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jueves, 2 de enero de 2014

Algunas Instituciones y agrupaciones que ya no están


Publicado en "Acercar a la Gente"
Nº 102 - 27/08/09 
 
  Además de la Sociedad Española de Socorros Mutuos, cuya historia que se extendió desde 1910 hasta 1975 detallamos en el número anterior, en Santa Isabel existieron muchas organizaciones o instituciones que con el correr del tiempo fueron desapareciendo. Este es un resumen de la existencia de algunas de ellas.

 Los libros de Actas y Copiadores de Cartas de la Comuna de Santa Isabel dan cuenta de varias de estas organizaciones. El 6 de abril de 1916, la Comisión de Fomento cedió la plaza pública al “Footbal Club Rivadavia” para construir una cancha de fútbol. El 22 de diciembre de 1926 concedió permiso para realizar un baile al “Club Atlético Centenario”. El 8 de junio de 1927, envió una nota a la presidenta del “Club de Tennis” pidiéndole que cortaran las malezas y limpiaran la cancha que se encontraba en la plaza pública pues, decía, su estado era lamentable. El 4 de octubre de 1930, una “Comisión de Señoritas” pidió prestado a la Comuna los objetos del juego de tenis. Tres años más tarde se cita a Esteban Boveris como presidente del “Lawn Tennis Club”. En diciembre de 1938 el “Club Sportivo Las Rosas” solicitó permiso para realizar un baile. En ese mismo año estaba organizado el “Club Juventud Agraria” que para marzo de 1950 aún existía. En 1941 se cita funcionando al “Club Atlético La Lyda”.

 Por otra parte, en 1924 se fundó la Sociedad Argentina de Socorros Mutuos y en 1930 la Biblioteca Pública D. F. Sarmiento”Las dos entidades desaparecieron al fusionarse y dar nacimiento, el 2 de septiembre de 1953, a la actual Asociación Cultural Domingo Faustino Sarmiento.

 El 28 de agosto de 1912 se colocó la piedra fundamental del edificio de la Sociedad Italiana Humberto Primo, entidad que habría nacido a partir de la escisión de un grupo que integraba la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. Su edificio se levantó en Gral López al 1100, en un terreno que pertenece a la Cooperativa de Agua Potable. Allí funcionó el denominado Cine Gardel. No se conoce exactamente la fecha de fundación ni cuando dejó de funcionar la entidad como tal.

 En 1962 se conformó la Asociación Jóvenes Isabelenses (A.J.I.) con la finalidad de contribuir al mejoramiento de la localidad. Solamente se sostuvo durante unos seis meses pero su labor fue intensa. Entre otras cosas esbozó un proyecto de parquización de terrenos del ferrocarril -que no se plasmó- con la participación de profesionales y llevó a cabo la pintada de los troncos del arbolado público. Algunos de sus integrantes eran Enrique Canal, Humberto Albanesi, Rubén Benso, Jorge Tirelli, Gerardo Salemme, Norma Achilli, Vilma Dall'Ochio, Mirna Sánchez, Elvio Martínez, Hugo Pessino, Estrella Bendaham, Norberto L. Salemme, etc. Sus reuniones se realizaban en la sede de la Asociación Cultural D. F. Sarmiento.

 La Agrupación de Atletismo de Santa Isabel (A.D.A.S.I.) se conformó el 21 de agosto de 1973 con el anhelo de lograr un grupo de niños y jóvenes aunados a través de la práctica de este deporte y con el deseo de obtener mejores niveles para la educación física. El cuerpo técnico estuvo integrado por los profesores de Educación Física, Ilda Imnocenzi (quien era directora de la escuela Nº 779 D. F. Sarmiento) y José Ángel Rubín, además de la entrenadora Alicia Cuminetti. Se disolvió en 1977.

 El 1º de junio de 1982 fundó el Club de Servicios Comunitarios. Sus directivos eran Felipe Floridi, Próspero Antonio Risso, Albino E. A. Gobbi, Humberto Carpi, Agustín Leal, Oscar Stiepovich, Umberto Pennacchietti, Carlos Casadei, Alberto Fassi, Enrique Canal, Emilio Pellegrini, Adolfo Leidi, Juan C. Luporini, Pedro Viccei, Osvaldo Saez, Arístides Catini, Eduardo Mercé y Miguel Mercé. Surgió para reanudar las actividades que realizaba el Club de Leones de Santa Isabel. Éste había sido constituido el 12 de junio de 1975. Sus socios fundadores fueron Atilio Fassi, José Tocchetti, Pedro Viccei, Emilio Pellegrini, Dante Pellegrini, Oscar Stiepovich, Próspero Antonio Risso, José A. Rubín, Albino E. A. Gobbi, Pedro Ballachino, Mario Bosertnizan, Arístides Catini, Oscar Dellacha, Alberto Fassi, Felipe Floridi, Víctor Glavinovich, Heriberto Latini, Adolfo Leidi, Enrique Canal y Mateo Matiacich. En marzo de 2005, mediante un convenio celebrado con la Asociación Hospital Miguel Rueda le transfirió a esta última sus bienes y servicio y, tras el mismo, el Club de Servicios Comunitarios quedó inactivo.

 La Peña Tradicionalista Refugio de amistad fue fundada en 1980 por Hugo Arrac, Julio Gilardone, Nelson Favaro y Mario Focquart, participando en desfiles criollos en distintas ciudades. El nombre fue dado por el Sr. Juan Herrera. Al grupo original se fueron agregando más integrantes, entre ellos Edsel Gilardone, Jorge Tazzioli, Luis Milanesi, hermanos Codutti, "Leo" Flamini, Rionda, Martín Nierumberg, "Pancho" Coria e hijo, Daniel Merlo, Juan Vélez, Daniel Zanni, Marcelo Hernando, José Carlos Romero, Ricardo Donadío, José Cebrero, Esteban Tiseira, Leandro Mercé, Juan Herrera, etc.
Sus actividades, que generalmente se desarrollaban en Sarmiento y ruta 94, eran variadas: jineteadas, carreras de sortijas, juegos de riendas, etc. En 1998 la agrupación se disolvió al disminuir la cantidad de miembros y su posibilidad de mantenerla en funcionamiento.

 Infantiles Santa Isabel (I.S.I.) se creó con la finalidad de fomentar la práctica del fútbol entre los niños de la localidad y competir en ligas infantiles. Este grupo se formó en 1984 siendo su primer Presidente el Sr. Francisco Vivas. Además lo integraban, entre otros, Juan Carlos Oneglia, Rubén Benso, Adalberto Oneglia, Juan Carlos Balassone, Rosendo Cicci, Raúl Roggeri, Ignacio "Pochi" Pérez, Jorge "Ruso" Giménez y Oscar Donatti. Adquirió un predio de dos manzanas situadas entre 25 de Mayo, Urquiza y Sarmiento en donde construyeron canchas de fútbol y un quincho que, además de ser la sede, funcionó como parrilla y comedor. Este emprendimiento alcanzó gran éxito. Sin embargo, en los últimos años de la década de 1980 la actividad fue disminuyendo hasta que finalmente se disolvió.

 La Asociación Mutual Entre Asociados del Club Juventud Unida (A.M.A.J.U.) comenzó a desarrollar su actividad el 16 de junio de 1986 con el objetivo de gestionar el bien común y la ayuda solidaria para sus asociados y la localidad. Entre sus servicios estaban las transacciones financieras de ayudas económicas o captación de ahorros y, más adelante, con la compra de Casa Martínez (ferretería ya artículos del hogar de Belgrano 1043) la de Proveeduría Mutual. También brindaba servicios de salud y turismo a través de la representación de otras entidades. Mediante una operatoria del Banco Hipotecario Nacional llevó a cabo la construcción del Barrio Juventud de 20 viviendas. Esta entidad realizó diversos aportes económicos a distintas instituciones de bien publico de Santa Isabel. Sus oficinas estaban instaladas en la galería comercial del Club Juventud Unida de Belgrano y San Martín. Dejó de operar cuando se produjo su fusión por absorción con la Asociación Mutual de Venado Tuerto. 


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domingo, 29 de diciembre de 2013

Una maravilla de la tecnología.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 87 - 16/04/08

  La televisión argentina nació el 17 de octubre de 1951 con la transmisión de un acto de Eva Perón, realizada para unos pocos cientos de aparatos por el flamante Canal 7 que tenía su antena instalada en el edificio del Ministerios de Obras Públicas, en la avenida 9 de julio, de la ciudad de Buenos Aires. Con el correr del tiempo la gente empezó a interesarse por la posibilidad de compra de un aparato de TV. En Santa Isabel este interés se vio menguado por la dificultad para captar la señal debido a la distancia que nos separan de Buenos Aires. Sin embargo, a finales de la década de 1950, se encendió el primer televisor, blanco y negro, en la Heladería y Bar de Mario Miculán (foto, con su dueño Mario Miculán), que estaba en el local de la desaparecida Sociedad Española, en calle Belgrano, entre la Iglesia Santa Isabel de Portugal y el también desaparecido Prado Español. Testigos de aquel tiempo relatan que eran muy pocas las veces en que se podían distinguir las imágenes.

