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miércoles, 4 de febrero de 2026

Francisco Salemme, "el Padre del Pueblo"

Entre tantas voluntades de progreso y prosperidad por un nuevo pueblo recién gestado en la inmensidad de la pampa gringa de principios del siglo XX, varias figuras fueron relevantes en ese proceso inicial de Santa Isabel, siendo una de ellas, sin lugar a dudas, la del italiano Francisco Salemme, conocido popularmente como “El Padre del Pueblo” o, en su versión italiana -idioma muy utilizado en aquellos tiempos- “Il Padre del Popolo”.

Nacido en 1863 en Maierá, Cosenza, provincia de la región de Calabria, Don Francisco emigró a Argentina con el firme propósito, de "hacer la América", expresión que resume el sueño de millones de inmigrantes, mayormente europeos (italianos, españoles, entre otros), que entre finales del siglo XIX y principios del XX cruzaron el Atlántico hacia países como Argentina, Brasil o Estados Unidos, buscando escapar de la pobreza de sus tierras natales y lograr una vida mejor.

Su figura estuvo presente en varios lugares de la región. Aparece como presidente comunal de Elortondo entre los años 1896 y 1897 según se puede observar en "31 - Historia de los pueblos y ciudades del Departamento General López", y también como acopiador de granos en Christophersen.

A poco de fundarse Santa Isabel, el 8 de febrero de 1908, Salemme recaló en el pueblo adquiriendo una chacra y también media manzana situada en su lado más extenso sobre la calle Sarmiento al 1200. Allí construyó un almacén de ramos generales, su vivienda y otras dependencias, edificaciones que en 1948 fueron adquiridas en gran parte por la Cooperativa Unión y Fuerza.

A su prolífica actividad comercial se le añade la política, que lo llevó a ser presidente de la Comuna de Santa Isabel en los períodos de 1911 a 1912, 1914 a 1920, 1924 a 1926 y 1928 a 1930.

Casado con Filomena Biondi, durante todo este proceso de su vida en Argentina realizó algunos viajes a su pueblo natal volviendo con hijos que habían quedado allí.

Se cuenta que la comunidad de Santa Isabel, agradecida por su liderazgo, le realizó un ágape en la Sociedad Italiana como despedida por uno de sus viajes a Italia. Luego de la comida, Don Francisco dirigió unas palabras a los asistentes del evento pero su discurso fue interrumpido cuando su rostro recibió el golpe de un trozo de papa hervida -otros dicen que de miga de pan- que, a modo de broma, voló desde un punto indeterminado del salón generando su frase más célebre: "¡ma!, ¿chi mi ha lanciato il papaso?!!" (pero ¿quién me tiró el papaso?) y el momento más hilarante de la reunión.

Una excentricidad para la época y el lugar es que no manejaba su automóvil, tenía un chofer que lo llevaba a todos lados, no solo porque no sabía manejar sino también porque su nivel económico se lo permitía.

Falleció producto de "síncope cardíaco", según los registros del cementerio local, a los 67 años, el día 28 de abril de 1930.

Su personalidad le valió una página en la publicación de 1933 “Homenaje al pueblo Santa Isabel en su vigésimo quinto Aniversario” con el siguiente texto:

"Don Francisco Salemme, fundador de la casa de ramos generales que hoy existe bajo el rubro de Salemme Hermanos actuó en la comuna de Santa Isabel durante quince años y por sus condiciones de carácter, por su dedicación al cargo de presidente que desempeñara, se le mencionaba siempre cariñosamente como “el padre del pueblo”.
Cuando en el gobierno de Ignacio Crespo se dio autonomía a este distrito que antes dependía de la jurisdicción de Carmen formóse una comisión provisoria, la cual estaba compuesta de tres miembros y la integraban los señores Francisco Salemme, Domingo Carricart y Santiago Raimondi.
A poco que se ahonde en el desenvolvimiento de la labor constructiva desarrollada por don Francisco Salemme, a poco que se examine su vida pública, que aparece documentada en los libros comunales, se llega al convencimiento de que representó un valor imprescindible para la colectividad, porque fue siempre factor de progreso, porque fue elemento decidido, consejero discreto, de esos que encausan un pueblo.
La documentación oficial lo puntualiza y el recuerdo de los vecinos que conocieron su actuación, lo ratifica. Don Francisco Salemme actuó decidido y enérgico al frente de la comuna de Santa Isabel, con la sola preocupación de ser útil al núcleo que él consideraba su pueblo, su familia misma.
Todos sus actos han tenido esa noble característica, es decir, su empeño en trabajar por el progreso de Santa Isabel, su actividad nunca desmentida.
Como presidente de la comisión de fomento, don Francisco Salemme supo compenetrarse de las necesidades y aspiraciones de su pueblo, interpretándolas con acierto para convertirlas en halagadoras realidades, sin omitir sacrificios, ni aún los de carácter personal.
Dedicó todas sus energías a defender en la forma que le fue posible, con verdadero entusiasmo y siempre con buena fe, los interesas confiados a su custodia, siendo uno de los esforzados luchadores que cooperaron a la formación de este pueblo. La casa de comercio que fundara, la dirigen hoy sus hijos, los señores Domingo, Luis y Vicente Salemme".

