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miércoles, 4 de febrero de 2026

Francisco Salemme, "el Padre del Pueblo"

Entre tantas voluntades de progreso y prosperidad por un nuevo pueblo recién gestado en la inmensidad de la pampa gringa de principios del siglo XX, varias figuras fueron relevantes en ese proceso inicial de Santa Isabel, siendo una de ellas, sin lugar a dudas, la del italiano Francisco Salemme, conocido popularmente como “El Padre del Pueblo” o, en su versión italiana -idioma muy utilizado en aquellos tiempos- “Il Padre del Popolo”.

Nacido en 1863 en Maierá, Cosenza, provincia de la región de Calabria, Don Francisco emigró a Argentina con el firme propósito, de "hacer la América", expresión que resume el sueño de millones de inmigrantes, mayormente europeos (italianos, españoles, entre otros), que entre finales del siglo XIX y principios del XX cruzaron el Atlántico hacia países como Argentina, Brasil o Estados Unidos, buscando escapar de la pobreza de sus tierras natales y lograr una vida mejor.

Su figura estuvo presente en varios lugares de la región. Aparece como presidente comunal de Elortondo entre los años 1896 y 1897 según se puede observar en "31 - Historia de los pueblos y ciudades del Departamento General López", y también como acopiador de granos en Christophersen.

A poco de fundarse Santa Isabel, el 8 de febrero de 1908, Salemme recaló en el pueblo adquiriendo una chacra y también media manzana situada en su lado más extenso sobre la calle Sarmiento al 1200. Allí construyó un almacén de ramos generales, su vivienda y otras dependencias, edificaciones que en 1948 fueron adquiridas en gran parte por la Cooperativa Unión y Fuerza.

A su prolífica actividad comercial se le añade la política, que lo llevó a ser presidente de la Comuna de Santa Isabel en los períodos de 1911 a 1912, 1914 a 1920, 1924 a 1926 y 1928 a 1930.

Casado con Filomena Biondi, durante todo este proceso de su vida en Argentina realizó algunos viajes a su pueblo natal volviendo con hijos que habían quedado allí.

Se cuenta que la comunidad de Santa Isabel, agradecida por su liderazgo, le realizó un ágape en la Sociedad Italiana como despedida por uno de sus viajes a Italia. Luego de la comida, Don Francisco dirigió unas palabras a los asistentes del evento pero su discurso fue interrumpido cuando su rostro recibió el golpe de un trozo de papa hervida -otros dicen que de miga de pan- que, a modo de broma, voló desde un punto indeterminado del salón generando su frase más célebre: "¡ma!, ¿chi mi ha lanciato il papaso?!!" (pero ¿quién me tiró el papaso?) y el momento más hilarante de la reunión.

Una excentricidad para la época y el lugar es que no manejaba su automóvil, tenía un chofer que lo llevaba a todos lados, no solo porque no sabía manejar sino también porque su nivel económico se lo permitía.

Falleció producto de "síncope cardíaco", según los registros del cementerio local, a los 67 años, el día 28 de abril de 1930.

Su personalidad le valió una página en la publicación de 1933 “Homenaje al pueblo Santa Isabel en su vigésimo quinto Aniversario” con el siguiente texto:

"Don Francisco Salemme, fundador de la casa de ramos generales que hoy existe bajo el rubro de Salemme Hermanos actuó en la comuna de Santa Isabel durante quince años y por sus condiciones de carácter, por su dedicación al cargo de presidente que desempeñara, se le mencionaba siempre cariñosamente como “el padre del pueblo”.
Cuando en el gobierno de Ignacio Crespo se dio autonomía a este distrito que antes dependía de la jurisdicción de Carmen formóse una comisión provisoria, la cual estaba compuesta de tres miembros y la integraban los señores Francisco Salemme, Domingo Carricart y Santiago Raimondi.
A poco que se ahonde en el desenvolvimiento de la labor constructiva desarrollada por don Francisco Salemme, a poco que se examine su vida pública, que aparece documentada en los libros comunales, se llega al convencimiento de que representó un valor imprescindible para la colectividad, porque fue siempre factor de progreso, porque fue elemento decidido, consejero discreto, de esos que encausan un pueblo.
La documentación oficial lo puntualiza y el recuerdo de los vecinos que conocieron su actuación, lo ratifica. Don Francisco Salemme actuó decidido y enérgico al frente de la comuna de Santa Isabel, con la sola preocupación de ser útil al núcleo que él consideraba su pueblo, su familia misma.
Todos sus actos han tenido esa noble característica, es decir, su empeño en trabajar por el progreso de Santa Isabel, su actividad nunca desmentida.
Como presidente de la comisión de fomento, don Francisco Salemme supo compenetrarse de las necesidades y aspiraciones de su pueblo, interpretándolas con acierto para convertirlas en halagadoras realidades, sin omitir sacrificios, ni aún los de carácter personal.
Dedicó todas sus energías a defender en la forma que le fue posible, con verdadero entusiasmo y siempre con buena fe, los interesas confiados a su custodia, siendo uno de los esforzados luchadores que cooperaron a la formación de este pueblo. La casa de comercio que fundara, la dirigen hoy sus hijos, los señores Domingo, Luis y Vicente Salemme".

Es interesante, además, lo que se publicó en el periódico "Cañás" de la vecina localidad de Villa Cañás, en el obituario que aparecido tras su muerte. El texto está extraído de una hoja ajada e incompleta por lo que hay algunos faltantes. Esta es la transcripción del mismo en forma fiel:

"Honda pena ha causado en los círculos comerciales donde actuó la inesperada desaparición de Don Francisco Salemme.
Italiano de origen, fue el extinto un ponderado factor que contribuyó en las esferas de sus conocimientos y con el entusiasmo y dedicación de los que tienen gran afecto al país, a los adelantos generales, asociando personalmente a cuanta iniciativa de progreso solicitara su ponderación. 
 Hombre de negocios, activo y experto, con iniciativas que han de recordarse siempre como el mejor elogio de su… …y esfuerzos correspondiéndole… …odo intervenir en todas las es… …entusiasmo y la fe, de quien… …en el porvenir la mejor recompensa. 
De cualidades caballerescas poco comunes, hombre de espíritu afable que siempre propulsaron propósitos nobles y generosos sentimientos, que reveló en cada circunstancia y en modo preferente en las instituciones bienhechoras a que prestó el calor de su apoyo y el estímulo de su perseverancia. 
Nacido en Maierá, centro de la Italia llegó en nuestro país el año 1877 en Rosario, de donde después de varios viajes a Europa el año 1891 se estableció con casa de negocio en Elortondo no tardó allí en vincularse, fundando y organizando la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos cuya presidencia ocupó por varios años. 
Fue electo Presidente de la Comisión de Fomento del mismo pueblo Elortondo desarrollando entonces una intensa y proficua labor, iniciando la construcción del cementerio local.
Al delinearse el pueblo de Santa Isabel, fue el señor Salemme uno de los primeros pobladores entregándose de lleno con renovado entusiasmo y viril energía… …un pueblo importante. 
Entre las tantas iniciativas y siendo patriota ardiente, inició y fundó en esta la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos ocupando casi siempre la presidencia.  
Por su mérito de hombre significado, el gobierno de la Provincia lo designó primer Presidente de la Comisión de Fomento de Santa Isabel, una vez sancionada la Ley de la Comisión de Fomento siempre por mayoría de votos siguió ocupando la presidencia por más de quince años, tiempo necesario para engrandecer el pueblo.  
En su último viaje a europa el año 1920, hizo fundir y trajo una campana que obsequió en nombre de su esposa a la Iglesia local; al regresar de su país natal trajo un hermoso juego de banderas de seda que obsequió a la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. 
Su fallecimiento ha sido profundamente lamentado en el vasto círculo de su relación, así como por todos aquellos que tuvieron oportunidad de frecuentar su trato.
Esposo cariñoso y ejemplar, formó un hogar respetable, donde el ejemplo de sus correctos procederes ha de servir de guía para los suyos. 
 