 Más adelante, el 18 de noviembre de 1964, se iniciaron en Rosario las transmisiones de Canal 5 y luego, el 20 de junio de 1965, las de Canal 3. Es entonces cuando los isabelenses comenzaron a interesarse más por la televisión ya que estas señales podían captarse con mayor facilidad. De todos modos era necesario instalar sobre el techo de cada hogar una torre de unos 15 m. de altura para colocar la antena; y aún así, en algunos días, las imágenes se desvanecían o, por el contrario, según las condiciones atmosféricas, solían tener interferencias de otras emisoras más lejanas. Eran poco frecuentes las veces en que se podía ver televisión en forma óptima.

 De esta manera el cielo isabelense se fue poblando de infinidad de torres metálicas en las que, además de las antenas dirigidas a Rosario, se solían colocar otras, dobles, hacia Buenos Aires para captar, cuando se podía, no solo Canal 7, sino también el 9, el 11 y el 13 que ya estaban en el aire. Muchas de estas torres todavía continúan montadas.
Mario Miculán junto a su nuevo televisor.

 En 1978, ante la llegada del campeonato mundial de fútbol se inauguraron las repetidoras de los canales rosarinos en Venado Tuerto y Rufino. A cambio, en toda la región, los propietarios de televisores debieron pagar un dinero en varias cuotas. Pero esa es otra historia.



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domingo, 17 de marzo de 2013

José Vargas.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 65 del 22/02/2006 
 
 Su vida y el "Hotel Central" de antaño.
 
  Nació en Tostado, provincia de Santa Fe, donde vivió hasta los 11 años cuando tras el fallecimiento de su madre, su padre lo dejó a cargo de unos tíos en Fray Luis Beltrán para irse a trabajar a Buenos Aires. Allí iba a la escuela y trabajaba en el reparto de carne hasta que, un año después, se fue a vivir a Rosario, a trabajar de canillita para un kiosquero conocido de su padre.
 Relata que estuvo unos 16 meses pasando una vida difícil. "Vivía en una casa con el dueño del kiosco y otro muchacho, pero no tenía cama, dormía en un sillón; yo quería salir de Rosario porque no me gustaba, era sacrificado, comía de vez en cuando, mi almuerzo era un remo, leche con chocolate..."
 Durante los '80 conocimos a José Vargas por sus programas radiales de música y lectura. Pero no era nuevo en la localidad, porque varios años antes había estado viviendo mucho tiempo en Santa Isabel.
Los invitamos a compartir una nueva historia de vida que, como es costumbre en este espacio, las vivencias se mezclan con las historias de nuestra localidad.

 ¿ Como llega a Santa Isabel?
=Estando en Rosario un día un hombre, al que siempre le llevaba el diario, me ofreció ir a otro lugar. "Cuando yo viaje te aviso”, me dijo, y al poco tiempo me habló de un hotel en Santa Isabel donde necesitaban gente para trabajar en la cocina. Así que acepté la oferta y me vine en el colectivo de un tal Ventura, que era de Cañás. Yo tenía 12 años, eso sería en 1931.
 ¿Quienes eran los dueños del hotel?
=Eran Aurelio, un rumano, cocinero profesional, y Dafara, italiano, que puso la plata para el negocio cuando en Buenos Aires se asociaron para instalar un hotel en el interior.
 ¿Como fue su trabajo allí?
=Habré trabajado dos o tres días en la cocina porque Aurelio me puso a hacer los mandados y otras cosas. A él le gustaba el jardín, las flores, todo lo que sea naturaleza, mientras que el italiano no quería saber nada de todo eso. Así que yo era el encargado, por ejemplo, de comprarle en lo de Pietrobón las plantas, en un vivero que había en el chalet donde ahora está la escuela Nº 214. Debido a eso yo podía dormir un poco más, pero me fue enseñando a ser mozo, que fue el trabajo que más hice.
El hotel estaba en la esquina de Santa Fe y Sarmiento, en lo que después fue Alianak y Gioni, y ahora es "La Fachada". Pero esta gente hizo construir el Hotel Central, de Santa Fe y San Martín que terminaron en 1936, más o menos. Un hotel lindo pero que tenía la dificultad de no tener baños individuales, por eso a veces la gente retaceaba quedarse, aunque empezó a trabajar muchísimo. Venían muchos a almorzar o cenar, la mayoría viajantes. En aquel entonces en el campo se hacían chorizos, longanizas, todo tipo de fiambres, salamines a la grasa, jamones... A todo eso les hacían una muy buena presentación y la gente, especialmente los que venían de Buenos Aires, se volvían locos.
Yo salía muy poco porque siempre estaba trabajando; muchas veces, cuando ya eran las 11 de la noche, llegaba algún cliente retrasado y se quedaba hasta la una de la mañana, y lo tenía que atender. Después tuve más tiempo para salir, que fue cuando conocí a mi esposa Amelia.
 ¿Cuando dejó de trabajar en el Hotel Central?
=Pasó que Aurelio, el que sabía cómo manejar el hotel, se murió. Dafara, junto a una hermana de unos 60 años, decidió seguir y empezó a traer cocineros de Rosario, pero para el cliente ya no era como antes, porque estos no ponían las ganas que sí ponía Aurelio, además de hacer un gasto mayor. Así, la clientela fue mermando hasta que el italiano decidió vender, aunque no lo hizo enseguida.
En ese tiempo mi padre me ofreció un trabajo en el norte de Santa Fe, en un desmonte de Santa Margarita, departamento 9 de Julio. Trabajé en el hotel de ese lugar dos años. A las 10 de la noche ya no había luz, eran unas dos manzanas donde estaba todo el comercio y después, alrededor, gente muy pobre. Ahí todavía estaban compañías que se manejaban como La Forestal, a la gente le pagaba con vales... Se iban a trabajar cuando todavía estaba oscuro y volvían de noche. Y cuando había baile se gastaban lo poco que habían ganado. Todo era una gran pobreza.
Después, durante unos seis meses, hice el mismo trabajo en Tostado, pero me volví al Hotel Central de Santa Isabel; tenía 22 años.
 ¿Cómo estaban las cosas por el hotel?
=No andaban bien, la gente muchas veces protestaba por la comida, y un día Dafara me dijo, “mirá José, de ahora en adelante al que te proteste decile que se vaya". Es que muchos protestaban por cualquier cosa, y había un tipo que me tenía mal; siempre venía tarde y me prepoteaba; así que una noche le dije al dueño, y entonces fue y lo echó.
Cuando tenía 24 años, con mi mujer decidimos casarnos, hasta ese tiempo yo había vivido en el hotel. Un día recibí la carta de un primo mío, que era sub jefe de armería en el Batallón de Arsenales en Fray Luis Beltrán, diciéndome que había un trabajo para mí con un buen sueldo, por eso dejé definitivamente el hotel y nos fuimos a vivir allá. Unos años después, en 1948, el Hotel Central pasó a manos de Basignani.
 ¿Qué me puede decir del nuevo trabajo? 
=Cuando fui había una orden de no tomar más personal. Me quedé sin trabajo, así que pasé a ser pintor de casas como empleado, lo que seguí haciendo aún cuando finalmente entré, pero reparando armamento, con un sueldo bastante bajo. También trabajaba en una fábrica de azul para blanquear ropa que había puesto mi primo, pero que se fundió.
Después de unos 6 años me pasaron al taller de galvanoplastía. Ese era un trabajo diferente, trabajaba 6 horas por ser insalubre. Ponía las piezas de metal, de armas o de vehículos, en los baños de niquelado, bronceado, cromado, etc. También hacía el empavonado, eran trabajos con varios pasos hasta lograr lo que se buscaba, y que me gustaba porque me permitía escuchar música con tranquilidad. En 1979 me jubilé y volvimos a Santa Isabel.
 Siempre le gustó la música...
=La música y la lectura. A pesar de haber llegado hasta 5º grado, la lectura me permitió adquirir conocimientos. Cuando uno lee, se concentra, siente y asimila. Así viaja por todo el mundo.
 Ahora, además se ha volcado a la religión...
=Después de la muerte de mi esposa decidí vivir solo, pero no me sentía bien. Por eso una amiga me acercó a la religión que me cambió la vida para bien, soy otra persona.
 ¿Cómo ve a los jóvenes?
=A veces la juventud está apagada. Acá hay algunos jóvenes que hacen algo, pero la juventud debería ayudar más a la gente pobre, no solamente con plata, ¿qué hacemos con que usted me de hoy de comer si mañana me ve en la calle y me ignora?. La gente necesita amor. En este momento, en que el pueblo está queriendo desprender, mejorar, los chicos deberían tratar de aprender oficios como carpintería, electricidad, etc. Eso es lo que falló en la Argentina, la falta de gente capacitada.
 