Es interesante, además, lo que se publicó en el periódico "Cañás" de la vecina localidad de Villa Cañás, en el obituario que aparecido tras su muerte. El texto está extraído de una hoja ajada e incompleta por lo que hay algunos faltantes. Esta es la transcripción del mismo en forma fiel:

"Honda pena ha causado en los círculos comerciales donde actuó la inesperada desaparición de Don Francisco Salemme.
Italiano de origen, fue el extinto un ponderado factor que contribuyó en las esferas de sus conocimientos y con el entusiasmo y dedicación de los que tienen gran afecto al país, a los adelantos generales, asociando personalmente a cuanta iniciativa de progreso solicitara su ponderación. 
 Hombre de negocios, activo y experto, con iniciativas que han de recordarse siempre como el mejor elogio de su… …y esfuerzos correspondiéndole… …odo intervenir en todas las es… …entusiasmo y la fe, de quien… …en el porvenir la mejor recompensa. 
De cualidades caballerescas poco comunes, hombre de espíritu afable que siempre propulsaron propósitos nobles y generosos sentimientos, que reveló en cada circunstancia y en modo preferente en las instituciones bienhechoras a que prestó el calor de su apoyo y el estímulo de su perseverancia. 
Nacido en Maierá, centro de la Italia llegó en nuestro país el año 1877 en Rosario, de donde después de varios viajes a Europa el año 1891 se estableció con casa de negocio en Elortondo no tardó allí en vincularse, fundando y organizando la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos cuya presidencia ocupó por varios años. 
Fue electo Presidente de la Comisión de Fomento del mismo pueblo Elortondo desarrollando entonces una intensa y proficua labor, iniciando la construcción del cementerio local.
Al delinearse el pueblo de Santa Isabel, fue el señor Salemme uno de los primeros pobladores entregándose de lleno con renovado entusiasmo y viril energía… …un pueblo importante. 
Entre las tantas iniciativas y siendo patriota ardiente, inició y fundó en esta la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos ocupando casi siempre la presidencia.  
Por su mérito de hombre significado, el gobierno de la Provincia lo designó primer Presidente de la Comisión de Fomento de Santa Isabel, una vez sancionada la Ley de la Comisión de Fomento siempre por mayoría de votos siguió ocupando la presidencia por más de quince años, tiempo necesario para engrandecer el pueblo.  
En su último viaje a europa el año 1920, hizo fundir y trajo una campana que obsequió en nombre de su esposa a la Iglesia local; al regresar de su país natal trajo un hermoso juego de banderas de seda que obsequió a la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos. 
Su fallecimiento ha sido profundamente lamentado en el vasto círculo de su relación, así como por todos aquellos que tuvieron oportunidad de frecuentar su trato.
Esposo cariñoso y ejemplar, formó un hogar respetable, donde el ejemplo de sus correctos procederes ha de servir de guía para los suyos. 
 
