sábado, 16 de marzo de 2013

Letras escolares

Publicado en "Acercar a la Gente" Nº 54 del 22/11/2004
 
 Confirmando una tendencia que se registra desde hace varios años en las escuelas públicas de nuestra localidad, este año sus alumnos nuevamente participaron en infinidad de eventos y concursos de distintas asignaturas. Lengua no ha sido la excepción, todo lo contrario; a partir de un pedido de esta revista, la personas responsables de cada establecimiento nos entregaron una abultada lista de las distintas actividades que tuvieron este año.
 Nuestra intención es poner a consideración de ustedes lectores, algunos de los trabajos que los chicos y chicas de las escuelas 179, 779 y 214 han realizado este año. Para eso les pedimos a los docentes del área que seleccionen a los más representativos, obras que han sido parte de concursos literarios o de publicaciones a las que pudieron acceder.
 Creemos que vale la pena leer este material que pone de manifiesto un importante trabajo docente y el talento y dedicación de muchos alumnos.

 Escuela Nº 779 Domingo F. Sarmiento
 Participó en: "Concurso de Narrativa del Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología de la Nación"; " Concurso Junín País 2004" con mención de honor; actividades paralelas al "III Congreso de la Lengua"; "Concurso El Poema Ilustrado" con 7 menciones especiales; "Concurso Internacional Editorial Nuevo Ser" con 9 trabajos clasificados; Feria del Libro de Rosario "Encuentro Regional de Escritores Jóvenes" con 30 trabajos; "Concurso Soltar la Lengua del Ministerio de Educación de Santa Fe; Compilado realizado por el establecimiento escolar "Sentimientos en Poesía".
 La profesora Adriana Gebhardt de Zanotti seleccionó estas dos poesías que aparecen en este último trabajo mencionado: 

LA LIBERTAD
La libertad es un precioso tesoro,
Que tenemos todos
Gracias a la vida
Que hoy nos toca vivir.
Andar por el mundo,
Los pájaros, las flores
Nos muestran tantas cosas.
Tenemos todo para ser libres,
Tenemos al amor, la paz
Y sobre todo una cosa hermosa que es llamada
"LIBERTAD"

Elías Chávez
7º Año



A TUS OJITOS NEGROS
Ayer vi llover
Sobre los vidrios de mi corazón,
Por no tenerte cerca
Sin entender razón

Pero comprendí que la distancia
No significa nada,
cuando el verdadero cariño
Se lleva en el alma.

A mi querido sobrino
Que jamás olvidaré
por más que la vida nos separe
En mi corazón te llevaré

Daiana Vilche
7º Año


Escuela Nº 179 Bartolomé Mitre
 Participó en: "Concurso la Escuela se TV" del Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología de la Nación"; "Concurso el Poema Ilustrado" con selección del jurado de las obras "El Cielo" de Catalina Albado y "Prefiero el Verano" de Ignacio Magurno; Concurso Soltar la Lengua del Ministerio de Educación de Santa Fe; "Feria del Libro 2004 de la Escuela 214 "Concurso Describe tu Escuela o tu Casa". Los trabajos estuvieron dirigidos por la profesora Zulma Pennacchietti quien junto a directivos del establecimiento seleccionó el siguiente:
MI HOGAR DE CUATRO HORAS
 Aquí en mi escuela es donde paso muchas horas, muchos días cada año, por eso quiero describirla y contarles con mis palabras sobre cada rinconcito de ella.
 En su frente hay un jardín que se me hace un paraíso. En la biblioteca podemos encontrar un mundo de sueños, ilusiones, aventuras que se esconden en los libros detrás de sus celosas puertas. También nos esperan allí esas amigas que comandan el siglo XXI y que nos invitan a descubrir un mundo nuevo, ellas son las computadoras y para experimentar un poco más, está el ingenioso laboratorio con todos sus instrumentos.
 Desde el campo de deportes, donde dejamos todas las energías jugando y ejercitándonos podemos observar todos los salones que se parecen a las habitaciones de los castillos que existen en los cuentos de hadas; en cada uno de ellos hay un poquito de cada uno de los que pasamos por sus bancos, en sus paredes están las letras que nos enseñaron a escribir y leer, las láminas que nos mostraron lugares, grandes mares y hasta pudimos pasear por el universo y visitar todos los planetas, los armarios guardan aquellos tesoros que junto a las maestras hicimos con mucho esmero, están las tizas que dibujan todos los días nuestra enseñanza y completando el salón, los bancos que nos esperan cada día para acompañarnos en esta aventura de aprender.
 La Dirección, a la que todos les tememos solo por su nombre pero encontramos en ella a una persona que tiene que guiar nuestros pasos y cuidad de esta institución para que siga albergando los sueños y deseos de aprender de otras palomitas blancas que vendrán después de mi, a revolotear en el patio en cada recreo y a llenar sus aulas en esas cuatro horas en la que mi escuela se convierte en mi hogar.
Soledad Molina
6º Año

Escuela de E. Media Nº 214 Mariano Moreno
 Los alumnos de EGB3 y Polimodal participaron en los siguientes eventos regionales, provinciales y nacionales: "Concurso del Cuento Breve Regional" organizado por la Biblioteca Sarmiento de Elortondo (Andrés Zanotti (8vo.) obtuvo una mención especial); "Olimpíada Cultural de Carmen" (finalistas: Daniela Herrera, Cecilia Angelozzi, Manuel Pellegrini, Stefanía Pighin, Sofía Gutiérrez, Georgina Orciani, Maximiliano Sestito y Graciano Córica - el ganador se conocerá el 28 de noviembre); Teatro Barrial con dos obras a cargo de los alumnos de tercer año, y las obras "Que Dios se lo Abone" y "Una Libra de Carne" en la "Feria del Libro" local; visita a la Feria Internacional del de Buenos Aires; organización del concurso literario "Premio Nuevo Banco de Santa Fe; contacto con distintas embajadas en nuestro país recibiendo importante material, historietas sobre la localidad y el medio ambiente conjuntamente con plástica; "Concurso Pintar mi Escuela " en Radio Continental aún sin finalizar; participación en la exposición del "Poema Ilustrado" obteniendo muchas importantes distinciones y colaboración de los alumnos en la atención de los estands; Concurso "Escuela, Cámara, Acción" (9º Año) organizado por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación. En este último, los alumnos de 9º año, secciones "A" y"B", guiados por la profesora Alejandra Agostinelli fueron ganadores de la instancia provincial y ahora aguardan el resultado a nivel nacional, el premio para los cuentos seleccionados será la filmación de la historia. Las profesoras de lengua del establecimiento, Clara Julia Costas y Alejandra Agostinelli lo seleccionar para este espacio.


