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viernes, 30 de junio de 2023

Las Cuarenta Horas

La Comisión de Damas del Hospital Miguel Rueda, formada por Angelita Cucco, Irma Pellegrini, Gladys Zanotti, Mirna Sánchez, Ana María Benedetto, María Raverta de Quatrín, Ofelia de Oliva, Marta Lobos, Rosita Bessone, Nélida Reato y Margarita de Costas decidieron fundar el Asilo de Ancianos de Santa Isabel el 23 de octubre de 1969. Desde ese momento comenzaron a recaudar fondos con la organización de distintos eventos y colectas con lo que se logró la adquisición de muebles y ropa de cama para este servicio en el Hospital Miguel Rueda.

La inauguración oficial del Asilo, a la que asistió el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Sylvestre Begnis, se realizó el 5 de mayo de 1974. Pero previamente, los días sábado 9 y domingo 10 de febrero, se llevó a cabo una colecta muy particular que se denominó Las Cuarenta Horas, destinada a recaudar fondos para este refugio de adultos mayores.

El evento, que tenía como lema "Pueblo lindo de gente linda", consistió en una transmisión radial continuada por Radio Circuito Cerrado Santa Isabel (de O.P.S.I., Organización Publicitaria Santa Isabel) a cargo del locutor y conductor isabelense Elbio Martínez cuando esta emisora tenía sus estudios en Santa Fe al 1300.

Martínez estuvo frente al programa durante 40 horas ininterrumpidas presentando música, interactuando con los oyentes, manteniendo charlas con invitados especiales e incentivando a la población a donar dinero para el Asilo. Se había propuesto llegar a determinada cifra de pesos, la que fue superada ampliamente, y a batir un récord de permanencia frente al micrófono radial, experiencia que también fue lograda. Alberto "Nito" Lombardi, Daniel Albanesi y Gustavo Díaz, entre otros integrantes de la radio, participaron de la transmisión que culminó exitosamente, en directo -con la contribución del locutor rosarino Eduardo Aldiser, amigo de Martínez quien por ese entonces trabajaba en medios de comunicación de la ciudad de Rosario- desde el salón del Club Juventud Unida con público a pleno.

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domingo, 17 de enero de 2016

La vieja cancha de Juventud Unida

Por Norberto Oscar Dall’Occhio
 
En las décadas de 1920, 1930 y 1940 la cancha de Juventud Unida, ubicada entre las calles Corrientes, Francia, Misiones y Rivadavia, tenía ciertas características especiales. No poseía tejido olímpico y lo único que dividía al público y el perímetro del campo de juego era un hilo de alambre liso, sostenido a un metro de altura por postes de madera distanciados unos cinco metros uno de otro. El espacio comprendido entre el hilo de alambre y la línea divisoria del campo de juego era muy reducido; alrededor de dos metros. Es decir que los espectadores casi se daban la mano con los jugadores. Incluso muchos jóvenes, cuando el estadio estaba colmado, para presenciar el cotejo se sentaban en el pasto debajo del hilo de alambre para que la gente que estaba a sus espaldas de pié pudiera ver el partido. La policía en una actitud permisiva aceptaba esta situación, pero mediante el uso de una fusta obligaba a los jóvenes a encoger las piernas, pues si colocaban los miembros inferiores estirados sobre el pasto, sus pies se acercaban demasiado a la raya de cal. Resultaba una situación muy confusa y exponía peligrosamente a los jugadores y al árbitro ante reacciones muy agresivas de algunos hinchas. 


Cuando se concretaba un gol o se cobraba un penal no se podía evitar el ingreso sin autorización de espectadores a la cancha. Ni hablar de lo que acontecía cuando se producía una gresca. Un desorden generalizado imposible de controlar, ante semejante batalla campal.

En lo que se refiere al contexto que rodeaba el campo de juego, conviene aclarar que en los costados laterales de la cancha -que ocupaba una manzana entera en lo que es hoy la Escuela Nº779- no existían muros ni ligustros, sino un alambrado de varios hilos. Cuando había partido el Club cubría con arpilleras todos los sectores que daban a la calle. El propósito era evitar que los mirones vieran el encuentro sin pagar la correspondiente entrada. Pero había algunos de ellos que se arriesgaban y se subían a los árboles plantados sobre la vereda de tierra que circundaban la cancha. Era común que durante el desarrollo del partido se oyera el ruido provocado por el quiebre de alguna rama que no pudo resistir el peso de una persona. Entonces de inmediato se producía la reacción de la gente, que risueñamente solía gritar ¡¡¡ ¡Auxiliooo, hombre a tierra!. Felizmente las caídas no tenían consecuencias.

Juventud Unida en 1944 dejó esa cancha de reducida dimensiones -cuyo predio había sido facilitado por su dueño, don Miguel Rueda- y se trasladó a una cancha propia y más amplia, lo que es hoy su cómodo y moderno campo de deportes. Para ello el Club llegó a un acuerdo con la dueña, señora Josefina S. de Rueda, y adquirió el terreno. La inauguración del nuevo estadio que lleva el nombre de la señora Josefina, se realizó el domingo 30 de abril de 1944 mediante la realización de un Torneo Relámpago en el cual participaron varios equipos de la zona. Ese mismo año “los verdes” tuvieron otra alegría: festejaron el campeonato ganado en el certamen de la Liga Venadense de Fútbol, correspondiente a la temporada 1943, que finalizó en setiembre de 1944.


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lunes, 4 de enero de 2016

Los Campitos

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

En la década  de 1940 y  comienzos  de la de 1950  era muy común que los chicos jugaran a  la pelota en los baldíos del pueblo. A  esos  lugares se los llamaba “campitos”. Hoy  esa  costumbre se perdió, pues tanto General Belgrano como Juventud Unida brindan  la posibilidad de  que los pibes  y los  adolescentes  utilicen sus cómodas instalaciones deportivas para jugar al fútbol.

Los baldíos eran canchas improvisadas, donde los propios  pibes determinaban un perímetro imaginario. Los arcos  eran dos  montoncitos de ropa o dos ladrillos o algunas  piedras,   que reemplazaban los palos. Previamente tenía que haber un acuerdo sobre el  largo de  los arcos.  Pero a  veces sucedía que en  un descuido durante el desarrollo del partido algún  “avivado” achicaba o agrandaba el arco  según su conveniencia. Y ahí se armaba la discusión y  comenzaban los  insultos.

En el momento previo a la iniciación del partido había una ceremonia   muy importante. Era necesario formar dos equipos. Dos pibes  similares  en  su capacidad de juego se ponían frente a frente a unos cinco metros de distancia. Cada uno a su turno adelantaba un pie. Al final perdía al  que le sobraba  el pie. Acto seguido  el ganador tenía la opción de elegir primero a un compañero de equipo. Por supuesto que  elegía  al mejor del grupo. Su rival elegía otro pibe  considerado “bueno”. Seguía la elección por descarte y los considerados “pataduras” quedaban para el final, como de “relleno”. Era una forma  bastante ecuánime de armar un partido con fuerzas parejas. Según las circunstancias,  si en un momento del encuentro un equipo se distanciaba demasiado en goles convertidos se compensaba la desigualdad de fuerzas con el trueque  de un  buen jugador de un bando por otro jugador de menor nivel  del equipo rival. Es decir los pibes tenían  bien claro el sentido lúdico del juego.