 

sábado, 16 de marzo de 2013

Oficios varios.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 55 del 16/12/2004
 
 José Antonio Díaz: Mezcla de lustrador de muebles, músico, luthier y técnico en electrónica.
 
 Alguna vez dijimos en esta misma columna que cada una de las vidas que transcurre es una historia y que esas historias transitan diariamente por las calles de nuestro pueblo sin que las lleguemos a conocer. Continuando con la voluntad de conocer esas historias hemos llegado hasta la casa de José Antonio Díaz para charlar con él.
Mezcla de lustrador de muebles, músico, luthier y técnico en electrónica, José, de 65 años, vive humildemente, con una especie de bohemia y tranquilidad envidiable para aquellos que transcurren sus días en forma febril.
Este fue nuestro diálogo:
 
  ¿Usted siempre vivió en Santa Isabel?
= No, no. Yo nací y me crié, hasta los 20 años, en Villa Cañás. Después di un tranco largo para acá y me gustó, me hice de novio y empecé a venir cada vez más seguido, hasta que me quedé.
  ¿Cuando vino a Santa Isabel?
= No recuerdo bien el año, pero debe hacer mas o menos 40 años que estoy acá, habré venido a los 25 años.
  ¿Cuáles han sido sus trabajos?
= Yo de electrónica no estudié, que se yo, por práctica o por suerte, arreglaba algunos televisores blanco y negro, de otras épocas, y todavía algunos reparo también, pero no quiero tener problemas. También reparo radios o pasacassettes mientras se pueda hacer, pero mi especialidad es lustrar muebles.
  ¿Cómo aprendió ese oficio?
= A eso lo aprendí en Villa Cañás con un hombre grande que me educó un montón. Siempre me decía, mirá Negro, si alguna vez vos pasás hambre, no te ensuciés las manos, porque este trabajo es muy delicado, porque tenés que meterte en las casas de familias, sos un desconocido y si no te tienen confianza, no te dan trabajo.
  O sea que si se enteran que se robó algo, no hay más trabajo.
= Claro. Dicho sea de paso me han puesto un montón de trampas en el trabajo. Ponían por ahí en algún mueble, como al descuido, alguna medallita, o alguna cadenita, cosa de que yo me tentara. Yo venía avivado de antes de eso, por los consejos de este hombre que fue como un padre.
Y bueno, de ahí fuí teniendo trabajos, experiencias, conociendo gente, y así me hice una cierta clientela. Pero uno no puede dedicarse solamente a esto, porque se trabaja por temporadas. Por ejemplo este es un tiempo en que la gente los puede hacer porque ahora hay algo de plata, porque esta es una cosa de lujo; el lustrado no es como un barnizado o una pintura.
  ¿Barnizado de puertas y ventanas también hace?
=Lo hago si viene el caso, pero no es mi especialidad.
Lo mio es el lustrado, son trabajos que hay que conocerlos a fondo para no quedar mal y que si se hacen bien te sirven de propaganda.
  Y que además tiene sus secretos.
= No, no tiene secretos, solo hay que conocer el trabajo, los materiales y los resultados que dan; los distintos tipos de madera o el tiempo en que se hace un trabajo.
Por eso se me hace difícil hacer un presupuesto, porque a lo mejor parece caro, pero no es caro, lo que pasa que es un lujo; aunque yo trato siempre de hacer un precio como para poder trabajar.
  ¿De que tipo de muebles estamos hablando?
= Bueno, dormitorios, todo lo que se entienda de madera. Pueden ser cosas nuevas o los más viejos, o los más gastados. Yo aprendí a hacer los trabajos completos, por ejemplo un ropero que tenga una madera muy deteriorada se la cambio, aunque no sea del mismo tipo, se imita el color y se lustra después, o sea una restauración completa. Eso viene a ser ebanistería.
  Volviendo a las trampitas. ¿Tuvo algún tipo de problemas?
= No porque yo ya conocía de este tema. Por otra parte ya me habían dicho que acá había un hombre muy bueno en el lustrado, pero que con lo que yo sabía hacer no tenía que tener temor a lo que haga cada uno.
Este hombre del que te hablaba, me enseño y me dio estos consejos. Eduardo Rodríguez se llamaba. Él hacía los presupuestos y si los aceptaban trabajábamos juntos y después me dejaba solo. Cuando lo terminaba iba, le daba el visto bueno y lo cobraba, porque me tenía confianza.
  Tengo entendido que también se lustraban los cajones de muertos.
= Si, he trabajado en eso también. Esos trabajos se hacían en el mismo cementerio o en las cocherías fúnebres.
Es un trabajo que ya no se hace más, pero antes la gente te pedía presupuesto por eso. Yo iba al cementerio, sacaba el cajón afuera, sacaba todas las manijas, herrajes, todo, con el cajón cerrado y el muerto adentro, y lo hacía.
  ¿Y levantaba toda la pintura del cajón?
= No, se raspaba hasta la madera, pero se trataba de renovar el lustre. Eso se hacía no solo en los más caros, sino en toda clase de calidad de cajones.
  Ahora está haciendo este tipo de trabajo?
= Hace mucho tiempo que no me llaman para una cosa de esas, porque ya no se hace más. Es, además, un trabajo bastante delicado en el sentido de que si te lastimás con una astilla, te podés infectar, así me han dicho y me aseguraron, pero a mi no me pasó ni vi a alguien que le haya pasado.
Lo que si, había personas que se sorprendían al verme trabajando en eso.
  ¿Donde ponía el cajón?
= Sobre caballetes, en el cementerio, al aire libre y frente al nicho o al panteón. Algunas personas veían eso y se iban.
  ¿Cómo es el acabado final, tanto del cajón como de los muebles?
= Antes se usaba todo brillo. Yo no usaba cera para dar brillo porque después, si tenía que volver a lustrarlo no agarraba porque la cera es grasosa. Ahora se está usando mucho el lustrado mate, sin brillo. Es más fácil y de menos trabajo.
En cambio un trabajo bien hecho, como se hacía antes, con brillo, casi que no se hace. Una, porque los presupuestos son muy altos y otra, porque no se usa.
  ¿También repara guitarras?
= Ese Hombre, Eduardo Rodríguez, me enseñó a hacer guitarras, porque él las hacía y le pedí que me enseñara.