CUANDO YO FUI "EL CHICO NUEVO"
(Primer día de clase en una nueva escuela)


 Nos mudamos. Fueron las primeras y también las últimas palabras que escuché esa noche, esas palabras salían de la boca de mi papá y hacían eco en todo mi cuerpo.
 Él siempre se había dedicado a su trabajo y a su familia y últimamente había quedado sin uno de sus pilares: el trabajo, y contrariamente a lo que yo creía, tampoco se dedicaba a nosotros, su familia, ahora que tenía tiempo. Se sentía deprimido, sin ganas de hablar, incapaz de comunicarse con nosotros de otra manera que no fuera a través de gritos y verdaderamente, no nos acostumbrábamos a la presencia de un padre ausente que ni siquiera participaba de juegos y conversaciones.
 Mamá nos tranquilizaba diciendo que eran momentos pasajeros y que el trabajo llegaría y así fue. No precisamente en Necochea, que era donde vivíamos, sino en la provincia de Santa Fe al sur, un pequeño pueblo. “Santa Isabel”, que para colmo de males no existía ni siquiera en los mapas a pesar de buscarlo incansablemente.
 Resultaba increíble pero nos encontrábamos, sin demasiados preparativos, en esa misma semana trasladándonos a un lugar desconocido y que de ahí en más prometía ser “nuestro lugar”.
 Sin darnos cuenta casi estábamos en la ruta. Con mi hermano Juan peleábamos en el camión de papá durante el viaje. Mi papá fue siempre camionero y no recuerdo haberlo visto en otro trabajo, como él siempre dice: “nació y se crió arriba de un camión” y en una zona tan cerealera como la del sur santafesino había mucho cereal para trasladar al puerto.
 Aunque la avenida que nos daba la bienvenida era realmente desoladora a las tres de la tarde de ese domingo, allí estábamos. Santa Isabel era nuestro nuevo lugar, teníamos todo por conocer aunque ese todo abarcara apenas unas pocas calles pavimentadas, algunos campos aledaños y una plaza llena de adolescentes y mates.
 -Mañana mismo empiezan el colegio -  dijo mi mamá y a mi me pesaron los 14 años, me parecieron medio siglo.
Para Juan, de 5, todo era más fácil pero en plena adolescencia el cambio de pueblo te deja sin amigos, sin calles conocidas, sin el kiosquero de toda la vida, sin la chica por la que te peinás y te perfumás cada mañana... pero no podía ser egoísta y al ver a mi papá tan ilusionado con esta nueva posibilidad y a mi mamá, como siempre, poniendo toda la voluntad y averiguando desde el vamos, posibles puestos de trabajo para ella que amaba el relacionarse con la gente y todas las tareas que de eso se tratara; yo decidí, porque creí que era lo que me daría fuerzas, pensar que “esto era lo que había” y con esto tenía que tratar de vivir.
 Casi ni conocía mi nueva casa, alquilada por supuesto, elegida unos días antes por mi papá y bien elegida, por cierto: buen patio para las aventuras en las siestas de verano, vereda con ladrillos que olían a naturaleza y mucho y humilde espacio.
 El lunes, minutos antes de las 13 estaba en la nueva escuela, las instalaciones me parecieron un poco menos que perfectas. Ese colegio parecía tenerlo todo. Allí, al abrir la puerta me recibió un hall muy amplio en cuya cara había un cartel “Escuela de Enseñanza Media N° 214” y ahí estaba yo sintiéndome un héroe por tanto sacrificio para que mi padre esté bien y también lo estemos todos. Sintiéndome un héroe porque si bien nunca había pasado por esta situación, había yo mismo en años anteriores sido indiferente, no acercándome a ese chico nuevo que “caía a mitad de año”. Por qué no me iba a pasar hoy a mí lo mismo?
 Es cierto que a veces me atrapaba la vida de los chicos que llegaban por unos días porque formaban parte de un circo y en esa vida nómade tenían mucho para contar, pero ellos tan acostumbrados a rodar de un lado a otro no buscaban amistades duraderas y parecía que el integrarse al grupo no les quitaba el sueño ni mucho menos. Pero para mí, Ezequiel Ledesma, pelo extremadamente lacio, cara invadida por las pecas, ojos claros como dato positivo y de baja estatura como dato negativo, el tema de la “aceptación era una cuestión existencial.”

 Llegaron las 13 hs. de ese lunes y con ellas llegué yo a la escuela. Hasta la ropa me diferenciaba, puesto que todos eran grises, desde el cuello a las medias, lucían triste uniforme y yo gracias a lo repentino de la situación podía disfrutar de un jean y una campera roja. Los trámites de costumbre hicieron que “me tocara” el aula de 9° C cuando la hora de lengua ya había comenzado. Mis nuevos compañeros en silencio escribían con la ayuda de un libro. Apenas levantaron la vista para mirarme. Estaban en prueba.
 -Hola, hola ¡Más gente para 9°! ¡Qué alegría! ¿Cómo te llamás?
 Apenas en un balbuceo pronuncié mi nombre y luego con una sonrisa me senté a su lado en el escritorio, ya que ella me hacía con su mano un ademán y golpeaba suavemente la silla invitándome.
 Creo que obedecí y caminé unos pasos y mi cabeza decía:
 -Sé que es agosto, sé que es 9°, sé que es difícil pero necesito ser parte de este grupo. Deseo ser uno más y que me acepten.
 En ese momento, casi leyendo mi pensamiento, el alumno del 3er banco de la hilera cercana a la ventana preguntó qué tenía que hacer con la consigna de la evaluación que mencionaba que “cuando alguien anhela algo profundamente todas las fuerzas del mundo conspiran para que ese deseo se cumpla”.
 Y
no pude menos que sobresaltarme, pensando que ese chico estaba leyendo mis deseos. La profesora, después de indicarle, me invitó a realizar una tarea algo rara para mi gusto: colocar al lado de una extensa lista de adjetivos qué alumno coincidía, según mi visión, con cada una de las características escritas. Y aclaró que esta actividad daría pie para hablar de las etiquetas y los prejuicios que adjudicamos a las personas, comprobando que muchas veces las apariencias engañan.
 La consigna “aparecía” simple: Observa a tus nuevos compañeros y coloca el adjetivo que por su apariencia externa, merece cada uno.
 Yo sólo quería que las fuerzas del mundo conspiren para que pudiera integrarme y ahí estaba comenzando un diálogo con cada chico, preguntando cómo se llamaba y completando la lista, acercándome a cada banco para no molestar a los demás, según indicación de la profesora.
…… la o el más estudioso
…… la o el más simpático
…… la o el más quejoso
…… la o el……
 Apenas el timbre llamó al recreo, los alumnos entregaron la evaluación y corrían a mi alrededor para comenzar preguntándome qué había dicho su apariencia, por supuesto que casi ninguna coincidió con lo que realmente eran y trataban de explicármelo con anécdotas y ejemplos que no hacían más que acercarnos y si bien esta situación me hacía sentir feliz no dejaba de alarmarme la posibilidad de que esta gente nueva para mí, estuviera leyendo mis pensamientos o las fuerzas del mundo realmente habían comenzado a conspirar y yo desprevenidamente me encontraba a mi mismo haciendo lo necesario para cumplir mi voluntad: no ser un extraño y ganar en este grupo a los amigos que perdí en Necochea.

 Los meses pasaron y yo me sentía cada vez más adaptado. Mi familia había vuelto a ser la de siempre. Mamá consiguió trabajo y también descubrimos cómo pasarla bien en un pueblo de apenas 5000 habitantes: sin mar, sin río, sin puerto pero con gente buena, una gran plaza, muchas bicicletas y todo el sol.

 Una tarde llego a clase y veo a mis compañeros alborotados. Más que de costumbre. Los veintisiete tomaban sus sillas y mesas para desarmarlas de la ronda y colocarlas prolijamente una detrás de otra. Pasaron apenas unos minutos y mi profe de lengua con la cara roja por el apuro y los ojos grandes, como los pone ella cuando está contenta, avisaba con su voz disfónica pero potente: -Chicos, viene una alumna nueva al grupo, creo que llega desde Buenos Aires- y agregó -¡vamos!  Colóquense en situación de evaluación. Pongámonos de acuerdo. ¿Quién me hace la pregunta hoy?-
 La duda de todos estos meses se disipaba ante mis ojos y seguramente mi cara no pudo disimularlo. Este grupo de gente recibía de esta manera a los que llegaban a la escuela, lo mío no fue casualidad.
 Algunos me miraban y apoyaban las palmas en mi hombro como tratándome de explicar sin palabras.
 ¿Era casualidad que justo me haya tocada esta escuela, o eran las fuerzas del mundo que conspiraban, como lo decía ese libro, para que los deseos se hagan realidad?



