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martes, 9 de diciembre de 2025

La masonería en Santa Isabel

 La masonería contemporánea es un colectivo de hombres y mujeres que desean contribuir a una humanidad fraternal. Es una cofradía que busca el desarrollo intelectual y espiritual de sus miembros a través de un método antidogmático y sin barreras. Dentro de la familia Masónica conviven "hermanos" y "hermanas" de diferentes tendencias políticas y religiosas. Al igual que la sociedad cambia y evoluciona, la Masonería es permeable a las circunstancias del mundo en que vive. 

  No se conoce a ciencia cierta cuándo y dónde se inició la masonería, pero sí se sabe que está íntimamente ligada a la historia de constructores, arquitectos y albañiles de la antigüedad. En 1717, cuatro logias de Londres formaron la primera institución formal que regiría a la fraternidad en lo sucesivo. A lo largo de su historia se formaron distintas asociaciones y organizaciones que se han caracterizado por adoptar el principio de la fraternidad mutua entre sus miembros. 

  En nuestro país ocupó un gran lugar en su historia. Presidentes de la Nación y Vicepresidentes formaron parte de ella: Rivadavia, Urquiza, Derqui, Mitre, Sarmiento, Juárez Celman, Pellegrini, Quintana, Figueroa Alcorta, R. Sáenz Peña, De la Plaza, Irigoyen, Justo, Del Carril, Pedernera, Alsina, Madero, Quirno Costa, Domingo T. Pérez, Del Pino y Villanueva. José de San Martín, Manuel Belgrano y Vicente López y Planes fueron masones.

 En Santa Isabel existió, entre 1925 y 1935 aproximadamente, un movimiento de este tipo con una pequeña cantidad de integrantes los cuales se llamaban Masones. Su lugar de reunión era un sótano de unos 8 m² ubicado sobre Av. Santa Fe al 1200, entre lo que hoy es el Hotel Central y el playón de la estación de servicio vecina. Algunos de sus integrantes estaban vinculados a la construcción, siendo algunos de ellos los que estuvieron ligados o hicieron las principales edificaciones de los primeros tiempos. También algunos de ellos estaban vinculados al comercio, especialmente de cereales.

 Algunos de los posibles hombres que participaron de esta logia -no existe evidencia pero sí relatos orales- serían Antonio Zorzi (empresario fúnebre, vecino del sótano de las reuniones), Dante Pellegrini (cerealista y, anteriormente, constructor), Esteban Maglione (propietario del centro de reunión masónica), Dr. Juan Carrillo (médico del pueblo), Nicolás Pavia (taller mecánico de carpintería, metalúrgica y fábrica de implementos agrícolas; fue quien revistió el sótano con madera e hizo una gran escalera junto a su aprendiz Mario Tirelli), Juan Dazi (costructor), Juan Di Batista (comisionista de aves y huevos. Seguros y nafta), Nicolás Mateljan (cerealista), Santiago Raimondi (miembro de la primer Comisión de Fomento, productor agropecuario) y Antolín Pintado (empresario, dueño del cine teatro Dante, pintor del techo del sótano con signos similares a los ritos masónicos).

 Si bien históricamente la Iglesia Católica mantuvo confrontaciones con la masonería, en Santa Isabel la mayoría de sus miembros profesaban esta religión y algunos de ellos hasta contribuían con la iglesia local. 
 
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domingo, 22 de septiembre de 2024

El Asilo de Ancianos del hospital

 El actual geriátrico que funciona en un ala del inmueble del Hospital Miguel Rueda debe su existencia a un grupo de mujeres que decidieron llevar adelante su creación.

  La Comisión de Damas de la entidad, formada por Angelita Cucco, Irma Pellegrini, Gladys Zanotti, Mirna Sánchez, Ana María Benedetto, María Raverta de Quatrín, Ofelia de Oliva, Marta Lobos, Rosita Bessone, Nélida Reato y Margarita de Costas decidió fundar el Asilo de Ancianos el 23 de octubre de 1969. Desde ese momento comenzaron a recaudar fondos con la organización de distintos eventos y colectas con lo que se logró la adquisición de muebles y ropa de cama.

  La inauguración del Asilo, a la que asistió el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Sylvestre Begnis,el Ministro de Bienestar Social y autoridades y público, se realizó el 5 de mayo de 1974.

  Desde ese momento, a pesar de las diversas crisis económicas e institucionales, el geriátrico se ha mantenido en funcionamiento y, tanto los servicios como la infraestructura edilicia, han crecido sin pausa. 

Una fiesta de cumpleaños en el Asilo de Ancianos del Hospital Miguel Rueda en el aó 2002, aproximadamente.alrededor del .

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viernes, 30 de junio de 2023

Las Cuarenta Horas

La Comisión de Damas del Hospital Miguel Rueda, formada por Angelita Cucco, Irma Pellegrini, Gladys Zanotti, Mirna Sánchez, Ana María Benedetto, María Raverta de Quatrín, Ofelia de Oliva, Marta Lobos, Rosita Bessone, Nélida Reato y Margarita de Costas decidieron fundar el Asilo de Ancianos de Santa Isabel el 23 de octubre de 1969. Desde ese momento comenzaron a recaudar fondos con la organización de distintos eventos y colectas con lo que se logró la adquisición de muebles y ropa de cama para este servicio en el Hospital Miguel Rueda.

La inauguración oficial del Asilo, a la que asistió el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Sylvestre Begnis, se realizó el 5 de mayo de 1974. Pero previamente, los días sábado 9 y domingo 10 de febrero, se llevó a cabo una colecta muy particular que se denominó Las Cuarenta Horas, destinada a recaudar fondos para este refugio de adultos mayores.

El evento, que tenía como lema "Pueblo lindo de gente linda", consistió en una transmisión radial continuada por Radio Circuito Cerrado Santa Isabel (de O.P.S.I., Organización Publicitaria Santa Isabel) a cargo del locutor y conductor isabelense Elbio Martínez cuando esta emisora tenía sus estudios en Santa Fe al 1300.

Martínez estuvo frente al programa durante 40 horas ininterrumpidas presentando música, interactuando con los oyentes, manteniendo charlas con invitados especiales e incentivando a la población a donar dinero para el Asilo. Se había propuesto llegar a determinada cifra de pesos, la que fue superada ampliamente, y a batir un récord de permanencia frente al micrófono radial, experiencia que también fue lograda. Alberto "Nito" Lombardi, Daniel Albanesi y Gustavo Díaz, entre otros integrantes de la radio, participaron de la transmisión que culminó exitosamente, en directo -con la contribución del locutor rosarino Eduardo Aldiser, amigo de Martínez quien por ese entonces trabajaba en medios de comunicación de la ciudad de Rosario- desde el salón del Club Juventud Unida con público a pleno.

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viernes, 17 de febrero de 2023

Jorge Alberto Tirelli


 Jorge Tirelli se destacó por su gran capacidad de trabajo, su sentido solidario, su accionar participativo y su amplia capacidad intelectual. Poseía un espíritu prolífico que lo hacía actuar en diversos ámbitos sociales, con un fuerte carácter hacedor y con una notable habilidad para resolver problemas.
  Nació el 17 de junio de 1946. Su infancia y adolescencia se desarrolló en Santa Isabel, recibiendo la educación en las escuelas Nº 179  y Nº 7 (E.E.S.O. Nº 214). Cursó sus estudios terciarios en la ciudad de Santa Fe, en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, graduándose como ingeniero químico. Mientras cursaba sus estudios obtuvo una beca de la empresa petrolera Esso destinada a los alumnos sobresalientes.
 Tras esto, junto a compañeros de la carrera y a su esposa Cristina Carri (con quién luego tuvo cuatro hijos), emprendió un intenso viaje por Europa que lo cautivó de sobremanera conociendo, en forma directa, el mundo industrial y cultural del viejo continente. A su regreso, en 1971, ocupó el cargo de jefe de sección hidrocarburos en la destilería de YPF de Ensenada (B. A.).
 En 1973 la firma Fernarolo S.A. compró y mejoró un antiguo establecimiento avícola de Santa Isabel (conocido como El Peladero) para la faena de cerdos. Al conocer que la firma necesitaba un ingeniero químico, Tirelli no dudó en postularse para el puesto de jefe de planta, siendo aceptado rápidamente. Así retornó, junto a su familia, a la localidad que lo vio nacer; esta vez no solo para desarrollar su profesión, si no también para dedicar gran parte de su tiempo a instituciones y emprendimientos de bien público y privado. Tuvo, en todo momento, como meta principal, mantener en buen funcionamiento al frigorífico y, aunque existieron ofrecimientos de mejoras laborales y económicas en otra localidad, resignó esos progresos personales para continuar en la empresa isabelense que le demandaba tiempo y esfuerzo.
 Poseedor de una oratoria vehemente y fluida, no dudaba en dirigirse a cualquier audiencia, por el tema que el momento lo requiriera, y exponer con claridad y convicción sus pensamientos y propuestas.
  Su actividad febril se trasladó, también, en diversos momentos de su vida, a otros planos locales. Al de la política, participando activamente en partidos vecinalistas; al económico y financiero, apoyando o integrando emprendimientos industriales o empresariales y siendo miembro activo de la Asociación Mutual del Club Belgrano; al de la cultura, siendo gestor e integrante de una empresa dedicada a la continuidad de la sala de cine; al de las instituciones sociales y deportivas, como la Sociedad Italiana en la que fue uno de los grandes motorizadores de la recuperación de su sala de cine y teatro, la Cooperativa de Agua Potable participando activamente en su creación y continuidad, la comisión para la instalación de teléfonos automáticos, la cooperadora de la Escuela Nº 214 o el Club Belgrano, donde integró repetidas veces la Comisión Directiva y varias subcomisiones siendo un fervoroso seguidor de equipos de fútbol de todas las categorías; al de la educación propiciando la creación de cursos de albañilería, plomería y electricidad; al de la organización de eventos colectivos como lo fue la fiesta del 75º Aniversario de Santa Isabel en la que fue su mayor gestor; o al de la religión, la católica, no solo siendo integrante de la comisión de la parroquia, si no también catequista y asistente del padre Trognot.
 Falleció el 3 de marzo de 1998, en su oficina del frigorífico, tras tomar la decisión de quitarse la vida. 