Yo estaba acá y cuando no tenía trabajo él me daba. Un día le pedí de hacer una guitarra y me fue explicando, indicando como cortarla, como pegarla. La parte más difícil es el diapasón, por los trastes, porque es una cosa que tiene que ser milimétrico el espacio entra cada uno de ellos, porque si no cambia la nota. Eso es un secreto muy grande que lo aprendí de tantas macanas que me mandé.
 La caja también tiene sus medidas, su forma...
 Aparte, el puente que ata las cuerdas tiene que estar nivelado para que no salgan las cuerdas afueras, y si el cuerpo no está bien nivelado, las cuerdas pueden estar muy altas del diapasón, como muy bajas. Yo las fabricaba antes, una de las últimas fue una redonda que no le hice la curva a propósito. Tiene un sonido más grave, como un guitarrón.
  Ahora me dedico a la reparación completa de la guitarra. Lo que sea, lo que esté roto yo lo arreglo. Y son las guitarras más baratas las que se rompen más fácil. Cuando comenzás a tirar las cuerdas se puede romper el diapasón, si eso está quebrado yo también lo arreglo. Hay que poner tornillos que no se vean, si hay que cambiarle la tapa armónica, que es donde va la boca, también se cambia.
  ¿Hay trabajo en esto?
= Bueno acá, por ejemplo de los conjuntos folklóricos, como Los Luceros, siempre me traen alguna guitarra, por una cosa u otra. Aparte el profesor que a ellos le enseña, el "Chango" Fernández, siempre me trae algo de Venado.
  O sea que los trabajos son bien vistos.
= Si hace unos días tuve una alegría porque a un pibe le arreglé una guitarra. Después la llevó a lustrar a un luthier de Venado y le dijo que me dijera a mí que estaba muy bien hecho.
A este trabajo yo lo hago en forma artesanal y en esta zona creo que no hay muchos que lo hagan.
  ¿Y si hay que ponerles micrófonos?
= Si, lo hago también. Pero hay muchas clases de micrófonos que se colocan en distintos lugares. Algunos van en el puente, o se pegan adentro, en la caja o debajo del puente. Según el tipo de micrófono.
  Además Usted sabe tocar la guitarra.
=Bueno, eso se requiere mucho para el armado de la guitarra, o por lo menos tener oído. Yo he estado mucho tiempo en una orquesta, de cuarteto; no quiere decir que sea profesional, pero algo conozco.
  ¿En que orquesta tocó?
= Se llamaba Cuarteto Impacto, estuve con esa orquesta unos 18 años. Era de Villa Cañás pero de acá éramos tres. Estábamos Juan Carlos Savedra, Omar Jurado y yo. De Villa Cañás Rossi en el bajo eléctrico, Roberto Palma en el piano, y "Beto" Rodríguez, que también estuvo una temporada. Jurado animaba y cantaba, y Savedra también también cantaba. Yo tocaba la guitarra eléctrica
Teníamos de padrino a Eleuterio Pigliapoco, por ahí salíamos con ellos. Si le hacía falta una orquesta íbamos nosotros en el mismo colectivo y usábamos el mismo equipo de sonido. Pienso que no lo hicimos quedar mal en ningún lugar porque nos   llevaba siempre.
  ¿Recorrieron muchos lugares?
=Si, la zona hasta docientos y pico de kilómetros alrededor.
  ¿Qué recuerda de ese tiempo?
= Mirá, anécdotas hay, lo que pasa es que la memoria me falla. La pasábamos bien, era lindo porque a mi me gustaba. Me gustaba viajar, conocer gente, conocer lugares...
  ¿Generalmente donde tocaban?
= Hacíamos bailes en los clubes, aniversarios, domadas, terminación de clase.
Ahora ese tipo de bailes ha desaparecido bastante.
= Si, el cuarteto de acá, el cordobés, el legítimo, no se toca tanto. Nosotros tocábamos cuarteto y estaba mezclado con algún pasodoble, milonga y hasta chamamé. El "Beto" cantaba algún folklore en ritmo bailable también
Eran bailes para gente grande, generalmente. Ahora hay otros ritmos, aparte cambiaron los equipos de sonido también.
  ¿Que opina de la cumbia villera?
= Muy lenta, me parece un poco aburrida. A mi me gustan los cuartetos, la música cordobesa. Te levanta el ánimo y aparte te trae recuerdos de lo que hicimos antes.
  ¿Qué otros trabajos ha hecho?
= También trabajé en una fábrica de premoldeados, de cosas hechas con cemento en moldes.Fui aprendiendo a hacer muchas cosas de esas. Las sé hacer todavía pero nunca me dediqué; desde hace muchos años que quiero empezar con esto, pero siempre se cruza algo y pasan los años y no se hace.
Pero el lustrado de muebles es mi especialidad, lo hago y me gusta que la gente me diga que todo está bien, entonces esa es la mejor recompensa
  ¿Y la orquesta también le gustó?
= Si, la orquesta me gustó mucho.
Es cierto lo que se dice sobre los integrantes de las orquestas, que suelen tener muchas mujeres?
= No es tan así. Pero entre mil personas por ahí hay una mujer que te está mirando; por más feo que uno sea siempre hay alguna a la que le gustás. A veces te das cuenta y entablás conversación, pero son cosas pasajeras.
  ¿A algunas mujeres le atraía la clase de trabajo?
= Si, a mi una chica me preguntó una vez si cuando llegábamos a un lugar a tocar, se acercan las mujeres a besarnos?. Más vale!, le dije yo, me aprietan! Pero no es así!
  Mientras tanto a seguir lustrando...
= Si. Me gustaría hacer un trabajo como lo sé hacer, para que todo el pueblo lo vea, pero no se puede por cuestiones de presupuesto, por tema de costos; cuesta muchísimo.
  Usted siempre hizo varios trabajos a la vez...
=Si, lo que pasa es que cuando fallaba una cosa me metía en otra. Pero yo no aspiro a llegar a tener plata. Yo lo que quiero es tener trabajo, nada más. Estoy bien así y estoy conforme con mi casa.
  Alguna personas, sin tantas habilidades tienen un buen pasar económico; por qué Usted no lo tiene?
= Lo que pasa es que nadie me dijo, "Negro, comprate un terreno". No me lo dijo nadie.
  ¿Pero Usted gano poco dinero siempre?
= No, yo ganaba plata, no digo como para ser rico, pero podría estar mejor en este momento. Cuando me di cuenta habían pasado un montón de años, cambió la política, el sistema de vida; cambió todo. Cuando me di cuenta ya era tarde.
Yo agarraba la guitarra criolla, salía, me iba a comer asados, todo joda todo lindo, todo risas.
  No ha hecho dinero pero la ha pasado bien...
= Yo viví mi vida a mi gusto. Medio como bohemio; no me puedo quejar de la vida. 