 

Estancia San Miguel. Con el hechizo del campo y de la historia

Ene. de 2023 - Preparativos para una fiesta de bodas en la estancia.
Publicado en "Acercar a la Gente"
N° 53 del 20/10/2004
 
 Con Miguel Rueda nos adentramos en la historia familiar, fundadora del establecimiento agrícola más antiguo de nuestro distrito, ahora dedicado también al turismo rural. 
   “Una experiencia única en la Pampa Argentina. Un modo diferente de ver la naturaleza a partir de nuestras raíces gauchescas. Un espacio ideal para el descanso y los deportes". Así se publicita en los sitios de Internet dedicados al turismo rural a la Estancia San Miguel, un lugar centenario de nuestra localidad.
 Como parte de un fenómeno turístico cada vez más creciente en nuestro país, los viejos y espléndidos cascos de estancias suelen ser parte de las posibilidades que se ofrecen a propios y extranjeros, deseosos de un verdadero descanso.
Pero antes de entrar de lleno al turismo que se desarrolla en el casco de la estancia San Miguel, es ineludible que nos internemos en su historia y en la de sus dueños, ligados a Santa Isabel desde sus principios, donde el nombre Miguel Rueda ha sido siempre muy familiar.

 El primer Miguel Rueda que recoge la historia local compró seis leguas cuadradas de tierras fiscales -unas 15.000 has.- el 19 de diciembre de 1857, cuando era gobernador de Santa Fe Pascual Rosas y aún faltaba mucho para la fundación del pueblo, que recién ocurrió en 1908.
 Por ese entonces estas tierras eran vírgenes, sin alambrados ni molinos, era común que los baqueanos se guiaran por las estrellas para orientarse y que los campos con bañados y lagunas, contrariamente a la actualidad, tuvieran mayor valor ya que eran usados especialmente para la ganadería.

 A su muerte, uno de sus tres hijos, también llamado Miguel (el segundo) heredó dos leguas cuadradas, que pertenecen a nuestro distrito. Siendo Presidente honorario de la Comisión Pro Hospital entregó, en 1930, una manzana para la construcción del edificio -que luego llevó su nombre- y en varias oportunidades dinero en efectivo. También se le adjudica la donación de un aula a la escuela 179 en 1928.

 Su hijo Miguel Alberto (el tercero) vendió en condiciones sumamente ventajosas al Club Juventud Unida cuatro manzanas en 1944 donde se encuentra un barrio de viviendas y el estadio que lleva el nombre de su madre, Josefina Seligman de Rueda.  Posteriormente, en 1950, se construyó la escuela 779 en el predio que éste donó junto a una partida de dinero.

 El cuarto de los Miguel Rueda, descendiente directo del fundador de la estancia, nos concedió una entrevista en la que dio detalles sobre la historia familiar y sobre este emprendimiento singular que atrae visitantes argentinos y del exterior, y que se desarrolla en la casona centenaria, ubicada a unos 8 Km. al Este de la zona urbana de Santa Isabel.

Miguel Rueda IV nos cuenta que estuvo indagando el pasado familiar, más precisamente sobre su bisabuelo, quien compró la estancia. Dice que la vida del santiagueño Miguel Rueda estuvo marcada en varios momentos por San Miguel Arcángel; nació el mismo día consagrado a este santo, un 29 de septiembre de 1817 y cuando tenía 24 años, muy cerca de ese día, se salvó de que le quitaran la vida los partidarios del general rosista Manuel Oribe, que ya habían apresado y degollando a Marco Avellaneda. El joven Rueda y su padre, miembros de la Liga del Norte, se salvaron por haber asistido a misa. Sintiéndose protegido por el arcángel patrono, años después el político bautizó a su estancia con el nombre de San Miguel.
 Luego de haber participado de la Batalla de Famaillá, en Tucumán, y de salvarse milagrosamente de un intento de asesinato, Miguel Rueda se exilió en Chuquisaca, Bolivia, para volver al país varios años después. En 1854 estuvo encargado en Córdoba de recibir al triunfador de Caseros, Justo José de Urquiza.
 Ese mismo año llegó a ser diputado por Santiago del Estero presentando, con otro diputado, un proyecto de ley de derechos diferenciales para importaciones que fue aprobada en 1856. En ese entonces, Buenos Aires, separada del resto, concentraba la mayor parte de los ingresos por aduana y esta ley establecía que las mercaderías introducidas por ese puerto pagarían el doble de la tasa común.
 Miguel Rueda también participó en la construcción del primer muelle de Rosario. Bajo la presidencia de Bartolomé Mitre fue elegido diputado provincial en Rosario, en 1862.
 Luego de su participación en los sucesos que rodearon la organización del Estado Nacional, la estancia fue el refugio en su madurez.

 El casco de la estancia, que permanece casi intacto, es de unos 1.500 metros cuadrados con seis habitaciones y está rodeado de una abundante arboleda. Fue construido entre 1885 y 1890 en estilo francés y en 1945 se le hicieron algunas refacciones.
 Para ejemplificar el valor de las tierras por aquellos tiempos Rueda relató: "Un dato interesante que descubrí es que en 1881 una vaca costaba lo mismo que cuatro hectáreas de tierra, mientras que con dos ovejas o una yegua chúcara se podía comprar una hectárea".

 En cuanto al emprendimiento turístico, nos informó que inició su actividad a mediados de 2000, cuando comenzó a recibir a los primeros visitantes. Además del alojamiento en la vieja casona se ofrecen caminatas por el parque de varias hectáreas y añosos árboles, cabalgatas, sulky de paseo, piscina, salón de juegos (billar, ping pong, bridge, canasta, backgamon, dados y piano bar), canchas de tenis de césped, croquet, bochas y dos canchas de golf en la zona, 18 y 9 hoyos. También pesca embarcado, caza de patos, excursiones a lagunas de la zona para realizar paseos y avistajes de flora y fauna y visitas a lugares donde se desarrollan tareas agrícolas.
 "Se ofrece la tranquilidad del campo y lo que los visitantes pidan", nos dice Rueda, "por ejemplo, una vez vinieron dos italianos que llegaron a la Argentina con la intención de cabalgar. Donde estuvieron primero, no les gustaron los animales porque eran muy mansos. Cuando vinieron acá pudieron andar todo el día a caballo, a todos lados iban cabalgando. Ellos disfrutaron porque eso era lo que buscaban".

 El edificio tiene aire acondicionado y calefacción. Esta última se distribuye en todos los ambientes mediante radiadores por los que circula el agua caliente desde una caldera especial. También hay, en el living, un hogar para leña y una salamandra en un baño y otra en un dormitorio. Ese último, denominado "El Federal", por sus paredes de color rojo, llama la atención de quienes lo visitan por su gran espacio y el clima agradable que generan sus muebles.

 Si bien en la mayoría de los casos en cada fin de semana solo se aloja un grupo de familiares o amigos, la casa está dividida en áreas para cuando hay distintos grupos, los que a la hora del almuerzo o la cena se encuentran en el comedor, ya sea compartiendo una misma mesa o separados, según lo prefieran. También, si lo solicitan, la comida puede ser servida en cualquier lugar del parque.
 Rueda consigna que los contingentes generalmente no salen de la estancia, "es gente que viene a descansar, es una especie de desconexión con el mundo, por eso aquí no hay televisión ni Internet, solo llegan los diarios".

 Si bien no es frecuente, hay quienes solicitan algún tipo de espectáculo. Por eso en algunas oportunidades ha habido danza folklórica y de tango o bien la actuación de músicos de jazz o algún pianista.

