sábado, 2 de marzo de 2013

Payamédicos. Se puede estar completamente vivo, antes de estar definitivamente muerto.

Publicado en "Acercar a la Gente"  Nº 95 del 20/12/2008
   Repetida hasta el cansancio por la televisión, la película Patch Adams (Dr. de la Risa) que protagoniza Robin Williams, se basa en la vida de este médico estadounidense que en 1970, convencido de que en un ambiente de felicidad existen pacientes más saludables o con la suficiente motivación para mejorarse pronto, decidió llevar a esos lugares su vocación de payaso y clown. Fue esa película la que nos introdujo a millones de argentinos en el conocimiento de su invento, la “risoterapia”, que realiza con fines médicos y terapéuticos, siendo el responsable de la inclusión de ésta en la medicina moderna.

Patch Adams organiza cada año un grupo de voluntarios de todo el mundo como payasos, para llevar esperanza y diversión a huérfanos, pacientes y a la gente en general. En una de esos viajes, en 2005, visitó el Hospital Garrahan de Buenos Aires y varios hogares infantiles.El ejemplo y las inquietudes de Adams también prendió en la Argentina con la creación, en 2003, de una entidad civil sin fines de lucro denominada Payamédicos, siendo sus fundadores el Dr. José Pellucchi (psiquiatra) y la Lic.en psicologia Andrea Romero, que luego se extendió por otras ciudades, entre ellas Rosario.
 Allí está radicada Melisa Costas, integrante de esta corriente medicinal que, al igual que en la célebre película, combina pelucas, narices y trajes de colores en las habitaciones de los enfermos. “Nací en Santa Isabel un 3 de diciembre; en el Sanatorio Santa Isabel, con el Dr. Araujo y el Dr. Armando, el día del médico”, nos dice. ”¿Será casualidad o causalidad?; siempre hago el chiste de que nací el día del medico, ese es mi karma, pero es para discutir si con la vocación se nace o se hace”.

 Es que la joven estudió medicina en la Facultad de Ciencias Médicas de Rosario; además estudió psicoanálisis en la escuela de Freud, está haciendo una tecnicatura en Epidemiología, es ayudante de la Cátedra de Pediatría en los laboratorios de diarrea y deshidratación pediátrica, pertenece a Payamédicos y estudió Zooterapia con distintas razas caninas.
 ¿Cómo son las terapias con animales?
=Es maravilloso el trabajo que hacen los perros, por ejemplo los labradores o los goldens, con no videntes, hipoacúsicos y enfermedades motrices, entre otras. Y además soy payamédica, Es importante aclarar que tanto Payamedicos como la zooterapia no son medicinas alternativas, sino una forma diferente de ser medico.
 ¿De qué se trata Payamédicos?
=Es el desdramatizar la relación medico-paciente y olvidarse del guardapolvo blanco. Da excelentes resultados en el tratamiento y permite el juego, la risa, la creatividad, perder el miedo al doctor, olvidar la enfermedad aunque sea por un rato y liberar endorfinas. La propuesta tiene un fin terapéutico, al liberar endorfinas, que son pequeñas proteínas producidas a nivel de la hipófisis, una pequeña glándula ubicada en la base del cerebro, el paciente percibe una disminución de la ansiedad y una sensación de bienestar general. La risa es un factor importante para la liberación de estas sustancias beneficiosas para la salud.
 Cada clown tiene su paya DNI con su nombre y existe un padrón en el cual figuramos para que no se repitan, lleva un nombre de pila y apellido relacionado con medicina, está la Dra. Bernarnida Metionina, el Dr. Benito Globulito, la Dra. Lila Percentila, el Dr. Verdin Vacunin y la Dra. Flora Susana Sana, entre otros. La propuesta es de alta ternura para que en un hospital la fantasía, la risa y la calidez también tengan su espacio. Así, el estetosflorio, mitad estetoscopio, mitad flor, sirve para escuchar el corazón de los pacientes. Un payamédico, mitad payaso, mitad médico, llega al hosptial desde Saturno en su payanave y trae sus jerinmaraca y payaremedios con vaquitas de San Antonio. Toda esta fantasía tiene como propósito atender el corazón, ese que sirve para enamorarse.
 Con esta terapia los pacientes cambian el estado de ánimo, la actitud y la conducta, consumen menos analgésicos y somníferos; los que están en condiciones de comer lo hacen mejor y se activan los recursos del paciente para su propia recuperación.
 ¿Cómo te interesaste por Payamédicos?
=En realidad a mi siempre me gusto el psicoanalisis, y en verdad no me gusta la clínica médica, pero estudié medicina porque supongo que dentro de mí siempre sentí que se podía trabajar de otra manera y combinar conocimientos, experiencia y humor, desdramatizar el guardapolvo blanco y esa relación médico- paciente tan formal del siglo pasado. Yo sabía de Patch Adams, así que me inscribí en Payamedicos, estudie, me recibí y me permití soñar con un sistema medico diferente, ni mejor ni peor, simplemente diferente.
 ¿En que lugares trabajan con esta terapia?
=En el Hospital Centenario, en pediatría, trabajamos los sábados, en maternidad los domingos y en un geriátrico de zona sur los lunes.
 ¿Cómo reacciona la sociedad con lo que Uds. hacen?
=Los Payamedicos esta muy instalado en la sociedad y en Rosario la gente nos esta conociendo. Una de las formas de darnos a conocer son las “Payamarchas” que realizamos para repartir alegría, con todas nuestras técnicas, en el Hospital Granaderos a Caballos (San Lorenzo) o el Monumento a la Bandera. Además, firmamos convenios con el Hospital Centenario y estamos en trámites con el Hospital de Niños Víctor J. Vilela. Realizamos trabajos en distintos hospitales llevando alegría, risas y canciones a los niños y adultos internados.
 ¿Suelen ser rechazados por los pacientes?
=Nunca nos pasó, siempre se muestran dispuestos. Algunos tal vez tarden un poco más en contagiarse de la risa, pero nunca ocurrió que nos rechacen. Los Payamédicos trabajamos al lado de la cama del paciente y siempre se le pide consentimiento para su intervención, nunca se trabaja por imposición. Por otra parte estamos preparados para garantizar el respeto y la confidencialidad que requiere el medio sanitario y el hospitalario, por eso estamos formados en el dominio de tres áreas estrechamente relacionadas: artística, psicológica y su adaptación al medio hospitalario.
 ¿Además de tus conocimientos en medicina, también te preparás artísticamente?
=Si, estudie técnicas de clown, es parte de nuestra formación. En noviembre fui a un congreso internacional de clown en Buenos Aires, fue maravilloso, había médicos de Italia, Uruguay, Brasil, Venezuela, de toda la Argentina; todos juntos estudiando clown y comedia para luego realizarlas en el hospital. Se puede hacer arte en una sala de oncología y lo más maravilloso es que se puede reír a pesar de la enfermedad y la muerte. Está demostrado científicamente que el buen humor extiende el pronostico de vida especialmente en inmunodeprimidos. Yo estoy en oncología en donde hay niños con leucemia y una adolescente con cáncer de estómago y te puedo asegurar que los resultados son muy buenos. Después de tanto dolor y sufrimiento, todos están esperando que lleguen los payamedicos para jugar, nos espera el paciente pero también la madre y la familia que está sufriendo muchísimo, y las enfermeras también nos esperan. Hay mucho estrés, lagrimas y miedo en esas habitaciones y nosotros llevamos un poco de color y amor.
 Siendo tu misión la de desdramatizar la situacion y ayudar al paciente, ¿Qué es lo que te ocurre cuando tu día no es el mejor?
=Generalmente cuando te ponés la ropa de payaso tratás de cambiar tu interior y de transformarte. Pero además cuando ves lo positivo que se genera en el otro, tu estado emocional también mejora. Es una terapia de ida y vuelta, que mejora al paciente pero que te hace replantear un montón de cosas de la vida, del valor que tiene y de cómo, con tan poco, uno puede hacer tanto bien.
Con los abuelos se realizan los mejores trabajos, porque se atreven a soñar a volver a vivir y sentir como cuando eran niños, se sienten vivos, con ganas de jugar, contar historias y hacer preguntas, nos esperan ansiosos cada semana y nos preparan dibujos, poemas, canciones hasta nos sacan fotos.
 ¿Qué se necesita para ser un payamédico?
=Tener ganas de cambiar lo negativo en algo hermoso y saber reírse de uno mismo. Necesitas creer en esta técnica, sentirlo y vivirlo intensamente, Payamedicos es una caricia para el alma.