miércoles, 13 de marzo de 2013

Cachorro" Gobbi. Con la música en todas partes.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 52 del 10/09/2004
 Los Disc-Jockey (DJ's) se han dedicado a pasar discos durante décadas lo que los convierte en influyentes símbolos culturales. Un ejemplo de ello es el de los comienzos del Rock & Roll enmarcados por una batalla social y cultural donde el papel de los DJ's fue fundamental para lograr su llegada definitiva al gran público. Las raíces de esta profesión deben buscarse en los centros urbanos de creatividad musical como Nueva York donde el término definía a aquellos que seleccionaban la música y la programaban y difundían en espacios radiales. El tiempo y la creatividad de muchos DJ's hizo que el trabajo dejara los límites de una broadcasting para pasar a sus cabinas en los centros de reunión y bailes, y evolucionar para llegar a ser hoy en día, de la mano de la tecnología, creadora, además, de música y ritmos electrónicos que proveen ganancias importantísimas a algunos profesionales de renombre mundial.

 Nuestro pueblo no podía ser la excepción a este fenómeno que prendió en muchos pero que solo algunos pocos lo siguieron como forma de vida. Gerardo "Cachorro" Gobbi es la expresión más importante en nuestro medio ya que su trabajo no se ha limitado simplemente a pasar discos. Ha ido más allá, haciendo de la animación de fiestas y boliches un arte, programando y dirigiendo emisoras de radio, y grabando y editando imágenes de T.V. para particulares y canales de aire y de cable.
 ¿Porque te dedicaste a estos trabajos?
=Porque es lo que siempre me gustó.
 Cuando yo tenía 14 años, en 1970, abrió Capricho que fue el primer boliche de Santa Isabel y uno de los primeros de la zona. Para las primeras noches vino a poner música un pibe de Rosario, “Cachula”, y cuando se fue empezamos a poner nosotros, José Mondino, el “Loco” Marín, un amigo que ahora vive en Buenos Aires, y yo. Ahí se me prende el bicho de la música; empecé a llevar discos míos, música que era rara, no muy aceptada. Mi primer disco fue un simple que tengo guardado, de Crosby, Stills, Nash & Young, cuatro norteamericanos que se juntaban a grabar pero que eran independientes. Cuando lo ponía todos se miraban y generalmente no lo bailaban. Desde ahí seguí comprando y poniendo mi música.
 También empecé con un programa de radio: “Aquí Ruido Joven”. Con Juan Carlos Marín escribíamos los libretos y en una época hizo locución Daniel Pasquinelli. Era a la tardecita, no se si era una o dos veces por semana pero si se que atormentábamos a la población. La apertura era con “Amorosa Leve Muchacha” de Led Zeppelin; calculá, era todo así. En ese entonces poner Led Zeppelin o cosas mucho más simples, que hoy son pavadas, como Credence, era una cosa... mortal!, lo menos zarpado que pasábamos eran Los Beatles.
 ¿Y la gente que decía?
=¡El Loco! ¡Con esta música!... La gente en vez de pararse en una esquina y escuchar, realmente disparaba! En ese entonces estaban las bocinas de O.P.S.I. en las calles y estaban empezando a poner los primeros monitores de la radio circuito cerrado. Teníamos algunos conflictos con la dirección que nos permitía hacer el programa, pero fundamentalmente nos decía que pusiéramos algo más comercial.
 En las revistas Pelo y Cronopios, que traían informaciones de música, buscábamos textos que pasábamos a mano para leer. Hacíamos libretos, guionábamos, marcábamos qué hacía el locutor, poner tal cortina... Armábamos el programa de radio, sin saber nada, intuitivamente.
 Se te recuerda como DJ de Neptuno...
=Al tiempo abre Neptuno y después cierra Capricho, que ya venía bajando.
 Primero les ayudé a poner música, lo hacía en forma libre porque laburaba de DJ, compraba mis discos, pero no cobraba. Por supuesto que me daban tragos gratis y hacía lo que quería, sin demasiados conflictos.
 En Neptuno al principio se usaba mucha música enlatada, con casetes que se grababan en las disquerías o en los boliches de Venado como Pancho's o Papá Doc. Pero al tiempo empecé a poner música yo, con un equipo bastante rudimentario, con unas bandejas Winco a las que se les había sacado el automático.
 A los 18 años me fui a estudiar abogacía a Rosario, estuve dos o tres años... No estudiaba mucho... hasta que mi viejo en un momento dijo "bueno"... Entonces volví y me decidí a laburar en forma profesional de DJ, o sea a cobrar y a trabajar en serio. Eso le implicó un planteamiento al dueño de Neptuno, “Pichón” Cugnoflís, que ya estaba cansado de renegar con los equipos, además de que entraba mucha gente los viernes y sábados.
 ¿Qué decidió el dueño de Neptuno?
=Compró un equipo profesional a un tipo de Río Cuarto. A su vez yo empecé a comprar mis propios equipos.
Hasta el '76 trabajé así, con ese equipo más nuevo, después se renovaron otra vez, se compró uno más grande y más profesional todavía. Pero desde febrero del '78 a febrero del '79, no trabajé en Neptuno por “diferencias artísticas”.
 ¿Qué clase de “diferencias artísticas”?
=Pichón quería música comercial y yo le decía que no, que yo ponía la música que consideraba apta para el boliche. Era una cuestión de estilo, si lo tirábamos abajo corríamos el riesgo de decaer en el nivel. Además le planteaba que si yo no le indicaba como tenía que cortar las entradas, que era un trabajo que hacía el dueño, él no tenía por que decirme qué música poner. El mio era un planteamiento duro y no quería hacer concesiones; en esa época estaba de moda Rafaela Carrá, y yo le decía: no, no quiero ponerlo.
 A los discos los compraba Pichón. Íbamos a Venados juntos o me daba guita que no me alcanzaba. Si yo quería cinco long play, "compremos tres!". El tipo trataba de hacer su economía, ahora lo entiendo pero en ese momento yo me agarraba unas calenturas madre.
 ¿Cómo arreglaron para que volvieras?
=En febrero del ´79 vuelvo pero con mis discos. Los sábados y feriados cargaba mis discos y ponía música desde las doce de la noche a las cinco de la mañana. A eso de las cinco menos cinco empezaba a poner el clásico Bienvenidos al Tren de Sui Generis, primero largaba ”Recoge tus cosas y largo de aquí”..., ponía otro tema y mandaba “Recoge tus cosas y largo de aquí / en nombre de Cristo no quieras seguir...” ponía otro tema y a la tercera vez iba entero. Cuando terminaba el tema también terminaba la confitería, generalmente con 500 o 600 personas adentro. Y los que estaban bailando lentos, porque se hacían dos tandas de lentos, una en medio de la noche, cortita, y la otra al final, se tenían que despegar, se les ponía la luz al palo y bueno, nos tenemos que ir. Así era, excepto en Navidad y Año Nuevo que siempre estábamos hasta el amanecer, hasta las ocho de la mañana.
 Inolvidables fiestas de fin de año....
=Si, se llenaba toda la pista, todo afuera, alrededor de la pileta... En esos días yo ponía música de arriba del techo porque en el techo de la pista había una abertura por la que podías ver el cielo. Entonces a la tarde subía los equipos y los armaba a la par de esa abertura así podía ver la pista de adentro y también la de afuera.
 Y siempre con el miso nivel musical...
=En los boliches se bailaba con la mejor música que se producía en el mundo, con Queen, los Beatles, los Rolling Stones, Elton John, la Electric Light Orchestra, Alan Parsons, Phil Collins... eso era lo que hacía bailar a la gente. En los boliches no existía el cuarteto, poner cumbia no existía porque aparte de que no estaba de moda, no se la consideraba apta para boliche.
 En el '82 hay un quiebre a partir de lo de Malvinas y empieza a imponerse lo nacional. Desde antes, como era muy fanático de lo nacional siempre ponía, especialmente en las tandas de lentos, un bloque de música nacional.
 Que durante la dictadura militar se difundía muy poco...
=Si, aunque Spineta siguió haciendo lo suyo, Charly también. Pero florece más a partir del '82 cuando aparecen los nuevos, Baglietto, la Garré, Fito, tiene más fuerza Soda Stereo. A todo eso que surge nuevo lo empiezo a poner, y de abril del '82 hasta más de mediado de año ponía toda la noche rock nacional.
 ¿Cuando dejás Neptuno definitivamente?
=Un poco antes de fin del '86. A las fiestas de ese año las pasé poniendo música, con mis equipos y discos, en Teodelina, en un boliche que antes se llamaba Abraxas y después Crack's.
 ¿En ese tiempo eras el DJ top.?
=Y, de esta zona si; son modas y yo estuve un tiempo de moda. En la zona era Venado, con otra onda más tipo ciudad, y nosotros, más tipo pueblo. Porque me llamaban para hacer un cumpleaños de quince y ya sabían la música que iba a poner de antemano, porque manejaba un determinado ritmo, un determinado estilo, entonces me confiaban la fiesta. Así estuve trabajando hasta el '88. La última vez que puse música fue para una fiesta de la prima-vera que se hizo en el Club Belgrano.
 ¿Supiste que esa era tu última noche como D J?
=No, aunque ya no quería saber más nada con eso. Habíamos puesto un boliche en Alpa Corral, Córdoba, donde hice la temporada '87-'88, de diciembre hasta marzo trabajé todas las noches. Después estuve unos meses en Firmat filmando sobre el centenario de la ciudad, y en septiembre, un amigo de ahí vino a poner música acá y me invitó. Esa fue la última vez.
 ¿Por qué dejaste de poner música?
=Estaba cansado, y fundamentalmente porque ya había diferencias. Si a vos viene un chico o una chica y te dice “Señor” es que se ha roto el hilo mágico, se cortó la conductividad con la gente.
 ¿Hay una edad tope para un DJ?
=Si ves que te pasan por el costado y no los podés alcanzar, cuando la cabeza va más rápida que el cuerpo, es el momento de renunciar. De vez en cuando voy a las fiestas y pongo música aunque con los C.D. no me llevo muy bien. Es que el placer de acariciar un vinilo, es incomparable.
 ¿Cuántos discos tenés?.
=Cuatro mil quinientos.
 ¿Hay algunos malos?