 Muchos de los huéspedes de la estancia San Miguel llegan a ella luego de establecer contacto con las agencias de turismo, siendo la temporada de verano la de mayor afluencia. "Ya hay reservas para fin de año, es un matrimonio de Buenos Aires que ya ha venido en otras oportunidades, vienen a descansar y de paso traen a su perra, que, como todo animales de este tipo, se asusta con la pirotecnia, entonces la traen al campo para protegerla. En invierno también tenemos huéspedes, hay gente que viene solo a descansar, algunos se dedican a solamente a leer o a estar en la sala de juegos".
 Las estadías generalmente son de fin de semana, aunque no es necesario quedarse los tres días. "Por ejemplo, si alguien desea ir una tarde a jugar al tenis, hace la reserva de la cancha y de los servicios que sean necesarios para el número de personas que los vayan a usar".

 En general los visitantes provienen de Buenos Aires, Rosario o del exterior. En menor medida lo hacen de la zona, ha habido algunos grupos de la localidad de Elortondo y algunas veces de Santa Isabel. Entre las nacionalida-des de los extranjeros que se alojaron se encuentran italianos, rumanos, franceses, indonesios, suizos y alemanes.

 Esta empresa genera trabajo. El personal está compuesto por el casero, Neson Linares y su esposa, Nancy Milanesi, a cargo de la cocina y los detalles de la limpieza, su hija Maira que ayuda en estas tareas cuando son muchos los huéspedes, y Lisandro Munge en la parte de mantenimiento.

 Un convenio con una empresa de Firmat, que muy pronto inaugurará un spa en esa ciudad, hará que el casco de la estancia tenga mayor actividad cuando también forme parte de este nuevo emprendimiento.

 Mientras tanto, para que las visitas se sientan como en casa, Miguel Rueda trabaja acompañado de su esposa y está en todos los detalles de la estadía. Oficia de guía y acompaña a los grupos, no solo en las salidas si no también, si así lo desean, en el almuerzo o cena donde las charlas discurren, entre otros temas, sobre el pasado y el presente de los Rueda y de la casa que los cobija en ese momento-

Nancy Milanesi nos da detalles de su trabajo

 "Un día de campo te brinda un desayuno con tostadas, dulces varios, jugos, escones, tortas, café con leche, te, o la variedad que se dese. A las 11 de la mañana hay una picada completa, fiambres, quesos, etc, con las bebidas que se deseen, Gancia, Cinzano, cerveza, etc. Al mediodía llega el almuerzo con una entrada, plato principal, postre y café. A la tarde, la merienda con una variedad similar al desayuno; a las 8 de la tarde, nuevamente una picada y luego la cena".
"Comencé en este trabajo en febrero de 2001 y para Pascuas llegaron más de veinte personas, en ese tiempo no trabajaba en la cocina, por eso cocinó una señora que es empleada de la estancia desde hace unos 50 años; después quedé yo en las tareas de la cocina y de servir la mesa. Al principio tenía vergüenza porque hay que hacer muchas cosas y para gente que muchas veces no habla nuestro idioma; ahora estoy acostumbrada, ya tengo más confianza".

 "Es un trabajo que me gusta hacer porque me siento cómoda, donde puedo tener diálogo con los huéspedes. Generalmente en el primer día todo es más frío pero después se distienden y aparece el diálogo. Uno habla de temas comunes, de la familia, si les gusta el lugar o si se sienten cómodos."





Postales de Estancia San Miguel

















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miércoles, 13 de marzo de 2013

Cachorro" Gobbi. Con la música en todas partes.

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 52 del 10/09/2004
 Los Disc-Jockey (DJ's) se han dedicado a pasar discos durante décadas lo que los convierte en influyentes símbolos culturales. Un ejemplo de ello es el de los comienzos del Rock & Roll enmarcados por una batalla social y cultural donde el papel de los DJ's fue fundamental para lograr su llegada definitiva al gran público. Las raíces de esta profesión deben buscarse en los centros urbanos de creatividad musical como Nueva York donde el término definía a aquellos que seleccionaban la música y la programaban y difundían en espacios radiales. El tiempo y la creatividad de muchos DJ's hizo que el trabajo dejara los límites de una broadcasting para pasar a sus cabinas en los centros de reunión y bailes, y evolucionar para llegar a ser hoy en día, de la mano de la tecnología, creadora, además, de música y ritmos electrónicos que proveen ganancias importantísimas a algunos profesionales de renombre mundial.

