martes, 24 de diciembre de 2013

Banco Provincial de Santa Fe.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 31 - 15/10/01

 En 1929 se gestionó por primera vez la instalación de la sucursal de este banco en Santa Isabel, lo que se repitió en la década del '50, quedando postergados ambos intentos hasta que, en 1967, por iniciativa de los Srs. Nicolás Marianucci y Santiago Raimundi, en una reunión a la que asistieron 53 vecinos, quedó formada una Comisión Pro-Sucursal Banco Provincial de Santa Fe. La misma quedó integrada de la siguiente forma: Presidente: Emilio Ansaloni, Secretario: Nicolás Marianucci y Vocales: Juan Pasuello, Santiago Raimondi, Celso Gallo, Guillermo Coverton y Enrique Vázquez. Esta Comisión realizó la correspondiente presentación ante el Directorio de la Casa Central Rosario que decidió la creación de la Sucursal el 26 de octubre de l967 asignándole el N° 45.

 El 17 de junio de 1969 el Banco adquirió el local de San Martín y Gral. López al que, después de remodelarlo, inauguró el sábado 15 de julio de 1972. En el acto, al que asistió la totalidad del Directorio de la Institución, Monseñor Ernesto Borgarino bendijo el local y se descubrió una placa recordatoria dentro del mismo.

 El primer gerente fue el Sr. Nestor Julio Bonotto, la primera firma registrada fue la del Director del Banco Dr. Roque Sanguinetti, la primera cuenta corriente se le otorgó a Frigorífico Fernarolo S.A. y la primer cuenta de Caja de Ahorro correspondió al Sr. Juan Severini.

 En la actualidad continúa operando en el mismo local pero ya no pertenece al estado provincial debido a que en 1998 pasó a manos privadas y con el nombre de Nuevo Banco de Santa Fe.

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lunes, 23 de diciembre de 2013

¿Por qué Santa Isabel?

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 30 - 05/09/01

 El origen del nombre de nuestra localidad ha sido asunto de confusión durante bastante tiempo. Pero en 1986 se publicó "Santa Isabel: desde la Tierra Pública hasta 1908", un trabajo en el que su autor, Roberto Severini, aborda este tema y elabora una tesis que, por la documentación que presenta, se debe aceptar como la versión que se ajusta a la realidad. Allí se desechan varios conceptos erróneos, entre ellos que en donde se asienta el pueblo haya existido una estancia con ese nombre o que estas tierras hayan pertenecido a Isabel Amstrong de Elortondo. Dice el autor: "El pueblo se llama Santa Isabel porque la estación del ferrocarril se llama así desde el 6 de noviembre de 1902 según resolución del Ministerio de Obras Públicas de la Nación y porque los Devoto -empresa que subastó los terrenos el 8 de febrero de 1908- lo adoptaron para la aprobación, por parte de la Provincia, del proyecto del Pueblo y Colonia".

 Al leer este libro nos damos cuenta que la estación (la más vieja, frente a barrio FoNaVi) toma el nombre de una estancia que se encontraba a unas cuatro leguas hacia el NE de la localidad y se llamaba Santa Isabel cuando pertenecía a Drabble Hnos. quienes la compraron en 1857 cuando todo era campo abierto y salvaje. El establecimiento, que tenía seis leguas cuadradas y era gemelo con la propiedad de Miguel Rueda, fue absorbido en 1908 por United Estancias Company Ltd., con el tiempo sufrió algunas divisiones y aún existe con ese nombre pero reducido en su extensión y al sur de la primitiva parcela. Hasta allí debió llegar el ferrocarril (y de ahí el nombre de la estación) según la ley 3965 de 1900 en la que se concedió al Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico el derecho de construir y explotar una vía férrea desde Saforcada que, al llegar a Arenales continuara en línea recta hasta el límite norte de la estancia. El proyecto original se modificó para que pasara por Teodelina y desde allí en línea recta hasta el límite norte de la estancia Las Dos Hermanas, donde definitivamente se construyó la estación.

 Según Severini: "La estación Santa Isabel toma el nombre de la estancia de los Drabble que se encuentra a cuatro leguas del pueblo, y éste a su vez toma el nombre de la estación." No sabemos por qué la estancia se llamaba así. Tal vez, como algunos dicen, porque una de las Drabble se llamaba Isabel.
 
Sep. de 2006 - Antigua estación ferroviaria que dió el nombre al pueblo y frente a la cual se fundó Santa Isabel el 8 de febrero de 1908, ubicada sobre Av. Santa Fe al 1700 aproximadamente.

 


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Doctor Sylvester.

 Publicado en "Acercar a la Gente" N° 29 - 05/08/01

Norberto Sylvester nació en la localidad santafesina de Sancti Spíritu el 18 de junio de 1934. Allí comenzó sus estudios que continuaron en Elortondo, Firmat y Venado Tuerto, lugares a los que la familia se trasladaba porque su padre, oriundo de Rosario, era director de escuelas. Una vez terminada la secundaria ingresó a la Universidad Nacional de Rosario donde se graduó, a la edad de 28 años, de médico cirujano.

 Por unos parientes supo que en Santa Isabel solo había un médico. Luego de visitar la localidad y siendo aún soltero, se instaló aquí. En un primer tiempo vivió en el Hotel Central, atendiendo a sus pacientes en el Hospital Miguel Rueda (como lo haría siempre) o en su consultorio que estaba en calle Sarmiento al 1200 (frente a la Cooperativa). Un año después, y con su familia recién formada, se estableció en la casa de 25 de Mayo y la vía, lugar que alquilaron y luego compraron.

