Mostrando entradas con la etiqueta Fiestas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fiestas. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de enero de 2026

Predio "8 de Febrero"

2019 - El festival "A Todo Pulmón" en el predio "8 de Febrero". 

  El predio "8 de Febrero" está situado en el terreno ferroviario delimitado por las calles San Martín, Brasil y Mitre, y la vía. Su nombre conmemora el día de la fundación de Santa Isabel acontecido el 8 de febrero de 1908. 

 Si bien a fines de 2006, por iniciativa de Oscar Milanesi la Comuna comenzó con algunos trabajos para la instalación de servicios como el de agua y electricidad, esta se vio frustrada por falta de presupuesto. La relevancia que venía cobrando, año tras año, el festival denominado A Todo Pulmón fue lo que impulsó este primer intento.

 Posteriormente, en el año 2007, la Comisión Central de los Cien Años de Santa Isabel decidió que esa obra sería, junto con la del Complejo Cultural Centenario, uno de los Legados del Centenario para las generaciones futuras, por lo que se decidió impulsar la creación de un espacio abierto destinado a la realización de eventos populares con acceso a toda la población a fin de . También decidió este nombre par el lugar.

 De tal manera, la Comuna de Santa Isabel, a fines de 2007 y principios de 2008, llevó a cabo las primeras obras en el predio 8 de Febrero consistentes en la instalación de canillas de agua potable en los sectores destinados a cantinas, la distribución de electricidad en los mismos, la mejora del terreno con enripiado y la construcción de un espacio techado asignado a escenario. Todo ello fue estrenado durante los festejos por el aniversario número cien de la localidad. Desde ese momento se lo utiliza para festividades, actos y encuentros populares siendo el mayor de ellos el del festival veraniego A Todo Pulmón.

 Año tras año, se sucedieron varias inversiones de importancia que dotaron a ese espacio de una mayor comodidad. La Comuna de Santa Isabel construyó el escenario, camarines y otras dependencias, sanitarios para el público, como así también ostensibles mejoras en las obras iniciales. Por otra parte, por iniciativa de la Cooperadora de la Escuela Nº 779 D. F. Sarmiento, primero, y por la Cooperadora de la Escuela Nº 179 B. Mitre, después, se construyeron mesadas en el sector de cantinas, ya que ambas utilizan ese sector para ese servicio durante las jornadas del festival mencionado. 

 

*


 

domingo, 22 de septiembre de 2024

El Asilo de Ancianos del hospital

 El actual geriátrico que funciona en un ala del inmueble del Hospital Miguel Rueda debe su existencia a un grupo de mujeres que decidieron llevar adelante su creación.

  La Comisión de Damas de la entidad, formada por Angelita Cucco, Irma Pellegrini, Gladys Zanotti, Mirna Sánchez, Ana María Benedetto, María Raverta de Quatrín, Ofelia de Oliva, Marta Lobos, Rosita Bessone, Nélida Reato y Margarita de Costas decidió fundar el Asilo de Ancianos el 23 de octubre de 1969. Desde ese momento comenzaron a recaudar fondos con la organización de distintos eventos y colectas con lo que se logró la adquisición de muebles y ropa de cama.

  La inauguración del Asilo, a la que asistió el Gobernador de la Provincia de Santa Fe, Dr. Sylvestre Begnis,el Ministro de Bienestar Social y autoridades y público, se realizó el 5 de mayo de 1974.

  Desde ese momento, a pesar de las diversas crisis económicas e institucionales, el geriátrico se ha mantenido en funcionamiento y, tanto los servicios como la infraestructura edilicia, han crecido sin pausa. 

Una fiesta de cumpleaños en el Asilo de Ancianos del Hospital Miguel Rueda en el aó 2002, aproximadamente.alrededor del .

 *

domingo, 12 de noviembre de 2023

Los carnavales de antaño

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

 En los corsos que  se desarrollaban en Santa Isabel  en los finales de la década de 1930 y principios de 1940 abundaba el juego con serpentinas y papel picado. Hay recuerdos de mucha gente sobre la abundancia  del uso  de esos  elementos compuestos de papel. En las calles, que eran de tierra, la gente que iba en adornadas carrozas o  que estaba sentadas en  los coches que desfilaban, generalmente descapotados, lanzaban serpentinas al público que estaba de pie al costado de la acera o ubicadas en adornados palcos que preparaban los vecinos. 

 Abundaba  un amable y delicado intercambio de serpentinas entre gente conocida. Ese entrecruzamiento de cintas suspendidas en el aire, con el agregado de las numerosas luces que iluminaban la calle, se convertía en un hermoso espectáculo mirándolo a la distancia. El juego con papel picado resultaba más directo y a menor distancia y generalmente se tiraba sobre el cabello. Durante el corso el juego era de tal magnitud que tanto las calles como las veredas quedaban alfombradas con el tono multicolor de las serpentinas y del papel picado. Al día  siguiente del corso los trabajadores contratados por la Comuna se veían obligados a utilizar horquillas y rastrillos para limpiar sos enormes colchones de papeles esparcidos en las calles, amontonarlos y finalmente quemarlos. Con respecto al papel picado también quedaban alfombradas las veredas. Los trabajadores las barrían, las recogían con una pala,  las colocaban en una carretilla, hacían una especie de parva y luego les prendían fuego. Los juegos con papel fueron disminuyendo a partir de la década de 1940 debido a la escasez de ese material con motivo de la Segunda Guerra Mundial.

 También debemos mencionar los juegos con agua, que en muchos casos resultaban peligrosos debido a los abusos de  algunas personas por la exageración o  por  violencia  con que los hacían. A fines de la década del '30 ocurrió un hecho censurable en el cual intervino la policía. En un corso que se desarrollaba en la calle Belgrano al 1100, entre Mitre y Sarmiento, el señor Otamendi tenía una carnicería y para festejar el carnaval se le ocurrió utilizar la manguera que usaba para limpiar y baldear su negocio, para lanzar agua a raudales contra  la gente que pasaba frente a su casa, en algunos casos “bañándola” totalmente. La reacción del público fue inmediata y el responsable terminó en la comisaría.  Durante el corso estaba prohibida la utilización de baldes o jeringas. Sólo se permitía el uso  de lanza perfumes o pomos. Cabe acotar que durante el día, en las tres jornadas de carnaval, chicos y  jóvenes  solían jugar con agua en las calles del pueblo y a veces lo hacían mediante la utilización de baldes, globos, jeringas, botellas o palanganas.

 Los corsos se iniciaban alrededor de las 21:00 y duraban hasta las 24:00. El comienzo y la culminación del corso se hacía mediante el lanzamiento de bombas de estruendo. A su término se iniciaba el Baile de Carnaval con la actuación de alguna orquesta de la zona, que tenía lugar generalmente en las instalaciones del  Prado Español o en la Sociedad Italiana y se extendía hasta las tres de la madrugada. 