SEPELIO
A una elocuente demostración de duelo dio lugar el sepelio el lunes 28 de Abril a las 10 horas, desde las primeras horas de la mañana el comercio en general que cerró sus puertas en señal de duelo se estacionaba ante la casa mortuoria, en donde llegaban representaciones de todas partes, la que se distinguía la sociedad italiana local con sus banderas enlutadas, a la salida del cortejo fúnebre la banda de música de Elortondo entonaba marcha fúnebre acompañando el cadáver que fue transportando a pulso hasta el interior del salón de la saciedad italiana donde le rindió homenaje póstume con un vibrante discurso el secretario de la misma señor Carlos De Agostini; siempre cresciendo la multitud de gente siguió el cortejo fúnebre hasta la iglesia parroquial que se ofició una solemne misa cantada por el eterno descanso. Bajo una densa lluvia siguió el acompañamiento hasta el cementerio local donde hize uso de la palabra el señor Severo Cabanillas".
A continuación se detallan los nombres de las personas que estuvieron en el sepelio -posiblemente extraídos de las tarjetas que los concurrentes acostumbraban dejar en el tarjetero para comunicar a los familiares su visita- tanto de Santa Isabel como de otras localidades y ciudades, además de los telegramas recibidos.

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miércoles, 22 de noviembre de 2023

El Cadete tenía razón

 Por Norberto Oscar Dall’Occhio

 Corría el año 1949 y el Cadete fue a trabajar como de costumbre al bazar, librería y cigarrería de su tío en la esquina de Mitre y General López. Mientras barría el piso del negocio, pensaba en la película argentina que a la noche de ese sábado se proyectaría en el Cine Ideal y en el partido que Colegiales, el equipo de fútbol que él capitaneaba, disputaría el domingo en la cancha de General Belgrano, enfrentando nada menos que a su gran rival, el conjunto de Alumni. 

 Aquella fría mañana de invierno no había reparto de cigarrillos a los boliches y por lo tanto tenía que estar detrás del mostrador atendiendo a los clientes que venían al negocio. Al Cadete esa tarea no le resultaba del todo agradable por el formalismo que le exigían para atender a los clientes y por los distintos trabajos de limpieza que diariamente había que realizar. Él prefería la vida al aire libre, la libertad que le brindaba la Bicicleta de Reparto. Sí… la Bicicleta de Reparto escrito con mayúscula, porque era el valioso medio de transporte que usaba diariamente para recorrer los lugares más apartados del centro del pueblo, llevando diarios y revistas a domicilio, a veces en días lluviosos y con calles barrosas e intransitables. Además, se encargada de distribuir cajas de cigarrillos en los boliches más alejados del centro y de buscar los atados de diarios que venían de la Capital Federal y de Rosario en la parada del colectivo La Verde frente al Hotel Central. También tenía que retirar los paquetes de revistas y diarios que venían de Buenos Aires y se entregaban en la Estación del Ferrocarril y en las oficinas del Correo local. 

 Al Cadete le encantaba charlar amigablemente con los clientes y con la gente del lugar sobre diversos temas, enterarse de alguna novedad, escuchar un buen consejo de parte de las personas mayores y a veces aceptaba tomar un mate con algún cliente. Como adolescente, le entusiasmaba transitar ese variado ambiente pueblerino, fuera de las cuatro paredes de un negocio, vivir la realidad de la calle, que seguramente lo ayudaría a conformar su personalidad y lo prepararía para enfrentar mejor su futuro, buscando un nuevo horizonte con sus permanentes inquietudes, dentro de ese pequeño mundo donde le tocaba vivir.

 Serían alrededor de las once de ese sábado, cuando apareció en el negocio un apuesto joven que lucía botas de un brillo reluciente, elegantemente vestido con un impecable saco sport. Cuando lo atendió, el señor le preguntó si vendían discos para escuchar música. El Cadete le explicó que no tenían discos, pero que si lo deseaba, se podía hacer un pedido a Rosario. Su tío se dio cuenta que era un forastero, se acercó y continuó la conversación para sugerirle alguna otra alternativa. Mientras charlaban su tío y el caballero, el Cadete se aproximó a la vidriera del negocio para mirar el llamativo coche que el cliente había dejado estacionado. Era un ampuloso Cadillac y en el asiento delantero estaba sentada una hermosa dama de cabello platinado. 

 Su prima también se acercó para ver el atractivo vehículo, pero el Cadete fijó su mirada en la dama. ¡Pero esa mujer que está en el coche es Elina Colomer!, dijo asombrado, a lo que su prima le contestó de inmediato: ¡no imposible… cómo puede ser Elina Colomer!

 Mirá, le respondió el Cadete mostrando una revista Radiolandia que estaba en exhibición en un estante: ¡y ella está en la tapa! Su prima observó la tapa de la publicación, dudó un momento y le contestó: para mí es una mujer parecida… pero no se trata de Elina Colomer.