 Nuestro pueblo no podía ser la excepción a este fenómeno que prendió en muchos pero que solo algunos pocos lo siguieron como forma de vida. Gerardo "Cachorro" Gobbi es la expresión más importante en nuestro medio ya que su trabajo no se ha limitado simplemente a pasar discos. Ha ido más allá, haciendo de la animación de fiestas y boliches un arte, programando y dirigiendo emisoras de radio, y grabando y editando imágenes de T.V. para particulares y canales de aire y de cable.
 ¿Porque te dedicaste a estos trabajos?
=Porque es lo que siempre me gustó.
 Cuando yo tenía 14 años, en 1970, abrió Capricho que fue el primer boliche de Santa Isabel y uno de los primeros de la zona. Para las primeras noches vino a poner música un pibe de Rosario, “Cachula”, y cuando se fue empezamos a poner nosotros, José Mondino, el “Loco” Marín, un amigo que ahora vive en Buenos Aires, y yo. Ahí se me prende el bicho de la música; empecé a llevar discos míos, música que era rara, no muy aceptada. Mi primer disco fue un simple que tengo guardado, de Crosby, Stills, Nash & Young, cuatro norteamericanos que se juntaban a grabar pero que eran independientes. Cuando lo ponía todos se miraban y generalmente no lo bailaban. Desde ahí seguí comprando y poniendo mi música.
 También empecé con un programa de radio: “Aquí Ruido Joven”. Con Juan Carlos Marín escribíamos los libretos y en una época hizo locución Daniel Pasquinelli. Era a la tardecita, no se si era una o dos veces por semana pero si se que atormentábamos a la población. La apertura era con “Amorosa Leve Muchacha” de Led Zeppelin; calculá, era todo así. En ese entonces poner Led Zeppelin o cosas mucho más simples, que hoy son pavadas, como Credence, era una cosa... mortal!, lo menos zarpado que pasábamos eran Los Beatles.
 ¿Y la gente que decía?
=¡El Loco! ¡Con esta música!... La gente en vez de pararse en una esquina y escuchar, realmente disparaba! En ese entonces estaban las bocinas de O.P.S.I. en las calles y estaban empezando a poner los primeros monitores de la radio circuito cerrado. Teníamos algunos conflictos con la dirección que nos permitía hacer el programa, pero fundamentalmente nos decía que pusiéramos algo más comercial.
 En las revistas Pelo y Cronopios, que traían informaciones de música, buscábamos textos que pasábamos a mano para leer. Hacíamos libretos, guionábamos, marcábamos qué hacía el locutor, poner tal cortina... Armábamos el programa de radio, sin saber nada, intuitivamente.
 Se te recuerda como DJ de Neptuno...
=Al tiempo abre Neptuno y después cierra Capricho, que ya venía bajando.
 Primero les ayudé a poner música, lo hacía en forma libre porque laburaba de DJ, compraba mis discos, pero no cobraba. Por supuesto que me daban tragos gratis y hacía lo que quería, sin demasiados conflictos.
 En Neptuno al principio se usaba mucha música enlatada, con casetes que se grababan en las disquerías o en los boliches de Venado como Pancho's o Papá Doc. Pero al tiempo empecé a poner música yo, con un equipo bastante rudimentario, con unas bandejas Winco a las que se les había sacado el automático.
 A los 18 años me fui a estudiar abogacía a Rosario, estuve dos o tres años... No estudiaba mucho... hasta que mi viejo en un momento dijo "bueno"... Entonces volví y me decidí a laburar en forma profesional de DJ, o sea a cobrar y a trabajar en serio. Eso le implicó un planteamiento al dueño de Neptuno, “Pichón” Cugnoflís, que ya estaba cansado de renegar con los equipos, además de que entraba mucha gente los viernes y sábados.
 ¿Qué decidió el dueño de Neptuno?
=Compró un equipo profesional a un tipo de Río Cuarto. A su vez yo empecé a comprar mis propios equipos.
Hasta el '76 trabajé así, con ese equipo más nuevo, después se renovaron otra vez, se compró uno más grande y más profesional todavía. Pero desde febrero del '78 a febrero del '79, no trabajé en Neptuno por “diferencias artísticas”.
 ¿Qué clase de “diferencias artísticas”?
=Pichón quería música comercial y yo le decía que no, que yo ponía la música que consideraba apta para el boliche. Era una cuestión de estilo, si lo tirábamos abajo corríamos el riesgo de decaer en el nivel. Además le planteaba que si yo no le indicaba como tenía que cortar las entradas, que era un trabajo que hacía el dueño, él no tenía por que decirme qué música poner. El mio era un planteamiento duro y no quería hacer concesiones; en esa época estaba de moda Rafaela Carrá, y yo le decía: no, no quiero ponerlo.
 A los discos los compraba Pichón. Íbamos a Venados juntos o me daba guita que no me alcanzaba. Si yo quería cinco long play, "compremos tres!". El tipo trataba de hacer su economía, ahora lo entiendo pero en ese momento yo me agarraba unas calenturas madre.
 ¿Cómo arreglaron para que volvieras?
=En febrero del ´79 vuelvo pero con mis discos. Los sábados y feriados cargaba mis discos y ponía música desde las doce de la noche a las cinco de la mañana. A eso de las cinco menos cinco empezaba a poner el clásico Bienvenidos al Tren de Sui Generis, primero largaba ”Recoge tus cosas y largo de aquí”..., ponía otro tema y mandaba “Recoge tus cosas y largo de aquí / en nombre de Cristo no quieras seguir...” ponía otro tema y a la tercera vez iba entero. Cuando terminaba el tema también terminaba la confitería, generalmente con 500 o 600 personas adentro. Y los que estaban bailando lentos, porque se hacían dos tandas de lentos, una en medio de la noche, cortita, y la otra al final, se tenían que despegar, se les ponía la luz al palo y bueno, nos tenemos que ir. Así era, excepto en Navidad y Año Nuevo que siempre estábamos hasta el amanecer, hasta las ocho de la mañana.
 Inolvidables fiestas de fin de año....
=Si, se llenaba toda la pista, todo afuera, alrededor de la pileta... En esos días yo ponía música de arriba del techo porque en el techo de la pista había una abertura por la que podías ver el cielo. Entonces a la tarde subía los equipos y los armaba a la par de esa abertura así podía ver la pista de adentro y también la de afuera.
 Y siempre con el miso nivel musical...
=En los boliches se bailaba con la mejor música que se producía en el mundo, con Queen, los Beatles, los Rolling Stones, Elton John, la Electric Light Orchestra, Alan Parsons, Phil Collins... eso era lo que hacía bailar a la gente. En los boliches no existía el cuarteto, poner cumbia no existía porque aparte de que no estaba de moda, no se la consideraba apta para boliche.
 En el '82 hay un quiebre a partir de lo de Malvinas y empieza a imponerse lo nacional. Desde antes, como era muy fanático de lo nacional siempre ponía, especialmente en las tandas de lentos, un bloque de música nacional.
 Que durante la dictadura militar se difundía muy poco...
=Si, aunque Spineta siguió haciendo lo suyo, Charly también. Pero florece más a partir del '82 cuando aparecen los nuevos, Baglietto, la Garré, Fito, tiene más fuerza Soda Stereo. A todo eso que surge nuevo lo empiezo a poner, y de abril del '82 hasta más de mediado de año ponía toda la noche rock nacional.
 ¿Cuando dejás Neptuno definitivamente?
=Un poco antes de fin del '86. A las fiestas de ese año las pasé poniendo música, con mis equipos y discos, en Teodelina, en un boliche que antes se llamaba Abraxas y después Crack's.
 ¿En ese tiempo eras el DJ top.?
=Y, de esta zona si; son modas y yo estuve un tiempo de moda. En la zona era Venado, con otra onda más tipo ciudad, y nosotros, más tipo pueblo. Porque me llamaban para hacer un cumpleaños de quince y ya sabían la música que iba a poner de antemano, porque manejaba un determinado ritmo, un determinado estilo, entonces me confiaban la fiesta. Así estuve trabajando hasta el '88. La última vez que puse música fue para una fiesta de la prima-vera que se hizo en el Club Belgrano.
 ¿Supiste que esa era tu última noche como D J?
=No, aunque ya no quería saber más nada con eso. Habíamos puesto un boliche en Alpa Corral, Córdoba, donde hice la temporada '87-'88, de diciembre hasta marzo trabajé todas las noches. Después estuve unos meses en Firmat filmando sobre el centenario de la ciudad, y en septiembre, un amigo de ahí vino a poner música acá y me invitó. Esa fue la última vez.
 ¿Por qué dejaste de poner música?
=Estaba cansado, y fundamentalmente porque ya había diferencias. Si a vos viene un chico o una chica y te dice “Señor” es que se ha roto el hilo mágico, se cortó la conductividad con la gente.
 ¿Hay una edad tope para un DJ?
=Si ves que te pasan por el costado y no los podés alcanzar, cuando la cabeza va más rápida que el cuerpo, es el momento de renunciar. De vez en cuando voy a las fiestas y pongo música aunque con los C.D. no me llevo muy bien. Es que el placer de acariciar un vinilo, es incomparable.
 ¿Cuántos discos tenés?.
=Cuatro mil quinientos.
 ¿Hay algunos malos?
=Si!! Seguro!! Pero también hay muchísimos buenos, cosas inhallables, porque compraba muchos discos piratas, como les decíamos. En las épocas políticas difíciles de los '70 y '80, me iba a Buenos Aires a comprar y aparecían discos de los EE.UU. sin sello y sin marca, especialmente de temas, prohibidos acá. A Cocaine de Clapton, por ejemplo, yo lo tenía desde el vamos, eran discos que tenían la etiqueta en blanco y le ponía los nombres con fibra.
 ¿Qué significado tienen los viejos discos de vinilo para vos?
