras y Señores…” y toqué el micrófono con el labio y me pateó en la boca. Fue tremendo, la corriente me tiró para atrás y no pude hablar por un rato. Otra vez empecé la presentación y se me bajó la presión y me caí…Un alboroto tremendo entre la gente!, había una enfermera que me quería poner una inyección! que se yo!
  ¿Cuál ha sido la mejor época de tu carrera?
= ¿La época mas linda? Yo pienso que fue la de la orquesta.
  Con muchas noches ocupadas...
= Y, te imaginás, era de martes o jueves a domingos. En el mes de febrero de 1978 hicimos 29 bailes en 28 días!! El día 28 hicimos Junin y Lincoln. Yo salía de mi casa y estaba dos o tres días sin volver. Y te digo que ganaba buena plata, era otra época.
La radio también me ha dado muchas satisfacciones. Lo lindo es cuando vos hacés un programa y la gente te llama, te dice “la estamos pasando bien”.
  ¿Alguna vez te sentiste solo en la radio?
= No, nunca. Un consejo de Aldo Vanni era: “Así sepas que te está escuchando una sola persona, hacé el programa bien igual.”
  ¿Nunca tuviste miedo al público?
= No, mientras más gente mejor. Para mi era un desafío. Me daba la impresión de que me agrandaba, o sea me gustaba eso, tener mucha gente para hacer mejor las cosas. Y me parece que a todos los que estábamos en el grupo de Eleuterio también. A veces teníamos esos bailes con poca gente, interminaaables!, noches que se hacían largas y, bueno, tenías que hacer el trabajo bien igual. Pero si había mucha gente, ah!, te daba más ánimo.
  ¿Contanos algo de tu trabajo en radio?
= Hace muchos años que estoy de 7 a 8.30 con tango, folklore y noticias. Y lo que va cumpliendo años junto con Radio Santa Cecilia es lo que hago al mediodía de 12 a 12.30, “Compartiendo la Mesa Familiar”. Los sábados de 7 a 9, “Entre Mate y Mate” que son dos horas de tango con concursos y mucha participación de la gente. En Santa Isabel hacía la mañana junto a Teresita Amadío. También "Mateando con el Negro", con reportajes a la gente común.
  Ya tenés un determinado tipo de audiencia.
= Si llaman de Teodelina, Santa Isabel, María Teresa, de toda la zona. Y concursan.
  Villa Cañás es el lugar donde más viviste...
= Si, porque nací en Santa Isabel y viví 18 años. Después volví y enseguida me casé, y hace ya 28 que estoy en Villa Cañás.
  ¿Villa Cañás o Santa Isabel?
= No…llama la tierra. Yo me siento muy cómodo acá, la gente me recibió muy bien, tengo muchos amigos, pero mi corazón está en Isabel y es verde, de Juventud. Lo quiero mucho a Santa Isabel y lo recuerdo cuando era con calles de tierras y pasaba el regador y se juntaban las mariposas y salíamos con una ramita a agarrarlas en los charquitos… El olor a tierra mojada… Se extraña mucho eso.
  Al decir “soy de Santa Isabel y de Juventud” ponés las dos cosas al mismo nivel.
= … Ha de ser porque de chiquito me la pasé adentro del Club Juventud, cuando estaba enfrente de Dall' Ochio y los hermanos Ruiz eran los conserjes, después estuvo Mario Miculán y después Palau. Mirá si me acuerdo… si vivía adentro del club!
  ¿Hacías notar tus sentimientos hacia Juventud en la radio de Santa Isabel? 
= No, pero me acuerdo cuando de un clásico en la cancha de Juventud. Yo daba las tandas, vino un gol de Juventud y lo festejé, me salió del alma. Aldo me dijo "levantate y andate," fue para que no haya bronca.
  ¿Cómo te enamoraste d el tango?