SEPELIO
A una elocuente demostración de duelo dio lugar el sepelio el lunes 28 de Abril a las 10 horas, desde las primeras horas de la mañana el comercio en general que cerró sus puertas en señal de duelo se estacionaba ante la casa mortuoria, en donde llegaban representaciones de todas partes, la que se distinguía la sociedad italiana local con sus banderas enlutadas, a la salida del cortejo fúnebre la banda de música de Elortondo entonaba marcha fúnebre acompañando el cadáver que fue transportando a pulso hasta el interior del salón de la saciedad italiana donde le rindió homenaje póstume con un vibrante discurso el secretario de la misma señor Carlos De Agostini; siempre cresciendo la multitud de gente siguió el cortejo fúnebre hasta la iglesia parroquial que se ofició una solemne misa cantada por el eterno descanso. Bajo una densa lluvia siguió el acompañamiento hasta el cementerio local donde hize uso de la palabra el señor Severo Cabanillas".
A continuación se detallan los nombres de las personas que estuvieron en el sepelio -posiblemente extraídos de las tarjetas que los concurrentes acostumbraban dejar en el tarjetero para comunicar a los familiares su visita- tanto de Santa Isabel como de otras localidades y ciudades, además de los telegramas recibidos.

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miércoles, 22 de abril de 2020

Recuerdo a Valentín

Por "Lesburgue".

 Febrero de 2007.
 Recuerdo a Valentín.

Desde chicos compartimos la pasión por la pelota.
El vivía en la cancha y las tardes nos las pasábamos jugando el Vasco, Oscar, Norberto, Osvaldo y otros muchos que no recuerdo.
Estoy hablando aquí de las décadas del '50 y '60. En ese tiempo la pelota a paleta era muy popular, tal es así que había tres canchas en Santa Isabel y todas colmadas de jóvenes entusiastas por este deporte.
En esa época, nuestro ídolo era -y aún lo sigue siendo aunque ya no está- Milo, un extraordinario pelotari de Teodelina.
Era tal la pasión que semejante jugador despertaba en nosotros que, recuerdo, después de ver un partido
con Valentín en la cancha de Blanco, con Milo como protagonista, al terminar estos partidos, a última hora del día, volvímos a su casa para ir a la cancha a pelotear en la penumbra del atardecer.
Y ni les cuento lo que pasaba cuando la pelota pasaba por algún agujero del tejido sobre el frontón, porque al tener una buena pelota había que cuidarla. La pelota que salía sobre la calle Francia caía en el campo (en esa época) y nos pasábamos horas buscando entre la gramilla, tanteando con el pié, porque verla no se podía.
Siempre se destacó Valentín por su calidad como jugador y su temple para afrontar compromisos difíciles.
Su partido más extraordinario y que él recordaba siempre, fue en Sancti Spíritu, en un torneo en donde intervinieron parejas de Rosario, Rufino y Venado Tuerto; digamos lo mejor del sur santafesino año 1963.
Llegaron a la final la pareja de Santa Isabel, integrada por el Polaco, como delantero, y Valentín de zaguero, contra los locales. Y, como se estila en estos casos, las apuestas se redoblaron a favor de los locales.
De Santa Isabel habíamos acompañado el Ñato, que tomaba las apuestas a nuestro favor sin distinción de usura o desventaja, Norberto, menor de edad, y yo, en la colimba.
Cuando el aluvión de apuestas que tomaba lo superaron económicamente, el Ñato nos consultó si hacíamos una vaca para seguir apostando. Y dijimos que si, que podíamos respaldar.
Y empezó el partido.
Fue muy parejo hasta los dieciocho tantos, momentos en el que algo tremendo pasó; nos sacaron cuatro tantos seguidos. El partido era a veinticinco tantos y Norberto me preguntaba cómo ibamos a salir de ahí.
Y en ese momento apareció el temple y la calidad de jugador que tenía Valentín. La cancha zurda con dos tambores, el de la derecha normal, pero el de la izquierda apenas se distinguía; es decir que la pelota que pegara en él, era tanto seguro. Y este gran jugador, con su temple y coraje, jugando él de zaguero, metió cuatro tambores por zurda seguidos. Les igualó el partido y de ahí a ganarlo, fue solo un trámite más.
Este partido vivió en su memoria como el logro más grande de su carrera deportiva y al recordarlo hacía hincapié en las dificultades del momento. Se llenaba de orgullo al haber revertido una situación tan difícil y se reía cuando yo le contaba de mis problemas afuera de la cancha, con Norberto y las apuestas.
Este es mi humilde homenaje a aquel con quién compartí la pasión por la pelota.





Ver más en:  Historias de frontón

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lunes, 15 de junio de 2015

Presbítero Antonio Llonch


En Santa Isabel, los fieles católicos recuerdan al padre Antonio Llonch por su paso en la parroquia Santa Isabel de Portugal.

Antonio Llonch se hizo cargo de la parroquia San José de Villa Cañás el 12 de febrero de 1933 ocupándose también, en un principio, el segundo y cuarto domingo de cada mes, de la iglesia de Santa Isabel, cuando ésta aún no tenía la categoría de Parroquia y, por lo tanto, carecía de cura párroco.
Nacido el 1º de noviembre de 1907 en Rosario, Llonch fue ordenado sacerdote el 18 de mayo de 1930. Ocupó los cargos de Vicario Cooperador en la Concepción de Rosario hasta el 20 de diciembre de 1930 y luego en Rafaela hasta el 1º de febrero de 1933. Falleció el 20 de noviembre de 1959 y su cuerpo se encuentra sepultado en uno de los muros del frente del templo parroquial San José de Villa Cañás.


En 1967 una resolución de la Comuna de Santa Isabel determinó que la calle Paraguay debía llamarse Antonio Llonch para recordar al desaparecido sacerdote. Finalmente este cambio no se realizó ya que disposiciones superiores no permitían el reemplazo en calles que tienen como denominación un país limítrofe. 