=Al vinilo lo manejás vos, lo ponés y lo frenás con el dedo. Hasta que aparecieron los giradiscos profesionales de verdad, generalmente todo se hacía con el dedo porque necesitaban algunos segundos para llegar a la velocidad adecuada. Entonces buscabas un golpe determinado que marcaba el ritmo del tema que ibas a poner, lo marcabas, y tenías el disco. Al soltarlo había que igualar el ritmo del otro que estaba sonando, acelerando o frenando el disco con un dedo para hacer la mezcla. Porque antes se mezclaba, el DJ usaba el micrófono poco y nada.
 La idea era enganchar un tema con otro sin que se note el cambio, o en el corte de un tema comenzar con otro... Buscar los espacios... Durante la semana escuchaba discos, buscando en qué momento entraba cada tema.
 ¿Era necesario este trabajo semanal?
=Generalmente la gente hace trabajos que no les gusta, que los sufre. Cuando vos gozás haciendo algo, cuando te divertís y encima te dan dinero, te lo reconocen y te lo agradecen, es llegar a la cúspide. A eso hay que cuidarlo, ¿cómo?, siendo responsable.
 Hay que hacer las cosas con anticipación para que esté todo perfecto. No chupar, los DJ's. generalmente se mamaban y terminaban las fiestas en pedo. Hay que estar bien, con todas las luces en la cabeza. Eso, para mi era cuidar el trabajo, además de comprar los discos correctos, tener los equipos funcionando y buscar novedades en la semana. En el grabador de carrete abierto preparaba pequeños cortos de 10 o 15 minutos de esquemas musicales, los grababa diez veces si era necesario hasta que salían perfectos. Después los pasaba en la fiesta, es lo que ahora hacen los DJ's con las computadoras, tienen todo preparado previamente.
 ¿Usaste computadoras?
=Estamos ablando de antes de las computadoras y de los C.D's. De ahí en adelante es otra la historia de la música, aunque en los EE.UU. todavía hay muchos DJ's que siguen trabajando con vinilos fabricados especialmente. Es que se usan para disminuir y acelerar los tema a gusto, de la otra manera no podés ser artista, no podés manejarlos como vos querés. El DJ es el artesano de una fiesta y el DJ actual usa compactos o computadoras, es como una máquina de lavar, donde vos tirás la ropa adentro y te la devuelve ya centrifugada y todo.
 Con esto, los DJ's actuales no se van a sentir contentos.
=No, pero como son amigos míos siempre se los digo. Muchos de ellos empezaron con vinilos y trabajaron conmigo de empleados o de socios.
 ¿El que trabaja con C.D. o una P.C. hace cosas en función de lo aprendido con los discos de vinilo?
=Trata de hacer enganches, mezclas. Pero ya es un trabajo inútil porque la gente no le da importancia. Si no le da importancia a la música, ¿le va a importar los enganches?
 ¿Por qué? ¿Qué fue lo que pasó?
=Porque a la gente la idiotizaron. Antes, al boliche, entre otras cosas, se iba a escuchar música. Es más, vos estabas bailando y prestabas atención a la música, y si no te gustaba renegabas contra el DJ y lo comentabas con la pareja. Actualmente el boliche es un lugar para juntarse en malón, donde todo el mundo se encuentra, se abraza aunque no se quiera y bebe cerveza en forma descontrolada. Digamos que es un lugar de descontrol.
 En los boliches siempre se tomó.
=Si, pero no con descontrol. Ir al boliche actualmente, es permitirse hacer todo lo que no se hace durante la semana ni en ningún otro lugar.
 ¡A estas cosas se las estuchábamos decir a los viejos nuestros!
=Los viejos, que nunca habían ido a un boliche, hablaban de los bailes. Yo hablo de los boliches, a los que voy cada tanto.
Cambiaron las modas a tal punto que ahora se baila toda la noche cuartetos y pavadas. Nunca, no digo que esto haya sido mejor, era distinto, se hubiese hecho una cosa así, de saltar por saltar toda la noche. Las chicas bailan por un lado y los varones chupan por el otro. En parejas no se baila demasiado, cosa que antes era impensable.
 Especialmente con los lentos.
=Claro, para charlar, para llegar al encuentro, esa era la idea. Ahora es distinta la movida musical. Poner música ahora no sería un placer para mi porque musicalmente hemos ido para atrás.
 ¿Había desaprobación del público?
=Siempre hubo desaprobación. Parte del público se dedica a no estar de acuerdo, algunos son capaces de acercarse y decirte “Che! cambiá eso y poné tal cosa! Hay sugerencias aceptables y otras no.
 ¿Cuál ha sido la amplificación más importante que hiciste?
=La de la fiesta de los 75 años del pueblo, en febrero del '83. Fue una semana donde hicimos amplificaciones en la plaza, en una doma grande que se hizo en la cancha de Juventud, en el almuerzo en las carpas en la cancha de Belgrano y terminamos con el acto y desfile que condujo Antonio Carrizo. Fueron muchas amplificaciones y la principal fue la representación de la fundación de Santa Isabel.
 Y todo sin la tecnología actual...
=Era todo a pulmón, laburando para tratar de sacar el mejor producto. Es que la mayoría de las cosas que se usan hoy en ese tiempo ni existían o eran muy costosas. Una potencia o una consola como las de ahora eran impensables.
 ¿Cómo comenzás con la T.V.?
= Es con lo que actualmente sigo. Mi hermano Alberto vino de Rosario, en julio del '83 y el 10 de julio compramos nuestra primer cámara y nuestra primer casetera. Me acuerdo porque el 10 de agosto era el cumpleaños de mi viejo y dimos el primer cheque para esa fecha.
 ¿Ustedes vieron que era buen negocio? 
=Uno hace las cosas porque las hace. Siempre uno ponía el pretexto de que iba a hacer negocio cuando comprábamos algo. Era para tranquilizar a los demás, fundamentalmente a los viejos porque el respaldo final siempre era Gobbi.
Llegamos a montar un equipo grande, con el que cubríamos eventos deportivos y fiestas en toda la zona. Filmábamos cuantas cosas se cruzaban, en Teodelina y Cañás estuvimos en el inicio de los cables, las primeras imágenes fueron nuestras. En Venado cubríamos todos los eventos porque no había prácticamente cámaras. Toda la zona, María Teresa, hasta Rufino y Firmat.
 Y en Santa Isabel hacían un noticiero cuando aún faltaba mucho para el cable.
=Video Semana. Los fines de semana lo pasábamos en Yuyo's con lo ocurrido durante la semana más algún reportaje o las colas de las películas que se pasaban en el cine. Alberto filmaba y yo presentaba las notas. Nos quedábamos a la noche a trabajar y editar.
 ¿Por qué terminan con las filmaciones?
=Hubo problemas financieros, pero además mi hermano se vuelve a Rosario y yo también. Alberto trabajaba en una productora de T.V. y yo, en diciembre del '88 voy a editar y compaginar la película de los 100 años de Firmat y me quedé a trabajar. Desde ese mismo estudio empiezan las emisiones de F.M. Arco Iris, una de las primeras de Rosario, que después se convierte en F.M. Tango. Un día el dueño me mostró el transmisor que había comprado para poner la radio, entonces me vine acá, cargué los equipos y los discos y empezó Arco Iris.
 En septiembre del '93 me voy a Canal 3 a hacer cámara de producción, filmando imágenes para una productora. A su vez, en el verano, trabajé con la cámara para De 12 A 14 en La Florida, también hice producciones para Luis Novaresio y para el programa Magazine de Carlos Bermejo. Después pasé a Canal Rural, haciendo la parte agropecuaria de esa zona y volví a la Tango.
 ¿Cómo fue tu experiencia con la Tango?
=Alberto, que había estado de director, se viene a Santa Isabel y después de un tiempo entro en ese puesto, desde el '97 hasta fin de 2000.
 Yo no sabía nada de tango hasta el momento de crearse la radio, así que empecé a viajar a Buenos Aires a ver como se armaba la producción. Manejar la parte artística de una radio de tango significó un gran salto y eso cambió mi vida, realmente fue una experiencia extraordinario en cuanto a lo musical y a lo humano. Empezamos a armar toda la programación en computadoras, muy viejas ahora, pero que cambiaron la historia de la radio. Aprendí a restaurar discos, algunos casi inexistentes, a pasarlos en forma digital y mejorarlos.
 He conocido mucha gente. Gente como por ejemplo Miguel Domingo Aguiló, el máximo periodista y hacedor de programas de la radio de Rosario, era un amigo mío, Marcelo Miñosi, que fue la voz de los radioteatros rosarinos que escuchábamos de chiquitos, Oscar Marino que era el tipo que hablaba de automovilismo y deporte... Era gente que venía a hacer los programas a la radio y que estaban ahí, con 30 o 40 años de experiencia. Gente de respeto porque respetaban su laburo, y que con la experiencia que tenían me trataran de igual a igual ha sido una gran experiencia. La F.M. Tango ha sido en mi vida el principal trabajo que hice en cuanto a lo pro-fesional, lo más grande y mejor que hice.
 ¿Por qué volviste a Santa Isabel?
=Vine a Santa Isabel a ser feliz con mis amigos. A vivir realmente sin preocupaciones. Significó el reencuentro con mi historia, con mi vida, con mis afectos. Porque Rosario, además de no haberlo querido mucho, solo era mi realización profesional, pero mis cuestiones afectivas siempre estaban acá, me venía todos los fines de semana.
 ¿Sos fanático de Santa Isabel?
=Si. Amo a Santa Isabel, amo mi pueblo
 Este retorno al pueblo no puede ser tomado como un fracaso? 
=No. Cuando estaba en Rosario andaba en un BMW y cuando volví a Santa Isabel andaba en un Citröen. Yo soy más feliz con un Citroën en Santa Isabel que con un BMW en Rosario.