 Al mediodía su tío cerró el negocio y el Cadete se fue a su casa a almorzar. Durante la comida comentó lo sucedido. Estaban presentes sus padres y sus dos hermanas. Cuando escucharon el relato,todos a unísono dijeron: nooo… no puede ser, cómo Elina Colomer va venir a Santa Isabel… a vos te habrá parecido… debe ser otra persona… 

 La afirmación del Cadete no convenció a sus familiares, a pesar de la firmeza de sus palabras y de los ejemplos que dio.

 Terminado el almuerzo, el Cadete cruzó la calle y entró al Club Belgrano. Allí en el bar, donde estaba reunida la barra de amigos, era un lugar propicio para comentar lo sucedido durante la mañana y buscar apoyo a sus afirmaciones. Los muchachos lo escucharon con atención. Uno por uno, le contestaron casi lo mismo que su familia: "te habrá parecido que era Elina Colomer" o "debe ser alguna mujer con cierto perfil de la famosa actriz". Además, uno de los integrantes de la rueda de amigos agregó: "el hombre es probable que sea algún estanciero de la región que estuvo de paso por Santa Isabel y su linda acompañante tiene cierto parecido a la artista". Y ahí se acabó en tema. Los muchachos de la barra pidieron un naipe al conserje y se pusieron a jugar a las cartas… ¡Otro fracaso para el Cadete!

 Ante el escaso eco encontrado en el ámbito familiar, entre sus amigos y otras personas del pueblo que habitualmente frecuentaba, a las cuales les repetía la anécdota, el Cadete se sintió defraudado ya que, puesto como testigo, no tenía capacidad para convencer a la gente de sus cualidades de ser un buen observador y un buen fisonomista.

 Pero a los pocos días, sorpresivamente para él, ocurrió algo inesperado. En el pueblo empezó a correr la noticia de que en Villa Cañás, en la Estancia de Díaz, había pasado un fin de semana la actriz Elina Colomer. El Cadete, ante semejante información sacó pecho, se puso contento y se sintió reconfortado. Pensó para sí mismo: "¡yo tenía razón!", todo lo que vi con mis propios ojos era muy cierto y no me creyeron".

 Pero en su interesante narración omitió algo muy importante. Resultó que a pesar de confirmarse la veracidad de su relato, a la afirmación del Cadete le faltó agregar un dato que luego sería muy relevante. El elegante joven que él atendió en el negocio de su tío, era nada más y nada menos que Juan Duarte, hermano de Evita y Secretario Privado de Juan Domingo Perón, en ese momento Presidente de la Nación.

Elina Colomer: https://es.wikipedia.org/wiki/Elina_Colomer

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viernes, 17 de febrero de 2023