Era una diversión entretenida  donde cada uno quería demostrar sus habilidades personales. Ganarle a un equipo débil era considerado  un triunfo sin gloria. Por eso buscaban formar equipos parejos. Jugaban con zapatos, zapatillas o alpargatas. Los botines para  chicos  prácticamente no existían. Salvo alguna rara excepción, ninguno  poseía  la casaca que usan los clubes de primera división. Si recién habían salido del colegio, se sacaban el guardapolvo blanco, lo doblaban  y lo dejaban al lado de uno de los   arcos,  junto con la cartera de útiles escolares. Para custodiar el arco siempre mandaban a algún pibe con poca capacidad de juego. Cuando alguien llegaba tarde y pedía ingresar,  si  lo aceptaba el grupo  se incorporaba al juego.

Estos “picados” de potrero se jugaban sin  establecer tiempo por reloj. Sólo la oscuridad de la noche o la lluvia   los hacía prescindir del juego.  Se iba a cinco goles o más. Pero en pleno  partido  generalmente surgía un inconveniente. En algún momento aparecía la madre de algunos de los pibes para decirle a viva voz al nene que estaba preparada la leche. Como a veces esa mujer era la madre del “dueño de la pelota”, el partido se  suspendía  de inmediato. 

Hoy la pregunta  lógica sería,  pero ¿cómo  no había otra pelota?  La respuesta es que no.  En   esos tiempos  las pelotas de goma o de cuero  no estaban al alcance de todos los padres. Por ese motivo  el dueño de la pelota se convertía en un personaje especial, aunque fuera un “patadura”.  Los chicos solían jugar en la calle o en la vereda  con una pelota de trapo que las madres le preparaban  rellenando medias de mujer. En los campitos se jugaba con una pelota que picara en el piso. Tenía más sabor a fútbol porque  había que dominar el balón en el aire, ya sea con los pies, el pecho o la cabeza. 


Un baldío  muy utilizado estaba ubicado en  General López y  General Roca, donde  aún hoy se mantiene en pie una vieja palmera. Lo llamaban el “Campito del Bajo”. Por su amplitud, otro baldío  concurrido por chicos y adolescentes estaba  entre las calles General Roca, Santa Fe, Italia y Brasil. Era una manzana completa, donde años más tarde se instaló la fábrica de leche en polvo. Las vías del ferrocarril no existían, pues  se construyeron recién en la década de 1950.

En José Ingenieros al 1400  había un terreno desocupado, cercano del  lugar donde actualmente se encuentra instalado el tanque de agua potable. Allí  también  los chicos armaban su picado.

En Santa Fe  al 1400  había un amplio  descampado (hoy Parque Tirelli), muy propicio para practicar  fútbol. Los pibes para jugar  achicaban el perímetro,  pero los adolescentes y mayores lo ampliaban  como si fuera una cancha  normal. Habían colocado improvisados  arcos de madera, aunque  eran  bastante precarios. Ese  baldío  dejó  de utilizarse en 1950, cuando el Ferrocarril  y la Comuna dispusieron forestar el lugar con plantaciones de eucaliptus.

En la década de 1930,  en la esquina de José Ingenieros  y Mitre, en la misma manzana  donde está el edificio de la Comuna,  había un baldío  en el cual  los pibes jugaban sus picados.

En las escuelas primarias estaba prohibido  jugar al fútbol.  Sin embargo  los varones no podían impedir su impulso  futbolero  y en algún descuido de la celadora   improvisaban un mini  picadito con una pequeña pelota y algunas veces hasta con una naranja.  Pero  solía suceder  que en  forma inesperada  aparecía la maestra  y  les  incautaba la pelota además  de  la consiguiente reprimenda.

En la década de 1940 aparecieron en el pueblo  las canchas de Baby Fútbol. Para los pibes fue toda una novedad, ya que les permitía jugar en una cancha marcada, con arcos de madera(a veces  con red), con pelota de cuero y con vestimenta  similar a la que usaban  sus ídolos, los  jugadores mayores que integraban  los clubes de primera división. 


General Belgrano instaló su cancha de Baby  Fútbol,  que tenía luz artificial,  en el predio ubicado en General López  esquina  25 de Mayo  y Juventud Unida en las instalaciones contiguas a la Sociedad Italiana.  En esos lugares se organizaban importantes partidos  y torneos  diurnos y nocturnos con la intervención de equipos de la zona. Los cotejos contaban con la concurrencia de mucho público, que en algunas circunstancias,  por la atracción que ejercían, colmaban totalmente la capacidad  de  esos  mini estadios deportivos.

A  partir de 1949  se iniciaron en el país  la disputa de los Torneos Infantiles  “Evita”, promovidos por la Fundación “Eva Perón”. A partir de 1950 la Comuna local  todos los años formaba un equipo de pibes que representaba al pueblo. Los jóvenes  enfrentaban a equipos similares de la región.

Esta es una breve historia de los baldíos y los campitos del pueblo. Esos  potreros  fueron excelentes “semilleros”  y dieron lugar a la formación de destacados futbolistas  que posteriormente  se desempeñaron en equipos locales y algunos de ellos triunfaron en la región integrando elencos de clubes de primer nivel.    

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jueves, 26 de diciembre de 2013

Arreglador de pelotas

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 56 - 23/02/05

 La imagen de Don Juan Stiepovich cociendo pelotas de fútbol en su pequeño taller es una estampa imborrable de la niñez de muchos isabelenses.

  Hijo de croatas en Argentina, realizó tareas rurales en campos de la localidad hasta 1956, momento en que se trasladó con su familia a la zona urbana donde tuvo venta de pan y también taxi. A principio de la década de 1960 comenzó a realizar trabajos para la Cooperativa Unión y Fuerza hasta jubilarse en 1973. Es en sus años de jubilado que desarrolla esta actividad tan particular como recordada y de la que fue el único en realizarla en Santa Isabel.

 Stiepovich, que fue arquero del equipo de Juventud Unida que en 1932 salió campeón de la Liga del Sud, se dedicó a reparar pelotas de fútbol a partir de las que se les rompían a su hijo y sus amigos que jugaban en un terreno frente a su casa. Ellos habían comenzado a repararlas y Don Juan, se inició en el trabajo para ayudarlos pero terminó haciendolo en forma continua y como un ingreso que se sumaba a su jubilación.

 Por aquel tiempo las pelotas de fútbol eran de cuero con cámara de goma. Con suma prolijidad hacía nuevas costuras donde estas habían cedido, cambiaba los gajos de cuero roto, cambiaba las cámaras o partes enteras del casco de las pelotas. Entre sus clientes no solo estaban los chicos si no también los clubes que comenzaron a llevarle trabajo.

 Falleció en 1990 a los 82 años.


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domingo, 17 de marzo de 2013

"El eterno". Nelso Omar Jurado.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 66 del 21/09/2006 
 Ex futbolista, animador de fiestas, músico, empleado y ahora comerciante. Nos cuenta parte de su intensa vida.
 Dialogamos con Nelso Omar Jurado, el "Negro Jurado", como se lo conoce comúnmente o, como alguien le puso alguna vez, el "Eterno".
Ex futbolista, animador de fiestas, músico, empleado y ahora comerciante, a los 70 años, el Negro nos cuenta parte de su intensa vida en estas cuestiones.