 En  algunas ocasiones como cierre del carnaval se armaba un enorme muñeco con trapos, cartones, arpilleras y maderas, en homenaje al Rey Momo. El muñeco se quemaba y sólo quedaban cenizas. Era el símbolo de que el carnaval y la fiesta habían culminado, con la esperanza de que al año siguiente se repitieran los festejos y volvieran la alegría, los disfraces, la sonoridad y las luces de los corsos y los bailes.

Los corsos generalmente se realizaban en las calle Mitre, San Martín, General López  o Belgrano, con un trayecto de dos cuadras.En la parte intermedia del recorrido, en coincidencia  con el cruce de calles, se instalaba el palco oficial. Desde allí el locutor animaba esta fiesta de color, donde solían actuar poetas locales y músicos y cantantes del pueblo.

Entre los disfrazados abundaban los “caballitos”, confeccionados  con arpilleras que portaban un ancho rebenque del mismo material al que hacían sonar fuertemente contra el piso, lo que provocaba cierto temor en los niños.

 Los disfrazados utilizaban antifaz o caretas para ocultar su cara. Estaban controlados y registrados por la policía y podían concurrir al baile.

Generalmente, los corsos y los bailes se realizaban a beneficio del Hospital Miguel Rueda.

 En la década de 1940 y principios de 1950 también se destacaban los bailes de disfraz y fantasías organizados por el Club General Belgrano. Resultaba una reunión muy divertida, con distintos y llamativos disfraces, en la cual participaban los socios de la institución y sus familias.

A  principios  de la década de 1950 se habían suspendido los corsos por la falta de luz eléctrica en el pueblo. Frente a esta situación y como dato curioso, vale recordar que a mediados de la década del '50 la Heladería Miculán organizó por su cuenta un corso frente a su Bar y Heladería en la calle Belgrano, que estaba al lado de la iglesia y pertenecía a la Sociedad Española. Para ello utilizó un generador de energía de su propiedad iluminando con guirnaldas de luces una cuadra frente a la Plaza 9 de Julio. La iniciativa tuvo gran éxito y se prolongó por varias jornadas de carnaval. En 1956, normalizado el sistem  eléctrico, se reiniciaron  los corsos.

 

*     *     *


jueves, 21 de enero de 2016

Concursos de tango - Bailes del 9 de Julio

Por Norberto Oscar Dall’Occhio

En las décadas de 1940 y 1950 en Santa Isabel era común que en los bailes populares organizados por la Sociedad Italiana se realizaran concursos de tango que contaban con la presencia de parejas locales y también de localidades vecinas.

En el pueblo había un binomio que habitualmente participaba en este tipo de competencias al compás del 2 por 4. Era el matrimonio formado por Clorinda Martino y Guido Costas, pareja  que con su sobrio estilo y elegancia le sacaba viruta al piso, deleitando al público asistente. 
 
La Sociedad Italiana todos los años organizaba un gran baile el 9 de Julio, festejando un nuevo aniversario de nuestra Independencia. Al mediodía, luego de la ceremonia en la plaza  y del desfile de autoridades y escolares por las calles del pueblo, se realizaba el acto de clausura  en el Salón de la Sociedad. Allí luego se servía un vermouth a los presentes. A la noche antes de la reunión danzante había fuegos artificiales y a medianoche varias parejas  del pueblo bailaban el Pericón Nacional.   


  *     *     *

martes, 31 de diciembre de 2013

Sociedad Italiana, institución centenaria.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 100 - 25/06/09 

  La Sociedad Italiana Mutual y Cultural fue fundada el 18 de julio de 1909. La primera comisión (Consejo de Administración Provisorio) estuvo integrado por Pablo Chiesa, Santiago Raimondi, Domingo Salemme, Juan Rosignoli, Domingo Viola, Bautista Goría, Pablo Navello, Benito Zallio, Juan B. Bruno, Francisco Pensa y Ernesto Giudici.

 Los fines de esta institución, la primera y más antigua de nuestra localidad, se detallan en el acta fundacional. Ellos son la instrucción, la fraternidad, el socorro mutuo y la moralidad. La primordial motivación que impulsó a los fundadores fue poder contar con un lugar donde reunirse y a la vez sentirse protegidos por la fuerza que suponía esa unión, dado la condición de inmigrantes italianos de reciente ingreso al país. La Sociedad constituida les permitía mitigar las añoranzas de su lejana patria al reunirse con sus connacionales y, además, hallar en los servicios mutuales prestados desde el comienzo, asistencia médica, asesoramiento legal y laboral y otras facilidades que completaran su adaptación al medio existente en esa época, en un pueblo que llevaba a penas un año desde su fundación.

 Estos servicios fueron realizados con gran eficacia, convirtiéndola en la primera y más sólida de las instituciones que durante varias décadas tuvo Santa Isabel. 


 La parte más importante de la sede de la Institución, ubicada en Gral. López 766, se terminó de construir en 1910. Era un salón totalmente despojado de comodidades en el que se realizaron los principales eventos sociales y artísticos de la época.

 Pero el 18 de diciembre de 1918 la Entidad puso en marcha un proyecto de ampliación y refaccióndel edificio. Comenzaron así varios años de arduos trabajos en los que se construyó el frente de la edificación (hall, bar y secretaría) y se remodeló la puerta de entrada en la que lucían, tallados en la madera, los escudos de Argentina e Italia. En el primitivo salón se instalaron los palcos y cielorrasos, se construyeron el escenario y los baños.

 Eran Presidente y Vice de la Comisión Directiva, Bautista Boccardi y Dante Pellegrini, y era secretario Carlos de Agostini, quien conservó el cargo por muchos años. Para solventar los gastos de este proyecto de reforma y ampliación del edificio social se emitieron acciones en calidad de préstamo a dos años y sin intereses.

 En junio de 1.929 se aprobó el presupuesto para la construcción de la casilla para instalar la máquina de proyección de películas; se instaló la luz eléctrica; se compró el tanque de diez mil litros para el suministro de agua que contaba con instalación de seguridad contra incendio; se realizó el arbolado del predio adyacente (esquina de Gral. López y 9 de Julio); se brindó asistencia médica a los socios y se compró un terreno iniciándose la construcción de una casa que debería rifarse en beneficio de la Sociedad Italiana.

 Hay que destacar la importancia institucional de estas entidades en el país como nexo entre la colectividad asentada en diferentes pueblos e Italia, tan es así, que estaban organizadas en una Federación General de Sociedades Italianas en la República Argentina. Los delegados de la Sociedad Italiana de Santa Isabel ante la misma eran los señores Alessandro Squassini y Giuseppe Barbieri. Por aquellos años los representantes de la Institución concurrían a los actos portando la bandera italiana, demostrando el orgullo y el sentido de pertenencia a Italia y respetando sus símbolos, a tal punto que en una reunión se decide "no sacar de la sede social la bandera italiana por haber sido humillada en un acto cívico al colocarla a la derecha de la bandera española.