Fuente: Basado en una crónica de "Revista Pan"


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jueves, 2 de enero de 2014

Algunas Instituciones y agrupaciones que ya no están


Publicado en "Acercar a la Gente"
Nº 102 - 27/08/09 
 
  Además de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, cuya historia que se extendió desde 1910 hasta 1975 detallamos en el número anterior, en Santa Isabel existieron muchas organizaciones o instituciones que con el correr del tiempo fueron desapareciendo. Este es un resumen de la existencia de algunas de ellas.

 Los libros de Actas y Copiadores de Cartas de la Comuna de Santa Isabel dan cuenta de varias de estas organizaciones. El 6 de abril de 1916, la Comisión de Fomento cedió la plaza pública al “Footbal Club Rivadavia” para construir una cancha de fútbol. El 22 de diciembre de 1926 concedió permiso para realizar un baile al “Club Atlético Centenario”. El 8 de junio de 1927, envió una nota a la presidenta del “Club de Tennis” pidiéndole que cortaran las malezas y limpiaran la cancha que se encontraba en la plaza pública pues, decía, su estado era lamentable. El 4 de octubre de 1930, una “Comisión de Señoritas” pidió prestado a la Comuna los objetos del juego de tenis. Tres años más tarde se cita a Esteban Boveris como presidente del “Lawn Tennis Club”. En diciembre de 1938 el “Club Sportivo Las Rosas” solicitó permiso para realizar un baile. En ese mismo año estaba organizado el “Club Juventud Agraria” que para marzo de 1950 aún existía. En 1941 se cita funcionando al “Club Atlético La Lyda”.

 Por otra parte, en 1924 se fundó la Sociedad Argentina de Socorros Mutuos y en 1930 la Biblioteca Pública D. F. Sarmiento”Las dos entidades desaparecieron al fusionarse y dar nacimiento, el 2 de septiembre de 1953, a la actual Asociación Cultural Domingo Faustino Sarmiento.

 El 28 de agosto de 1912 se colocó la piedra fundamental del edificio de la Sociedad Italiana Humberto Primo, entidad que habría nacido a partir de la escisión de un grupo que integraba la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. Su edificio se levantó en Gral López al 1100, en un terreno que pertenece a la Cooperativa de Agua Potable. Allí funcionó el denominado Cine Gardel. No se conoce exactamente la fecha de fundación ni cuando dejó de funcionar la entidad como tal.

 En 1962 se conformó la Asociación Jóvenes Isabelenses (A.J.I.) con la finalidad de contribuir al mejoramiento de la localidad. Solamente se sostuvo durante unos seis meses pero su labor fue intensa. Entre otras cosas esbozó un proyecto de parquización de terrenos del ferrocarril -que no se plasmó- con la participación de profesionales y llevó a cabo la pintada de los troncos del arbolado público. Algunos de sus integrantes eran Enrique Canal, Humberto Albanesi, Rubén Benso, Jorge Tirelli, Gerardo Salemme, Norma Achilli, Vilma Dall'Ochio, Mirna Sánchez, Elvio Martínez, Hugo Pessino, Estrella Bendaham, Norberto L. Salemme, etc. Sus reuniones se realizaban en la sede de la Asociación Cultural D. F. Sarmiento.

 La Agrupación de Atletismo de Santa Isabel (A.D.A.S.I.) se conformó el 21 de agosto de 1973 con el anhelo de lograr un grupo de niños y jóvenes aunados a través de la práctica de este deporte y con el deseo de obtener mejores niveles para la educación física. El cuerpo técnico estuvo integrado por los profesores de Educación Física, Ilda Imnocenzi (quien era directora de la escuela Nº 779 D. F. Sarmiento) y José Ángel Rubín, además de la entrenadora Alicia Cuminetti. Se disolvió en 1977.

 El 1º de junio de 1982 fundó el Club de Servicios Comunitarios. Sus directivos eran Felipe Floridi, Próspero Antonio Risso, Albino E. A. Gobbi, Humberto Carpi, Agustín Leal, Oscar Stiepovich, Umberto Pennacchietti, Carlos Casadei, Alberto Fassi, Enrique Canal, Emilio Pellegrini, Adolfo Leidi, Juan C. Luporini, Pedro Viccei, Osvaldo Saez, Arístides Catini, Eduardo Mercé y Miguel Mercé. Surgió para reanudar las actividades que realizaba el Club de Leones de Santa Isabel. Éste había sido constituido el 12 de junio de 1975. Sus socios fundadores fueron Atilio Fassi, José Tocchetti, Pedro Viccei, Emilio Pellegrini, Dante Pellegrini, Oscar Stiepovich, Próspero Antonio Risso, José A. Rubín, Albino E. A. Gobbi, Pedro Ballachino, Mario Bosertnizan, Arístides Catini, Oscar Dellacha, Alberto Fassi, Felipe Floridi, Víctor Glavinovich, Heriberto Latini, Adolfo Leidi, Enrique Canal y Mateo Matiacich. En marzo de 2005, mediante un convenio celebrado con la Asociación Hospital Miguel Rueda le transfirió a esta última sus bienes y servicio y, tras el mismo, el Club de Servicios Comunitarios quedó inactivo.

 La Peña Tradicionalista Refugio de amistad fue fundada en 1980 por Hugo Arrac, Julio Gilardone, Nelson Favaro y Mario Focquart, participando en desfiles criollos en distintas ciudades. El nombre fue dado por el Sr. Juan Herrera. Al grupo original se fueron agregando más integrantes, entre ellos Edsel Gilardone, Jorge Tazzioli, Luis Milanesi, hermanos Codutti, "Leo" Flamini, Rionda, Martín Nierumberg, "Pancho" Coria e hijo, Daniel Merlo, Juan Vélez, Daniel Zanni, Marcelo Hernando, José Carlos Romero, Ricardo Donadío, José Cebrero, Esteban Tiseira, Leandro Mercé, Juan Herrera, etc.
Sus actividades, que generalmente se desarrollaban en Sarmiento y ruta 94, eran variadas: jineteadas, carreras de sortijas, juegos de riendas, etc. En 1998 la agrupación se disolvió al disminuir la cantidad de miembros y su posibilidad de mantenerla en funcionamiento.

 Infantiles Santa Isabel (I.S.I.) se creó con la finalidad de fomentar la práctica del fútbol entre los niños de la localidad y competir en ligas infantiles. Este grupo se formó en 1984 siendo su primer Presidente el Sr. Francisco Vivas. Además lo integraban, entre otros, Juan Carlos Oneglia, Rubén Benso, Adalberto Oneglia, Juan Carlos Balassone, Rosendo Cicci, Raúl Roggeri, Ignacio "Pochi" Pérez, Jorge "Ruso" Giménez y Oscar Donatti. Adquirió un predio de dos manzanas situadas entre 25 de Mayo, Urquiza y Sarmiento en donde construyeron canchas de fútbol y un quincho que, además de ser la sede, funcionó como parrilla y comedor. Este emprendimiento alcanzó gran éxito. Sin embargo, en los últimos años de la década de 1980 la actividad fue disminuyendo hasta que finalmente se disolvió.

 La Asociación Mutual Entre Asociados del Club Juventud Unida (A.M.A.J.U.) comenzó a desarrollar su actividad el 16 de junio de 1986 con el objetivo de gestionar el bien común y la ayuda solidaria para sus asociados y la localidad. Entre sus servicios estaban las transacciones financieras de ayudas económicas o captación de ahorros y, más adelante, con la compra de Casa Martínez (ferretería ya artículos del hogar de Belgrano 1043) la de Proveeduría Mutual. También brindaba servicios de salud y turismo a través de la representación de otras entidades. Mediante una operatoria del Banco Hipotecario Nacional llevó a cabo la construcción del Barrio Juventud de 20 viviendas. Esta entidad realizó diversos aportes económicos a distintas instituciones de bien publico de Santa Isabel. Sus oficinas estaban instaladas en la galería comercial del Club Juventud Unida de Belgrano y San Martín. Dejó de operar cuando se produjo su fusión por absorción con la Asociación Mutual de Venado Tuerto. 


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viernes, 27 de diciembre de 2013