¿Cuáles son las experiencias que has acumulado con los distintos pacientes?
=Especialmente cuando trabajamos con abuelos y con enfermos de cáncer los resultados son mejores, porque nuestro clown lleva una esperanza a tanto sufrimiento, un poco de diversión; crea una ilusión a aquellos que saben que van a morir. Hace poco trabajamos con una mujer mayor con cáncer y a los pocos días murió. Sin embargo las enfermeras nos contaban que estaba contenta hasta que llegó el momento de partir, y lo hizo en forma muy tranquila. También te puedo mencionar lo que me sucedió con Lucas, de 2 años, con leucemia. Fue una experiencia increíble. Mientras le hacían quimioterapia, se descompensó y se puso hipertenso. Todos pensamos que moría, en un momento escucho que me dice: “payaso, vení”. Se me dio vuelta el mundo!. Y con mis compañeros empezamos a trabajar con nuestras técnicas de clown, burbujas, canciones, música; todo en la Sala de Oncología del Hospital Centenario. Poco tiempo después la pediatra nos avisa que la presión de Lucas estaba bajando, la mamá lloraba porque su hijo moría pero empezó a cantar y bailar para darle fuerzas, todos estábamos al lado de la cama en la quimioterapia, desdramatizando el momento. Pusimos fuerza, ganas de vivir y mucha alegría. Fue una verdadera locura, un delirio médico, pero Lucas sigue vivo y la esta peleando. Ese día entendí la importancia de nuestro trabajo, en momentos de tanta tensión es fundamental mantenerse tranquilos y no sentir miedo, esa tranquilidad y energía positiva ayudó a que la presión arterial de Lucas bajara; a todos nos gustan los payasos.
 En los geriátricos, los abuelos y las enfermeras esperan nuestra llegada. Un ejemplo es una mujer que normalmente está con un camisón, toda desarreglada durante la semana, pero los lunes que nosotros vamos a visitarlos, se cambia, se viste bien y se arregla para recibirnos, hasta se pinta y se hace los rulos. Para ella, nosotros somos su única visita y diversión, es un motivo para vivir: Hay que recordar que muchos abuelos son abandonados en los geriátricas o no tienen familia.
Este tipo de vivencias demuestra que se puede, y que desdramatizar todo el periodo de internación y atravesar los miedos con alegría da resultados.
 Se puede estar completamente vivo antes de estar definitivamente muerto. Podrán decir que estamos locos, pero no somos los únicos. 




viernes, 1 de marzo de 2013

Asalto a la timba


Publicado en "Acercar a la Gente"
Nº 19 del 15/09/2000


 
Según un testigo -que pidió no se mencione su nombre ni el de los concurrentes- sucedió en una casa de la zona de quintas del sector oeste de nuestra localidad, en época de carnaval a mediado se los '70. Estas reuniones de juegos clandestinos se hacían en distintos lugares. Esa noche había gente de Santa Isabel y de otros lugares como Teodelina, Villa Cañás, María Teresa o Elortondo.
 
 En el momento del asalto se estaba jugando al Pase Inglés cuando, intempestivamente, se abrió la puerta y el primero que entró tiró dos tiros hacia el techo. Después entró otro hombre más con armas blancas que puso a todos los concurrentes contra la pared. Algunos intentaron tirar cosas de valor por una ventana, pero desde afuera otro asaltante más estaba custodiándola. Estaban copados y no quedó otra alternativa que hacer lo que los inesperados e indeseados visitantes querían: entregar todas las alhajas y el dinero.
 
 Hubo quienes lloraban o estaban pálidos. Uno no quería entregar un anillo y decía que no se lo podía sacar, "¿Como que no sale? vení, vení.. que va a salir!" dijo un asaltante con un cuchillo en la mano decidido a cortarle el dedo... El anillo salió rápido y sin necesidad de cortar. Otro había escondido su dinero entre la ropa interior pero sospecharon y lo hicieron desnudar.
 
 Por la forma de hablar se supone que eran porteños, en total cuatro, que se tomaron el vino y se comieron el asado que los timberos habían preparado. 
 
El asalto duró una media hora y los ladrones huyeron con un auto que estaba allí y a los otros les rompieron las gomas. Después encontraron al cuidador de la timba maniatado. Lo habían sorprendido desde un maizal.

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Canchas de fútbol

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 18 del 15/08/2000

 Los dos clubes de nuestra localidad que practican fútbol tuvieron sus respectivas canchas en diversos lugares antes de asentarse en los predios actuales.

 El Club Belgrano, fundado en 1917, tuvo como estadio a diversos baldíos hasta que en 1927 adquirió el terreno ubicado entre las calles San Martín, Misiones, Chaco y Sarmiento, hoy uno de los barrios Fo.Na.Vi. Todavía se conserva, con reformas, en la esquina de Misiones y Sarmiento, la edificación dedicada a vestuarios y al cobro de entradas y que es utilizada ahora como vivienda. En la década de 1960 compró la mayor parte del terreno en el que hoy se encuentra el denominado Polideportivo Manuel Bogio, sobre calle España. La cancha fue inaugurada allí a fines de los '60 y luego, en 1971, comenzó a funcionar la pileta de natación.

 El Club Juventud Unida, que comenzó su vida institucional en 1926, tuvo su primera cancha en el terreno cedido por Antonio Raimondi y que ocupaba la manzana comprendida entre Brasil, Mitre, Corrientes y Sarmiento (Barrio Fo.Na.Vi. Chico). Dos años después se instaló en la manzana propiedad de Miguel Rueda, entre calles Corrientes, Francia, Misiones y Rivadavia (Escuela Nº 779 y Jardín Nº 42). El 30 de abril de 1944 inauguró su estadio actual, el Josefina S. de Rueda a quien se lo adquirió en condiciones sumamente ventajosas, por lo que lleva su nombre. La década del '60 fue la de mayor esplendor de esta cancha, que era una de las mejores de la Liga Venadense. Sus seis torres de iluminación, sus vestuarios, el túnel y la arboleda le dieron por mucho tiempo el privilegio de ser una de las más importantes.

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Inviernos eran los de antes.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 17 del 15/07/2000
 A media mañana del 16 de julio de 1973 la lluvia fina que caía desde temprano comenzó a transformarse en aguanieve. Al mediodía ya se había convertido definitivamente en nieve verdadera que continuó cayendo durante más de dos horas.
   Gracias al fenómeno, que se registró en toda la zona, la persona más requerida en nuestra localidad fue el fotógrafo Juan Miculán. Él plasmó el inusual paisaje en decenas de fotografías como ésta que, personajes aparte, muestra el aspecto de nuestra plaza 9 de Julio alrededor de las 4 de la tarde.

P.D.: El 9 de julio de 2007 se registró una nevada de mayor importancia a la detallada. 