 Fue un médico que se entregó totalmente a su profesión. Vivió pendiente de sus pacientes, pasando muchas noches casi sin dormir por un caso grave o un parto que se aproximaba. Más de una vez dejó un plato de comida ante un llamado, cualquiera fuese su importancia. En su consultorio todos eran atendidos, con o sin obra social, y durante años no llevó la cuenta de los honorarios que le adeudaban. Aunque luego tuvo una secretaria esto no le impidió dejar de cobrar muchos de ellos.

 El estrés que le ocasionaba la actividad le acarreó problemas de salud. Por recomendación de un médico cardiólogo comenzó a buscar tranquilidad. En Buenos Aires se especializó en geriatría y en 1974 se trasladó con su familia a Rosario donde trabajó en un hospital geriátrico. Pero esto no duró mucho, luego de un año volvió a Santa Isabel, al lugar y a la actividad que extrañaba. Vivió un tiempo en la casa parroquial y cuando volvió su familia lo hicieron en una casa que le prestaron unos amigos. La continuidad del trabajo y un accidente automovilístico deterioraron su salud. Su corazón lo abandonó el 9 de agosto de 1980. Fue velado en la iglesia parroquial donde se congregó una multitud. 

Había muerto mucho más que un hombre bueno.

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Capricho.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 28 - 05/07/00


 Comenzó a funcionar en febrero de 1971 en Gral. López 866 luego de que su dueño, Hugo Ribas, decidiera cerrar su otro negocio que comenzaba a decaer: La Hawaiana, una snack-bar situado en Gral. López y 25 de Mayo, a muy pocos metros de allí. Fue el primer baluarte en Santa Isabel (y uno de los primeros en la zona) de una nueva manera de pasar las noches de fin de semana: música grabada, poca luz y tragos hasta la madrugada. 

 La idea, tomada de las tertulias que realizaban los estudiantes del secundario, se llamó Capricho porque este negocio fue, precisamente, un capricho de su propietario que, a juzgar por los resultados, le fue bastante positivo. Hugo cuenta que el equipo de audio, el mobiliario y la bebida llegó el mismo día de su inauguración, un viernes, y que con lo recaudado ese fin de semana pagó esas compras el lunes mismo.

 En Capricho no se cobraba entrada. Abría todos los viernes, sábados y domingos desde las 11 de la noche y solo ingresaba gente mayor de 18 años.

 Su fachada era blanca con letras negras sobre la puerta de dintel pintado a rayas transversales de esos mismos colores y en el interior había tres habitaciones seguidas. En la primera estaba la barra atendida por Hugo y su hermano Ventura, banquetas de plástico blancas y el equipo de audio donde los simples y "elepés" de vinilo eran colocados por "Cachorro" Gobbi (el jefe de los D. Js.) o también por "Panchito" Paulini o "Cachula" (de Rosario) entre otros. La segunda habitación era la pista, donde un único parlante estaba sobre una vieja rueda de madera que hacía las veces de "parrilla de iluminación". En la tercera estaba el reservado, para tranquilidad de las parejas.

 No entraban más de ciento veinte personas, pero cuando se habilitó el patio de verano, con piso de pedregullo suelto y banquetas de troncos de eucaliptus, este número se amplió hasta alrededor de trescientas. El ambiente, que era tranquilo, sin peleas, se nutría de gente de nuestra localidad y la zona.

 Su decoración mezclaba estilos del pop y la psicodelia hippie, de moda en esos tiempos. 
 Para parte de la sociedad de entonces, acostumbrada a los bailes populares, este lugar con poca luz, no era bien visto.

 Capricho funcionó hasta mediados de 1973. 

Ver más en:  Yo quiero a Capricho...



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Retoños con historia

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 27 - 05/06/00
 
 En el jardín de la escuela N° 179 Bartolomé Mitre han crecido tres árboles de gran importancia y caros al sentimiento argentino.

 Uno de ellos es el ceibo, flor nacional, plantado en 1953 por iniciativa de la maestra Blanca M. de Vázquez y que permanece custodiando la vereda de entrada al establecimiento educativo.
 
 Otro, es el retoño de la higuera que supo cobijar con su sombra a Domingo Faustino Sarmiento en su casa de San Juan. Llegó a Santa Isabel luego de un viaje que realizó a esa ciudad la Sra. Leonilda Monasterolo de Cumba, maestra de la escuela desde 1943 hasta 1952. Allí tomó contacto con directivos del museo que funciona en esa casa sanjuanina para realizar las gestiones que le permitieran trasladar al, por entonces, pequeño árbol. El mismo fue plantado en medio del jardín, frente a la escuela, en un acto realizado a mediado de los años cuarenta. El retoño de la higuera bajo la cual estudiaba Sarmiento y cosía su madre, Paula Albarracín, ya cumplió más de 50 años y aún sobrevive, sin nada que lo identifique como tal. En estos días la Sra. de Cumba ha enviado al museo fotos del árbol certificando su existencia ya que así se la han solicitado para establecer su existencia.

