sábado, 17 de octubre de 2026

Carlos Donati. Pasión y destreza

Nacido el 6 de abril de 1955, el isabelense Carlos Donati (Carlitos o Cascote, sus apodos) es el piloto local con mayor trascendencia automovilística a nivel nacional.

Su debut fue en Chañar Ladeado, el 20 de junio de 1976 en la categoría Fomento Venadense, una de las agrupaciones y categorías pioneras del automovilismo zonal, nacida en 1973 en la región de Venado Tuerto y el sur de Santa Fe. Esta categoría utilizó, principalmente, automóviles monopostos de chasis artesanal o convencional, es decir autos de carreras de un solo asiento construidos con chasis tubulares o estructuras, adaptados y estilizados para competir en circuitos de tierra, con motor delantero, conocidos popularmente en el automovilismo zonal como "cachilas" o "limitadas. Utilizaban motores clásicos de 4 y 6 cilindros, principalmente impulsores robustos de la época como los de tipo Jeep, muy preparados mecánicamente y equipados con múltiples carburadores.

“Ese día salí segundo en la serie”, dice Carlitos, “pero por inconvenientes mecánicos tuve que abandonar en la final”. “La segunda carrera se corrió en Carmen. Ahí gané la serie y salí segundo en la final, detrás de Raúl Giacomelli. Seguí corriendo en algunas otras competencias, corrí por el campeonato nocturno y andaba bastante bien aunque por problemas de fiscalización me tuve que retirar”.

Luego de esta experiencia, Donati decidió escalar en la calidad y prestigio de las competencias por lo que se sumó a la Mecánica Argentina Fórmula 4 -o simplemente Fórmula 4-, una histórica categoría de automovilismo de monoplazas, activa oficialmente entre 1966 y 1979, que luego evolucionó en otras divisiones como la legendaria Fórmula Renault Argentina, en 1980. Utilizaban chasis nacionales (como los fabricados por Tulio Crespi) impulsados por motores de la marca Renault.

“Empecé a mitad del año 1977 y en la tercera o cuarta carrera hice el mejor tiempo en las pruebas de clasificación; venía ganando la serie y se largó a llover y terminé tercero. La siguiente carrera fue en Marcos Juárez; también corrimos bajo el agua, yo no tenía gomas para correr bajo el agua así que cuando llegué a la largada las hice desinflar y ese día terminé segundo, atrás del campeón Juan José Reybet, a tres décimas de segundo en la serie. Después siguieron otras carreras: cuarto o quinto siempre”.

“El ‘78 no fue un buen año, teníamos un chasis que no andaba muy bien, entonces decidimos cambiarlo y, en 1979, con un auto con otro tipo de chasis, un Crespi, en la primera carrera en Buenos Aires, gané la serie y salí segundo en la final. La segunda carrera, en Mendoza gané la serie y gané la final. Ahí estaba primero en el campeonato. La siguiente carrera fue en Las Parejas, que salí segundo en la serie y venía ganando la final hasta que, faltando una vuelta y media, se rompió el motor”.

“A partir de ahí el auto no anduvo más como andaba antes”, lamenta Carlos. “Hubo otras carreras, salí segundo en Bahía Blanca, cuarto en Pigüé, quinto en Buenos Aires... pero ese año, en que podría haber salido campeón, al romperse el motor ya, después, el auto no andaba como antes”.

“Igualmente terminé quinto en el campeonato de una categoría nacional muy competitiva; en ese momento con más de cien autos. Y estar entre los cinco primeros, para mi, fue un gran orgullo. Representé a Santa Isabel en todas las pistas de Argentina”.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tus palabras siempre son bienvenidas. Gracias por comentar.