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Cine "Ideal", lugar de fantasías y emociones

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 31 del 15/10/2001

 Luis y Roma Parodi, Néreo Ansaloni y Dante Pellegrini reviven la popularidad del cine de Santa Isabel.

 Es cierto que en estos años que corren la Sociedad Italiana proyecta, con muchos esfuerzos, algunos films para procurar mantener vivo el cine en Santa Isabel. También es cierto que antes del tiempo en que transcurren los relatos de esta nota hubo otros dueños de cine y hasta otra sala, como la del Cine Gardel, aquel en el que, se dice, se pasaron películas mudas mientras una pianola le ponía música a las imágenes y que terminó sus días convertido en una usina eléctrica.

Pero no trataremos aquí de historiar sobre este tema, sino de compartir los relatos de aquellos que tuvieron a cargo el "Cine Ideal" que siempre funcionó en la sala de la Sociedad Italiana cuando el negocio se mantenía vigente y con gran popularidad en todo el país.

Luis y Roma Parodi fueron nuestros primeros entrevistados:
  ¿Durante cuánto tiempo tuvieron el cine?
Luis: Empezamos el 2 de febrero de 1952 con "Orquídea" (Los martes Orquídeas), una película nacional, y "Tres Aventureros", de acción. Estuvimos hasta octubre del '77.
Roma: Nosotros le alquilábamos a la Sociedad Italiana la sala y una casa en la que vivimos todo ese tiempo. También parte de las butacas , mesas y sillas.
Cuando comenzamos, ahí no había ni pavimento ni vereda; cuando llovía todo el barro iba para adentro. Más adelante la Sociedad Italiana hizo vereda y también el baño para las mujeres, porque había uno solo para todos. Los hombres tenían la costumbre de orinar afuera durante el intervalo. Tomaban algo en el bar y salían, ¿donde iban?, de Barrón, el vecino, que tenía un portón y todo un descampado.
  ¿El cine estaba en funcionamiento cuando Uds. llegaron?
Luis: Si, ya era el Cine Ideal, se lo compramos a un tal Martínez de Rosario, que estuvo dos o tres años en el pueblo.
Roma: Antes estuvieron Jano y Beto Martínez, que no eran parientes de él. Estos Martínez tenían, junto con Pinilla, este cine y el otro, el Gardel. Nosotros compramos butacas que eran de ese cine.
  ¿El proyector siempre fue el mismo?
Luis: No, porque unos 10 años después lo cambiamos. Se cambió el equipo de sonido, pusimos el cinemascope y la pantalla panorámica. Cuando hicimos ese cambio tuvimos que reformar los palcos, que tenían una salida hacia el escenario. Así que se las sacamos para que pudiera entrar la pantalla. Vinieron especialistas de Rosario a instalarla.
  ¿Quienes fueron los operadores?
Luis: Tuvimos 7 u 8 operadores.
Roma: Entre ellos Carlitos Brega, Horacio Otañe, Ciuro, Rubén Distéfano, Quilisi, Athos Vannucci...
  ¿Trabajaban otras personas más?
Roma: Estaban los acomodadores. Unos de los primeros fueron "Chiche" Pennacchietti y Juan Carlos Angeleri, ya fallecido; después entró Carlitos Pellegrini, le encantaba el cine. Ellos también vendían golosinas entre el público; salían en el intervalo y, a veces, hacían una pasada más tarde.
  Pero también estaba el quiosco...
Roma: El quiosco estaba adentro, donde era el guardarropa, detrás de la boletería. Después Luis lo instaló en el hall, estaba hermoso...
Luis: Me acuerdo de "El Caimán", en un tiempo tuvimos un parlante en 25 de Mayo y Gral. López y desde el cine poníamos música, cuando aparecía "El Caimán", la gente ya sabía que estaba por empezar la película.
  ¿Por qué ponían esa música?
Roma: "Coco" Pennacchietti era el que seleccionaba la música que se ponía antes de comenzar y él había elegido ese tema. Cuando la gente escuchaba "Se va el caimán, se va el caimán..." salía apurada porque ya empezaba el cine. Empezábamos a las nueve y media de la noche, horario que tratábamos de cumplir.
  ¿El público respondía bien?
Roma: Hacían cola para entrar, algunas veces hasta donde ahora es de Viccei. Y también se disputaban el palco, todos querían ir arriba.
La vez que dimos "Cuando los Duendes Cazan Perdices" hicimos 5 funciones. ¡Siempre lleno! No había más lugar!
  ¿Cómo conseguían las películas?
Luis: Iba a Rosario cada dos semanas o un mes a programar y después mandábamos la plata con el comisionista para que traiga las películas. Yo hacía trato con las distintas distribuidoras, unas 7 u 8, que estaban en la calle San Luis, en apenas dos cuadras. Después no quedó nada de eso y se concentró todo en Buenos Aires.
Roma: Pasábamos un programa sábados y domingos y también matinée. También había otro programa los miércoles a la noche. Siempre eran dos películas. En la matinée vendía sandwichs. Los chicos decían: "Ah!, los sandwichs de la Roma." "¿Pero, qué le ponés?" me preguntaban las madres: un poco de pan, manteca y mortadela. Los sandwichs míos eran famosos.
  Además de películas ¿traían otro tipo de espectáculos? 
Roma: Antes, como no había televisión se hacían radionovelas, como las de Federico Fábrega, y venían los artistas con la obra que se pasaba por radio.
Luis: Metíamos entre 400 o 500 personas en una obra de estas. También venían compañías de teatro de revista. Y el que ha venido muchas veces fue "Tu Sam"
  ¿Cuál fue el mejor momento del cine?
Luis: Los mejores años fueron desde el comienzo hasta el '65, cuando empezó a aflojar. Empezó la televisión, ya había gente que se quedaba en su casa y además se comenzaron a abrir bares. Antes la única salida era el cine...
Roma: Y cuando Nereo Ansaloni comenzó a hacer ese cine grande, comenzamos a desilusionarnos. Veíamos que estaba haciendo el cine nuevo y el nuestro se venía cada vez más abajo, así que se lo ofrecimos. Néreo nos compró todo, la máquina y las demás cosas, si no lo hubiésemos tenido que cerrar. Al último hemos dado cine para 10 o 12 personas. Pero nunca suspendimos una función.