Jorge Alberto Tirelli


 Jorge Tirelli se destacó por su gran capacidad de trabajo, su sentido solidario, su accionar participativo y su amplia capacidad intelectual. Poseía un espíritu prolífico que lo hacía actuar en diversos ámbitos sociales, con un fuerte carácter hacedor y con una notable habilidad para resolver problemas.
  Nació el 17 de junio de 1946. Su infancia y adolescencia se desarrolló en Santa Isabel, recibiendo la educación en las escuelas Nº 179  y Nº 7 (E.E.S.O. Nº 214). Cursó sus estudios terciarios en la ciudad de Santa Fe, en la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, graduándose como ingeniero químico. Mientras cursaba sus estudios obtuvo una beca de la empresa petrolera Esso destinada a los alumnos sobresalientes.
 Tras esto, junto a compañeros de la carrera y a su esposa Cristina Carri (con quién luego tuvo cuatro hijos), emprendió un intenso viaje por Europa que lo cautivó de sobremanera conociendo, en forma directa, el mundo industrial y cultural del viejo continente. A su regreso, en 1971, ocupó el cargo de jefe de sección hidrocarburos en la destilería de YPF de Ensenada (B. A.).
 En 1973 la firma Fernarolo S.A. compró y mejoró un antiguo establecimiento avícola de Santa Isabel (conocido como El Peladero) para la faena de cerdos. Al conocer que la firma necesitaba un ingeniero químico, Tirelli no dudó en postularse para el puesto de jefe de planta, siendo aceptado rápidamente. Así retornó, junto a su familia, a la localidad que lo vio nacer; esta vez no solo para desarrollar su profesión, si no también para dedicar gran parte de su tiempo a instituciones y emprendimientos de bien público y privado. Tuvo, en todo momento, como meta principal, mantener en buen funcionamiento al frigorífico y, aunque existieron ofrecimientos de mejoras laborales y económicas en otra localidad, resignó esos progresos personales para continuar en la empresa isabelense que le demandaba tiempo y esfuerzo.
 Poseedor de una oratoria vehemente y fluida, no dudaba en dirigirse a cualquier audiencia, por el tema que el momento lo requiriera, y exponer con claridad y convicción sus pensamientos y propuestas.
  Su actividad febril se trasladó, también, en diversos momentos de su vida, a otros planos locales. Al de la política, participando activamente en partidos vecinalistas; al económico y financiero, apoyando o integrando emprendimientos industriales o empresariales y siendo miembro activo de la Asociación Mutual del Club Belgrano; al de la cultura, siendo gestor e integrante de una empresa dedicada a la continuidad de la sala de cine; al de las instituciones sociales y deportivas, como la Sociedad Italiana en la que fue uno de los grandes motorizadores de la recuperación de su sala de cine y teatro, la Cooperativa de Agua Potable participando activamente en su creación y continuidad, la comisión para la instalación de teléfonos automáticos, la cooperadora de la Escuela Nº 214 o el Club Belgrano, donde integró repetidas veces la Comisión Directiva y varias subcomisiones siendo un fervoroso seguidor de equipos de fútbol de todas las categorías; al de la educación propiciando la creación de cursos de albañilería, plomería y electricidad; al de la organización de eventos colectivos como lo fue la fiesta del 75º Aniversario de Santa Isabel en la que fue su mayor gestor; o al de la religión, la católica, no solo siendo integrante de la comisión de la parroquia, si no también catequista y asistente del padre Trognot.
 Falleció el 3 de marzo de 1998, en su oficina del frigorífico, tras tomar la decisión de quitarse la vida. 

Fuente: Basado en una crónica de "Revista Pan"


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domingo, 10 de enero de 2016

La muerte de Evita

Por Norberto Oscar Dall’Occhio


Una fría y lluviosa noche del sábado 26 de Julio de 1952 mucha gente -como lo hacía habitualmente- esperaba escuchar por los altavoces del pueblo la canción colombiana “Se va el Caimán” que anunciaba la pronta iniciación de la función en el Cine Teatro Ideal. 

En la sala había un buen número de espectadores sentados, esperando que a las nueve comenzara, como era la costumbre, la proyección de la película anunciada. De pronto se interrumpió la grabación de un tango interpretado por la orquesta de Juan D’Arienzo que se estaba pasando en la sala. Enseguida apareció frente al escenario el señor Martínez (era rosarino), quien ese año tenía a su cargo la explotación de las instalaciones de la Sociedad Italiana. Martínez a viva voz manifestó que la función se suspendía debido a que había fallecido la señora Eva Perón.

El público consternado abandonó la sala en silencio y se dirigió a su domicilio. Por orden policial los clubes General Belgrano y Juventud Unida y los demás bares cerraron sus puertas, que juntamente con los comercios cesaron su actividad por quince días.

El Gobierno decretó duelo nacional. Por dos semanas en el país las actividades fabriles, comerciales y financieras estuvieron paralizadas, además de todo tipo de espectáculos públicos, como los deportes y la parte artística. En las escuelas se suspendieron las clases. Las radios solamente pasaban música fúnebre.

La larga inactividad comercial y laboral trajo como consecuencia la escasez de algunos alimentos de la canasta familiar debido a la falta de abastecimiento a la población de ciertos productos esenciales.

El diario oficialista “La Prensa”, confiscado por el Gobierno en 1951 y que estaba en manos de la CGT, sacaba ediciones diarias de 16 páginas, y a veces de más hojas, con amplias notas y fotografías del velatorio de Evita en la Capital Federal. Las tiradas de “La Prensa” y del diario “El Mundo” (de Editorial Haynes) no tenían techo. Simultáneamente los matutinos “La Nación” de Buenos Aires y “La Capital” de Rosario sólo podían publicar el diario con seis páginas, sin poder aumentar la tirada. El papel de diario se importaba y el Gobierno establecía los cupos según sus preferencias. Conviene recordar que a partir de 1947 determinados periódicos y diarios críticos del Gobierno fueron clausurados, entre ellos “La Vanguardia” del Partido Socialista. Las radios pertenecían al Estado.