Sin embargo, en la reunión de Comisión Comunal celebrada en horas del mediodía del lunes 22 de marzo de 2010 se acordó designar con el nombre de Presbítero Antonio Llonch al pasaje que se ha creado en el nuevo barrio Fonavi que, por entonces, se estaba construyendo al suroeste del ejido urbano. El nuevo pasaje comunica a las calles San Martín e Yrigoyen y está ubicado entre las calles Chubut y Urquiza. Finalmente el nombre del querido y recordado cura quedó grabado en esta calle de Santa Isabel.


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domingo, 29 de diciembre de 2013

La Señora de las Cañas.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 81 - 28/08/07

Sin dudas, la historia de Santa Isabel no estaría completa si no se le dedicase un espacio a Aurora Buscarioli, conocida como la Señora de las Cañas.
 
 Sus orígenes se remontan a Villalpando, un pueblo de Castilla y León en España, lugar desde donde llegaron sus padres al corazón de la pampa húmeda, como tantos otros inmigrantes, buscando la realización de sus sueños. 

 Esta pareja de labradores se instaló en lo que hoy es el límite entre Santa Isabel y María Teresa. De ellos nacieron 7 hijos. Aurora fue la segunda, un ser muy especial, diferente, que alegró el hogar de sus padres el 30 de octubre de 1916 y que tuvo una juventud poco sencilla ya que, como mucama, debió trabajar mucho.
 Se casó con Pedro Cicci. Mientras él trabajaba en los galpones del ferrocarril, ella lo hacía en la fábrica de medias del Sr. Tavani. Tuvieron tres hijos: Rosendo, Cristóbal y Lucio. Aurora pedía con frecuencia a Dios por seguridad para sus hijos, alimentos y salud. Solo eso la conformaba.

 Se cuenta que una tarde, mientras lavaba medias en el patio de su casa, se acercó a ella una vecina con su bebé en brazos pidiéndole, entre llantos, que cure a su pequeño hijo. Aurora no entendía, le pedía que lo llevara al médico, pero la mujer insistía de un modo sorprendente.

 Aurora tomó un crucifijo que llevaba colgado al cuello y lo posó sobre el cuello de la criatura quien evidenció una rápida mejoría. Brotaron de sus labios palabras desconocidas. La fiebre bajó. Le recetó una infusión de Yerba de Pollo. El niño estaba totalmente curado. A cambio recibió una gallina y la fama que la acompañaría hasta su muerte.

 Comenzó a tener videncias. Existen sobradas pruebas de que fue consultada por gente humilde y también por personalidades de todo el país y del extranjero. Uno de los casos más conocidos fue el de las hermanas Norma y Mimí Pons. 

 No todas fueron rosas para Aurora. Sufrió persecuciones por parte de las autoridades y denuncias. Pero hasta la policía la consultaba aunque, muchas veces, el mismo agente que se había hecho atender la premiaba haciéndole pasar una noche fría en la celda.

 No cobraba ni un peso. Se valía de un crucifijo, cintas y cañas. Curó, atendió o sanó -o como se lo quiera llamar- hasta que sus fuerzas y su salud se lo permitieron. 

 Su deterioro comenzó cuando falleció su esposo. Él fue quién más la comprendió, el que luego de extenuantes jornadas en las que se enfrentaba con enfermos del cuerpo y del alma, la esperaba con unos amargos. Pata de Cabra, empachos, ojeaduras, borracheras, traiciones, celos. Todos pasaban por la modesta casa de calle 25 de Mayo.

 A fuerza de aliviar males ajenos olvidó los propios. Una ataque de presión la llevó a declinar, a sentirse perdida, a sumirse en un mundo desconocido para el resto de los mortales durante varios años. Murió acompañada de sus familiares en el año 2000, recibiendo o despidiendo el milenio. 

 Poderes extraordinarios, sugestión, propiedades curativas de ciertas yerbas, fe... O la combinación de todas ellas; tal vez esas hayan sido las armas que utilizaba para aliviar los cuerpos y las mentes, o para indicar el lugar en que se encontraba un objeto perdido.

 Dicen que su padre, al igual que ella, también tenía videncias. ¿Alguien habrá heredado esas facultades?

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jueves, 26 de diciembre de 2013

Oscar Severini.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 62 - 20/10/05

 Esta sección nunca estaría completa si no tuviera alguna referencia a Oscar Severini, un artista isabelense al que, quienes lo conocieron, recuerdan siempre con cariño por su personalidad y por sus trabajos.

 Nacido en nuestra localidad el 9 de octubre de 1929, Oscar trabajó en varias tiendas como "La Rosarina" o "Casa Ducay". También, junto a Juan Forneris siendo conserje del Club Belgrano. Pero durante 36 años se lo vió frente a la consola de Teléfonos del Estado, luego Entel, trabajando como operador, en tiempos en que las comunicaciones no eran automáticas y había que pedir la comunicación para poder hablar. Los usuarios telefónicos de aquel entonces seguramente no habrán olvidado su voz en medio de las comunicaciones de larga distancia. "Hablaron, hablaron", decía cada tanto para saber si aún se mantenía el contacto. 

 Su faceta más importante en la sociedad fue la del espectáculo y la del arte, brindando su colaboración y talento en todas las instituciones que se lo solicitaran. Así participó en muchísimas puestas en escena, musicales o teatrales, que lo tenían como gran protagonista. Por sus dotes de bailarín, junto a su esposa "Coqui", descollaba en los escenarios locales con cualquier ritmo. Por ser dibujante y letrista realizaba infinidades de escenografías. Los carnavales de los '60, organizados por el Hospital luego de su reapertura, tuvieron el sello de Oscar, ya sea porque participaba en la construcción de carrozas o por la creación de decenas de caricaturas que luego eran colocadas en lo alto de los postes del alumbrado de los corsos.

 El actual altar de la iglesia Santa Isabel de Portugal y "la Glorieta" fueron diseñadas por él. También fue integrante del grupo que creo el parque Pinochoi y, a fines de los '70, cuando se rediseñó, pintó infinidad de caricaturas en las paredes que lo rodeaban. En diciembre de 1974 armó un árbol de navidad en el mástil de la plaza... y así siempre. Su figura no podía faltar en los festejos -como los de los Juanes, Pedros y Pablos que se realizaban en los '70 y '80- o donde hubiera creación. Infinidad de fotografías dan cuenta de ello, como la de esta nota, sacada el 30 de diciembre de 1953, en la que se lo ve dando toque finales a una caricatura (de Divito - Gentileza Banco de Imágenes de Santa Isabel) pintada sobre una pared del patio de la sede del Club Belgrano. No alcanza el espacio para describir todas las cosas en las que trabajó.

 Oscar Severini falleció el 16 diciembre de 1984 dejando un sinfín de gratos recuerdos y de buenos ejemplos a los isabelenses. 