Escuela Nº 214

La escuela 214 en 2026.
 La Escuela de Educación Secundaria Orientada (E.E.S.O) Nº 214 fue fundada como Escuela de Comercio N° 7 Dr. Mariano Moreno mediante el Decreto N° 08488 de fecha 21 de Junio de 1956 que suscribió el Sr. Interventor Contralmirante Garzón y el Ministro de Educación Dr. Eduardo Simoniello.
 Un tiempo antes, en mayo de ese año, dos jóvenes de la localidad, Humberto Albanesi y Ehdegard Tabaco, enterados de que en Teodelina se establecería una escuela secundaria, consideraron la posibilidad de concretar lo mismo en  Santa Isabel. Fue así que llevaron su inquietud a las autoridades comunales donde encontraron eco sumamente favorable. De inmediato se realizó una reunión de algunos vecinos y profesionales en la que se decidió visitar a todos los padres de jóvenes en edad de concurrir a la escuela secundaria.
 El éxito de estas visitas se manifestó al conseguir 36 inscriptos para el primer año. Con estas inscripciones y con la colaboración que prestó el Jefe de Policía del Departamento General López, escribano Alfredo J. Vázquez, se recurrió rápidamente a las más altas autoridades de la provincia solicitándoles la instalación de una escuela secundaria en la localidad.
 Este propósito se logró al dictarse el decreto citado que posibilitó la apertura de la escuela con 33 alumnos quienes, comenzaban a transitar un camino que al final los esperaría con el título de peritos mercantiles.
 El personal que comenzó con su labor el primer año fue el siguiente: Director: Dr. Carlos E. Farr; secretario: Héctor Raúl Nesprías; profesores: Dr. Carlos Farr (Inglés), Norma Nesprías de Angeleri (Matemática y Castellano), Alberto Arminchiardi (Botánica), Dr. Roberto Busto (Historia), Enrique Criado (Educación Física), José Luis Benedetti (Caligrafía y Dibujo), Haydeé Martínez de Nesprías (Música), Carlos Gavio (Contabilidad), Héctor R. Nesprías (Educación Democrática), Elda Zoppi (Geografía) y Alfredo Vázquez (Educación Democrática); portera: Elsa Romero.
 La escuela funcionó hasta fines de 1974 en el edificio de la escuela Nº 779 Domingo Faustino Sarmiento. A partir del año siguiente continuó con sus actividades en sus actuales instalaciones de la calle Paraguay 1422. El edificio y el terreno de una manzana, fueron comprados mediante un subsidio otorgado por el entonces gobernador de la provincia Dr. Carlos Silvestre Begnis y otros aportes.
 Ese mismo año entró en vigencia el cambio de escuela Nº 7 por Escuela de Enseñanza Media Nº 214. 
 Al edificio adquirido, conocido como "chalet de Pietrobón", se le realizaron reformas y se agregaron tres aulas y pabellones sanitarios. Con el correr del tiempo se fueron realizando nuevas construcciones en diferentes etapas, las que configuran la estructura actual, capaz de dar respuestas a las necesidades educativas de los jóvenes de la localidad. Cuenta con 8 aulas, un patio cubierto de más de 200 m², escenario, baños que incluyen comodidades para personas con capacidades diferentes, sala de proyecciones, biblioteca, laboratorio y un playón para actividades deportivas, entre otras dependencias.
 En 2009 el establecimiento comenzó a funcionar con la modalidad de Educación Secundaria Orientada, a partir de las reformas educativas realizadas en la provincia de Santa Fe, dejando de lado la aplicación de la ley provincial de Educación General Básica (E.G.B). Las orientaciones que pueden optar los alumnos son Ciencias Naturales y Economía, y Gestión de las Organizaciones.  
 Ésta es una escuela estatal provincial, única en la localidad, que cuenta con 35 profesores, 4 preceptores y se ocupa de más de 250 alumnos de ambos sexos de diversos niveles socioeconómicos, atendiendo la diversidad y a la persona especial. Por esto último existe una integración con la Escuela Especial Nº 2070 de Villa Cañas.
 Se tiende a crear un hombre autónomo, creativo, ofreciéndole valores que den solidez a su vida  a través de los cuatro pilares de la educación:  Aprender a conocer, aprender a hacer, aprender a vivir y aprender a ser.
 Una de las actividades que se destacan de la comunidad escolar es la realización anual, desde 1994, de la Feria del Libro, que reúne exposiciones, charlas, debates, teatro, arte, cultura y gastronomía en tres jornadas consecutivas con gran afluencia de público. A partir de 2019 el evento pasó a llamarse "Varieté".


Directores de la Escuela:
1956-1960: Dr. Carlos Farr
1961-1962: Isabel C. de Abarno
1962-1964: Hector Raúl Nesprías
1965-1966: Dr. Carlos Farr
1966-1968: Prof. Carol Mitchell
1969-1977: Prof. Anita Boglic de Dunger
1978-1979: Prof. Zulma Alech Risso
1980-1981: Prof. Ana Victoria Bendahan
1981-1985: Prof. Ana María Munge
1986-1989: Prof. Silvia Costas
1990:          Prof. José Benzaquen
1990-1996: Prof. María Teresa Richard de Vallesi
1996-2001: Prof. Zulma Delavalle
2001-2007: Prof. Hebe Cazes de Cueto
2007-2015: Prof. Begoña Rodríguez Barrio
2016-2018: Prof. Clara Julia Costas.
2018-2026: Prof. María José Fassi
2026:          Prof. Virginia Scardellato
 
(Texto actualizado en 2026) 
 
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jueves, 26 de diciembre de 2013

Hospital Miguel Rueda. 75 años.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 116 - 20/12/10 

El 16 de noviembre de 1930, en el local comunal, quedó constituida la Comisión Pro Hospital de la siguiente manera: Presidentes Honorarios: Miguel Rueda, Federico Covernton y Ciro Echesortu. Comisión Consultiva: Dante Pellegrini, Esteban Magliori y Dr. Juan Carrillo. Comisión Directiva: Ángel Ferro, Pablo Chieza, Máximo Martínez, Juan Fuentes Calventes, Andrés Dall'Occhio, Domingo Benso, Luis Penecino, José Pietrobón, Justo Vázquez, Venito Sallio, Mateo Colomba, Andrés Varela, Luis Angelino y José Tavani, entre otros.

  El terreno para la construcción del edificio, una manzana delimitada por las calles Misiones, Rivadavia, Chaco e Yrigoyen fue donado por Miguel Rueda. El plano del edificio del hospital fue realizado por el Ing. Camarero con los consejos del Dr. Alejandro Gutiérrez de Venado Tuerto.

En1931 la Comisión formada logró obtener la Personería Jurídica. 


 En 1933 nuevamente Miguel Rueda realizó una donación para el hospital, esta vez en efectivo, la mitad del presupuesto que presentaron los constructores Arturo Calcaprina y Juan Dazzi, para la construcción de la primera etapa del edificio.

El día 31 de diciembre de 1935 se decidió llamar al nosocomio "Hospital Miguel Rueda". Rueda había propuesta que se llamara Dr. Juan Carrillo, pero finalmente la Comisión optó por el nombre que aún persiste.


 La fundación se llevó a cabo el 26 de enero de 1936. Como parte de los festejos se montó una carpa en el mismo predio, posiblemente en el sector trasero, donde se realizó un gran almuerzo. 

Estuvieron presentes un delegado del Presidente de la República, el Interventor Federal en la provincia, ministros provinciales y un representante del obispo. En una parte del discurso pronunciado por el Dr. Carrillo en esa oportunidad se pudo escuchar "(...)a esta clase de ricos útiles pertenece Don Miguel Rueda, para honor y beneficio de nuestro pueblo, siendo de esperar que surjan también otros acaudalados decididos a prestar su ayuda..."

 En 1949 se formó la primera Comisión de Damas, sin embargo desde sus principios la mujer tuvo activa participación en el hospital, no solo dentro del cuerpo de enfermeras sino también como colaboradoras, siendo una de gran actividad la Sra. Agustina Toriani de Gavio. Esta primera Comisión de Damas tuvo como Presidenta a María Eugenia Caminos y estuvo acompañada por Aída Arena, Anita de Sánchez, Noemí Fiorito, Maribel Marino, María Siarrusta, Bety Ruiz, Isabel Gobbi, Irma Arona, Chola Ghini y F. Carpi de Marino.

 No todos los momentos en la vida institucional de la entidad han sido auspuciosos. El 7 de enero de 1951, la Comisión Directiva, por falta de recursos y por el silencio de las autoridades provinciales, a pesar de los reiterados pedidos de ayuda, decidió suspender las internaciones y se hizo extensiva la resolución a los consultorios externos el día 15 de abril, fecha en que el hospital quedó cerrado al público.

Algunos vecinos se reunieron en 1956 para reorganizar la reapertura, se eligió nueva Comisión Directiva y se reintegró la Comisión de Damas pero las gestiones no prosperaron. Las actividades que dieron frutos positivos se iniciaron en 1958.


 Respecto de las mismas, uno de los involucrados, el Sr. Hugo Pessino, en 2005 expresó lo siguiente: "(...) Rafael Pasquinelli trabajaba en la Cooperativa Unión y Fuerza, donde estaba Leandro Quatrín, Enrique Canal y yo que había estado ayudando en unos balances. Cuando Pasquinelli se presentó como candidato a diputado nosotros lo apoyamos y cuando llegó a serlo se pensó en reabrir el hospital y se creó una comisión. Estaban, entre otros, Pasquinelli, "Mito" Martínez, el Dr. Fahr, "Titi" Ruiz, Gerardo Tobío y Nereo Ansaloni.

 Se firmó un convenio con el gobierno provincial por el cual éste comprometía a hacer aportes para mantener al hospital y nosotros recaudábamos fondos para la compra de materiales. El gobierno quería que todo pasara a propiedad de la provincia y nosotros no. Finalmente prevaleció nuestra opinión, el hospital se puso en marcha nuevamente y una de las principales fuentes de ingreso fueron los carnavales. Estaba José Arias, un zapatero, que siempre había querido hacer un gran corso, así que se puso a trabajar, creó comparsas en los barrios, ofreció premios y consiguió ropas para los que no tenían. Se hizo un primer corso grande que dejó mucha plata y permitió comprar cosas, traer médicos, instalar un laboratorio. Se compró un microscopio, y un fotocolorímetro para hacer análisis, se pintó, se repararon las camas..."

 La segunda apertura oficial del Hospital Miguel Rueda se realizó el 3 de junio de 1960 estando presente el Gobernador de la Provincia Sylvestre Begnis, Monseñor Caferata, el Ministro de Salud Pública de la provincia, el de Hacienda y el de Obras Públicas, el diputado provincial Rafael Pasquinelli, legisladores y demás autoridades locales además de un numeroso público. Fue designado director quien tanto había bregado por la reapertura, el Dr. Carlos E. Farr.

 En marzo de 1975 el hospital recibió la donación de un inmueble perteneciente a la Sociedad Española de Socorros Mutuos de Santa Isabel el que, posteriormente fue vendido a la Caja de ahorro y Crédito de Santa Isabel quien construyó el edificio que actualmente es del Banco Credicoop Coop. Ltdo. situado en Belgrano y Mitre.

A instancias de su director el Dr. Norberto Sylvester, en 1977 se construyó un nuevo pabellón.


La Comisión de Damas de la entidad, formada por Angelita Cucco, Irma Pellegrini, Gladys Zanotti, Mirna Sánchez, Ana María Benedetto, María de Quatrín, Ofelia de Oliva, Marta Lobos, Rosita Bessone, Nélida Reato y Margarita de Costas decidieron fundar el Asilo de Ancianos el 23 de octubre de 1969. Desde ese momento comenzaron a recaudar fondos con la organización de distintos eventos y colectas con lo que se logró la adquisición de muebles y ropa de cama.

 La inauguración del Asilo, a la que asistió el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Sylvestre Begnis,el Ministro de Bienestar Social y autoridades y público, se realizó el 5 de mayo de 1974.