 Néreo Ansaloni nos cuenta su historia:
  ¿Que lo llevó a dedicarse al cine?
=Siempre soñé con tener un cine grande para que mi hija menor lo que no podía obtener por medio del oído lo tuviera por medio de la vista, para que viviera informada de lo que era el mundo, y para que a la mayor le agilizara su mente. Además decidí hacer una sala majestuosa para que, el día que yo faltase, ellas tuvieran una renta mensual. Estaba en condiciones económicas para encarar esta obra y además Santa Isabel daba para pensar en cosas grandes. En aquel entonces prácticamente la televisión acá no existía y nunca se pensó que la tecnología iba a avanzar tanto. Por eso en el '69 empecé a hacer el cine de la calle Gral. López pensando en un Santa Isabel que tenía otra proyección de futuro, había un montón de industrias, empleados y circulante.
Cuando tenía un 60% del nuevo cine hecho, con los materiales y los proyectores comprados, Luis Parodi me ofreció la explotación de su sala. Me interesó porque sabía que para las compañías distribuidoras de películas si en un pueblo tenés dos salas la programación se comparte, por lo tanto yo no iba a poder pasar todos los títulos. El 10 de octubre de 1977 se concretó el negocio. Mi intención era cerrar esa sala y terminar la nueva obra, pero unos días después fuí con Raúl Severini a verla y él me convenció de lo contrario. Lo consulté con Juan Amadío, que estaba a cargo de la obra, y me dijo que era buena idea. Eve, mi mujer me decía lo mismo, así que empezamos a trabajar.
Tratamos de arreglar todo: puertas, techo, contramarcos, pisos, cielorraso. Trabajábamos, entre otros, Juan Amadío, Teodoro Ertel, Ramón País y yo, con Raúl Severini en electricidad; también me dio una mano "Bico" Bruno. Con Carlitos Brega hicimos la cabina de proyección. También se cambiaron las puertas del frente, las de entrada a la sala, se pusieron boleterías nuevas de aluminio, butacas nuevas, se refaccionaron los baño, hicimos la cocina, pusimos alfombras en las escaleras y entre las dos filas de butacas, cortinado de raso...
Además instalamos los dos proyectores Phillips que habían estado en el cine Ópera de Venado Tuerto. Antes los había llevado a Buenos Aires para repararlos y refaccionarlos, quedaron a la altura de cualquier cine del centro de Buenos Aires. A la pantalla la compré en Rosario, era la mejor que había en ese momento.
Después de casi 7 meses de trabajo, el 7 de julio de 1978, dimos la primera función con una película policial y "Aeropuerto '77". Tuvimos dos años de furor, de mucho trabajo, con ganancias que me permitieron continuar con la obra del otro cine. Pero después pusieron las repetidoras de los canales de Rosario y no cabe ninguna duda que la economía del país comenzaba a resentirse. El cine funcionó hasta 1982.
  ¿Cómo era la programación?
=Siempre hubo doble programa, se estilaba así: terminaba la primer película, se hacía un intervalo de 15 minutos y después se largaba la principal o de fondo. Era necesario tener un cierto conocimiento para acompañar la película de fondo, había que saber programar, que las películas fueran compatible. A la programación la hacía yo y los cines de segunda línea, que estaban ubicados en el macrocentro de Buenos Aires y no tenían programador preguntaban qué había llevado yo. Ellos copiaban la programación del Cine Ideal de Santa Isabel.
Había dos programas todas las semanas, jueves y viernes, por lo general películas aptas para todo público o western y policiales, películas que ya tenían uno o dos años, y el programa central de sábado, domingo y lunes.
  ¿Cómo conseguía las películas?
=Para conseguir los títulos nuevos y con buenas copias, nunca dí dinero, pero sí atenciones. Llevaba a comer a buenos lugares a gerentes de programación o de venta, programadores y directores. Cuando abrían, a las cuatro o cinco de la mañana, yo ya estaba en la compañía, porque me podían llegar a dar una copia rayada y cortada; entonces les llevaba a las talleristas, que eran las que reparaban las películas, masas o facturas; así podía saber cuales eran las mejores copias. Para poder sacarlas, a los programadores y gerentes les llevaba un jamón, una bondiola, costillares de cerdo o chorizos. No dejaban entrar a nadie, pero a mi si, me tenían una confianza bárbara, podía entrar en cualquier momento. Ellos decían: "hay que hacer lo imposible para darle las mejores copias a Ansaloni". Yo era conocido y respetado dentro del ambiente y salí muy bien conceptuado, con el nombre de Santa Isabel muy bien catalogado.
Una vez le cambiaron al cine Atlas de Buenos Aires la copia nueva de "Victor Victoria", que estaban pasando, por una vieja para dármela a mi ... Se armó un lío bárbaro, pero a mi no me pusieron por delante. Y yo pasé "Victor Victoria" tres días y metí nada más que 170 persona, me amargué tanto... Cuando fui a Bs. As. tuve que decir que había trabajado muy bien.
  ¿Recuerda las películas con más público?
=La vez que más gente metí fue con la del Mundial '78, la dimos sábado, domingo, lunes y martes, faltó poco para llegar a las 1.500 personas, eso fue a fines del 78. De las extranjeras, las que mejor anduvieron fueron "El Franco Tirador" y "Expreso de Medianoche". Otra nacional en que hubo mucho público fue "Las Vacaciones del Amor", en esa hice 564 entradas en la primer noche. También hemos pasado películas para 10 personas, pero muy pocas veces. Calculo que he pasado, en cinco años, más de 800 películas.
  ¿Quienes han trabajado en el cine?
=En los primeros dos años, en la limpieza me ayudaba Teodoro Ertel. Como operadores, primero estuvo Barbareschi, que había estado en el Ópera en Venado Tuerto, después Athos Vannucci, Carlos Brega que estuvo un mes pero al principio estuvo como técnico, Rubén Distéfano, Raúl Pellegrini y mi hijo, "El Rubio". Además siempre estuvo toda la familia trabajando en el bar.
  ¿Por qué decidió dejar el negocio?
=Cuando empezó a decaer decidí venderlo. Además me gustaba tenerlo 10 puntos y ya me había cansado de tanto trabajo. Cuando se lo vendí a Promociones Culturales le presenté a la gente de Buenos Aires a Jorge Tirelli para que ellos continuaran con el negocio. Yo tuve el cine hasta fines del '82.
  ¿Volvió a visitar a las distribuidoras?
=Después de unos años volví. Me dijeron que jamás tuvieron un empresario de cine de mi categoría. Yo nunca tuve problemas económicos con ellos, pagaba antes de retirar, a lo sumo les daba un cheque a unos días, pero casi siempre pagaba en efectivo.
Esa vez me propusieron terminar el cine de Santa Isabel. Yo ya no quería hacerlo porque las cosas no me iban bien. Querían hacer una sociedad y poner una sala de estrenos de lo mejor. Pero no quise porque ya no tenía plata.