=Si!! Seguro!! Pero también hay muchísimos buenos, cosas inhallables, porque compraba muchos discos piratas, como les decíamos. En las épocas políticas difíciles de los '70 y '80, me iba a Buenos Aires a comprar y aparecían discos de los EE.UU. sin sello y sin marca, especialmente de temas, prohibidos acá. A Cocaine de Clapton, por ejemplo, yo lo tenía desde el vamos, eran discos que tenían la etiqueta en blanco y le ponía los nombres con fibra.
 ¿Qué significado tienen los viejos discos de vinilo para vos?
=Al vinilo lo manejás vos, lo ponés y lo frenás con el dedo. Hasta que aparecieron los giradiscos profesionales de verdad, generalmente todo se hacía con el dedo porque necesitaban algunos segundos para llegar a la velocidad adecuada. Entonces buscabas un golpe determinado que marcaba el ritmo del tema que ibas a poner, lo marcabas, y tenías el disco. Al soltarlo había que igualar el ritmo del otro que estaba sonando, acelerando o frenando el disco con un dedo para hacer la mezcla. Porque antes se mezclaba, el DJ usaba el micrófono poco y nada.
 La idea era enganchar un tema con otro sin que se note el cambio, o en el corte de un tema comenzar con otro... Buscar los espacios... Durante la semana escuchaba discos, buscando en qué momento entraba cada tema.
 ¿Era necesario este trabajo semanal?
=Generalmente la gente hace trabajos que no les gusta, que los sufre. Cuando vos gozás haciendo algo, cuando te divertís y encima te dan dinero, te lo reconocen y te lo agradecen, es llegar a la cúspide. A eso hay que cuidarlo, ¿cómo?, siendo responsable.
 Hay que hacer las cosas con anticipación para que esté todo perfecto. No chupar, los DJ's. generalmente se mamaban y terminaban las fiestas en pedo. Hay que estar bien, con todas las luces en la cabeza. Eso, para mi era cuidar el trabajo, además de comprar los discos correctos, tener los equipos funcionando y buscar novedades en la semana. En el grabador de carrete abierto preparaba pequeños cortos de 10 o 15 minutos de esquemas musicales, los grababa diez veces si era necesario hasta que salían perfectos. Después los pasaba en la fiesta, es lo que ahora hacen los DJ's con las computadoras, tienen todo preparado previamente.
 ¿Usaste computadoras?
=Estamos ablando de antes de las computadoras y de los C.D's. De ahí en adelante es otra la historia de la música, aunque en los EE.UU. todavía hay muchos DJ's que siguen trabajando con vinilos fabricados especialmente. Es que se usan para disminuir y acelerar los tema a gusto, de la otra manera no podés ser artista, no podés manejarlos como vos querés. El DJ es el artesano de una fiesta y el DJ actual usa compactos o computadoras, es como una máquina de lavar, donde vos tirás la ropa adentro y te la devuelve ya centrifugada y todo.
 Con esto, los DJ's actuales no se van a sentir contentos.
=No, pero como son amigos míos siempre se los digo. Muchos de ellos empezaron con vinilos y trabajaron conmigo de empleados o de socios.
 ¿El que trabaja con C.D. o una P.C. hace cosas en función de lo aprendido con los discos de vinilo?
=Trata de hacer enganches, mezclas. Pero ya es un trabajo inútil porque la gente no le da importancia. Si no le da importancia a la música, ¿le va a importar los enganches?
 ¿Por qué? ¿Qué fue lo que pasó?
=Porque a la gente la idiotizaron. Antes, al boliche, entre otras cosas, se iba a escuchar música. Es más, vos estabas bailando y prestabas atención a la música, y si no te gustaba renegabas contra el DJ y lo comentabas con la pareja. Actualmente el boliche es un lugar para juntarse en malón, donde todo el mundo se encuentra, se abraza aunque no se quiera y bebe cerveza en forma descontrolada. Digamos que es un lugar de descontrol.
 En los boliches siempre se tomó.
=Si, pero no con descontrol. Ir al boliche actualmente, es permitirse hacer todo lo que no se hace durante la semana ni en ningún otro lugar.
 ¡A estas cosas se las estuchábamos decir a los viejos nuestros!
=Los viejos, que nunca habían ido a un boliche, hablaban de los bailes. Yo hablo de los boliches, a los que voy cada tanto.
Cambiaron las modas a tal punto que ahora se baila toda la noche cuartetos y pavadas. Nunca, no digo que esto haya sido mejor, era distinto, se hubiese hecho una cosa así, de saltar por saltar toda la noche. Las chicas bailan por un lado y los varones chupan por el otro. En parejas no se baila demasiado, cosa que antes era impensable.
 Especialmente con los lentos.
=Claro, para charlar, para llegar al encuentro, esa era la idea. Ahora es distinta la movida musical. Poner música ahora no sería un placer para mi porque musicalmente hemos ido para atrás.
 ¿Había desaprobación del público?
=Siempre hubo desaprobación. Parte del público se dedica a no estar de acuerdo, algunos son capaces de acercarse y decirte “Che! cambiá eso y poné tal cosa! Hay sugerencias aceptables y otras no.
 ¿Cuál ha sido la amplificación más importante que hiciste?
=La de la fiesta de los 75 años del pueblo, en febrero del '83. Fue una semana donde hicimos amplificaciones en la plaza, en una doma grande que se hizo en la cancha de Juventud, en el almuerzo en las carpas en la cancha de Belgrano y terminamos con el acto y desfile que condujo Antonio Carrizo. Fueron muchas amplificaciones y la principal fue la representación de la fundación de Santa Isabel.
 Y todo sin la tecnología actual...
=Era todo a pulmón, laburando para tratar de sacar el mejor producto. Es que la mayoría de las cosas que se usan hoy en ese tiempo ni existían o eran muy costosas. Una potencia o una consola como las de ahora eran impensables.
 ¿Cómo comenzás con la T.V.?
= Es con lo que actualmente sigo. Mi hermano Alberto vino de Rosario, en julio del '83 y el 10 de julio compramos nuestra primer cámara y nuestra primer casetera. Me acuerdo porque el 10 de agosto era el cumpleaños de mi viejo y dimos el primer cheque para esa fecha.
 ¿Ustedes vieron que era buen negocio? 
=Uno hace las cosas porque las hace. Siempre uno ponía el pretexto de que iba a hacer negocio cuando comprábamos algo. Era para tranquilizar a los demás, fundamentalmente a los viejos porque el respaldo final siempre era Gobbi.
Llegamos a montar un equipo grande, con el que cubríamos eventos deportivos y fiestas en toda la zona. Filmábamos cuantas cosas se cruzaban, en Teodelina y Cañás estuvimos en el inicio de los cables, las primeras imágenes fueron nuestras. En Venado cubríamos todos los eventos porque no había prácticamente cámaras. Toda la zona, María Teresa, hasta Rufino y Firmat.
 Y en Santa Isabel hacían un noticiero cuando aún faltaba mucho para el cable.
=Video Semana. Los fines de semana lo pasábamos en Yuyo's con lo ocurrido durante la semana más algún reportaje o las colas de las películas que se pasaban en el cine. Alberto filmaba y yo presentaba las notas. Nos quedábamos a la noche a trabajar y editar.
 ¿Por qué terminan con las filmaciones?
=Hubo problemas financieros, pero además mi hermano se vuelve a Rosario y yo también. Alberto trabajaba en una productora de T.V. y yo, en diciembre del '88 voy a editar y compaginar la película de los 100 años de Firmat y me quedé a trabajar. Desde ese mismo estudio empiezan las emisiones de F.M. Arco Iris, una de las primeras de Rosario, que después se convierte en F.M. Tango. Un día el dueño me mostró el transmisor que había comprado para poner la radio, entonces me vine acá, cargué los equipos y los discos y empezó Arco Iris.
 En septiembre del '93 me voy a Canal 3 a hacer cámara de producción, filmando imágenes para una productora. A su vez, en el verano, trabajé con la cámara para De 12 A 14 en La Florida, también hice producciones para Luis Novaresio y para el programa Magazine de Carlos Bermejo. Después pasé a Canal Rural, haciendo la parte agropecuaria de esa zona y volví a la Tango.
 ¿Cómo fue tu experiencia con la Tango?
=Alberto, que había estado de director, se viene a Santa Isabel y después de un tiempo entro en ese puesto, desde el '97 hasta fin de 2000.
 Yo no sabía nada de tango hasta el momento de crearse la radio, así que empecé a viajar a Buenos Aires a ver como se armaba la producción. Manejar la parte artística de una radio de tango significó un gran salto y eso cambió mi vida, realmente fue una experiencia extraordinario en cuanto a lo musical y a lo humano. Empezamos a armar toda la programación en computadoras, muy viejas ahora, pero que cambiaron la historia de la radio. Aprendí a restaurar discos, algunos casi inexistentes, a pasarlos en forma digital y mejorarlos.
 He conocido mucha gente. Gente como por ejemplo Miguel Domingo Aguiló, el máximo periodista y hacedor de programas de la radio de Rosario, era un amigo mío, Marcelo Miñosi, que fue la voz de los radioteatros rosarinos que escuchábamos de chiquitos, Oscar Marino que era el tipo que hablaba de automovilismo y deporte... Era gente que venía a hacer los programas a la radio y que estaban ahí, con 30 o 40 años de experiencia. Gente de respeto porque respetaban su laburo, y que con la experiencia que tenían me trataran de igual a igual ha sido una gran experiencia. La F.M. Tango ha sido en mi vida el principal trabajo que hice en cuanto a lo pro-fesional, lo más grande y mejor que hice.
 ¿Por qué volviste a Santa Isabel?
=Vine a Santa Isabel a ser feliz con mis amigos. A vivir realmente sin preocupaciones. Significó el reencuentro con mi historia, con mi vida, con mis afectos. Porque Rosario, además de no haberlo querido mucho, solo era mi realización profesional, pero mis cuestiones afectivas siempre estaban acá, me venía todos los fines de semana.
 ¿Sos fanático de Santa Isabel?
=Si. Amo a Santa Isabel, amo mi pueblo
 Este retorno al pueblo no puede ser tomado como un fracaso? 
=No. Cuando estaba en Rosario andaba en un BMW y cuando volví a Santa Isabel andaba en un Citröen. Yo soy más feliz con un Citroën en Santa Isabel que con un BMW en Rosario.