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Don José Tavani.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 61 - 21/09/05

 De las páginas de "Homenaje al Pueblo Santa Isabel" editado en 1933 con motivo del 25º Aniversario de la localidad, se desprende que Tavani es el apellido más antiguo de nuestro pueblo y que el fundador de esta familia era un apasionado del avance isabelense.

  Según esta publicación "...cuando aún no estaba demarcado el pueblo, los rieles del Ferrocarril Pacífico", ramal de Saforcada llegaban a una distancia situada a unos quinientos metros del lugar en que hoy se encuentra la estación, librada al servicio público el 1º de diciembre de 1902. Existía en ese punto el edificio de la estación, desde luego sin comodidad de ninguna clase, y frente al mismo, del lado en que corría el camino real, la casa de negocio de los Señores Goría y Bautista y Ángel Marini.

 En 1904 dicho negocio era el lugar obligado de descanso para los que iban de San Urbano a Teodelina y demás pueblos de la línea. En las proximidades no había otra casa que la del jefe de la estación, del cambista y algún otro empleado y un ranchito ocupado por don José Tavani..."

 Otro párrafo dice de don Tavani que "goza en el pueblo de extraordinaria popularidad", que considera a Santa Isabel "como algo propio, como algo de su sangre y de su espíritu" y que este cariño "ha llegado muchas veces a los límites en que desaparece la serenidad... pero nada de esto puede merecer reproches porque las protestas de Tavani son siempre inspiradas en su afán noble de ver a su pueblo, a su segunda patria, en el más alto nivel de progreso.

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¿Nació Pappo en Santa Isabel?

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 64 - 20/12/05 

  Tras su trágica muerte acontecida el 25 de febrero de 2005, renació en los allegados a la música local la vieja pregunta: ¿Nació Pappo en Santa Isabel? Para poder dilucidar el misterio recurrimos a su sitio oficial, www.elsitiodepappo.com.ar (del que hemos extraído las fotografías que ilustran este informe). Por esos días se podía leer: "Según él mismo, Norberto Aníbal Napolitano nació el 10 de Marzo de 1950; hoy, luego de la muerte de sus padres, sus propias palabras crean una cierta incertidumbre sobre el lugar en dónde fue: "Me acuerdo de muy chiquito en Santa Isabel, en Santa Fe. Es un pueblito donde creo que nací; ahí o en Buenos Aires, no se dónde nací, creo que en Buenos Aires, pero estuve en los dos lugares."

 Sus propias palabras no aclaran esta incógnita pero hay una cosa cierta, parte de la infancia de Pappo transcurrió aquí y cada tanto solía visitar a familiares en nuestro pueblo. De eso dan cuenta muchos testigos que han estado dialogando con él, como Walter "Peki" Teppaz que coincide con lo que Gustavo Díaz, conserje del Hotel Central, nos contaba en una nota que le realizáramos en mayo de 2003, que la visita a ese lugar le despertó a Pappo recuerdos de otros tiempos. Por otra parte, con motivo del festival "A Todo Pulmón 2005" algunos organizadores tuvieron contacto con él y con familiares para lograr su actuación; Pappo se mostró entusiasmado con la idea de venir tocar a Santa Isabel ya que guardaba buenos recuerdos del mismo, pero finalmente y por diversos motivos esto no se concretó.  

   También podemos mencionar lo que el periodista y político nacido en nuestra localidad, Elbio Martínez, ese 25 de febrero escribía en un foro de www.argentinosenusa.com.ar: "Hace un par de meses lo crucé en un estudio de televisión en Rosario. Ahí, este grande del rock me confirmó lo que dice en su propio sitio, nació hace casi 55 años en Santa Isabel, al sur de la provincia de Santa Fe, aunque desde muy pequeño vivió en Buenos Aires."

 Para poder establecer la verdad sobre el nacimiento de Norberto Napolitano habrá que ahondar e investigar en registros locales y provinciales. Aunque hay muchos indicios de que "El Carpo" efectivamente nació en nuestro pueblo, también se asegura de que ese hecho aconteción en el barrio de La Paternal de la ciudad de Buenos Aires.


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01/08/2015

Fueron pasando los años y la duda se fue acrecentando. Están quienes sostienen, sin sustento, una y otra posición las que, entre confusiones y copy/paste, se multiplican en distintos sitios de internet.

Por esto es que durante 2014 decidí investigar la verdad sobre el nacimiento de Pappo. Y la conclusión -por más amarga que sea- es que no hay nada que compruebe que Norberto Napolitano nació en Santa Isabel.

Sí está comprobado, por la infinidad de testigos y relatos orales, de que los Napolitano vivieron en Santa Isabel, que se dedicaban a la herrería, que una de sus residencias fue en la vieja cancha de Belgrano -ya desaparecida- más precisamente en la construcción de la esquina de Misiones y Sarmiento, que aún se conserva, que era casa, vestuario y boletería. Por supuesto, también, sus visitas a la localidad tanto de él como de sus padres y tíos los que, una vez afincados en Capital Federal, regresaban periódicamente a Santa Isabel -especialmente a la familia Manccini- para pasar algunos días de campo, de caza y de buenos asados.

Repetidas veces traté de conseguir una copia de la partida de nacimiento de Norberto Aníbal Napolitano en Santa Isabel, Santa Fe, pero nunca apareció. Para ello hice los correspondientes trámites en Melincué, cabecera del departamento General López, en donde se encuentran los libros de actas de inscripciones de nacimiento, matrimonio y defunción de todas las localidades, con resultados negativos.

Por otra parte, ningún relato de habitantes isabelenses, afirma que Pappo haya nacido en el pueblo.

La verdad es esta: No he hallado ningún elemento que compruebe que Norberto Napolitano haya nacido en Santa Isabel. Si alguien lo tiene, sería muy importante conocerlo.

Raúl Pellegrini


La creencia de que Pappo nació en Santa Isabel llevó a algunos entusiastas a colocar, en 2005, un cartel con sus datos en la entrada principal del pueblo.   
     

 
En febrero de 2023 le fue encargado al artista local Guillermo Gigena la renovación del cartel de Pappo ubicado en Av. Sarmiento, en el ingreso a la localidad.

 
 
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Arreglador de pelotas

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 56 - 23/02/05

 La imagen de Don Juan Stiepovich cociendo pelotas de fútbol en su pequeño taller es una estampa imborrable de la niñez de muchos isabelenses.

  Hijo de croatas en Argentina, realizó tareas rurales en campos de la localidad hasta 1956, momento en que se trasladó con su familia a la zona urbana donde tuvo venta de pan y también taxi. A principio de la década de 1960 comenzó a realizar trabajos para la Cooperativa Unión y Fuerza hasta jubilarse en 1973. Es en sus años de jubilado que desarrolla esta actividad tan particular como recordada y de la que fue el único en realizarla en Santa Isabel.

 Stiepovich, que fue arquero del equipo de Juventud Unida que en 1932 salió campeón de la Liga del Sud, se dedicó a reparar pelotas de fútbol a partir de las que se les rompían a su hijo y sus amigos que jugaban en un terreno frente a su casa. Ellos habían comenzado a repararlas y Don Juan, se inició en el trabajo para ayudarlos pero terminó haciendolo en forma continua y como un ingreso que se sumaba a su jubilación.