Cosas de la política oficial de aquellos tiempos…

En la Comuna de Santa Isabel se representó una capilla ardiente en una de las salas que da a la calle. En ella había colocada una gran foto enmarcada de Evita rodeada de flores y de candelabros con velas encendidas. Existía una guardia permanente con la presencia de simpatizantes y afiliados al partido peronista. Personas del pueblo de distintas clases sociales visitaba el lugar.

A pesar del mal tiempo una noche se realizó alrededor de la plaza 9 de Julio una marcha de antorchas con la presencia de mucha gente. La foto de Evita fue colocada en una carroza, que recorrió el perímetro de la plaza. Este homenaje simbólico al aire libre se repitió en todos los pueblos y ciudades de la República. Fue una congoja popular.

El entierro ritual coincidió con el sepelio de los restos de Evita en la Capital Federal. Se retiró la foto de la capilla ardiente instalada en la Comuna y se la colocó en una carroza fúnebre acompaña de ofrendas florales. El numeroso cortejo tomó la calle Sarmiente camino al cementerio seguido por autoridades locales, docentes, alumnos de las escuelas primarias y público en general. Un grupo de colegiales acompañaban la carroza tomando con sus manos cintas argentinas que estaban adheridas a la foto de Evita. En el cementerio, la foto y las flores fueron colocadas a la entrada.

El duelo oficial se mantuvo con el correr del tiempo. Por cadena radial diariamente a las 20 y 25 de la noche se interrumpían las transmisiones habituales de los programas de las emisoras. El locutor expresaba con un tono de voz muy particular la repetida frase: “20 y 25, hora en que la Jefa Espiritual de la Nación pasó a la eternidad”.

En las escuelas era obligatoria la lectura del libro “La Razón de mi Vida” y los empleados públicos debían llevar luto y y hacer todos los días en su lugar de trabajo un minuto de silencio en homenaje a Evita.

Un poco después del fallecimiento de Evita, se filmó
la primera película documental en colores producida en la Argentina y financiada con recursos oficiales, referida a la muerte y a las exequias de Eva Perón.

El film fue visto por primera vez en el Cine Astral de Villa Cañás, en una función privada antes de conocerse en todas las salas del país. Estuvieron presentes en la ocasión el Subsecretario de Información de la Nación, Raúl Alejandro Apold, el director de cine Luis César Amadori, el representante de Noticiero Panamericano y otras autoridades. También contó con la asistencia del director de la película, el californiano Edward Cronjager, quien era camarógrafo de la 20th Century Fox de los Estados Unidos.

 
11/08/1952 – José Ingenieros 942, frente al edificio de la Comuna de Santa Isabel. Finalización de la ceremonia de duelo por el fallecimiento de Eva Duarte de Perón.

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viernes, 27 de diciembre de 2013

La miseria en Santa Isabel.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 69 - 12/07/06

 En la publicación realizada en 1933 con motivo del 25º aniversario de Santa Isabel, en una de sus páginas se puede hallar un recuadro con un título que hoy nos llama mucho la atención: "Por qué hay menos miseria en Santa Isabel". El texto, sumamente interesante, nos pinta un panorama totalmente distinto al que en la actualidad tenemos en nuestra localidad y nos puede ayudar a reflexionar el por qué de la existencia de Santa Isabel en sus comienzos y de la realidad actual. Dice lo siguiente:

 "Este distrito ha sido siempre uno de los más florecientes y ni en los instantes más peligrosos de las diversas crisis sufridas por el país, Santa Isabel se ha sentido afectada directa y profundamente en su economía, como otras poblaciones de la provincia y del departamento. 

El hecho de que en Santa Isabel haya menos miseria ni se adviertan aquí las fluctuaciones de las crisis con igual intensidad que en otras partes, se encuentra en la subdivisión de la tierra".

 "La subdivisión de la tierra le ha dado vida efectiva, siendo esta circunstancia el secreto del progreso enorme que ha alcanzado en poco tiempo, no obstante la situación general de decadencia y de desequilibrio."

 "En Santa Isabel se ha proporcionado a numerosos agricultores la oportunidad de convertirse en propietarios mediante la adquisición de pequeñas parcelas de tierra con lo cual se ha contribuido a cimentar la situación de los que se dedican a las tareas de aumentar la riqueza nacional."