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El correo: Ese viejo trabajo de llevar mensajes

Publicado en "Acercar a la Gente" N° 49 del 01/04/2004
 Charla con Ventura Ribas, jefe del Correo de Santa Isabel.
 Desde los tiempos más remotos los seres humanos idearon formas para comunicarse a distancia.

 Con el nacimiento del lenguaje escrito comienza la utilización de la carta y a través de los tiempos y de las geografías los distintos pueblos organizaron sus servicios de correos.

 Si bien en América del Sur el correo existía mucho antes de la llegada de los españoles siendo el más eficiente el del Imperio Incaico, en el Río de la Plata el Correo del Virreinato nace en 1748 cuando se estableció un sistema de comunicaciones basado en carreras de postas para unir Buenos Aires con las ciudades mas importantes. 

 Con la llegada de la emancipación el correo participa a través de las postas en las luchas por la independencia y en 1825 Rivadavia intenta una organización nacional del sistema postal. Después de la Batalla de Pavón, se unifica el país bajo la presidencia de Mitre y en la de Sarmiento se expanden los ferrocarriles, llega el telégrafo y se inicia una etapa cuya evolución aún se mantiene.

 Como tantas otras oficinas de correo, la de Santa Isabel es parte de ese engranaje de la comunicación. En 1914 quedó establecida la estafeta rentada a partir de gestiones de comerciantes y vecinos y en septiembre de 1924 fue librada al servicio la oficina mixta ubicada en un local de Mitre al 1100. En los años ´30 funcionó en la edificación que aún se conserva de Belgrano y 25 de Mayo y luego, en fecha incierta, se trasladó a la esquina de Sarmiento y José Ingenieros donde perduró por varias décadas hasta que por último, en 1985, se mudó a Sarmiento 1023.

La tecnología ha ido modificando las costumbres y hoy en día la palabra escrita ya no necesita tanto del correo. El fax, Internet y una gran cantidad de empresas privadas suplen en gran medida a este servicio tradicional.

 Ventura Ribas que es el jefe del correo de Santa Isabel, al que ingresó en 1961 cuando comenzó como mensajero, realiza, junto a Claudio Amadío, el trabajo postal diario.

 Con la voz tranquila que lo caracteriza nos comenta la actualidad y repasa las últimas décadas del correo local.