 Por aquel tiempo las pelotas de fútbol eran de cuero con cámara de goma. Con suma prolijidad hacía nuevas costuras donde estas habían cedido, cambiaba los gajos de cuero roto, cambiaba las cámaras o partes enteras del casco de las pelotas. Entre sus clientes no solo estaban los chicos si no también los clubes que comenzaron a llevarle trabajo.

 Falleció en 1990 a los 82 años.


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martes, 24 de diciembre de 2013

Ángel Baldessari: Futbolero, melómano, fotógrafo.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 45 - 15/10/03

  En esta oportunidad rescatamos del recuerdo a Ángel Baldessari, uno de los tantos personajes que han habitado nuestro pueblo y que es recordado por varias de sus aficiones.

    La mayoría de su vida transcurrió en la zona rural hasta que en 1966 se mudó al pueblo. Trabajó mucho tiempo con una máquina sembradora tirada por caballos lo que no le impedía escuchar la radio y dedicarse, desde muy joven, a sus colecciones. Llegó a poseer la mayoría de los números de la revista El Gráfico aparecidos entre 1931 y 1935 y la totalidad desde ese año a la fecha de su muerte ocurrida a mediado de los ‘70 cuando tenía 60 años. 

  También fue importante su colección de discos de pasta de 78 R.P.M. y de L.Ps. La mayoría eran de grandes orquestas y cantantes de tango pero también los había de intérpretes de la llamada “nueva ola”, música para la juventud que comenzó a aparecer a mediados de los cincuenta. Ángel Baldessari tuvo un fonógrafo, más adelante un tocadiscos que funcionaba con 16 pilas grandes y por último un equipo amplificador a batería que, a su turno, los fue usando en fiestas de amigos o donde se lo pidieran a las que también llevaba los discos para animar. Fue uno de los primeros Discs Jockey isabelenses.

No se sabe cual fue el destino final de los discos ni el de las revistas. Algunos dicen que cuando se mudó al pueblo trajo parte de estas colecciones pero la mayoría quedó en la pieza que habitaba en el campo y luego de un tiempo fueron quemadas porque molestaban.


  También se dedicaba a la fotografía desplegando su trabajo con familiares, en las fiestas a las que concurría o en los festejos del Club Belgrano del cual era hincha. Para iluminar el momento de las fotos usaba el viejo sistema de magnesio que provocaba un gran fogonazo. Justamente esto le valió el mote de “Fogonazo”. 

 Era además una especie de ayudante de campo, aguatero, o botiquín del equipo de fútbol del Club Belgrano.

 El otro club de sus amores era Independiente de Avellaneda, del cual tenía muchísimos conocimientos adquiridos en esas revistas y en tantas horas de radio. Se cuenta que una vez fue a una fiesta del Club en Buenos Aires a la que habían concurrido los dirigentes más importantes de la institución. Allí fue el deleite y admiración de todos al describir detalles desconocidos de equipos, goles, campañas y jugadores.


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viernes, 20 de diciembre de 2013

Elías Frechou, herrero y creador

Publicado en "Acercar a la Gente"  N° 21 - 15/11/00

En los libros de la historia local aparece como fundador de Santa Isabel, entro otros, Elías (o Elí) Frechou. Se lo considera así debido a que llegó pocos meses después de haberse realizado el famoso remate que dio origen a la localidad y por lo tanto fue uno de los primeros compradores de lotes que aún estaban a la venta.

 Fue músico, tocaba el trombón en una banda que tuvo durante muchos años nuestro pueblo. Pero el nombre de este francés, nacido en la zona de los Pirineos en 1884, tuvo mayor trascendencia debido a sus extravagancias e inventos sorprendentes para la época y el lugar.

 Su casa se construyó en la calle Rivadavia al 1160. Allí tenía su herrería donde trabajaba el metal para las herramientas del campo y colocaba herraduras a los caballos. Precisamente, para esto último, había armado un aparato, una especie de manga parecida a las que se utilizan para cargar y descargar ganado vacuno, en el que el animal quedaba inmovilizado para poder trabajar en sus patas sin ningún riesgo.

 Dentro de su taller armó una máquina desgranadora de cereales cuando aquí aún eran desconocidas. Aunque el aparato funcionó bien, suele recordarse solamente el detalle de que no se podía sacar porque era más grande que la puerta y entonces se debió romper parte del galpón.

 La laguna El Aljibe -más conocida como laguna de Raimundi- fue escenario de otro de los experimentos de Frechou. Se cuenta que a una de sus motos le había adosado alas y que luego de haber tomado carrera, se arrojó desde una de las barrancas con la intención de poder, al menos, planear. Su experimento no funcionó y máquina y hombre terminaron, juntos, en el agua.

 Buscando el movimiento continuo armó, con piezas muy livianas, un mecanismo que funcionaba sin más fuente de energía que un sistema de pesas. Mucho tiempo después, el artefacto fue encontrado todo oxidado, pero cuando le hicieron una pequeña limpieza con querosén, funcionó más de un día hasta que se fue deteniendo lentamente.

 Elías -que nunca se casó ni tuvo descendencia- murió soltero a los 66 años el 8 de julio de 1950. Está sepultado en el cementerio local y la cruz de cemento que se halla sobre su tumba fue fabricada dentro de un molde que él mismo había diseñado y construido.
  

Elías Frechou con su vestimenta de la banda de música.

 
2015 - Sepultura de Elías Frechou en Santa Isabel (S. F.)
   
1933 - Grupo de Fundadores de Santa Isabel (algunos de los primeros adquirentes de tierras) Parados, de izquierda a derecha, Enrique Arona, Humberto Pennacchietti, José Carra, Humberto Carpi, Andrés Dall’Ochio, José Tavani, Juan Enrico, Albino Gobbi, Domingo Bastino, José Arona y Elías Frechou. Sentados: Constancio Dedomenici, Juan Paulina, Nicolás Chiesa, Antonia Vda. Carpi, viuda de Giudici, Erasmo Ciuro, Luis Vanni y Juan Ferrari.


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jueves, 19 de diciembre de 2013

El "Pibe Cabeza" en Santa Isabel.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 20 - 20/10/00





 Rogelio Gordillo, más conocido como el "Pibe Cabeza" nació en 1910 en la ciudad de Colón (Bs. As.) y era de profesión peluquero. Pero su fama se debió a los cuantiosos y espectaculares asaltos que junto a su banda realizó en la década del '30 en ciudades y pueblos de las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba, en la zona que actualmente se denomina "el Triángulo de las Bermudas". Junto a él solían actuar, entre otros los también famosos, Antonio Caprioli y los hermanos Alfredo y Daniel Ritondale, estos últimos afincados junto al resto de su familia en Santa Isabel.