*

 



lunes, 4 de marzo de 2013

El "Negro" Farina

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 35 del 15/05/2002
 Amigo de los micrófonos y los escenarios, Omar Farina nos habla de sus pasiones y de su trayectoria.
 En un encuentro pactado con la idea de recorrer el pensamiento y la vida de un hombre conocido tanto por sus programas radiales como por su vinculación al teatro y a la música es que llegamos hasta la casa, en Villa Cañás, de Omar Farina, el "Negro", como se lo conoce más popularmente. 

Es una tarde calurosísima del mes de marzo. Mientras toma mate habla pausado pero animadamente dejando traslucir satisfacción por sus cosas. Fuma uno y otro cigarrillo y nos cuenta sobre sus inicios, su pasión por el tango, sus programas de radio y las incontables noches en que presentó también a incontables artistas.
Comencemos con tu nacimiento
=Yo nací en Santa Isabel, soy del '40, del 10 de enero. Nací en el campo, al lado de Otto Bemberg, en la chacra de Pellegrini y en el '45 nos vinimos al pueblo.
¿Siempre te dedicaste al espectáculo?
= Si. Puede ser que la “culpable” de todo esto sea mi maestra. Antes, de primero a sexto, tenías la misma maestra, y la mía fue la Sra. Elda Borra de Salemme -le mando un saludo- que, no se por qué, de chiquito me hacía decir versos; los 25 de Mayo, los 9 de Julio… Cuando hacíamos trabajos especiales yo siempre hacía algún sketch chiquitito o decía poesías. No se que me veía ella.
  Y le fuiste tomando el gusto...
= Claro. Ella me enseñó a decir algunos poemas que todavía tengo en la memoria. Y así empecé; y me gustó, me gustó... Después fui a estudiar a Colón y a los 18 años me fui a Buenos Aires, porque ¿qué hacía yo en Isabel a los 18 años? Ahí tuve la suerte de vincularme con chicos y chicas que hacían teatro vocacional. Además siempre enganché algo para estar sobre un escenario, y tuve la suerte de estar cuatro años con Juan Ramón y dos con Floreal Ruiz, en el '72 y '73.
  ¿Cómo conociste a Juan Ramón?
= Veníamos de un partido de fútbol y en Moreno había un lugar que se llamaba El Rodeo. Ahí actuaba Juan Ramón con el acompañamiento de Horacio Malviccino y lo fui a ver. Cuando bajó del escenario me presenté y le dije que lo conocía a través de la televisión, del Club del Clan… Él siempre fue muy amable y me invitó a tomar una naranja Crush, me acuerdo. Me dijo “vení el sábado que viene a verme a Canal 11”. Y bueno, fui a verlo, y ahí comenzó la amistad.
  ¿Y qué trabajos hacías con él?
= La locución, lo acompañaba martes y jueves a la radio, también a la televisión o atendía los clubes de admiradores que él tenía; recibía las donaciones que hacían para asilos y demás.
  Cuando cayó la figura de Juan Ramón, ¿te desvinculaste de él?
= Claro. Aparte él se casó, se separó y se fue a Ecuador. Lo volví a ver, después de 22 años, ¿sabés donde? en Santa Isabel, en La Cantina. Antes de que bajara del micro fui y lo saludé. Esa noche lo presenté yo.
  ¿Y como fue la historia con Floreal Ruiz?
= Yo presentaba todas las noches, en cabarets y tanguerías, a un trío que se llamaba Los Prince, dos muchachos y una chica que hacían melódicos, y a un ventrílocuo. Y una noche caímos, en Ahedo, a actuar a la tanguería de Floreal Ruiz. Los presenté y después el encargado me dijo “Che, mirá, me gusta como presentás, ¿no te querés quedar de martes a domingos?”. Le dije que si y me quedé dos años… Después regresé a Santa Isabel.
  ¿Y porqué dejaste ese trabajo? Podrías haber hecho otra carrera.
= Si. Pero volví con algunos problemas, mi papá no estaba muy bien, entonces vine a quedarme algún tiempo. Extrañaba muchísimo pero a la vez estaba contento de estar otra vez en Isabel. Y ahí fue, en 1973, cuando Aldo Vanni me propuso hacer radio por primera vez, en O.P.S.I.
  ¿Nunca habías trabajado en una radio?
= Nunca. Aldo me dijo que necesitaba alguien para hacer un programa de folklore. Y bueno, ahí empecé.
  Y desde ahí hiciste todo tipo de programas.
= De todo, en Santa Isabel y ahora en Villa Cañás. Y con el tiempo me fui identificando con el tango, que es mi metejón. Por eso empecé a buscar cosas, historias, anécdotas...
  ¿Tenés una colección importante?
= Si. Y debo ser uno de los poquitos en el país que tiene una copia del manuscrito del testamento de Carlos Gardel. La persona que me lo dio, que es un profesional, lo sacó de una caja de seguridad, hizo una copia y me lo regaló, hasta arriesgó el puesto. Con respecto a las grabaciones, están todos en la radio, no son mías. Lo que guardo son libros.
Además, ya viviendo en Villa Cañás, tuve la suerte de salir a hacer pequeñas giras con muchos cantores de tango, con Guillermo Galvé, con Abel Córdoba, el cantor de Pugliese, un cacho de historia que estuvo en casa tomando un café, ahora con Ivana Fortunatti… En Teodelina, por ejemplo, tuve la suerte de hablar con muchos cantores: te enterás de cosas, anécdotas… por qué tal tango, por qué lo hizo, a quien está dedicado.
  Cuando viniste de Buenos Aires ¿qué hacías además de radio?
= Estaba con la orquesta de Eduardo Tirabassi. Ahí grabé mi primer versión de La Cumparsita, un recitado que se llama Cosas de Tango de Miguel Angel Soto. Estuve un año y medio o dos con Eduardo y cuando el locutor que tenía Eleuterio Pigliapoco se fue, pasé a la orquesta de él.
  ¿Cuanto tiempo estuviste con Pigliapoco?
= Unos 14 años. Y así conocí caminos, escuelitas, parajes… lugares que ni soñaba que pudieran existir. Es increíble...
Con Eleuterio grabé otra versión de La Cumparsita, Apología Tanguera del “Negro” Mela. Además él me hizo rendir examen como autor, me preparé, rendí y soy socio de SADAYC. En cada baile se hace una planilla en la que se ponen los temas que se tocaron, entonces Eleuterio o Eduardo ponían varios temas míos. El 16% de la recaudación de cada baile es para SADAYC así que a los tres meses te llega el dinero correspondiente.
  ¿Qué es lo que más recordás de los bailes
= Anécdotas tengo muchísimas. Pero lo que más me ha quedado es la cosecha de amigos, la gente, como te atiende; y en los bailes de campo ni hablar. Los bailes de campo eran fabulosos, que se yo, las carpas, lugares a los que nosotros llegábamos y... ¿acá? Y había mil, mil quinientas personas en una carpa, ¡y en pleno invierno!
Te puedo contar mil anécdotas de la época de Eleuterio, como por ejemplo las locuras de Oreste Pisani. También hay muchas que no se pueden contar, no son muy de familia.
Una vez, creo que fue en Santa Teresa, subimos al escenario, muchos nos miraban, ¡porque éramos populares!, otros se acercaban al escenario para ver tocar a Eleuterio. Me dice Eleuterio, "bueno arrancá": “Muy buenas noches Señoras y Señores…” y toqué el micrófono con el labio y me pateó en la boca. Fue tremendo, la corriente me tiró para atrás y no pude hablar por un rato. Otra vez empecé la presentación y se me bajó la presión y me caí…Un alboroto tremendo entre la gente!, había una enfermera que me quería poner una inyección! que se yo!
  ¿Cuál ha sido la mejor época de tu carrera?
= ¿La época mas linda? Yo pienso que fue la de la orquesta.
  Con muchas noches ocupadas...
= Y, te imaginás, era de martes o jueves a domingos. En el mes de febrero de 1978 hicimos 29 bailes en 28 días!! El día 28 hicimos Junin y Lincoln. Yo salía de mi casa y estaba dos o tres días sin volver. Y te digo que ganaba buena plata, era otra época.
La radio también me ha dado muchas satisfacciones. Lo lindo es cuando vos hacés un programa y la gente te llama, te dice “la estamos pasando bien”.
  ¿Alguna vez te sentiste solo en la radio?
= No, nunca. Un consejo de Aldo Vanni era: “Así sepas que te está escuchando una sola persona, hacé el programa bien igual.”
  ¿Nunca tuviste miedo al público?