 Distinta fue la suerte del retoño del pino bajo el que, en 1813, San Martín descansó luego de la batalla que acababa de librar en San Lorenzo contra los españoles por la independencia de nuestro país. Este pino llegó aquí a instancias de la Srta. Ester Serrati, también maestra de la escuela, y fue plantado en el sector que da a la esquina de Sarmiento y José Ingenieros, un tiempo después que la higuera mencionada. En febrero de 1982 fue arrancado de raíz, hecho que generó controversias que se vieron reflejadas en diarios como "La Nación" y "La Capital" o en semanarios de la zona: alguien envió una nota a estos medios informando sobre su caída "bajo la voracidad de una sierra" y los miembros de la cooperadora respondieron con otra comentando "la imperiosa necesidad de proceder así" para construir dos aulas nuevas.

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domingo, 22 de diciembre de 2013

Benjamín Santos.

Publicado en "Acercar a la Gente"
N° 26 - 05/05/00

 Bemjamín César Santos, nacido en Cafferatta el 7 de febrero de 1924, jugó en el equipo de primera división del Club Belgrano en 1943 a instancias del Sr. Alfredo Caldera y la comisión que lo secundaba por aquel entonces. 

 Santos es recordado por la potencia con que pateaba la pelota. Se cuenta que en un torneo jugado en la vieja cancha de Juventud Unida, donde hoy está la escuela N° 779, Belgrano llegó a la final con Sportman de Villa Cañás y el partido se definió por penales. Bolatti, arquero de Sportman, después de recibir en el pecho un bombazo de Santos no quiso atajarle ningún penal más. También se recuerda un gol que le hizo, casi de media cancha, a River Plate cuando ya jugaba en Rosario Central: Soriano, arquero de River, declaró que sentía que los hinchas festejaban el gol y él no entendía que había pasado, no había visto entrar la pelota al arco.

  Belgrano lo transfirió a Rosario Central por una suma de alrededor de $ 500, suficiente como para comprar una casa. Debutó en junio de 1944 jugando en el puesto de entreala derecho hasta junio de 1949 . Convirtió 65 de los 107 goles anotados para Central en ese período en partidos por campeonatos oficiales de la A.F.A. En el campeonato de 1948 se convirtió, con 21 goles, en el primer jugador de ese club en obtener el privilegio de ser el máximo goleador del campeonato.

 Luego pasó a jugar al Torino de Italia, que realizó importantes compras ya que todo su equipo había fallecido en un accidente aéreo. En Italia, Santos se casó con una mujer de apellido Cinzano, perteneciente a la familia propietaria de la famosa marca. Falleció en 1965 a raíz de un accidente automovilístico cuando retornaba de unas vacaciones en España. Por ese entonces era director técnico del Génova y algunos problemas en ese club lo hicieron volver anticipadamente a esa ciudad.

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José Luis Benedetti.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 25 - 01/04/01

José Luis Benedetti es recordado por sus obras de arte y su actividad en la docencia. Nació en la ciudad de Santa Fe el 23 de mayo de 1921 y estudió dibujo en el convento "San Carlos" de San Lorenzo con Fray Pascual Tarré, ampliando sus conocimientos junto a Juan de los Ángeles Naranjo, Enrique Mc. Grech y el gran mestro Cesáreo Bernaldo de Quirós.

Fue maestro rural por vocación. En 1953 llegó a nuestro pueblo como director de la escuela N° 179 donde desempeñó ese cargo a lo largo de 27 años. Hombre práctico en la administración y la organización escolar, formó, junto a maestros de Santa Isabel y localidades vecinas, a casi cinco generaciones de niños. 
 
 El encuentro con nuestro paisaje definió la carrera de Benedetti, ya que desde ese momento fue constante en sus obras la presencia del árbol, la hierba, el cielo y los pantanos de la zona.

 Su figura es recordada recorriendo las aulas de la escuela o frente a una nueva obra en medio de un parque de estancia o un viejo sendero, donde plantaba su caballete, como los pintores impresionistas y las escuelas de sus seguidores. 

 Sus obras fueron expuestas en galerías de todo el país (Santa Fe, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza, Buenos Aires, Venado Tuerto) y en Uruguay e integran colecciones de importantes museos y pinacotecas particulares.

Falleció el 24 de agosto de 1996 a los 75 años.


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El primer semanario.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 23 - 20/11/03
 En 1942 la Comuna concedió permiso a la sociedad formada por Pinoti y Concina para la instalación de altoparlantes publicitarios en las calles de la localidad. Pero esa no fue la única novedad en el rubro comunicaciones de la época, también en ese año apareció el primer semanario de Santa Isabel.

 Sobre este último, Paulino Raúl Colomba, "Chiquito", que visita nuestro pueblo periódicamente, nos cuenta sobre el nacimiento y vida del semanario "Iris": "Yo tenía 18 años y era tipógrafo, empleado en la imprenta de Ángel Pessino. En ese tiempo había poco trabajo, entonces él nos aconsejó, a mí y a otro compañero, Pedro Consina (que además era músico) hacer el semanario. Le pusimos "Iris" porque utilizábamos para las suscripciones unos recibos que tenían ese nombre impreso y porque además nos pareció un nombre bastante original." 

 "Yo armaba los textos, letra por letra, porque era una imprenta de tipos móviles, y Pedro imprimía. Para las fotos mandábamos hacer el grabado a Rosario. Pero solo duró seis meses, por lo que se habrán editado unos 25 números. Parte del material ya venía preparado de Buenos Aires con notas de interés general y con páginas en blanco en la que agregábamos el editorial y las noticias del pueblo: deportivas, sociales, etc."

