En las primeras décadas de la vida de Santa Isabel, cuando el espíritu de progreso, el ímpetu y las esperanzas de una nueva localidad motivaba con fuerza a sus habitantes, muchas fueron las figuras que se destacaron; comerciantes, maestros, políticos, deportistas, artistas, funcionarios o personas sobresalientes en cualquier rubro.
Muchas de ellas aparecen plasmadas en las hojas de "Homenaje al pueblo Santa Isabel en su vigésimo quinto Aniversario", aparecido en 1933, en las que se pueden encontrar resúmenes de sus actividades. Y, entre las de los comerciantes aparece la figura de Nicolás Pavía, olvidada por el paso de las décadas pero que traemos a la memoria en esta oportunidad.
Como reza una vieja tarjeta publicitaria, el negocio de Pavia se trataba de "herrería y carpintería mecánica - ferretería - corralón de madera, hierro y carbón - pinturería - depósito de vidrios y varillas para cuadros". Su taller y local de ventas estaba ubicado en la amplia edificación que aún se conserva de Belgrano y Rivadavia, esquina Sur (posteriormente utilizado por la Cooperativa Unión y Fuerza en sus comienzos y por Balassone Hnos. entre otros).
Entre tantos materiales provistos por este hombre a hogares, empresas e instituciones de Santa Isabel se pueden destacar, por ejemplo, las chapas premoldeadas que integran el cielorraso y los palcos de la sala de cine y teatro de la Sociedad Italiana, hoy Complejo Cultural Centenario, que también se observan en el falso techo del hall de la edificación.
Integrante de la masonería vernácula, Pavía también era inventor y artesano (posiblemente tallador de maderas para puertas) además de maestro de grandes carpinteros y ebanistas como lo fue Mario Tirelli quien, a su vez, transmitió estos conocimientos a varios de sus empleados aprendices.
No se tienen datos sobre su lugar de origen aunque se supone que, como tantos, era un inmigrante italiano. Tampoco se tienen datos sobre su fecha de nacimiento y de fallecimiento (en los registros del cementerio no figura su nombre, tal vez porque no se asentó su ingreso o porque se cambió de localidad en algún momento).
Sobre Pavia, el libro mencionado dice, en las páginas 31 y 32, lo siguiente:"No puede faltar la figura de don Nicolás Pavia en esta reseña de los progresos de Santa Isabel porque representa, indiscutiblemente, uno de los elementos más interesantes y ponderados, en razón de haberse dedicado siempre a la realización de iniciativas que, tarde o temprano, darán extraordinario fruto.
Instaló su taller de carpintería, herrería y mecánica en el año 1911.
Su espíritu de observación y de inventiva lo llevó a la preparación de aparatos que en el futuro, cuando sea posible llevarlos a cabo, constituirán la solución de muchos graves problemas económicos.
Uno de esos inventos es el de la máquina para juntar y desgranar maíz, la cual está hecha de una manera que, manejada por una sola persona, realiza la tarea de numerosos hombres, reduciendo personal, tiempo y aumentando la eficacia en el trabajo. Es una máquina que ha de revolucionar la industria en el país, contribuyendo a solucionar la cuestión agraria.
El otro aparato es el gasificador para utilizar combustible barato en los automóviles y que actualmente está perfeccionando, ofreciendo buenas perspectivas de éxito.
También ha ideado una máquina para matar langostas a base de combustible económico. Esta máquina ha sido experimentada con enormes resultados en 1932 y será, indudablemente, la que obtenga mayor éxito en lo sucesivo.
Don Nicolás Pavia merece el apoyo de todos cuantos saben apreciar el real espíritu de iniciativas y de trabajo”.
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| Circa 1930 - Tarjeta publicitaria y de presentación de Nicolás Pavia; herrería y carpintería, corralón de Rivadavia y Belgrano, esquina sur. |
| Imagen de Street View de Rivadavia esquina con Belgrano en septiembre de 2024. |
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