 El 20 de setiembre de 1929, cuando ya estuvieron terminadas las labores de refacción y ampliación, se inauguró el Cine Teatro Social cuya majestuosidad constituyó todo un acontecimiento para la época. Más tarde, en el mismo año, se realizó el llamado a licitación para alquilar el bufete, que se declaró desierta por falta de oferta.

 Comienzan por esos años también problemas económicos para la Sociedad Italiana que se extienden hasta principios de 1940 ocasionados por los préstamos tomados para la construcción de la sala de cine y teatro, la rifa de la casa que finamente no se sorteó debido a la poca venta de la misma y con la dificultad de cobrar el alquiler a quienes habitaban esta vivienda.

 Sin embargo los servicios mutuales con asistencia médica se ampliaron y sólo comenzaron a decaer pasada la mitad del siglo XX desapareciendo por completo en la década de 1970. Mientras tanto las veladas, bailes populares, obras de teatro, actos y funciones de cine mantienen a la sede en constante uso. A la sala se le agregó un patio con piso de lajas y escenario que, en los años de las décadas de 1940 y 1950, sirvieron también para la realización grandes bailes populares al aire libre que recibieron a las figuras más importantes de cada tiempo.

 Las funciones de cine, que generalmente se concesionaron a particulares, fueron otro de los grandes aglutinantes de los isabelenses. Estas se sucedieron prácticamente cada fin de semana desde su inauguración, en 1929, hasta septiembre de 1985, interrumpiéndose en algunos períodos por cambios de dueños y/o refacciones.

 En la década de 1940 estuvieron como empresarios cinematográficos Jano y Beto Martínez y, luego, una persona oriunda de Rosario del mismo apellido. El cine, que para 1952 ya se llamaba Ideal, fue explotado por el matrimonio de Luis Parodi y Roma Astolfi desde febrero de ese año hasta octubre de 1977.

 Para ese entonces la edificación presentaba problemas por el paso del tiempo que fueron reparados por Nereo Ansaloni quien concretó importantes refacciones que llevaron a la colocación de una nueva puerta de entrada, la construcción de nuevos baños y bar, y la instalación de nuevas butacas y proyectores, entre otras obras de importancia. El cine estuvo a su cargo desde julio de 1978 hasta finales de 1982.

 En junio de 1983 comienzan las proyecciones de Promociones Culturales S.R.L., una empresa formada por vecinos de la localidad con la finalidad de mantener en funcionamiento el cine. Las mismas se extienden hasta septiembre de 1985.

Tras el cierre del cine el edificio comienza un período de decadencia que se agrava enormemente para mediados de la década de 1990. Tras varias gestiones, importantes inversiones y gran trabajo, una nueva comisión tomó las riendas de la Institución y logró reinagurar la sala que fue reparada, siendo el cambio del techo de chapas de la misma y del escenario una de las mayores inversiones. La obra se realizó con el préstamo desinteresado de varios socios los que fueron recuperando el dinero en cuotas. Para el año 2001 ya se habían pagado las deudas.

 En 1997, mediante un subsidio provincial la Sociedad Italiana pudo comprar equipos para proyectar películas. Esto se realizó hasta los primeros años del nuevo siglo, en forma discontinua hasta que, por la falta de público, cesaron las funciones. Mientras tanto la sala cobijó actos culturales y también reuniones sociales.

 En 2007, en el marco de los 100 años de Santa Isabel, la Sociedad Italiana realizó un contrato de comodato con la Comuna de Santa Isabel por 50 años con opción a otros cincuenta. A cambio de ello se deberán realizar obras de refacción y ampliación en los primeros 20 años para la concreción de un Complejo Cultural en el que se desarrollen las diversas
actividades artísticas y culturales de Santa Isabel.

 *     *     * 

viernes, 27 de diciembre de 2013

Corso con efecto dominó.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 75 - 20/02/07

 Este es un tiempo en el que la fiesta de carnaval pasa totalmente desapercibida en nuestra localidad, aunque hasta hace muy poco se han organizado algunos corsos.

 Si bien es imposible saber con precisión en que fecha se comenzaron a realizar estos festejos en Santa Isabel, hay fotografías tomadas en 1925 que muestran disfrazados y carrozas adornadas para la ocasión. 

 Pero la historia que nos interesa y que se cuenta como verdadera, con algunas variaciones, sucedió mucho más adelante en el tiempo, en un año incierto de fines de la década de 1960 o principio de la de 1970. Era el tiempo en que todavía se jugaba con agua y no solo en los corsos. Cualquier día de carnaval y a cualquier hora se podía llegar a recibir un baldazo de agua. Las guerras entre chicos y chicas, niños, adolescentes y jóvenes - y a veces también entre gente más grande- eran moneda corriente y una sana y alegre manera de divertirse. La serpentina y el papel picado aún seguían siendo los elementos más usados para tirarle a los disfrazados, a las carrozas o al sexo opuesto, y los pomos de plástico para agua, de distintos tamaños y colores, eran el furor. No existía la nieve loca y los globitos recién empezaban a aparecer.

 Luego de su reapertura, el Hospital Miguel Rueda era la institución organizadora de los corsos aunque a veces se lo concedía a alguna otra entidad. También era la propietaria de unos postes cuadrados que, pintados de varios colores, en la parte superior formaba una "V" llena de lamparitas por arriba y por abajo. Esos palos, que sostenían las bocinas para el sonido y llevaban adosados unas chapas circulares con caricaturas pintadas, se colocaban en el centro de la calle formando una avenida por la cual circulaban las carrozas y los automóviles -que pagaban entrada para estar en el corso- en una especie de vuelta del perro sin fin.

 Esa vez se organizó en calle San Martín, desde Santa Fe hasta José Ingenieros. Sobre la calle pavimentada se habían colocado los palos sostenidos en la base por tubos de cemento llenos de arena adonde se los había plantado, tal como era el sistema. Por ellos -5 o 6 por cuadra- pasaban los cables para encender las lámparas y conectar las bocinas. Después de algunas noches de éxito se decidió extender el corso una cuadra más, hasta Paraguay, esta vez en una calle de tierra y con otros postes enterrados en el centro de la calle. 

 Se acercaba un nuevo fin de semana que se perfilaba con muy buen tiempo para concentrar a mucho público en otra noche "carnestolenda", como se decía. Pero el destino fatal quiso que una tardecita calurosa avanzara por José Ingenieros una cosechadora que, al pasar por la esquina de San Martín, enganchó, sin que el conductor se diera cuenta, uno de los cables del corso que cruzaba la bocacalle... Sobrevino el desastre... El primer poste, que estaba sobre la esquina, cayó cerca de la vereda contraria al Club Juventud. Este tiró de los cables y arrastró al segundo, este otro al tercero y así sucesivamente. Una especie de efecto dominó se había activado.

 Se cuenta de señoras que buscaron refugio en el umbral más cercano y que varios parroquianos que estaba disfrutando de un aperitivo en la vereda de un bar de San Martín al 1200 (hoy una heladería) cuando vieron venir la ola de postes dejaron los tragos y vituallas sobre la mesa y corrieron a guarecerse al salón. 