 "Teníamos un canillita, "Patucho" y vendíamos los ejemplares a 5 centavos de aquella época. La gente no compraba mucho, las publicidades fueron pocas y a los que les pedí que colaboran escribiendo algo, nunca lo hicieron, excepto una persona. Por eso, el editorial de despedida fue bastante duro, un latigazo importante. Y ¡oh!... vinieron a felicitarme!!"

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viernes, 20 de diciembre de 2013

Iglesia católica.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 23 - 01/02/01

Como es de suponer, la primera iglesia en construirse en Santa Isabel fue la Católica. La piedra fundamental del edificio se colocó en 1911 junto a una cruz de madera en el terreno que la empresa Devoto y Cía. designó en 1909 para su edificación, frente a la plaza. En 1915 como no había sacerdote para atender la iglesia, el párroco de Villa Cañás solicitó al Obispado de Santa Fe que Santa Isabel fuera incorporada a su curia. Sin embargo en los años 1918, '19 y '20 se encargó de las misas, enseñanzas y enfermos el sacerdote de Carmen.

 En una nota fechada el 24 de septiembre de 1918, con un sello que dice "Comisión Pro Iglesia de Santa Isabel" y firmada por Juan Enrico y Luis Borgatello se pedía al mismo obispado el permiso para su construcción. En otra nota similar, pero del 12 de junio de 1919, se informaba que se estaba construyendo. La iglesia se inauguró el 2 de febrero de 1922 y con el transcurso del tiempo, fue sufriendo algunos cambios. Entre otros: la colocación del revoque en su fachada o la construcción, sobre la vereda, de una verja alta con rejas de hierro que se quitó luego, en la década del '70 .

 El 2 de febrero de 1933 se hizo cargo de la Parroquia San José de Villa Cañás el padre Antonio Llonch, quien en un principio se ocupó de Santa Isabel el segundo y cuarto domingo de cada mes. Llonch falleció el 20 de noviembre de 1959.
 En 1938 se solicitó que la Iglesia de Santa Isabel fuera nombrada parroquia, cosa que sucedió bastante tiempo después, el 11 de enero de 1959.

 Fue su primer párroco el padre Ernesto Traverso. Lo reemplazó el 18 de agosto de 1963 el padre Antonio Fabroni.

Al fallecer Fabroni, el padre Marcelino Zarich se hizo cargo el 28 de mayo de 1965 momentáneamente y al alejarse de sus funciones asumió la conducción de la grey católica local el padre Nelso Raúl Trognot quien continúa hasta el día de hoy.


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Elías Frechou, herrero y creador

Publicado en "Acercar a la Gente"  N° 21 - 15/11/00

En los libros de la historia local aparece como fundador de Santa Isabel, entro otros, Elías (o Elí) Frechou. Se lo considera así debido a que llegó pocos meses después de haberse realizado el famoso remate que dio origen a la localidad y por lo tanto fue uno de los primeros compradores de lotes que aún estaban a la venta.

 Fue músico, tocaba el trombón en una banda que tuvo durante muchos años nuestro pueblo. Pero el nombre de este francés, nacido en la zona de los Pirineos en 1884, tuvo mayor trascendencia debido a sus extravagancias e inventos sorprendentes para la época y el lugar.

 Su casa se construyó en la calle Rivadavia al 1160. Allí tenía su herrería donde trabajaba el metal para las herramientas del campo y colocaba herraduras a los caballos. Precisamente, para esto último, había armado un aparato, una especie de manga parecida a las que se utilizan para cargar y descargar ganado vacuno, en el que el animal quedaba inmovilizado para poder trabajar en sus patas sin ningún riesgo.

 Dentro de su taller armó una máquina desgranadora de cereales cuando aquí aún eran desconocidas. Aunque el aparato funcionó bien, suele recordarse solamente el detalle de que no se podía sacar porque era más grande que la puerta y entonces se debió romper parte del galpón.

 La laguna El Aljibe -más conocida como laguna de Raimundi- fue escenario de otro de los experimentos de Frechou. Se cuenta que a una de sus motos le había adosado alas y que luego de haber tomado carrera, se arrojó desde una de las barrancas con la intención de poder, al menos, planear. Su experimento no funcionó y máquina y hombre terminaron, juntos, en el agua.

 Buscando el movimiento continuo armó, con piezas muy livianas, un mecanismo que funcionaba sin más fuente de energía que un sistema de pesas. Mucho tiempo después, el artefacto fue encontrado todo oxidado, pero cuando le hicieron una pequeña limpieza con querosén, funcionó más de un día hasta que se fue deteniendo lentamente.

 Elías -que nunca se casó ni tuvo descendencia- murió soltero a los 66 años el 8 de julio de 1950. Está sepultado en el cementerio local y la cruz de cemento que se halla sobre su tumba fue fabricada dentro de un molde que él mismo había diseñado y construido.
  

Elías Frechou con su vestimenta de la banda de música.

 
2015 - Sepultura de Elías Frechou en Santa Isabel (S. F.)
   
1933 - Grupo de Fundadores de Santa Isabel (algunos de los primeros adquirentes de tierras) Parados, de izquierda a derecha, Enrique Arona, Humberto Pennacchietti, José Carra, Humberto Carpi, Andrés Dall’Ochio, José Tavani, Juan Enrico, Albino Gobbi, Domingo Bastino, José Arona y Elías Frechou. Sentados: Constancio Dedomenici, Juan Paulina, Nicolás Chiesa, Antonia Vda. Carpi, viuda de Giudici, Erasmo Ciuro, Luis Vanni y Juan Ferrari.