= Cuando era chico escuchaba una radio a batería que teníamos en casa. Los martes y jueves Carrizo presentaba a D'arienzo, todos los días, a las 8 de la noche, estaba el “Glostora Tango Club”: De Angelis con Dante, Martel, Larroca, Godoy, por nombrarte algunos cantores. Escuchaba a Angelito Vargas, no había otra música… Y después estaba la propaladora de Miculán, que tenía una torre con tres bocinas en la heladería vieja, al lado del Prado Español…
Y ahí, al Prado Español, donde se hacían muchos bailes, una noche llegó Francisco Rotundo con Julio Sosa y Floreal Ruiz. Y ya, con un amigo, Roberto Bastino, siempre hablábamos de tango. Yo tendría 12 años, pantalones cortos, y me acuerdo que saltamos el tejido y justo bajaba Floreal del escenario... y lo toqué!! La primer noche que lo presenté conté esta historia. Él no quería mucha presentación, pero ese día conté que yo era de un pueblo muy chiquitito de Santa Fe, que tenía 12 años cuando lo conocí en el Prado Español y que ahora tengo el gusto de decir: "Señores, canta Floreal Ruiz". Entró lagrimeando el viejo…
  ¿Lo mejor del tango?
= Eh!!... Carlos Gardel!
  ¿Te sentís una persona especial?
= No me siento especial. Estoy en lo que me gusta, no se si lo hago bien o mal.
  ¿Tu trabajo te trajo momentos ingratos?
=No, al contrario. Lo que me dio el micrófono siempre han sido satisfacciones.
  ¿Por donde andaban con la orquesta?
=Por todos lados... No se, hemos llegado a Córdoba, lugares de La Pampa. Y después la zona fuerte era Pergamino y Junin. A Junin, una vez fuimos, en distintos lugares, de martes a domingo, durante una semana seguida. Íbamos al Club Juventud de Pergamino, el B.A.P. un club de ferroviarios. Había un club que era todo celeste, sillas, mesas, paredes, era un lugar de encuentros, iban muchachos y señoritas grandes solas.
  No todos los ambientes eran iguales…
=No, no… pero todos los bailes que hacíamos con Eleuterio eran familiares.
  Pero no era lo mismo ir a un casamiento que a ese lugar pintado todo de celeste…
= Claro…, lógico
  ¿Y ahí cambiaban el repertorio?
= No, no, no… Hemos ido a lugares en que se bailaba a media luz.
  Y ustedes le metían con todo...
= Ah, si, si… Pasodobles, rancheras, foxtrot, milongas, lo que fuera.
  ¿Qué opinás de que ya no se realicen bailes con este tipo de música?
= Cuartetos, cuartetos, fueron tres o cuatro, como el Cuarteto Leo, Coquito Ramaló con la Mona Jiménez cuando era Cuarteto de Oro, Carlitos Polo Rolán… Los respeto mucho… Después, cumbia, cumbia, hicieron Los Wawancó y Cuarteto Imperial. Pero toda esta música que vino después, la cumbia villera, lo tropical, que me perdonen los fanáticos, pero es un desastre. Chingue chungue, todo igual y cantorcitos de medio pelo
  Maquinita programada.
= Claro! Le pagás a un buen músico, le decís armame un repertorio de treinta temas y le ponés un cantor adelante… ¡Nooo!
  Pero el estilo que hacían ustedes cayó en desgracia a manos de este tipo de música.
= No se si cayó o fue Eleuterio que terminó.
  Está bien, pero no hubo otra orquesta que lo siguiera haciendo.
= Claro, hacer lo que hacía Eleuterio... El primero fue Feliciano Brunelli y el sucesor fue Eleuterio Pigliapoco. Eleuterio tiene 31 discos grabados. No es macana, son doscientos sesenta temas registrados propios de él. Nooo!! marcó toda un época. En Buenos Aires mismo, en SADAYC se comentaba ¿Quién es este Pigliapoco que hace veinti pico bailes por mes…
  Sin embargo en Buenos Aires no trascendió. 
= No, porque fue un fenómeno del interior. Y ojo que él no quiso llegar a Buenos Aires, lo tomó como una empresa: laburar, laburar y laburar… Y no regalarse y tampoco hacer cosas para que ganen plata los demás. El lo tomó como empresa. Te das cuenta. ¿Por qué nadie se iba de la orquesta de Eleuterio? porque se ganaba bien, se comía bien, te compraba hasta la ropa! ¿Quién se iba a ir?
  ¿Cómo lo presentabas?
= Tenía una base. Comenzaba saludando, decía lo que se me ocurría y terminaba diciendo: “Aquí está el Maradona del acordeón, el número uno, el bate records, Eleuterio Pigliapoco!!"