 El efecto solo se detuvo cuando, al llegar a Santa Fe, cayó el último de los postes. No hubo heridos ni mayores daños, pero los organizadores del corso debieron dedicar trabajo extra para levantar todo lo caído contra reloj para brindar otra noche de carnaval. 

*

 

Arbolito en el mástil de la plaza.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 74 - 20/12/06

 Para la Navidad de 1975 por iniciativa de varias personas y de la Comuna se armó un arbolito en el mástil de plaza 9 de Julio que, por las noches, encendía luces y en lo alto una estrella de Belén. En la foto aparecen, entre otros, Cirilo Colomba (izq. con casco), "Tito" Lamelza (arriba), Oscar Severini (en la escalera), Serafín Rende (teniendo la escalera) y tantísimos chicos que, hoy mayores, seguramente se reconocerán.












*
 

jueves, 26 de diciembre de 2013

Club Sol de Mayo


Publicado en "Acercar a la Gente" 
Nº 63 - 21/11/05

Octubre de 2022 - La estructura del Club Sol de Mayo aún en pié.
 El 10 de mayo de 1924, en Runciman, sector rural ubicado al oeste de la zona urbana de Santa Isabel, se fundó el "Club Recreativo y Sportivo Sol de Mayo". La primera Comisión Directiva estuvo formada por José Maurizzi, presidente, además de Juan Momo, Gregorio Maino, Luis Maltagliati, Eusebio Mansilla, Antonio Gallo, Francisco Mir, Armando Momo y León Blanco. El fútbol fue la práctica deportiva habitual, que en su comienzo se efectuaba en una cancha improvisada en las adyacencias del almacén (boliche) del Sr. Momo. Los colores que adoptó para su divisa fueron el celeste y blanco a rayas verticales, con la que alcanzó numerosos triunfos.
 
 El 1º de septiembre de 1926 inauguró su salón propio, ubicado frente a la que en la actualidad es la escuela Nº 6253 de Runciman, y el 27 de marzo de 1927 inauguró la cancha de fútbol y las de bochas, todas ubicadas junto a la sede. En ese lugar se desarrollaron innumerables bailes, actos artísticos y culturales, ceremonias religiosas, fiestas familiares, torneos de fútbol y picnics que siempre reunieron a gente de ese sector rural y de localidades vecinas con un ambiente familiar y de amistad. 

 Pasada la década del '80, junto con el fenómeno de declinación de la población rural, sus actividades decayeron enormemente, por lo que la escuela anteriormente citada, que fue creada a partir de las gestiones que la Comisión Directiva del Club realizó en 1925, se hizo cargo de sus instalaciones. 

*     *     *

Oscar Severini.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 62 - 20/10/05

 Esta sección nunca estaría completa si no tuviera alguna referencia a Oscar Severini, un artista isabelense al que, quienes lo conocieron, recuerdan siempre con cariño por su personalidad y por sus trabajos.

 Nacido en nuestra localidad el 9 de octubre de 1929, Oscar trabajó en varias tiendas como "La Rosarina" o "Casa Ducay". También, junto a Juan Forneris siendo conserje del Club Belgrano. Pero durante 36 años se lo vió frente a la consola de Teléfonos del Estado, luego Entel, trabajando como operador, en tiempos en que las comunicaciones no eran automáticas y había que pedir la comunicación para poder hablar. Los usuarios telefónicos de aquel entonces seguramente no habrán olvidado su voz en medio de las comunicaciones de larga distancia. "Hablaron, hablaron", decía cada tanto para saber si aún se mantenía el contacto. 

 Su faceta más importante en la sociedad fue la del espectáculo y la del arte, brindando su colaboración y talento en todas las instituciones que se lo solicitaran. Así participó en muchísimas puestas en escena, musicales o teatrales, que lo tenían como gran protagonista. Por sus dotes de bailarín, junto a su esposa "Coqui", descollaba en los escenarios locales con cualquier ritmo. Por ser dibujante y letrista realizaba infinidades de escenografías. Los carnavales de los '60, organizados por el Hospital luego de su reapertura, tuvieron el sello de Oscar, ya sea porque participaba en la construcción de carrozas o por la creación de decenas de caricaturas que luego eran colocadas en lo alto de los postes del alumbrado de los corsos.

 El actual altar de la iglesia Santa Isabel de Portugal y "la Glorieta" fueron diseñadas por él. También fue integrante del grupo que creo el parque Pinochoi y, a fines de los '70, cuando se rediseñó, pintó infinidad de caricaturas en las paredes que lo rodeaban. En diciembre de 1974 armó un árbol de navidad en el mástil de la plaza... y así siempre. Su figura no podía faltar en los festejos -como los de los Juanes, Pedros y Pablos que se realizaban en los '70 y '80- o donde hubiera creación. Infinidad de fotografías dan cuenta de ello, como la de esta nota, sacada el 30 de diciembre de 1953, en la que se lo ve dando toque finales a una caricatura (de Divito - Gentileza Banco de Imágenes de Santa Isabel) pintada sobre una pared del patio de la sede del Club Belgrano. No alcanza el espacio para describir todas las cosas en las que trabajó.

 Oscar Severini falleció el 16 diciembre de 1984 dejando un sinfín de gratos recuerdos y de buenos ejemplos a los isabelenses. 

*     *

 

 

miércoles, 25 de diciembre de 2013

Los Arrieros

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 48 - 27/02/04

 Eduardo Rasello, Analía Tocchetti, Nancy Parodi, Carlos Iglina -de Villa Cañás- y Nelso Omar Jurado conformaron lo que puede considerarse como uno de los primeros grupos folklóricos de Santa Isabel: "Los Arrieros". 

  El conjunto surgió a partir del pedido de un directivo del Club Belgrano que deseaba tener un nuevo número para el aniversario de la Institución en junio de 1973. De tal manera, cuando llegó ese momento el grupo, que realizaba sus ensayos en el hall del Cine Ideal, en la Sociedad Italiana, ya estaba consolidado y realizó su primera presentación con éxito.

  Luego fueron convocados para una nueva presentación a beneficio en otra localidad de la zona donde también tuvieron buena acogida por parte del público. Esto entusiasmó a los integrantes a realizar una nueva apuesta: tocar en Cosquín.

  Desde enero de 1961, fecha de su comienzo, el Festival Nacional de Folklore de la ciudad de Cosquín posee el escenario más codiciado por los músicos del folklore argentino. Para concretar este anhelo enviaron una carta al ente organizador y se contactaron con un ex residente de Santa Isabel, radicado en esa ciudad cordobesa, quien realizó algunas gestiones. Al poco tiempo llegaron noticias que incluían los requisitos para poder actuar, entre ellos les pedían una grabación. Esta se realizó en los viejos estudios de O.P.S.I. y tras ser enviado el cassette, fueron aceptados.