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jueves, 19 de diciembre de 2013

El "Pibe Cabeza" en Santa Isabel.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 20 - 20/10/00





 Rogelio Gordillo, más conocido como el "Pibe Cabeza" nació en 1910 en la ciudad de Colón (Bs. As.) y era de profesión peluquero. Pero su fama se debió a los cuantiosos y espectaculares asaltos que junto a su banda realizó en la década del '30 en ciudades y pueblos de las provincias de Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba, en la zona que actualmente se denomina "el Triángulo de las Bermudas". Junto a él solían actuar, entre otros los también famosos, Antonio Caprioli y los hermanos Alfredo y Daniel Ritondale, estos últimos afincados junto al resto de su familia en Santa Isabel.

 En el verano de 1936 la banda del Pibe Cabeza imperaba sin inconvenientes, y su raid delictivo también incluyó esta localidad.

  La señora "Mary" Arona de Lombardi, testigo del hecho, nos dice: El 13 de enero asaltaron la tienda de Dana Hermanos, que estaba en la esquina de Santa Fe y San Martín y que atendía "Nisín" Alianack. "Yo tenía 10 años y a las tres y media de la tarde fuí a llevarle unas cosas que mi mamá le mandaba. La tienda a esa hora estaba cerrada pero me abrió una puerta del costado, sobre calle Santa Fe. Cuando entré, detrás mío lo hicieron el Pibe Cabeza, Caprioli y uno de los Ritondale. Pusieron una ametralladora arriba del mostrador y lo saltaron para dedicarse a desvalijar la caja. A mi, mientras sacaban el dinero, me sostenía Ritondale y me decía: "no te asustes nena que no es nada". A Nisín le querían sacar el anillo y lo amenazaban con cortarle el dedo mientras que a Obdulio Rivero, que era empleado, lo llevaron hasta el fondo apuntándole con un revólver de cada lado para que les entregara más plata.

 También le bajaron las piezas de tela de las estanterías porque pensaban que tenía plata escondida, pero al dinero lo habían depositado a la mañana en el Banco Nación de Villa Cañás. Después llevaron a Nisín detrás de un tabique, donde había unos neumáticos, y le pusieron el revólver en el pecho. Ahí empecé a desesperarme porque amenazaban con matarlo. Pero como no encontraron más plata se fueron. Se llevaron unos 360 pesos de aquella época y unas libras esterlinas". 

  El Pibe Cabeza murió el 9 de febrero de 1937 al resistirse a la policía que lo había cercado en Mataderos, Buenos Aires.

  Además de este relato se puede agregar una crónica que tal vez pertenezca más al ámbito de las leyendas locales que al de la realidad. Es sobre un túnel que conectaba el sótano de un boliche, ubicado en la esquina de Francia y Brasil, con un aljibe de una casa vecina. Se decía que era utilizado por estos hampones para escapar de una posible llegada de la policía. Hay algo de cierto: hasta mediados de la década del '70 el pozo rectangular del sótano aún estaba, y de una de sus paredes partía un estrecho túnel con dirección a una casa vecina. 


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La más vieja.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 12 - 15/02/00

 ¿Cuál es la edificación más antigua de Santa Isabel?
 
  Para responder a esta pregunta lo primero que se nos ocurre es buscar en las viejas casa del centro de la localidad. Ciertamente nuestro pueblo tenía otra fisonomía varias décadas atrás ya que la mayoría de esas casa de techos altos y de cinc con pisos de pinotea han sido demolidas o transformadas en viviendas más "modernas", con techos de cemento y piedras en el frente. Algunas de ellas aún quedan en pié, como una de la calle Mitre al 1200 que, con buen juicio, está siendo reciclada manteniendo su estilo original y que ostenta en el frente su año de construcción: 1915.

 Otra manera de salir de la duda es recurriendo a relatos y a libros.
  Todos los relatos de la fecha de fundación de Santa Isabel coinciden en que lo único que había en 1908 era la estación del ferrocarril y, en frente, un boliche.  Este último desapareció hace ya mucho tiempo pero la estación, la más vieja, que está frente al barrio Fo. Na. Vi. grande, aún permanece.
 La Ley Nacional 3965 de octubre de 1900 concedió a la empresa Ferrocarril Buenos Aires al Pacífico la construcción de una vía férrea desde Saforcada hasta lo que luego fuera nuestro pueblo. 

 De ello se desprende que este edificio fue construido entre estas dos fechas, en algún momento de ese lapso de unos 7 años y medio.

 Se puede afirmar que esta estación, y no la que está más al centro, es la construcción más vieja y que muy pronto, antes que el pueblo, cumplirá cien años.

 Tal vez sea tiempo ya de poner mayor atención y cuidado en estas construcciones históricas que nos identifican.

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Otra de Yaco

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 88 - 16/05/08

 Nuestro "memorioso" vuelve con otra anécdota de su personaje isabelense preferido.

 En la casa familiar de Yaco se comenzó a observar gran actividad, albañiles y sus ayudantes tomaban medidas y cambiaban impresiones acerca de los trabajos que debían llevar a cabo, todo, obviamente, dirigido y supervisado por nuestro protagonista, al que le descubriremos una nueva y curiosa faceta, una forma extravagante de cuidar sus intereses, lo conocimos dadivoso y desinteresado, ahora, totalmente en el lado opuesto, demasiado obstinado, casi rayando lo exagerado. Nuestro personaje había decidido refaccionar su vivienda, es decir; hacer todo de nuevo, para esos fines adquirió los mejores materiales y accesorios, era un erudito en esos temas, también seleccionó a los constructores y los mejores expertos y capacitados en los oficios suplementarios, herreros, carpinteros, plomeros, etc.