En la actualidad la Comisión Directiva de la Asociación Hospital Miguel Rueda tiene a cargo tanto el hospital como el geriátrico.


 En las últimas décadas, a pesar de las diversas crisis económicas e institucionales, la entidad se ha mantenido en funcionamiento y tanto los servicios como la infraestructura edilicia han crecido sin pausa.

Sería largo de enumerar a todo el personal médico y no médico que ha actuado en el Hospital como así también a las distintas comisiones directivas. Respecto de éstas, han sido sus presidentes, en forma consecutiva, Ángel Ferro, Alfredo Vázquez, Ángel Benso, Enzo Costas, Daniel Gutiérrez, Oscar Carini, Néreo Ansaloni, Jorge Cugnoflís, Diego Latini y Eduardo Street.


 Por otra parte, como directores del nosocomio se han desempeñado los Drs. Juan Carrillo, Alfredo Horsmann, Carlos Farr, Norberto Sylvester, Ernesto Araujo, Sarjanovich, Germán Pereyra, José Pedrueza, Benjamín Armando Alianak y, actualmente, Raúl Bugnón.

 El Hospital Miguel Rueda (2010).

 La construcción del Hospital en 1935.







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Oscar Severini.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 62 - 20/10/05

 Esta sección nunca estaría completa si no tuviera alguna referencia a Oscar Severini, un artista isabelense al que, quienes lo conocieron, recuerdan siempre con cariño por su personalidad y por sus trabajos.

 Nacido en nuestra localidad el 9 de octubre de 1929, Oscar trabajó en varias tiendas como "La Rosarina" o "Casa Ducay". También, junto a Juan Forneris siendo conserje del Club Belgrano. Pero durante 36 años se lo vió frente a la consola de Teléfonos del Estado, luego Entel, trabajando como operador, en tiempos en que las comunicaciones no eran automáticas y había que pedir la comunicación para poder hablar. Los usuarios telefónicos de aquel entonces seguramente no habrán olvidado su voz en medio de las comunicaciones de larga distancia. "Hablaron, hablaron", decía cada tanto para saber si aún se mantenía el contacto. 

 Su faceta más importante en la sociedad fue la del espectáculo y la del arte, brindando su colaboración y talento en todas las instituciones que se lo solicitaran. Así participó en muchísimas puestas en escena, musicales o teatrales, que lo tenían como gran protagonista. Por sus dotes de bailarín, junto a su esposa "Coqui", descollaba en los escenarios locales con cualquier ritmo. Por ser dibujante y letrista realizaba infinidades de escenografías. Los carnavales de los '60, organizados por el Hospital luego de su reapertura, tuvieron el sello de Oscar, ya sea porque participaba en la construcción de carrozas o por la creación de decenas de caricaturas que luego eran colocadas en lo alto de los postes del alumbrado de los corsos.

 El actual altar de la iglesia Santa Isabel de Portugal y "la Glorieta" fueron diseñadas por él. También fue integrante del grupo que creo el parque Pinochoi y, a fines de los '70, cuando se rediseñó, pintó infinidad de caricaturas en las paredes que lo rodeaban. En diciembre de 1974 armó un árbol de navidad en el mástil de la plaza... y así siempre. Su figura no podía faltar en los festejos -como los de los Juanes, Pedros y Pablos que se realizaban en los '70 y '80- o donde hubiera creación. Infinidad de fotografías dan cuenta de ello, como la de esta nota, sacada el 30 de diciembre de 1953, en la que se lo ve dando toque finales a una caricatura (de Divito - Gentileza Banco de Imágenes de Santa Isabel) pintada sobre una pared del patio de la sede del Club Belgrano. No alcanza el espacio para describir todas las cosas en las que trabajó.

 Oscar Severini falleció el 16 diciembre de 1984 dejando un sinfín de gratos recuerdos y de buenos ejemplos a los isabelenses. 

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lunes, 23 de diciembre de 2013

Doctor Sylvester.

 Publicado en "Acercar a la Gente" N° 29 - 05/08/01

Norberto Sylvester nació en la localidad santafesina de Sancti Spíritu el 18 de junio de 1934. Allí comenzó sus estudios que continuaron en Elortondo, Firmat y Venado Tuerto, lugares a los que la familia se trasladaba porque su padre, oriundo de Rosario, era director de escuelas. Una vez terminada la secundaria ingresó a la Universidad Nacional de Rosario donde se graduó, a la edad de 28 años, de médico cirujano.

 Por unos parientes supo que en Santa Isabel solo había un médico. Luego de visitar la localidad y siendo aún soltero, se instaló aquí. En un primer tiempo vivió en el Hotel Central, atendiendo a sus pacientes en el Hospital Miguel Rueda (como lo haría siempre) o en su consultorio que estaba en calle Sarmiento al 1200 (frente a la Cooperativa). Un año después, y con su familia recién formada, se estableció en la casa de 25 de Mayo y la vía, lugar que alquilaron y luego compraron.

 Fue un médico que se entregó totalmente a su profesión. Vivió pendiente de sus pacientes, pasando muchas noches casi sin dormir por un caso grave o un parto que se aproximaba. Más de una vez dejó un plato de comida ante un llamado, cualquiera fuese su importancia. En su consultorio todos eran atendidos, con o sin obra social, y durante años no llevó la cuenta de los honorarios que le adeudaban. Aunque luego tuvo una secretaria esto no le impidió dejar de cobrar muchos de ellos.

 El estrés que le ocasionaba la actividad le acarreó problemas de salud. Por recomendación de un médico cardiólogo comenzó a buscar tranquilidad. En Buenos Aires se especializó en geriatría y en 1974 se trasladó con su familia a Rosario donde trabajó en un hospital geriátrico. Pero esto no duró mucho, luego de un año volvió a Santa Isabel, al lugar y a la actividad que extrañaba. Vivió un tiempo en la casa parroquial y cuando volvió su familia lo hicieron en una casa que le prestaron unos amigos. La continuidad del trabajo y un accidente automovilístico deterioraron su salud. Su corazón lo abandonó el 9 de agosto de 1980. Fue velado en la iglesia parroquial donde se congregó una multitud. 

Había muerto mucho más que un hombre bueno.

*     *

 

domingo, 17 de marzo de 2013

José Vargas.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 65 del 22/02/2006 
 
 Su vida y el "Hotel Central" de antaño.
 
  Nació en Tostado, provincia de Santa Fe, donde vivió hasta los 11 años cuando tras el fallecimiento de su madre, su padre lo dejó a cargo de unos tíos en Fray Luis Beltrán para irse a trabajar a Buenos Aires. Allí iba a la escuela y trabajaba en el reparto de carne hasta que, un año después, se fue a vivir a Rosario, a trabajar de canillita para un kiosquero conocido de su padre.
 Relata que estuvo unos 16 meses pasando una vida difícil. "Vivía en una casa con el dueño del kiosco y otro muchacho, pero no tenía cama, dormía en un sillón; yo quería salir de Rosario porque no me gustaba, era sacrificado, comía de vez en cuando, mi almuerzo era un remo, leche con chocolate..."
 Durante los '80 conocimos a José Vargas por sus programas radiales de música y lectura. Pero no era nuevo en la localidad, porque varios años antes había estado viviendo mucho tiempo en Santa Isabel.
Los invitamos a compartir una nueva historia de vida que, como es costumbre en este espacio, las vivencias se mezclan con las historias de nuestra localidad.