Cuál era el trabajo del mensajero?
=Aparte de barrer la vereda y la oficina, tenía que repartir las cartas expreso, los telegramas y las encomiendas, el expreso se tiene que repartir apenas llega el transporte. Antes se repartía mucho expreso porque el monopolio lo tenía el correo. También se usaba mucho el telegrama, por ejemplo para los casamientos; si era de importancia los sábados a la tarde éramos 7 u 8 los que nos quedábamos trabajando porque se hacían 300 o 400 telegramas de felicitaciones. Hoy en día el telegrama común es muy poco frecuente, se usa mucho el telegrama laboral, el de renuncia o de despido. Por otra parte al telegrama colacionado, que todavía existe, lo suple la carta documento que tiene el mismo valor lega y, como no tiene límite de palabras, sale más barato.
  ¿No trabajó con el telégrafo?
=Estaba empezando a aprender el código Morse y después, un poco por vagancia y también porque ya se empezaba a usar más el teléfono, lo dejé. El sistema empezó a desaparecer en los 80, unos veinte años después de que yo empecé a trabaja. Además adelante mío había tres telegrafistas.
  ¿Los telegrafistas ganaban más?
=Claro, pero tenían que rendir otras condiciones además de saber manejar el telégrafo.
  Recuerdo que siempre estaba de fondo el ruido del telégrafo...
=Pero no todos eran mensajes para nosotros, porque la línea que pasaba por acá venía de Pergamino por la vía hasta Fournier, porque usaban la línea del telégrafo del ferrocarril. Desde ahí venía hasta la ruta 94 vieja, tomaba la calle Santa Fe hasta 25 de Mayo, doblaba y llegaba hasta J. Ingenieros para llegar a la esquina con Sarmiento donde estaba el correo.  Después salía para Villa Cañás y Teodelina, llegaba hasta la esquina del frigorífico y seguía al lado de la vía.
 Para repararla estaba el guardahilos. En una época era un muchacho de Villa Cañas, después vino a trabajar "Coco" Pennacchietti. Era auxiliar y guardahilos y salía a arreglar la línea con el coche de él, le pagaban los gastos aparte. Cuando el problema era importante me llevaba a mi o al mensajero de turno para ayudarle a arreglar los postes, las crucetas...
  ¿Quienes fueron sus compañeros?
=Cuando empecé estaba como jefe Antonio Costa. Además Umberto "Titi" Pennacchietti, Raúl Angel Bulfoni y Osvaldo Ruiz, que eran telegrafistas. Auxiliar Omar "Coco" Pennacchietti, los tres carteros, Daniel Dueñas, Leandro Romero y José Bolognesi. Dueñas estaba de mensajero hasta que entré yo en ese puesto. También estaban los estafeteros.
  ¿Qué hacían los estafeteros?
= Iba al tren con la correspondencia y la llevaban. Uno iba con el Ferrocarril Mitre a Rosario y otro con el Ferrocarril San Martín a Junín y Saforcada. Cada tren tenía un furgón, la estafeta, para que trabaje el empleado de correo. Salía con la correspondencia de acá y, por ejemplo, si iba para Buenos Aires, en Villa Cañás bajaba lo que le correspondía y le daban lo que iba por esa vía. En Teodelina o Arribeños hacía lo mismo.
 Acá había estafetero porque esta era la punta de las líneas. Eran tres porque uno estaba de franco cuando los otros viajaban. Los lunes miércoles y viernes a Rosario y también a Junín. Los martes y jueves a Saforcada.
 También estaban los que iban a llevar y traer la correspondencia al tren, además se iba a Chapuy para la línea de Rosario a Bahía Blanca.
 Después empezó a cambiar, venía un transporte de Junín a Venado Tuerto. También se trabajó con colectivos, con "La Verde" y con "La Micro Vernard". Ahora todo se manda a Rosario, ahí lo procesan y al otro día sale para donde sea, por ejemplo para Villa Cañás que está a 15 km. Cuando estaba el tren se hacía un envío directo para cada localidad, y ahora se hace un solo envío y la correspondencia tiene un seguimiento a partir del código de barras.
 Antes solía faltar encomiendas o correspondencias, pero como pasaba por tantas manos no se sabía adonde estaba el pirata. Todavía sigue habiendo piratas.
  En ese tiempo había mucha correspondencia...
= Además de que no estaban los medios que hay ahora, nadie podía poner un correo propio, ni repartir cartas o facturas de servicios porque el gobierno le cobraba multas. Antes de la privatización del correo habían empezado a trabajar algunas empresas privadas. En un tiempo eramos doce empleados, ya cuando nos vinimos a este local en el '85
quedábamos seis.
  ¿Cómo llegó a ser jefe?
=Rendí para auxiliar y entré en ese puesto. En 1978 entró de jefe Rodolfo Bott, y me enseño la parte de contaduría. Después empecé a hacer los relevos porque tenía que venir personal de afuera porque se habían jubilado todos los mayores.
En agosto del '94 quedé de jefe, porque Bott se había enfermado y Dueñas había renunciado.
  ¿Se utiliza el buzón que está frente al correo?
=No mucho. Antes estaba frente al Hotel Central, era colorado. Ahora está más alto y de otro color. Íbamos todos los días a buscar la correspondencia, la gente lo usaba mucho porque estaba la costumbre de comprar estampillas y cuando escribían, si estaban lejos del correo o estaba cerrado las ponían en el buzón. En el ´85 se lo trajo acá; por las dudas hay que abrirlo todos los días por-que dejan cartas con franqueo a pagar.
  También están las Casillas de Correo.
=Generalmente las usaban las casas de comercio o la gente del campo. Se alquilaba la casilla por un año y se llevaba la llave para sacar la correspondencia cuando quisieran.
 Con la gente de campo, que no quería casilla de correo, se la ponía en lista, por abecedario.
  Otra función que ya no existe es la de las libretas de ahorro.
=Si, la Caja Nacional de Ahorro Postal que desapareció en el año '95. Esa era una empresa estatal que funcionaba paralela al correo.
 Había gente que tenía su libreta y cuando pasaba el año o seis meses la mandaba a capitalizar, es decir a actualizar los intereses.
 En el correo se podía sacar la libreta de ahorro, los menores de 18 con el consentimiento de un mayor. Para hacer el depósito se pegaban unas estampillas especiales por el valor a depositar. El dueño se llevaba la libreta y cuando necesitaba plata volvía al correo para hacer la extracción. No se cobraban gastos por el servicio y solamente el titular podía sacar plata en cualquier oficina de correo del país.
 En la escuela se inculcaba mucho el ahorro, así que los pibes tenían su libreta, el más pudiente seguía ahorrando, con otros ya te dabas cuenta que los padres no le podían dar plata .
 Eso fue decayendo por los servicios de los bancos y las tarjetas de crédito.
  También se maneja dinero con los giros..
=Eso está vigente, hay tres clases de giros. El postal que viene en un sobre, el telegráfico y el "Western Union", que es un giro con un número de transferencia que, a diferencia de los otros, se puede cobrar en cualquier oficina.
  ¿Como cartero, ha tenido problemas con la gente al llevar alguna carta? 
=Antes no había problemas. Llevabas algún telegrama colacionado y lo hacías con un poco de temor, pero ya ahora no se les da tanta importancia este tipo de correspondencia. Hoy en día te preguntan "¿y esto que es, por que me mandan esto?"  Y el cartero está para llevar la correspondencia, no para dar explicaciones. Hay gente que se enoja, no toda. Si alguien no quiere firmar nos traemos la correspondencia y se devuelve por rehusada.
  ¿Han dejado correspondencia equivocada alguna vez?
=En un tiempo, Domingo Benso, había cinco. Cuando no le ponían el segundo nombre se mezclaba la correspondencia porque además no se usaban las direcciones. Te ponían Domingo Benso, Santa Isabel. No había problemas, pero teníamos que andar preguntando.
  ¿De tanto ver cartas Ustedes pueden intuir de que se trata?
=Al ver dos o tres veces el mismo tipo de carta ya se sabe de donde viene o de quien es. En cuanto a las cartas personales ya hay muy pocas, generalmente de gente grande que tiene esa costumbre.
  Por eso antes se atendía a más gente?
= Se atendía a mucha gente y además los sábados se trabajaba todo el día y los domingos de 08.00 a 11.00 y de 16.00 a 20.00. Eso a fines de los '60 se sacó y más adelante se sacó el sábado a la tarde. La idea era tener un servicio de comunicación permanente.
 También se necesitaba por el tema de los seguros que precisaban el matasellos del día que pasaba algo. Iban el domingo a la tarde para asegurarse que habían mandado la documentación ese día.
  Ahora el correo está nuevamente en manos del estado. ¿Es mejor que una empresa privada?
=Era la Enpresa Nacional de Correos y Telecomunicaciones. Para privatizarla, en los '90 crearon EnCoTeSA que la tomó Correo Argentino S.A. Hace unos meses le sacaron la concesión y es Correo Oficial de la República Argentina. Yo, mal no estuve con ninguno, pero hay más complicaciones cuando es empresa privada. Te exige más y te buscan falla para echarte.  Si te faltaban 50 centavos a una carta te hacían un "cartoducto" y a la cuarta vez...
 Yo tengo uno hecho por $1,75 de diferencia, porque había estampillas de 50 y de 75 centavos de colores amarillos. Y yo, en vez de pegar las de 75 puse de 50. Eran siete cartas, por lo tanto 1,75 de diferencia. Me hicieron reponer la plata y me hicieron un cartoducto.
 Además tenemos en esta oficina una balanza de pesas que tiene como 90 años. Si una carta pasa de 20 granos lleva otro importe; la pesás y no pasa de eso pero cuando le pusiste el retorno, si es certificada, pasa los 20 gramos. Después en Rosario la pesan con balanza electrónica y dicen que el empleado cobró de menos. Eso no pasa cuando la empresa es estatal. Después se metió el gremio con este tema y la cosa se paró. De todas maneras casi no quedan empleados...
=Antes de privatizar en 1994, ya se trataba de sacar gente y tenían que justificar los empleados que había. De acuerdo a la cantidad de dinero que se recaudaba era la gente que tenía que estar en cada oficina.
  Hay oficinas que están mal de gente. Acá, se tuvieron que ir Mario Quevedo y Claudio Bessone que eran los últimos que habían entrado. Quedamos dos de suerte, pero en Teodelina, que tiene casi 7000 habitantes hay un solo empleado.
 Cuando llegan las facturas de la luz y del teléfono le ponen un empleado eventual por tres o cuatro días para que pueda repartirlas. Acá Claudio Amadío quedó justo cuando los gremios firmaron que una parte del sueldo pasara a cobrarse como viáticos. Los gremios aceptaron eso a cambio de que no sacaran a nadie más. Si no hubiese tenido que aceptar el retiro voluntario.
 Así, con un solo empleado, quedaron varios pueblos de la zona.
 
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 Umberto Domingo Pennacchietti, Telegrafista.

 "TiTi" Pennacchietti nos cuenta:
Cuando tenía 13 años, en 1942, entré a trabajar al correo. El jefe era mi tío, Silva. Con el telégrafo habré empezado a los 18 años, los mismos que estaban trabajando me enseñaron. Conmigo estuvieron Raúl Bulfoni y Osvaldo Ruiz. Antes, "Ñato" Colomba.
Nosotros escuchábamos las llamadas y los mensajes para los otros pueblos, era un ruido de fondo todo el día. Cuando había un telegrama para Santa Isabel, por las letras que nos correspondían nosdábamos cuenta que nos
estaban llamando, entonces nos pasaban el mensaje.
La gente que quería despachar un telegrama escribía los datos y el mensaje en una planilla. Nosotros lo pasábamos a la mesa y después lo transmitíamos. Para eso teníamos que marcar letra por letra. Cada letra que apretabas el aparato emitía una serie de ruidos, una combinación de puntos y rayas, el código Morse. Cuando recibíamos los mensajes escuchábamos esa serie de ruidos, tomábamos nota letra por letra y sacábamos el mensaje.
Las letras se distinguían porque cada una tenía una combinación de puntos y rayas, el punto ero un ruido corto y la raya un poco más largo y entre letra y letra había un pequeño silencio.
El aparato era de mesa, tenía un teclado y funcionaba con baterías y era, en esos tiempos más rápido que hablar por teléfono. No habiendo nada raro, en una hora, lo máximo, ya estaba el telegrama en la oficina para que el mensajero lo llevara. Era un servicio que se utilizaba mucho tanto por temas comerciales como personales.
Antes era un empleo que todos lo peleaban para tenerlo, ahora ya eso pasó, es otra época.
 







 Esquina de Belgrano y 25 de Mayo
La sede del Correo en los '30.




 Sarmiento y José Ingenieros.
El Correo finalizando los '50.

 





La sede actual de Sarmiento 1023.










Ventura Ribas y Claudio Amadío (atrás).











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