 Es necesario dejar aclarado, que el proyecto fue obra personal de Yaco, él realizó los planos de la obra, como así también diseñó los distintos equipamientos, sanitarios, eléctricos , distribución de agua, aberturas y sus accesorios, este último aspecto se relaciona directamente con esta historia. Provisto de los esbozos, medidas y cantidades se apersonó en el taller de Mario, un excelente y reconocido carpintero, a los efectos de requerir sus servicios para la realización del total de la carpintería de la obra, le aclaró que le suministraría la madera necesaria, la había comprado en Bs.As. y era de muy buena calidad y precio, el trabajo consistía en la manufactura y colocación de las aberturas, el pago sería de contado, al finalizar los trabajos y previa aprobación del contratante, después de una corta charla, se pusieron de acuerdo, con respecto a precios, plazos de entrega y demás aspectos inherentes a tal convenio, Yaco prometió hacer llegar la madera en unos pocos días, así ocurrió y Mario comenzó sus tareas.

 Pasó el tiempo y la obra fue llegando a su fin, Mario cumplió con lo pactado, terminó las aberturas y afines, y comenzó a colocarlas. ¡ No paso la primera supervisión de Yaco! Al fijar en sus marcos puertas y ventanas utilizaba tornillos tipo bis, los comúnmente llamados "tirafondos" y para facilitar la penetración los lubricaba con jabón. ¡De ninguna manera podía hacer tal cosa! El supervisor le recriminó severamente, ¡el jabón contenía soda cáustica! y eso ocasionaba corrosión y con el tiempo acarrearía problemas. "Yo te voy a proveer lo que hay que usar", dijo Yaco y, seguidamente, le alcanzó un frasco con grasa de cerdo sin sal. "Esto es lo mejor", aseveró. Mario no se extrañó, sabía sobradamente de las rarezas de su cliente, por otra parte respetaba sus opiniones y consejos; era un hombre de vastos conocimientos en todos los ámbitos.

 Al fin, después de soportar varias observaciones menores y algunos consejos, el destacado maderero acabó su labor, se lo comunicó a Yaco y éste, después de una inspección rigurosa, dio su aprobación. "Todo esta perfecto, che!; mañana, cerca del mediodía, iré por tu taller a arreglar cuentas". Mario no dudó en absoluto sobre tal promesa, conocía sobradamente la seriedad y asiduidad de su cliente. Y así resultó nomás, a la hora indicada Yaco acudió a la cita, portaba un cuaderno con anotaciones y operaciones matemáticas, todo estaba ahí anotado.

 "Bueno Gringo, es lógico que te pague, verdad? Pero debo hacer una deducción al precio estipulado". "¿Cómo, por qué? replicó Mario, "si yo cumplí al pié de la letra"
"Debo reconocer que efectuaste una muy buena labor, pero... yo hice mis cuentas. Como ves -y le mostró sus cálculos-, si gustás los repasamos. Entiendo que me están faltando algunos pies de madera; te entregué 500 y me devolviste, manufacturados, 490. Notarás que hay una diferencia".
"¡Son los recortes y desperdicios!, eso es totalmente normal, Yaco!"
"Es cierto, no lo dudo pero, ¿qué hiciste con ellos?.
"Los utilice para el fuego del brasero de la cola" -en esos tiempos no existían productos sintéticos, se utilizaba la famosa "cola de carpintero" que se preparaba hirviéndola en baño Maria, quemándose los trozos descartables, como en este caso-.
"Admito que es lo usual, pero yo no te autoricé a hacer tal cosa, de manera, que muy a mi pesar -dijo Yaco- debo descontarte el valor de esa madera que falta". Y así lo hizo; pagó en efectivo su cuenta y se marchó.

 Mario siempre recordaba el episodio, el monto en cuestión no era importante, no valía la pena discutir por él. Con seguridad Yaco seguiría siendo un muy buen cliente, pero había que soportarle ciertas rarezas y puntos de vista.

 Como hemos visto en otras oportunidades, no obsequiaba nada, poseía sus códigos en tal aspecto. Aquí aplica uno de ellos, nada ortodoxo por cierto, pero no por ello original.


C.O.S.


Otras notas de C.O.S.
- Yaco. ¡Un personaje singular!: http://isabelense.blogspot.com.ar/…/yaco-un-personaje-singu…
- Amancio, un humilde obrero estibador: http://isabelense.blogspot.com.ar/…/amancio-un-humilde-obre…
- La Previsión: http://isabelense.blogspot.com.ar/2013/03/la-prevision.html
- Otra de Yaco : http://isabelense.blogspot.com.ar/2013/12/otra-de-yaco.html


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martes, 25 de junio de 2013

La Sociedad Española y su Prado Español

El origen europeo de gran parte de la población que componía al Santa Isabel de sus primeros años ha quedado evidenciado, entre otros, con la creación de las instituciones afines a las nacionalidades mayoritarias.

 El 18 de septiembre de 1910, apenas un año y medio después de fundado Santa Isabel, un grupo de inmigrantes españoles crearon la Sociedad Española de Socorros Mutuos. La primera Comisión Directiva estaba compuesta por este grupo de entusiastas: Julian Pando, Cito Gamberté, Roque Rico, Gines Carbonell, Pedro Albert, Miguel Falagán, Antonio Tarragó, Miguel Escudero, Francisco Diez, J. A. Muñoz y Plácido García.