 ¿ Como llega a Santa Isabel?
=Estando en Rosario un día un hombre, al que siempre le llevaba el diario, me ofreció ir a otro lugar. "Cuando yo viaje te aviso”, me dijo, y al poco tiempo me habló de un hotel en Santa Isabel donde necesitaban gente para trabajar en la cocina. Así que acepté la oferta y me vine en el colectivo de un tal Ventura, que era de Cañás. Yo tenía 12 años, eso sería en 1931.
 ¿Quienes eran los dueños del hotel?
=Eran Aurelio, un rumano, cocinero profesional, y Dafara, italiano, que puso la plata para el negocio cuando en Buenos Aires se asociaron para instalar un hotel en el interior.
 ¿Como fue su trabajo allí?
=Habré trabajado dos o tres días en la cocina porque Aurelio me puso a hacer los mandados y otras cosas. A él le gustaba el jardín, las flores, todo lo que sea naturaleza, mientras que el italiano no quería saber nada de todo eso. Así que yo era el encargado, por ejemplo, de comprarle en lo de Pietrobón las plantas, en un vivero que había en el chalet donde ahora está la escuela Nº 214. Debido a eso yo podía dormir un poco más, pero me fue enseñando a ser mozo, que fue el trabajo que más hice.
El hotel estaba en la esquina de Santa Fe y Sarmiento, en lo que después fue Alianak y Gioni, y ahora es "La Fachada". Pero esta gente hizo construir el Hotel Central, de Santa Fe y San Martín que terminaron en 1936, más o menos. Un hotel lindo pero que tenía la dificultad de no tener baños individuales, por eso a veces la gente retaceaba quedarse, aunque empezó a trabajar muchísimo. Venían muchos a almorzar o cenar, la mayoría viajantes. En aquel entonces en el campo se hacían chorizos, longanizas, todo tipo de fiambres, salamines a la grasa, jamones... A todo eso les hacían una muy buena presentación y la gente, especialmente los que venían de Buenos Aires, se volvían locos.
Yo salía muy poco porque siempre estaba trabajando; muchas veces, cuando ya eran las 11 de la noche, llegaba algún cliente retrasado y se quedaba hasta la una de la mañana, y lo tenía que atender. Después tuve más tiempo para salir, que fue cuando conocí a mi esposa Amelia.
 ¿Cuando dejó de trabajar en el Hotel Central?
=Pasó que Aurelio, el que sabía cómo manejar el hotel, se murió. Dafara, junto a una hermana de unos 60 años, decidió seguir y empezó a traer cocineros de Rosario, pero para el cliente ya no era como antes, porque estos no ponían las ganas que sí ponía Aurelio, además de hacer un gasto mayor. Así, la clientela fue mermando hasta que el italiano decidió vender, aunque no lo hizo enseguida.
En ese tiempo mi padre me ofreció un trabajo en el norte de Santa Fe, en un desmonte de Santa Margarita, departamento 9 de Julio. Trabajé en el hotel de ese lugar dos años. A las 10 de la noche ya no había luz, eran unas dos manzanas donde estaba todo el comercio y después, alrededor, gente muy pobre. Ahí todavía estaban compañías que se manejaban como La Forestal, a la gente le pagaba con vales... Se iban a trabajar cuando todavía estaba oscuro y volvían de noche. Y cuando había baile se gastaban lo poco que habían ganado. Todo era una gran pobreza.
Después, durante unos seis meses, hice el mismo trabajo en Tostado, pero me volví al Hotel Central de Santa Isabel; tenía 22 años.
 ¿Cómo estaban las cosas por el hotel?
=No andaban bien, la gente muchas veces protestaba por la comida, y un día Dafara me dijo, “mirá José, de ahora en adelante al que te proteste decile que se vaya". Es que muchos protestaban por cualquier cosa, y había un tipo que me tenía mal; siempre venía tarde y me prepoteaba; así que una noche le dije al dueño, y entonces fue y lo echó.
Cuando tenía 24 años, con mi mujer decidimos casarnos, hasta ese tiempo yo había vivido en el hotel. Un día recibí la carta de un primo mío, que era sub jefe de armería en el Batallón de Arsenales en Fray Luis Beltrán, diciéndome que había un trabajo para mí con un buen sueldo, por eso dejé definitivamente el hotel y nos fuimos a vivir allá. Unos años después, en 1948, el Hotel Central pasó a manos de Basignani.
 ¿Qué me puede decir del nuevo trabajo? 
=Cuando fui había una orden de no tomar más personal. Me quedé sin trabajo, así que pasé a ser pintor de casas como empleado, lo que seguí haciendo aún cuando finalmente entré, pero reparando armamento, con un sueldo bastante bajo. También trabajaba en una fábrica de azul para blanquear ropa que había puesto mi primo, pero que se fundió.
Después de unos 6 años me pasaron al taller de galvanoplastía. Ese era un trabajo diferente, trabajaba 6 horas por ser insalubre. Ponía las piezas de metal, de armas o de vehículos, en los baños de niquelado, bronceado, cromado, etc. También hacía el empavonado, eran trabajos con varios pasos hasta lograr lo que se buscaba, y que me gustaba porque me permitía escuchar música con tranquilidad. En 1979 me jubilé y volvimos a Santa Isabel.
 Siempre le gustó la música...
=La música y la lectura. A pesar de haber llegado hasta 5º grado, la lectura me permitió adquirir conocimientos. Cuando uno lee, se concentra, siente y asimila. Así viaja por todo el mundo.
 Ahora, además se ha volcado a la religión...
=Después de la muerte de mi esposa decidí vivir solo, pero no me sentía bien. Por eso una amiga me acercó a la religión que me cambió la vida para bien, soy otra persona.
 ¿Cómo ve a los jóvenes?
=A veces la juventud está apagada. Acá hay algunos jóvenes que hacen algo, pero la juventud debería ayudar más a la gente pobre, no solamente con plata, ¿qué hacemos con que usted me de hoy de comer si mañana me ve en la calle y me ignora?. La gente necesita amor. En este momento, en que el pueblo está queriendo desprender, mejorar, los chicos deberían tratar de aprender oficios como carpintería, electricidad, etc. Eso es lo que falló en la Argentina, la falta de gente capacitada.
 
 

miércoles, 13 de marzo de 2013

Vientos del ayer (o nostalgia del ayer, es casi lo mismo)

Publicado en www.acercarweb.com.ar el
05/07/09

 En ésta evocación de los cien años de nuestro pueblo los recuerdos más queridos de cada uno reverdecen en nuestra memoria; cómo habrá sido aquel inicio… el arado mancera, aquel de una reja, tirado por el fiel caballito criollo, abriendo surcos para la simiente; o tal vez los bueyes cinchando delante de las cuatro rejas… Pero claro, el pueblo se hizo con la gente en el campo para el sustento diario, porque pueblo es todo, y cuando digo “todo” lo digo porque era el poner el  hombro, el ayudarse el uno con el otro, era el luchar -por ejemplo- a abrazo partido entre vecinos para terminar con la plaga de langostas, cuando colocaban las barreras de chapa alrededor del sembradío con las estacas de hierro y se las exterminaban con aquella máquina lanza-llamas.
 Y pueblo era todo… la engavillada del alfalfar ya cortado con la guadañadora, para luego hacer los montes con la horquilla, y después venían la emparvada, entre vecinos y amigos en una ayuda alegre y fraternal; como el tirar maleta para descargarla en aquella enorme bolsa de arpillera que luego iba ala chata con el aparejo, remontándola a ella tirada por el matungo fiel, y el caballo… Siempre el caballo en los trabajos de campo, en el traslado de la gente con los sulkis, las jardinera o las volantas; y, como les decía, aquellas espigas que llegaban hasta la troja, para después pasar la desgranadora y ahí se llegaban a la bolsa ya desgranado.  En toda ésta evocación la carneada era otro de los momentos de encuentro con familiares, amigos y vecinos para ayudarse mutuamente.