 En el verano de 1936 la banda del Pibe Cabeza imperaba sin inconvenientes, y su raid delictivo también incluyó esta localidad.

  La señora "Mary" Arona de Lombardi, testigo del hecho, nos dice: El 13 de enero asaltaron la tienda de Dana Hermanos, que estaba en la esquina de Santa Fe y San Martín y que atendía "Nisín" Alianack. "Yo tenía 10 años y a las tres y media de la tarde fuí a llevarle unas cosas que mi mamá le mandaba. La tienda a esa hora estaba cerrada pero me abrió una puerta del costado, sobre calle Santa Fe. Cuando entré, detrás mío lo hicieron el Pibe Cabeza, Caprioli y uno de los Ritondale. Pusieron una ametralladora arriba del mostrador y lo saltaron para dedicarse a desvalijar la caja. A mi, mientras sacaban el dinero, me sostenía Ritondale y me decía: "no te asustes nena que no es nada". A Nisín le querían sacar el anillo y lo amenazaban con cortarle el dedo mientras que a Obdulio Rivero, que era empleado, lo llevaron hasta el fondo apuntándole con un revólver de cada lado para que les entregara más plata.

 También le bajaron las piezas de tela de las estanterías porque pensaban que tenía plata escondida, pero al dinero lo habían depositado a la mañana en el Banco Nación de Villa Cañás. Después llevaron a Nisín detrás de un tabique, donde había unos neumáticos, y le pusieron el revólver en el pecho. Ahí empecé a desesperarme porque amenazaban con matarlo. Pero como no encontraron más plata se fueron. Se llevaron unos 360 pesos de aquella época y unas libras esterlinas". 

  El Pibe Cabeza murió el 9 de febrero de 1937 al resistirse a la policía que lo había cercado en Mataderos, Buenos Aires.

  Además de este relato se puede agregar una crónica que tal vez pertenezca más al ámbito de las leyendas locales que al de la realidad. Es sobre un túnel que conectaba el sótano de un boliche, ubicado en la esquina de Francia y Brasil, con un aljibe de una casa vecina. Se decía que era utilizado por estos hampones para escapar de una posible llegada de la policía. Hay algo de cierto: hasta mediados de la década del '70 el pozo rectangular del sótano aún estaba, y de una de sus paredes partía un estrecho túnel con dirección a una casa vecina. 


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Otra de Yaco

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 88 - 16/05/08

 Nuestro "memorioso" vuelve con otra anécdota de su personaje isabelense preferido.

 En la casa familiar de Yaco se comenzó a observar gran actividad, albañiles y sus ayudantes tomaban medidas y cambiaban impresiones acerca de los trabajos que debían llevar a cabo, todo, obviamente, dirigido y supervisado por nuestro protagonista, al que le descubriremos una nueva y curiosa faceta, una forma extravagante de cuidar sus intereses, lo conocimos dadivoso y desinteresado, ahora, totalmente en el lado opuesto, demasiado obstinado, casi rayando lo exagerado. Nuestro personaje había decidido refaccionar su vivienda, es decir; hacer todo de nuevo, para esos fines adquirió los mejores materiales y accesorios, era un erudito en esos temas, también seleccionó a los constructores y los mejores expertos y capacitados en los oficios suplementarios, herreros, carpinteros, plomeros, etc.

 Es necesario dejar aclarado, que el proyecto fue obra personal de Yaco, él realizó los planos de la obra, como así también diseñó los distintos equipamientos, sanitarios, eléctricos , distribución de agua, aberturas y sus accesorios, este último aspecto se relaciona directamente con esta historia. Provisto de los esbozos, medidas y cantidades se apersonó en el taller de Mario, un excelente y reconocido carpintero, a los efectos de requerir sus servicios para la realización del total de la carpintería de la obra, le aclaró que le suministraría la madera necesaria, la había comprado en Bs.As. y era de muy buena calidad y precio, el trabajo consistía en la manufactura y colocación de las aberturas, el pago sería de contado, al finalizar los trabajos y previa aprobación del contratante, después de una corta charla, se pusieron de acuerdo, con respecto a precios, plazos de entrega y demás aspectos inherentes a tal convenio, Yaco prometió hacer llegar la madera en unos pocos días, así ocurrió y Mario comenzó sus tareas.

 Pasó el tiempo y la obra fue llegando a su fin, Mario cumplió con lo pactado, terminó las aberturas y afines, y comenzó a colocarlas. ¡ No paso la primera supervisión de Yaco! Al fijar en sus marcos puertas y ventanas utilizaba tornillos tipo bis, los comúnmente llamados "tirafondos" y para facilitar la penetración los lubricaba con jabón. ¡De ninguna manera podía hacer tal cosa! El supervisor le recriminó severamente, ¡el jabón contenía soda cáustica! y eso ocasionaba corrosión y con el tiempo acarrearía problemas. "Yo te voy a proveer lo que hay que usar", dijo Yaco y, seguidamente, le alcanzó un frasco con grasa de cerdo sin sal. "Esto es lo mejor", aseveró. Mario no se extrañó, sabía sobradamente de las rarezas de su cliente, por otra parte respetaba sus opiniones y consejos; era un hombre de vastos conocimientos en todos los ámbitos.

 Al fin, después de soportar varias observaciones menores y algunos consejos, el destacado maderero acabó su labor, se lo comunicó a Yaco y éste, después de una inspección rigurosa, dio su aprobación. "Todo esta perfecto, che!; mañana, cerca del mediodía, iré por tu taller a arreglar cuentas". Mario no dudó en absoluto sobre tal promesa, conocía sobradamente la seriedad y asiduidad de su cliente. Y así resultó nomás, a la hora indicada Yaco acudió a la cita, portaba un cuaderno con anotaciones y operaciones matemáticas, todo estaba ahí anotado.

 "Bueno Gringo, es lógico que te pague, verdad? Pero debo hacer una deducción al precio estipulado". "¿Cómo, por qué? replicó Mario, "si yo cumplí al pié de la letra"
"Debo reconocer que efectuaste una muy buena labor, pero... yo hice mis cuentas. Como ves -y le mostró sus cálculos-, si gustás los repasamos. Entiendo que me están faltando algunos pies de madera; te entregué 500 y me devolviste, manufacturados, 490. Notarás que hay una diferencia".
"¡Son los recortes y desperdicios!, eso es totalmente normal, Yaco!"
"Es cierto, no lo dudo pero, ¿qué hiciste con ellos?.
"Los utilice para el fuego del brasero de la cola" -en esos tiempos no existían productos sintéticos, se utilizaba la famosa "cola de carpintero" que se preparaba hirviéndola en baño Maria, quemándose los trozos descartables, como en este caso-.
"Admito que es lo usual, pero yo no te autoricé a hacer tal cosa, de manera, que muy a mi pesar -dijo Yaco- debo descontarte el valor de esa madera que falta". Y así lo hizo; pagó en efectivo su cuenta y se marchó.