Comencemos por su niñez. ¿Donde nació?
= En María Teresa, pero vine a los tres años, yo pertenezco a Santa Isabel. Cuando yo era chico, mi papá entró a trabajar en la estancia La Lyda cuidando animales para llevar a exposiciones y cuando empecé la escuela ya me quedé en el pueblo, en una pensión que era de la Viuda de Aldabe. Mis viejos venían todos los días. Hice hasta 6º grado, y me fui a Venado Tuerto a estudiar en el colegio Sagrado Corazón, donde me recibí de perito mercantil.
Y volvió al pueblo...
=Estuve un año trabajando de pintor con el padre de Edy, mi mujer, porque no había trabajo de oficina. Trabajaba en el ferrocarril también, como ayudante en el mantenimiento de las máquinas, estaban Miguel Cugnoflis, Gabriel, Valentín Lamelza, había mucha gente, como 15 o 16 personas.
¿Cuando empezó a jugar al fútbol?
= A los 8 años en un equipo infantil de Juventud y cuando estaba en el Sagrado Corazón yo ya jugaba. En esa época no estaban las inferiores, acá se empezaba a jugar en la Segunda, y después pasabas a la primera.
En la época de la primaria yo ya era muy amigo de Aldo Vanni, ibamos juntos a la escuela y practicábamos en la cancha vieja de Belgrano, todos los días meta fútbol. Pero me fiché para Juventud, porque mi viejo era de Juventud y trabajaban con él, en la estancia, tres o cuatro muchachos que jugaban para Juventud. Aldo Vanni siempre me cargaba por esto.
Yo entré directamente en Primera a los 16 años, junto con "Beto" Benedetto y el "Zurdo" Pierani, fue en el '50. Empecé a jugar en primera y no largué más. Hubo dos años en la cual Juventud, no se por qué motivo no participó en la Liga Venadense, por eso Sportman me pidió a préstamo. Allí jugué dos años de los cuales en un año salí campeón, jugaban el "Gallego" Fassio, Martinelli, Zanotti, "Coquito" Sampietro....
¿Volvió a Juventud Unida?
=Si, en 1958 ganamos en la Fiesta del Fútbol, en la que participaron todos los equipos de la Liga Venadense y en 1959 salimos campeones. El campeonato terminó en el 60 porque las finales se jugaron en marzo.
También participamos en la copa de Iriarte en la que participaron cuadros de Junin o Chacabuco. Juventud iba reforzado, de acá fue el Negro Ribas y otros jugadores de Belgrano. Me acuerdo que una vez vino Carlitos Chabaño, que había jugado en Belgrano y estaba en Mexico, y cuando vino lo llevaron a este torneo.
¿Cuál era su puesto?
=Jugaba de 9, pero ahora se habla mucho de carrilero, de volante de ataque, de volante de contención. Antes, estaban los wing, los centrofoward, un 6. Y cuando atacaban, atacaban los cinco, era un juego distinto. Yo no era de los que se quedan estáticos, andaba por todos lados, por eso salí goleador. En el '59 le ganamos a San Martín de Chovet en la final, jugamos tres partidos. El primero 4 a 4, el segundo 2 a 2 y al tercero lo ganamos 3 a 2.
¿Cómo eran los clásicos?
= Existía eso de no pisar uno u otro club, pero ahora se ha progresado muchísimo, aunque la rivalidad futbolística siempre existió. Antes, cuando yo era chico, cuando Juventud salió campeón en el '43, había un grupo de mujeres de Belgrano y otro de Juventud que se trenzaban a las puteadas y algunas veces se iban a las manos. Yo era chico y me acuerdo de eso...
¿Cómo es esa historia de cuando lo vinieron a buscar en avión?
= En el campeonato del '59 yo fuí goleador de la Liga. Mi viejo trabajaba en La Lyda y el administrador de la estancia, un tal Olivero, que vivía en Buenos Aires había jugado para Argentino de Las Parejas, en la Liga de Cañada de Gómez. Estaba en la comisión de River y me había querido llevar a las inferiores, pero mi papá no quiso.
Y mirá lo que son las casualidades, en el 59 se lesionó el 9 que ellos tenían en Argentinos, y este Olivero, que siempre iba a Las Parejas les hablo de mí, "no tienen que ir a verlo jugar, vayan a buscarlo que va a venir", les dijo.
Y ahí llegó el avión...
= Habrá sido marzo de 1960. Un día, a eso de las 4 de la tarde empezó a dar vueltas un avión. Yo estaba en la casa de mis viejos, en el pueblo. El avión aterrizó en el campo de Mancini, detrás de lo que es ahora la Cooperativa Agropecuaria y hasta casa los trajo el taxi de Berolo. Se bajaron dos tipos y los atendí yo. "Venimos en busca de Jurado". Sí, quien ¿mi papá o yo? "No, no, el que juega al fútbol, venimos de parte del Sr. Olivero para que nos ponga en contacto con el presidente o secretario del club porque queremos que venga a jugar a Las Parejas, tiene que ser ya porque a las 7 y media cierra el libro de pases ".
Me bañé y salimos. Fuimos a lo de Sunde, el presidente, y fuimos a ver a Lantaret, y ellos decidieron no negarme el pase. Así que salimos en el avión y llegamos a las 7 y cuarto a Cañada de Gómez. Entramos nosotros a la sede de la Liga y cerraron las puertas. Ni ropa había llevado!
Esa noche comimos un asado con todos los del equipo que eran casi todos de afuera, muchos de Rosario, el otro club es Atlético, en esa época y ahora ponían mucha plata y había mucha rivalidad. Esa noche fuimos al club a comer un asado con los otros muchachos, y antes de las 11.00, nos llevaron a dormir. Al otro día era el partido, y yo jugué sin que nadie me hubiera visto hacerlo. En ese partido hice dos goles en Villa Eloísa y quedaron todos contentos.
En las Parejas estuve unos cinco años, porque después me casé y estuvimos un año y medio más viviendo allá.
¿En ese club tenía un buen sueldo?
=Esa fue otra sorpresa que me llevé. Porque acá yo nunca cobré ni quise cobrar, yo jugaba porque sentía amor a la camiseta. Y después de ese primer partido, cuando estábamos en el vestuario llegó el secretario con un sobre para cada uno. Yo no lo podía creer, eran 70 pesos de esa época, que para mí era un platal! Y te cumplían rigurosamente.
En ese tiempo que estuve no se ganaron campeonatos pero siempre andábamos medios entreverados. Los clásicos eran más bravos que los de acá, y ahora también.
Ellos me habían conseguido trabajo y estuve en las oficinas de varias fábricas.
¿Lo expulsaron alguna vez de la cancha?
= Una sola vez. Acá, en la cancha de Juventud. Yo se que estuve mal, pero por ahí da que pensar. Jugábamos con Independiente y ganábamos fácil, porque Independiente no tenía nada en ese tiempo. Y había un muchacho, Santich, un grandote, que me había pegado tantas patadas! Me marcaba y no me lo podía sacar de encima. Vos sabés que me chorreaba sangre, porque en esa época no usábamos canilleras, yo jugaba con las medias caídas, hasta que en una de esas me volvió a pegar y se cayó. Y cuando quedó en el suelo, me di vuelta y le pegué una patada en la espalda. Me echaron de la cancha.
Santich me tiró cincuenta mil trompadas, decí que se metieron los otros y no me pudo pegar ninguna. Después nos hicimos amigos y cuando nos encontramos nos acordamos de eso.
¿Se ha quedado con alguna bronca por cosas como estas? 
=Nunca le he guardado rencor a ninguno. He tenido grandes rivales. En Belgrano jugaba el "Beto" Cohego y hemos sido muy amigos, con "Tito" Pellegrini o con Nello Astolfi, que pegaban, pero no porque eran malintencionados, sino porque el físico los llevaba a pegar. porque ponían el corazón en la cancha. Y sin embargo siempre fuimos amigos, igual que con otros.
¿Cómo fue la vuelta a Santa Isabel?
=El día que teníamos que partir teníamos las cosas cargadas y no sabíamos si venirnos o quedarnos. El motivo era que Edy estaba embarazada de nuestro primer hijo, nuestros padres nos querían acá, ya me habían conseguido trabajo en la Cooperativa Unión y Fuerza. Así que nos vinimos, entre a trabajar en la cooperativa y estuve 39 años hasta que me jubilé .