 "Esta lección decisiva y terminante, no debe ser mirada con indiferencia por los que vienen estudiando este problema hace tiempo. Legisladores y gobernantes pueden valorar la situación actual de Santa Isabel, el grado de progreso obtenido por la gran cantidad de colonos propietarios y las consecuencias admirables que reporta a la economía general, la destrucción del latifundio". 


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Cuando quisieron incendiar la comuna


Publicado en "Acercar a la Gente"
Nº 68 - 12/06/06

En su edición del 20 de abril de 1932, el diario "La Prensa" de Buenos Aires dedicó un espacio a para informar sobre nuestra localidad bajo el título "En Santa Isabel se pretendió asaltar el edificio comunal". El texto es el siguiente:
 "Rosario, abril 19 -- Noticias procedentes del pueblo de Santa Isabel, departamento General López, dan cuenta de un suceso importante ocurrido ayer como acto de protesta contra el interventor en la municipalidad local.

Un grupo de vecinos que habían organizado un mitin en el Prado Español, después de escuchar a varios oradores que criticaron al interventor, se organizaron en manifestación, dirigiéndose al local ocupado por la comisión de fomento con ánimo de tomarlo por la violencia".


 "No faltaron las voces que sugerían el incendio del edificio, logrando entonces el comisario del pueblo calmar los ánimos de los más exaltados e invitarlos a que redactaran un memorial al Ministerio de Gobierno formulando los cargos que creyeran oportuno hacer contra la actual autoridad municipal y a la situación creada por la intervención".


 "Sin embargo, como la excitación popular se mantuviera, la jefatura de policía del departamento General López dispuso el traslado a Santa Isabel del secretario de policía para que instruya un sumario".


 "Villa Cañás, abril 19 -- El senador provincial por el departamento General López, doctor Arteaga, después de haber concurrido al mitin realizado en el pueblo de Santa Isabel, que no fue convocado a las elecciones del día 3 del corriente mes y cuya municipalidad se halla aún intervenida, dirigió un despacho telegráfico al gobernador en el que le describe el estado de ánimo de la población de esa localidad y le pide que la convoque a elecciones para darle autonomía municipal".
 
Cabe recordar que la sede del gobierno isabelense se encontraba en un local alquilado ubicado en calle San Martín al  1049 aproximadamente.

 El suceso se enmarca dentro de un período de turbulencias políticas e institucionales de la Nación, acontecidas tras el derrocamiento del gobierno de Hipólito Yrigoyen en septiembre de 1930.

 El 3 de marzo de 1931, por un decreto de la intervención nacional en Santa Fe se declaró la caducidad de la Comisión de Fomento elegida por los vecinos de Santa Isabel y tres días más tarde asumió el interventor. El 20 de octubre se impuso un nuevo interventor para el gobierno local, que fue removido el 16 de abril de 1932 y reemplazado por otra persona.

 Dos días después se desarrollaron los hechos relatados. Sin embargo las elecciones comunales no se desarrollaron hasta el 17 de julio. La lista ganadora fue la del radicalismo que integraban los mismos vecinos que habían sido declarados cesantes: Juan Carrillo, Dante Pellegrini, Andrés Dall'Ochio, Enrique Arona, Máximo Martínez, Vicente Fidelibus, Lorenzo Benso, José Zarich, José Aldabe, Narciso Baldessari, Francisco Eciolaza, Demetrio Dakovich y Juan J. Di Battista.

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jueves, 26 de diciembre de 2013

Legisladores isabelenses.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 60 - 10/08/05

 En los albores de la década de 1940 un ciudadano de Santa Isabel llega por primera vez a ocupar una banca en la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe. Se trata de Ernesto R. Di Battista, quien después de haber sido en varias oportunidades Secretario Comunal y de haber ejercido con acierto varios períodos como Presidente Comunal entre los años 1935 y 1943, es elegido Diputado Provincial.

 Muchos años después, en 1960, otro vecino de nuestra localidad, Rafael Gonzalo Pasquinelli, es elegido Diputado Provincial quien permanece en el cargo hasta 1962 en que es intervenida la provincia y, en consecuencia, se disuelve la Legislatura.  Durante ese lapso integra la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados.

 Posteriormente Pasquinelli fue elegido Senador Provincial, cargo que ocupa entre 1963 hasta 1966 cuando otro golpe a las instituciones democráticas de nuestro país disuelve nuevamente la Legislatura.

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