 La entidad tenía como finalidad la concreción de un lugar en donde reunirse los connacionales, además de generar la fraternidad y la ayuda mutua entre sus miembros.

 Aunque no se conocen datos exactos, se sabe que la Sociedad Española logró, con el tiempo, construir su sede social emplazada en calle Belgrano, al lado de la Iglesia Santa Isabel de Portugal. Se estima que esto debe haber ocurrido en la década de 1920, a juzgar por algunas fotografías que muestran a la Iglesia, que se inauguró en 1922, totalmente desolada, sin construcciones aledañas.

 La Sociedad Española, tal como la han conocido varias generaciones de isabelenses ocupaba la esquina de Belgrano y Mitre. Al lado de la Iglesia había una construcción de material de estilo antiguo, con salón y otras dependencias y, en la esquina, el llamado Prado Español.

 El Prado -a secas, tal como se lo llamaba- estaba cercado por una alta verja de gruesas columnas coronadas con tejas y, en la esquina, se encontraba el arco de entrada, con sus portones y boleterías, del mismo estilo ibérico. En el amplio predio, había algunos árboles y se levantó una construcción de maderas y chapas a cuatro aguas, que se cerraba con lonas, en las que se han celebrado infinidades de bailes, fiestas de carnaval, almuerzos y cenas teniendo como animadores, más de una vez, a importantes figuras del espectáculo nacional.

 En octubre de 1945 todas las instalaciones fueron alquiladas por Mario Miculán y familia, quién puso una heladería y bar, además de atender los eventos que se realizaban en el Prado. Este fue uno de los bares más exitosos de la localidad ya que en su mayor apogeo la vereda de Belgrano, que en ese entonces terminaba sobre la calle que era de tierra, fue extendida por medio de maderas sobre la cuneta para dar mayor espacio para las mesas que, en tiempos de verano, eran ocupadas por grandes grupos de amigos hasta la esquina y aún dentro del Prado.

 La Sociedad Española fue también el lugar desde donde se realizaron unas de las primeras emisiones radiales -por decirlo de alguna manera- cuando por medio de amplificadores y bocinas, instaladas allí mismo en la década de 1950, se pasaba música y publicidades.

 En el verano de 1969/1970 los Miculán se trasladaron a un local propio y la actividades, que ya venían en decadencia, pasaron a ser casi nulas, mientras que las instalaciones comenzaron a dar importantes señales del paso del tiempo y de la falta de mantenimiento.

 En marzo de 1975, viendo que los objetivos de la entidad no estaban acorde a los tiempos y que era imposible la recuperación tanto social como material, se realizó una Asamblea que decidió vender el inmueble y donar lo recaudado al Hospital Miguel Rueda. La compra la realizó la Caja de Ahorro y Crédito de Santa Isabel, Ltda. que construyó el edificio de su nueva sede la que, a la postre, terminó en manos del Banco Credicoop Coop. Ltdo.

 Aunque se puede pensar que nada ha quedado del Prado Español, algunos vestigios de él aún se pueden encontrar. En el terreno aledaño al Banco todavía se puede hallar, expuesto a la intemperie, parte del piso de baldosas negras y amarillas que cubrían toda la parte techada, aquel que en el centro tenía las iniciales de la Institución y que -según dicen algunos observadores memoriosos- yace debajo de la actual edificación.



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domingo, 17 de marzo de 2013

José Vargas.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 65 del 22/02/2006 
 
 Su vida y el "Hotel Central" de antaño.
 
  Nació en Tostado, provincia de Santa Fe, donde vivió hasta los 11 años cuando tras el fallecimiento de su madre, su padre lo dejó a cargo de unos tíos en Fray Luis Beltrán para irse a trabajar a Buenos Aires. Allí iba a la escuela y trabajaba en el reparto de carne hasta que, un año después, se fue a vivir a Rosario, a trabajar de canillita para un kiosquero conocido de su padre.
 Relata que estuvo unos 16 meses pasando una vida difícil. "Vivía en una casa con el dueño del kiosco y otro muchacho, pero no tenía cama, dormía en un sillón; yo quería salir de Rosario porque no me gustaba, era sacrificado, comía de vez en cuando, mi almuerzo era un remo, leche con chocolate..."
 Durante los '80 conocimos a José Vargas por sus programas radiales de música y lectura. Pero no era nuevo en la localidad, porque varios años antes había estado viviendo mucho tiempo en Santa Isabel.
Los invitamos a compartir una nueva historia de vida que, como es costumbre en este espacio, las vivencias se mezclan con las historias de nuestra localidad.