¿Cómo llega a vincularse con la música y la locución?
=Yo era muy amigo de Freto Angeleri, del Negro Ribas, de mucha gente de Belgrano. Y para una fiesta de aniversario del Club Belgrano, en 1973, Freto me dice: "Negro, a vos que te gusta la payasada, por qué no hacés algo para presentar en la fiesta, algún número". Y bueno, se lo comenté a Nancy Parodi y a Eduardo Rasello, los dos tocaban la guitarra. Nancy le dijo a Analía Tocchetti que también se entusiasmó y, como nos faltaba una primera guitarra, hable con Carlitos Iglina de Villa Cañás y aceptó. Comenzamos a ensayar en la Sociedad Italiana, hicimos unos cuantos temas y debutamos esa noche con el nombre de Los Arrieros.
Después de eso actuamos en Villa Cañás y en Venado Tuerto, y nos entusiasmamos, por eso me puse en contacto con los organizadores del festival de Cosquín. Nos pidieron algunos datos, una grabación y otros requisitos, y como teníamos todo, fuimos aceptados y tocamos en el escenario mayor, en la semana anterior al festival mayor de Cosquín. La plaza estaba llena de gente, nos aplaudieron y todo!.
¿Por qué le dicen "El Eterno"?
= Me lo puso Adrián Giacardi, cosa de muchachos. Porque tenía un montón de años y jugaba al fútbol con los chicos, yo jugué hasta los 63 años en los Señors, cuando los otros andaban por los 40 o 45. Está bien que no hacía mucho, pero me defendía.
También se dedicó al periodismo...
=Si, yo trabajaba en la cooperativa y a la vez tenía un programa en O.P.S.I., cuando era circuito cerrado, de doce a doce y media, que se llamaba "Jurado y sus Noticias". Todos los días llevaba gente para charlar y reportear. Era muy escuchado porque a la gente le gusta saber las cosas que pasan en el pueblo. Y en ese tiempo no había tanta televisión como ahora, por eso se escuchaba mucho.
Y ahora se sigue dedicando a estas cosas?
=No. Ahora no estoy en esos temas, solo para cantar algo en algún asado, para divertirse, para pasar el tiempo. Hay que dejar el paso a los jóvenes, aunque no me siento viejo, eh?. Yo tengo 70 años pero trato de actualizarme. No te voy a decir que me quiero hacer el joven, pero tampoco quiero quedarme atrás, que intervenís en una conversación y no sabés que decir.
Por su trabajo en la cooperativa y ahora, dedicado a la venta de maquinarias conoce bien a la gente de campo y su trabajo. ¿Cual es su opinión?
= Según mi punto de vista hay que darse cuenta de que si los chacareros ganan plata le van a dar trabajo, indirectamente a mucha gente. Cuando compran una camioneta le están dando de ganar a la agencia, al que fabrica, al que vende, a los obreros, a todo el mundo.
Por otra parte te puedo decir que el problema de nuestra zona es que estamos rodeados de estancias, no han quedado más colonos en las estancias y además, muchos vendieron el campo que tenían. Pero hay lugares, no muy lejos, en la zona de Chovet, por ejemplo, en los que todavía hay muchas chacras habitadas, son como las de antes, con sus animales y todo, pero con las comodidades actuales.
Un balance de su vida...
= Yo creo que la vida ha sido para mi muy buena porque gracias a Dios tengo unos buenos hijos, mi mujer, mis nueras, ahora tengo cuatro nietas... El balance es positivo.
Son etapas, jugué primero al fútbol, cuando se terminó esa etapa anduve con la música, con la orquesta de Cuarteto Impacto. Con mi esposa vamos a todos lados... Eso si, no tengo plata, pero no me interesa ese tema, sí vivir bien, con salud y con la familia bien.


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martes, 12 de marzo de 2013

Victor "Pelado" Acuña. Del potrero al profesionalismo.

Publicado en "Acercar a la Gente"  Nº 46 del 20/11/2003 
 Un repaso a la carrera del delantero que surgió de Juventud Unida, jugó en varios clubes del país y del exterior y fue uno de los pilares del Belgrano de los '80. 
 Ha sido uno de los pocos futbolistas de Santa Isabel que logró saltar el cerco de los clubes de liga para pasar a instancias mayores. Con su charla pausada Victor Acuña (44), "Pelado", da rienda suelta a sus recuerdos, conocimientos y convicciones sobre el fútbol.

 El siguiente es un resumen del diálogo que Sandro Ingallina mantuvo con él para nuestra Revista:

  Hablemos de tu comienzo en el fútbol.
=Fue en Juventud Unida, en una época en que no había tantas divisiones ni escuelita de fútbol. Comienzo jugando en la Quinta, hago Cuarta Común y, a los 16, en Primera.
  ¿Recordás en especial a algún director técnico de ese tiempo?
=Creo que a todos. Mi primer técnico fue Héctor Palau. También "Cotorra" Pierani y José Gonzalez. Todos me dejaron algo.
  ¿Después donde jugaste? 
=Pasé a Rosario Central. En ese entonces tenía amistad con Hugo Rivas y siempre le insistía que hiciera de nexo con un equipo más grande. Ya había tenido una prueba en Newell's Old Boys, me había llevado José Costas, "Robusto", pero no quedé.
 Por intermedio de Hugo Ribas, que conocía allegados a Central, se hizo una prueba y en el año '77 quedamos en el club.
 Mi hija Victoria a veces me pregunta que pensaba en ese momento, y le contesto que nunca pensé en no quedarme, estaba convencido que iba a ser jugador de fútbol.
  ¿Por qué decís quedamos?
=Porque fui con Roberto Gianassi, "Veneno", nos conocíamos de chiquitos.
  Así comenzó otra vida para vos...
=Yo vivía en una pensión. Estaba haciendo lo que había soñado pero todo era novedad para mi. No era como ahora que hay un montón de chicos que conocen la ciudad, yo conocí Rosario cuando me fui a probar a Newell's y después cuando fui por lo de Central. Un partido de fútbol profesional, jamás había visto.
  ¿En qué divisiones de Central jugaste?
=Comencé en Cuarta Especial, ya era medio grande porque tenía 18 años, y después pasé, en el '78, a Primera Local y Tercera. De técnico estaba "Pancho" Erauskin en las inferiores, en Tercera Aldo Pedro Poy y en Primera Carlos Griguol.
  Ahí aprendiste mucho....
=Y, de esa gente si. De verlo a Carlos Griguol, por ejemplo. No se si se aprende, porque era chico y no captaba todo lo que ellos decían, pero en la parte humana Griguol dejó cosas marcadas, muy grandes.
 Te cuento una. Yo ya estaba en Tercera y concentrábamos con la Primera para jugar en Buenos Aires. Entonces Griguol se acerca a la mesa de los chicos y nos dice que al mozo había que tratarlo con respeto porque era una persona que estaba trabajando, que debíamos pedirles las cosas "por favor" y cuando lo traía, decirles "muchas gracias". O sea, pequeñas cosas más allá de lo futbolístico. Con el tiempo fue uno de los mejores técnicos argentinos.
  ¿Jugaste en la cancha de Central?
=Nosotros jugábamos en la cancha de Newell's porque a la de Central la estaban remodelando para el Mundial '78. Me acuerdo que yo iba a ver a la Primera y a la Tercera pero no miraba el partido, miraba el entorno, a las tribunas. Del partido en si miraba lo que era mi puesto, el wing derecho, el 9.
 Después del Mundial '78 jugamos en la cancha de Central, cuando Quilmes salió campeón. Ya cuando jugamos los de la Tercera, la cancha estaba llena, nos pedíamos los pases y no nos escuchábamos.
  ¿Tenías algún delantero como referente?
=Había varios. Los jugadores de River que en ese tiempo ganaban todo con Labruna, estaban Pedro González, Luque, Mas, Alonso, J.J. López ... Miraban mucho a esos que eran muy distintos. Boca y River mar-caban la diferencia y River, en esa época era prácticamente la selección Argentina.
  ¿En Central jugaste en primera?
=No, esa es una asignatura pendiente. Fueron dos años en Tercera, '78 y '79.
  ¿De ahí a donde fuiste transferido?
=Fui a Deportivo Morón que estaba en Primera "C". Ese año armaron un equipo de mucha plata y el asesor técnico era Juan Carlos Lorenzo, el "Toto". Fue un cambio importante.
  Lejos de la familia...
=Si, pero como mi sueño era jugar al fútbol, no extrañaba ni sentía los cambios.
 En Deportivo Morón estuve un año y salimos campeones de categoría "C", que vendría a ser hoy la "B" Metropolitana. Fue un logro importante del que en ese momento no me di cuenta. Cuando hicieron el festejo de los 20 años del ascenso a la "B" fui invitado, uno queda en la historia del club.
 De ahí estuve a punto de pasar a Platense, pero por algunos intereses eso no se dio, ya estaban los empresarios, el mal del fútbol.
 El fútbol hoy pasó a ser un gran negocio y ya hace rato que no importan los jugadores, no importa la gente, no importan las personas.
  ¿Al frustrarse eso que hiciste?
=Vine a Santa Isabel. Tenía 21 años, estaba decepcionado y no quería jugar más. Pero mi hermano insistió con que siguiera.
 Fuimos a Juventud pero no pudimos arreglar, además yo solo iba a estar 6 meses. Fuimos a Villa Cañás, a María Teresa... No arreglamos por eso, porque iba a estar 6 meses y quería jugar en otro lugar.
 Entonces vino la gente de Belgrano, pero yo no quería jugar, yo era de Juventud. Ese año pasamos a Belgrano mi hermano Héctor, Ernesto Benítez y yo, esa era mi condición, que pasáramos los tres.
 Era otra época. Ahora es distinto, los chicos pasan de un club a otro sin tanto problema.
 Me acuerdo la primer práctica, llegamos con Ernesto y con Héctor y estaban todos los chicos de Belgrano esperándonos a mitad de la cancha, y fue una sensación linda. Uno tiene el resquemor de pensar "a ver como me reciben". Y fue uno de los mejores años vividos, no se si en lo futbolístico fue tan bueno como en lo personal, o sea que tuve muchas amistades que me quedaron.
 Estuve seis meses, de enero a junio, hasta que se abrió el libro de pases.
  ¿Cómo llega el nuevo cambio de club?
=En Belgrano había un jugador de Junin que me llevó a hacer una prueba a Sarmiento de Junin. Quedé pero estuve un par de meses y no pude fichar. Y salió la posibilidad de jugar un Regional, lo que es el Torneo Argentino hoy, en Independiente de Bolívar. Así que pasé los últimos meses de 1981 en ese club.
 En el '82 fui a hacer una prueba a Unión de Santa Fe, me dieron posibilidades de quedarme pero sin la seguridad de jugar.  Entonces volví a Rosario y quedé en Central Córdoba, otra vez en la "C".
  Ahí te vi en tu esplendor, donde marcaste una época importante en tu vida...
=Fue más linda que la de Deportivo Morón porque había más sentimiento. Ese año ascendimos con Central Córdoba, pero además me quedó la alegría y el orgullo de haber jugado con uno de los jugadores más importantes del fútbol argentino que fue "Trinche" Carlovich (Tomás F. Carlovich).
  ¿Con quien compararías a Carlovich?
=Es muy difícil. Creo que el tipo hacía cosas comparables a las de Maradona. No se si pudo haber sido Maradona, por su indisciplina o por ser tan bohemio jugando al fútbol, pero las condiciones creo que las tenía. Yo tenía 24 años y él 33 largos, y jugaba con una calidad impresionante. Por ahí jugando juntos no me daba cuenta. Pero lo veía en las prácticas hacer cosas... pases que no se podían creer!
  Yo te vi en la final. Tu nombre sonaba muy fuerte en Central Córdoba... 
=En Deportivo Morón había mucha plata y Central Córdoba era muy de barrio.
Ascendimos y, en el '83, seguí jugando en Central Córdoba. Pero ya era distinto, como que se había logrado el ascenso y estaba cumplido el objetivo. Por eso descendimos.
 Volví a Santa Isabel y jugué otra vez en Belgrano, año 1984. Se había formado un muy buen equipo y fue un buen año futbolístico. Por mi intermedio contactan a Fernando Castro y esto trae un cambio al fútbol zonal.
  Después dejás Belgrano. ¿Donde fuiste? .
=En 1985, con Fernando nos fuimos a jugar a Cañada de Gómez, a un club muy grande donde había muchas figuras. El equipo salió campeón pero yo ya lo había dejado porque me salió la posibilidad de jugar en La Paz, Bolivia, en Chaco Petrolero.
  Otro cambio importante.
=Si, la cultura y la vida son distintas. El fútbol era más o menos parecido pero muy inferior. A mi me quedó lo que era Bolivia como pueblo que, pobres, todavía ahora, en 2003, están sufriendo y más todavía.
 Yo saqué provecho porque aprendí un montón de cosas respecto a lo que es la vida en Latinoamérica. Futbolísticamente tal vez no me quedó tanto. El estadio en que jugábamos era el Hernán Siles (hoy llamado Estadio Olímpico) de La Paz, donde juega la selección. Por ahí lo veo y me da nostalgias al pensar que he jugado ahí.
 Vivíamos en una casa para los jugadores en un barrio residencial. Hay una marcada diferencia entre ricos y pobres.
 