  Tu herramienta de trabajo es la garganta, y desde que estamos hablando ya te fumaste tres cigarrillos…
= Estoy operado de las cuerdas vocales. Fue en agosto del '94, me quedé mudo presentando un espectáculo en Studebaker. Me dolía la cabeza, hice fuerza, y me quedé mudo. En septiembre me operaron, me sacaron cinco pólipos. Mucho hablar, mucho polvillo en los salones, el humo de los cigarrillos, resfríos mal curados.. Me afectó, pero ahora estoy bien.
  Actor, locutor, presentador, recitador, fanático del tango. ¿Qué es lo que más te gusta ?
= Yo quiero a todo lo que hago. No tengo preferencias, hago todo con cariño, pero presentar espectáculos de tango me enloquece.
  ¿Hiciste teatro sólo en Buenos Aires?
= No. Siendo chico, en Isabel, con la dirección de Hugo Pessino, hice "Así es la Vida", después "Canuto Cañete"... Después estando en Cañás, hice teatro bajo la dirección de Tellería, actuamos por toda la zona y llegamos a la sala Labardén de Rosario.
Ahora estoy ensayando una obra en la cual soy el relator de la historia de Villa Cañás. Se llama "Historia de un Centenario"
  ¿Que te gustaría hacer en el futuro?
= No se. Ahora me he puesto muy fiaca, no salgo de noche, trato de ser compañero con mi señora y mis hijas. Es por el tiempo que no estuve con ellas y porque me cansé de trasnochar. Si trasnocho lo hago en mi casa, viendo televisión. ¡Cosa de viejo!! Además tengo la satisfacción de tener mis dos hijas, una recibida y a la otra le faltan dos años.
También me dedico a la huerta, cosa que nunca había hecho. Hago quinta en un terreno que hay detrás de la radio.


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sábado, 2 de marzo de 2013

Payamédicos. Se puede estar completamente vivo, antes de estar definitivamente muerto.

Publicado en "Acercar a la Gente"  Nº 95 del 20/12/2008
   Repetida hasta el cansancio por la televisión, la película Patch Adams (Dr. de la Risa) que protagoniza Robin Williams, se basa en la vida de este médico estadounidense que en 1970, convencido de que en un ambiente de felicidad existen pacientes más saludables o con la suficiente motivación para mejorarse pronto, decidió llevar a esos lugares su vocación de payaso y clown. Fue esa película la que nos introdujo a millones de argentinos en el conocimiento de su invento, la “risoterapia”, que realiza con fines médicos y terapéuticos, siendo el responsable de la inclusión de ésta en la medicina moderna.

Patch Adams organiza cada año un grupo de voluntarios de todo el mundo como payasos, para llevar esperanza y diversión a huérfanos, pacientes y a la gente en general. En una de esos viajes, en 2005, visitó el Hospital Garrahan de Buenos Aires y varios hogares infantiles.El ejemplo y las inquietudes de Adams también prendió en la Argentina con la creación, en 2003, de una entidad civil sin fines de lucro denominada Payamédicos, siendo sus fundadores el Dr. José Pellucchi (psiquiatra) y la Lic.en psicologia Andrea Romero, que luego se extendió por otras ciudades, entre ellas Rosario.
 Allí está radicada Melisa Costas, integrante de esta corriente medicinal que, al igual que en la célebre película, combina pelucas, narices y trajes de colores en las habitaciones de los enfermos. “Nací en Santa Isabel un 3 de diciembre; en el Sanatorio Santa Isabel, con el Dr. Araujo y el Dr. Armando, el día del médico”, nos dice. ”¿Será casualidad o causalidad?; siempre hago el chiste de que nací el día del medico, ese es mi karma, pero es para discutir si con la vocación se nace o se hace”.

 Es que la joven estudió medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario; además estudió psicoanálisis en la escuela de Freud, está haciendo una tecnicatura en Epidemiología, es ayudante de la Cátedra de Pediatría en los laboratorios de diarrea y deshidratación pediátrica, pertenece a Payamédicos y estudió Zooterapia con distintas razas caninas.
 ¿Cómo son las terapias con animales?