El turno final es para el Contador Dante Pellegrini, integrante de Promociones Culturales:
  ¿Qué fue Promociones Culturales y por qué se formó?
= La sociedad se formó por una inquietud de Jorge Tirelli que, siendo amante del cine y de la cultura, fue el promotor de todo esto. Cuando Jorge se enteró de que se iba a cerrar el cine convocó a un grupo de personas. Era un tiempo en que había otras inquietudes en el pueblo, había optimismo para emprender este tipo de cosas.
Lo que se consideró en ese momento era que teníamos que continuar con el cine en marcha, ese fue el objetivo.
El grupo nunca llegó a constituirse como una S.R.L., que es lo que pretendíamos al momento de formarlo. Queríamos una sociedad bien constituida para dedicarnos, posiblemente, a otras actividades económicas a partir del tema cinematográfico. Lo que ocurrió es que la economía del país no permitió evolucionar y lo que hicimos fue mantener el cine y todo lo que se había puesto en marcha algunos años antes.
La empresa o el grupo se conoció como Promociones Culturales y dio la primera función de cine el sábado 25 de junio de 1983.
  ¿Durante el cambio de propietarios el cine siguió en funcionamiento?
= No. Hubo un período corto, en que el cine estuvo cerrado. Fue desde el momento en que Néreo Ansaloni decidió venderlo y en el que comenzamos nosotros.
  ¿Como se concretó el negocio?
=Néreo fue muy accesible. Lo que convinimos con él fue la compra de todas las instalaciones y muebles al valor de la soja para tener una referencia, porque en ese momento estábamos en un período de inflación. Esa era una manera de mantener el valor y nosotros le íbamos a amortizar la deuda como podíamos.
Heredamos de él todas las relaciones directas que había logrado en Buenos Aires con las distribuidoras de películas y que fueron muy importantes. El nexo con esas distribuidoras era Jorge Tirelli que viajaba habitualmente a Buenos Aires. Además allá teníamos un programador que nos ayudaba.
  ¿Quiénes integraban la sociedad?
= Los integrantes de esa sociedad eramos doce: Jorge Tirelli, Mario Tirelli, Juan Miculán, Luis Miculán, Pedro Viccei, Alberto Fassi, Carlos Casadei, Humberto Albanesi, Edsel Gilardoni, Eduardo Mercé, Juan Carlos Lombardi y yo que entré con un socio oculto o capitalista, que era mi suegro, Sergio Paulinelli. O sea que de entrada se puso plata y la otra parte en cuotas. Los aporte fueron genuinos porque el cine no tenía una renta para poder pagar las cuotas.
  ¿Cómo era la programación?
=Había dos programas de dos películas por semana, eso era al principio. Después pasamos a un solo programa y si la película tenía mucha aceptación se pasaba, además de sábado y domingo, el día lunes.
  ¿Cuáles fueron las películas más taquilleras?
=Los topes de venta han sido con películas de Olmedo y Porcel. Eran las nacionales las que más gente llevaban. Algunos ejemplos de las más taquilleras: "Mingo y Aníbal", "Los Fierecillos Indomables", "Los Reyes del Sablazo", "Flashdance", "Sobreviviendo"...
Con esas recuperábamos fondos para poder continuar, porque a veces casi que no iba gente, como sucedió con "Gandhi".
Normalmente las películas las pagábamos pero algunas venían a porcentaje como "El día Después", una película que llevó mucha gente.
  ¿Trajeron otro tipo de espectáculos?
=A Luis Landriscina. En ese momento algunos sectores cuestionaron que una empresa privada trajera un espectáculo de esa naturaleza cuando debía hacerlo una entidad de bien público. Y nosotros lo hicimos con el criterio de recaudar fondos para seguir con el cine.
  ¿Por qué terminaron cerrando el cine?
=La última función fue el domingo 29 de septiembre de 1985 y calculo que llegamos como sociedad hasta 1986. Entramos en una situación donde estábamos poniendo plata del bolsillo para que pudiera funcionar, entonces se tomó la decisión de parar. En esa época ya se habían generalizado las video y el alquiler de películas. La intención era que otro grupo de personas de la localidad siguiera con el cine de una manera, quizá, mas espaciada, y que pudiera mantener la sala en funcionamiento. Como no se llegó a un acuerdo con las partes interesadas en el tema para lograr que otra entidad siguiera en la tarea, se decidió la venta de las instalaciones. Vendimos todo a unas personas de Chacabuco, los proyectores, las butacas, la pantalla, todas las instalaciones y muebles que formaban parte del capital.


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Club Juventud. 75 años.

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 30 del 05/09/2001

 ¿Habrán imaginado aquellos jóvenes que se reunían en una peluquería del Santa Isabel de 1926, lo que su iniciativa generaría a través del tiempo? El 23 de septiembre de ese año ellos fundaron, con el nombre que identificaba sus cortas edades, el Club Sportivo Juventud Unida.

Podría haber desaparecido algún tiempo después, como sucede tantas veces; pero no, vinieron triunfos y derrotas; glorias y frustraciones; alegrías y tristezas; momentos de unión y de desavenencias; proyectos que se realizaron y otros que se esfumaron... En fin, como en la vida misma, el Club debió esforzarse para crecer y así, 75 años después, poder festejar, de cara al futuro, sus bodas de brillante.

En este espacio hemos querido plasmar, humildemente, parte de esta vida que es, también, parte de la de nuestro pueblo. Son trozos de historias, fotos, nombres y fechas; también frases y pensamientos de algunos de sus seguidores, socios y dirigentes. No está todo lo que debería estar, hacerlo requiere mucho más que estas páginas y haría necesaria una investigación histórica profunda. Esto es simplemente un bosquejo de la institución verde y blanca a modo de homenaje a todos aquellos que, desde sus lugares, trabajaron y trabajan con honradez, tenacidad, dignidad y respeto. Para los hombres y mujeres, que engrandecen a la institución y a Santa Isabel, nuestro cálido y sincero saludo.

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  Nelso O. Jurado (Presidente): Este Aniversario encuentra al Club en un tiempo difícil en cuanto al tema económico, ya que no cuenta con ayudas especiales. A pesar de esto está bien debido a que no existen deudas y continúan trabajando todas las comisiones, como la Escuela de Fútbol, las diversas divisiones que compiten en la Liga Venadense, la Sub Comisión de Bochas y por supuesto la Comisión Directiva, entre otras.

Este año hemos inaugurado el salón de fiestas y uno de nuestros proyectos más urgentes es el cambio del piso del gimnasio, para lo cual estamos trabajando. 

Mi padre era de Juventud Unida y yo desde chiquito, apenas 4 años, andaba pateando junto a los jugadores de primera. Lógicamente llevo al Club adentro mío desde siempre. Después tuve la suerte de llegar a ser jugador de primera y salir campeón con el equipo de 1959. Ser de Juventud es para mi una pasión, un gran sentimiento, y más en este momento en que tuve la suerte de que me pidieran ser Presidente, a pesar de tanta gente que tiene más trayectoria que yo. Esto es un honor para mí y mucho más honor sería que este año nuestro equipo, que anda muy bien, saliera campeón. Sería doble halago.

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 Serafín Armando Rende (ex Presidente): El Club Juventud se formó con un grupo de muchachos que se reunían en la peluquería de Ramón Bastino, que estaba al lado de la panadería de Romero (Gral López 1050). Esta gente era muy jóven, entre 17 y 20 años, 22 a lo sumo, por eso le pusieron Juventud Unida.
Llegué en el año '30 a Santa Isabel y dije que la primer camiseta que usara en el pueblo sería para siempre. El Club no tenía sede y se reunían en la esquina frente a la tienda de "Nisín" (Dana Hnos. Santa Fe y Mitre). El día que fui hubo una pelea entre dos de los muchacho, Luis Pennacchietti y Pedro Linares, entonces Emeterio Zárate me invitó a jugar, hacía seis meses que yo no jugaba. Ese día fuimos a jugar a Villa Cañás, y aunque Linares se apareció ahí, igual me pusieron. A partir de ese mo-mento me quedé en el Club y fui presidente 11 años. 

Recuerdo que la primer secretaría estuvo en lo que fue la carnicería de Armando Bottacini, (Mitre 1244). En esa época existía la Liga Regional del Sud, con asiento en Villa Cañás en la que participaban los dos clubes de Teodelina, los tres de Villa Cañás y los dos de Santa Isabel. En esa liga salimos campeones dos años seguidos, 1931 y 1932 y después en 1941. Era un equipo muy bueno y todo amateur. 

Los clásicos eran más bravos...bravísimos, ahora hay mucha tranquilidad. Los muchachos que jugaban, a lo mejor, no se saludaban y había gente que no pisaba uno u otro club, había una rivalidad bárbara. Aunque perdiéramos todos los partidos, lo que nos importaba era ganarle a Belgrano. Y las peleas se daban cuando en la cancha no había alambre olímpico y la gente podía saltarlo con facilidad. En ese sentido el pueblo antes estaba más dividido que ahora.

La primer sede estaba en lo de Perduca (Santa Fe y Mitre), donde hay un almacén ahora. Ahí alquilábamos y un buen día no se renovó el contrato y salimos apurados a hacer una nueva. Alquilamos en varios lugares hasta que se construyó la nueva sede. Nosotros ya teníamos el terreno y bueno, ahí hicimos el primer salón, que se inauguró el 20 de septiembre de 1964 con una gran fiesta.

El Club Juventud ha sido toda una vida para mí. Siempre he sido de Juventud y siempre trabajando para él. 