¿Y después de Bolivia?
=Otra vez a Santa Isabel y otra vez a Belgrano. En 1986 se armó otro gran equipo; Fernando Castro, el "Negro" Rodríguez de arquero, Ungareti, Mario Miralles, "Taio" Astolfi, "Nito" Salemme, vos Sandro y Marcelo Pellegrini que empezaban a jugar... Belgrano salió campeón de zona pero, como siempre, faltó el broche de oro.
  ¿Qué se siente al ser de Juventud y jugar en Belgrano? 
=Fui y soy hincha de Juventud, pero yo salía a jugar al fútbol. En los clásicos que se jugaron estando en Belgrano, si le metía un gol a Juventud y sentía que tenía que gritarlo, lo gritaba. No especulaba por lo que pudieran pensar.
  ¿Y la gente como te trataba?
= Hay personas que te pueden hacer sentir cosas, pero cuando tenés seguro lo que sentís, cuando tu familia te apoya en lo que hacés y los amigos están con vos, lo demás, si te dicen algo, no interesa, no te llega.
Siempre defendí al club en el que jugaba, lo demás prácticamente no interesaba.
  Pasemos a otro año: 1987.
=Belgrano reestructuró su forma futbolística, con jugadores locales. Norberto Costa era el técnico, yo hacía la preparación física y tenía las inferiores.
Para mi tanto Juventud como Belgrano tienen que hacer fútbol local, ¿por qué traer jugadores de afuera? Ahora, si hacemos escuelita de fútbol, hacemos inferiores, y no podemos formar un equipo de once de mi pueblo, quiere decir que algo está fallando. Soy un convencido de que se debe hacer fútbol local. Ese año todos éramos jugadores locales y se hizo un buen campeonato.
  Y comienza a cerrarse tu ciclo...
=Uno cuando juega cree que nunca se va a terminar. Me acuerdo una charla entre mi hermano Héctor y "Tatín" Costas. Él nos dijo que uno tiene que jugar al fútbol mientras puede hacerlo, porque si lo dejás siendo joven y querés volver no podés. Ahí empecé a pensar qué iba a hacer después del fútbol.
 En el '88 vuelve Fernando Castro, una de las mejores cosas que le puede haber pasado a Belgrano en lo futbolístico. Le reestructuró todo el fútbol, le armó desde la escuela de fútbol hasta la Primera; la cancha, los arcos, los vestuarios, la utilería, las luces, todo. Creo que Belgrano debe estar agradecido por lo que hizo, más allá de los resultados. Dejó una buena enseñanza a Belgrano y a la zona.
 En ese año yo ya tenía otras cosas, el físico ya no era el mismo. Estaba en la Primera y le ayudaba a Fernando en su trabajo.
  ¿Cuando conociste a Castro?
= Cuando estaba en Rosario Central. Todos los de la época del '76, '77 y '78, venimos de la escuela de Griguol. Te puede o no gustar su fútbol, pero las enseñanzas que dejó, de solo verlo, han sido muchas
 Hay una anécdota que habla de su grandeza. Nosotros practicábamos en la ciudad deportiva de Granadero Baigorria y vivíamos en el centro de Rosario. Si caminábamos unos dos kilómetros, saliendo de Baigorria, pagábamos menos de colectivo. Le hacíamos dedo a los jugadores de Primera y ninguno nos llevaba. Pero Griguol una vez llevó 7 u 8 jugadores hasta el centro de Rosario, y a la casa de cada uno.
  ¿Cómo fue tu despedida del fútbol?
=Se dio sola porque jugué en Studebaker en el año '89, dejé de jugar un año y vuelvo a Juventud, que era lo soñado, despedirme en Juventud. Estaba Rubén Tombolini de técnico y me llamó para hacer la preparación física. Yo le pedí jugar, me sumé al plantel y jugué algunos partido.
 Al año siguiente ya no. El día que empezó el torneo pensaba ir a la cancha pero me puse a cortar el césped en mi casa y a escuchar los partidos por la radio. A partir de allí no fui más, habré ido a ver dos o tres clásicos.
  ¿Volverías a ligarte al fútbol? 
=No me seduce dirigir. Me gustaría armar algo, realizar un proyecto referido a los chicos para cambiar y mejorar. Traer gente para hacer cursos y dar charlas para capacitar a los dirigentes. Porque dirigir es muy lindo pero uno no sabe el daño o beneficio que le puede hacer a un chico si no tiene conocimientos, lo puede frustrar para un deporte.
  ¿Quién ha sido el mejor jugador de fútbol ?
=Tengo dos. En el ‘74, en el mundial de Alemania veo a Holanda y en ese equipo estaba un fenómeno, Johan Cruiff, yo quería parecerme a él en todo.
 Y después, tenemos que hablar de Maradona, no hay un jugador que nos haya hecho vivir las cosas que él nos hizo vivir. Yo era hincha de Maradona, no importaba el club en que él jugara, porque no se si algún día veré a un jugador como ese y que, además, sea argentino.
  ¿Qué jugadores de Santa Isabel llegaron al fútbol profesional antes que vos?
=No se de los más viejos, pero puedo mencionar a Rubén Zárate, que jugó en River, en Atlanta y en Unión, a "Tatín" Costas que estuvo en River , en Cipolletti y en el exterior, a "Robusto" Costas que estuvo en Newell's, en Platense y en Altos Hornos Zapla de Jujuy.
  ¿Qué pensabas cuando estabas en el fútbol profesional? 
=Siempre tuve el anhelo de darle la posibilidad a los jugadores de mi pueblo de llegar al fútbol profesional. Cuando estuve en Central invité a dos amigos, Jorge Brega y Gustavo Díaz, para probarse.
 Y veo que eso hoy no se hace, que el que tiene posibilidades de hacer de nexo para que los jugadores de Santa Isabel cumplan esa ilusión, no lo hace.
  ¿Cual es el gol tuyo que más recordás?
=No metía muchos goles, pero hay dos. Uno jugando con Central Córdoba contra All Boys en cancha de Newell's. Tomé la pelota de un rebote en el área nuestra y corrí hasta la otra pasando a dos defensores y el arquero y metí el gol.
 El otro fue más emotivo. Fue en la cancha de Atlético Elortondo jugando para Belgrano, un gol de afuera del área, yo no era de pegarle muy bien a la pelota, pero entró al ángulo. Mucha gente de Belgrano lo debe recordar.
  ¿Cuál ha sido tu mayor alegría deportiva?
=Haber salido campeón en Morón y campeón con Central Córdoba.
  ¿Qué consejo le das a los jóvenes del fútbol?
=No me gusta dar consejos, pero lo que puedo decir es que traten de hacer lo que sienten. Si les gusta jugar al fútbol que lo hagan, pero que no vean solo un gran negocio y se olviden de que el fútbol es un juego que mamaron de chicos.
  Alguna anécdota que recuerdes...
=De una práctica. Tiene que ver con uno de los mejores jugadores de Rosario Central, Omar Palma, éramos de la misma edad y jugábamos juntos en la Tercera. El técnico nos hizo jugar con la pierna inhábil, "Palmita" era derecho y jugó ese partido como si toda la vida hubiese sido zurdo. No le podíamos sacar la pelota, lo mirábamos y no podíamos creer que hiciera esas cosas. Ahí ya pintaba que iba a ser un fenómeno.
  Un jugador de la actualidad...
=Soy de River pero me gusta Tevez de Boca. Tiene casi todo, le faltaría cabecear y pegarle de zurda, pero es la figura del fútbol argentino. No entiendo cómo nos niegan la posibilidad de disfrutarlo en la selección.
  Un hobby...
= Antes jugar al fútbol, ahora comer asados con los amigos.
  Tu hija...
= Victoria, la luz de mi vida. Lo más maravilloso que le puede pasar a una persona. Además que nos amemos tanto.
  Un secreto para ser feliz...
=No hay secretos. Ser uno mismo e intentar hacer lo que uno quiere sin hacer daño a los demás, lo logres o no. Intentarlo es lo importante.


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viernes, 1 de marzo de 2013

Canchas de fútbol

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 18 del 15/08/2000

 Los dos clubes de nuestra localidad que practican fútbol tuvieron sus respectivas canchas en diversos lugares antes de asentarse en los predios actuales.

 El Club Belgrano, fundado en 1917, tuvo como estadio a diversos baldíos hasta que en 1927 adquirió el terreno ubicado entre las calles San Martín, Misiones, Chaco y Sarmiento, hoy uno de los barrios Fo.Na.Vi. Todavía se conserva, con reformas, en la esquina de Misiones y Sarmiento, la edificación dedicada a vestuarios y al cobro de entradas y que es utilizada ahora como vivienda. En la década de 1960 compró la mayor parte del terreno en el que hoy se encuentra el denominado Polideportivo Manuel Bogio, sobre calle España. La cancha fue inaugurada allí a fines de los '60 y luego, en 1971, comenzó a funcionar la pileta de natación.

 El Club Juventud Unida, que comenzó su vida institucional en 1926, tuvo su primera cancha en el terreno cedido por Antonio Raimondi y que ocupaba la manzana comprendida entre Brasil, Mitre, Corrientes y Sarmiento (Barrio Fo.Na.Vi. Chico). Dos años después se instaló en la manzana propiedad de Miguel Rueda, entre calles Corrientes, Francia, Misiones y Rivadavia (Escuela Nº 779 y Jardín Nº 42). El 30 de abril de 1944 inauguró su estadio actual, el Josefina S. de Rueda a quien se lo adquirió en condiciones sumamente ventajosas, por lo que lleva su nombre. La década del '60 fue la de mayor esplendor de esta cancha, que era una de las mejores de la Liga Venadense. Sus seis torres de iluminación, sus vestuarios, el túnel y la arboleda le dieron por mucho tiempo el privilegio de ser una de las más importantes.