 Pero pueblo es también además de trabajo, el juntarse y compartir momentos gratos como podía ser la llegada de aquellas compañías teatrales que se escuchaban por radio y que después salían en gira por los pueblos para personificar y hacer real aquella imaginación de lo que nuestros oídos escuchaban. Y también estaban los circos con las obras teatrales después de la función en la pista.
 Y qué decir del mágico cine. De aquellas películas que casi siempre eran de “acción”, de pistoleros o de guerra los días miércoles;  y después, el sábado y el domingo, más actuales. Incluso teníamos  la matinée de los domingos. Cómo, entonces, no recordar aquel tema de…” se va el caimán, se va el caimán, se va pa´ la barranquilla” que anunciaba el inicio de la matinée. Y claro, teníamos aun en mente de cómo había terminado el domingo anterior el episodio de “Enmascarado solitario”, o quizás “El zorro”;  y el final había sido de los más intrigantes, así que teníamos que hacer cualquier cosa -bien los deberes- para no perderlo.
 Pero si pueblo es todo, también lo era en aquellos encuentros de los bailes populares, grandes, jóvenes y chicos, familias enteras gozando y compartiendo eso momentos tan gratos. Los bailes de los  conscriptos que ya partían muy pronto al Servicio Militar, con el nombramiento de princesas y reina. También es pueblo la llegada de la gente que fueron personajes, por ejemplo aquel patinador que quedo en el recuerdo por su record de permanencia sobre patines, Alfonso Esteban García era su nombre. Y el altoparlante del legendario “Prado Español” que anunciaba todo los días, en la voz de Juancito Miculan o de Eduardo Pozzeti, las horas y minutos que el patinador llevaba hasta ahí de permanencia. Realmente es conmovedor recordar la gente que lo acompañaba día y noche con comida, bebida y café, y distrayéndolo para que no se durmiera.
 Nombré al Prado Español, el refugio obligado en cada festejo patronal, todo los Santa Isabel eran el regocijo de la gente. Aquel recordatorio en la solapa del lado izquierdo, allí donde el corazón parecía latir más fuerte en esos momentos; realmente el recordar a las familia que unían pueblo y campo, porque el campo era una parte muy importante de gente en las chacras, pero el Prado Español tenia algo muy especial, porque la familia Miculán misma era muy especial. Y hablo en tiempo pasado por el recordatorio, pues Doña Elvira y Don Mario a la cabeza, era gente entrañablemente querida por todos, y además la atención y simpatía de Nelly, “Coca”, Juancito y “Lulo” nos contagiaba a todos. Es que no eran solamente los helados, también estaban aquellas picadas con el vermucito que era como una excusa para compartir momentos gratos con los amigos, aquella vereda que se ensanchaba y llegaba más allá del cordón hasta pasar las calle de tierra, esa vereda ficticia de madera rodeada de la baranda protectora que daba más lugar para comodidad de la gente. Y ahí nomás, enfrente, la plaza, las familias con los chicos, los matrimonio y novios dando vueltas en ella, para luego recalar casi obligatoriamente en la heladería de “Don Mario”, o si no para entrar al Prado y sentarse bajo las plantas de ligustrines donde también se degustaban los helados y bebidas predilectas. Cómo olvidar a “Don Mario” en su bicicleta con su cajón de helados vendiendo por calles del pueblo.
 Y qué decir de otro refugio obligado: nuestra Sociedad Italiana que tiene tantos años…casi… casi como el pueblo, un verdadero templo de recuerdos y emociones vividas.
 En la evocación desandamos caminos en el tiempo y surge la barra de amigos en nuestra niñez que, por supuesto, ¿quién no la tuvo?. En mi barra de andariegos estaban los amigos de la escuela primaria y otros que eran del barrio,  buscando algún baldío para hacer un “picado”. Aunque lo más difícil de encontrar era alguien que tuviera una pelota de fútbol, la tan preciada Nº 5; y sí, seguro que el dueño de la pelota jugaba de 9, el puesto mas codiciado, el llamado centrojas; el dueño de la pelota también se adueñaba del puesto aunque no tuviera actitudes para eso. Él ponía las condiciones y nosotros las respetábamos, lo importante era “Jugar a la Pelota”.
 Y en ese recuerdo tan mío están esos pibes de ayer, Mis Compañeritos, exactamente como se llamaba nuestro libro de lectura de esos años, aplicando los puntos y coma y la pausa, levantando la vista, como nos enseñaba nuestra maestra de aquel primario, la tan recordada Señorita Úrsula.
 Vuelvo a mis “compañeritos” pueblerinos. Nnos juntábamos con "Nito" Lombardi, "Quinito" Salemme,  "el Turco" Alianak, "Panchito" Paulini, "Dieguito" Colomba, "Vichéndalo" Sánchez (seudónimo que se lo puso Lisandro Salemme, que era menor que nosotros y vivía casi enfrente de la familia Sánchez,  y por eso, por ser mas chico, no era de nuestra barra, lo de “Vichéndalo” era por Vicente, pues se llamaba Héctor Vicente Sánchez)... Continúo con la barra de ataño:  “Musculito” Elbio Martínez,  "Ninimo" Enrico, que venia a la casa de su abuelo para las vacaciones; Román, que también llegaba en las vacaciones y se afincaba con sus familiares, la familia Salemme; y Pocho Ferro. A Ferrito lo dejo para el final porque cuando jugábamos a las bolitas nos “gelaba” a todos. "Gelar", en la jerga “bolistica” significa que nos “limpiaba” a todos y nos dejaba sin bolitas, pues Ferrito tenía una “quema” bárbara, y cuando nos daba con esa bolita “puntera” que él tenia en la línea que hacíamos de bolitas, producida un desparramo de aquellos… él se guardaba las bolitas en el bolsillo y nosotros nos quedábamos con esa cara de “circunstancia”. Para colmo, “el Pocho” se nos reía con esa risa casi  “sarcástica”… y nos dejaba con la congoja y sin bolitas…
 Pero bueno, volviendo a las andanzas de buscar pelota y potrero, esto último, en esos tiempos no era nada difícil pues baldíos y potreros los había; lo complicado era la pelota. Ocurrió que una vez alguien de los nuestro se hizo dueño de una Nº 5, no se si por el buen oficio de los Reyes Magos”o quizá por el día de su cumpleaños (12 de Octubre). Con este dato puntual, (el destinatario ya debe saber de quien se trata) ya teníamos a uno de la barra con pelota de fútbol y teníamos el lugar para hacer “el picado”, muy cerca de nuestras casas, era allí desde calle Mitre, por la avenida Santa Fe, hasta casi frente al hotel. En  ese recorrido había una hermosa arboleda, desde frente al club Juventud Unidad de aquel entonces hasta la calle San Martín, detrás de la línea de árboles donde había varios bancos para el descanso estaba el alambrado, y detrás de el, por supuesto, el predio del Ferrocarril que llegaba hasta ahí nomás, sobre calle Mitre. Todavía el pueblo no se había cortado por la vía, hacia el lado Norte. Y en ese lugar, antes de la vía, entre lo álamos, sauce y paraíso, había un claro, donde la gente se reunía para hacer el pic-nics; ahí mismo jugábamos los “picados”. También se llegaban pibes de más lejos, que no vivían en el centro y entonces nos juntábamos con Osvaldo Gadea, o con "Lobito" (Rubén Lobos). O con Darío Carrera, o quizás con "Calandria" Arce.
 Pero después me alejé de mi barra pueblerina, volvimos al campo, a nuestra casa natal, allí donde nacieron mi querida madre, mis también queridos tíos: Chela y Tina, nuestro inolvidable tío Lito, mi hermana Marta y yo. Ya mi hermana Norma había nacido en el pueblo. Así que regresamos al campo de mi abuela Gavio y entonces, allí se sumaron a aquellos que ya nombré, los amigos del campo, el recordado “Norbe" Fulconi, “Bubi" Petricich, Pedrito Scatagrini y Mario Kovasevic, que ahora con el paso de los años tiene el orgullote ser Presidente Comunal en los 100 años del pueblo.
 Y, desde ya, la pibada del pueblo, de vez en cuando llegaba hasta “nuestra” chacra a jugar a la pelota o a lo que fuera, y por entonces ya venían otros compañeros de escuela como Orlando Sunde o el recordado Juan Carlos Angeleri, y también el cariñosamente “Loco Diba” (Alfredito Di Bastista), que también vivía en una quinta lindera al pueblo; también se unía a nosotros el “Negro” Carpi (Juan Carlos). Y ahí conocí en los picados que jugábamos en el potrero del Bajo a grandes compañeros como Pepe Reato, el “Pato” Cisterna o al “Rulo” Montefiore, por nombrar algunos. En esos tiempo de pibes, qué decir de las trenzadas que tenia con "Saturno" Martínez. Principalmente cuando jugábamos  por las etiquetas de cigarrillos para ganar la más fácil, y lo mismo ocurría con las figuritas de los jugadores de fútbol de la época, nos jugábamos entero a las bolitas para conseguir la más buscada. Pero recordando los juegos es difícil de olvidar y muy grato recordar los momentos cuando con Elbio Martínez marcábamos con  tiza en el mosaico de nuestra casa la cancha para jugar al fútbol con los botones, los dos somos de la misma divisa, Elbio era el Racing Moderno de aquella época y yo el Racing Antiguo Veterano, qué momentos tan hermosos…
 Todo esto que es recuerdo, es pueblo también; como es pueblo los personajes tan nuestros. Y para nombrar a uno de ellos, llega a la memoria aquel peluquero que también fue recitador en los carnavales, aquel que llegó ha ser comisario del pueblo; el tan conocido “Manga” de apellido Lombardi. El dueño de la peluquería “El Criollo”, aquel que dejaba sentado a su cliente en el sillón para tomar abruptamente la máquina de flit y perseguir así alguna mosca intrusa, o para regar y barrer la vereda de tierra;  o tal vez para salir a regar la quinta con  aquella regadera que ya tenia preparada detrás de la puerta que daba al patio. Claro que su clientela ya estaba acostumbrada a “sus cosas” y, en todo caso, esa pérdida de tiempo servia para compartir alguna charla amena. Por lo general ahí se reunía la gente mayor, los que vivían en las quinta circundantes. A unas cuadras de allí estaba la peluquería de “Don Gallito”, que después se fue al centro para unirse a su colega “Kito" Dueñas. Y también estaban las peluquerías de los belgranistas y las de los de Juventud Unida; por ejemplo para “los verdes” era la de Don Bastino” y para los azulgranas la del “Flaco" Enrico; allí casi enfrente a la de Enrico estaba la de Don Domingo Lorenzatti, y estaba la cancha de paleta que los fines de semana se colmaba de gente y donde se “jugaba fuerte” .
 La paleta... Cómo no recordar entonces al gran Valentino Romero quien en su canchita era invencible. Casi podríamos decir que fueron discípulos de él Osvaldo Gadea, el “Vasco” Montes, el recordado “Norbe” (Ferrari) o Eterovich. Y,  después, más al centro, estaban los hermanos Carlovich, “Polaco” y “Pocholo” o Antonio Ducay; todos eran animadores en la pelota a paleta. Y, más allá en el tiempo, recordar también a “Tito" Salemme, y claro, mucho mas acá, a una gran promesa que desgraciadamente quedó trunca: “Tatano” Aquino. 
 