=Es maravilloso el trabajo que hacen los perros, por ejemplo los labradores o los goldens, con no videntes, hipoacúsicos y enfermedades motrices, entre otras. Y además soy payamédica, Es importante aclarar que tanto Payamedicos como la zooterapia no son medicinas alternativas, sino una forma diferente de ser medico.
 ¿De qué se trata Payamédicos?
=Es el desdramatizar la relación medico-paciente y olvidarse del guardapolvo blanco. Da excelentes resultados en el tratamiento y permite el juego, la risa, la creatividad, perder el miedo al doctor, olvidar la enfermedad aunque sea por un rato y liberar endorfinas. La propuesta tiene un fin terapéutico, al liberar endorfinas, que son pequeñas proteínas producidas a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en la base del cerebro, el paciente percibe una disminución de la ansiedad y una sensación de bienestar general. La risa es un factor importante para la liberación de estas sustancias beneficiosas para la salud.
 Cada clown tiene su paya DNI con su nombre y existe un padrón en el cual figuramos para que no se repitan, lleva un nombre de pila y apellido relacionado con medicina, está la Dra. Bernarnida Metionina, el Dr. Benito Globulito, la Dra. Lila Percentila, el Dr. Verdin Vacunin y la Dra. Flora Susana Sana, entre otros. La propuesta es de alta ternura para que en un hospital la fantasía, la risa y la calidez también tengan su espacio. Así, el estetosflorio, mitad estetoscopio, mitad flor, sirve para escuchar el corazón de los pacientes. Un payamédico, mitad payaso, mitad médico, llega al hosptial desde Saturno en su payanave y trae sus jerinmaraca y payaremedios con vaquitas de San Antonio. Toda esta fantasía tiene como propósito atender el corazón, ese que sirve para enamorarse.
 Con esta terapia los pacientes cambian el estado de ánimo, la actitud y la conducta, consumen menos analgésicos y somníferos; los que están en condiciones de comer lo hacen mejor y se activan los recursos del paciente para su propia recuperación.
 ¿Cómo te interesaste por Payamédicos?
=En realidad a mi siempre me gusto el psicoanalisis, y en verdad no me gusta la clínica médica, pero estudié medicina porque supongo que dentro de mí siempre sentí que se podía trabajar de otra manera y combinar conocimientos, experiencia y humor, desdramatizar el guardapolvo blanco y esa relación médico- paciente tan formal del siglo pasado. Yo sabía de Patch Adams, así que me inscribí en Payamedicos, estudie, me recibí y me permití soñar con un sistema medico diferente, ni mejor ni peor, simplemente diferente.
 ¿En que lugares trabajan con esta terapia?
=En el Hospital Centenario, en pediatría, trabajamos los sábados, en maternidad los domingos y en un geriátrico de zona sur los lunes.
 ¿Cómo reacciona la sociedad con lo que Uds. hacen?
=Los Payamedicos esta muy instalado en la sociedad y en Rosario la gente nos esta conociendo. Una de las formas de darnos a conocer son las “Payamarchas” que realizamos para repartir alegría, con todas nuestras técnicas, en el Hospital Granaderos a Caballos (San Lorenzo) o el Monumento a la Bandera. Además, firmamos convenios con el Hospital Centenario y estamos en trámites con el Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Realizamos trabajos en distintos hospitales llevando alegría, risas y canciones a los niños y adultos internados.
 ¿Suelen ser rechazados por los pacientes?
=Nunca nos pasó, siempre se muestran dispuestos. Algunos tal vez tarden un poco más en contagiarse de la risa, pero nunca ocurrió que nos rechacen. Los Payamédicos trabajamos al lado de la cama del paciente y siempre se le pide consentimiento para su intervención, nunca se trabaja por imposición. Por otra parte estamos preparados para garantizar el respeto y la confidencialidad que requiere el medio sanitario y el hospitalario, por eso estamos formados en el dominio de tres áreas estrechamente relacionadas: artística, psicológica y su adaptación al medio hospitalario.
 ¿Además de tus conocimientos en medicina, también te preparás artísticamente?