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Club Juventud. 75 años.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 30 del 05/09/2001

 ¿Habrán imaginado aquellos jóvenes que se reunían en una peluquería del Santa Isabel de 1926, lo que su iniciativa generaría a través del tiempo? El 23 de septiembre de ese año ellos fundaron, con el nombre que identificaba sus cortas edades, el Club Sportivo Juventud Unida.

Podría haber desaparecido algún tiempo después, como sucede tantas veces; pero no, vinieron triunfos y derrotas; glorias y frustraciones; alegrías y tristezas; momentos de unión y de desavenencias; proyectos que se realizaron y otros que se esfumaron... En fin, como en la vida misma, el Club debió esforzarse para crecer y así, 75 años después, poder festejar, de cara al futuro, sus bodas de brillante.

En este espacio hemos querido plasmar, humildemente, parte de esta vida que es, también, parte de la de nuestro pueblo. Son trozos de historias, fotos, nombres y fechas; también frases y pensamientos de algunos de sus seguidores, socios y dirigentes. No está todo lo que debería estar, hacerlo requiere mucho más que estas páginas y haría necesaria una investigación histórica profunda. Esto es simplemente un bosquejo de la institución verde y blanca a modo de homenaje a todos aquellos que, desde sus lugares, trabajaron y trabajan con honradez, tenacidad, dignidad y respeto. Para los hombres y mujeres, que engrandecen a la institución y a Santa Isabel, nuestro cálido y sincero saludo.

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  Nelso O. Jurado (Presidente): Este Aniversario encuentra al Club en un tiempo difícil en cuanto al tema económico, ya que no cuenta con ayudas especiales. A pesar de esto está bien debido a que no existen deudas y continúan trabajando todas las comisiones, como la Escuela de Fútbol, las diversas divisiones que compiten en la Liga Venadense, la Sub Comisión de Bochas y por supuesto la Comisión Directiva, entre otras.

Este año hemos inaugurado el salón de fiestas y uno de nuestros proyectos más urgentes es el cambio del piso del gimnasio, para lo cual estamos trabajando. 

Mi padre era de Juventud Unida y yo desde chiquito, apenas 4 años, andaba pateando junto a los jugadores de primera. Lógicamente llevo al Club adentro mío desde siempre. Después tuve la suerte de llegar a ser jugador de primera y salir campeón con el equipo de 1959. Ser de Juventud es para mi una pasión, un gran sentimiento, y más en este momento en que tuve la suerte de que me pidieran ser Presidente, a pesar de tanta gente que tiene más trayectoria que yo. Esto es un honor para mí y mucho más honor sería que este año nuestro equipo, que anda muy bien, saliera campeón. Sería doble halago.

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 Serafín Armando Rende (ex Presidente): El Club Juventud se formó con un grupo de muchachos que se reunían en la peluquería de Ramón Bastino, que estaba al lado de la panadería de Romero (Gral López 1050). Esta gente era muy jóven, entre 17 y 20 años, 22 a lo sumo, por eso le pusieron Juventud Unida.
Llegué en el año '30 a Santa Isabel y dije que la primer camiseta que usara en el pueblo sería para siempre. El Club no tenía sede y se reunían en la esquina frente a la tienda de "Nisín" (Dana Hnos. Santa Fe y Mitre). El día que fui hubo una pelea entre dos de los muchacho, Luis Pennacchietti y Pedro Linares, entonces Emeterio Zárate me invitó a jugar, hacía seis meses que yo no jugaba. Ese día fuimos a jugar a Villa Cañás, y aunque Linares se apareció ahí, igual me pusieron. A partir de ese mo-mento me quedé en el Club y fui presidente 11 años. 

Recuerdo que la primer secretaría estuvo en lo que fue la carnicería de Armando Bottacini, (Mitre 1244). En esa época existía la Liga Regional del Sud, con asiento en Villa Cañás en la que participaban los dos clubes de Teodelina, los tres de Villa Cañás y los dos de Santa Isabel. En esa liga salimos campeones dos años seguidos, 1931 y 1932 y después en 1941. Era un equipo muy bueno y todo amateur. 

Los clásicos eran más bravos...bravísimos, ahora hay mucha tranquilidad. Los muchachos que jugaban, a lo mejor, no se saludaban y había gente que no pisaba uno u otro club, había una rivalidad bárbara. Aunque perdiéramos todos los partidos, lo que nos importaba era ganarle a Belgrano. Y las peleas se daban cuando en la cancha no había alambre olímpico y la gente podía saltarlo con facilidad. En ese sentido el pueblo antes estaba más dividido que ahora.

La primer sede estaba en lo de Perduca (Santa Fe y Mitre), donde hay un almacén ahora. Ahí alquilábamos y un buen día no se renovó el contrato y salimos apurados a hacer una nueva. Alquilamos en varios lugares hasta que se construyó la nueva sede. Nosotros ya teníamos el terreno y bueno, ahí hicimos el primer salón, que se inauguró el 20 de septiembre de 1964 con una gran fiesta.

El Club Juventud ha sido toda una vida para mí. Siempre he sido de Juventud y siempre trabajando para él. 

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  Ricardo Burzacca (Ex Presidente): Al Club le he dedicado mucho tiempo y esfuerzo, es la institución que más quiero. Tengo satisfacción por haber estado trabajando para él, haber sido miembro mucho tiempo de la Comisión Directiva y de haber sido presidente durante 10 años y continuar ligado a él desde la Mutual. Me hice hincha de Juventud porque la sede estaba frente a mi casa y por mis amigos que también eran de Juventud. Desde chico que he tratado de luchar y hacer todo por la institución, la que a su vez me ha dado muchas satisfacciones.

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 Gerardo Mancini (D. T. 1a. Div.): Estoy en Juventud desde chico porque andaba detrás de mi viejo que fue de la Comisión toda la vida. Estuve como dirigente o jugador, pasé toda una vida en el Club. Esto te lleva a forjar amistades y relaciones, por eso lo siento como mi segunda casa. Ser D.T. lo tomo como un trabajo, pero no es lo mismo en Juventud que en otro equipo, porque acá estoy prácticamente en mi casa. Este sería un buen año para ter-minar de redondear la buena campaña que llevamos hasta ahora.

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Laureano Tombolini (arquero de Rosario Central): Estoy muy agradecido de que mi abuelo me haya llevado por primera vez al Club Juventud al que, de a poco, le fuí tomando un cariño enorme. Hoy puedo decir que es mi segunda casa y que realmente lo llevo en el corazón.

 Siempre trato de hacerlo conocer por todos los lugares que visito. Me acuerdo siempre de él, ya sea en una concentración o cuando termino un partido: lo primero que hago antes de descambiarme es llamar para saber como salió Juventud. Ojalá algún día pueda estar en el grupo ayudando, ya que no tuve muchas de jugar para mi Club en primera, y que cuando termine mi carrera profesional pueda realizar este sueño y sentir desde una cancha el cariño de su gente.


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 Adalberto Algarbe (D. T. Esc. de Fútbol.): Poco tiempo después de haber venido a vivir a Santa Isabel me hice de Juventud por mis amigos y conocidos. Ahí comenzó a nacer este gran sentimiento que tengo hacia la institución, por eso hace más de 10 años que trabajo para ella dejando de lado muchas cosas.