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  Ricardo Burzacca (Ex Presidente): Al Club le he dedicado mucho tiempo y esfuerzo, es la institución que más quiero. Tengo satisfacción por haber estado trabajando para él, haber sido miembro mucho tiempo de la Comisión Directiva y de haber sido presidente durante 10 años y continuar ligado a él desde la Mutual. Me hice hincha de Juventud porque la sede estaba frente a mi casa y por mis amigos que también eran de Juventud. Desde chico que he tratado de luchar y hacer todo por la institución, la que a su vez me ha dado muchas satisfacciones.

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 Gerardo Mancini (D. T. 1a. Div.): Estoy en Juventud desde chico porque andaba detrás de mi viejo que fue de la Comisión toda la vida. Estuve como dirigente o jugador, pasé toda una vida en el Club. Esto te lleva a forjar amistades y relaciones, por eso lo siento como mi segunda casa. Ser D.T. lo tomo como un trabajo, pero no es lo mismo en Juventud que en otro equipo, porque acá estoy prácticamente en mi casa. Este sería un buen año para ter-minar de redondear la buena campaña que llevamos hasta ahora.

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Laureano Tombolini (arquero de Rosario Central): Estoy muy agradecido de que mi abuelo me haya llevado por primera vez al Club Juventud al que, de a poco, le fuí tomando un cariño enorme. Hoy puedo decir que es mi segunda casa y que realmente lo llevo en el corazón.

 Siempre trato de hacerlo conocer por todos los lugares que visito. Me acuerdo siempre de él, ya sea en una concentración o cuando termino un partido: lo primero que hago antes de descambiarme es llamar para saber como salió Juventud. Ojalá algún día pueda estar en el grupo ayudando, ya que no tuve muchas de jugar para mi Club en primera, y que cuando termine mi carrera profesional pueda realizar este sueño y sentir desde una cancha el cariño de su gente.


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 Adalberto Algarbe (D. T. Esc. de Fútbol.): Poco tiempo después de haber venido a vivir a Santa Isabel me hice de Juventud por mis amigos y conocidos. Ahí comenzó a nacer este gran sentimiento que tengo hacia la institución, por eso hace más de 10 años que trabajo para ella dejando de lado muchas cosas.

En la Escuela de Fútbol hay unos 70 chicos de 5 a 12 años que aprenden el deporte y que juegan en ambientes muy familiares. Ya no hay problemas entre rivales como en los primeros tiempos, los chicos de distintos clubes son amigos y comparten cosas juntos. No debo dejar de mencionar a Gerónimo Cencovich que fue, a principio de los '80, uno de los más importantes impulsores para la creación de la Escuela.

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 Nilda de Sunde: La Escuela de Arte Folklórico La Marrupeña tuvo sus comienzos en Juventud en 1973 cuando mi suegro Francisco Sunde era Presidente del Club. Si bien siempre tuvimos independencia económica, crecimos dentro de la institu-ción que nos cedía las instalaciones y con la que muchas veces trabajamos juntos forjando tantos buenos recuerdos. A nivel familiar tenemos grandes lazos con Juventud y le profesamos mucho amor. 

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Algunos datos:

Nombre: Club Sportivo Juventud Unida.
Fecha de fundación: 23 de septiembre de 1926. Desde esa fecha su divisa es color verde con vivos blancos.
Primera Comisión Directiva: Presidente: Esteban Stiepovich, Vice-Presidente: Gervasio Ruiz, Secretario: Miguel Molina, Pro-Secretario: Antonio Raimondi, Tesorero: Manuel Carbonell, Pro-Tesorero: Ramón Bastino, Vocales: Alfonso Bidone, Francisco Ritondalle, Francisco Bastino.
Actual Comisión Directiva:
Presidente: Nelso O. Jurado, Vice-Presidente: Oscar Stiepovich, Secretario: Sergio Sunde, Pro-Secretario: José Piñol, Tesorera: Zulma Gentinni, Pro-Tesorera: Gladis Rinaldi, Vocales: Adrian Giaccardi, Alberto Daletto, Adalberto Algarbe, Gladis Barros, Emilio Palau, Emilse De Agustini, Revisadores de cuentas: Belkis Carpi, Juan C. Boschi, Lisandro Ferreira. 
Objetivos del Club: La práctica del fútbol y las actividades sociales y culturales.
Los Presidentes:
Esteban Stiepovich - Eugenio Peralta - Eduardo Migniardi - Felipe Duarte - Juan Costaguta - Ventura Nuñez - Mauricio Bidone - Juan Stiepovich - Manuel Blanco - Serafín Rende - Eduardo Migniardi - Juan Paulina - Juan Benso - Antonio Amorós - Jesús Millán - Francisco Sunde - Raúl Lantaret - Juan Fredes - Juan Glavinovich Ricardo Burzacca - Gustavo Canal - Emilio Palau - Héctor Acuña - Rodolfo Ferreira - Rubén Tombolini - Alberto Daletto - Nelso O.Jurado. 
 
Las canchas: La primer cancha de fútbol del Club Sportivo Juventud Unida estuvo ubicada en el terreno que prestó el Sr. Antonio Raimondi y que ocupaba toda la manzana N° 26 situada entre las calles Corrientes, Brasil, Mitre y Sarmiento, donde hoy se encuentra el Barrio Fo.Na.Vi. Chico.
 Dos años más tarde, el 25 de Mayo de 1928 se trasladó a lote N° 11 formado por las calles Corrientes, Misiones, Rivadavia y Francia, propiedad del Sr. Miguel Rueda y donde luego se construyó la escuela N° 779 y el Jardín N° 42.
Campeonatos obtenidos: En sus comienzos el Club perteneció a la Liga Regional del Sud con asiento en Villa Cañás. Fue campeón de los torneos realizados en 1932-1933 y 1941. Cuando esta liga se disolvió en 1942, se afilió, ese mismo año, a la Liga Venadense de Fútbol de la cual aún es integrante. Es ganador de los campeonatos oficiales de 1943 y 1959.
En la temporada 1943 participó en la zona "C" que se adjudicó en forma invicta. Esto le dió derecho a participar, junto a Centenario F.B.C. y Arias F.B.C., en la Rueda de Campeones que también ganó en forma invicta. Este campeonato se inició en mayo de 1943 y finalizó el 10 de septiembre de 1944 . Ese día Juventud le ganó, de visitante, a Arias F.B.C. 2 a 1.
Integraban el equipo campeón: Orlando Bessone, César Bonino, Pedro Arminchiardi, Salvador Rende, Carmen Mena, Valentín Romero, Juan José Novelino, César Borda Bosana, Enzo Costas, Roque Audicana, Guido Costas, Santos Pennacchietti, Juan Oneglia, Esteban Belich y Orfilio Chiachiarini.
En el campeonato iniciado en junio de 1959 participó en la zona "D". Al ganar esta zona participó en la Rueda de Campeones junto a Centenario F.B.C., Sportivo Sancti Spíritu y San Martín. Al termino de la misma empató el primer puesto con San Martín. Para definir el campeón se jugaron, en cancha de Centenario, tres partidos. El primero el 24 de enero de 1960, 1 a 1; el segundo el 7 de febrero, 4 a 4; y el tercero el 6 de marzo del mismo año en el que el equipo verde se consagró campeón al ganar 3 a 2.
Este equipo estuvo integrado, entre otros, por Pablo Ingallina, Juan Funes, Hugo Pierani, Adolfo Pringles, Rafael Benedetto, Alian Mansilla, Miguel Mansilla, Isidro Valentin, Omar Jurado, Orlando Bernal, Roberto Alejandro, Vicente Rosales, Pelegrino Zanni y Guillermo Marasovich. 
Bochas: Las canchas de bochas fueron inauguradas en 1967. El primer Presidente de la Sub Comisión fue el Sr. Pelegrino Zanni, el actual es el Sr. Juan Coria y el Vice-Presidente el Sr. Vicente Escudero. El Club es integrante de la Asociación Venadense de Bochas. En 1994 los representantes del Club, Alberto Farías, Adolfo Piacentini, Pascual Nievas y Claudio Almada, se consagraron campeones por el torneo de esta Asociación.
La institución participó además con sus jugadores en el seleccionado de la Asociación Venadense de Bochas en los campeonatos juveniles provinciales con destacada actuación: En 1991 y 1992 se consagraron sub campeones y en 1993 obtuvieron el tercer puesto.