 Por aquel tiempo el Pre-Cosquín se realizaba en el escenario mayor del festival y allí fueron convocados. En enero de 1974 finalmente, con el atuendo que los caracterizaba, pantalón negro, camisa blanca y ponchos rojos con guardas negras, tocaron en la plaza Próspero Molina aquel repertorio que incluía los temas tradicionales de mayor repercusión.

 Esa noche también actuaron decenas de artistas de los que se seleccionó solo uno de cada categoría para pasar al festival mayor. Los Arrieros no lograron superar esa instancia pero marcaron un hito en la historia musical isabelense que aún no ha podido ser imitado: Esa fue la primera y única vez que un grupo musical de Santa Isabel actuó en el escenario mayor de Cosquín. 

 El grupo siguió actuando durante un año más hasta que, por causas particulares de sus integrantes, se disolvió.

*     *

 

martes, 25 de junio de 2013

La Sociedad Española y su Prado Español

El origen europeo de gran parte de la población que componía al Santa Isabel de sus primeros años ha quedado evidenciado, entre otros, con la creación de las instituciones afines a las nacionalidades mayoritarias.

 El 18 de septiembre de 1910, apenas un año y medio después de fundado Santa Isabel, un grupo de inmigrantes españoles crearon la Sociedad Española de Socorros Mutuos. La primera Comisión Directiva estaba compuesta por este grupo de entusiastas: Julian Pando, Cito Gamberté, Roque Rico, Gines Carbonell, Pedro Albert, Miguel Falagán, Antonio Tarragó, Miguel Escudero, Francisco Diez, J. A. Muñoz y Plácido García.

 La entidad tenía como finalidad la concreción de un lugar en donde reunirse los connacionales, además de generar la fraternidad y la ayuda mutua entre sus miembros.

 Aunque no se conocen datos exactos, se sabe que la Sociedad Española logró, con el tiempo, construir su sede social emplazada en calle Belgrano, al lado de la Iglesia Santa Isabel de Portugal. Se estima que esto debe haber ocurrido en la década de 1920, a juzgar por algunas fotografías que muestran a la Iglesia, que se inauguró en 1922, totalmente desolada, sin construcciones aledañas.

 La Sociedad Española, tal como la han conocido varias generaciones de isabelenses ocupaba la esquina de Belgrano y Mitre. Al lado de la Iglesia había una construcción de material de estilo antiguo, con salón y otras dependencias y, en la esquina, el llamado Prado Español.

 El Prado -a secas, tal como se lo llamaba- estaba cercado por una alta verja de gruesas columnas coronadas con tejas y, en la esquina, se encontraba el arco de entrada, con sus portones y boleterías, del mismo estilo ibérico. En el amplio predio, había algunos árboles y se levantó una construcción de maderas y chapas a cuatro aguas, que se cerraba con lonas, en las que se han celebrado infinidades de bailes, fiestas de carnaval, almuerzos y cenas teniendo como animadores, más de una vez, a importantes figuras del espectáculo nacional.

 En octubre de 1945 todas las instalaciones fueron alquiladas por Mario Miculán y familia, quién puso una heladería y bar, además de atender los eventos que se realizaban en el Prado. Este fue uno de los bares más exitosos de la localidad ya que en su mayor apogeo la vereda de Belgrano, que en ese entonces terminaba sobre la calle que era de tierra, fue extendida por medio de maderas sobre la cuneta para dar mayor espacio para las mesas que, en tiempos de verano, eran ocupadas por grandes grupos de amigos hasta la esquina y aún dentro del Prado.

 La Sociedad Española fue también el lugar desde donde se realizaron unas de las primeras emisiones radiales -por decirlo de alguna manera- cuando por medio de amplificadores y bocinas, instaladas allí mismo en la década de 1950, se pasaba música y publicidades.

 En el verano de 1969/1970 los Miculán se trasladaron a un local propio y la actividades, que ya venían en decadencia, pasaron a ser casi nulas, mientras que las instalaciones comenzaron a dar importantes señales del paso del tiempo y de la falta de mantenimiento.

 En marzo de 1975, viendo que los objetivos de la entidad no estaban acorde a los tiempos y que era imposible la recuperación tanto social como material, se realizó una Asamblea que decidió vender el inmueble y donar lo recaudado al Hospital Miguel Rueda. La compra la realizó la Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel, Ltda. que construyó el edificio de su nueva sede la que, a la postre, terminó en manos del Banco Credicoop Coop. Ltdo.

 Aunque se puede pensar que nada ha quedado del Prado Español, algunos vestigios de él aún se pueden encontrar. En el terreno aledaño al Banco todavía se puede hallar, expuesto a la intemperie, parte del piso de baldosas negras y amarillas que cubrían toda la parte techada, aquel que en el centro tenía las iniciales de la Institución y que -según dicen algunos observadores memoriosos- yace debajo de la actual edificación.



*     *


domingo, 17 de marzo de 2013

Escuela 214 - La Fiesta de los 50.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 69 del 12/07/2006
 
 El sábado 1º de julio de 2006 se realizaron los distintos eventos que estaban programados para festejar el 50ª Aniversario de la Escuela de Enseñanza Media Nº 214. En esta nota resumimos la vida del establecimiento escolar y repasamos los momentos inolvidables que dejó esa fecha cargada de sentimientos y recuerdos.

Un poco de historia
“Estábamos en un bar de Rosario", cuenta el farmacéuticos Humberto Albanesi, "era sábado por la noche y temábamos una cerveza junto a “Pipo”
Tabaco (hoy Ingeniero mecánico), teníamos veinte años y entre copa y copa nos preguntamos porque Santa Isabel no tiene una escuela secundaria, nosotros en cierta manera eramos privilegiados ya que pudimos cursar nuestros estudios en Venado Tuerto y luego pasar a la Universidad, pero la mayoría no lo podía hacer. Ese mismo domingo lo fuimos a ver al Sr. Alfredo Vázquez que había sido Jefe de Policía en el Departamento Gral López, vivía en Rosario y era persona influyente, Vázquez nos aconsejó que veamos a su hermano Justo que era Interventor en la Comuna de Santa Isabel y hacia allí partimos, llegamos al cruce de la ruta 8 y 94 a las 4 de la mañana y nos fuimos caminando hasta el pueblo, esperamos en la cuadra de una panadería a que se hicieran las 8 de la mañana y de allí nos fuimos a ver al Interventor que ya estaba avisado de que veníamos, le gusto la idea, citó a reunión para las dos de la tarde y con gente del pueblo comenzamos a trabajar e hicimos realidad la escuela.
Olda Nesprías, ex profesora de matemáticas y una de las organizadoras de la escuela cuenta: “Salimos por el pueblo y el campo a buscar alumnos, teníamos que juntar la mayor cantidad posible y pudimos inscribir a 38, luego dos desertaron y comenzaron las clases 36 jóvenes muy entusiasmados con la posibilidad que se les brindaba; la fecha de la primera clase fue un 1ro. de julio de 1956 en las instalaciones de la Escuela Nº 779”. El gobierno provincial de ese entonces permitió crear la escuela pero sin aportar sueldos para los docente, pero el primer grupo de profesores decidió trabajar gratis y por dos años lo hicieron así.
Por su parte, la actual Directora del establecimiento, la prof. Hebe María Celia Cazes de Cueto, informó que "la escuela se creó en 1956, en base a un proyecto imaginado por dos jóvenes de aquel entonces: Humberto Albanesi y Edgar Tabacco, ambos pensaban en lo importante y hermoso que sería que Santa Isabel tuviera una escuela de nivel secundario. En sus comienzos, funcionó en la actual escuela Nº 779, por suerte el establecimiento fue creciendo y, por supuesto, por aquello de que todo el mundo quiere casa propia, miembros de la Asociación Cooperadora, docentes, padres de alumnos, ex-alumnos y vecinos, comenzaron a realizar trámites para adquirir una propiedad..." "En la década del '70, se presentó la oportunidad y adquirieron una manzana completa en la que solo estaba edificado un chalet, se trataba de una quinta en la que su dueño, Pietrobom, cultivaba todo tipo de verduras y las comercializaba, Después, a esa propiedad adquirida por la cooperadora hubo que donarla a la Provincia de Santa Fe cumpliendo una disposición imperativa: Si queríamos tener la Escuela de Enseñanza Media Provincial, debíamos donar la propiedad a la provincia.