En la Escuela de Fútbol hay unos 70 chicos de 5 a 12 años que aprenden el deporte y que juegan en ambientes muy familiares. Ya no hay problemas entre rivales como en los primeros tiempos, los chicos de distintos clubes son amigos y comparten cosas juntos. No debo dejar de mencionar a Gerónimo Cencovich que fue, a principio de los '80, uno de los más importantes impulsores para la creación de la Escuela.

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 Nilda de Sunde: La Escuela de Arte Folklórico La Marrupeña tuvo sus comienzos en Juventud en 1973 cuando mi suegro Francisco Sunde era Presidente del Club. Si bien siempre tuvimos independencia económica, crecimos dentro de la institu-ción que nos cedía las instalaciones y con la que muchas veces trabajamos juntos forjando tantos buenos recuerdos. A nivel familiar tenemos grandes lazos con Juventud y le profesamos mucho amor. 

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Algunos datos:

Nombre: Club Sportivo Juventud Unida.
Fecha de fundación: 23 de septiembre de 1926. Desde esa fecha su divisa es color verde con vivos blancos.
Primera Comisión Directiva: Presidente: Esteban Stiepovich, Vice-Presidente: Gervasio Ruiz, Secretario: Miguel Molina, Pro-Secretario: Antonio Raimondi, Tesorero: Manuel Carbonell, Pro-Tesorero: Ramón Bastino, Vocales: Alfonso Bidone, Francisco Ritondalle, Francisco Bastino.
Actual Comisión Directiva:
Presidente: Nelso O. Jurado, Vice-Presidente: Oscar Stiepovich, Secretario: Sergio Sunde, Pro-Secretario: José Piñol, Tesorera: Zulma Gentinni, Pro-Tesorera: Gladis Rinaldi, Vocales: Adrian Giaccardi, Alberto Daletto, Adalberto Algarbe, Gladis Barros, Emilio Palau, Emilse De Agustini, Revisadores de cuentas: Belkis Carpi, Juan C. Boschi, Lisandro Ferreira. 
Objetivos del Club: La práctica del fútbol y las actividades sociales y culturales.
Los Presidentes:
Esteban Stiepovich - Eugenio Peralta - Eduardo Migniardi - Felipe Duarte - Juan Costaguta - Ventura Nuñez - Mauricio Bidone - Juan Stiepovich - Manuel Blanco - Serafín Rende - Eduardo Migniardi - Juan Paulina - Juan Benso - Antonio Amorós - Jesús Millán - Francisco Sunde - Raúl Lantaret - Juan Fredes - Juan Glavinovich Ricardo Burzacca - Gustavo Canal - Emilio Palau - Héctor Acuña - Rodolfo Ferreira - Rubén Tombolini - Alberto Daletto - Nelso O.Jurado. 
 
Las canchas: La primer cancha de fútbol del Club Sportivo Juventud Unida estuvo ubicada en el terreno que prestó el Sr. Antonio Raimondi y que ocupaba toda la manzana N° 26 situada entre las calles Corrientes, Brasil, Mitre y Sarmiento, donde hoy se encuentra el Barrio Fo.Na.Vi. Chico.
 Dos años más tarde, el 25 de Mayo de 1928 se trasladó a lote N° 11 formado por las calles Corrientes, Misiones, Rivadavia y Francia, propiedad del Sr. Miguel Rueda y donde luego se construyó la escuela N° 779 y el Jardín N° 42.
Campeonatos obtenidos: En sus comienzos el Club perteneció a la Liga Regional del Sud con asiento en Villa Cañás. Fue campeón de los torneos realizados en 1932-1933 y 1941. Cuando esta liga se disolvió en 1942, se afilió, ese mismo año, a la Liga Venadense de Fútbol de la cual aún es integrante. Es ganador de los campeonatos oficiales de 1943 y 1959.
En la temporada 1943 participó en la zona "C" que se adjudicó en forma invicta. Esto le dió derecho a participar, junto a Centenario F.B.C. y Arias F.B.C., en la Rueda de Campeones que también ganó en forma invicta. Este campeonato se inició en mayo de 1943 y finalizó el 10 de septiembre de 1944 . Ese día Juventud le ganó, de visitante, a Arias F.B.C. 2 a 1.
Integraban el equipo campeón: Orlando Bessone, César Bonino, Pedro Arminchiardi, Salvador Rende, Carmen Mena, Valentín Romero, Juan José Novelino, César Borda Bosana, Enzo Costas, Roque Audicana, Guido Costas, Santos Pennacchietti, Juan Oneglia, Esteban Belich y Orfilio Chiachiarini.
En el campeonato iniciado en junio de 1959 participó en la zona "D". Al ganar esta zona participó en la Rueda de Campeones junto a Centenario F.B.C., Sportivo Sancti Spíritu y San Martín. Al termino de la misma empató el primer puesto con San Martín. Para definir el campeón se jugaron, en cancha de Centenario, tres partidos. El primero el 24 de enero de 1960, 1 a 1; el segundo el 7 de febrero, 4 a 4; y el tercero el 6 de marzo del mismo año en el que el equipo verde se consagró campeón al ganar 3 a 2.
Este equipo estuvo integrado, entre otros, por Pablo Ingallina, Juan Funes, Hugo Pierani, Adolfo Pringles, Rafael Benedetto, Alian Mansilla, Miguel Mansilla, Isidro Valentin, Omar Jurado, Orlando Bernal, Roberto Alejandro, Vicente Rosales, Pelegrino Zanni y Guillermo Marasovich. 
Bochas: Las canchas de bochas fueron inauguradas en 1967. El primer Presidente de la Sub Comisión fue el Sr. Pelegrino Zanni, el actual es el Sr. Juan Coria y el Vice-Presidente el Sr. Vicente Escudero. El Club es integrante de la Asociación Venadense de Bochas. En 1994 los representantes del Club, Alberto Farías, Adolfo Piacentini, Pascual Nievas y Claudio Almada, se consagraron campeones por el torneo de esta Asociación.
La institución participó además con sus jugadores en el seleccionado de la Asociación Venadense de Bochas en los campeonatos juveniles provinciales con destacada actuación: En 1991 y 1992 se consagraron sub campeones y en 1993 obtuvieron el tercer puesto.

Himno:

Glorioso Juventud hoy te brindamos
estas flores con todo corazón,
ejemplo de una raza de titanes
templados a toda prueba en el valor.

Recordamos a esos bravos fundadores
que la Institución al tiempo da que hablar
y a esos varones que crearon tus colores
para salir con gloria a batallar.

Juventud Unida alza el canto,
que ya no existe melancolía,
y a la tristeza correr el manto
y darle rienda a la alegría.

A las instituciones amigas,
que dan vida y alarde de emoción,
la más auguriosa bienvenida
deseamosle de todo corazón

Y a todos los muchachos que defienden
con altura y cariño sus colores,
y a los simpatizantes valientes
que saben de gloria y honores.

Gloriosa escuadra de nuestro pueblo
que sabe de conducta y rectitud
deseo saludarte en este himno
valiente y valeroso Juventud.

Letra: Simón Rojas
Música: Tirabassi/Carpi




  Algunas imágenes actuales de la institución:









































Equipo campeón de la Liga del Sud en 1932: De izq. a der., jugadores parados: Alejandro Villalba, Pedro Linares, Francisco Durán, Juan Stiepovich, Santos Pennacchietti, y Agustín Pennacchietti.
Agachados: Ludovico Bruno, Emeterio Zárate, Serafín A. Rende, Adolfo Pensa y Luis Pennacchietti.




Actual equipo de Primera División: Parados: Damián Becerro, Juan I. Sunde, Pablo Cisterna, Ezequiel Aquino y Emiliano Tombolini. Agachados: Jorge Borda Bossana, Marcelo Aaraya, Marcelo Krenz, Esteban Algarbe, Gastón Ike y Mario Pierani.







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