Himno:

Glorioso Juventud hoy te brindamos
estas flores con todo corazón,
ejemplo de una raza de titanes
templados a toda prueba en el valor.

Recordamos a esos bravos fundadores
que la Institución al tiempo da que hablar
y a esos varones que crearon tus colores
para salir con gloria a batallar.

Juventud Unida alza el canto,
que ya no existe melancolía,
y a la tristeza correr el manto
y darle rienda a la alegría.

A las instituciones amigas,
que dan vida y alarde de emoción,
la más auguriosa bienvenida
deseamosle de todo corazón

Y a todos los muchachos que defienden
con altura y cariño sus colores,
y a los simpatizantes valientes
que saben de gloria y honores.

Gloriosa escuadra de nuestro pueblo
que sabe de conducta y rectitud
deseo saludarte en este himno
valiente y valeroso Juventud.

Letra: Simón Rojas
Música: Tirabassi/Carpi




  Algunas imágenes actuales de la institución:









































Equipo campeón de la Liga del Sud en 1932: De izq. a der., jugadores parados: Alejandro Villalba, Pedro Linares, Francisco Durán, Juan Stiepovich, Santos Pennacchietti, y Agustín Pennacchietti.
Agachados: Ludovico Bruno, Emeterio Zárate, Serafín A. Rende, Adolfo Pensa y Luis Pennacchietti.




Actual equipo de Primera División: Parados: Damián Becerro, Juan I. Sunde, Pablo Cisterna, Ezequiel Aquino y Emiliano Tombolini. Agachados: Jorge Borda Bossana, Marcelo Aaraya, Marcelo Krenz, Esteban Algarbe, Gastón Ike y Mario Pierani.







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"Nardo" Arona: Coleccionista y creador

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 29 del 05/08/2001

En su vivero crea las plantas que vende y colecciona. Mientras, recuerda su vida en el campo.

  Hay un lugar empecinado en espantar los fantasmas del invierno a golpes de futuras primaveras. Y también un hombre dedicado de lleno a que eso ocurra. Se trata de Leonardo Desiderio Arona o, mejor dicho, "Nardo", apodo que surge de su primer nombre y que recuerda a aquella flor blanca y de fragancia agradable.

 No está mal que se le llame así a un hombre que ha pasado la mayor parte de su existir creando vida y prolongando la suya en tantísimos frutos, flores y sombras del presente y del porvenir. 

Nardo no es un simple vendedor de plantas. Además de "fabricar" muchas de ellas, también las colecciona. En su terreno de 35 por 40 metros, donde charlamos, hay una suerte de jardín botánico en el que él conoce los nombres, procedencias, fechas de floración y de maduración de los frutos de cada especie. Orgulloso del vivero que trabaja todos los días, muestra sus plantas: "Esa que está media ladeada se llama acacia rosea, antes de hacer las hojas, ahora en septiembre, se llena de flores rosado fuerte. Aquel es el árbol de Judea, ese que tiene las chauchas, también antes de sacar las hojas se llena de flores. Estas son granadas de jardín, aquellas son guayabas, este es un olivo..." También muestra el algodón cosechado el año pasado y las semillas que está por sembrar. 

Increíble lugar donde se apiñan las especies más variadas: nísperos, cítricos, muérdagos, rosas, ligustros, palmeras, álamos, quebrachos, fresnos, pinos, encinas, lapachos y tantas otras. 

Pero no todas han sido plantas en su vida, ni tampoco lo único que ha coleccionado. Nardo tiene mucho para contar.