 Mario siempre recordaba el episodio, el monto en cuestión no era importante, no valía la pena discutir por él. Con seguridad Yaco seguiría siendo un muy buen cliente, pero había que soportarle ciertas rarezas y puntos de vista.

 Como hemos visto en otras oportunidades, no obsequiaba nada, poseía sus códigos en tal aspecto. Aquí aplica uno de ellos, nada ortodoxo por cierto, pero no por ello original.


C.O.S.


Otras notas de C.O.S.
- Yaco. ¡Un personaje singular!: http://isabelense.blogspot.com.ar/…/yaco-un-personaje-singu…
- Amancio, un humilde obrero estibador: http://isabelense.blogspot.com.ar/…/amancio-un-humilde-obre…
- La Previsión: http://isabelense.blogspot.com.ar/2013/03/la-prevision.html
- Otra de Yaco : http://isabelense.blogspot.com.ar/2013/12/otra-de-yaco.html


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sábado, 16 de marzo de 2013

Oficios varios.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 55 del 16/12/2004
 
 José Antonio Díaz: Mezcla de lustrador de muebles, músico, luthier y técnico en electrónica.
 
 Alguna vez dijimos en esta misma columna que cada una de las vidas que transcurre es una historia y que esas historias transitan diariamente por las calles de nuestro pueblo sin que las lleguemos a conocer. Continuando con la voluntad de conocer esas historias hemos llegado hasta la casa de José Antonio Díaz para charlar con él.
Mezcla de lustrador de muebles, músico, luthier y técnico en electrónica, José, de 65 años, vive humildemente, con una especie de bohemia y tranquilidad envidiable para aquellos que transcurren sus días en forma febril.
Este fue nuestro diálogo:
 