La actualidad
Con respecto al momento por el que atraviesa actualmente la escuela, la directora de la 214 dijo que "desde hace varios años, rondamos entre los 280/300 alumnos. Por la mañana funcionan en forma doble: 1º, 2º y 3º Año del Polimodal en Ciencias Naturales y Economía. Es decir que tenemos dos primeros, dos segundos y dos terceros. Por lar la tarde concurren los chicos de E.G.B. con tres octavos y dos novenos. También se cumplen las horas en contra turno. Es decir, la escuela funciona en forma continua." "Todos los años se construyen nuevas dependencias y todos los años se van necesitando más... Tenemos ocho aulas, un salón multiuso, un salón para archivo, un laboratorio muy bien dotado, una sala multimedia con nueve computadoras muy nuevas y cuatro baños..." "En estos momentos la Asociación Cooperadora está abocada a pintar todo el edificio.
En cuanto a los títulos que otorga informó que "por muchos años y hasta que se produjo la reforma otorgaba el título de Peritos Mercantiles, ahora, con los Polimodales, los estudiantes egresan con orientación en Ciencias Naturales y/o Economía."
Con respecto al personal comentó que "el plantel docente está bien, solo nos falta bibliotecaria, porque además de estar al servicio de estudiantes y docentes, la biblioteca funciona con carácter público y está abierta de 18:00 a 20:00 horas, para todo aquel que quiera concurrir a leer. La persona que actualmente desempeña esa tarea, es pagada por la Asoc. Cooperadora. También carecemos de laboratorista." "Las escuelas provinciales, están en desigualdad con las escuelas nacionales, nosotros con 300 alumnos contamos con un solo preceptor, yo soy directora única, no tenemos vicedirectora. Entro a las diez de la mañana y continúo hasta el fin de la jornada"."Quiero destacar, que tengo bien cubierta la Secretaría con tres personas, gente muy joven, activas y una lucidez asombrosa: Alejandra Risso (secretaria); Carina Agostinelli (prosecretaria) y Liliana Zarich de Tobío. Como personal de maestranza, contamos con una sola persona y además tenemos dos personas a cargo de la limpiez".

Lo que vendrá
En cuanta a los proyectos, la Sra Cueto dijo quepara la mitad de la manzana, que no posee construcción "tenemos planificado y nivelado el terreno para hacer, a cielo abierto, canchas de básquetbol y voleibol. Solo falta colocar el piso de cemento; esa es la otra patriada que tendremos que llevar a cabo cuando terminemos con la pintura.

El acto... Los recuerdos...
Con la presencia de autoridades educativas de la región y del gobierno local, el 1º de julio se realizó un acto protocolar en las instalaciones de la escuela para conmemorar el 50ª Aniversario.
En nombre de la primera promoción, de ex alumnos y de los actuales alumnos hablaron la Sra. Estrella Bendaham, María Rosa Chiapuzzi y Daiana Acosta respectivamente. Representando a los profesores lo hicieron Norma Olda Nesprías (Oldita) y Silvia Costas, mientra que por parte de los distintos directores lo hizo la prof. Ana Victoria Bendaham. También se escucharon las palabras de Miguel Bertrán, actual presidente de la Cooperadora Escolar.
A su turno, la actual directora, Hebe Cazes de Cueto se alegró al ver "tantas caras hermosas, de aquellos que fueron nuestros alumnos y hoy se encuentran al frente de importantes instituciones". La directora recordó la media ruta, las calles de tierra, el cruce conflictivo del monte y la posterior "asaña" que fue la adquisición de la casa propia y afirmó: "Yo les digo siempre a los alumnos, si observan un poco a la comunidad se darán cuenta de que todos los lugares importantes están a cargo de quienes fueron alumnos nuestros, entonces, si ellos tienen un saber claro, si ellos están con el conocimiento, están cumpliendo el camino de un futuro."
A la hora de los homenajes los Srs. Humberto Albanesi y Ehgar Tabaco -este último no se encontraba presente- fueron los primeros en ser mencionados por haber sido los impulsores de la escuela. También hubo un reconocimiento a los primeros profesores: Dr. Carlos Farr, Norma Nesprías de Angeleri, Alberto Armichiardi, Dr. Roberto Busto, Enrique Criado, José Luis Benedetti, Haydeé Martínez de Nesprías, Carlos Gavio, Héctor Nesprías, Elda Zoppi y Alfredo Vázquez.
Además recibieron un presente los primeros alumnos o sus familiares que, en 1956, comenzaron en 1er año: Ítalo Agostinelli, Nancy Margarita Alonso, Elena Amadio, Alberto Arias, Ana Maria Carolina Arona, Juan Jorge Baldessari, Estrella Bendahan, Aida Bocchino, Anita Boglic, Juan Atilio Borsato, Humberto Eduardo Carpi, Norberto Raul Colomba, Alicia Alcira Dall´Occhio, Raul Ricardo Dall´Occhio, Ana Maria Farache, José Francisco Ferro, Matilde Alicia Fiorito, Gladys Gallegani, Mario Kovacevic, Angel Osvaldo Laffi, Blanca Esther Mazza, Eduardo Miguel Mercé, Florinda Teresa Mistura, Ilda Monsalvo, Norma M. Piñol, Margarita Griselda Ponce, Roberto Rogelio Ponce, Mirtha Betriz Roca, Gladys M. Sforsini, Ida Alba Siarrusta, Juan Carlos Tasello, Licia Tazzioli, Nelva Nora Verolo y Anita Villalba.