=Si, estudie técnicas de clown, es parte de nuestra formación. En noviembre fui a un congreso internacional de clown en Buenos Aires, fue maravilloso, había médicos de Italia, Uruguay, Brasil, Venezuela, de toda la Argentina; todos juntos estudiando clown y comedia para luego realizarlas en el hospital. Se puede hacer arte en una sala de oncología y lo más maravilloso es que se puede reír a pesar de la enfermedad y la muerte. Está demostrado científicamente que el buen humor extiende el pronostico de vida especialmente en inmunodeprimidos. Yo estoy en oncología en donde hay niños con leucemia y una adolescente con cáncer de estómago y te puedo asegurar que los resultados son muy buenos. Después de tanto dolor y sufrimiento, todos están esperando que lleguen los payamedicos para jugar, nos espera el paciente pero también la madre y la familia que está sufriendo muchísimo, y las enfermeras también nos esperan. Hay mucho estrés, lagrimas y miedo en esas habitaciones y nosotros llevamos un poco de color y amor.
 Siendo tu misión la de desdramatizar la situacion y ayudar al paciente, ¿Qué es lo que te ocurre cuando tu día no es el mejor?
=Generalmente cuando te ponés la ropa de payaso tratás de cambiar tu interior y de transformarte. Pero además cuando ves lo positivo que se genera en el otro, tu estado emocional también mejora. Es una terapia de ida y vuelta, que mejora al paciente pero que te hace replantear un montón de cosas de la vida, del valor que tiene y de cómo, con tan poco, uno puede hacer tanto bien.
Con los abuelos se realizan los mejores trabajos, porque se atreven a soñar a volver a vivir y sentir como cuando eran niños, se sienten vivos, con ganas de jugar, contar historias y hacer preguntas, nos esperan ansiosos cada semana y nos preparan dibujos, poemas, canciones hasta nos sacan fotos.
 ¿Qué se necesita para ser un payamédico?
=Tener ganas de cambiar lo negativo en algo hermoso y saber reírse de uno mismo. Necesitas creer en esta técnica, sentirlo y vivirlo intensamente, Payamedicos es una caricia para el alma.

¿Cuáles son las experiencias que has acumulado con los distintos pacientes?
=Especialmente cuando trabajamos con abuelos y con enfermos de cáncer los resultados son mejores, porque nuestro clown lleva una esperanza a tanto sufrimiento, un poco de diversión; crea una ilusión a aquellos que saben que van a morir. Hace poco trabajamos con una mujer mayor con cáncer y a los pocos días murió. Sin embargo las enfermeras nos contaban que estaba contenta hasta que llegó el momento de partir, y lo hizo en forma muy tranquila. También te puedo mencionar lo que me sucedió con Lucas, de 2 años, con leucemia. Fue una experiencia increíble. Mientras le hacían quimioterapia, se descompensó y se puso hipertenso. Todos pensamos que moría, en un momento escucho que me dice: “payaso, vení”. Se me dio vuelta el mundo!. Y con mis compañeros empezamos a trabajar con nuestras técnicas de clown, burbujas, canciones, música; todo en la Sala de Oncología del Hospital Centenario. Poco tiempo después la pediatra nos avisa que la presión de Lucas estaba bajando, la mamá lloraba porque su hijo moría pero empezó a cantar y bailar para darle fuerzas, todos estábamos al lado de la cama en la quimioterapia, desdramatizando el momento. Pusimos fuerza, ganas de vivir y mucha alegría. Fue una verdadera locura, un delirio médico, pero Lucas sigue vivo y la esta peleando. Ese día entendí la importancia de nuestro trabajo, en momentos de tanta tensión es fundamental mantenerse tranquilos y no sentir miedo, esa tranquilidad y energía positiva ayudó a que la presión arterial de Lucas bajara; a todos nos gustan los payasos.
 En los geriátricos, los abuelos y las enfermeras esperan nuestra llegada. Un ejemplo es una mujer que normalmente está con un camisón, toda desarreglada durante la semana, pero los lunes que nosotros vamos a visitarlos, se cambia, se viste bien y se arregla para recibirnos, hasta se pinta y se hace los rulos. Para ella, nosotros somos su única visita y diversión, es un motivo para vivir: Hay que recordar que muchos abuelos son abandonados en los geriátricas o no tienen familia.
Este tipo de vivencias demuestra que se puede, y que desdramatizar todo el periodo de internación y atravesar los miedos con alegría da resultados.
 Se puede estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto. Podrán decir que estamos locos, pero no somos los únicos.