 ¿ Como llega a Santa Isabel?
=Estando en Rosario un día un hombre, al que siempre le llevaba el diario, me ofreció ir a otro lugar. "Cuando yo viaje te aviso”, me dijo, y al poco tiempo me habló de un hotel en Santa Isabel donde necesitaban gente para trabajar en la cocina. Así que acepté la oferta y me vine en el colectivo de un tal Ventura, que era de Cañás. Yo tenía 12 años, eso sería en 1931.
 ¿Quienes eran los dueños del hotel?
=Eran Aurelio, un rumano, cocinero profesional, y Dafara, italiano, que puso la plata para el negocio cuando en Buenos Aires se asociaron para instalar un hotel en el interior.
 ¿Como fue su trabajo allí?
=Habré trabajado dos o tres días en la cocina porque Aurelio me puso a hacer los mandados y otras cosas. A él le gustaba el jardín, las flores, todo lo que sea naturaleza, mientras que el italiano no quería saber nada de todo eso. Así que yo era el encargado, por ejemplo, de comprarle en lo de Pietrobón las plantas, en un vivero que había en el chalet donde ahora está la escuela Nº 214. Debido a eso yo podía dormir un poco más, pero me fue enseñando a ser mozo, que fue el trabajo que más hice.
El hotel estaba en la esquina de Santa Fe y Sarmiento, en lo que después fue Alianak y Gioni, y ahora es "La Fachada". Pero esta gente hizo construir el Hotel Central, de Santa Fe y San Martín que terminaron en 1936, más o menos. Un hotel lindo pero que tenía la dificultad de no tener baños individuales, por eso a veces la gente retaceaba quedarse, aunque empezó a trabajar muchísimo. Venían muchos a almorzar o cenar, la mayoría viajantes. En aquel entonces en el campo se hacían chorizos, longanizas, todo tipo de fiambres, salamines a la grasa, jamones... A todo eso les hacían una muy buena presentación y la gente, especialmente los que venían de Buenos Aires, se volvían locos.
Yo salía muy poco porque siempre estaba trabajando; muchas veces, cuando ya eran las 11 de la noche, llegaba algún cliente retrasado y se quedaba hasta la una de la mañana, y lo tenía que atender. Después tuve más tiempo para salir, que fue cuando conocí a mi esposa Amelia.
 ¿Cuando dejó de trabajar en el Hotel Central?
=Pasó que Aurelio, el que sabía cómo manejar el hotel, se murió. Dafara, junto a una hermana de unos 60 años, decidió seguir y empezó a traer cocineros de Rosario, pero para el cliente ya no era como antes, porque estos no ponían las ganas que sí ponía Aurelio, además de hacer un gasto mayor. Así, la clientela fue mermando hasta que el italiano decidió vender, aunque no lo hizo enseguida.
En ese tiempo mi padre me ofreció un trabajo en el norte de Santa Fe, en un desmonte de Santa Margarita, departamento 9 de Julio. Trabajé en el hotel de ese lugar dos años. A las 10 de la noche ya no había luz, eran unas dos manzanas donde estaba todo el comercio y después, alrededor, gente muy pobre. Ahí todavía estaban compañías que se manejaban como La Forestal, a la gente le pagaba con vales... Se iban a trabajar cuando todavía estaba oscuro y volvían de noche. Y cuando había baile se gastaban lo poco que habían ganado. Todo era una gran pobreza.
Después, durante unos seis meses, hice el mismo trabajo en Tostado, pero me volví al Hotel Central de Santa Isabel; tenía 22 años.
 ¿Cómo estaban las cosas por el hotel?
=No andaban bien, la gente muchas veces protestaba por la comida, y un día Dafara me dijo, “mirá José, de ahora en adelante al que te proteste decile que se vaya". Es que muchos protestaban por cualquier cosa, y había un tipo que me tenía mal; siempre venía tarde y me prepoteaba; así que una noche le dije al dueño, y entonces fue y lo echó.
Cuando tenía 24 años, con mi mujer decidimos casarnos, hasta ese tiempo yo había vivido en el hotel. Un día recibí la carta de un primo mío, que era sub jefe de armería en el Batallón de Arsenales en Fray Luis Beltrán, diciéndome que había un trabajo para mí con un buen sueldo, por eso dejé definitivamente el hotel y nos fuimos a vivir allá. Unos años después, en 1948, el Hotel Central pasó a manos de Basignani.
 ¿Qué me puede decir del nuevo trabajo? 
=Cuando fui había una orden de no tomar más personal. Me quedé sin trabajo, así que pasé a ser pintor de casas como empleado, lo que seguí haciendo aún cuando finalmente entré, pero reparando armamento, con un sueldo bastante bajo. También trabajaba en una fábrica de azul para blanquear ropa que había puesto mi primo, pero que se fundió.
Después de unos 6 años me pasaron al taller de galvanoplastía. Ese era un trabajo diferente, trabajaba 6 horas por ser insalubre. Ponía las piezas de metal, de armas o de vehículos, en los baños de niquelado, bronceado, cromado, etc. También hacía el empavonado, eran trabajos con varios pasos hasta lograr lo que se buscaba, y que me gustaba porque me permitía escuchar música con tranquilidad. En 1979 me jubilé y volvimos a Santa Isabel.
 Siempre le gustó la música...
=La música y la lectura. A pesar de haber llegado hasta 5º grado, la lectura me permitió adquirir conocimientos. Cuando uno lee, se concentra, siente y asimila. Así viaja por todo el mundo.
 Ahora, además se ha volcado a la religión...
=Después de la muerte de mi esposa decidí vivir solo, pero no me sentía bien. Por eso una amiga me acercó a la religión que me cambió la vida para bien, soy otra persona.
 ¿Cómo ve a los jóvenes?
=A veces la juventud está apagada. Acá hay algunos jóvenes que hacen algo, pero la juventud debería ayudar más a la gente pobre, no solamente con plata, ¿qué hacemos con que usted me de hoy de comer si mañana me ve en la calle y me ignora?. La gente necesita amor. En este momento, en que el pueblo está queriendo desprender, mejorar, los chicos deberían tratar de aprender oficios como carpintería, electricidad, etc. Eso es lo que falló en la Argentina, la falta de gente capacitada.