= No, mientras más gente mejor. Para mi era un desafío. Me daba la impresión de que me agrandaba, o sea me gustaba eso, tener mucha gente para hacer mejor las cosas. Y me parece que a todos los que estábamos en el grupo de Eleuterio también. A veces teníamos esos bailes con poca gente, interminaaables!, noches que se hacían largas y, bueno, tenías que hacer el trabajo bien igual. Pero si había mucha gente, ah!, te daba más ánimo.
  ¿Contanos algo de tu trabajo en radio?
= Hace muchos años que estoy de 7 a 8.30 con tango, folklore y noticias. Y lo que va cumpliendo años junto con Radio Santa Cecilia es lo que hago al mediodía de 12 a 12.30, “Compartiendo la Mesa Familiar”. Los sábados de 7 a 9, “Entre Mate y Mate” que son dos horas de tango con concursos y mucha participación de la gente. En Santa Isabel hacía la mañana junto a Teresita Amadío. También "Mateando con el Negro", con reportajes a la gente común.
  Ya tenés un determinado tipo de audiencia.
= Si llaman de Teodelina, Santa Isabel, María Teresa, de toda la zona. Y concursan.
  Villa Cañás es el lugar donde más viviste...
= Si, porque nací en Santa Isabel y viví 18 años. Después volví y enseguida me casé, y hace ya 28 que estoy en Villa Cañás.
  ¿Villa Cañás o Santa Isabel?
= No…llama la tierra. Yo me siento muy cómodo acá, la gente me recibió muy bien, tengo muchos amigos, pero mi corazón está en Isabel y es verde, de Juventud. Lo quiero mucho a Santa Isabel y lo recuerdo cuando era con calles de tierras y pasaba el regador y se juntaban las mariposas y salíamos con una ramita a agarrarlas en los charquitos… El olor a tierra mojada… Se extraña mucho eso.
  Al decir “soy de Santa Isabel y de Juventud” ponés las dos cosas al mismo nivel.
= … Ha de ser porque de chiquito me la pasé adentro del Club Juventud, cuando estaba enfrente de Dall' Ochio y los hermanos Ruiz eran los conserjes, después estuvo Mario Miculán y después Palau. Mirá si me acuerdo… si vivía adentro del club!
  ¿Hacías notar tus sentimientos hacia Juventud en la radio de Santa Isabel? 
= No, pero me acuerdo cuando de un clásico en la cancha de Juventud. Yo daba las tandas, vino un gol de Juventud y lo festejé, me salió del alma. Aldo me dijo "levantate y andate," fue para que no haya bronca.
  ¿Cómo te enamoraste d el tango?
= Cuando era chico escuchaba una radio a batería que teníamos en casa. Los martes y jueves Carrizo presentaba a D'arienzo, todos los días, a las 8 de la noche, estaba el “Glostora Tango Club”: De Angelis con Dante, Martel, Larroca, Godoy, por nombrarte algunos cantores. Escuchaba a Angelito Vargas, no había otra música… Y después estaba la propaladora de Miculán, que tenía una torre con tres bocinas en la heladería vieja, al lado del Prado Español…
Y ahí, al Prado Español, donde se hacían muchos bailes, una noche llegó Francisco Rotundo con Julio Sosa y Floreal Ruiz. Y ya, con un amigo, Roberto Bastino, siempre hablábamos de tango. Yo tendría 12 años, pantalones cortos, y me acuerdo que saltamos el tejido y justo bajaba Floreal del escenario... y lo toqué!! La primer noche que lo presenté conté esta historia. Él no quería mucha presentación, pero ese día conté que yo era de un pueblo muy chiquitito de Santa Fe, que tenía 12 años cuando lo conocí en el Prado Español y que ahora tengo el gusto de decir: "Señores, canta Floreal Ruiz". Entró lagrimeando el viejo…
  ¿Lo mejor del tango?
= Eh!!... Carlos Gardel!
  ¿Te sentís una persona especial?
= No me siento especial. Estoy en lo que me gusta, no se si lo hago bien o mal.
  ¿Tu trabajo te trajo momentos ingratos?
=No, al contrario. Lo que me dio el micrófono siempre han sido satisfacciones.
  ¿Por donde andaban con la orquesta?
=Por todos lados... No se, hemos llegado a Córdoba, lugares de La Pampa. Y después la zona fuerte era Pergamino y Junin. A Junin, una vez fuimos, en distintos lugares, de martes a domingo, durante una semana seguida. Íbamos al Club Juventud de Pergamino, el B.A.P. un club de ferroviarios. Había un club que era todo celeste, sillas, mesas, paredes, era un lugar de encuentros, iban muchachos y señoritas grandes solas.
  No todos los ambientes eran iguales…
=No, no… pero todos los bailes que hacíamos con Eleuterio eran familiares.
  Pero no era lo mismo ir a un casamiento que a ese lugar pintado todo de celeste…
= Claro…, lógico
  ¿Y ahí cambiaban el repertorio?
= No, no, no… Hemos ido a lugares en que se bailaba a media luz.
  Y ustedes le metían con todo...
= Ah, si, si… Pasodobles, rancheras, foxtrot, milongas, lo que fuera.
  ¿Qué opinás de que ya no se realicen bailes con este tipo de música?
= Cuartetos, cuartetos, fueron tres o cuatro, como el Cuarteto Leo, Coquito Ramaló con la Mona Jiménez cuando era Cuarteto de Oro, Carlitos Polo Rolán… Los respeto mucho… Después, cumbia, cumbia, hicieron Los Wawancó y Cuarteto Imperial. Pero toda esta música que vino después, la cumbia villera, lo tropical, que me perdonen los fanáticos, pero es un desastre. Chingue chungue, todo igual y cantorcitos de medio pelo
  Maquinita programada.
= Claro! Le pagás a un buen músico, le decís armame un repertorio de treinta temas y le ponés un cantor adelante… ¡Nooo!
  Pero el estilo que hacían ustedes cayó en desgracia a manos de este tipo de música.
= No se si cayó o fue Eleuterio que terminó.
  Está bien, pero no hubo otra orquesta que lo siguiera haciendo.
= Claro, hacer lo que hacía Eleuterio... El primero fue Feliciano Brunelli y el sucesor fue Eleuterio Pigliapoco. Eleuterio tiene 31 discos grabados. No es macana, son doscientos sesenta temas registrados propios de él. Nooo!! marcó toda un época. En Buenos Aires mismo, en SADAYC se comentaba ¿Quién es este Pigliapoco que hace veinti pico bailes por mes…
  Sin embargo en Buenos Aires no trascendió. 
= No, porque fue un fenómeno del interior. Y ojo que él no quiso llegar a Buenos Aires, lo tomó como una empresa: laburar, laburar y laburar… Y no regalarse y tampoco hacer cosas para que ganen plata los demás. El lo tomó como empresa. Te das cuenta. ¿Por qué nadie se iba de la orquesta de Eleuterio? porque se ganaba bien, se comía bien, te compraba hasta la ropa! ¿Quién se iba a ir?
  ¿Cómo lo presentabas?
= Tenía una base. Comenzaba saludando, decía lo que se me ocurría y terminaba diciendo: “Aquí está el Maradona del acordeón, el número uno, el bate records, Eleuterio Pigliapoco!!"
  Tu herramienta de trabajo es la garganta, y desde que estamos hablando ya te fumaste tres cigarrillos…
= Estoy operado de las cuerdas vocales. Fue en agosto del '94, me quedé mudo presentando un espectáculo en Studebaker. Me dolía la cabeza, hice fuerza, y me quedé mudo. En septiembre me operaron, me sacaron cinco pólipos. Mucho hablar, mucho polvillo en los salones, el humo de los cigarrillos, resfríos mal curados.. Me afectó, pero ahora estoy bien.
  Actor, locutor, presentador, recitador, fanático del tango. ¿Qué es lo que más te gusta ?
= Yo quiero a todo lo que hago. No tengo preferencias, hago todo con cariño, pero presentar espectáculos de tango me enloquece.
  ¿Hiciste teatro sólo en Buenos Aires?
= No. Siendo chico, en Isabel, con la dirección de Hugo Pessino, hice "Así es la Vida", después "Canuto Cañete"... Después estando en Cañás, hice teatro bajo la dirección de Tellería, actuamos por toda la zona y llegamos a la sala Labardén de Rosario.
Ahora estoy ensayando una obra en la cual soy el relator de la historia de Villa Cañás. Se llama "Historia de un Centenario"
  ¿Que te gustaría hacer en el futuro?
= No se. Ahora me he puesto muy fiaca, no salgo de noche, trato de ser compañero con mi señora y mis hijas. Es por el tiempo que no estuve con ellas y porque me cansé de trasnochar. Si trasnocho lo hago en mi casa, viendo televisión. ¡Cosa de viejo!! Además tengo la satisfacción de tener mis dos hijas, una recibida y a la otra le faltan dos años.
También me dedico a la huerta, cosa que nunca había hecho. Hago quinta en un terreno que hay detrás de la radio.


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