 ¿Quién puede negar que esto no es pueblo? Como los dichos que son el folklore pueblerino, por nombrar algunos, como aquel: “te lo debo Angeleri”, o “quedó como la gallina de Baldessari” (el destinatario era mi tío Ángel), o el: “arriba dijo Pijuán”, o aquel otro tan conocido de un “caudillo” político que fue historia…
 Personajes que hacen a un pueblo, como aquel dicho de Don Silvio Marino: ”Y tu mamá que dijo?”. Así respondía cuando algún interesado le pedía que le fiara el alquiler de alguno de los Ford A que alquilaba. Con esa respuesta le daba a entender que no aceptaba el fiado del auto, pero pasaba que después venia la "vendetta” de la barra que alquilaba el Ford A para ir algún baile de pueblos vecino. Y la “vendetta” era que desconectaban la “tripa” del velocímetro por algunos kilómetros para abaratar el viaje, pues Marino les cobraba por kilómetros recorrido. Pero el dueño de la “escudería” del Ford A -llámese Silvio Marino- se avivó de la trampa; entonces la muchachada de aquella época inventó otra,  la de volver marcha atrás algunos kilómetros, desandando camino para ahorrar algo del alquiler. Anécdotas de esos tiempos…
 Y la evocación y los recuerdos pueblerinos siguen… Como la de las serenatas en las fiestas de Nochebuena y Año Nuevo, las familias que esperaban a los serenateros, el escuchar el golpecito”en las ventana anunciando: “serenata!” y en el sonido de una guitarra y de alguna voz, quizás con berretín de cantor, o por qué no en el sonido de alguna vitrola rayando un disco debajo de la púa. Las serenatas… ¿te acordás Roberto Bastino de aquella glosa que vos recitabas anunciando nuestra serenata?:  “A la familia presente con un augurio sincero, les deseamos un feliz y próspero año nuevo, lleno de felicidad y de todo… nosotros, de cualquier modo con habilidad y destreza le ofrecemos esta pieza, y para tirarle la manga, nos tire alguna cerveza”.
 Recuerdos inolvidables, sin dudas, como lo eran los torneos de baby-fútbol en la canchita que tenia el Club Juventud Unida sobre calle Belgrano, a la derecha de la entrada del portón, cerca de donde está la actual pileta. Se jugaban esos torneos pegadita a la que entonces era la cancha de básquet, allí también se hacían partidos de papi-fútbol como también lo eran en Belgrano. Los comerciales de básquet eran otros espectáculos en Belgrano donde se reunía mucha gente los día de semana.
 Los recuerdos hermosos de esos años nos llevan a los carnavales de ataño mezclados en serpentinas, papel picado y agua florida que ya venía incorporada en aquellos pomos de plomo. Los corsos… desde Avenida Santa Fe por calle Mitre hasta la José Ingenieros, en la esquina de la herrería de los hermanos Pennachietti. El palco adornado con hojas de palmera en las esquinas de Mitre y General López, cantores y cuentistas o recitadores hacían quizás su “bautismo actoral”, la gente, los autos y disfraces girando alrededor del corso, y después la cita obligada en el “Prado Español” para el baile final del festejo.
 Todo era pueblo. Cosas de recordación. Las familias en sus paseos, el recuerdo de la familia Cañete, por ejemplo, paseando por el pueblo en sulke con las ruedas engomadas y aquel caballito briosos de trotecito parejo y seguidor. Y cómo no recordar a los lecheros que aguantando heladas, lluvia y vientos llegaban siempre para que no faltara en cada casa lo imprescindible, aquel carro inclinado para atrás facilitando así la bajada y subida del lechero y, mientras éste dejaba en el recipiente la cantidad de leche que fuese, ya el caballito seguía el trayecto y se detenía en el domicilio del recorrido, caballo y lechero conocían por igual el lugar indicado. Lo mismo con los soderos, su caballo y recorrido. También es para valorar el gran trabajo y sacrificio que hacían los carniceros en la época del matadero comunal, en los días inhóspitas salían casi de noche, antes de amanecer para realizar su trabajo.
 Pero claro, eran otras épocas y otra gente ya mentalizada en lo suyo. Era cuando los chacareros le daban vida al pueblo y estaban los negocios de ramos generales. Para tener una idea de esto vamos a tomar al azar una manzana céntrica del pueblo, esto por los años 50. Por ejemplo arrancamos en la calle Mitre y General López, la esquina bazar y librería de los Hermanos Dall`Ochio, más allá la carpintería de Mario Tirelli, pegadita a ella la librería de Don Bertú, luego la sastrería de los Hermanos Rasello, luego la relojería Big-Ben de la familia Caminos, y llegando a la esquina de la calle Belgrano el taller y estación de servicio de la Empresa PAN-AM que patrocinaba Silvio Marino, el señor que, como les conté anteriormente, alquilaba sus Ford “A” y que tenia fama de muy agarrado. Siguiendo ya por calle Belgrano, el almacén y ferretería de Don Máximo Martínez, luego la carnicería de Alfredo Otamendi y ya llegando a la esquina de la calle Sarmiento la tienda de “Saldos y Retazos” de los socios por entonces:”Chalo" Carpi y Silvio Marino y familia. Por calle Sarmiento y llegando a la esquina de General  López, el almacén de la familia Carlovich, pegadita a ella y siempre por General López la verdulería “El Gallego”, su dueño de apellido Pérez, que se decía era boxeador y que falleció muy joven. En ese mismo lugar puso peluquería Don Bastino. Siguiendo, luego aparece la tradicional panadería de Don Romero y casi llegando a la esquina, la carnicería de la familia Costa, en la que atendía el recordado y querido "Guido" Costa.  Esto nos da una pauta de los negocios que había en Santa Isabel por aquella época. 
 Cambiando bruscamente de tema y evocando nuestro recuerdos tan entrañables, los enfrentamientos históricos de nuestro clubes tan queridos, Belgrano-Juventud o Juventud-Belgrano, son sin duda parte y vida de nuestro pueblo. También el “Bochas Club”, un lugar donde la gente grande, por lo general, se reunían y aun se junta para alguna partida de truco a "cara e' perro”. Y aquellos bochófilos que se refugiaban jugando horas y horas enteras. Como también lo es en la época del Turismo Carretera, cuando el T.C. era realmente eso, recorriendo pueblos, ciudades y provincias, abriendo caminos incluso a países limítrofes; basta recordar aquel gran premio de América de Sur en 1948, en el recorrido de ida y la 2ª carrera de vuelta. Por esos tiempos las familias en los pueblos esperaban a la vera del camino o dentro del mismo pueblo el paso de sus ídolos, preparando el mate o arrimando leña al fuego para el posterior asado, mientras el avión que seguía al puntero ya anunciaba su llegada. Todo esto también es pueblo.
 Y pueblo, por supuesto, son también los referentes puntuales, los personajes que hicieron cosas muy importantes, en el pueblo. No voy a hacer una evocación prolija de nombres, simplemente de algunos, porque el querer nombrar a todos nos llevaría a margen de error involuntario y dejaríamos de lado a gente que también luchó y colaboró para el progreso. Pero el devenimiento de “escuela de comercio”, aquella Mariano Moreno y hoy 214, nos lleva inevitablemente a reconocer la visión progresista de personas como Humberto Albanesi (hijo) a “Pipo” Tabaco, o quizás a Alfredo Vázquez que tenia un puesto muy importante en la provincia y a su hermano Justo Vázquez que salía por el campo a buscar alumnos, a mentalizar diría yo, a padres e hijos en la importancia de seguir estudiando, pues en esa época la idea de proseguir con los estudios era muy remota. Terminábamos la escuela primaria y nos dábamos por cumplidos. Y aquí les pido disculpas; primero a mis padres por no haber hecho el sueño de ellos, segundo a mis profesores o maestro que no eran como tales, pues todos colaboraban desinteresadamente sin tener titulo ni sueldos de profesores. Les pido disculpa por no reconocer el esfuerzo de todo ellos, por no darme cuenta en ese momento que lo hacían por nuestro futuro, pues yo hice el 1er. año de la secundaria y después abandoné como muchos otros de ese curso porque quedamos en el camino. 
 El recuerdo de esa gente tan querida que dejaba parte de su trabajo para preocuparse por esos muchachos y chicas de entonces... Solamente voy a nombrar a nuestro primer rector, el Doctor Carlos Farr, profesor de inglés que tanto nos recordaba aquel “signo fonético”. Y digo de nombrar al rector porque fue la cabeza de ese conjunto de gente extraordinaria, de aquel 1956. Ya la escuela en sus 50 años recordó a los primeros alumnos y profesores de ésa  época y a los demás que pasaron por las aulas, todos inolvidables.
 El recuerdo de gente importante nos lleva al reconocimiento por su capacidad de Rafael Pasquinelli, que entre otras cosas consiguió la reapertura del Hospital Miguel Rueda, luego el asfalto en el pueblo, y la importancia de lograr aquel tan esperado motor para la entonces Cooperativa de Luz.
 Y en los emprendimientos hubo algo muy importante, que justo en los 100 años del pueblo, nuestra radio cumple sus 50. El “Gringo” Aldo Vanni junto con otra gente muy importante puso en marcha aquella O.P.S.I. con sus altoparlantes que cuando se silenciaron, por esas cosas del progreso, entristeció al pueblo.  Primero fue el circuito cerrado con los monitores, y después avanzando el tiempo es la F.M. actual que recorre kilómetros e pueblos vecinos.
 La importancia de las imprentas, en épocas en que la fotocopia no estaba en el pensamiento de nadie. Si apenas teníamos aquel mimeógrafo que en la escuela nos parecía  casi milagroso. La familia Pensa, junto con la familia Pessino quienes aún continúan con esta noble y hermosa profesión de imprimir y crear, como lo son Hugo, Teddy y su hijo Mauro.
 En el progreso industrial, nuestro molino harinero fue orgullo muy nuestro. El tesón y trabajo de gente como Don Francisco Farrando, Don Paganini y el señor Dedios; esto por nombrar cabezas del emprendimiento. Aquel molino que después de modernizarse, a los pocos años se le derrumbó parte de un silo, pero que luego, con enorme esfuerzo, lograron reconstruirlo. 