También se entregaron recordatorios a los directores de la institución escolar o sus familiares por parte de la actual directora, la Sra. Cazes de Cueto: a Dr. Carlos Farr, Isabel Abarno, Héctor Nesprías , Carol Mitchell,
 Anita Boglic, Zulma Alech Risso, Ana Victoria Bendaham, Ana María Munge, Silvia Costas, José Benzaquen, María Teresa Richard y Zulma Delavalle. En cuanto a los secretarios fueron reconocidas los trabajos de Héctor Raúl Nesprías y Zulma Paulina con un presente entregado a los familiares del primero y a Zulma personalmente por parte de la Prosecretaria Ana Carina Agostinelli y la Secretaria actual Alejandra Risso, respectivamente. Hubo reconocimientos para Elsa Romero, portera de la escuela y para los presidentes de las sucesivas cooperadoras: Héctor Perna, Francisco Sunde, Manuel Balassone, Pedro Delavalle, Adolfo Amadio, Dr. Carlos Farr, Humberto Albanesi, Daniel Canal, Eduardo Mercé, Alfredo Urselay, Oscar Bassano, Alfredo Alech Risso, Juan Carlos Urselay, Beatriz Gieco de Palumbo, Ubaldo Carpi y Graciela Pérez.
Fue un momento para el recuerdo, los reconocimientos, las lágrimas emocionadas y el reencuentro.
Luego una comitiva se trasladó al cementerio local para recordar a todas los fallecidos que de una u otra manera pasaron por la escuela.

La gran Fiesta
Una noche verdaderamente inolvidable, colmada de alegría, diversión y reencuentros, se vivió el pasado sábado 1º de julio al realizarse la Cena del 50ª Aniversario de nuestra escuela en las instalaciones del Club Belgrano.
El clima de buena onda ya se palpaba en el ingreso a la fiesta cuando se iban produciendo los primeros reencuentros entre ex compañeros y antiguos profesores. La charla continuaba en las mesas dispuestas para la cena que fue servida impecablemente por el servicio de Bomberos Voluntarios de Santa Isabel.
Y después de algunas breves palabras y homenajes vino el infaltable "Feliz Cumpleaños" coreado por todos los presentes y precedido por la música para bailar sabiamente compaginada por "Dinchu" y "Peki" que rememoró todos los tiempos con los grandes hits de cada época.
El clima de algarabía era tal que la pista que se había dispuesto para el baile rápidamente quedó chica y se improvisó una nueva que abarcó toda la cancha de pelota a paleta del club. Los más de 700 asistentes a esta fiesta sin igual estuvieron bailando hasta el amanecer del domingo.
No hubo borrachos (alegres, si), No hubo cotillón. No hacen falta para divertirse cuando hay ganas de hacerlo. Y vaya que sí hubo diversión!!






 Humberto Albanesi y Eve C. de Cueto.






 Ana Victoria Bendaham.





 Oldita Nesprías y Silvia Costas.






 Acto en el establecimiento de la 214.






sábado, 16 de marzo de 2013

Estancia San Miguel. Con el hechizo del campo y de la historia

Ene. de 2023 - Preparativos para una fiesta de bodas en la estancia.
Publicado en "Acercar a la Gente"
N° 53 del 20/10/2004
 
 Con Miguel Rueda nos adentramos en la historia familiar, fundadora del establecimiento agrícola más antiguo de nuestro distrito, ahora dedicado también al turismo rural. 
   “Una experiencia única en la Pampa Argentina. Un modo diferente de ver la naturaleza a partir de nuestras raíces gauchescas. Un espacio ideal para el descanso y los deportes". Así se publicita en los sitios de Internet dedicados al turismo rural a la Estancia San Miguel, un lugar centenario de nuestra localidad.
 Como parte de un fenómeno turístico cada vez más creciente en nuestro país, los viejos y espléndidos cascos de estancias suelen ser parte de las posibilidades que se ofrecen a propios y extranjeros, deseosos de un verdadero descanso.
Pero antes de entrar de lleno al turismo que se desarrolla en el casco de la estancia San Miguel, es ineludible que nos internemos en su historia y en la de sus dueños, ligados a Santa Isabel desde sus principios, donde el nombre Miguel Rueda ha sido siempre muy familiar.

 El primer Miguel Rueda que recoge la historia local compró seis leguas cuadradas de tierras fiscales -unas 15.000 has.- el 19 de diciembre de 1857, cuando era gobernador de Santa Fe Pascual Rosas y aún faltaba mucho para la fundación del pueblo, que recién ocurrió en 1908.
 Por ese entonces estas tierras eran vírgenes, sin alambrados ni molinos, era común que los baqueanos se guiaran por las estrellas para orientarse y que los campos con bañados y lagunas, contrariamente a la actualidad, tuvieran mayor valor ya que eran usados especialmente para la ganadería.

 A su muerte, uno de sus tres hijos, también llamado Miguel (el segundo) heredó dos leguas cuadradas, que pertenecen a nuestro distrito. Siendo Presidente honorario de la Comisión Pro Hospital entregó, en 1930, una manzana para la construcción del edificio -que luego llevó su nombre- y en varias oportunidades dinero en efectivo. También se le adjudica la donación de un aula a la escuela 179 en 1928.

 Su hijo Miguel Alberto (el tercero) vendió en condiciones sumamente ventajosas al Club Juventud Unida cuatro manzanas en 1944 donde se encuentra un barrio de viviendas y el estadio que lleva el nombre de su madre, Josefina Seligman de Rueda.  Posteriormente, en 1950, se construyó la escuela 779 en el predio que éste donó junto a una partida de dinero.

 El cuarto de los Miguel Rueda, descendiente directo del fundador de la estancia, nos concedió una entrevista en la que dio detalles sobre la historia familiar y sobre este emprendimiento singular que atrae visitantes argentinos y del exterior, y que se desarrolla en la casona centenaria, ubicada a unos 8 Km. al Este de la zona urbana de Santa Isabel.

Miguel Rueda IV nos cuenta que estuvo indagando el pasado familiar, más precisamente sobre su bisabuelo, quien compró la estancia. Dice que la vida del santiagueño Miguel Rueda estuvo marcada en varios momentos por San Miguel Arcángel; nació el mismo día consagrado a este santo, un 29 de septiembre de 1817 y cuando tenía 24 años, muy cerca de ese día, se salvó de que le quitaran la vida los partidarios del general rosista Manuel Oribe, que ya habían apresado y degollando a Marco Avellaneda. El joven Rueda y su padre, miembros de la Liga del Norte, se salvaron por haber asistido a misa. Sintiéndose protegido por el arcángel patrono, años después el político bautizó a su estancia con el nombre de San Miguel.
 Luego de haber participado de la Batalla de Famaillá, en Tucumán, y de salvarse milagrosamente de un intento de asesinato, Miguel Rueda se exilió en Chuquisaca, Bolivia, para volver al país varios años después. En 1854 estuvo encargado en Córdoba de recibir al triunfador de Caseros, Justo José de Urquiza.
 Ese mismo año llegó a ser diputado por Santiago del Estero presentando, con otro diputado, un proyecto de ley de derechos diferenciales para importaciones que fue aprobada en 1856. En ese entonces, Buenos Aires, separada del resto, concentraba la mayor parte de los ingresos por aduana y esta ley establecía que las mercaderías introducidas por ese puerto pagarían el doble de la tasa común.
 Miguel Rueda también participó en la construcción del primer muelle de Rosario. Bajo la presidencia de Bartolomé Mitre fue elegido diputado provincial en Rosario, en 1862.
 Luego de su participación en los sucesos que rodearon la organización del Estado Nacional, la estancia fue el refugio en su madurez.

