Entre tantas voluntades de progreso y prosperidad por un nuevo pueblo recién gestado en la inmensidad de la pampa gringa de principios del siglo XX, varias figuras fueron relevantes en ese proceso inicial de Santa Isabel, siendo una de ellas, sin lugar a dudas, la del italiano Francisco Salemme, conocido popularmente como “El Padre del Pueblo” o, en su versión italiana -idioma muy utilizado en aquellos tiempos- “Il Padre del Popolo”.
Nacido en 1863 en Maierá, Cosenza, provincia de la región de Calabria, Don Francisco emigró a Argentina con el firme propósito, de "hacer la América", expresión que resume el sueño de millones de inmigrantes, mayormente europeos (italianos, españoles, entre otros), que entre finales del siglo XIX y principios del XX cruzaron el Atlántico hacia países como Argentina, Brasil o Estados Unidos, buscando escapar de la pobreza de sus tierras natales y lograr una vida mejor.
Su figura estuvo presente en varios lugares de la región. Aparece como presidente comunal de Elortondo entre los años 1896 y 1897 según se puede observar en "31 - Historia de los pueblos y ciudades del Departamento General López", y también como acopiador de granos en Christophersen.
A poco de fundarse Santa Isabel, el 8 de febrero de 1908, Salemme recaló en el pueblo adquiriendo una chacra y también media manzana situada en su lado más extenso sobre la calle Sarmiento al 1200. Allí construyó un almacén de ramos generales, su vivienda y otras dependencias, edificaciones que en 1948 fueron adquiridas en gran parte por la Cooperativa Unión y Fuerza.
A su prolífica actividad comercial se le añade la política, que lo llevó a ser presidente de la Comuna de Santa Isabel en los períodos de 1911 a 1912, 1914 a 1920, 1924 a 1926 y 1928 a 1930.
Casado con Magdalena Biondi, durante todo este proceso de su vida en Argentina realizó algunos viajes a su pueblo natal volviendo con hijos que habían quedado allí.
Se cuenta que la comunidad de Santa Isabel, agradecida por su liderazgo, le realizó un ágape en la Sociedad Italiana como despedida por uno de sus viajes a Italia. Luego de la comida, Don Francisco dirigió unas palabras a los asistentes del evento pero su discurso fue interrumpido cuando su rostro recibió el golpe de un trozo de papa hervida -otros dicen que de miga de pan- que, a modo de broma, voló desde un punto indeterminado del salón generando su frase más célebre: "¡ma!, ¿chi mi ha lanciato il papaso?!!" (pero ¿quién me tiró el papaso?) y el momento más hilarante de la reunión.
Una excentricidad para la época y el lugar es que no manejaba su automóvil, tenía un chofer que lo llevaba a todos lados, no solo porque no sabía manejar sino también porque su nivel económico se lo permitía.
Falleció producto de "síncope cardíaco", según los registros del cementerio local, a los 67 años, el día 28 de abril de 1930.
Su personalidad le valió una página en la publicación de 1933 “Homenaje al pueblo Santa Isabel en su vigésimo quinto Aniversario” con el siguiente texto:
"Don Francisco Salemme, fundador de la casa de ramos generales que hoy existe bajo el rubro de Salemme Hermanos actuó en la comuna de Santa Isabel durante quince años y por sus condiciones de carácter, por su dedicación al cargo de presidente que desempeñara, se le mencionaba siempre cariñosamente como “el padre del pueblo”.
Cuando en el gobierno de Ignacio Crespo se dio autonomía a este distrito que antes dependía de la jurisdicción de Carmen formóse una comisión provisoria, la cual estaba compuesta de tres miembros y la integraban los señores Francisco Salemme, Domingo Carricart y Santiago Raimondi.
A poco que se ahonde en el desenvolvimiento de la labor constructiva desarrollada por don Francisco Salemme, a poco que se examine su vida pública, que aparece documentada en los libros comunales, se llega al convencimiento de que representó un valor imprescindible para la colectividad, porque fue siempre factor de progreso, porque fue elemento decidido, consejero discreto, de esos que encausan un pueblo.
La documentación oficial lo puntualiza y el recuerdo de los vecinos que conocieron su actuación, lo ratifica. Don Francisco Salemme actuó decidido y enérgico al frente de la comuna de Santa Isabel, con la sola preocupación de ser útil al núcleo que él consideraba su pueblo, su familia misma.
Todos sus actos han tenido esa noble característica, es decir, su empeño en trabajar por el progreso de Santa Isabel, su actividad nunca desmentida.
Como presidente de la comisión de fomento, don Francisco Salemme supo compenetrarse de las necesidades y aspiraciones de su pueblo, interpretándolas con acierto para convertirlas en halagadoras realidades, sin omitir sacrificios, ni aún los de carácter personal.
Dedicó todas sus energías a defender en la forma que le fue posible, con verdadero entusiasmo y siempre con buena fe, los interesas confiados a su custodia, siendo uno de los esforzados luchadores que cooperaron a la formación de este pueblo. La casa de comercio que fundara, la dirigen hoy sus hijos, los señores Domingo, Luis y Vicente Salemme".
*






.png)