Desgraciadamente después del alejamiento de los ya nombrados, los intereses y malos manejos de gente que jamás le importó ni el pueblo, ni el molino, ni las familias que vivían de él, tiraron todo por la borda y nos dejaron sin esa industria tan importante. Algo muy parecido, aunque con diferentes ribetes o dificultades ocurrió también  con la llamada Fábrica de Leche que después de cambiar de mano en mano quedó en ruinas.
 Sin embargo algunos siguieron en pié e incluso progresaron, como aquel taller de rectificaciones que en un inicio era de la firma “Fassi-Teppaz y Cía.”, los empleados del taller tienen hoy su fuente de trabajo propia, y el hijo de Don Atilio Fassi, Norberto Fassi ,sigue en el mismo lugar donde se inició su padre junto con Antonio Teppaz.
 Cambiando de tema, las cooperativas cerealeras, han tenido gran importancia. Primero la Cooperativa Unión y Fuerza con aquel almacén inmenso de ramos generales y ferretería y, más adelante, la Cooperativa Agropecuaria. Es de hacer notar que antes de trasladarse al lugar actual, la vieja Cooperativa Agraria Unióny Fuerza se encontraba en el predio de calle Rivadavia y Belgrano, luego en ese mismo lugar llegó el transporte de la familia Comuco que también tuvo su importancia en nuestro pueblo.
 Después, con el paso de los años, los hermanos Balassone se instalaron en el mismo lugar con ese gran emprendimiento de comercio mayorista que fue orgullo de nuestra zona y quienes le dieron trabajo durante muchos años a infinidades de familias de Santa Isabel. Pero, como siempre, desgraciadamente, los vaivenes y cambios de  nuestra mal manejada economía echó por tierra el sacrificio de la familia Balassone.
 Hoy en día tenemos otra cooperativa, en otro rubro, por supuesto, me refiero a la industria frigorífica, me refiero COTRASI. El esfuerzo y la preocupación de su gente mantiene en pié a esta planta. La misma que llegó a tener momentos de gran productividad pero también graves problemas con cambios de mano y en la cual Jorge Tirelli fue un luchador incansable. Luís Miculán fue otro, junto a la gente que bregó por la fuente de trabajo. Imposible olvidarse de los muy buenos oficios de nuestros presidentes comunales que en diferentes gestione lucharon para mantener en pié la mas importante fuente de trabajo en nuestro pueblo, por eso Norberto “Pichón” Cugnofis fue ejemplo en esto, como también lo fue hasta hace poco tiempo Juan Enrique Lombardi.
 Actualmente la empresa Hathor como también Syngental son señeras también como la salida laboral y además por importante emprendimientos. Se agrega otra fuente laboral, la familia de Enrique Vázquez con su criadero de cerdos, una  importante cuota laboral. Y, por supuesto, las dos empresas de transporte, El Andar y Ruta Joven son fuentes de trabajo de enorme importancia. La fábrica lechera en Runciman es, en buena medida, otra ayuda laboral. Pido disculpas si me olvido, en este recorrido, de algún emprendimiento de trabajo.
 Con el paso de los años surgió algo muy importante en el pueblo y fue una idea magnifica de gente que pensó, primero, en el prójimo, en el de servir a los demás sin ningún interés propio. Nuestro Cuerpo de Bomberos Voluntarios es orgullo de Santa Isabel y de toda la zona. Sin hacer nombres, sin caer en injusto olvidos, los que pasaron, lo que están y los que vendrán, para todos ellos, que son ejemplos de tesón, sacrifico y abnegación, nuestro agradecimiento.
 Pero aun nos queda algo para recordar;  el paso por nuestro pueblo de los sacerdotes, los curas, aquellos con sotanas negras. En esos tiempos, el padre Llonch que venia de Villa Cañas a dar misa en aquel Chevrolet azul, creo que modelo 38, con el que muchos de nosotros tomamos nuestra primera comunión; o quizás el padre Traversa, de gestos algo huraño, pero que dejo un buen recuerdo, o quizás el padre Fabroni, muy deportista él, si hasta jugaba al fútbol con la muchachada. Y de allí que muchos jóvenes empezaron a ir mas asiduamente a misa y también otros que jamás iban. El Padre Tetamanti también nos dejó un muy buen recuerdo, y llegamos a nuestro Padre Raúl, ahora Don Raúl Trognot , el paso de los años nos hace llamarlo Don Raúl. Es que son mas de 40 años en que el Padre esta al frente de las comunidad, son muchos años de recuerdos; como las primeras reuniones de novios-futuros matrimonios de ese entonces. Y luego la entrevista con el Doctor Sylvester  en esas mismas reuniones, realmente cuantos casamientos, bautismos y comuniones de la mano de nuestro Padre Raúl, el recuerdo de la catequistas que tanto colaboraron con los niños. En mi tiempo de pibe Oldita Nesprias fue, aun ella muy joven, una de las mas recordadas.
 Y bueno… nombré al Dr. Sylvester, y por eso el recuerdo a los médicos, pero también incluso el gran aporte de aquellas parteras que tanto de bueno hacían para lograr el nacimiento en momentos que el médico, por diferentes causas, no llegaba o no estaba en el lugar. Y vuelvo otra vez a nuestros médicos, desde el Dr. Carrillo, pasando por el Dr. Horsmann o el Dr. Farr. O el Dr. Cequeira que, recuerdo, tenía gran afinidad con los niños. Después sí, el Dr. Norberto Sylvester, el Dr. Bozernitzan  y su señora. Ella tenía la especialidad de bioquímica, también el paso fugaz del Dr. Soldini. El Dr. Ernesto Araujo marcó también una senda en medicina pero, claro, los primeros médicos tuvieron que luchar a brazo partido en épocas muy difíciles, con medios muy precarios. Ya en tiempos mas cercanos el Dr. Jorge Del Grecco, que ya hace muchos años está entre nosotros, lo mismo que el Dr. Armando Alianak, orgullo de los isabelenses, que por ser nativo de nuestro pueblo, para todos es cariñosamente el “Dr. Armando”, y por supuesto, el ultimo recién llegado y afincado entre nosotros: el Dr. Ignacio Costa.
 Desde ya, otros médicos han pasado por nuestro pueblo, por ejemplo el Dr. Sarjanovich, que llego después del Dr. Sylvester y se alejó al tiempo, dejando un muy buen recuerdo. Lo mismo que los doctores Salvai y Chiacherini al igual que el Dr. Pereyra, incluso el Dr. Procaccini es otro de los muy queridos y que ahora atiende en su especialidad especifica. El Dr. Zanini es muy recordado también, al igual que el Dr. Tejerina que hizo muchas guardias en el hospital y la clínica. El Dr. Morelli aun en ocasiones atiende en nuestro pueblo. No nos olvidemos del Dr. Reynaldo Casco, otro gran medico que todas lasa semanas se llega a Santa Isabel para atender sus pacientes, y bueno… actualmente completan el plantel de nuestros médicos: el Dr. Raúl Bugnon y la Dra. Lorena Had, más el aporte invalorable de pediátricos, oculistas y especialistas de diferentes especialidades. Los anestesistas es otro rubro muy importante también en este quehacer.
 Y ahora ¿qué nos queda? Tantas cosas. Los médicos, dentistas, por ejemplo, con el recuerdo tan entrañable del Dr. Roberto Busto que ahora se actualiza se alarga en el tiempo con su hijo, para nosotros: el Guy Busto. El Dr. Balachino fue otro de los odontólogos de nuestro pueblo, hasta llegar al matrimonio de los doctores Gambini junto al matrimonio Iglesias que atienden tan eficazmente en nuestro hospital. Imposible dejar de lado a nuestros bioquímicos: el Dr. Durand recordado él que venia de Venado Tuerto para atender en Santa Isabel, el Dr. Feijó de Villa Cañas, un profesional muy querido y que falleció muy joven, para luego llegar el Dr. Palumbo quien echó raíces aquí, donde formó su familia. Otro que tuvo su paso en nuestro pueblo, no por mucho tiempo pero nacido aquí y que ahora desarrolla su profesión en la ciudad de Villa Cañas es el Dr. José Luís Pellegrini. El Dr. Sosa fue otro de nuestros bioquímicos en la localidad.
 Los radiólogos, otra faceta importantísima. Pero por supuesto es imposible recordar tantas cosas y personas importantes de nuestro querido pueblo; porque… como dejar de lado a los farmacéuticos, esa gente linda que nos saca tantas veces de un apuro inminente. Así que es muy noble recordar a la Faminia Cumba; por ejemplo el apellido Armincchiardi desde “Don Pedro” y “Don Alberto”, llegando a Luís ahora, pero al que por el momento no lo llamamos “Don”. Una familia arraigada y querida por todos, sin dudas, la familia. Miculán, que son familiares por herencia y por profesión. Los entrañables ”Beba y Bambín”, nombrados así tan amigablemente, el matrimonio Albanesi, y ahora se actualiza también con su hija Marcela. El matrimonio Severini en farmacia Cabello.
 Y siguiendo en esto de la comunidad isabelense, el trabajo abnegado y solidario de las enfermeras que pasaron y de las que están actualmente bregando por la salud de todos es algo que debemos reconocer con la dignidad que se merecen, las mucamas son también verdaderas mujeres que en un trabajo muy sacrificado se brindan por la gente, bueno… cuando nombro a los muchos mas incluyo también  a las cocineras, que es un metié de suma importancia. En la parte administrativa en lo referente a salud es muy encomiable al trabajo que realizan  también. Otra faceta importante es el trabajo de la Asistentes Sociales, que en nuestros días cobra tanta relevancia. 
 En este repaso y recuerdos, habrá cosas importantes que puedo recordar, pero en todo este recorrer de  caminos de cosas pasadas, añoranzas y recuerdos, el Club de Leones, fue otro logro de gente que trabajó por los demás. No tengo en mente los nombres que lo integraban, recuerdo sí que Albino Gobbi fue uno de los principales animadores, también Humberto “Chalo” Carpi y el desaparecido Antonio Risso fueron personas importantes en aquel Club de Leones. igualmente el reconocimiento a todas aquellas personas que integraron algo tan importante en obras de beneficencia, para todos nuestro agradecimiento.
 Cambiando de tema, en el aspecto cultural, la creación de La Fachada nos llena de orgullo por chicos tan jóvenes que lograron una cuota importante de cultura, para conseguir con esfuerzo y desinteresadamente un lugar donde expresar y demostrar cualidades, tal vez para muchos o algunos desconocidos. Y qué decir de la La Marrupeña, cuántas chicas y chicos surgieron de allí, como profesores de baile también, incluso con presentaciones de gran importancia a nivel nacional. La Marrupeña es orgullo de nuestro pueblo. Y los hacedores de ésta, la familia. Sunde con Nilda y Orlando a la cabeza y además Carmen Mondino; con estos nombres es hacer el homenaje a todos aquellos que contribuyeron a que La Marrupeña haya logrado tantas cosas importantes para todos.
 El casi ya legendario A todo Pulmón es un orgullo isabelense que va ganando terreno año tras año, sin duda que el recordado ”Lalo” Colomba fue junto con otra gente su más ferviente luchador.
 Y ahora… me pregunto una vez más… ¿que nos queda?, es imposible recordar a tanta gente que fue de tremenda importancia en nuestro pueblo.
 Pero hay una mujer que yo quiero homenajear, así humildemente, porque creo que ejemplo de sacrificio, digo esto porque en noches crudas de frió, lluvia o viento, jamás dejo de atender a aquel para aliviar algún dolor, y principalmente donde había criaturas, ella con su bicicleta salía a cualquier hora para colocar esa inyección que aliviara el dolor o hiciera bajar la fiebre, por supuesto hablo de Mabel Costa, sin duda que ésta Mujer es el emocionado agradecimiento de todos nosotros, de la comunidad, sin duda.
 Y en el final de esta humilde evocación, llega el recuerdo ferviente de nuestros queridos "Fundadores”, así, entre comillas y con mayúscula. Para los que están y para los que no figuran ni en las fotos ni en los escritos, los que están me refiero a aquellos que vemos en fotografías y escrituras, que los otros, los anónimos también fueron fundadores pues hay apellidos que quizás, y seguro que sí han luchado con sacrificio en épocas muy difíciles y remotas, sin medios pero con la fuerza y la inteligencia de los pocos que tienen y todo lo dan; los nombres… ya lo sabemos, hay otros que quizás ignoramos, todos ellos son “Fundadores”… todos ellos son el esfuerzo que ahora cumple 100 años, ese logro y ese esfuerzo que se llama Santa Isabel.
 Levantemos las copas y brindemos en un abrazo fraternal por estos primeros 100 años… y por los muchos 100 que vendrán…  
 Pido perdón por el olvido de cosas y gente que si no los recordé, igualmente los quiero en todo caso fue esta negligencia mía por olvido, por falta de conocimiento o por ignorancia, pero jamás por mala intención.
 Soy un retoño más de este árbol imaginario llamado Santa Isabel, un hijo más de nuestro pueblo…
 Un hijo más que gracias a Dios y a la compañera” inolvidable” se proyecta en el tiempo con otros hijos y una nieta hasta hoy…pero siempre esperando que las semillas sigan dando flores y frutos.
 Con el permiso de ustedes a los amigos de “Mi barra de Oro” que se fueron en plena juventud, José Ángel, Eduardo y después Héctor.
Y a los míos tan queridos… que ya no están, pero que viven en mi corazón hasta el fin de mis días…

 Por Juan Jorge Baldessari        


Jorge Baldessari -cuarto desde la izq.- con amigos a principio de la década de 1960


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