 El casco de la estancia, que permanece casi intacto, es de unos 1.500 metros cuadrados con seis habitaciones y está rodeado de una abundante arboleda. Fue construido entre 1885 y 1890 en estilo francés y en 1945 se le hicieron algunas refacciones.
 Para ejemplificar el valor de las tierras por aquellos tiempos Rueda relató: "Un dato interesante que descubrí es que en 1881 una vaca costaba lo mismo que cuatro hectáreas de tierra, mientras que con dos ovejas o una yegua chúcara se podía comprar una hectárea".

 En cuanto al emprendimiento turístico, nos informó que inició su actividad a mediados de 2000, cuando comenzó a recibir a los primeros visitantes. Además del alojamiento en la vieja casona se ofrecen caminatas por el parque de varias hectáreas y añosos árboles, cabalgatas, sulky de paseo, piscina, salón de juegos (billar, ping pong, bridge, canasta, backgamon, dados y piano bar), canchas de tenis de césped, croquet, bochas y dos canchas de golf en la zona, 18 y 9 hoyos. También pesca embarcado, caza de patos, excursiones a lagunas de la zona para realizar paseos y avistajes de flora y fauna y visitas a lugares donde se desarrollan tareas agrícolas.
 "Se ofrece la tranquilidad del campo y lo que los visitantes pidan", nos dice Rueda, "por ejemplo, una vez vinieron dos italianos que llegaron a la Argentina con la intención de cabalgar. Donde estuvieron primero, no les gustaron los animales porque eran muy mansos. Cuando vinieron acá pudieron andar todo el día a caballo, a todos lados iban cabalgando. Ellos disfrutaron porque eso era lo que buscaban".

 El edificio tiene aire acondicionado y calefacción. Esta última se distribuye en todos los ambientes mediante radiadores por los que circula el agua caliente desde una caldera especial. También hay, en el living, un hogar para leña y una salamandra en un baño y otra en un dormitorio. Ese último, denominado "El Federal", por sus paredes de color rojo, llama la atención de quienes lo visitan por su gran espacio y el clima agradable que generan sus muebles.

 Si bien en la mayoría de los casos en cada fin de semana solo se aloja un grupo de familiares o amigos, la casa está dividida en áreas para cuando hay distintos grupos, los que a la hora del almuerzo o la cena se encuentran en el comedor, ya sea compartiendo una misma mesa o separados, según lo prefieran. También, si lo solicitan, la comida puede ser servida en cualquier lugar del parque.
 Rueda consigna que los contingentes generalmente no salen de la estancia, "es gente que viene a descansar, es una especie de desconexión con el mundo, por eso aquí no hay televisión ni Internet, solo llegan los diarios".

 Si bien no es frecuente, hay quienes solicitan algún tipo de espectáculo. Por eso en algunas oportunidades ha habido danza folklórica y de tango o bien la actuación de músicos de jazz o algún pianista.

 Muchos de los huéspedes de la estancia San Miguel llegan a ella luego de establecer contacto con las agencias de turismo, siendo la temporada de verano la de mayor afluencia. "Ya hay reservas para fin de año, es un matrimonio de Buenos Aires que ya ha venido en otras oportunidades, vienen a descansar y de paso traen a su perra, que, como todo animales de este tipo, se asusta con la pirotecnia, entonces la traen al campo para protegerla. En invierno también tenemos huéspedes, hay gente que viene solo a descansar, algunos se dedican a solamente a leer o a estar en la sala de juegos".
 Las estadías generalmente son de fin de semana, aunque no es necesario quedarse los tres días. "Por ejemplo, si alguien desea ir una tarde a jugar al tenis, hace la reserva de la cancha y de los servicios que sean necesarios para el número de personas que los vayan a usar".

 En general los visitantes provienen de Buenos Aires, Rosario o del exterior. En menor medida lo hacen de la zona, ha habido algunos grupos de la localidad de Elortondo y algunas veces de Santa Isabel. Entre las nacionalida-des de los extranjeros que se alojaron se encuentran italianos, rumanos, franceses, indonesios, suizos y alemanes.

 Esta empresa genera trabajo. El personal está compuesto por el casero, Neson Linares y su esposa, Nancy Milanesi, a cargo de la cocina y los detalles de la limpieza, su hija Maira que ayuda en estas tareas cuando son muchos los huéspedes, y Lisandro Munge en la parte de mantenimiento.

 Un convenio con una empresa de Firmat, que muy pronto inaugurará un spa en esa ciudad, hará que el casco de la estancia tenga mayor actividad cuando también forme parte de este nuevo emprendimiento.

 Mientras tanto, para que las visitas se sientan como en casa, Miguel Rueda trabaja acompañado de su esposa y está en todos los detalles de la estadía. Oficia de guía y acompaña a los grupos, no solo en las salidas si no también, si así lo desean, en el almuerzo o cena donde las charlas discurren, entre otros temas, sobre el pasado y el presente de los Rueda y de la casa que los cobija en ese momento-

Nancy Milanesi nos da detalles de su trabajo

 "Un día de campo te brinda un desayuno con tostadas, dulces varios, jugos, escones, tortas, café con leche, te, o la variedad que se dese. A las 11 de la mañana hay una picada completa, fiambres, quesos, etc, con las bebidas que se deseen, Gancia, Cinzano, cerveza, etc. Al mediodía llega el almuerzo con una entrada, plato principal, postre y café. A la tarde, la merienda con una variedad similar al desayuno; a las 8 de la tarde, nuevamente una picada y luego la cena".
"Comencé en este trabajo en febrero de 2001 y para Pascuas llegaron más de veinte personas, en ese tiempo no trabajaba en la cocina, por eso cocinó una señora que es empleada de la estancia desde hace unos 50 años; después quedé yo en las tareas de la cocina y de servir la mesa. Al principio tenía vergüenza porque hay que hacer muchas cosas y para gente que muchas veces no habla nuestro idioma; ahora estoy acostumbrada, ya tengo más confianza".

 "Es un trabajo que me gusta hacer porque me siento cómoda, donde puedo tener diálogo con los huéspedes. Generalmente en el primer día todo es más frío pero después se distienden y aparece el diálogo. Uno habla de temas comunes, de la familia, si les gusta el lugar o si se sienten cómodos."





Postales de Estancia San Miguel

















*     *