   ¿Donde nació?
= Tengo 78 años y soy nacido, criado y todo en Santa Isabel. Mi mamá se llamaba Emma Mistura y mi padre Clemente Arona. Yo estoy en la segunda categoría de los fundadores del pueblo. Mi abuelo, el viejo Arona, en 1902 compró campo en Santa Lucía. Contaba que para comprar algo tenían que ir a Venado o a Villa Cañás, que ahí había tres o cuatro casas bolicheras. Y mi papá, que tenía máquinas trilladoras, en el año '12 compró la chacra a Devoto y Cía, 42 hectáreas, cerca de la laguna de Raimundi, adelante de Soler. Entonces ellos quedaron como fundadores, aunque el día que sacaron la foto con todos los fundadores del pueblo mi padre no salió porque en ese momento estaba trillando.
  ¿A que distancia está ese campo?
= Del campo me quedaba casi a la misma distancia, unas dos leguas, el boliche de Runciman o el pueblo.
  Así que conoce bien la zona de Runciman...
= Yo fui a la escuela de Runciman, todo lo aprendí ahí. Fue fundada en el año '27, el 16 de agosto y los ladrillos los donó la estancia La 76. Pertenecía a la nación, era la Escuela Nacional N° 256, pero en los '70 la pasaron a la provincia y pasó a ser N° 6256.
  Ahí también está el Club...
= El Club Sportivo y Recreativo Sol de Mayo, estuve 23 años en la Comisión. El Club cumple años el 10 de mayo, por eso lo de "Sol de Mayo", yo tenía 2 años cuando lo fundaron. Todos los martes teníamos reunión de Comisión, yo tenía un Jeep y siempre iba a las reuniones. Ahora no hay más Comisión, la de la escuela maneja también el Club.
  ¿Que actividades tenía el Club?
= En una época tenía canchas de bochas. También se organizaban partidos de fútbol, el tradicional, que se hacía dos veces al año, era el de solteros contra casados, se hicieron en los años '60 y principios de los '70. Había una copa, que había hecho un bolichero, Castro, a la que le poníamos la inscripción de los que la ganaban. No se si estará todavía. Después de los partidos había cena y baile.
Además, durante 24 años, para todos los aniversarios del Club, venía Eleuterio Pigliapoco con la orquesta. El penúltimo año le hicimos una cena a él y los músicos y le entregamos una medalla. En 24 años, nunca nos falló, cuando terminaba el baile, lo hablábamos y ya lo contratábamos para el otro año. El tipo nos hacía el contrato ahí mismo porque sino no lo pescábamos más.
  En Runciman también está el boliche. ¿Recuerda quienes fueron sus dueños y qué vendían?
= Bueno, ahora creo que el dueño es uno de Venado Tuerto que no conozco.
En el año '32, cuando empecé a ir a la escuela, ya estaba Maltagliati, que era el dueño y estuvo hasta el'56. Era boliche y almacén de ramos generales... ¡Había de todo ahí! La gente del campo iba a hacer las compras.
Había una peluquería, de un tal Rafael Roca, que ahora está en María Teresa. Y también tenía muchas cosas: era tienda, vendían pan, cosas de almacén, y del otro lado estaba la carnicería. Además estaban las mesas donde se podía tomar algo y jugar a las cartas. Tenían dos canchas de bochas muy lindas y se jugaba mucho. Esto anduvo hasta no hace mucho, cuando estaban Castro y Vera.
Estuvo primero Maltagliatti, hasta el año '40, después lo alquilaron los Piancatelli, estuvieron dos o tres años y entró otra vez Maltagliatti que estuvo varios años más. Después, en el cincuenta y pico, estuvo Pablo Benso hasta el año '67. Cuando yo entré en la comisión del Club Sol de Mayo vinieron Castro y Vera, que son de María Teresa y lo tuvieron hasta hace poco.
  ¿Cómo le nació esta pasión por las plantas y el vivero?
= Después del servicio militar empecé con esta afición. De yapa vino un gringo a juntar maíz a casa, era de Mendoza y sabía injertar. Sabía mucho de plantas y como me enseñaba empecé a entusiasmarme, a poner una planta y otra y a comprar libros... Tengo muchos libros ahí, "El Arte de Podar Frutales", "El Cuidado de los Frutales", " Plantas Exóticas Argentinas"...
En el año '53 vino un ingeniero agrónomo, era de San Pedro, y fuimos a una quinta de Venado Tuerto, que tenía como dos mil y pico plantas de duraznos, y me enseñó a podar bien. Yo podo como él me enseñó, y funciona bien. Después, con el asunto de las rosas, vino una ingeniera de Australia que nos enseñó a podarlas y a hacer injertos.
  ¿Por qué el vivero se llama El Ceibo?
= En San Pedro había un vivero que tenía más de 100 hectáreas y se llamaba El Ceibo, y mi hermana de La Plata me cargaba porque yo tenía apenas media hectárea en la chacra. Y ella decía "el vivero de mi hermano es como El Ceibo de San Pedro"... aveces me daba bronca. Cuando llegó el día de inscribirlo, vino un ingeniero agrónomo, tomó todos los datos y me dijo: "Tiene que ponerle un nombre". Pensé un poco y dije "le voy a poner El Ceibo". Y le puse El Ceibo... y ahí quedó nomas.
  ¿Solo se dedicó al vivero?
= Allá, en la chacra, también tenía cerdos, hacienda y todo, pero siempre trabajaba mucho en las plantas. Al último las chacras se fueron dejando, hay poca gente que vive en el campo... Vine a vivir al pueblo el 14 de agosto de 1991.
  ¿Cuantas plantas tiene en este terreno?
= Y, por ejemplo, de duraznos debe haber 54 variedades, que son mías, no para vender. Ciruelas hay 32 variedades. Además debe haber como 400 tipos de plantas distintas.
También tengo 110 rosales distintos, que tampoco los vendo, son para mi. No se cuantas plantas hay, porque de cada especie hay muchas variedades.
  ¿Y de donde saca las plantas que vende?
= De un vivero de Arequito, yo traigo de allá desde hace 25 años. Es un vivero grande, de 15 hectáreas. Hacen rosas, pinitos y otras plantas, pero a las de duraznos y citrus las traen de San Pedro.
  ¿Y Ud. no hace plantas aquí?
= Si, esto es un vivero porque acá también se hacen plantas: rosales, arbustos, árboles... Tengo inscripto al vivero desde hace 53 años en la Secretaría de Agricultura.
Con las rosas, por ejemplo, yo hago injertos y me prenden muy bien, pero también traigo, porque con la edad que tengo mucho no puedo trabajar.
  ¿En qué época vendió más?
=Cuando estaba en la chacra. Si tenía trescientas o cuatrocientas plantas de duraznos las vendía a todas.
El año pasado vendí 35 plantas de citrus, pero he llegado a vender 250. Estaban las chacras pero ahora nadie más planta en los campos, y si ponés una planta al otro día no está más, te la llevan.
En verano se vende algo, pero lo fuerte es julio, agosto y septiembre, tengo ahora unas cuantas encargadas. El año pasado traje unos 60 rosales y los vendí todos.
  Además de árboles y arbustos, también vemos un almácigo. ¿Qué sembró?
= Eso es lino. Tenía unas plantas y les saqué las semillas, ahora las sembré porque ésta es la época. Un día, hará cosa de dos años, un vecino me trajo como tres o cuatro bolsas con bosta de gallinas y yo la tiré en la tierra y dentro de eso nacieron dos o tres plantas.
Las tengo por tener nomas. He trabajado tanto detrás de ese lino...! Era una porquería. Cuando se cortaba, si ibas con pantalones cortos, te rallaba todas las piernas, porque es alto como el trigo. Hubo una época en que en la chacra se sembraba mucho, por el '30. Pero después cuando se terminaron esas trilladoras viejas, a vapor, también se dejó de sembrar.
  ¿Es cierto que cuando estaban en flor y el viento las movía parecían las olas de un mar?
= Ah, si, si. Porque estaba la "lineta", que era con flores blancas y azules, parecía propiamente la bandera argentina. Después estaba el "malabrigo", ese era todo azul. Y este debe ser "malabrigo", porque es todo azul.
Se usa para hacer aceite fino. Acá se sembraba para aceite, para hacer hilos lo cortaban verde y al ras cuando estaba por florecer.
  ¿Usted trabajó en esas viejas trilladoras a vapor?
= Si. Mi padre tenía una máquina que vendió en el '28. Y yo trabajé dos años con mi tío Mistura, en el '38 y '39. Tenían 25 o 26 personas trabajando, había que cortar el trigo con la cortadora a caballo, después se juntaba con una rastra y se hacían unas parvas bárbaras, con horquillas, en el medio del campo. Entonces arrimaban la máquina y trillaban. La misma que se usaba para el trigo también servía para otros cereales, se cambiaban las zarandas. Lo único que se sembraba en esa época era trigo, lino, alpiste, avena, cebada y maíz. Girasol no existía, soja menos.
  Tengo entendido que además de plantas, también colecciona otras cosas.
=Colecciono varias cosas. Por ejemplo botellas. Hay nuevas y muy viejas de licores, whiskys, gaseosas, vinos, soda... Tengo una, que me la dieron en el vivero de Arequito, que calculan que tiene como cien años, porque los dueños la encontraron en un pozo de una tapera cuando eran chicos y ahora ellos tienen más de 80 años: El Abuelo Gonzalo, Saenz y Cía, dice en el vidrio. Hará unos 20 años que las colecciono. Algunos me dicen "¿Te tomaste todo eso?" No me tomé casi nada, son botellas que junté.
Otra colección que tengo es la de etiquetas de cigarrillos, hay más de cuatrocientas, algunas marcas o variedades que hace 30 o 40 años que no se venden más: Cleveland, Phillips Morris, Camel, Jockey Club, Saratoga, 43.70, Embajadores, Royal Club, Virginia Slim, Le Mans, Vencedor, Parliament, Arizona, Apache, Fontanares, Vía Apia, Parissiennes, Particulares, Simplex, Derby... La mayoría son argentinas, pero también hay importadas.
También tengo una colección de monedas. Hay una de 1900 y también de cuando se fundó el pueblo en 1908.
Y la colección más importante es la de estampillas.
  ¿Por qué es la más importante?
= Porque siempre compro las que van saliendo. Como estoy asociado, del correo me traen la información de todas las que van a salir. Tengo más o menos 1700 y compro los álbumes para colocarlas. Las estoy juntando desde hace unos 30 años y está todo en orden, año por año. De 1930 a la fecha solo faltan algunas, 10 o 12 nada más, porque las difíciles son caras. Pero del '30 para atrás me faltan bastante. A muchas las mandé a comprar a casas de filatelia.
  ¿Porqué esto de las colecciones? 
= Y, no se... locuras que uno tiene.

Cuando en esta primavera aparezcan las primeras flores y las hojas de los árboles comiencen a refrescar con su sombra, Nardo habrá cumplido una vez más, como lo hace desde más de medio siglo, con su tarea de prolongarse en la vegetación y en el tiempo. 


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