  ¿Usted siempre vivió en Santa Isabel?
= No, no. Yo nací y me crié, hasta los 20 años, en Villa Cañás. Después di un tranco largo para acá y me gustó, me hice de novio y empecé a venir cada vez más seguido, hasta que me quedé.
  ¿Cuando vino a Santa Isabel?
= No recuerdo bien el año, pero debe hacer mas o menos 40 años que estoy acá, habré venido a los 25 años.
  ¿Cuáles han sido sus trabajos?
= Yo de electrónica no estudié, que se yo, por práctica o por suerte, arreglaba algunos televisores blanco y negro, de otras épocas, y todavía algunos reparo también, pero no quiero tener problemas. También reparo radios o pasacassettes mientras se pueda hacer, pero mi especialidad es lustrar muebles.
  ¿Cómo aprendió ese oficio?
= A eso lo aprendí en Villa Cañás con un hombre grande que me educó un montón. Siempre me decía, mirá Negro, si alguna vez vos pasás hambre, no te ensuciés las manos, porque este trabajo es muy delicado, porque tenés que meterte en las casas de familias, sos un desconocido y si no te tienen confianza, no te dan trabajo.
  O sea que si se enteran que se robó algo, no hay más trabajo.
= Claro. Dicho sea de paso me han puesto un montón de trampas en el trabajo. Ponían por ahí en algún mueble, como al descuido, alguna medallita, o alguna cadenita, cosa de que yo me tentara. Yo venía avivado de antes de eso, por los consejos de este hombre que fue como un padre.
Y bueno, de ahí fuí teniendo trabajos, experiencias, conociendo gente, y así me hice una cierta clientela. Pero uno no puede dedicarse solamente a esto, porque se trabaja por temporadas. Por ejemplo este es un tiempo en que la gente los puede hacer porque ahora hay algo de plata, porque esta es una cosa de lujo; el lustrado no es como un barnizado o una pintura.
  ¿Barnizado de puertas y ventanas también hace?
=Lo hago si viene el caso, pero no es mi especialidad.
Lo mio es el lustrado, son trabajos que hay que conocerlos a fondo para no quedar mal y que si se hacen bien te sirven de propaganda.
  Y que además tiene sus secretos.
= No, no tiene secretos, solo hay que conocer el trabajo, los materiales y los resultados que dan; los distintos tipos de madera o el tiempo en que se hace un trabajo.
Por eso se me hace difícil hacer un presupuesto, porque a lo mejor parece caro, pero no es caro, lo que pasa que es un lujo; aunque yo trato siempre de hacer un precio como para poder trabajar.
  ¿De que tipo de muebles estamos hablando?
= Bueno, dormitorios, todo lo que se entienda de madera. Pueden ser cosas nuevas o los más viejos, o los más gastados. Yo aprendí a hacer los trabajos completos, por ejemplo un ropero que tenga una madera muy deteriorada se la cambio, aunque no sea del mismo tipo, se imita el color y se lustra después, o sea una restauración completa. Eso viene a ser ebanistería.
  Volviendo a las trampitas. ¿Tuvo algún tipo de problemas?
= No porque yo ya conocía de este tema. Por otra parte ya me habían dicho que acá había un hombre muy bueno en el lustrado, pero que con lo que yo sabía hacer no tenía que tener temor a lo que haga cada uno.
Este hombre del que te hablaba, me enseño y me dio estos consejos. Eduardo Rodríguez se llamaba. Él hacía los presupuestos y si los aceptaban trabajábamos juntos y después me dejaba solo. Cuando lo terminaba iba, le daba el visto bueno y lo cobraba, porque me tenía confianza.
  Tengo entendido que también se lustraban los cajones de muertos.
= Si, he trabajado en eso también. Esos trabajos se hacían en el mismo cementerio o en las cocherías fúnebres.
Es un trabajo que ya no se hace más, pero antes la gente te pedía presupuesto por eso. Yo iba al cementerio, sacaba el cajón afuera, sacaba todas las manijas, herrajes, todo, con el cajón cerrado y el muerto adentro, y lo hacía.
  ¿Y levantaba toda la pintura del cajón?
= No, se raspaba hasta la madera, pero se trataba de renovar el lustre. Eso se hacía no solo en los más caros, sino en toda clase de calidad de cajones.
  Ahora está haciendo este tipo de trabajo?
= Hace mucho tiempo que no me llaman para una cosa de esas, porque ya no se hace más. Es, además, un trabajo bastante delicado en el sentido de que si te lastimás con una astilla, te podés infectar, así me han dicho y me aseguraron, pero a mi no me pasó ni vi a alguien que le haya pasado.
Lo que si, había personas que se sorprendían al verme trabajando en eso.
  ¿Donde ponía el cajón?
= Sobre caballetes, en el cementerio, al aire libre y frente al nicho o al panteón. Algunas personas veían eso y se iban.
  ¿Cómo es el acabado final, tanto del cajón como de los muebles?
= Antes se usaba todo brillo. Yo no usaba cera para dar brillo porque después, si tenía que volver a lustrarlo no agarraba porque la cera es grasosa. Ahora se está usando mucho el lustrado mate, sin brillo. Es más fácil y de menos trabajo.
En cambio un trabajo bien hecho, como se hacía antes, con brillo, casi que no se hace. Una, porque los presupuestos son muy altos y otra, porque no se usa.
  ¿También repara guitarras?
= Ese Hombre, Eduardo Rodríguez, me enseñó a hacer guitarras, porque él las hacía y le pedí que me enseñara.
Yo estaba acá y cuando no tenía trabajo él me daba. Un día le pedí de hacer una guitarra y me fue explicando, indicando como cortarla, como pegarla. La parte más difícil es el diapasón, por los trastes, porque es una cosa que tiene que ser milimétrico el espacio entra cada uno de ellos, porque si no cambia la nota. Eso es un secreto muy grande que lo aprendí de tantas macanas que me mandé.
 La caja también tiene sus medidas, su forma...
 Aparte, el puente que ata las cuerdas tiene que estar nivelado para que no salgan las cuerdas afueras, y si el cuerpo no está bien nivelado, las cuerdas pueden estar muy altas del diapasón, como muy bajas. Yo las fabricaba antes, una de las últimas fue una redonda que no le hice la curva a propósito. Tiene un sonido más grave, como un guitarrón.
  Ahora me dedico a la reparación completa de la guitarra. Lo que sea, lo que esté roto yo lo arreglo. Y son las guitarras más baratas las que se rompen más fácil. Cuando comenzás a tirar las cuerdas se puede romper el diapasón, si eso está quebrado yo también lo arreglo. Hay que poner tornillos que no se vean, si hay que cambiarle la tapa armónica, que es donde va la boca, también se cambia.
  ¿Hay trabajo en esto?
= Bueno acá, por ejemplo de los conjuntos folklóricos, como Los Luceros, siempre me traen alguna guitarra, por una cosa u otra. Aparte el profesor que a ellos le enseña, el "Chango" Fernández, siempre me trae algo de Venado.
  O sea que los trabajos son bien vistos.
= Si hace unos días tuve una alegría porque a un pibe le arreglé una guitarra. Después la llevó a lustrar a un luthier de Venado y le dijo que me dijera a mí que estaba muy bien hecho.
A este trabajo yo lo hago en forma artesanal y en esta zona creo que no hay muchos que lo hagan.
  ¿Y si hay que ponerles micrófonos?
= Si, lo hago también. Pero hay muchas clases de micrófonos que se colocan en distintos lugares. Algunos van en el puente, o se pegan adentro, en la caja o debajo del puente. Según el tipo de micrófono.
  Además Usted sabe tocar la guitarra.
=Bueno, eso se requiere mucho para el armado de la guitarra, o por lo menos tener oído. Yo he estado mucho tiempo en una orquesta, de cuarteto; no quiere decir que sea profesional, pero algo conozco.
  ¿En que orquesta tocó?
= Se llamaba Cuarteto Impacto, estuve con esa orquesta unos 18 años. Era de Villa Cañás pero de acá éramos tres. Estábamos Juan Carlos Savedra, Omar Jurado y yo. De Villa Cañás Rossi en el bajo eléctrico, Roberto Palma en el piano, y "Beto" Rodríguez, que también estuvo una temporada. Jurado animaba y cantaba, y Savedra también también cantaba. Yo tocaba la guitarra eléctrica
Teníamos de padrino a Eleuterio Pigliapoco, por ahí salíamos con ellos. Si le hacía falta una orquesta íbamos nosotros en el mismo colectivo y usábamos el mismo equipo de sonido. Pienso que no lo hicimos quedar mal en ningún lugar porque nos   llevaba siempre.
  ¿Recorrieron muchos lugares?
=Si, la zona hasta docientos y pico de kilómetros alrededor.
  ¿Qué recuerda de ese tiempo?
= Mirá, anécdotas hay, lo que pasa es que la memoria me falla. La pasábamos bien, era lindo porque a mi me gustaba. Me gustaba viajar, conocer gente, conocer lugares...
  ¿Generalmente donde tocaban?
= Hacíamos bailes en los clubes, aniversarios, domadas, terminación de clase.
Ahora ese tipo de bailes ha desaparecido bastante.
= Si, el cuarteto de acá, el cordobés, el legítimo, no se toca tanto. Nosotros tocábamos cuarteto y estaba mezclado con algún pasodoble, milonga y hasta chamamé. El "Beto" cantaba algún folklore en ritmo bailable también
Eran bailes para gente grande, generalmente. Ahora hay otros ritmos, aparte cambiaron los equipos de sonido también.
  ¿Que opina de la cumbia villera?
= Muy lenta, me parece un poco aburrida. A mi me gustan los cuartetos, la música cordobesa. Te levanta el ánimo y aparte te trae recuerdos de lo que hicimos antes.
  ¿Qué otros trabajos ha hecho?
= También trabajé en una fábrica de premoldeados, de cosas hechas con cemento en moldes.Fui aprendiendo a hacer muchas cosas de esas. Las sé hacer todavía pero nunca me dediqué; desde hace muchos años que quiero empezar con esto, pero siempre se cruza algo y pasan los años y no se hace.
Pero el lustrado de muebles es mi especialidad, lo hago y me gusta que la gente me diga que todo está bien, entonces esa es la mejor recompensa
  ¿Y la orquesta también le gustó?
= Si, la orquesta me gustó mucho.
Es cierto lo que se dice sobre los integrantes de las orquestas, que suelen tener muchas mujeres?
= No es tan así. Pero entre mil personas por ahí hay una mujer que te está mirando; por más feo que uno sea siempre hay alguna a la que le gustás. A veces te das cuenta y entablás conversación, pero son cosas pasajeras.
  ¿A algunas mujeres le atraía la clase de trabajo?
= Si, a mi una chica me preguntó una vez si cuando llegábamos a un lugar a tocar, se acercan las mujeres a besarnos?. Más vale!, le dije yo, me aprietan! Pero no es así!
  Mientras tanto a seguir lustrando...
= Si. Me gustaría hacer un trabajo como lo sé hacer, para que todo el pueblo lo vea, pero no se puede por cuestiones de presupuesto, por tema de costos; cuesta muchísimo.
  Usted siempre hizo varios trabajos a la vez...
=Si, lo que pasa es que cuando fallaba una cosa me metía en otra. Pero yo no aspiro a llegar a tener plata. Yo lo que quiero es tener trabajo, nada más. Estoy bien así y estoy conforme con mi casa.
  Alguna personas, sin tantas habilidades tienen un buen pasar económico; por qué Usted no lo tiene?
= Lo que pasa es que nadie me dijo, "Negro, comprate un terreno". No me lo dijo nadie.
  ¿Pero Usted gano poco dinero siempre?
= No, yo ganaba plata, no digo como para ser rico, pero podría estar mejor en este momento. Cuando me di cuenta habían pasado un montón de años, cambió la política, el sistema de vida; cambió todo. Cuando me di cuenta ya era tarde.
Yo agarraba la guitarra criolla, salía, me iba a comer asados, todo joda todo lindo, todo risas.
  No ha hecho dinero pero la ha pasado bien...
= Yo viví mi vida a mi gusto. Medio como bohemio; no me puedo quejar de la vida.